Disclamer: Lo de siempre :c.


21 Days

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Capitulo 2

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Si Jaken le hubiera dicho ayer que esto estaría pasando hoy… Lo habría pateado muy lejos. Y cuando viniera de vuelta lo habría vuelto a patear. Era un día rutinario. El día en el que tenía que ir a ver a Rin. Envió a Jaken por un kimono, ignoraba cuantos tenía ya Rin pero no sabía cuántos serían suficientes. La única referencia que tenía era su madre y sabía que ella tenía miles. Seguidamente de que Jaken apareció con el kimono, comenzó a caminar hacia la aldea de humanos.

Como de costumbre, Rin no estaba en la cabaña y él no tenía tiempo para estar perdiendo, la vería mientras emprendía su camino de vuelta a sus tierras. Durante la época que estuvo perdiendo el tiempo con Naraku, sus dominios se habían vuelto… Estaban llenos de seres inmundos. Tenía que estar constantemente en su palacio y por los alrededores para mantener alejados a los imbéciles que se atrevieran a estar cerca de sus tierras. Lo extraño era que parecían… No, eran seres del inframundo en su mayoría. Algunos eran los yokais que naturalmente habitaban en el inframundo, en otros casos solían ser abominaciones compuestas de múltiples cuerpos de los humanos que descansaban ahí. Emprendió el vuelo y Jaken estaba gritándole algo pero eligió no prestarle atención. Buscaría a Rin rápidamente, comprobaría que estaba en perfecto estado y luego se iría inmediatamente. Podía sentir que Rin estaba muy cerca.

Pasado solo un instante la encontró. Estaba a la orilla del rio con algún insignificante humano tomada de manos.

Tomada de manos.

Contemplo por unos segundos la escena y su agudo oído capto las palabras que decía el humano. Desafortunadamente, Jaken también.

-Sesshomaru-sama, ese humano le acaba de pedir matrimonio a Rin y…

Un escalofrío, del que nadie nunca jamás se enteraría, le recorrió la espalda.

Y Jaken salió volando en dirección al norte.

Vio como Rin alzaba la cabeza y enfocaba su mirada en él. El decidió continuar su camino y no intervenir en ningún asunto humano. Tuvo que aterrizar unos 500 metros más adelante, cuando sintió que Rin corría hacia él. Comenzó a caminar hacia el Oeste, de pronto, lo que tenía que hacer se sentía urgente. No fue hasta que escucho su voz que se detuvo lleno de curiosidad, o así le llamo el en ese momento. La habitual fragancia de Rin estaba ligada con la de ese humano que la había estado tocando. Ahora eran flores y vinagre… Sesshomaru arrugó la nariz.

-Sesshomaru-sama… Tengo algo que informarle.

El la miró y ella intuyó que esa era su forma de preguntar ¿Qué? O al menos eso supuso el. De cualquier forma, Rin se vio algo turbada.

-Sesshomaru-sama… Yo… He decidido volver a viajar con usted.

Sesshomaru se le quedo mirando. Este tipo de petición habría sido muy común en su niñez. Rin estuvo pegada a él desde el momento en que la revivió y cada que tenía que hacer algo importante la dejaba en alguna aldea por la que pasara. Él sabía que en cuanto el culminara con lo que estaba haciendo, volvería por ella. Ella, ignorando esto, siempre lloraba y le pedía ir con él. Sin embargo, esta vez le estaba costando. Rin podía hacer lo que quisiera, siempre que estuviera a salvo y eso no era a su lado. Aquí estaba rodeada por los de su especie y no se sentiría sola.

-Usted dijo…-Rin interrumpió el tramo de sus pensamientos- Usted dijo hace muchos años que yo debía elegir el camino a tomar… Y ya decidí… Sesshomaru-sama, quiero ir con usted.

El solo se dio media vuelta y continuó caminando hacia el oeste.

Horas después se encontraban Jaken, Ah-Un, Rin y el en la entrada de su palacio.

Si Jaken le hubiera dicho ayer que esto iba a pasar hoy, se hubiera pateado.

Malditos impulsos.

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Rin bajó rápidamente de Ah-un y le acarició la cabeza. El palacio en el que ahora se encontraba era majestuoso e imponente, muy parecido al de la Madre de Sesshomaru, Irasue. No supo si lo que la hizo sentir intimidada fue el edificio que tenía al frente, o el hecho de que ya estaba metida en algo de lo que no se podría zafar.

Cuando Sesshomaru se dio media vuelta y reanudo su paso, esta vez con un caminar lento, ella lo comprendió. Eso era un sí. Muy a su manera, pero un sí al final y ella lo aprovecharía. Recogió sus cosas de la aldea a una velocidad impresionante. Recogió todo lo que pudo y no reparó en pensar que, si las cosas no funcionaban… No…

Miro a su Lord pero él ya estaba caminando hacia la entrada. El viento soplaba y su cabellera plateada se mecía al compás, era hermoso.

-Rin-chan, será mejor que entremos-dijo Jaken mientras llevaba a Ah-Un.

-Si…

Jaken se desvió para dejar a Ah-Un en otra parte, aparentemente no tenía permitido estar en el interior del lugar. De alguna forma le pareció algo injusto. Aceleró un poco el paso y comenzó a caminar al lado de Sesshomaru. Al momento de entrar, las enormes puestas fueron abiertas al mismo tiempo. Había 4 mujeres-youkai y un hombre-youkai. Todos tenían marcas parecidas a las de Sesshomaru, pero eran marrones en caso de las mujeres y negras en el caso del hombre Supuso que las 4 mujeres eran sirvientes del palacio. Todos hicieron una gran reverencia cuando el daiyokai puso un pie en el interior del recinto.

Sesshomaru entró sin siquiera mirarlos.

-Maka.

-Sí, Sesshomaru-sama-Respondió un tanto nerviosa una de las mujeres. Llevaba un kimono simple verde oscuro como el de sus compañeras. El cabello era negro oscuro y lo llevaba recogido en un moño. Sus ojos eran bastante peculiares, eran de un aguamarina intenso y no tenían pupila. Al menos no visible.

-Dale una habitación a Rin.

Cinco pares de ojos se volvieron hacia la morena que estaba parada en la puerta. Tres con incredulidad y dos con sorpresa. Rin comenzó a sentir escalofríos, después de todo, ella era solo una humana en el palacio de un yokai. Sesshomaru miró de reojo a las 3 sirvientes restantes, estas miraron al suelo y enderezaron su postura al instante. La cuarta, Maka, se acercó a ella.

-Rin-san, acompáñeme por favor.

-Sí, Maka-san.

Rin siguió obediente. Caminaron por los pasillos interminables del palacio del daiyokai. Todo era tan simple, pero no le restaba majestuosidad en lo absoluto. Todo era en colores blancos y cremas. Noto que en varias partes habían jarrones con algunas flores y respiraba profundo cada que pasaba por ellos.

-El señor Jaken las trae.

-¿Perdon?

-Las flores, el señor Jaken las trae de vez en cuando, a Sesshomaru-sama no parece molestarle.

Subieron al segundo piso y luego de caminar un poco más Maka se detuvo.

-Creo que esta estará bien, Rin-san-declaro esta con una sonrisa.

Maka abrió la puerta corrediza con cuidado y le abrió paso a Rin para que entrara al cuarto. La habitación era espaciosa, tenía un futon bastante grande en el centro y varios cojines en colores interesantes alrededor. En una esquina había una pequeña mesita con un bote de tinta y pinceles. En el lado contrario había otra puerta corrediza donde se filtraba la luz. Rin camino hacia ella para abrirla.

-Es un balcón, Rin-san. Supuse que le gustaría, tiene vista al jardín principal del palacio.

Rin corrió la puerta lentamente, el sol se estaba poniendo y derramaba una hermosa luz anaranjada sobre césped verde y montones de flores. Cerca de las paredes del edificio había un enorme árbol de flor de cerezo a punto de florecer… Una de sus más grandes sonrisas se dibujó en su rostro.

-Esto es hermoso… ¡Gracias, Maka-san!

-Estoy para servirla… Rin-san… ¿Es usted la misma Rin de la que hablaba el señor Jaken?

-¿Umm?

-Hace unos años, luego de una larga ausencia de Sesshomaru-sama… El señor Jaken solía hablar acerca de una persona. Rin, escuché que así se llamaba. Muchas veces vi llegar a Sesshomaru-sama con algún kimono o golosina para obsequiar… El señor Jaken los empacaba por lo general y se quejaba al respecto. Luego, volvía a partir y regresaba en una semana…

Las mejillas de Rin se encendieron… Siempre pensó que su amo jamás se molestaría en perder tiempo y elegir algo para ella… Pero al parecer…

-Si… supongo que soy yo…

-Bien… Espero que este cómoda en esta habitación… Si necesita algo no dude en llamarme… Tengo muy buen oído.

Y entonces desapareció tras la puerta.

Camino hacia el balcón lentamente, se sentía feliz. Algo muy, muy en el fondo de si misma le decía que había algo de debía mantener en mente. Pero lo que había dicho Maka-san la hacía tan feliz…

Rin miró al otro lado de la habitación y descubrió una última puerta. Al abrirla descubrió unas escaleras que llevaban a un baño… Y recordó que no se daba uno desde esta mañana. Entró y dejo su kimono rojo cuidadosamente doblado en una mesita. Se sumergió en el agua caliente despacio y cerró los ojos por un rato, había mucho en que reflexionar pero se sentía agotada. ¿Contaría esto como segundo día? Era increíblemente difícil… ¿Cómo lograría que su Sesshomaru-sama la viera de una forma diferente?

Su.

Sonrió melancólicamente cuando sintió un apretujón en el pecho… Ella debía conformarse con que él le permitiera permanecer a su lado, incluso en su hogar. Pero… ¿Sería eso suficiente? Se levantó bruscamente rehusándose a pensar en eso y tomó un yukata negro y de una seda muy fina que estaba donde había dejado su kimono anteriormente.

¿Eh?

¿Y su kimono? Quizás lo había dejado arriba… El agua caliente y las "hormonas", como le decía constantemente Kagome a Shippo, la estaban volviendo loca.

Subió las escaleras mientras se amarraba el yukata y vio que había dejado la puerta que daba al balcón, abierta. Entraba una brisa bastante fresca, considerando el calor que había pasado en el baño, le haría bien un poco de aire. Y por si fuera poco, la luna estaba hermosa. Al igual que el sol, la luna derramaba un hermoso color sobre los campos y las flores, solo que este era plateado. La brisa meneaba tanto las flores como su cabello ébano y hacia parecer que tenían vida. Quitó su atención de la luna por unos momentos y la desvió a la otra cosa que parecía brillar en el jardín.

-Sesshomaru-sama.

Ahí estaba el… Sus largos cabellos plateados y ojos ámbar parecían brillar con fervor bajo la intensa luz lunar. Y por alguna razón, estos últimos estaban clavados en ella. Duro un solo segundo y luego, comenzó emanar luz de verdad y se transformó a su verdadera forma. Lo siguiente que Rin vio, fue un enorme inugami surcando los cielos.

-No… Yako.

Juró que lo último que vio de aquel poderoso daiyokai, fue el bajar su cabeza para mirarla.

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N/A: ¡Holaaa! Aquí estoy otra vez :D. Espero que el capítulo haya sido de su agrado. A decir verdad Sesshomaru es bastante difícil de escribir… Me cuesta horrores llevar la historia sin que él tenga OOC (pero aja, uno no elije el personaje del que se encapricha ;-;) ; pero hasta el capítulo 4, que es por donde yo voy, vamos bien :D. Me gustaría saber su opinión acerca de cómo se están desarrollando los personajes, pues quisiera mantenerme fiel a sus personalidades en lo posible (Claro, si estoy incluyendo romance con Seeshy, y hago crecer a Rin 10 años, algo tiene que cambiar… Lo que quiero evitar es hacer que Sesshy cante boleros y Rin haga strip teases xd) Lo otro es la comedia… Pero uds me avisaran ¿Si me entienden? Lo último, el día de la actualización. Subí el fic un miércoles, planeo actualizar semanalmente y cuando se me complique la vida, quincenal xD. Subo hoy porque me parece mejor actualizar entre viernes y sábado… Si pueden también me comentan sobre eso.

En sus reviews leí varios comentarios sobre la mirada que le dio Sesshomaru a Rin en el capítulo anterior. Como pueden ver en este, si era de intolerancia y si estaba molesto. Pero no con ella xD. Supongo que no es agradable oler flores con vinagre (¿?) ¡Agradezco mucho sus comentarios! Me hace feliz saber que están disfrutando el leer algo que yo estoy amando escribir!

Bueno, hasta aquí llegamos. ¡Si te gustó, abajo esta la cajita de regalitos!

Besitos,

April.