Gracias de antemano por los reviews, y a los que no los mandéis pero leáis la historia también ^^
CAP 2 : DE VIAJES EN EL ESPACIO TIEMPO Y REUNIONES FAMILIARES INTERTEMPORALES
Sábado, 10:30 de la mañana. Campus de la Academia Vera Cruz.
Alice Phantomhive, hija menor del conde Richard Phantomhive y exorcista de nivel "Esquire", dormía muy felizmente en su dormitorio de la residencia de estudiantes.
Si su abuela paterna la hubiese visto (toda espatarrada, con una pierna caída por un lado de la cama y un brazo sobre la mesita de noche, la boca abierta con un hilillo de baba, el pelo como si se hubiese peleado con un gato, la sábana hecha un higo a los pies de la cama y vestida con una camiseta vieja, tres tallas más grande y con el cuello cortado, y un pantalón corto de pijama de chico) la anciana mujer la hubiese reñido diciendo que esa no es manera de dormir para una dama. Pero como su abuela no estaba allí, esa posibilidad no preocupaba mucho a la durmiente chica que ahora soñaba con un pastel de chocolate que bailaba con un flan y estaba a punto de unirse al baile cuándo algo húmedo en su mejilla la hizo despertar de un salto.
Alice abrió los ojos sobresaltada pensando ¿Qué demonios? Y al girarse se dio cuenta de que justamente eso era. Desde su posición en la almohada la miraba con sus grandes ojos un goblin con correas de cuero que tenía la lengua afuera, Alice lo miró con reproche.
-Eres un aguafiestas Behemoth- por toda respuesta recibió un gruñidito.
-Mi hermano dice que vayas a su despacho- hablo una voz con un conocido tono monótono, Alice se volvió hacia el peliverde sentado en el cerco de la ventana y le dedicó una sonrisa escalofriante.
-Amaimon…¿no tenías otra forma más asquerosa de despertarme que haciendo que tu mascota me llene de babas?
-Mmm, pues en realidad sí, podría por ejemplo haber…
-¡No!-le cortó ella llamando su atención- en serio, prefiero no saberlo, de verdad
-Como quieras- respondió el encogiéndose de hombros- bueno, ya he hecho lo que me pidió Aniue, vámonos Behemoth- y antes de saltar por la ventana se volvió y se despidió de la chica con un rápido gesto de la mano.
Alice suspiró y se levantó a cerrar la ventana, hacía buen día pensó mientras se rascaba la nuca al tiempo que soltaba un bostezo para después dirigirse al baño. Cuando se vio en el espejo pensó que mejor que el payaso no la necesitase muy urgentemente, porque iba a tardar bastante en convertir ese estropajo que tenía ahora en la cabeza en su habitual melena ondulada. 'en fin' se dijo a si misma 'de perdidos al río' y sin más comenzó la batalla diaria Alice vs Pelo.
Mientras todo esto ocurría, en su despacho el jefe de la rama asiática de la orden de exorcistas de la Cruz Verdadera y director de la prestigiosa academia Vera Cruz, el mismísimo Mephistopheles (perdón, perdón, Mephisto Pheles), se enfrentaba a una situación tan problemática como divertida.
Todo había comenzado exactamente a las siete y cuarto de la mañana, cuándo uno de os guardias que vigilan la puerta de entrada al campus de la academia le había llamado muy alterado para comunicarle sobre la aparición de un grupo de lo más extraño en la puerta de entrada. Al parecer habían aparecido de repente de la nada, y ni ellos mismos parecían tener idea de dónde estaban o cómo habían llegado allí. Mephisto le dijo al guardia que mantuviese la calma y se dirigió al lugar.
Al llegar se encontró con un grupo de personas vestidas al estilo victoriano, con aspecto de estar bastante desubicados todos y un par le gritaban al guardia cosas como "es imposible" "no diga tonterías". Mephisto se arregló el cuello de la chaqueta, se colocó bien el sombrero y se aclaró la garganta para llamar la atención de aquella gente.
-Y bien, damas y caballeros ¿puedo ayudarles en algo?-preguntó con ese tonillo alegre suyo de falsa inocencia. Una mujer de mediana edad, rubia y de aspecto severo se acercó a él, le miró de arriba abajo haciendo un gesto reprobatorio y habló intentando mantener la calma.
-verá, ese hombre-dijo refiriéndose al guardia- dice que estamos a cinco de julio de 2011, lo cual es evidentemente imposible ya que estamos en el siglo XIX ¿entiende? No me hacen ninguna gracia este tipo de bromas- termino la mujer con gesto indignado y frunciendo el ceño. Mephisto se sorprendió por un momento…¿Cómo que el siglo XIX? ¿Hablaba en serio? Desde luego no parecía estar bromeando (no parecía el tipo de persona que tuviese sentido del humor) pero si era verdad eso quería decir que…oh menudo lio pensó el demonio mientras dibujaba una sonrisa ladeada en su rostro.
-Verá señora…
-Middleford, Frances Middleford- dijo ella con orgullo
-Bien, señora Middleford, la verdad es que ese pobre guardia no estaba bromeando, ciertamente están ustedes en el siglo XXI y puestos a ser exactos se encuentran en la academia Vera Cruz, Japón- al oír esto a la mujer casi le da algo, y no solo ella todos los demás estaban igualmente sorprendidos (incluso el hombre de aspecto chino que había permanecido con los ojos cerrados hasta entonces los abrió como platos)
-Pero hace un momento estábamos en el salón de la mansión Phantomhive, en Inglaterra, y en el siglo XIX ¿Cómo explica eso?- le reclamó casi gritando un muchacho rubio de aspecto serio y enérgico, Mephisto le miró y pensó que tenía pinta de escéptico. Un momento…¿había dicho Phantomhive?, una sonrisa maliciosa bailó en los labios de Mephisto, esto se ponía divertido
-bueno, está claro que algo ha tenido que pasar entonces-le contestó alegremente- ¿Qué les parece si subimos a mi despacho y tomamos un té mientras esclarecemos la situación?- el grupo de victorianos pensaron que era lo mejor que podían hacer y siguieron a Mephisto hacía su despacho.
-Vayan entrando y sentándose, volveré en un momento- les indico Mephisto abriéndoles la puerta del despacho e invitándoles a pasar con una ademán, cuándo todos estuvieron dentro él se dirigió a la habitación donde estaba su hermano menor. Entro sin llamar y se encontró al demonio menor tirado en un sofá mirando dibujos animados con una expresión de extremo aburrimiento. Mephisto sonrió para sí, el chico nunca cambiaría por más siglos que viviese.
-Amaimon-lo llamó, y éste le dirigió una mirada inexpresiva pero con un brillo de curiosidad- necesito que hagas algo, necesito que vayas a buscar a Alice Phantomhive y le digas que suba a mi despacho, hay alguien que quiero que conozca- dijo casi conteniendo la risa, Amaimon pareció sopesar si obedecer o no, estaba muy a gusto ahí tumbado- si lo haces te dejaré jugar un rato con Rin, pero sin pasarte y fuera del recinto de campus claro (total a Rin le vendría bien entrenar con alguien no humano, Amaimon estaría entretenido y de paso a lo mejor hasta acababan por llevarse mejor)- la idea pareció convencer al peliverde que sonriendo salió por la puerta seguido de su mascota.
Mephisto entró en su despacho, observó a los presentes uno por uno…había tres que no parecían ya tan sorprendidos; el primero un niño con un parche y una expresión de molestia total (le resultó muy familiar su aspecto…sin duda ese pequeño tenia que ser un Phantomhive porque se parecía mucho al actual conde), el segundo que no estaba sorprendido era un hombre de largo pelo plateado que le cubría los ojos y no dejaba de sonreír (no era humano, Mephisto se dio cuenta, tampoco lo era el tipo vestido de mayordomo que estaba junto al niño del parche, pero el pelipurpura prefirió no hacer ningún comentario al respecto) y por último un muchacho de aspecto hindú que tenia cara de culpabilidad. ¡Ajá! Mephisto volvió su mirada hacía el hindú y este acentúo su expresión de culpa, el demonio ensanchó su sonrisa.
-Tu sabes algo ¿a que si?- le dijo con tono infantil, como quien habla con un niño pequeño, todas las miradas se posaron en el chico y él se revolvió en el sitió. El pequeño del parche suspiró exasperado y contestó por el otro.
- Soma estaba jugando con un medallón muy raro que le dejó Undertaker, sin saber como lo activó y aquí estamos todos- dijo, después miró al llamado Soma y frunciendo el ceño le dijo- ya te avisé que no lo tocaras.
Las miradas de reproche se habían vuelto hacía el tal Undertaker (que resultó ser el peliplata que Mephisto había deducido cono no humano), el siniestro personaje estalló en carcajadas sin poder contenerse más ante el enfado de sus compañeros. Mephisto estaba de acuerdo en que la situación era bastante divertida(y estaba a punto de serlo más), pero podía ser potencialmente problemática si se quedaban en esta época mucho tiempo.
-Entonces, si el aparato es suyo, sabrá revertir el efecto.
-mm~ nop- dijo Undertaker- lo lamento jiji encontré ese curioso aparatito hace poco, lo estaba reparando pero aún no está arreglado del todo, solo funciona en una dirección jiji.
-¡¿Y por qué se lo dejaste a Soma?- replico el pequeño del parche muy molesto, casi levantándose de la silla.
-Bocchan, cálmese- el mayordomo le puso la mano en el hombro al niño para que se quedara sentado, pero la mirada que le dirigía al risueño Undertaker, era tan molesta como la de su amo.
-Bueno calma, enviaré el medallón a unos especialistas para que lo analicen a ver si pueden repararlo del todo y devolverles a su época- todos parecieron tranquilizarse un poco-y como mientras vamos a pasar un tiempo juntos sugiero que nos presentemos, empiecen ustedes que son los invitados si no les importa.
Silencio total, hasta que un muchacho rubio con horquillas en el pelo hablo animadamente.
-Yo me llamo Finnian, pero me llaman Finny- Mephisto le devolvió la sonrisa y le invitó a coger un caramelo, la siguiente en hablar fue la mujer que se encontraba a su lado, con gafas y traje de sirvienta.
- y yo Maylene, ¡si!- su voz tenía un tono alto y nervioso, que graciosa.
-Bardroy-dijo el hombre rubio que estaba al lado de Maylene- pero no me importa que me llamen Bard-tenía acento americano- ¿se puede fumar aquí?
-si, claro, fume si quiere- le contestó Mephisto, el humo no le molestaba- bien a la señora Middleford ya la conozco, Undertaker y soma también se ya sus nombres…¿Cómo te llamas tu pequeño?
-Ciel, Ciel Phantomhive- 'ja! Lo sabía' se dijo Mephisto- y él es mi mayordomo, Sebastian- señalo al hombre que estaba a su lado vestido de mayordomo, Mephisto sonrió con sorna al diabólico hombre (sabía que Sebastian también se había dado cuenta de que él no era humano tampoco)
- Yo soy Edward Middleford- habló el chico rubio que le había llamado la atención antes en la puerta del campus- y ella- señalo a una niña rubia con coletas- es mi hermana Elizabeth.
-Prefiero Lizzie- dijo ella alegremente y Frances la regaño por no comportarse como una dama. Las presentaciones terminaron sin más incidentes y Mephisto supo que el hombre chino y chica que iba con él se llamaban Lau y Ranmao;la mujer con gafas que se maravillaba con el atuendo del demonio se llamaba Nina Hopkins y al parecer era una modista a la que le gustaban los retos; el tipo peliblanco que hablaba a través de sus serpientes, se llamaba (irónicamente) Snake y a Mephisto le pareció un personaje muy divertido. Y por ultimo Bard se acordó de presentar al hombrecillo vestido de muñeca de porcelana como Tanaka.
Que gente tan divertida, y justo cuándo Frances Middleford iba a pedirle a su anfitrión que se presentara él, unos toques en la puerta les distrajeron, la sonrisa de Mephisto volvió acompañada de un brillo divertido en los ojos, la cosa estaba a punto de mejorar.
-Adelante- la puerta se abrió y dejo ver a una chica bastante bajita de unos 16 años, con pocas curvas, muy pálida, carita redonda, pelo largo ondulado y algo desordenado del color exacto al del pequeño Ciel. Vestía el uníforme de la academia con la camisa por fuera de la falda y un poco arrugada, la corbata torcida y en vez de zapatos llevaba unas converse desgastadas. Se veía que había venido corriendo y observaba a la gente del despacho con una mirada curiosa en sus grandes ojos chocolate que estaban casi tapados por el flequillo.
-Ehmm…hola-dijo- ¿para que me llamabas?
-ah si, pasa pasa Alice-chan- dijo Mephisto levantándose de su silla- quiero presentarte a alguien muy especial y con un gesto teatral señalo al pequeño conde- te presento al conde Ciel Phantomhive, algo así como tu tátara-tatara-abuelo más o menos- las bocas de todos los presentes cayeron hasta el suelo y Undertaker volvió a estallar en risas Mephisto se dirigió ahora al resto- queridos viajeros temporales, les presento a la descendiente más joven de la familia Phantomhive, la hija menor del actual conde, Alice Phantomhive, exorcista esquire de la academia Vera Cruz- ahora si que todos estaban en shock, lo de descendiente de la familia Phantomhive, bueno tenía sentido ¿pero como que exorcista? Sebastian se tensó ante la mención de la palabra 'exorcista' pero sólo la atenta mirada de Mephisto lo notó y le guiñó un ojo divertido.
-¿Qué?...-fue lo único que atinó a decir Alice cuando salió del estado de shock, Mephisto la invitó a sentarse y se sentó él, apoyó la barbilla en las manos con los codos sobre la mesa y sonrió de lado.
- Bien, veamos por donde empiezo la explicación.
