The Walking Dead no me pertenece, solo esta historia y sus Oc's. Isabel pertenece a Isadamu (cuenta de Deviantart)quien me ha ayudado con sus ideas y una de ellas es el título de este cap. (es irónico que a ella no le guste TWD pero haya aceptado participar de mi fic XD).

En los primeros cap. Trataran de cómo van sobreviviendo al apocalipsis y lo que tienen que pasar las chicas. Más adelante se toparan con el grupo protagonista de la serie.

Cap. 2: Nadie sobrevive solo (parte I)

Luego de ese día estuvimos vagando sin rumbo, quedándonos lo justo y necesario en un solo lugar (pues corríamos el riesgo de ser sorprendidas por un grupo de caminantes o personas).

Lo que nos lleva a la actualidad, mi nombre es Evelyn y cuento con 19 años, tengo el cabello negro con rulos (el cual ato en una cola de caballo alta) semilargo (suelto me llega hasta los omoplatos), ojos marrones, piel blanca, mido aproximadamente 1,55m (lo sé, soy peque para mi edad). Soy pequeña pero con buenas curvas (mis pechos no serán melones pero tampoco soy plana) y un poco de panza. Visto una blusa celeste sin mangas debajo de una sudadera verde abierta, unos pantalones capri azul claro y unas zapatillas deportivas; además de mis armas: un arco con un carjat lleno de flechas ubicados en mi espalda y un cuchillo cazador en mi pierna izquierda.

En estos momentos me encuentro arriba de un árbol bastante alto junto a una de mis amigas Isabel, ella tiene el cabello castaño claro que le llega hasta debajo de los omoplatos, debido al calor se lo ha atado en una cola alta, sus ojos son negros, posee piel clara levemente bronceada; cuenta con 16 años y mide 1,65m.; viste un chaleco de cuero, debajo lleva una camisa blanca, unos shorts gastados, como calzado porta unas converse negras. Complexión física normal. Como armas usa una 9mm con silenciador en su muslo derecho y un cuchillo amarrado a su cadera izquierda.

Regresando a nuestra situación, estamos rodeadas por unos 15 caminantes.

Hace media hora estábamos tranquilamente los cinco desayunando en nuestro improvisado campamento cuando de la nada apareció una horda de alrededor de 30 caminantes, matamos algunos, pero nos tuvimos que separar y hace varios minutos que perdí de vista a las hermanas Souza, solo sé que el lobo se adentró en el espeso follaje.

-¿Cuantas flechas te quedan Evelyn? – pregunto la joven castaña.

-Cinco, apenas y pude agarrar el carjat cuando estas cosas aparecieron, perdí el resto en el campamento. ¿Te quedaste sin balas verdad?-comento nerviosa la mayor.

-Tsk, me quedan dos-chisto molesta Isabel mirando el panorama.

-Podríamos abrir un pequeño camino, del lado derecho hay menos muertos-sugirió Evelyn pensativa- Pero tendremos que saltar a penas y tengamos lugar para pasar, luego correremos hasta el campamento tomamos las flechas y los cartuchos y matamos a estas cosas. Luego buscaremos a las chicas- miro a la castaña la cual ya estaba en posición para disparar.

-¿Te das cuenta que estamos como a tres metros del suelo no? No hace falta decirte que podríamos rompernos algo si caemos mal.-ciertamente la joven oriunda de Colombia tenía razón, más era un riesgo que debían correr.

-Si flexionas las rodillas al pisar el suelo amortiguaremos la caída. Mira no tenemos muchas alternativas y la verdad no quiero quedarme viviendo en este árbol. Si tienes una mejor idea dilo-exclamo harta la morocha, quería encontrar cuando antes a las otras miembros del grupo, no se preocupaba mucho por el lobo porque siempre volvía con ellas desde que lo salvaron. Tomo el silencio de su amiga como una afirmación para ejecutar el plan-Lista cuando te diga dispara, ¡ahora!

Ambas chicas saltaron, apenas cayeron los tres primeros zombies, por suerte una de las balas había matado a dos de un solo tiro.

Apenas tocaron el suelo, como pudieron se recompusieron de la caída y corrieron con todas sus fuerzas, llegando en diez minutos al campamento, afortunadamente no habían quedado caminantes más de los que las seguían casi pisándoles los talones.

Sin perder tiempo tomaron las municiones y apenas vieron al primero de ellos asomándose del follaje empezaron a disparar ya sea con balas o flechas, acabando con todos ellos al poco tiempo.

Minutos después las dos muchachas estaban tiradas en el piso intentando tranquilizar su ritmo cardiaco y normalizando la respiración.

Estaban seguras que si no fuera por la adrenalina del momento no hubieran llegado hasta el campamento a tiempo.

No tardaron mucho en escuchar pasos que venían en su dirección.

Sin pensarlo mucho, de un brinco se pararon y apuntaron sus respectivas armas hacia donde provenían los pasos. Para gran alivio de las chicas de entre los arbustos salió un muy conocido lobo.

-Santo cielo, casi me provocas un infarto Colmillo-suspiro la pelinegra al mismo tiempo que regañaba al gran lobo blanco, el cual simplemente la ignoro y se recostó cerca de la carpa (tienda de campaña).

Mientras tanto la castaña todavía se preguntaba porque ese lobo no dejaba de seguirlas desde que lo encontraron.

FLASHBACK

Hacía una semana que las cuatro chicas se estaban resguardando en la casa del árbol.

Hoy les tocaba ir a buscar agua a la pequeña cascada ubicada a un kilómetro de donde se estaban refugiando. Y aprovechando el viaje se darían un buen baño.

Durante el trayecto las jóvenes iban amenamente hablando de cosas triviales, excepto Evelyn que aprovechaba para practicar su puntería con el arco; si no mejoraba pronto se le resultaría difícil cazar y peor aún defenderse con él.

Mientras disparaba por quinta vez la flecha, las otras tres chicas se le habían adelantado unos pasos. Sin mucho apuro la pelinegra fue a sacar su flecha del árbol hasta que empezó a escuchar levemente unos gruñidos a unos treinta metros de su posición y no solo eran de caminantes sino también de algún animal.

No pudiendo evitar la curiosidad, la joven con arco y flecha en mano con cautela y en silencio se dirigió hasta el origen de los gruñidos.

-Oye Evelyn porque tard…- Katherine callo al no ver a su amiga por ninguna parte.

-¿Qué sucede Kat?- no hizo falta responderle, pues las tres se habían quedado mirando las huellas que había dejado la pelinegra.

Sin más que hacer decidieron seguir la dirección de las huellas para encontrar a la dueña de estas perdiéndose detrás de unos árboles.

Por más que la llamaron, la chica argentina solo les hizo la seña de que guardaran silencio para al instante voltearse y seguir con su camino.

Mientras tanto Evelyn se acercaba al lugar del que provenían los gruñidos, con el arco en posición de disparar.

Ocultándose detrás de un árbol, la joven se asomó para presenciar una inusual pelea. Enfrente de ella a unos siete metros de distancia se encontraba un gran lobo blanco, batallando con unos tres caminantes. Desgraciadamente el animal llevaba las de perder, pues la gruesa y pesada cadena que llevaba en su cuello se había enganchado con algo lo que le dificultaba poder defenderse.

La joven salió de su sorpresa justo a tiempo para matar a uno de los caminantes que estuvo a punto de sacarle un pedazo al lobo. En dos minutos acabo con los otros dos restantes (fallo tres veces intentando darles en la cabeza).

Sin siquiera pensarlo se acercó al animal lentamente, guardando sus armas con el fin de darle a entender al lobo que no le haría daño.

Cuando se acerco pudo ver con mayor detenimiento al gran animal, no se había equivocado cuando dedujo que la cadena del lobo estaba atorada. Tenía el vientre y las patas llenas de barro, y una herida de bala en su pata derecha trasera.

En ningún momento el lobo dejo de enseñarle sus colmillos ensangrentados.

El gran animal debía medir 1,10m de altura hasta la cruz. Y poseía un par de ojos hipnotizantes de un color azul eléctrico.

A unos cinco pasos del lobo habían los restos, que supuso debieron ser de un perro. Dedujo que la sangre en los colmillos del lobo se debía a que se estuvo alimentando del animal, ya que el lobo no había podido morder a ninguno de sus atacantes.

También noto que había perdido mucha sangre, se notaba que estaba débil por la pérdida de esta.

-¡Evelyn, ¿Qué rayos haces?!- el grito de Isabel hizo sobresaltar a la pelinegra. La chica estaba tan ensimismada observando a tan magnificado animal que no se había percatado que sus amigas habían llegado al lugar.

-La cadena atada a su cuello está enredada en las raíces de unos árboles no se preocupen no nos hará daño, además está débil y herido necesita ayuda.-argumento la mencionada.

-Estás loca, mira el tamaño que tiene. Si se libera podría matarte.

Las hermanas se miraron entre sí para luego acercarse donde la pelinegra.

-Si vamos a ayudarlo necesitamos primero asegurarnos de que no nos atacara mientras tratamos su herida-informo Karen a su amiga.

-Gracias chicas-sonrió agradecida Evelyn.

El animal se encontraba echado al ya no poder sostenerse en pie debido a la pérdida de sangre, más eso no evitaba que estuviera atento observando y gruñéndoles a las jóvenes.

Evelyn rodeo al animal con mucha cautela y como pudo sostuvo el cuello del lobo inmovilizando su cabeza, aunque no se salvó de que le clavara los colmillos en su brazo derecho. Aun así se aguantó el dolor y sostuvo con todas sus fuerzas el cuello del animal contra el suelo, evitando que este pudiera mover la cabeza.

Mientras tanto Katherine sostenía la pata para facilitar el trabajo a su hermana de extraer la bala y tratar la herida. Era una suerte que siempre llevaran con ellas sus mochilas por si las dudas.

Isabel solo miraba atónica como sus nuevas amigas ayudaban a ese animal salvaje. Sabía que las tres amaban a los animales y no dudarían en ayudarlos (excepto claro, cuando necesitaban cazar para poder alimentarse) pero esto era una peligrosa locura.

-No pensaran liberarlo ¿o sí?-cuestiono nerviosa la menor del grupo, temiendo la respuesta a su pregunta.

-Lo haremos cuando Karen termine de tratar su pata.-respondió Evelyn.

El animal soltó un pequeño lamento cuando por fin Karen le extrajo la bala.-Shhh, tranquilo. No te haremos daño, solo queremos ayudarte.- le susurro Evelyn al animal. Acariciando levemente con sus dedos el pelaje para tranquilar al animal.

Isa mientras tanto estaba atenta observando los alrededores y asegurándose que el lobo no matara a sus amigas si se llegaba a liberar.

Veinte minutos después la joven brasilera ya había terminado de desinfectar la herida, así como cerrarla y vendarla. Con cuidado las tres se alejaron del gran animal.

-¿De dónde habrá salido?-pregunto curiosa Katherine.

-El mismo día que dieron la noticia sobre "la cura" para el cáncer, también comentaron que habían atrapado a uno de los mayores coleccionistas de animales, este se estaba alojando en Brasil, cuando fue a recibir sus nuevas adquisiciones: unas panteras y un lobo (los tres apenas fueron capturados se los enviaron a su nuevo dueño), la policía le tendió una trampa y los arrestaron, todos los animales que poseía fueron entregados al zoológico de Río hasta que lograran reubicarlos.-dijo Evelyn observando al animal, el cual no resistiendo más se quedó inconsciente.

-Tú no viste esa parte de la noticia porque te fuiste a trabajar.-aclaro Karen a su hermana.

-En otras palabras, se escapó del zoológico-agrego Isabel, dispuesta a seguir su camino hacia la cascada.

Durante toda la charla Evelyn se acercó nuevamente al animal dispuesta a sacarle la cadena.

-¿Pero qué rayos estás haciendo? No puedo creer que en serio lo vayas a liberar-hablo Isabel asegurándose de bajar la voz lo suficiente para no despertar al animal.

-No lo salvamos para dejarlo morir aquí. Esta débil y atado. Cualquiera podría atacarlo o moriría de hambre y sed.-musito la pelinegra mientras terminaba de sacarle con dificultad la pesada cadena del cuello del animal. Por suerte no lo había despertado.

-Ah, no se puede contigo, de acuerdo has lo que quieras. No sé ustedes pero yo me voy a asear.-sin más Isabel se fue rumbo a la cascada seguida de las hermanas Souza.

Evelyn observo a sus amigas marcharse hasta perderlas de vista, para al instante subir al árbol donde estaba recostado el lobo y esperar hasta que el animal despertara.

Justo cuando estaba atardeciendo el lobo se despertó, observo su pata vendada y cojeando se fue a terminar de comer la presa que tanto le había costado cazar.

Momento que la pelinegra aprovecho para bajar silenciosamente del árbol e ir a la casa del árbol. El animal la vio bajar para solo gruñirle y seguir comiendo.

Una hora después la pelinegra se encontraba entrando a la casa cuando Karen fue a recibirla.

-Qué bueno que estés bien, me empezaba a preocupar que te hubieran atacado

-Je, perdón me quede cuidando al lobo todo el día-avergonzada se disculpó la recién llegada.

-Si serás cabezota. ¿Cómo se encuentra?-meneando la cabeza por la imprudencia de su amiga.

-Bien, cuando me fui se había despertado y se estaba alimentando de los restos del perro.-informo contenta Evelyn.-Hiciste un buen trabajo tratando la herida.-agrego haciendo sonrojar a su amiga.

-Me alegro y gracias.- Las demás están arriba recostadas.

Evelyn asistió y subió las pequeñas escaleras que la separaban del piso superior de la casa de árbol.

La pequeña casa tenía dos pisos, en el primero había una pequeña mesa de te ubicada en el medio de la habitación cuatro pasos alejada de la trampilla por donde se ingresaba a la casa, en las paredes izquierda y derecha poseía unas pequeñas ventanas tapadas con unas cortinas gruesas de color violeta, en la pared con dirección norte había un estante y al lado de este se encontraban las escaleras para subir al piso de arriba; el cual solo contaba con una ventada del lado oeste y en el piso había dos colchones: uno de dos plazas y otro de una plaza y media.

Lo primero que vio al subir fue a Isabel dormida en un rincón del colchón más pequeño mientras Katherine se encontraba echada en el colchón más grande revotando una pequeña pelota de plástico contra la pared.

Katherine es una joven de cabello liso negro el cual le llega hasta la cintura, viste unos shorts gastados y una musculosa (o blusa de tiras) negra con una calavera en la parte de enfrente, la cual le queda algo grande, es alta, delgada, de piel trigueña y ojos marrones, usa unas converse negras, tiene 18 años. Sus armas son dos 9mm semiautomáticas y una navaja. Mientras su hermana Karen tiene su mismo cabello pero de color negro (ambas llevan su cabello suelto), tienen las mismas características físicas. Cuenta con 19 años siendo unos meses menor que Evelyn. Actualmente viste una blusa de tiritas negra y unos pantalones rotos del mismo color con unas converses negras con blanco. Como armas prefiere usar un machete y una Desert Eagle Calibre 50.

Evelyn solo saludo para luego irse a dormir un rato. Hoy le tocaba el primer turno de vigilancia a Karen.

Al día siguiente Evelyn fue a preguntarle a Karen como iban de suministros a lo que la chica le contesto que ya no les quedaban medicamentos ni vendas.

Entre las cuatros decidieron quienes irían hasta la ciudad a buscar suministros. Siendo Evelyn y Karen la elegidas debido a que una era lo suficientemente astuta para sacarlas a ambas ilesas si se metían en algún problema y la otra conocía a la perfección la ciudad, además ambas tenían armas que no llamarían la atención de los caminantes.

Una hora y media fue lo que tardaron en llegar las dos chicas caminando a la ciudad. Lo primero que hicieron fueron revisar las farmacias más cercanas para encontrárselas totalmente desvalijadas.

-Ya es la cuarta farmacia que encontramos totalmente saqueada. ¿Tienes alguna idea de donde más podríamos buscar?-cuestiono la joven argentina a su amiga.

-Los hospitales, pero deben estar plagados de caminantes

-¿Qué hay del zoológico? Seguramente deben tener una clínica o algo así para tratar a los animales.

-Puede ser, pero si ese lobo que ayudamos pudo escapar de allí nada nos asegura que los otros animales no se hayan escapado.- la chica Souza tenía un buen punto.

-Hasta donde recuerdo el zoológico está abierto cuando todo esto comenzó, así que no solo debe haber caminantes deambulando sino que probablemente también haya animales sueltos. Mmm…no se tu pero yo prefiero arriesgarme e ir al zoológico que a los hospitales. Dudo mucho que alguien se le haya ocurrido saquear el zoo.

No tenían muchas opciones, así que sin más que decir ambas chicas se dirigieron por los techos hasta el zoológico para así evitar a los caminantes y otros grupos.

Con un último impulso ambas cayeron del último techo para cruzar la calle e ingresar al zoológico. Hasta el momento no se habían topado con ningún ser, lo que las estaba poniendo algo nerviosas.

Caminaron unos diez pasos hacia el oeste hasta uno de los tantos mapas de guía que estaban distribuidos por todo el lugar.

No tardaron en encontrar lo que buscaban. La clínica esta justo pegada al reptilario, era un edifico algo más pequeño que el resto.

Sin perder el tiempo, tomaron el camino con dirección al centro del zoológico donde se encontraba el reptilario.

Pasaron por los habitas de los monos aulladores, las cebras, los leones y jaguares estos dos últimos totalmente vacíos. Observaron los alrededores buscando algún peligro más no había nada.

Apresuraron el paso hasta llegar a su destino, golpearon la puerta. No esperaron mucho cuando tres caminantes se asomaron a la puerta y ventana del edificio.

Con cuidado forjaron la cerradura de la puerta, abriéndola lo suficiente para matar de a uno a los caminantes. Mientras Evelyn sostenía la puerta, Karen con su machete mato en menos de un minuto a los tres zombies.

Con mucha cautela ingresaron al lugar verificando que ya no hubiera más de esas cosas. Afortunadamente solo eran esos tres.

Cerraron la puerta y se dedicaron a ver con más detenimiento el lugar. El edificio contaba con dos cuartos, el primero era el consultorio donde había a un costado un escritorio con una silla. Y atrás de este un estante llenos de libros. Del lado izquierdo de la única ventada con que contaba el lugar estaban pegados afiches de anatomía uno era humano, otro de una serpiente y el ultimo era del cuerpo de un aguara guazú, cada afiche señalaba los nervios y músculos de los cuerpos de cada ser.

Al fondo se encontraba una puerta de metal la cual conducía a al segundo cuarto donde se hacían las operaciones y demás.

En medio de dicho cuarto había una mesa de operaciones lo suficientemente grande para que un jaguar cupiera sin ningún problema.

En las paredes de todo el cuarto se distribuían diferentes maquinas quirúrgicas y estantes, así como placares de diferentes tamaños. Al fondo de la habitación del lado este se ubicaba un pequeño cuarto que servía como almacén.

Sin más las jóvenes empezaron a guardar todo lo que pudieran en sus mochilas.

Evelyn se dirigió al almacén y guardo vendas, jeringas y tranquilizantes (tal vez más adelante les fueran de utilidad). También volvió al consultorio y se puso a ojear los libros del estante. Encontró tres que le llamaron la atención, uno era de diferentes enfermedades y sus tratamientos; el segundo era de plantas donde mostraban como lucían, sus propiedades y como preparar medicina para curar diferentes enfermedades, malestares e incluso heridas. El último era una pequeña enciclopedia de animales donde mostraba sus anotomía, aspecto, etc. Metió los tres libros en su mochila, al mismo tiempo que Karen ingresaba a la habitación.

-¿Lista?-cuestión a la chica de piel trigueña.

-Si con esto tenemos para unas semanas.

-Estoy seguro que vi a esas bellezas irse por aquí-se escuchó a unos pasos del consultorio la voz de un hombre.

-No deben estar muy lejos. Ya revisamos todo el reptilario no hay nada.-esta vez fue la voz de un muchacho la que se escuchó.

-Maldición estamos atrapadas. Hay que buscar ya una salida.-Susurro Evelyn a su amiga. Estaban tan concentradas en calcular bien los saltos cuando iban de techo en techo que no se habían preocupado por fijarse si no las seguían.

Ambas se fueron al cuarto de operaciones y desesperadas empezaron a buscar una salida.

-Evelyn mira arriba. Hay rejilla de ventilación. Alcánzame unas tijeras intentare destornillarla.-susurro Karen mientras se subía a la mesa de operaciones.

-Ten.

Unos minutos después ambas están dentro de los ductos de ventilación, no tardaron en poner otra vez la rejilla en su lugar y arrastrarse en silencio por los ductos. Al mismo tiempo los hombres ingresaban a la clínica.

Llegaron hasta un pequeño armario de limpieza del reptilario. No tardaron mucho en bajar de los ductos. Y con mucho cuidado Evelyn fue la primera en asomarse por la puerta, por suerte los pasillos se encontraban despejados.

Tomaron el de la izquierda, caminaron un buen trecho hasta que doblaron en una esquina. Grave error el pasillo está plagado de serpientes de todos los tamaños.

-Maldita sea.-maldijo por lo bajo la mayor.

-Regresemos tal vez encontremos la salida o alguna ventana.-sugirió Karen sin dejar de mirar a las serpientes.

Evelyn asistió y con rapidez volvieron por donde vinieron. Afortunadamente no tardaron en encontrar una ventana lo suficientemente grande para que pudieran pasar.

Apenas la abrieron arrojaron sus mochilas primero, para inmediatamente pasar de a una por la ventana.

Tomaron sus mochilas y se pegaron contra la pared. Al asomarse Karen solo vio el cañón de un rifle apuntándole.

-Vaya, pero miren que tenemos aquí.- hablo de forma lujuriosa el hombre de unos treinta años, piel morena, cabeza rapada, con barba. Debía medir un metro ochenta y el desgraciado estaba en buena forma.-Han sido unas niñas muy malas, mira que venir a nuestro territorio e intentar robarnos. Los chicos estarán felices con su presencia.

-¡Oigan muchachos, ya las encon…-no pudo terminar. Pues Evelyn aprovechando que el sujeto giro su rostro para llamar a sus compañeros, le disparo una flecha en la cabeza.

Sin perder tiempo tomo del brazo a una Karen paralizada y la arrastro corriendo en la dirección contraria de donde se empezaban a oír voces.

-Karen reacciona, ya casi llegamos al muro- la menciona como pudo se tranquilo y se concentró en correr.

Esquivaron a varios caminantes en el camino hasta llegar al muro que las separa de la calle.

Apenas tocaron el asfalto una lluvia de balazos fue lo que recibieron.

Corrieron por las casas, yendo por los callejones, intentando perder a sus agresores.

Al girar en una esquina se encontraron con una horda enorme de caminantes atraídos por los disparos que cada vez se oían más cerca

Karen fue la primera en reaccionar y abrir un camino disparando a los caminantes. Con la adrenalina al máximo ambas chicas se dirigieron hacia la siguiente calle, ocultaron sus mochilas debajo de unas bolsas de basura, para rápidamente dirigirse a una de las tantas pilas de cadáveres que había en la ciudad.

Rogando que estuvieron muertos levantaron los cuerpos y se ocultaron debajo de estos.

El hedor que desprendían los cuerpos era insoportable. Durante cinco minutos estuvieron debajo de los cuerpos viendo a los caminantes pasar de largo.

Aguantándose las ganas de vomitar ambas amigas tomaron sus cosas y corrieron con dirección a la selva, pudiendo escuchar a los lejos gritos de dolor.

Al adentrarse a la selva, no dejaron de correr aunque sus pulmones rogaban por aire.

Ya casi habían llegado a la casa del árbol, cuando sus piernas no dieron más y cayeron exhaustas al suelo.

-No, pue…do más, ahh me ar..de..el pecho de tanto correr.- menciono cansada Evelyn.

La suerte se les había acabado al momento que oyeron unas motos aproximarse. Dos minutos después las dos chicas estaban rodeadas por cuatro hombres armados hasta los dientes, apuntándoles con sus rifles.

-Malditas perras mataron a Marcos. Ni crean que se van a salvar de esta.-hablo furioso el más alto de los cuatro- Chicos sujétenlas, hay que darles una lección a estas niñas.- agregó con una sonrisa enferma mientras se comenzaba a desabrochar el cinto.

Continuará…

Muchas gracias a Cecilia695 por ser el primer Fav. Y a Valerie Hyuga Senju por también darle una oportunidad a esta historia y dejar un reliew