"Chocolate"
By: Kajime
Capítulo 2: Sobre mí, que amaba el chocolate…
Recuerdo que mi madre siempre me dijo que el destino es una moneda de dos caras. Sí, lo que oíste, una moneda, y, también me dijo que, a veces, esta moneda cae de lado, jugando con nosotros. Ella murió por uno de esos juegos del destino. Si la moneda hubiera caído como debía seguro que ella habría decidido perder aquel vuelo, tomar más en cuenta su condición, y aún estaría aquí conmigo. No, mi padre aún sigue vivo. Incluso tengo una agradable madrastra. No soy una cenicienta que se condena y vive sola en su apartamento. Bueno, decidí estudiar aquí porque así no interferiría con la relación de mi padre y mi madrastra. Además, creo que fue lo mejor ya que, poco después me enteré que ella estaba gestando. ¿Puedes creerlo? Mi hermanito me debe considerar una anciana, aunque es bastante lindo y muy agradable. Pues, nunca los tuvieron cuando era pequeña. No, ningún problema, sólo que mi padre no quería tener hijos por miedo a que eso me afectara. Supongo que entonces cuando salí fuera de casa y empecé a hacer mi vida se sintió con más libertad para ello. Sé que Margory es comprensiva y una mujer muy noble, además de una excelente madre sustituta para mí, pero no dudo que haya sufrido la decisión de mi padre de no tener hijos.
En ese entonces me mudé a New York y empecé a estudiar medicina. A decir verdad, lo hice porque ese era el gran deseo de mi madre. Ella terminó estudiando enfermería porque aprobó el examen de una de las mejores escuelas y no tuvo corazón para decirle a mi abuelo que su verdadero deseo era ser médico, una carrera mucho más costosa en esos tiempos. Un año después de que me estableciera aquí recibí la llamada de una antigua amiga. Ella solía ser mi vecina y era como una hermana y una mejor amiga para mí, a pesar de que tuviéramos dos años y medio de diferencia en edad. Aunque siempre había sido muy rebelde y, como pronostiqué, una noche, sin previo aviso, terminó escapándose de su casa. Sí, desapareció. Sólo me dejó una carta en la que se disculpaba y me explicaba todos sus porqués y en el que prometía que seguramente el destino nos dejaría vernos de nuevo alguna vez. Afortunadamente, no se equivocó. En su llamada, me comentó que uno de sus amigos de cama le habló de mí. Cuando me dijo "es bastante atractiva, brillante y viene de Holanda", pensé en ti, pero no me quedaron dudas cuando agregó "lástima que siempre ande ocupada y que no le gusten las fiestas" no me quedó la menor duda. Eso fue exactamente lo que me dijo en su primera llamada. Aunque, claro, comparada con ella, muchas chicas que conozco pasarían de tontas y aburridas. Ella siempre fue un ser muy libre, demasiado quizá. Me hace pensar que el hecho de que ella y yo llegáramos a ser amigas se debió exactamente a eso. Nuestras diferencias nos complementaban y, en aquel entonces, Grace me dio muchas cosas que tal vez yo nunca sea capaz de retribuirle.
Cuando me llamó, la emoción que sentí por el reencuentro fue tan grande que pase los dos días que restaban para nuestro encuentro en un total estado de ansiedad casi histérico. Sí, ya sé que suena gracioso, pero tendrías que verme. Al menos no me pongo frenética. Aunque, naturalmente, hablamos mucho por teléfono esos dos días. En sí, me dio un gran resumen de lo que fue su aventura después de fugar de casa. Me contó cómo llegó a Estados Unidos, y también que decidió nunca ir a la universidad ya que había descubierto que su vocación no tenía nada que ver con un título y un empleo corriente. No me sorprendí mucho de todo eso. Grace siempre ha sido una chica fuerte y bastante segura de sí misma. Es de esas mujeres que puedes considerar "de armas tomar". Lo que sí me sorprendía era como siempre le encontraba una salida a todo y que nunca se ponía bajo presión, ni siquiera parecía preocupada, aún cuando estuviera atravesando lo que se consideraría un episodio particularmente apocalíptico en la vida de cualquier otro ser humano. En fin, llegó el fin de semana y el sábado por la noche, justo como lo acordamos, me dirigí a Cork Avenue, hogar de una de las concentraciones de los centros nocturnos más conocidos y frecuentados de la gran manzana. Tan bien resguardados que ni incluso Kira había podido tocarlos, aunque, de alguna manera, siempre se supo que tarde o temprano caerían. No, ni me preguntes, ni yo misma estoy 100 segura de cómo Grace llegó ahí y de cómo fue que se hizo con tanta reputación. Lo sumo que me dijo fue que uno de sus clientes era bastante influyente y que, para su suerte, él la había elegido como su favorita. No, no me dijo quien era. Si no sé su nombre mucho menos sabré si es un mafioso o algo por estilo. Bueno, ella se apareció con un pequeño séquito, compañeras de trabajo. Cuando la vi, me costó reconocerla. Su hermosa cabellera roja había crecido increíblemente y ahora era ondulada, nada comparado con el lacio corto que siempre le vi lucir. Se veía mucho más imponente con esa minifalda negra, unas botas que hasta ahora le envidio (también tengo ciertas vanidades, como toda mujer) y rodeada de criaturas casi o igual de hermosas que ella. Recuerdo que en ese momento reparé en que yo simplemente había llevado unos jeans, unas bonitas botas que recién había comprado, un polo largo y un chaleco sin mangas encima. Estaba bonita, pero ellas tenían más atributos, o al menos los mostraban más. En lo que pensaba en ello, Grace corrió hacia mí y me saltó encima. Sí, ahora me causa risa, podría decirse que me atacó, pero con un fuerte y asfixiante abrazo y luego me besó las mejillas como si fuera, no sé, un peluche o un bebé. Por un momento, me sentí bastante apenada, porque todo el centro estaba ganándose con la escenita, pero luego pude respirar y también la abracé y correspondí a todos sus mimos. Me presentó a sus amigas, chicas que trabajaban con ella en el bar y que normalmente eran su equipo. Luego, las 4 me guiaron hasta el bar en el que trabajaban y fue ahí, en "The Poisoned Apple", donde una semana después, conocí a Matt.
Esa primera noche, Grace me tuvo toda la velada contándome acerca de su experiencia maravillosa con el chico del que luego me enteré que todas las chicas que trabajaban en el bar estaban o enamoradas o deseosas. Lo que en un principio no me entraba en la cabeza era porqué les gustaba a tantas y luego, lo que incluso me molestó, fue que casi todas estaban casi idiotizadas con él, al punto de considerarlo un medidor de poder. Lo mucho que te hayas relacionado con él, lo mucho mejor… ¿"dama de compañía"?, que eras. Como sea que fuere, yo salí de ahí con la peor de las imágenes que te puedes hacer de una persona. Grace habló conmigo luego para poder hablarme más seriamente de nuestros propios asuntos y me invitó a visitarla el siguiente sábado si no tenía alguna tarea o examen o cosas que leer. No, lo hacía por molestar. Siempre me consideró un ratón de biblioteca. No puedo evitar que me gusten los libros. Bueno, el viernes me llamó para pedirme que nos viéramos más temprano y que la acompañara de compras. Esa noche, me hizo entrar al bar con una falda tableada a cuadros, una blusa que, a Dios gracias, pude mantener decente y unos bonitos botines, que según ella eran adorables. Al final, parecía una especie de ramera en entrenamiento o, en todo caso, la inocentemente coqueta hermanita menor de alguna de ellas. Lo segundo fue lo que él dijo. Entró y saludó a Paul, o a "dady" como le decían las chicas, y como si estuviera acostumbrado a ser el centro de atención, se recostó sobre la barra con su cerveza y volteó distraídamente a vernos. En esa mesa, estábamos Grace, yo y 6 chicas más, que por alguna razón no dejaban de pasarme la mano por el cabello y, creo que, en dos ocasiones, me pasaron la mano por el pecho alegando que yo era bastante esponjosa. Bueno, Grace hacía ese tipo de cosas todo el tiempo antes, así que no estaba del todo asustada que digamos. Yo no le presté mucha atención en ese momento, no hasta que Grace y Meredy se pusieron a verlo y comentar nuevamente sobre la noche de Grace. Para mí fue un "¡Vaya! Así que ese es Matt". Aunque, viéndolo bien, no me pareció nada mal. Tenía que admitir que tenía atractivo, aunque no comprendía por qué usaba esas antiparras. Al parecer, no le gustaban las masas y me percaté que ya se había dado cuenta de que toda nuestra mesa lo miraba, lo mismo con el resto de chicas. Tal vez te parezca que exagero, pero te juro que parecía que todas las chicas, aún si estaban ocupadas con otros clientes, se las arreglaban para poder verlo al menos por unos momentos. En ese momento, volvió distraídamente su mirada a nuestra dirección y, recién entonces, se percató que había una chica nueva en esa mesa, o al menos una que nunca había visto. No tenía idea de en qué pensaba en ese momento, porque se detuvo a verme y no me quitaba la mirada de encima. Yo fingí no darme cuenta. Además, tampoco tenía mucho interés en ser otra en la lista, pero no pude evitar ese sentimiento de sentirme observada incluso hasta en lo más profundo de mí que su mirada me hacía sentir. Cass, una de las chicas, me acarició el cabello y me susurró al oído que, por si no me había dado cuenta, él me estaba mirando. Yo conteste despreocupadamente un "¡Ah¿En serio?" y volteé a verlo. Cruzamos las miradas durante al menos un minuto, fue entonces cuando volvió su mirada a Paul, le hizo un comentario y de ahí, todo el bar lo vio dirigirse a la salida sacando un pequeño gameboy del bolsillo. Las chicas se lamentaron la partida. Yo continué observando la puerta por donde había salido un momento más, antes de responderle a Grace que no estaba interesada en alguien así cuando me preguntó que pensaba de él y que se había sentido acaparar su atención. Aún puedo recordar los rostros atónitos de las chicas a mí alrededor. Creo que nadie había dicho eso antes que yo. Sí, lo de "no estoy interasada", y estoy segura que muchas me tomaron por tonta o por lo menos me vieron como una ignorante. Grace se levantó a buscar más bebidas, alegando que ya se le había terminado la anterior. Esa noche, llegué a mi casa no muy segura de nada. Me sentía bien conmigo misma. Ese tipo es sólo otro idiota. Aunque, por más que pensara en eso, después de unos días me di cuenta inconscientemente de algo: él no dejaba de estar en mis pensamientos.
No me aparecí por el bar como en un mes. Primero, tenía una buena cantidad de tareas que entregar y se me agotaba el tiempo para terminar un par de prácticas y estudiar para alguno que otro examen sorpresa de temporada. Hablaba con Grace regularmente y, cuando no podía salir, ella se daba la molestia de venir y acompañarme en mis noches en vela. Me fue de gran ayuda, porque a veces no tenía ni tiempo de hacer los quehaceres y menos prepararme algo decente que comer. No me mencionó para nada a Matt. Sólo la primera noche hizo un comentario. La noche en que lo conocí, después de verme, se volvió a su departamento sin tomar compañera. Nadie lo vio en ningún otro lugar y ninguna chica afirmó haber estado con él esa noche. Por supuesto que a mí no me importaba en lo más mínimo lo que sea que él haga. Grace tomó mi comentario como el cierre de la conversación y cambió de tema. Ya después de pasado el caos de medio ciclo, nos fuimos a un spa (la idea fue suya, aunque tampoco me negué) a tratar de quitarme el cansancio y el estrés sobrevivientes a mis casi perfectas calificaciones. Fue ahí cuando me lo pidió, como si nada, si quería ir al bar el fin de semana. Supongo que mi cerebro estaba en las nubes por ese masaje ya que acepté sin ninguna queja. Mucho menos me había acordado de que probablemente Matt podría aparecer por ahí. Los exámenes me habían hecho bien, porque casi lo habían sacado de mi cabeza y junto con él, mis tontas dudas acerca de… Bueno, eso no es muy importante. No, ahora no. Te lo diré en su momento. En fin, me pregunto cómo es que las cosas parecen tan premeditadas, tan bien preparadas por el destino. Si yo no hubiera aceptado ir esa noche, probablemente nunca hubiera terminado viviendo lo que viví, no hubiese sentido todo lo bueno y lo malo y no los hubiese tenido a ellos tampoco. Yo simplemente acepté y ese fue el gatillo que cambió mi vida.
Aparecimos en el Bar a eso de las 10, el ambiente se notaba más cargado que las veces anteriores, también había un mayor número de clientes esa noche. Afortunadamente, no llamé mucho la atención ya que yo misma había decidido mi vestuario para esa noche. Saludé a Paul y me senté en la barra a charlar con él. Grace se había ido minutos antes a la mesa de un cliente. Paul también era bastante amigable. Con sus casi 50 años, bien podría haber sido mi padre. Su cabello eran tan dorado y brillante como el mío, una nariz fina, unos bonitos ojos grises y una sonrisa afable que animaba a todos. Me sirvió un Martini y me preguntó acerca de la universidad. Al parecer, Grace le había comentado que no regresaba a visitarlos a causa de mis exámenes. También me comentó, guiñándome un ojo, que algunos de sus clientes habían preguntado por mí. La verdad, no sé si fue cierto o no. Yo me lo tomé a broma. Terminé mi Martini y aproveché que unas chicas se acercaron a pedir bebidas y me levanté al baño. Cuando regresé, él estaba sentado en mi lugar. Uno de los cantineros le acercaba una cerveza. Entonces, supongo que se sintió observado (relativamente, ya que, como te había dicho, incluso con clientes, las otras chicas se las arreglaban para verlo) ya que giró su rostro hacia mí. Me di cuenta de que estaba parada como una tonta en medio camino, así que avance y me senté a su lado. Después de todo, yo no tenía nada con él. No debería molestarme en absoluto que fuera él quien estaba sentado a mi lado. Simplemente fui, me senté y lo saludé como haría con cualquier chico que me hubiese estado viendo en una fiesta. Él me devolvió el saludo y eso fue todo. En lo que Paul se desocupó y volvió a vernos, no cruzamos ni una palabra, ni siquiera nos miramos. Él se limitó a tomar su cerveza y yo, por mi parte, me conseguí otro Martini. Paul se apareció sonriente con un alegre "Matt, hace mucho que no te veía".Matt le extendió la mano a Paul y sonrió medianamente. "Mi instinto te favoreció hoy. Aunque por lo que veo tienes todo lleno." Paul le tendió una nueva cerveza y me echó una mirada. Le dijo que, de hecho, lo veía bastante bien acompañado, y al momento se disculpó y se retiró a atender a otros clientes. Matt sacó un cigarro y lo encendió. Me miró por un segundo y se centró en fumar. Así pasaron unos minutos, aunque los sentí largos y horrendamente pesados. Las bocanadas de humo que salían de su boca, los tragos de cerveza que daba continuamente. Terminé mi Martini y, después de tratarlo conmigo misma, resolví hablarle. Ya lo había saludado después de todo. Me volví hacía él y empecé a decirle "Oye…", pero él me cortó, diciendo algo como "lástima que sean verdes" sin quitar la mirada de la cerveza. Yo me quedé algo tonta. No lo entendí y no sabía que responder. Estuve pensando la respuesta cuando, de súbito, se escuchó una fuerte explosión, que llenó de polvo la avenida y sacudió el bar. Recuerdo que escuche gritos, yo grite. Una segunda explosión. Los vidrios colapsaron. Podía oír a las personas corriendo afuera en las calles, tratando de escapar. Grace corrió hacia mí. Paul salió como un rayó hacia la parte de atrás y mandó a las chicas y los cantineros a llevar a todos los clientes a la salida trasera. Lo escuché balbucear algo con uno de los clientes acerca de que ya habían llegado a allí también. Estábamos esperando nuestro turno para salir cuando la puerta de la entrada colapsó y un grupo de hombres, al parecer, oficiales de policía, entraban armados a capturar a todo a quién pudieran. Lo peor se inició entonces. Como te mencioné, a esos bares no iba gente del todo corriente. Muchos de los hombres iban acompañados de un pequeño grupo de guardaespaldas bien armados y, por lo que vi entonces, bastante bien entrenados. Las luces del local se apagaron y ya casi no podía ver, sólo nos iluminaban levemente algunas luces del exterior. El tiroteo continuaba. Me agaché y salí prácticamente a rastras de ahí siguiendo por donde había ido el resto. Paul, Grace y algunas otras chicas nos esperaban. Matt salió poco después, arma en mano. Le dijo a Paul que él nos sacaría. Se nos unieron otro tanto de hombres armados. Uno era el cliente especial de Grace. Entonces, Paul nos dijo a todas que nos moviéramos. Matt no dijo una palabra más. Se limitó a sacar una segunda arma, encenderse un cigarrillo y avanzar al lado de Paul, en caso de que nos estuviese esperando una emboscada y, así fue, avanzamos tres cuadra creo, cuando otro grupo se lanzó a cazarnos en medio del laberinto de calles. Entonces, ocurrió lo inevitable. Los que quedaban salieron corriendo despavoridos entre los callejones. Matt eliminó limpiamente a no menos de 6 de ellos. Corrí hacía una de las calles cuando escuché que Grace gritó. Me volví a verla. Al parecer casi la alcanzó una bala. Paul la jaló con él y desaparecieron por una esquina, con dos hombres detrás de ellos. Oía a Grace gritar mi nombre en esa dirección y, en eso, lo oí a él. ¡Cuídado! Una bala se dirigía hacia mí. Cerré mis ojos un instante y, cuando me día cuenta, él me tenía agarrada por los hombros. Alzó su pistola y disparó a tres blancos. Lo siguiente que ocurrió fue que Matt, tirando de mi brazo, me sacó corriendo ahí. Ambos corrimos por calles que ni siquiera podría reconocer ahora. Sólo sé que, cuando nos detuvimos, recién pude darme cuenta que el olor metálico que hace rato había percibido provenía de su antebrazo. Estaba sangrando.
Tenemos que verte eso, estás sangrando, le dije. Él se miró el brazo sin mucha importancia. Al parecer, la adrenalina aún permanecía en su cuerpo. Me miró y me preguntó dónde vivía. Mi departamento quedaba bastante lejos de ese sitio, cualquiera que fuese. De por sí, estaba al otro lado de la ciudad. Grace había desaparecido y, sólo entonces, me percaté que, incluso después de más de un mes de reencuentro, aún no conocía su departamento o el lugar en el que vivía. Le pregunté a Matt y me respondió que a él no le interesaban ese tipo de cosas. De todas formas, tenemos que verte esa herida. Apenas se te pase la euforia empezará a doler y, si no la tratas correctamente, se infectará. Él me miró por un segundo y alegó que era un simple rasguño. No me habría hecho esto si fueras más inteligente y hubieras huido como los otros. Sí, el se hizo esa herida en ese momento. Cuando me protegió de la bala. Aunque sólo se hizo un rasgón. Se lo dije. Sobre eso… Gracias. Sinceramente. Matt me volvió la mirada y me sonrió medianamente. Dijo algo como "está bien, ni que fuera a morir por eso" y empezó a moverse de nuevo. No podemos quedarnos aquí, vamos. Lo seguí por tres cuadras sin poder quitar los ojos de su herida. Fue entonces cuando vi una farmacia, sólo había que salir a la avenida, cruzar, entrar y comprar, y regresar al callejón. Espérame un momento. Se volteó y yo salí corriendo hacía la farmacia. Entré rápidamente y compré lo que creí necesario. Vendas, antisépticos, gasas, alcohol y algodón. El señor que atendía no me preguntó nada. Se limitó a cobrarse y empacarlo todo en una bolsa. Se le notaba con sueño, lo cual agradecí mucho. Ahora, sólo necesitaba volver a la callejuela. Salí de la farmacia a punto de cruzar para ver una patrulla de policía acercárseme. Los policías me miraron por un instante, entonces saludaron cortésmente y me preguntaron si no había visto nada irregular en los alrededores. Respondí que no y me atreví a preguntar por qué. Se limitaron a comentar sobre un operativo para exterminar los centros nocturnos ubicados cerca de allí. También me preguntaron que llevaba. Les mostré las vendas, alegando que eran para mi madre que tuvo un accidente mientras remodelaba el departamento. Después de eso, se convencieron de mi inocencia y me dijeron que mejor volviera a casa rápido. Acepté de buena manera la sugerencia y crucé. Me siguieron con la mirada un momento hasta que di la vuelta en la calle donde Matt me esperaba. Me llamó la atención. ¿Estás loca? Podrían haberte atrapado. Claro que yo no me quedé callada. No seas tonto. ¿Acaso crees que alguien pensaría que soy una de las del bar así como estoy vestida? Me causó gracia la mirada que puso al verme. No había reparado mucho en mi vestuario antes. Seriamente, era imposible que sospecharan de mí. Mis pantalones negros, junto con ese largo abrigo felpadón beige y unas ballerinas nunca pasarían por el vestuario de una ninfa de la noche. Notó el paquete apenas volvimos a caminar y preguntó qué tenía allí. Le dije que fui a comprar vendas y otras cosas para tratar su herida. Entonces, no volvió hablar. Seguimos y seguimos caminando por lo que, según creo, fueron una hora y algo más. Ya hasta me parecía que íbamos en círculos y, por consiguiente, no tenía ni idea de en dónde estaba. Finalmente, terminamos en un edificio bastante extraño, descuidado y prácticamente abandonado. No parecía que hubiese mucha gente alrededor y menos gente en las construcciones cercanas. Abrió una puertecilla de un costado y me dijo que entrara. Lo miré dudosa un segundo, pero me lo pensé mejor y entre. No pensaba quedarme sola allí afuera. Además, él podría defenderme. Ya lo había hecho antes. Cerró la puerta y seguidamente, unas suaves luces se encendieron, iluminando un pasillo. El me adelantó y avanzó. Fui detrás suyo hasta que llegamos a lo que parecía un ascensor. Matt lo activo y subimos por él hasta el 7mo piso. Cuando las puertas se abrieron, no podía casi pronunciar palabra. Lo que ves fuera del edificio no te deja lugar a idea alguna de que alguien podría vivir dentro. Claro que, si Matt hubiese sido algo más ordenado se habría visto mucho mejor. De todas formas, era un acogedor lugar. Lleno de aparatos que, si bien no conocía, me hacía una idea de para qué servían, aunque no de para qué Matt los necesitaría. Entre lo que veía el lugar, Matt me alcanzó una cerveza mientras él abría su propia lata. Admito que no soy muy fanática de la cerveza, pero en ese momento mi sed fue más grande. Me termine la lata sin respirar y lo oí decir algo acerca de que nunca hubiera creído que alguien como yo bebiera así. Ya más tranquila, me quité el abrigo y me tuve que llevar una mano a los ojos. La picazón se incrementaba. Escuché un "¿qué te pasa?". Le respondí que me picaban los ojos desde hace un rato, seguro me había entrado polvo. Le pedí prestado su baño y fui a enjuagarme. Me hizo muy bien. Además, me tuve que retirar los lentes de contacto, pero volví a la sala sin ningún malestar y hasta más fresca después de eso. Bueno, vamos a ver tu herida, le dije. Necesito que te descubras el brazo. Fui a sacar las vendas, el algodón y el alcohol. Cuando me volteé, se había quitado tanto el chaleco como el polo y observaba más atentamente la herida de su brazo que, después de tanto rato, había dejado de sangrar, pero se notaba de un color rojo intenso en carne viva. Te dije que sólo el brazo. Él me observó acercarme untando algo de alcohol en un pedazo de algodón. ¡Wow! Espera un momento. ¿Vas a ponerme eso ahí? Me acerqué a él y, ante toda respuesta, le apliqué el algodón suavemente sobre la herida. Maldijo a sus anchas y yo me reí. Le dije que sólo los niños hacían eso. Me senté a su lado y le sujeté bien el brazo, pasando suavemente el algodón por la herida, limpiándola. Arde¿sabes? Eso me pasa por salvarte. Refunfuñó mientras yo tomaba un nuevo algodón y lo untaba con alcohol. Bueno, tenía razón, era mi culpa. Le dije que trataría que no le doliera así que empecé a soplar suavemente la herida después de pasarle el algodón sobre ella. Su cuerpo era bastante cálido. Incluso aún después de haberse descubierto en el frío de la madrugada la temperatura en su brazo seguía tórrida y su cuerpo emanaba el mismo calor. Me apresuré a ponerle los antisépticos y las gasas. Me molestaba sentirme observada. Ni siquiera quería levantar la mirada. Era la misma sensación de esa vez. Estaba terminando de ponerle la venda cuando él tomó mi mano sorpresivamente y la guió mientras aseguraba el vendaje con un gancho. Sin levantar la mirada, le dije "bueno, ya está" y traté de zafar mi mano, pero él no la soltaba. Volvió a decir lo de "lástima que sean verdes". Entonces, levanté la mirada balbuceando algo como "¿Qué se supone que significa eso?". Cuando sentí sus ojos en los míos y luego sus brazos rodeándome y acercándome hacía él. Yo me quedé nula. Ni siquiera reaccioné. Sólo lo miraba a los ojos. No los quitaba de encima de los míos. Entonces comprendí. Momentos antes, en el baño, me había retirado los lentes de contacto, los lentes de contacto verdes. Pero entonces surgió otra pregunta. Si bien no les gustaban los verdes¿por qué ahora aceptaba mis ojos celestes¿Qué tenía de especial el color? No recuerdo que Grace o las otras fueran todas de ojos celestes. Es más, Grace tiene ojos verdes. Retiré la vista e intenté soltarme. Él estuvo a punto de besarme. Naturalmente, él era más fuerte que yo, así que de nada sirvió mis forcejeos. Aunque, contrario a lo que pensé, me abrazó nuevamente, más dulcemente y empezó a besarme la cabeza, acariciar mi rostro, como intentando calmarme. Me dijo que me calmara, me llamo princesa, dijo que si no quería estaba bien. Me había esperado por 4 años, así que podría esperar un poco más. Yo simplemente no entendí, pero me sentí más relajada y hasta me apoyé en él y dejé que me abrazara. En ese momento, me dí cuenta que, aun sin querer, sin conocerlo del todo, él me gustaba. Era tan amable y tan dulce, que no podía evitar sentirme bien con él. Me sentía segura y cálida entre sus brazos. Y así, le devolví la mirada y dejé que me besara, y ese beso desató la reacción en cadena. Si antes sólo sabía que me gustaba y me hacía sentir bien, luego de esa noche él se volvió todo para mí. ¡Ah! Luego, conversando con Grace, me convencí que lo que tenía era amor y que, para mi desgracia, me consumiría, aunque eso no se lo dije a ella ni a nadie, no hasta que lo conocí a él, a Mello.
En la mañana, me levanté totalmente desvirginada y agotada. Matt aún dormía a mi lado. Verlo así, desnudo, inocente y tan despreocupado entre las sábanas, es una de las vistas más hermosas que aprecié en mi vida. Nunca podrías pensar que así se veía el hombre que, con arma en mano, murió asesinado después de un frustrado ataque terrorista. Cómo me gustaría que todas las personas tuvieran la oportunidad de verlo así. Bueno, por eso estoy hablando contigo. ¿También quieres saber eso? Bueno, te lo comentaré con más detalle en lo que venga. Esta es bastante especial y quisiera conservarla para mí. Bueno, volviendo a la historia, salí de la cama y me vestí rápidamente. No lo quise despertar y aún no me sentía en confianza como para tomar una ducha o saquear su refrigerador en busca de alimento. Me quedé observándolo un poco más y recordé que sí había algo que podía comer. El día anterior, saliendo al bar había comprado una barra de chocolate. No me la había terminado, así que el resto seguía en mi bolso. Fui al salón y tomé mi bolso. La barra de chocolate estaba ahí y aún era comestible. Saqué el empaque y empecé a comérmela animadamente. Estaba bastante hambrienta después de esa noche. Justo entonces, lo escuché estirándose y bostezando en la habitación. Me acerqué y me senté al pie de la cama. Lo saludé y él se volvió a verme. Entonces, de la nada, me sujetó la muñeca fuertemente y me dijo: ¿Qué estás comiendo? Yo le dije que me estaba lastimando y que quería que me soltara. Me arrancó el chocolate y lo lanzó a un lado de la habitación y, puso una mirada que me causó mucho miedo en ese momento, después sólo balbuceaba cosas como "¿Por qué te pareces tanto¿Por qué también lo haces?". Finalmente, conseguí soltarme y corrí fuera de la habitación, tomé mi abrigo y mi bolso y salí corriendo por donde recordaba había entrado la noche anterior. Él no me llamó ni nada. Mientras corría me acordé que nunca le había dicho mi nombre y que él era prácticamente un extraño para mí, y que aún así yo… En ese momento pensé muchas cosas. No sé cómo, después de correr un poco por unas cuadras, salí a una avenida y encontré a un taxi, con el que llegué a mi casa. No lo vi en cinco días.
Retomé mis estudios con el inicio de la semana. Me entere que Grace estaba bien. Ella y Paul fueron auxiliados por su cliente especial. Tuvieron suerte. Me llamó apenas pudo. Le conté todo por el teléfono, aunque a grandes rasgos. Ella no me dijo nada. Se limitó a animarme y a decirme que iría a verme cuanto antes pudiera. Yo le dije que no se preocupará. Estaba bien y no tenía problemas. Además, era consciente de lo que hacía, así que tomaba la responsabilidad del asunto. Y así pasó la semana de estudios. Nadie notó algo raro en mí porque me desenvolvía tan normalmente como de costumbre y estudiaba más entusiastamente que antes. El viernes, estaba saliendo con unos amigos del campus y, sin esperármelo, lo vi recostado en el muro de la entrada. Mis amigas se lo quedaron mirando como si nunca hubieran visto a un chico. Bueno, era Matt, un pelirrojo bien vestido, de brazos cruzados, cigarro en la boca y antiparras. Se veía bastante interesante y, bueno, creo que él de por sí ya era atractivo. Nuevamente, me sentí rigurosamente observada y mis amigos se percataron de que me observaba porque Nathan me preguntó si lo conocía. Le respondí que iría a ver que quería, que todo estaba bien. Me acerqué algo a él y lo saludé. Entonces, ocultó las manos en los bolsillos y empezó su discurso. "Lo siento. Lamento si te lastimé." Le respondí que no se preocupara, que además yo acepté y, estaba a punto de irme cuando le escuché decir "Alice, vamos". Y se volvió y caminó hacia el final de la calle. Yo le pregunté a dónde mientras se alejaba. Mi casa quedaba para el otro lado, pero, por otra parte, él lo sabía, me había llamado por mi nombre. Miré a mis amigos y lo miré a él, estaba a punto de doblar la esquina, entonces, aún no me explico cómo, un reflejo inconsciente se apoderó de mi cuerpo y, cuando me di cuenta, mis piernas se movían por el mismo camino que él había seguido. Y así, sin más, lo seguí.
Esta vez, llegados a su departamento, él mismo fue quien sacó unas barras de chocolate. Eran unas barras de una marca inglesa bastante grandes y no las había encontrado desde que salí de Europa. Eran mis favoritas. Abrió un empaqué y retirando la envoltura, me acercó la tableta a la boca. Yo mordí un pedazo generoso del chocolate. Hace mucho que no lo comía y ese chocolate me volvía loca. Lo estaba saboreando cuando empezó a besarme. Un beso de chocolate. Aún no entendía por qué la persona que se suponía odiaba a los amantes del chocolate hiciera eso, pero no me importó. Correspondí y lo abracé y esa vez, no sólo fuimos él y yo en la cama. Esa vez había chocolate en todos lados. Sí, él se trajo las barras a la cama y se pasó todo el rato jugando con ellas. Me las daba de comer, las pasaba por su cuerpo y por el mío, y, contrario a la primera vez, me instaba a participar más activamente. La vez pasada, él sólo había tomado, pero esa vez él me pedía a mí que también tomara de él. Amé tanto eso que hice todo lo que me pedía. Lo besé, lo acaricié, lo abracé intensamente y grité su nombre. Ya era de noche cuando acabamos. Él me tenía abrazada, bien estrujada contra su cuerpo. Yo estaba cansada. Ambos lo estábamos. Sonreíamos. Entonces, me besó, acarició mi cabeza suavemente, yo besé dulcemente su vendaje y, lo último que le escuché decir antes de que cayéramos dormidos fue "Dulce Mello". En ese momento no le tome mucha importancia. Me pareció un cumplido, un apodo cariñoso. No obstante, sólo pasaron unos meses hasta que conociera el significado de ese nombre.
Bueno, es todo por esta noche. Ya es bastante tarde. La siguiente historia es bastante larga. ¿Te molestaría llamarme más temprano? Claro, por mí no hay problema. La verdad, también me parece algo complicado hacer esto por teléfono. Me gustaría poder conocerte, así podríamos hablar más tranquilamente. Sí, entiendo que estés ocupado. Bien, esperaré tu llamada. Buenas noches.
Hola de nuevo!! n.n Gomen!!! Sé que me demoré .-. Ocurre que los finales de la uni me retrazaron n-nUUU Ojalá les gusté el cap. También esta mucho más larguito o.o Sean felices Ahora! A responder los reviews!!! non
Kamimura: Gracias xD Me costó decidir la perspectiva de Matt, pero me alegra que te gustara ;o; (emotion) Ojalá me sigas leyendo xD
Ero-Izumi: Odio a las Mary-Sue!!!! (saca armas mortales) Bue, Alice no es una ninia extremista. Es... ¿normal? Aunque no es tan sociable del tipo de ir a fiestas o tener muchas parejas xD Bue, la irás conociendo de a pocos n.n Gracias por el review :D
x Aru x: Tu review me impactó! Gracias xD Ojalá te guste el cap o.o No trae yaoi (por el momento), pero ahora que salga Mello habrá fanservice xD Se ve que te percastaste de las cosillas del fic :P Me gustan tus ideas, hasta creo que las pondré o.o Aunque ahora no xD En su debido tiempo saldrá todo (muajajaja!!) Anyway, un kissu! Sigue leyendo xD
A.S.Miyamoto: Vaya! Perspectiva crítica! nOn Gracias, Miya xD Ojalá el cap te satisfaga :D
Sayuki de la Mort: Especial!!! non Arigatou! Ojalá el cap te guste xD No te defraudaré como primer OC que lees de DN xD
Bueno, ahora sí, me fui o.o Eeeeeeiiiiioooozzzz!!!! n.-
P.D: Ah!! Agárrense! Me conseguí el How to Read 13 y pss, Mello es 2 cosas xD Más alto y mayor que Matt xDDDD Por 3 meses y tres cm :D Enjoy! n.-
