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CAPÍTULO 1

"Nuevo Reto"

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No podía evitar sentir nostalgia al recorrer de nuevo por aquellas calles. Y es que se había jurado no volver a pensar en ella,… pero al parecer sería un poco más difícil de lo planeado.

Las luces de las avenidas por donde transitaba lucían solitarias mientras seguían alumbrando hacia la playa, aún no llegaba a su departamento y ya quería irse de nuevo a Francia.

Cuando aparcó frente al edificio, bajó del auto y echó un vistazo desde fuera del edificio, todo lucía como años atrás.

¿Había sido mala idea regresar? Ahora que lo pensaba mejor, hubiese sido más inteligente vender aquel departamento.

Retrasó lo más que pudo su entrada a aquel sitio y se sintió estúpido tras recordarse que ella no merecía tales molestias, así que abrió de un solo movimiento la puerta, dispuesto a entrar de lleno.

El tiempo ahí se había detenido.

En el estudio aún se podía observar aquella primera plana del periódico que trajo recuerdos a su memoria. Era la publicación de aquel año en que, junto a Layla, ganó el festival circense.

Había olvidado guardarlo de nuevo en su cajón antes de partir cuatro años atrás.

Lo tomó entre sus mano y observó por última vez, dispuesto a echarlo a la trituradora de papel, inesperadamente la llamada a su celular lo detuvo, era irónico como el destino se ensañaba hasta con eso.

-Diga,... – Contestó casi de mala gana. - ... gracias Kalos... Nos vemos…

Bien, al menos la suerte le sonreía y el papel de la obra ahora era suyo.

Estrujó el papel y lo echó al bote de la basura, mientras más se desapegara de esas cosas todo sería más fácil.

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Mía apagó las luces de la habitación y caminó emocionada hacia el frente para que todos le escucharan.

Estaba emocionada y no podía negarlo, después de todo ella aparecería como la directora principal del proyecto.

Kalos carraspeó discretamente para sacarla de sus pensamientos y Mía no perdió tiempo para empezar a hablar.

-Como sabrán lamentablemente la obra sufrirá cambios radicales, tanto en reparto, como en escenario.

La foto de un enorme escenario acuático se proyectó sobre el papel blanco.

- Antes que nada, el escenario será este,… se planeaba que una piscina fuese instalada en el escenario Kaleido, pero… tras tener una pequeña charla con los técnicos, llegamos a la conclusión de que eso sólo reduciría las posibilidades de maniobra de los acróbatas…

Sora había llegado tarde así que se deslizó lo más discreto que pudo hasta quedar en la última fila y así nadie notase su retraso.

-En cuanto a la obra, esta nueva sirenita, tendrá un toque más obscuro al que estamos acostumbrados, será una versión completamente nueva que yo escribí… El guión fue adaptado por la señorita Cathie, quien por cierto vendrá a asesorarnos con la puesta en escena... – Dijo mientras luchaba, en vano, por contener toda su emoción.

Aunque para Yuri no podía ir mejor la cosa, porque al saber que aquella directora vendría, eso significaba que tendría que volver a ver a la mismísima Layla.

-... La historia toma lugar en la época victoriana. En la tierra el reino está pasando por una época de especial abundancia y riqueza, pero, en el mar la situación es distinta. Se ha desatado un gran levantamiento rebelde, bajo el mando de Úrsula, la hermanastra del rey Tritón, quien busca tomar las riendas de todo el reino marino.

Durante un ataque hecho al castillo toda la familia es asesinada a excepción de Ariel, quien se encontraba, de nuevo, buscando objetos provenientes del reino del aire, nombre por el cual se conocía a tierra firme.

De regreso al castillo, justo antes de entrar a los jardines, es detenida por la hermana gemela de Úrsula, mejor conocida como la bruja del mar. – Detuvo su relato - Es aquí, donde inicia la trama que será representada en la obra. Toda la información está contenida en cada uno de los manuales que les hemos entregado. Ahora, pasaremos a los detalles de las técnicas.

-Cada escena será culminada con una hermosa mezcla de efectos y sonidos. Esto a sugerencia de la señorita Cathie. – Habló recalcando lo último - Durante uno de los actos se representará la total y completa entrega de los protagonistas y al final cuando lleguemos al acto principal, todos tendremos que trabajar en equipo para lograr un excelente resultado, todo debe ser perfecto – Anuncio con tal énfasis que parecía más una orden, sin duda Mía había sabido proyectar lo aprendido de Cathie.

Justo cuando terminó la explicación de Mía, Sora salió huyendo de la habitación, su rostro estaba completamente rojo y si permanecía mucho más tiempo odiaría toparse con Yuri. No podía verle, al menos no mientras la vergüenza no disminuyera un poco.

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El golpeteo del trampolín sonaba por los pasillos, como un canto constante, la curiosidad y el sentimiento tan familiar conspiraron contra él, al final se vio forzado a ceder y abrir aquella puerta.

Lo primero que reconoció fueron los ojos avellana posarse contra él y el silencio que le siguió después de que ella se detuviera.

La silueta del ruso permaneció en el marco de la puerta.

-Joven Yuri... - Y ahí iba, de nuevo, aquella sonrisa que tanto la caracterizaba, esfumaba la preocupación de cualquiera - ...am... ya-ya estaba terminando, no se preocupe - Bajó del aparato para caer en puntas sobre suelo firme mientras se secaba.

-No te molestes, ya he terminado de entrenar en el otro gimnasio - Sonrió a la chica que apenada se sonrojó aún más. -Sora... - Su voz sonó vagamente distraída.

Ella no pareció entender por qué pronunció su nombre.

Él por dentro tampoco…

- Nos vemos - Levantó la mano despidiéndose y salió del gimnasio así como llegó.

Sora se quedó inmóvil ante la extraña actitud del ruso, que se alejó lo más rápido que pudo.

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Tomó el manojo de papeles entre sus manos y leyó una y otra vez aquel guión, sin duda sería una obra muy buena, de eso no había duda pero, quería asegurarse de que Killian no lo defraudara de nuevo, o por lo menos que no huyera.

El reloj marcó las cinco con treinta minutos y alguien ya tocaba a su puerta.

-¿Me llamaste? - Prosiguió a decir Yuri, quien entraba a paso desganado a la oficina.

-Necesito tratar unos cuantos asuntos muy importantes contigo.

-Y… ¿De qué se trata? – Preguntó con prudencia al hablar, algo le decía que Kalos no era de los que se tomaban ese tipo de molestias por simples pequeñeces.

-Seré claro - El ambiente se tensó después de que el moreno hablase. - De antemano sabes que eres bienvenido a Kaleido, eso no te lo tengo que decir. - Su voz adquirió un tono similar a una advertencia - pero no quiero que por darte esa libertad acabes desapareciendo o fugándote en el momento menos preciso… y mucho menos que acabes hiriendo a tu nueva compañera.

-¿Sora?... - No estaba entendiendo del todo, pero ¿Acaso Kalos pensaba que el aún era capaz de lastimarla? - Kalos, tú bien sabes que...

-Acabo de leer el guión... - Interrumpió y volvió a tomar las hojas que minutos antes leía.

-¿Entonces? - El rubio le indicó que continuase.

Las cosas parecían aclararse de a poco.

-La obra implicará demasiada dificultad, las interpretaciones… este tipo de interpretaciones no son algo que ella haya hecho antes… - Habló sin despegar la vista de aquellos papeles.

-Lo sé, lo suponía.

-Ella, aún a pesar de proyectar tanta vitalidad, – Recalcó – es demasiado frágil… y si tú decides irte de nuevo, repentinamente, como aquella vez... - Un silencio incómodo invadió todo el lugar durante unos segundos.

-No. - La respuesta sonó tajante - Aquella vez, me fui por otros asuntos y tú lo sabes. - Continuó con aquel tono, sin disminuir la fuerza de sus palabras - Esta vez permaneceré en Kaleido y participaré en la obra.

-¿Esa es tú respuesta? – Se reclinó sobre su escritorio, expectante de lo que habría de seguir.

-Sí.

Una batalla de miradas se lidiaba entre ellos.

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La tetera sonaba indicando que el agua estaba hirviendo.

Corrió sosteniéndola con cuidado, pero perdió de vista el lugar donde había dejado la taza y en un intento por evitar que el humo le quemase sus reflejos le fallaron, soltando aquel trasto.

El agua cayó mojando la alfombra.

-Ah... - Suspiró al ver el desastre que había ocasionado. - …tendré que volver a limpiar.

-Sora, andas demasiado distraída. - La voz de Fool se escuchó desde el pasillo - Un baño no te caería mal, ah y te sugiero que dejes la puerta abierta por si algo te sucede, así nos evitaremos una desgracia.

-¡Fool! - Se quejó aún de pie frente a la alfombra que escurría agua.

-Ya, ya... pero no le pongas llave a la puerta - Un golpe se precipitó sobre él azotándolo contra el armario

Sora aún se preguntaba como saldría del embrollo que implicaba la nueva obra.

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Se dejó caer pesadamente sobre la cama.

Boca arriba observaba el techo de la habitación, sumido en sus pensamientos. La cabeza le daba vueltas, en definitiva, no había sido un buen día.

Primero confunde a Sora, creyendo que era Layla quien entrenaba en aquel gimnasio, para después salir como un idiota.

Se estaba convirtiendo en un pobre iluso, y de los peores.

Después la breve "charla" con Kalos y sus amenazas

¡¿Acaso no podía ver que ya era una persona nueva?

Pero bueno, no había que culparlo, tenía sus motivos. Después de todo, en el pasado, fue capaz de hacer cosas tan viles, así que suponía que él hubiese hecho lo mismo estando en su lugar.

-...Las segundas oportunidades se presentan para todos –Estaba completamente inmerso en sus cavilaciones -… ya es momento de reparar mis errores, todos... - Sus ojos parecían mirar hacía el vacío cuando aquella imagen le invadió los recuerdos. La anhelante sensación se amargó en su boca. - Layla... ¿Qué estarás haciendo en estos momentos? - Su mente de nuevo le hizo una jugarreta encontrándose pensando de nuevo en ella.

Cerró los ojos intentando apartar cualquier rastro de aquella rubia.

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Movió de a poco el contenido de la copa, balanceándola entre sus delicados dedos y un leve suspiro escapó de sus labios.

Estaba ansiosa por descubrir las razones que habían propiciado la visita de su padre, quizás era una suposición infundada, pero, nunca está de más ser precavida en todo momento.

-¿Las cosas van bien con la nueva puesta en escena? - Su padre parecía interesado, y podría decirse, casi… ¿Preocupado? La expresión en el rostro de la rubia cambió, a pesar de evitar demostrar su asombro.

-Bueno... -Dejó la copa sobre la mesa y apoyó sus manos sobre su regazo - ...por el momento hemos hecho una pequeña pausa mientras buscamos algún buen guión y hacemos algunos trabajos externos... - Habló sin perder aquella elegancia característica.

-Ya veo... espero encuentren algún buen proyecto - Habló mientras con cuchillo y tenedor en mano cortaba lentamente un trozo de la carne sobre su plato.

-Siempre surge algo, aún a última hora... - Sonrió.

La tensión de a poco se disipaba en el ambiente. Quizás estaba, en verdad, equivocada, respecto a él.

-¿No necesitas ayuda con algo? – Sugirió, colocando los cubiertos en su lugar – Sabes que puedes acudir a mí cuando quieras…

-Am… - Un rostro que expresaba sorpresa la invadió, cambiándolo en un segundo por una amplia sonrisa – Por ahora no, padre… estoy bien… son "Vacaciones", ya sabes – Una risa se escapó, estaba ¿Feliz?

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El reloj indicaba unos cuantos minutos para las once de la mañana y una tarta estaba ya sobre la mesa. Dos chicas esperaban sentadas junto a ella, mientras que una acechaba constantemente tras las cortinas de una ventana.

La silueta de una persona acercándose a la puerta las alertó, de inmediato corrieron hacia detrás del sillón negro, frente a la puerta, para esconderse.

-...silencio... - Ana susurró en un intento por callar a Rossetta y Mía quienes cuchicheaban entre risas.

-Ahora... - Indicó Rossetta al ver que la silueta abría la puerta.

Un grito de "Felicidades" inundó la habitación. El confeti caía lentamente sobre la cabeza de Sarah, quien permanecía estática ante aquella escena.

-¿Eh?... - Silencio - ¡Hola, chicos traje bocadillos! - Exclamó levantando hasta la altura de su rostro la caja que tenía entre sus manos.

-Es Sarah... - Dijo con desgano de nuevo Rossetta.

-Ya lo notamos... - Habló en tono irónico Mía, quien estaba ayudando a Ana a quitarse la peluca de colores que se había colocado.

-¿Chicas?... - La voz de Ken se escuchó desde la entrada - ...la fiesta... ¿Terminó? - Desconcertado al ver los papelitos de colores regados por el suelo.

-¡No! - Exclamó Rossetta.

-Digamos que sólo hubo una pequeña ¿Confusión? – La mirada de Ana se clavó a su lado derecho justo sobre la rubia que acababa de entrar.

-¡Hola! - Saludó Sarah ajena ante todo el desorden.

-Creo que hay que limpiar todo esto, si no, se dará cuenta cuando llegue... - Mía sugirió dirigiéndose en busca de una escoba.

La chica de los diábolos le siguió los pasos para ayudarla.

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Al llegar frente a su automóvil, el ruso, se percató de que había dejado olvidadas las llaves, y tras haberse enojado por su falta de memoria, caminó de regreso, algo atareado, hacia su apartamento. Tendría que apresurarse o arruinaría la fiesta sorpresa de Sora gracias a su pequeño descuido.

Una silueta femenina, que mientras se acercaba podía vislumbrar de quien era, le esperaba en la entrada.

-Yuri… - Esa voz era inconfundible.

-¿Cómo has estado… Layla? – Le respondió aún estático, a unos metros antes de distancia.

-Bien… - Con una sola palabra respondió, minimizando su pregunta - Tengo que hablar contigo ¿Manejas?

-Vamos…

Y se resignó ante ella de nuevo. Era imposible no hacerlo, él le pertenecía.

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NOS VEMOS EN EL PRÓXIMO CAPÍTULO, ESPERO SUS REVIEWS…