Título original: Avoid Paperwork With My Dying Will

Autora: Snow757 (ahora Byakuzee)

Título en español: Eludir el papeleo con mi última voluntad.

Traductora: Xanyxhi

Disclaimer: KHR! no me pertenece, así como tampoco me pertenece la historia. KHR! pertenece a Amano-sensei y la historia le pertenece a Snow757. No gano absolutamente nada haciendo esto.

Resumen: Traducción autorizada. En donde Tsuna trata de librarse de su trabajo, solo para fallar. Épicamente. Universo Diez-años-más-tarde. No-pairings.


Eludir el papeleo con mi última voluntad

I

Eludir escondiéndose.


Recientemente nos encargamos de una familia que había sido una amenaza para nosotros desde hacía unos meses. Las últimas palabras del líder de dicha familia fueron:

¡La Vongola debe ser destruida!

Al ver la cantidad de papeleo que la familia había causado, no pude evitar el estar de acuerdo con ese hombre.

Vongola Primo


—Me tomaré unas vacaciones por un mes, asegúrate de no arruinar las cosas.

¿Podrías darle un vistazo a eso?

Reborn se toma unas vacaciones cuando a duras penas hace nada (golpearlo no cuenta), mientras que él, quien ha estado encerrado en su oficina muriendo lentamente, no puede.

¿Y para qué necesita unas vacaciones de todas formas? ¡Siempre está una cada puñetero día!

Pero espera un minuto.

Por un mes.

Por un mes.

Un mes.

Mes.

Sin Reborn por un mes.

Lo cual significaba que estaba libre para echar andar sus planes.

¡Muajajajajajaja~!

—Pero por supuesto, querido tutor mío, diviértete en tu vacación —sonrió carismáticamente, todo esto mientras estaba teniendo una fiesta en su interior.

El antiguo Arcobaleno alzó una ceja ante la reacción de su estudiante.

—¿Eso es?

—¿Eso es qué? —preguntó en confusión.

—¿No lloriqueos, no quejas, ningún "¡PERO ESO NO ES JUSTO!"?

El otro le miró con un gesto dolido fingido.

—Me has lastimado, Reborn, ¿Qué no puedo desear que te diviertas?

—Estás comenzando a sonar como Mukuro.

—Estas siendo paranoico, Reborn — indicó.

Reborn le dio una última mirada al joven antes de que recordase.

—Necesitas terminar todo tu papeleo mientras no estoy, por lo que no haraganees, sabré si lo haces.

Juró que pudo ver un campo de flores cuando su estudiante respondió.

—Pero por supuesto, como jefe es mi deber el hacerlo.

«Bien, esto sonó tan mal de tantas formas»

Normalmente, su estudiante inútil estaría frunciendo el ceño por lo menos, pero ahora…

Le estaba sonriendo agradablemente.

MUY agradablemente.

—Muy bien entonces, me voy —mientras agarraba el cerrojo de la puerta, la voz de su estudiante diciéndole adiós resonó en su oído.

«Está planeando algo»


Tan pronto como Reborn se fue, Tsuna corrió a su habitación y sacó las ropas más normales que tuviese.

Porque había que admitirlo, pasear por las calles en un traje "Armani" llamaría mucho la atención cuando él no quería. Pero lastimosamente, las cosas más normales que tenía fueron quemadas por Reborn.

—«Un Jefe de la mafia siempre debe de andar con estilo».

«Con estilo mi trasero, apuesto que simplemente quería divertirse con su lanzallamas».

Por lo que optó por una camisa blanca y pantalones negros, aun se miraban caros pero al menos no gritarían "SOY UN JODIDO JEFE DE LA MAFIA" cuando los estuviese usando.

Estaba realmente emocionado por salir de la mansión por primera vez en años; aparte de las reuniones y para chequear el cargamento de armas y las bases, él no salía mucho. Y como el jefe no podía hacer misiones regulares como los otros miembros de su familia, ellos se volvieron un poco sobreprotectores después de su teatro de "salvar al futuro", como si estuviesen temerosos de que repentinamente se le ocurriese una idea absurda si el saliese. Su madre era quien lo visitaba y no lo contrario, ella no quería dejar su antigua casa por lo que se quedaba ahí.

Por lo que no puedes culparlo por querer salir y ver las calles ordinarias, oler las rosas, comer hamburguesas y escapar de su papeleo.

Especialmente escapar de su papeleo.

Pero lo primero que tiene que evadir era el sistema de seguridad de Gokudera. Realmente fue una mala idea el haberle dejado a cargo de ello, no porque fuese un sistema cutre, sino porque era uno bueno. ¡Demasiado bueno! Su ala era el lugar más mortífero al cual ir en esta mansión por una razón. ¡Tenías que ser un guardián, Reborn, Varia, o el maldito Houdini, para ir aquí! Mientras que para él, el problema no era el cómo entrar.

Era el cómo salir.

El sistema de seguridad se activaba si él ponía un pie fuera de su ala sin nadie con él. Y de la más dolorosa manera.


¡Hora de un sándwich~! declaró alegremente, se había saltado la cena, por lo que se estaba muriendo de hambre.

Mientras caminaba por los pasillos de su ala, notó la tranquilidad que venía al ser la una de la mañana. Todos estaban durmiendo ahorita, con la única razón para que el estuviese despierto era para hacer el papeleo, para su decepción.

Pensando sobre el sándwich que se haría, se acercó para alcanzar el pomo de la puerta del ala principal, sólo para encontrar láseres brillantes en su camino.

¿Pero qué…?

Por favor, introduzca la contraseña —dijo una voz robótica que venía desde el teclado al lado de la puerta.

¿Era éste el nuevo sistema de seguridad del que Gokudera estaba hablando? Pensó Tsuna, haciéndose un poco molesto.

Vamos a ver… ¿Abrir? —trató la contraseña más obvia que pudiese pensar. La falta de sueño lo hacía para nada creativo.

La contraseña es incorrecta, ¿y qué clase de contraseña es esa de todas formas? —Nunca había escuchado de un sistema de seguridad que le respondiera a la persona antes.

¿Cerrar? —Sí, para nada creativo.

Incorrecto, tú excusa idiota de ser humano.

De acuerdo, este sistema de seguridad es rudo.

¿ABC?

No.

¿INCORRECTO?

¡INCORRECTO!

Jódete.

Un chico sabio, ¿eh?

Señal para que una bazuca viniese volando hacia él.


Está de más decir que él odiaba esa cosa con pasión y le había implorado a su amigo para que la removiese en muchas ocasiones.

Mientras le mantenga a salvo no la estoy removiendo, Decimo.

Me atacó.

Como dije, si involucra su seguridad haré de todo.

Con una bazuca.

Sin dolor no hay ganancia.

Okey, ¿Quién eres y qué hiciste con Gokudera?

Ahora él sabía cual era la razón para el cambio de comportamiento de su amigo. Al pasar los años, Gokudera había pasado de ser el adolescente brusco y temperamental para ser la temida mano derecha de Vongola Decimo. Él le aconsejaba, despejaba sus dudas y opiniones y aún era su amigo cuando necesitaba serlo. Aun solían pasar el tiempo junto con Yamamoto, jugando videojuegos y leyendo comics (todo esto a espaldas de Reborn, por supuesto), pero cuando cuándo era momento de ser serios, se le fue inculcado si su seguridad estaba involucrada.

Y después del incidente del futuro, bueno, digamos que Gokudera lo estaba mirando como un halcón. Ir a reuniones solo era un tema que le estaba totalmente prohibido incluso de pensar acerca de ello, la maldita seguridad fue mejorada a proporciones absurdas, y necesitaba llenar un formulario que tenía que ser firmado por todos sus guardianes antes de decidir el planear una junta. Eso tenía dos problemas mayores: Uno, habían algunos guardianes cuyos paraderos no siempre eran conocidos (más que todo los de Hibari and Mukuro), por lo que tenía que rastrearlos sólo para conseguir sus firmas (una tarea que no era fácil de ninguna forma o manera). Dos, el ser la familia mafiosa más influyente significaba que tenía que organizar un montón de reuniones, por lo que tenía que repetir el proceso otra vez.

¡Quiero decir, por favor!

La única ocasión que decidió ser un cerebro maquinador (¡para salvar el futuro!), ¿y obtiene esto?

Sí, era un sujeto desafortunado.

Bastante.

Pero de vuelta al tema principal, tenía que evadir el jodido sistema de seguridad, pasar por pasillos con trampas explosivas, no dejar que ningún miembro del staff lo viera, todo esto mientras hacía pensar a sus guardianes que estaba haciendo su papeleo inocentemente.

Si de alguna manera lograba hacer todo esto ¡entonces era un jodido ninja!

Oh, eres tú de nuevo, el idiota que quiere pasar por esta puerta sin ser descubierto. Déjame decirte qué…

Las puertas habían sido desbloqueadas.

¿Cómo es qué…? —preguntó la voz robótica con shock evidente.

—Ya ves pues —Tsuna sonrió de lado, cruzando las puertas silbando.

Y un ninja él será.


No dejar que ningún miembro del staff lo viera probó ser una tarea un tanto difícil, había cientos de ellos en cada sección de la mansión. Por lo que realizó el próximo plan de acción.

Pretendió ser uno de ellos.

A diferencia de los disfraces de papel de Reborn (qué de alguna forma sólo él y Dino lograban ver a través de ellos), su disfraz era suficientemente sólido, después de muchas otras ocasiones simplemente tenías que mezclarte con la multitud.

—Yo, Marco, entrega esto al centro técnico, ¡asegúrate de ser rápido! —Marc era un asistente de Gianinni, aunque no hace mucho realmente, sólo entrega materiales, sin interacciones reales con ningún miembro mayor de la familia.

Y fue por eso que Tsuna decidió disfrazarse de él.

Le dio todo el día libré con anterioridad y pidió por su identificación, el hombre no objetó realmente, estaba muy ocupado estando en shock al ver al jefe de la familia por primera vez.

Por ahora todo bien.

El centro técnico estaba bajo tierra, por lo que no iría realmente ahí, estaba muy lejos de la puerta principal de la mansión. Estaba a punto de dar la vuelta cuando una voz demasiado familiar le detuvo.

—Oye, ¿de casualidad sabes dónde está el centro técnico? Estoy algo perdido.

Joder, ¡era Yamamoto!

«Concéntrate, Tsuna, todo lo que tienes que hacer es decirle donde está.» Cantó mentalmente, calmándose.

—Da una vuelta a la izquierda, verás una puerta que te llevará a un pasillo y al fondo en una esquina verás un elevador, introduce la contraseña y te llevará ahí —respondió cambiando la voz.

Wow, realmente se había memorizado la mansión como la palma de su mano.

—Oh —dijo su amigo, rascándose atrás de su cabeza, preguntó avergonzado—: ¿te importaría mostrarme el camino? Creo que me perdería otra vez si no lo haces.

«Se pondría sospechoso si me reúso, ¿cierto? Está bien, iré con él y tan pronto como llegue me escaparé de ahí. »

—Está bien.

—Gracias, te debo una, en serio —sonrió alegremente Yamamoto.

Mientras se dirigían al elevador, él intentó romper el hielo.

—Entonces, uh…

—Marco.

—Entonces, Marco, ¿eres nuevo aquí?

—Podrías decir eso —sonrió nerviosamente Tsuna.

—Me disculpo de nuevo si te estoy molestando, es sólo que este lugar puede tornarse realmente confuso.

Él asintió de acuerdo.

—Por supuesto, es un honor ayudar al Guardián de la Lluvia — «Tranquilo, Tsuna, tranquilo.»

—Yamamoto está bien, en serio, no hay necesidad de ser formal —dijo el espadachín, manteniendo la conversación activa, inquirió—: ¿Cómo es trabajar para Gianinni? He escuchado que puede ser algo divertido ahí.

«¿Divertido? Caótico más bien.»

—E-es agradable.

Yamamoto lo miró pensativo.

—Sabes, me recuerdas a alguien.

«¡Esto no se ve bien!»

Antes de que pudiera pensar en una respuesta, llegaron a donde estaba el elevador.

«¡Ufff! Esta estuvo cerca.»

Sólo para que las puertas se abrieran para revelar a Gokudera atrás de ellas.

«¡Oh por el amor de dios!»

—¡Ah, Gokudera, que gusto de verte aquí! —exclamó alegremente Yamamoto mientras que Tsuna trataba lo más que podía para no ver a su amigo peliplata directamente, no estaba muy seguro de si podía engañarlo como a los otros, sin importar que tan bueno su disfraz fuera (Gokudera tenía como un sexto sentido acerca de él).

El otro asintió con la cabeza levemente ante el saludo.

—Vas a donde Gianinni, ¿no? —al pasar diez años, Yamamoto y Gokudera no discutían como lo hacían cuando eran jóvenes (pero no podía decir realmente que Yamamoto no peleaba con el otro), los dos aun discutían pero ahora eran más civilizados, e incluso se juntaban sin ser él el mediador.

—Sí, las mejoras que le hizo a mí celular están algo dañadas. —Y con eso sacó su celular para que ellos lo vieran abrirse y cerrarse y cambiar formas rápidamente.

Gokudera dio un resoplido.

—¿Algo? El sujeto hizo una masacre con eso.

Tsuna se encontró a sí mismo poniéndose completamente de acuerdo, se sacudió cuando recordó lo que el mecánico le había hecho a su reproductor mp3.

Sabía que debía de habérselo dado a Spanner, pero no, tenía que haber sido un chico bueno, ¿y qué fue lo que consiguió? Un mp3 demente, villanico y dispara laser.

Juró no tocar nada relacionado con la música por un año después de ese incidente.

Fue entonces que notó que sus dos amigos estaban ocupados hablando de cómo podrían arreglar el celular de Yamamoto. Esta era su oportunidad, necesitaba salirse de ahí con cautela antes de que alguno de los dos se dieran cuenta de que era él.

«Por favor no noten que me voy, por favor no noten que me voy, por favor no…»

—¿A dónde vas?

«¡Maldita sea!»

—Uh… a ningún lado.

Segundos después se encontró a si mismo entre sus dos amigos en el elevador.

«¡Maldita sea!»


Gokudera realmente no sabía que pensar del tal Marco, él le recordaba a alguien, ¿pero quién? Y la forma en la que estaba vestido, la manera que estaba escondiendo su rostro con esa gorra que era demasiado grande para él, la manera que continua evitando hablarle y mirarle, sospechoso.

Y por lo tanto se vio delimitado a cuestionar al tipo.

—¿Qué llevas? —el hombre en cuestión se tensó.

—Materiales.

—¿Qué clase de materiales?

—Es confidencial.

—¿Incluso para los guardianes?

—Uh, sí.

—No sabes lo que llevas, ¿no?

Por suerte, Yamamoto decidió cortarlo.

—Vamos, vamos, Gokudera, no tienes porqué interrogar al sujeto. Me ayudó antes, y conoce la mansión mejor que yo.

—¡Lo qué lo hace aún más sospechoso!

—Todos son sospechosos para ti.

—No he estado equivocado acerca de ellos, ¿o sí?

—Tu sí sospechaste de mí.

—Tu eres sospechoso, con esa sonrisa todo el tiempo, ¡es cómo mirar al jodido Joker!

—Creo que soy más como el Hombre Araña, en serio.

—No, tu eres un jo…

—¿Dónde está Marco?

Gokudera se dio vuelta para ver que el elevador se había detenido y abierto desde hacía tiempo, sin Marco a la vista.

—¡Ese mal nacido!


«Esto estuvo muy, pero muy cerca» pensó Tsuna, ya sin correr. Si no hubiese sido por el hecho de que el elevador se había detenido, él hubiera sido atrapado.

No tenía nada en contra de Gokudera, el atesoraba a su amigo, pero a veces lo odiaba.

Por lo que ahora tenía que evitar toparse con sus Guardianes de la Lluvia y Tormenta.

«¿Cuál camino debería tomar para ir arriba, de nuevo?»

—¡Te ves extremadamente perdido! ¿Quieres que te ayude?

«Oh, ¿por qué? ¿por qué…?»

—No, estoy bien, gracias —murmuró Tsuna, evitando ver a su Guardián del Sol, quien estaba sonriendo por alguna razón.

—¡Hoy me prometí a mí mismo que ayudaría a alguien al extremo! ¡Así que te debo de ayudar!

—No tienes qué ha…

—¡Insisto! —dijo con una mirada que era casi amenazante.

—Okey —aceptó Tsuna a regañadientes—, ¿sabes cómo subir desde aquí?

—¡No!

Tsuna se crispó.

—¿Entonces cómo puedes ayudarme?

—Encuentra algo más en lo que pueda ayudarte.

—No quiero ninguna otra ayuda.

El celular de Ryohei sonó en ese momento.

—¡Yo!... No… ¡lo atraparé extremadamente, no te preocupes!

Después de terminar su llamada, se volvió a él.

—¿Has visto a un sujeto en un uniforme verde, como tú; una gorra azul lo suficientemente grande como para esconder su rostro, como tú; y que está en el área cerca del elevador, como tú?

Tsuna estaba muy tentado a decir «sí, de hecho ese soy yo» pero respondió con un simple—: No.

—Está bien, entonces ¡nos vemos pronto! —y corrió a quién sabe dónde.

«Bueno, eso fue fácil,» pensó Tsuna, descifrando qué camino tomar, pero los sonidos viniendo del pasillo al lado de él lo sacaron de sus pensamientos.

No pudo haberse ido tan lejos.

¿Le dijiste a Ryohei acerca de esto, cierto?

Les dije a todos; lo están buscando en este momento.

Bueno, ni que hablar de metidas de pata. Él retrocedió lentamente, temiendo que Yamamoto y Gokudera lo pudieran escuchar, continuó retrocediendo hasta que chocó contra alguien.

«Por favor que no sea alguien que conozca, por favor que no sea alguien que conozca, por favor que no…»

—¿Qué estás haciendo aquí, herbívoro?

«¡Maldita sea!»

—Trabajo aquí, —dijo con falsa chulería, no era que tuviera miedo de Hibari, ya hacía mucho de eso, estaba más preocupado acerca del hecho di sí alguien descubría que era él. Imagina las balas con las que Reborn le acabaría.

—¿En serio? ¿Entonces no eres el intruso que ha estado acechando por aquí?

—No.

¿Has escuchado voces viniendo de ahí?

¡Debe de ser ese bastardo!

¡Mierda! Esos dos se estaban dirigiendo aquí.

¡Maldita mierda! No había salida.

¡Triple mierda! Estaba atrapado con Hibari, Gokudera y Yamamoto (quién podía ser letal si era serio).

—¿Por qué entras en pánico entonces? —Hibari parecía que estaba teniendo el tiempo de su vida, bastardo sádico.

Luego se abalanzó atacándolo con sus tonfas y Tsuna esquivaba inconscientemente cada ataque.

«Tiene qué» esquivar «haber una» esquivar «forma de» esquivar «salir de» esquivar «aquí, ¡esperen!» esquivar «Hay una» esquivar «ventilación» esquivar «detrás de Hibari» esquivar «Sí la» esquivar «alcanzara, yo… ¿Pero qué? ¿Por qué esta sonriendo de esa forma Hibari?»

—Eres fuerte, me recuerdas a alguien que está muy ocupado para combatir conmigo —levantando sus tonfas, empezó a atacar de nuevo—, pelearas en su lugar.

Genial, ahora tenía a este sujeto tras él, sabía que Hibari no peleaba con nadie seriamente por un tiempo, Mukuro aparecía y desaparecía de tanto en tanto, Reborn no está interesado ¿y él? Tú no podías luchar con tu jefe, bueno si estaba ocupado de todas formas.

Y él estaba ocupado.

Al punto de la locura, debía añadir.

Maniobró sus ataques para llegar a la ventilación, si peleaba con él sería reconocido y estaba jodidamente seguro que no quería eso. Su oportunidad de correr vino cuando Yamamoto y Gokudera llegaron, lo cual envió la atención de Hibari lejos de él.

—¡Ahí está!

Pero entonces, su Guardián de la Nube los detuvo.

—Sí hay alguien que va a derrotar ese herbívoro, seré yo.

—Ahora no es el momento para eso, Hibari —intentó razonar Yamamoto.

—¡Dejen de gastar nuestro tiempo, tenemos que atraparlo! —gritó Gokudera, frustrado con las payasadas de los otros.

Los tres comenzaron a pelear pronto, hasta que Yamamoto indicó—: ¿Dónde está él ahora?

Gokudera gimió.

—¡No de nuevo!

Hibari estaba claramente cabreado.

—Está muerto.


Tsuna sintió una sensación de fatalidad inminente mientras se arrastraba por la ventilación. La dejó pasar; habían muchas personas que lo querían muerto.

«Hablando sobre cosas más importantes, ¿a dónde lleva esta ventilación?»

Bueno, no lastimaría el averiguarlo, cualquier sitio sería mejor que de dónde acaba de estar.


Mukuro no era alguien a quien se le atrapara con la guardia baja tan fácil, borra eso, nadie lo atrapaba desprevenido, era lo opuesto en serio.

Pero el ciertamente lo estuvo cuando la cubierta de la ventilación se abrió súbitamente con una cabeza cubierta por una gorra ojeando a través de ella.

Abandonando su té, fue a ver a la persona que se atrevió a entrar a hurtadillas a su estudio.

—¿Dónde es este lugar? —la persona preguntó, su voz era muy familiar.

—¿Tsunayoshi?

—¿Mukuro?

—¿Por qué estás en una ventilación?

—Larga historia, ¿podrías apartarte? Necesito salir de aquí, esta algo apretado.

Haciéndose de lado, el otro saltó, aterrizando en el suelo con éxito.

—Estoy sorprendido que supiste que era yo —sacudiéndose, continuó—: Los otros no supieron.

Mukuro sonrió de lado divertido.

—Por supuesto, soy un ilusionista, disfraces simples como estos no me engañaran.

—Lo pensé —mirando alrededor de la habitación, el jefe Vongola preguntó—: ¿este es tu afamado estudio, uh?

—¿Te gusta?

—Tiene un… —vislumbró el cadáver de una serpiente yaciendo al lado del escritorio— un tema único.

—¿A qué debo el placer de esta visita? —preguntó finalmente, cortando la plática.

—A nada, realmente, llegué aquí por accidente.

Y luego le contó acerca de sus planes acerca de escaparse de la mansión, los cuales Mukuro encontró sumamente divertidos.

—Yamamoto, Hibari, e incluso Gokudera están tras mi sangre en estos momentos.

—Eso sería algo digno de ver —declaró Mukuro, conteniendo su risa, el sólo pensar de que la mano derecha más leal que la lealtad misma estuviera tras la sangre de su jefe era simplemente comiquísimo.

—Qué bueno que encuentras mi muerte divertida, sólo no le digas a nadie que estuve aquí.

—No le diré a un alma —dio su palabra. Después de que fue liberado de Vendicare, él y Tsunayoshi habían llegado a un entendimiento muto, ellos se involucraban en conversaciones de vez en cuando, discutían acerca de las familias que eran una amenaza para ellos y así. No eran amigos, más cómo conocidos.

—Sólo no dejes que te maten, ¿a quién voy a poseer si mueres? —añadió.

—¿Aún sigues con eso?


Cuando salió del estudio de Mukuro, encontró que había un elevador lejos de la puerta.

—¡Genial! —celebró mentalmente.

Demasiado feliz de al fin ser capaz de irse, Tsuna entró el elevador tarareando, todo esto mientras sonreía como un loco.

—Al fin seré libre, ¿a qué lugar debería ir primero?

—Te vez terriblemente feliz, ¿qué hay?

—Este no es un fantasma hablándome, ¿o sí? —Tsuna preguntó en una voz monótona y apagada.

—No, ¿por qué debería ser un fantasma? Eres un tipo divertido, en serio.

Tsuna suspiró, el en realidad no iba a tomar un descanso hoy, ¿no?

—Lambo.

—En carne y hueso, ¿pero cómo me conoces? No te había visto antes.

—Eres famoso por aquí —respondió, lo cual hizo que el otro sonriera.

—¿En serio? No sabía eso, todos me llaman vaca idiota o algo —al pasar los años Lambo se transformó del mocoso mimado llorón, al "Lambo Adulto" que conocieron en el pasado; un joven perezoso, amistoso y con los pies en la tierra. Como se convirtió de esa manera aún era un misterio, pero estaba seguro de una cosa, y era de que Lambo siempre les ayudaba bastante, ya sea que lo recuerde o no.

—Oh —miró al otro seriamente—, bueno yo pienso que tú eres el que tiene más potencial en esta familia, has logrado tanto más sin embargo todavía tienes quince —de ninguna manera iba a permitir que el joven a quién considera su hermano menor se menospreciara de esa manera.

Los ojos de Lambo se abrieron en shock ante su declaración para luego sonreír agradecidamente.

—Gracias, lo agradezco.

El momento conmovedor terminó cuando el elevador se detuvo.

—Ah, esa es mi señal para irme, nos vemos La….

En frente de él estaba Hibari, sonriendo.

—Hola, herbívoro.

Cerró el elevador en un santiamén.

—Ahora que pienso sobre ello, creo que iré al cuarto piso.

—Que ese no era….

—Era una planta que lucía como él.

—Pero…

—Era una planta.

Lambo no estaba convencido, pero lo dejó pasar; todos le tenían miedo a Hibari.

—Así que volverás a subir, ¿uh? —el otro asintió.

Cuando llegaron al cuarto piso, era Yamamoto quien estaba parado con su espalda viendo a ellos.

«Ciérrate puerta maldita, ¡CIÉRRATE!»

—Pensé que querías subir aquí —señaló Lambo, y fue entonces que vio la expresión de pánico del otro «¿Qué demonios jodió este sujeto para que Hibari y Yamamoto estuvieran tras él?»

—No, quise decir el quinto, error común —Seguuuro, el adolescente decidió entonces quedarse con este sujeto para ver como las cosas terminarían para él.

Un segundo después llegaron, esta vez era Gokudera, y por la sonrisa que prometía tortura absoluta y las maldiciones del otro, Lambo supo que las puertas del elevador serian cerradas.

—Mira, sé que luzco algo….

—Bastante…

—… sospechoso ahorita mismo, pero no hice nada —las puertas del elevador se abrieron.

—¡Me mentiste al extremo!

«¡CIÉRRATE! Okey, en serio, ¿qué demonios? ¿Acaso es este elevador el nuevo punto de encuentro para los guardianes o qué?»

—¿Ryohei, también?

Tsuna rio nerviosamente.

Un minuto más tarde, estaba corriendo de los ataques eléctricos de Lambo.


De alguna manera, en alguna parte del trayecto, logró tener a Gokudera, Yamamoto, Ryohei, Hibari, Lambo e incluso Shouichi and Spanner detrás de él al mismo tiempo.

¡Con un demonio que voy a dejarte arruinar todo el maldito esfuerzo que he puesto para hacer de este futuro decente!

«¡¿Quién dijo algo acerca de arruinar el futuro!?»

¿Qué demonios estaba mal con ellos? ¿Por qué estaban tan jodidamente paranoicos?

Realmente no quiero estar involucrado en esto.

«¿ENTONCES POR QUÉ ESTAS SOSTENIENDO UNA PUÑETERA BAZUCA? ¡Y SONRIENDO SARCÁSTICAMENTE PARA VARIAR!»

Ellos siguieron persiguiéndolo sin descansar, y con cada vuelta que daba alguna habitación era destruida.

«¡Nooooo! ¡No la habitación de juegos!»

Y entre escapar por su vida y sus guardianes maldiciéndolo, se preguntó:

¿Acaso valía todo esto el escapar del papeleo?

.

.

.

¡Joder qué sí!

Y así, con una nueva determinación aumentó su velocidad.


Cuándo Chrome regresó de la misión que se le fue dada la semana pasada, ella esperaba la bienvenida de siempre, su jefe sonriendo gentilmente mientras ella le daba su reporte y después yendo a ver a Mukuro para decirle como le fue.

Lo que no esperaba era ver a Bossu corriendo de sus propios guardianes como alma que lleva el diablo.

Cuando su jefe se cruzó con ella, sonrió.

—Ah, hola Chrome, ¿Cómo estuvo tu viaje?

«¿Por qué te detienes a saludarme? ¡Te van a matar!»

—E-estuvo bien.

Viendo que sus cazadores estaban demasiado cerca, se despidió de ella.

—Qué bueno, ¡asegúrate de dejar tu reporte en mi escritorio! —llamó mientras corría.

«Bossu puede ser muy rápido cuando quiere serlo.» Observó ella.

—¡Ese bastardo! —gritó Gokudera ante el hecho de que su blanco estaba acelerando otra vez.

«¿Acaso el mundo acaba de terminar?»

—No te preocupes Gokudera, le atraparemos —razonó Yamamoto, su modo sicario encendido.

«Bossu… ¿QUÉ DEMONIOS HICISTE?»

—Ese cretino, me engañó por completo al actuar tan agradable y conocedor —gruñó Lambo.

—Es interesante —sonrió sarcásticamente Hibari, en una forma que prometía miseria al solo verla.

«Está muerto, está completamente muerto, ¡está real y completamente muerto!»

Pensó acerca de pararlos de asesinar a su jefe, pero al ver sus expresiones no lo hizo.

Porque cualquier humano sensato correría al ver a un grupo de hombres mafiosos cabreados.

Y Chrome era sin ninguna duda una mujer sensata.

«Bossu puede manejar esto».

«¿Cierto…?»


Después de una hora de correr y esquivar y esconderse, Tsuna se encontró en el último piso de la mansión.

«¿Cómo demonios terminé aquí?»

Era él, acorralado por la fuerza completa de Vongola y una ventana de apariencia inocente que dejaba ver toda la propiedad.

«Sip, estoy jodido».

—Es tiempo de que te rindas, no hay forma de que salgas de aquí —dijo Gokudera.

Él tenía razón, admitió Tsuna, estaba real pero realmente atrapado. Antes de que decidiera simplemente rendirse, la brisa viniendo de la ventana lo detuvo.

«Vamos a improvisar, vale».

Entonces se paró al borde de esta, preparándose para caer. Susurros de asombro llenaron la habitación.

No va a saltar realmente desde aquí, ¿cierto?

No puede ser, ¡qué alguien detenga a este tipo loco!

Tsuna no les estaba prestando atención realmente, estaba mucho más ocupado buscando por algo en que aterrizar.

¿Dónde estaba el vagón del heno? Continuó buscando hasta que milagrosamente lo encontró.

Hora de salt—

¡RRRRIIING~!

Era su teléfono, ahora realmente no era el tiempo… ¡Oh, joder! ¡Era Reborn!

—¿Hola?

—¿Por qué tengo la sensación de que estás haciendo algo muy estúpido? —preguntó inmediatamente su tutor.

«¿Cómo rayos lo supo?... No es que estuviera haciendo algo estúpido ahora mismo, tiene mucho sentido para mí…»

—Idiota, ¿me estas escuchando siquiera? Muy bien, suficiente, me regresaré.

Y eso lo sacó de sus pensamientos.

—¡NO! Quiero decir, estoy sentado en mí oficina y no corriendo de mí papeleo, y no estoy causando que toda Vongola me de cacería, y ciertamente no estoy a punto de saltar desde una altura muy elevada. ¡No estoy haciendo nada de eso!

—Tsuna.

—¿Sí?

—Apestas mintiendo.

Y él colgó.

Ahí iba lo de no hacerle saber a Reborn.

Pero si iba a estar enjaulado en su oficina por toda la eternidad, no caería mal tomar un día libre.


—¿Puedo hacerte una pregunta? —dijo Chrome repentinamente. Ella y Mukuro estaban hablando acerca del evento raro que había visto antes.

—Sí, ¿qué es?

—¿Es ese Bossu? —apuntó a la persona parada en el borde de una ventana en lo alto de la mansión, hablando por su teléfono.

La expresión usual de diversión de Mukuro se desvaneció al instante.


La puerta fue abierta de golpe, revelando a Mukuro y Chrome detrás de esta.

—Te digo que no te dejes que te maten, ¿para luego ir y hacer exactamente lo contrario? ¡No voy a dejar que diez años de servir a la mafia se desperdicien, joder! ¡ALEJATE DE LA JODIDA VENTANA! —gritó el ilusionista peliazul.

Chrome fue más calmada al respecto (No era como si sus planes de dominación mundial fueran arruinados, de todas formas).

—Bossu, sea razonable, ¿qué crees que…

Muy tarde, Tsuna les había vuelto a ver con un saludo y saltó.

—Me ignoró por completo —declaró Chrome opacamente.

Un momento de silencio.

—¿Acabas de decir "Bossu"? ¿Cómo en el Décimo?

Otro momento de silencio.

—¡OH DIOS BENDITO!


Así que esto era lo que Ezio y Altair sintieron cuando saltaron de torres.

Era una sensación agradable, realmente.

El viento estaba corriendo furiosamente en su cuerpo, la carga de adrenalina, el vagón de heno se movía…

Esperen un minuto… ¿El vagón de heno se movía?

Oh, ¡NO!

Estaba muerto, no pensó que iba a morir de esta manera, sabía que el papeleo iba a ser su muerte pero no de esta forma.

Deseó tener la habilidad de volar justo ahora.

Pero esperen otro minuto… ¡Podía volar, maldición!

Podía simplemente entrar en su modo de Última Voluntad, y sin tomar las pastillas también.

Por lo tanto, usó sus llamas para aterrizar calmadamente en el suelo. Suspirando de alivio, se volvió para salir por las puertas principales de la mansión (y quitando su disfraz mientras lo hacía).

Sólo para ver a toda su familia frente a él.

Y estaban realmente cabreados.

—Ajaja —rio para alegrar el ambiente, falló—. Puedo explicarlo, en serio.

Nadie le escuchó.


Y ahí estaba, Vongola Decimo, sentado de nuevo en su oficina, mirando con muerte las pilas de papeleo que crecían rápidamente.

Su pequeña travesura había causado más daño de lo que pensó.

Así que este plan falló, sus guardianes estaban furiosos, la mansión destrozada y no pudo tomarse un día libre.

Sin mencionar de que estaba prohibido de jugar de nuevo Assassin's Creed (sus guardianes afirmaron de que podía obtener ideas de ahí).

Juró que podía escuchar risas viniendo de esos papeles.

Sí, este plan realmente falló.

Pero no iba a detenerse de planear.

Oh no, baby.

La guerra acababa de comenzar.

Y él sólo perdió la primera ronda.


Continuará

¿Les gustó el epic fail que escribí?


Traductora: ¿Tienen la más remota idea de cuánto me tomó traducir un capítulo? ¿No? Me tomo meses, ¡meses! Por supuesto, no hice nada por un buen tiempo, pero venga, que estaba ocupada con otras cosas.

21 páginas, eso es lo que la traducción me dio. En Word, con letra tamaño 11.

En fin, ya saben, si hay algo raro con la traducción no duden en decírmelo en cara. ¡Y agradeced a la autora por dejarme traducir su historia!