Una de mis parejas preferidas, de una de mis sagas preferidas. Liara y Shepard, en concreto la versión femenina de Shepard (te da la opción de ser hombre o mujer), a punto de tener un bebé. Me apetecía escribir algo así porque no es muy común y el fandom de Mass Effect en español es francamente escaso. Por si fuera poco, el fandom que hace fics es minúsculo y debes de ir a los grandes fickers ingleses para leer algo de Mass Effect entretenido, al menos que contenga a este duo.

Disclaimer: Mass Effect y los personajes que aqui se muestras pertenencen a Bioware y EA.

Shepard, Liara y un bebé. 2

A veces pensaba que haber terminado con la amenaza segadora no podía ni comprarse a la espera de escuchar tales palabras de su esposa. Pudo confirmar que estaba en lo cierto. Sin despedirse, cerró la llamada con Jack y saltó por encima de la mesa, arrojando al suelo la maqueta y cruzando todo el despacho de dos zancadas.

No sabría precisar que había ocurrido después, pero casi sin darse cuenta atravesó el pasillo, subió por las escaleras y llegó a su dormitorio. Allí, con sus hermosos ojos violetas bañados en lagrimas, estaba su esposa.

-Liara – se aproximó a su bondmate, preocupada por el llanto que salía de ella – ¿Te has hecho daño?, ¿qué sucede?.

-Tranquila – aspiró, intentando calmarse – Me he asustado y me duele bastante.

Con un leve beso en la frente, la pelirroja intentó calmarla. La piel azulina de su esposa brillaba por el sudor y el calor del clásico verano thessiano.

-Todo irá bien, tranquila – acariciaba la cresta de la asari mientras con su terminal de pulsera activaba su aero-vehiculo y ponía en marcha un programa de aviso llamado "bebé en camino".

"Bebé en camino" simplemente era una serie de parámetros que había programado para mayor seguridad. Mientras ella tomaba una maleta del armario que llevaba semanas preparada con todo lo necesario, la Doctora Chawkas y las Matronas asari eran avisadas de forma automática. Podía sonar exagerado, pero no lo era. Las Asari nunca tenían 'falsas alarmas', sabían muy bien cuando se acercaba el momento.

Las Asari estaban unidas por un vinculo sináptico y biótico con sus retoños cuando estos estaban en el viente de sus madres. Poco a poco, el vínculo se gestaba hasta que la madre Asari podía confirmar que estaba en contacto con una vida. Era en ese momento cuando empezaba a compartir ese vinculo con su bondmate. Así pues, las madres de dicha raza sabían cuando se gestaban y hasta cuando estaban listas para salir al mundo porque, además de las contracciones y el dolor, la madre dejaba de tener el vínculo y de sentir a su niña. En ese momento, el bebé dejaba claro que ya estaba lista para salir al mundo.

-Cariño, llama a mi padre – rogó Liara mientras se ponía unas zapatillas

-Claro – su entrenamiento militar no valía para nada. Podía estar preparada para todo, pero no para esto.

Liara se levantó, ayudada por su mujer, con un gran esfuerzo. Lentamente, ambas mujeres descendieron las escaleras, muy despacio debido al temor a caer que poseía la arqueóloga de piel azul. Había entrado en un estado tal que era su instinto de conservación el que hablaba por ella y procuraba no exponerse al más mínimo peligro ante el miedo a resultar herida.

-Aethyta – Jane estaba dejando un mensaje a su suegra – Liara esta de parto. Vamos al hospital.

Poco a poco, escalón tras escalón, la antigua comandante sujetaba a su esposa y la acompañaba en el descenso.

-Lo haces muy bien cariño – le decía la pelirroja – Tranquila.

-Gracias – respondió entre lagrimas – Te quiero.

Con cuidado, besó a Asari en sus crestas. A veces, su esposa tenía esos momentos de miedo y amor que le propiciaban el torrente de hormonas circulando por su cuerpo.

Una vez en la primera planta, se dirigieron al garaje, donde el piloto automático ya había encendido el motor del transbordador. Shepard arrojó la maleta en el asiento trasero y con extremo cuidado, ayudó a que su esposa se acomodase. Tenía tanta prisa que casi iniciar la marcha sin haber abierto la puerta del garaje.

-Tranquila, Jane – reía divertida la embarazada mientras conectaba la puerta del garaje – Céntrate.

-Lo haré cuando estemos en el hospital – se defendió poniendo un puchero.

Al abrirse las puertas, no había tráfico. Ni un solo vehículo estorbaba el cielo. Ambas vivían a las afueras de la ciudad pero el hecho no era ese. Al parecer, el programa de "bebé en camino" había avisado correctamente a Tevos, quien había preparado una comitiva de escolta que estaba llegando a las cercanías de la estancia Shepard-T'Soni.

-Creo que esto es exagerado – sonrió incrédula la arqueóloga.

-Bueno – dijo la militar de cabello rojizo – Nos vendrá bien.

El auto-vehículo del matrimonio iba escoltado por tres Rapitrans del cuerpo policial de la ciudad. Eso le agradó a la antigua militar que pudo pisar el acelerador a fondo, custodiada por un transbordador de Asalto Pesado. Esa velocidad fue la indicada porque Liara sufrió otra fuerte contracción.

-Es tan peleadora como tu – gruñó, dejando ver el sudor en su piel cerúlea.

-Recuerda quien es aquí un octavo Krogan – estaba muy asustada por ver a su bondmate sufrir pero sabía que un duelo de ingenio podría distraer a su chica.

-Militar de carrera, destructora de Segadores, forjada en la guerra – matizó – eso es más que un octavo Krogan.

-Te faltó decir que medio irlandesa – era un pequeño orgullo personal poder haber visto las costas de sus ancestros. Ella estaba orgullosa de su sangre eire y sus raíces de Avalón.

-¿Eso es malo? – para las Asari, la mayoría de los humanos eran físicamente iguales.

-Tenemos fama de peleadores y bebedores – aclaró – Y yo soy buena en ambas cosas.

-Creo que Wrex discutiría eso ultimo.

-Creo que Wrex aun esta emocionado por saber que el próximo Sherpard es un octavo Krogan – bromeó.

-Como le enseñe a dar cabezazos a mi pequeña – su mirada destilaba una amenaza silenciosa.

-Eso se lo enseñará antes Aethyta.

Se detuvieron en la entrada del hospital, con una comitiva de enfermeras esperándolas. No todo los días se traía al mundo a la hija de la salvadora de la galaxia. Media docena de enfermeras, La doctora Chawkas y la matrona Lylien, esperaban a la futura madre.

-Bienvenidos – saludó la matrona, regalando a ambas mujeres una amplia y amigable sonrisa – Vamos a preparar a la futura madre para el parto. Usted espere aquí.

-Pero...

-Shepard – una mano se posó en su brazo – Nos veremos en la sala de partos. Tranquila.

-Tiene razón – la calmó Chawkas – la desvestirán y le darán un relajante que active su biótica. Tu no eres biótica y deberías esperar para entrar. Además, los partos Asari son largos en su caso.

Ella ya sabía que los partos Asari eran largos. Ese era el gran inconveniente de traer al universo una vida milenaria. Además, Liara aun era muy joven. En términos Asari, era aun una adolescentes y debía pasar por un proceso inmunológico. Sí dictaminaban que el sistema inmune de Liara no era fuerte, la humana no podría entrar a la sala de partos. Sí el sistema inmune estaba sano, podría ir a compartir el nacimiento de su hija.

-Pero ha tomado las medicinas y el suplemento vitáminico – decía la pelirroja.

-Solo deja que lo comprueben – dijo la doctora mientras la rodeaba con un brazo para reconfortarla.

-¿Y qué voy a hacer mientras espero?.

-Podrías avisar a la tripulación.