Fer: Hi, les traigo una pequeña conti uwu
Sadaharu: Bastante pequeña:
Fer: Me salió demasiado corto el capitulo, enserio lo siento.
Sadaharu: De todas formas me gusto.
Fer: Se que quedaran con gusto a poco uwu
Sadaharu: Ya el siguiente capitulo será más largo.
Fer: Lo prometoooo
Sadaharu: Sin más el capitulo
Capitulo 1:
Arrepentimiento.
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Haruko llegó corriendo a casa de Suzuna, su mejor amiga. Toco el timbre del apartamento de la muchacha y le fue abierta por Suzuna, esta al ver la expresión triste en el rostro de Haruko se preocupo. Suzuna iba a hablar pero su amiga le había quitado las palabras al encontrarse aferrada de ella, la peli-roja no había aguantado las ganas de abrazar a su amiga, Suzuna correspondió.
—¿Qué sucedió?—Preguntó preocupada la albina.
—Mi madre me abofeteo—Contestó triste Haruko.
—Oh que mal—Dijo Suzuna—¿Qué tal si entramos?—Haruko asintió y ambas chicas entraron al apartamento. Haruko y Suzuna se sentarón en el sillón de la habitación.
—Soy una pesima hija—Dijo la oji-ambas—Le dije puras estupideces.
—Ya, ya, le tendrás que pedir disculpas—
—No me las merezco—Dijo con tristeza.
—Ella te las dará igual, pues es tú madre—Algunas lagrimas traicioneras cayeron por las mejillas de Haruko. Suzuna la atrajo hacia ella y comenzó a acariciar su cabello hasta el punto de hacer dormir a su amiga. Era lo mejor que podía hacer en esos momentos, dormir.
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Caminaban con tranquilidad por el cementerio buscando la tumba de los padres de Jin. Ukiyo amiga de años de Jin le acompañaba que también iba a ver a su difunta madre. Corría un agradable viento, el cual revoloteaba en los cabellos de ambos, el moreno llevaba un ramo de flores surtidas, habían tulipanes, claveles, narcisos, mientras que ella llevaba tres girasoles que pondría en la tumba de su madre. Primero pararían en la tumba de los padres de Jin. Ambos se detuvieron frente a dos lapidas con un arreglo floral marchito, el joven saco las flores viejas y adorno las tumbas con las que había comprado. Él estaba arrodillado, mientras Ukiyo le miraba con una pequeña sonrisa, luego ella se arrodillo junto a él. Suzume Kishimoto y Yuu Kishimoto eran los nombres de los difuntos padres de Jin. El muchacho sonrió y comenzó a orar, Ukiyo le siguió, luego este comenzó a hablar.
—Lamento haberme demorado en volver a verlos—Dijo Jin observando el cielo—Por cierto hoy he traido a Ukiyo, una amiga.
—Mejor amiga—Corrigió la muchacha dandole un pequeño codazo.
—Eso, mejor amiga—Ukiyo hizo una pequeña reverencia.
—Un gusto—Jin sonrió. Luego ambos se sentaron y comenzaron a conversar—Jin ¿como era tu madre?—Preguntó la castaña con curiosidad, nunca antes le había preguntado algo relacionado a sus padres y si lo había dicho, había sido hacía ya mucho.
—Bueno ella era bellisima—Contestó sonriendo ampliamente—La recuerdo perfectamente, de finas facciones, siempre sonriente, cabello larguisimo color negro azulado, de piel tostada y enormes ojos azules, así como los mios—Apunto hacía uno de sus ojos—Mi padre siempre dijo que yo era la viva imagen de ella, solo que en versión masculina—Ukiyo rió.
—Vaya que cosas ¿O no? Cuentame más, en personalidad ¿Como era ella?—
—Mmm...ella era muy soñadora, preocupada por nosotros, por Yusuki, mi padre y yo, risueña, amable, extrovertida—Una sonrisa nostalgica se apoderó del rostro de Jin y Ukiyo pudo notarlo—Recuerdo que era una muy buena esposa, calida y amorosa...como la extraño. Como los extraño a ambos—Ukiyo hizo un gesto de sorpresa con sus ojos pues lagrimas habían comenzado a recorrer las mejillas del peli-negro.
—Jin...—Susurró Ukiyo. Jin inhalo profundamente y limpió las lagrimas que rodaban por sus mejillas—Lo siento.
—¿Eh?—Exclamó Jin pasando su mano por su mejilla y observo a Ukiyo preocupada, esta nunca antes le había visto llorar.
—Te hice recordar cosas tristes ¿o no?—Preguntó avergonzada la castaña, el chico le miró con los ojos critalinos y con una expresión de sorpresa, luego sonrió levemente.
—Al contrario Ukiyo-san, me haz hecho recordar maravilloso momentos que permanecen aquí—Indicó a su corazón. Guardaron silencio por unos minutos—¿Te preocupe?
—Claro que si, idiota—Gruño la oji-verde, Jin rió ante el gesto de su amiga. Luego ambos se colocaron de pie y Jin le dió un gran abrazo a la más baja.
—Me alegra mucho ser tu amigo—Ukiyo se sonrojo levemente y correspondió el abrazo. Luego comenzaron a caminar hacía la tumba de la madre de Ukiyo, donde se volvieron a sentar a conversar. Aquella tarde rieron, recordaron muchas cosas, felices y tristes, luego volvieron a casa.
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Haruko despertó en los brazos de Suzuna. La peli-roja abrió los ojos y miro hacía todas direcciones, pronto recordo que había discutido con su madre y ahora estaba en casa de su amiga.
—Suzuna ¿Cuanto dormí?—Preguntó Haruko.
—Oh, ya has despertado—Sonrió levemente Suzuna—Dormiste mas menos una hora y media.
—Ya es hora de que regrese—Dijo la peli-roja.
—Será lo mejor—Afirmó la albina. Haruko se dirigió hasta la puerta seguida por Suzuna.
—Cuando llegue a casa te llamaré—
—Esta bien, ve con cuidado Haruko—
—Hasta pronto—Ambas se despidieron y Haruko se encamino hasta el ascensor para volver a su hogar. Una vez que llego a casa busco a su madre de inmediato, la llamó pero esta no contestó, por lo que Haruko dedujo que esta estaba durmiendo, así que fue hasta el cuarto de la mujer, pero no estaba en su cama, la chica se asustó y fue hasta el baño que se encontraba en la habitación, la abrió lentamente hasta que algo le impidió seguir abriendola, pocos segundos después la peli-roja se dió cuenta de que el cuerpo de su madre le impedía seguir abriendo la puerta. Con miedo y temor entro como pudo y comenzó a tomarle el pulso, ella aun estaba viva, rapidamente la joven llamó a una ambulancia, la cual llego en poco tiempo. Subierón a la mujer a la ambulancia y Haruko se subió con ella, luego llamó a Suzuna.
—¿Suzuna?—
—"Querida Haruko, llegaste"—Hubó un largo silencio, solo se escuchaban los sollozos de Haruko—"Pequeña ¿Qué ocurre?
—Mi madre...algo le ocurrio—Hubó un corto silencio—Ahora vamos al hospital.
—"Esperame que haya estaré"—
—Sabía que podía contar contigo, Suzuna—
Suzuna llegó lo más rápido que pudo al hospital de la ciudad. Ella entró y Haruko le estaba esperando, la albina corrió al verla y la abrazo, Haruko rompió en llantos luego de eso y abrazó con más fuerza a Suzuna. Luego ambas se fueron a sentar fuera de la habitación donde se encontraba la madre de Haruko.
—Esta así por mi culpa—Dijo Haruko entre sollozos.
—No digas eso—Dijo Suzuna.
—Todo es mi culpa—Insisitó la peli-roja mientras las lagrimas volvian a apoderarse de sus ojos.
—Haruko no fue por tu culpa, ella solo sufrió un pequeño desmayo—Dijo su amiga. De pronto salió el doctor de la habitación de la madre de Haruko.
—Doctor ¿Qué le ocurrió a mi madre?—Preguntó la chica en cuanto vió al hombre.
—Su madre sufrió un pequeño desmayo—Contestó el doctor—Y creemos que padece de leucemia
—¿Leucemia?—Dijo esta confundida—¿De que esta hablando?
—Así es—Afirmó el hombre—Le haremos algunos examenes—Haruko no podía creer lo que estaba escuchando ¿Su madre enferma? Pero si se le veía tan bien siempre, jamás ella podría haber sospechado de que su madre estaba enferma y menos algo tan peligroso como la leucemia.
—¿Estará bien?—Preguntó la peli-roja.
—Esperemos que asi seá señorita—Dijo el hombre—Con su permiso me retiro. Desganada Haruko se volvió a sentar y comenzó a llorar.
—Soy un ser miserable, he tratado como la mierda a mi madre y puede que ahora muera—Suzuna ya no sabía que hacer, solo abrazó a su amiga. Después de unos minutos la albina volvió a hablar.
—Ven a domir a mi casa hoy, y temprano volvemos al hospital—Propuso Suzuna.
—No queda de otra, ya que no me dejaran alojar aquí—Dijo Haruko.
—Ahora llamaré a las demás y les diré que se suspende la salida de hoy—Dicho y hecho Suzuna llamó a las demás contandoles lo ocurrido, después de eso Haruko entró a la habitación de su madre y le habló mientras ella dormía, luego volvió a casa con Suzuna. Lo único que quería era volver en el tiempo y cambiar su actitud de mierda que había tenido con su madre y tratarla mejor.
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Había oscurecido y ambos muchachos seguían vagando por las calles de la ciudad sin rumbo aparente, solo conversaban, a veces guardaban silencio y disfrutaban de inmenso silencio que les brindaban las calles vacias, sin personas, sin autos, sin ruidos, solo ellos dos. De pronto ambos se detuvieron frente a un mini-market, entraron y compraron algo de beber, acto seguido se sentaron en la vereda a conversar.
—Izamu-san ¿Qué piensas sobre el amor?—Preguntó de pronto Saga. Este solía preguntarle un sin fin de cosas a Izamu y solían tener platicas bastante interesantes.
—Una perdida de tiempo—Contestó el peli-azul—¿Y tu?
—No se que es el amor—Dijo el peli-verde. Sacó un encendedor del bolsillo de su pantalón y comenzó a jugar con el—Pero opino igual que tú—Izamu sacó del bolsillo de su chaqueta un cigarrillo y lo extendió para que Saga lo encendiera.
—Gracias—Dijo Izamu para luego colocar el cigarrillo en su boca.
—Una perdida de tiempo—Bufó el muchacho—Me pregunto que tan cierto será.
—Pues descubrelo—
—¿Como se supone que lo haga?—Cuestiono Saga.
—Enserio—Dijo Izamu alzando su ceja—Piensalo un poco, idiota—A los pocos segundos Saga comienza a reir.
—¡¿Estas loco?!—Exclamó el peli-verde—Ni se que es el amor y ni me interesa saberlo.
—Entonces jamás responderás a tú pregunta—
—Pues no la responderé—Dijo aun jugueteando con su encendedor.
—En algún momento lo experimentará—
—Tsk...no lo creo—
—Tarde o temprano ocurrirá, Saga—Insistió Izamu.
—Como digas—Dijo indiferente el muchacho acabando con el tema.
—¿Nos vamos?—Preguntó de pronto Izamu.
—Esta bien—
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—Agh, malditos bastardos—Dijo un muchacho escondido en un callejon—Me han descubierto.
—¡Debe haberse ido hacía allá!—Se escucharon unas voces masculinas alejarse del callejon, el muchacho al ver que los matones se iban en dirección contraría comenzó a correr hacía el siguiente pasaje en donde se encontraba su casa.
—Este lugar ya no me sirvé, tendré que irme de aquí—Dijo para si mismo mientras corría a la pequeña casa en la que vivía. Una vez dentro se tiró sobre su cama y cerró los ojos por un momento, todo le estaba saliendo mal, por la culpa de sus padres estaba escapando de unos matones de la mafia, siendo que sus padres eran los que le debían dinero y no él—Son los mejores padres—Dijo con sarcasmo—Y más encima se les ocurre desaparecer ahora—Luego se fue a dar un baño, y al salir dentro de todo el desorden que tenía tropezo con una caja, maldijo un sin fin de cosas para luego recoger la caja y ver su contenido, en esta habían muchas fotografías, Taiga se sentó y comenzó a verlas. Muchos recuerdos volvieron a ella, cuando de pronto una de las fotografías le llamó mucho la atención, estaba ella junto a una pequeña ñiña peli-roja y a una hermosa mujer peli-roja también, pronto Taiga las recordo, Haruko Nagumo y Natsume Nagumo. En la fotografía Taiga tenía cuatro años y él adoraba mucho a esa mujer, le tenía un enorme cariño, lastima que después de los cinco años no volvieran a verse por el cambio de ciudad de la mujer y su familia—Natsume-san y su hija Haruko, me pregunto ¿Como es que se encuentran?
Fer: Tadaaa!
Sadaharu: Esperamos les haya gustado.
Fer: Hoy no tengo preguntas:c
Sadaharu: uwu así que nos iremos despidiendo.
Fer: Así es.
Ambos: Matta ne minna! Esperamos sus reviews uwu
(Subido en...)
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