Cuando el amor vence al orgullo

Capítulo 2

Verdades

Akari se llevó una gran impresión al ver que quien abría la puerta era Bulma, una de las últimas personas que esperaba encontrarse y más en la casa del Maestro. ¿Qué hace aquí?, ¿y el Maestro? -pensó. Quería salir corriendo pero, no podía, estaba agotada, física y mentalmente, ya no podía más.

Tragándose la vergüenza dijo: - Bulma, ¿podrías pagar el taxi, por favor? -al mismo tiempo que giraba la cabeza para mostrarle a qué se refería. Bulma se quedó un poco sin saber qué hacer, la impresión de volver a verla había sido muy fuerte, además habían pasado muchas cosas entre ellas y estaba analizando qué consecuencias traería este reencuentro. A los pocos segundos reaccionó: - Voy a por el dinero -dijo Bulma mientras se daba la vuelta.

Al regresar, fue a pagar al taxista pero este dijo: - No voy a aceptárselo señora, aunque haya recorrido muchos kilómetros me siento contento de haber podido ayudar a esta chica, que si se fija bien no lo ha pasado muy bien, sólo tiene que mirarle la cara.

Al decirle eso el hombre, Bulma se giró y vio a la luz de la entrada de la casa un rostro lleno de dolor y sufrimiento, con moratones. Su cuerpo hablaba sólo, estaba arqueado, como esperando el dolor en cualquier momento. No se sintió nada orgullosa de sus actos en el pasado y comenzó a florecer un fuerte sentimiento de arrepentimiento. Bulma insistió en darle el dinero del viaje al taxista, mientras le daba las gracias por haberla traído hasta ahí. El hombre al final lo aceptó, se despidió de Akari y se fue, bien contento por haber hecho una buena acción.

Bulma la invitó a entrar e intentó ser amable con ella, se notaba que Akari no estaba bien.

- ¿Quieres que ponga a lavar tu equipaje? -preguntó Bulma para romper un poco el hielo, mientras la invitaba a sentarse en el sofá.

- No es equipaje. Vengo con lo puesto, no tengo ropa. –dijo Akari al mismo tiempo que sacaba al bebé de la bolsa.

Bulma abrió los ojos como platos.

- ¡Un bebé! –exclamó Buma.

- Si, es mi hijo y se llama Niki, tiene 2 meses.

- Que grande está para tener dos meses. –dijo Bulma

Parecía que la situación iba calmándose poco a poco, había sido impactante para las dos.

- Bulma, ya sé que es tarde y querrás irte a la cama, pero he viajado primero hasta la casa de mis padres y está destruida, ¿tú sabes algo?, ¿están bien mi madre y Goten?

De repente a Bulma se le cambia la cara, pensaba que le preguntaría alguna otra cosa, se vuelve seria y triste, a Akari no le gustó nada esa expresión, sabía que iba a escuchar cosas que no le iban a gustar.

- Verás Akari… -comienza Bulma- Todos sabemos que después de que tu padre Goku desapareciera Gohan heredó ser el cabeza de familia y sabemos que no tiene el mismo carácter afable de su padre, además le quedó grande la responsabilidad. Después de todo lo que pasó y te marcharas tu madre se puso muy triste, muy muy triste, y Gohan no daba su mano a torcer para hacerte volver, tomó la decisión de alejarte y no había vuelta atrás. Tu madre entró en una profunda depresión y murió de pena…

Se podía cortar el silencio que se había generado en el salón de la KameHouse durante unos segundos. Akari no podía creer el terrible relato que le acababan de contar, no puede ser verdad, no, no… no pudo reprimir las lágrimas y tapándose la cara con las manos comenzó a llorar desconsoladamente, se había aguantado mucho tiempo, en el aero-taxi, la sorpresa de ver a Bulma… pero esto, era demasiado ya. Fue como un jarro de agua fría, ¿Qué jarro?, una cascada increíblemente fría e infinita se había precipitado sobre ella. No podría creerlo, su madre había muerto y de pena. Ahora sí que se sentía sola, muy sola.

Bulma le acercó un pañuelo y prosiguió.

- La muerte de tu madre le hizo hacerse más duro y testarudo encerrándose en sí mismo, envió a tu hermano Goten a un internado universitario a la Capital Norte porque estaba muy afectado por la muerte de tu madre y estaba todo el día vagando como alma en pena por la casa y no se centraba en nada. El día antes de marcharse puso un cirio para recordarla y se quedó dormido. Según el informe de los bomberos parece ser que cayó la vela y rodó por el suelo hasta llegar a las cortinas, ya te puedes imaginar el resto, la casa se quemó entera, con mucha virulencia. Goten salió por su propio pie aunque tuvo que ser atendido por intoxicación de humo, nada grave, pero se sintió impotente al ver cómo se quemaba la casa sin remedio con todos los recuerdos dentro.

Todos los veranos viene a pasar las vacaciones con Trunks, aunque este año no sé qué va a pasar porque es su último curso, no sé si tendrá trabajo o volverá.

Gohan al final se fue a la capital del sur con su novia Videl y creo que está trabajando en un laboratorio de investigación o algo así, no sé mucho sobre él.

¡Trunks! -pensó Akari. Desde que escuchó ese nombre ya no atendió a nada más de la conversación, le importaba un pepino su hermano Gohan, dónde estaba y lo que estaba haciendo, o con quién estaba, después de haberla obligado a apartarla de su madre no iba a perdonarlo tan fácilmente.

Había sido mucha información en un momento, estaba más agotada todavía y se encontraba mareada, pero a la vez se encontraba en paz consigo misma de saber por fin la verdad y haber esclarecido todas las dudas que le habían surgido durante el largo viaje.

- ¿Dónde está el Maestro?, ¿estás viviendo aquí?, ¿le cuidas la casa? –preguntó Akari inquieta.

- El Maestro se fue de viaje a no sé dónde y no ha vuelto, suponemos que ha muerto, o que estará muy a gusto donde está, así que yo se la cuido al mismo tiempo que a mi me sirve para desconectar de la empresa de vez en cuando y en verano Trunks y Goten suelen dejarse caer unas semanas por aquí. También Trunks la usa para desconectar del estrés de la empresa.

¡Trunks! Otra vez ese nombre, que intriga, pero no podía preguntárselo a Bulma directamente, seguramente poco a poco sabría cosas de él, ¿tendrá novia?, ¿estará casado?, ¿tendrá hijos?, ¿la habría olvidado?...

Bulma improvisó una cama en el sofá, después de todo mañana sería otro día, un nuevo día lleno de esperanza -se dijo Akari. Y con una sonrisa se quedó dormida en seguida.