Disclaimer: Los personajes corresponden en derecho de propiedad a sus respectivos autores, esta historia es sin fines de lucro. Solo con el único fin de entretener a un público lector; de una fan para fans.


Quédate a jugar

-2-

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Ese día el clima había decidido que no cedería, así que el calor era totalmente insoportable. Tal cual los días pasados. Así que después de una rápida visita al Centro Pokémon donde Joy intento verificar la salud de Pikachu, aún con lo encimoso que resultaba el Criador Pokémon que la asistía; concluyeron en que el ratón eléctrico solo necesitaba incluir vitaminas en su dieta. Nada para preocuparse, así que ahora se encontraban dirigiéndose a Pueblo Paleta, resguardados en el aire acondicionado que el coche podía ofrecerles, evitando la bochornosa temperatura que azotaba la región.

— ¡Mira Aaron! — Exclamó de pronto la pequeña niña, llamando eufóricamente la atención de su hermano. — Ese señor tiene un Kangas... Kan... Tío ¿Cómo se pronuncia el nombre de ese Pokémon? — Preguntó sin disminuir su tono de alegría.

— Kangaskhan — Respondió Brock después de voltear hacia la ventana por la que Ashley observaba las calles de la periferia de Ciudad Celeste.

— ¡Kangaskhan! — Repitió triunfante.

— Tío y ese de allá ¿Qué Pokémon es? — Ahora fue el pequeño niño quién llamó la atención del adulto.

— Oh, ese es un Rhyperior — Pero a diferencia de su hermana, Aaron no repitió el nombre del pokémon, al menos no en voz alta, así que serio siguió observando por la ventana contraría a la de Ashley.

— Cuando lleguemos, al primero que iré a ver será a Gible —. Dijo alegremente la niña de cabello tan negro como la de su padre. — ¡Y jugaré con Buizel!

— Solo ten cuidado con las zonas profundas del lago —, mencionó Ash sin dejar de mirar al frente, mientras giraba el volante hacia la izquierda.

— ¡No te preocupes papi, recuerda que ya soy una experta nadando! — Se indignó la pequeña, pero inmediatamente regresó su vista a la ventana del coche. — Tía Violet me dijo que ya podría ser la sirena principal del próximo evento. ¡Y me veré tan bonita como mamá!

— Solo ten cuidado —, repitió Ash sonriendo.

— Jamás serás bonita como mamá —, susurró el pequeño que se encontraba del lado derecho de Brock, y el moreno no pudo más que reírse en silencio debido a que solo él había escuchado las declaraciones del niño, el cual solía ser muy celoso de su madre, cosa que ya no era novedad, Aaron había aprendido a solo compartir a su mamá con su padre; un caso peculiar pero bastante normal teniendo en cuenta la edad del infante.

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— Así que los tres se quedaron dormidos — Dijo Misty cuando volteo hacia el asiento trasero, después de que por fin el motor del coche se había detenido a un costado del enrejado principal que protegía la entrada del laboratorio de los Oak; y ahí observo como ambos niños se encontraban recargados sobre los respectivos brazos de Brock, usándolo de almohada, y al tiempo el moreno había recargado su nuca sobre el borde alto del asiento, de tal manera que se encontraba con la cabeza hacia arriba y con la boca ligeramente abierta.

Ash bajo del coche después de desabrocharse el cinturón de seguridad, y con cuidado abrió una de las puertas traseras del auto, Misty se encargó de la puerta restante.

—Aaron, cariño, es hora de que despiertes. Ya llegamos —. Susurró la pelirroja mientras acomodaba el flequillo del niño, este lentamente comenzó a abrir sus ojos.

E igualmente el pelinegro hizo lo suyo para despertar a la niña que abrazaba fuertemente el brazo de su tío, y que ya había incluso, dejado una marca de saliva en la manga de este.

Cuando Ashley despertó, y reconociendo el lugar, rápidamente bajo del automóvil esquivando a su padre, y olvidando su somnolencia abrió la verja con todas sus fuerzas, ya que a pesar de ser una entrada pequeña, el metal que la componía era de un estilo realmente pesado para un niño de seis años. Cuando la hubo abierto, regresó sus pasos y buscando rápidamente a su hermano lo tomó sin aviso de la mano y lo jaló para después comenzar a correr juntos por las escaleras que los llevarían al frente del laboratorio.

— ¡Aaron! ¡Ashley! ¿A dónde creen que van? — Intento Misty llamar la atención de sus hijos, pero notó que estos al menos ya llevaban la mitad del camino recorrido, así que salió tras ellos inmediatamente. Mientras Ash solo hizo un gesto de resignación, acostumbrado a la situación ya que cada vez que llegaban a la reserva de visita se repetía, tanto que aún no sabía por qué Misty aun salía corriendo tras ellos. Así que suspirando regresó su mirada hacia el interior de su coche donde vio al hombre, que era prácticamente su hermano; aún dormido.

— Brock, ya llegamos —, le tocó el hombro esperando que despertara ante el tacto, pero no fue así. — ¿Brock? — Lo empujo levemente esta vez, pero a cambio el cuerpo del hombre cayó hacía el costado contrario del asiento.

— Oh, sí pequeña... —, le escuchó murmurar entre sueños. — Claro que me gusta... no te detengas... —, seguía murmurando cada vez con un tono más apacible.

— ¿Qué demonios estará soñando? — Se preguntó el pelinegro mientras observaba a Pikachu, quién curioso ya había subido al asiento del coche dejando a Marril esperando a lado de la verja por la que su entrenadora había entrado.

— ¿Pika? — Fue ahora el ratón quien se acercó al criador y le dio pequeños toques con sus patitas en el rostro.

— Pero que suaves manos tienes... — volvió a hablar, — ven y abrázame como si no hubiera un mañana... —, y ante tal afirmación, con la cual Ash de verdad se preguntaba si el moreno estaba realmente dormido; Brock abrazo fuertemente a Pikachu, y debido a la asfixia que el pokémon comenzó a sentir trato zafarse de los brazos del hombre sin éxito. Fue entonces cuando Ash decidió que debía alejarse un par de pasos del coche, a tiempo para no ser alcanzado por el impactrueno que sacudió al moreno hombre, quién ahora, por fin había despertado.

— Vaya, vaya ¿Quién lo diría? Vino la familia completa —. Fue un castaño hombre quien al abrir la puerta principal del edificio, vio desde su posición, a ambos adultos bajar de la parte delantera del coche y no tardo en reconocer a la pequeña niña de cabello negro y coleta alta que jalaba a su hermano por los últimos escalones, logrando llegar frente al hombre de bata blanca. — Hola niños.

— Buenas tardes tío Gary, ¿Podemos entrar a jugar con los pokémon de papá? — Preguntó ansiosamente Ashley acompañada de la voz tímida de su hermano quien repetía las mismas palabras de fondo, pero volteando hacía atrás buscando a su madre quién sabía no tardaría en alcanzarlos. El castaño pego una carcajada y sin más se quitó de la entrada para dejarles el paso libre a los infantes.

— Ese par, hola Gary — fue lo único que se escuchó de Misty antes de que lo esquivara para entrar a seguir a sus hijos, este solo seguía sonriendo divertidamente ante la escena, mientras le daba una primer calada al cigarrillo que había encendido en ese momento.

No era realmente un gusto para el castaño el llenar sus pulmones de aquel humo que bien sabía le causaba daño a su organismo. Pero de un tiempo para acá había desarrollado esa pequeña adicción, porque eso era, y odiaba admitirlo, pero realmente lo relajaba demasiado. Las últimas semanas habían sido lo suficientemente pesados y estresantes, lo necesario como para ponerlo realmente nervioso. Así que creía que se merecía ese pequeño placer.

Una vez más su atención volvió hacia la parte baja del lugar, dónde podía ver el coche de su antiguo rival, y a él alejándose para después observar como una persona más salía despidiendo humo negro del automóvil, y tras él Pikachu quién subió rápidamente al hombro de su entrenador. Se alegró de ver subir a ambos hombres, riéndose de, suponía, lo que había ocurrido ahí abajo.

Para Gary Oak siempre había sido un placer tener al pelinegro a su alrededor, aunque la mayor parte de su vida lo haya negado. Ash fue el primer amigo verdadero que tuvo, su primer rival y de verdad se sentía orgulloso de que ese niño hubiera podido cumplir el sueño que él había dejado, y aunque también era verdad que su profesión actual lo llenaba, sabía que de haberlo intentado habría perdido inminentemente contra Ash.

— ¿Cuántas veces les he dicho que no entren de esta manera? — Lo sabía porque en realidad él ya había perdido una impórtate batalla contra Ketchum. Pensó cuando alcanzó a escuchar Misty en el interior, y aun con una sonrisa le dio la última calada al cigarrillo, para después dejarlo caer al suelo y pisarlo, apagándolo por completo.

— ¿Ya te había dicho que yo pensaba que te casarías con Pikachu? — Fue lo que el castaño utilizo como saludo en cuanto tuvo a ambos hombres al frente suyo. Ash solo le dirigió una mirada de desagrado seguido de unas chispeantes mejillas del roedor amarillo que aún seguía en el hombro derecho de su entrenador. Gary volvió a reír divertido acompañado ahora de Brock.

— Sí, sí. Un pokéfilico empedernido. Ya sé — Respondió el moreno sin prestarle realmente atención a las burlas de ambos hombres. — También me da gusto verte Oak —. El investigador solo hizo un gesto con su dedo índice y medio sobre su frente correspondiendo las palabras de su amigo, y sin más dio media vuelta dispuesto a ingresar al edificio. Ash y Brock lo siguieron en silencio.

— ¡Ash!, querido. Qué alegría verte —. Saludo Delia desde lo alto de las escaleras de madera, a su hijo en cuanto lo vio en la entrada de la reserva Oak — ¿Por qué no me dijiste que vendrías? — Le preguntó esta vez al oído mientras lo abrazaba cariñosamente, después de haber terminado de bajar el último escalón y había corrido hacia su único hijo. Pikachu había bajado al suelo de un salto y observaba desde ahí. — Los habría esperado en casa con el almuerzo.

— Ay, mamá. No te preocupes —, respondió el moreno tratando de zafarse del abrazo de su madre. — Iremos más tarde a dejar las cosas, de todas formas sabíamos que te encontraríamos aquí —. La mujer asintió, por fin soltándolo mientras le sonreía feliz.

— ¿Y Misty? ¿Los niños? ¿No me digas que viniste solo? — Preguntó Delia al no ver a la chica a lado de su hijo, comenzando a buscarla hasta dónde su vista se lo permitía.

— ¡Abuela! — Fue que escuchó un tono conocido; buscó a la dueña de aquella voz tan singular, encontrándose con la pequeña niña de ojos celestes quien soltándose de la mano izquierda de Misty corrió hacía ella.

— ¡Que alegría verlos a todos! — Delia sonrió con satisfacción al alzar la mirada y ver por fin a la pelirroja de la mano del menor, quienes venían de la parte trasera del edificio.

Orgullo. Ese era el sentimiento que Delia sentía cada vez que veía a su, para ella; pequeño niño. Había pasado ya bastante tiempo, desde que tuvo que aceptar que su hijo la dejaba para realizar su sueño, y estaba realmente contenta de saber que lo había logrado, a pesar de las caídas, de los fallos y de lo difícil que fue el camino para Ash, ella siempre confió en ese pequeño niño. Sabía que era atolondrado e inocente, así que al inicio no le preocupaban mucho las chicas que su hijo conocía y con las que viajaba por largo tiempo. Pero entonces, llego un momento dónde creyó que aún sería ella quién se encargaría del bienestar de Ash, que ella seguiría siendo la única mujer en la vida de su hijo; sin embargo este llegó y la sorprendió con la noticia más feliz que pudo haber recibido, incluso después de haberlo visto ser reconocido como campeón de la Liga.

Y es que de todas las chicas que Ash pudo haber conocido en sus viajes, para Delia la más importante y por la que siempre le pidió a Arceus poder dejarle el cuidado de su hijo, fue Misty. Y siempre tuvo esperanza, más aún cuando el camino de ambos se volvió a cruzar en Johto, Delia fue la primera en alegrarse en que la líder de gimnasio regresará a sus vidas. Pero cuando Ash, después de ganarle a la Elite venciendo a Lance; anuncio formalmente su reciente compromiso con la pelirroja, no puedo aguantar la emoción, y lloró, lloró mucho porque sabía que Ash merecía todo lo que él deseara.

Todo pasó tan rápido después de que Ash hubiera regresado de aquella lejana región en dónde había conseguido un glorioso segundo lugar. Emprendió su camino por Kanto recolectando de nueva cuenta las ocho conocidas medallas, pero cuando decidió, valientemente; por fin plantarse frente al gimnasio de Celeste, con miedo pero con unas grandes ansias de ver a su antigua amiga; al final fue una peli rosada quien lo recibió y batalló con él. Lo único que le importó, de todo lo que Lily le dijo al reconocerlo; fue que Misty había salido de viaje. Decepcionado decidió no preguntar más, y así llego al primer lugar de la Liga de Kanto, sin noticias de Misty. Pero al joven campeón aun le faltaba camino por recorrer para derrotar a la Élite. Así que, despidiéndose de su madre, una vez más, decidió viajar a Johto. Un año fue lo que Ash viajo por aquel lugar, alejado de su hogar. Pero sólo fue un mes el que viajo sin compañía.

Un mes en el que Ash llegó a Johto acompañado de su inseparable amigo y compañero, además del equipo que había elegido con cuidado y con el cual entrenaría arduamente. Todo iba en perfectas condiciones, claro hasta que una tormenta en medio del bosque lo sorprendió, afortunadamente para el entrenador seguía aun en las cercanías de Ciudad Trigal, así que corriendo por la ruta 35 regresó hasta el Centro Pokémon, decidiendo que ese día no podría avanzar más, y que lo mejor era darse un pequeño descanso del entrenamiento. Pero al entrar y dirigirse a la recepción buscando a la enfermera Joy, una pelirroja distraída mientras revisaba su pokegear, fue lo que encontró.

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— Papá — llamó la atención de su padre el delgado niño, con su diminuta voz, totalmente apacible. Ash inmediatamente dirigió la vista para toparse la transparente mirada azulina de su hijo quién acababa de terminar su plato. — ¿Puedo ir a jugar con Eevee? Quiero verlo.

Tan pronto habían llegado, Delia se había metido a la cocina de los Oak, acompañada de Brock para preparar una comida deliciosa para sus visitas. Y debido a que el profesor no se encontraba, Ash decidió revisar a sus pokémon, y pasar un poco de tiempo de calidad con Tracey a quién no había visto en un tiempo, ya que la última vez que había pasado por la reserva el peliverde se había tomado unos días para regresar a su hogar en el archipiélago naranja. Poco rato después el profesor Oak regresó, justo a tiempo para probar las delicias que Delia y Brock habían preparado.

— Bueno, eso pregúntaselo a tu tío Gary, es la cría de su Umbreon después de todo — interrumpió Misty acariciando la cabeza del pequeño. Aaron levanto la vista buscando la aprobación del mencionado hombre.

— Claro, ve —. Respondió el científico con una sonrisa —, solo no lo agites mucho, estuvo enfermo y aún sigue recuperándose —. No hubo dicho otra cosa cuando el niño ya se había parado de su asiento en el comedor — Gracias —, y sin más no tardo ni un minuto en salir de la habitación.

— ¡Espera Aaron, yo también voy! — Dijo la niña mientras se abría paso saliendo apresuradamente de su lugar.

La habitación quedó en silencio por unos segundos.

— Si no fueran gemelos, y Aaron no tuviera toda tu cara, pensaría que no es tu hijo —, soltó Gary mientras cortaba un trozo de carne en su plato, llevándoselo después a la boca tranquilamente.

— Solo es un poco serio — dijo Misty.

— Pues no sé de dónde lo habrá sacado.

— Ash nunca se estaba quieto — comentó Delia mientras reía disimuladamente — Siempre fue muy enérgico. Ashley es un buen ejemplo.

— Y por el carácter que tiene Misty —, contribuyo Tracey —, dudo que haya salido de ahí.

— Evidentemente no —, respondió Ash. — Por favor, me siguió por todo Kanto por una bicicleta. Ni siquiera me conocía.

—Siguió a un niño extraño desde la ruta 1 hasta Ciudad Plateada —. Menciono Brock sirviéndose un poco más de comida.

— Bicicleta que aún me debes Ketchum, ni creas que se me ha olvidado —. Misty acuso a su esposo para después tomar de su vaso de agua.

— Pero la enfermera Joy...

— La enfermera Joy fue amable conmigo, pero eso no quita el hecho de que tú la destruiste y jamás te hiciste responsable —. Volvió a hablar la pelirroja interrumpiendo el intento fallido de Ash por alegar algo a su favor.

— Bueno al menos agradece que no huyo a otra región cuando le dijiste que estabas embarazada —, agrego Gary burlonamente.

— De gemelos —. Terminó Samuel uniéndose a la burla hacia el hombre que ya no sabía cómo defenderse. Todos comenzaron a reírse. Ash indignado desvió la mirada hacia otro lado mientras masticaba aún la carne que tenía en su boca.

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Después de haber viajado por Johto un largo tiempo, entrenando en un viaje pokémon con la intención de poder ser una gran maestra con especialidad en el tipo agua e ir a retar específicamente a Lorelei; Misty había llegado al Centro Pokemon de Ciudad Trigal justo a tiempo para refugiarse, y aprovechando que el clima haría que pasara un largo rato dentro del Centro decidió mandar a revisar a su equipo, entero, sin esperarse encontrar de nuevo con un chico de chocolatosos ojos, que por mucho tiempo le quito el sueño. Como era de suponerse no le hizo mucha gracia volverlo a ver, más alto y corpulento, con una espalda ancha y facciones endurecidas.

Ya no era el niño que ella recordaba y eso la molesto de muchas maneras.

Triste o afortunadamente para ella, la situación hizo que terminará compartiendo el viaje hacia Pueblo Azalea. Entonces la pared que había entre ellos comenzó a quebrarse y no tardaron demasiado en volver a ser los inseparables amigos que alguna vez fueron, pasaron días enteros poniéndose al corriente de la vida del otro. Empezando por la sincera alegría que Misty sintió cuando vio la batalla final que le dio el título de campeón a Ash, por televisión. Y así mismo descubriendo que ambos habían realmente crecido, conocido personas, incluso la pelirroja casi se ahoga con la comida del almuerzo cuando Ash, uno de esos días, le confeso del par de amoríos que había tenido en sus viajes. Aunque amoríos no era en realidad la palabra, ya que, según Ketchum, él era un caballero que intento ser serio con esos asuntos, porque al final de todo aquellas chicas habían sido también sus amigas y como tales jamás quiso hacerles daño. Razón por las que había salido con ellas, en primer lugar.

Su complicidad comenzó a crecer, y apoyándose mutuamente no se dieron cuenta en qué momento había pasado la mitad de su viaje y mientras más avanzaban Ash sintió lo que jamás pudo sentir con Serena, la cual había sido la última chica con la que intento tener una relación antes de regresar a Kanto, y lo que se supone debía haber sentido con alguna. Estabilidad, confianza, compañerismo, además de un sin fin de sentimientos que atacaban todo su cuerpo; la adrenalina ante cada pelea, porque sus peleas regresaron, con más fuerza al inicio, como si con eso pudieran recuperar todo el tiempo perdido, escondiendo en ellas todo lo que pudieron haber querido reclamarse al pasar de los años; peleas que sirvieron para desahogar cualquier tipo de frustración que tuvieran el uno con el otro. La electricidad ante cada roce de sus manos, porque más que en esos años lejanos, ahora les daba miedo la proximidad de sus propios cuerpos pero combinada con las mariposas ante esa misma cercanía. Ash lo comprendió tan rápido que dejo a la pelirroja totalmente sorprendida.

Misty lo sabía, sabía que eso que sintió por el chico a los diez años aún vivía dentro de ella, y el tenerlo después de tanto tiempo, con sus pros y contras, con la madurez adquirida y su personalidad definida no hizo más que hacerla sentirse de nuevo una niña frente a unos sentimientos abrasadores; que ahora eran correspondidos.

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— Bueno Ash, me gustaría platicar un poco contigo —, dijo el hombre más grande de la habitación mientras se ponía de pie del comedor en el que minutos atrás aun ingerían sus alimentos. — Ven conmigo, por favor — terminó acomodando su asiento, para después comenzar a caminar hacia el fondo del pasillo.

Ash un poco extrañado por la seriedad repentina del profesor Oak, solo asintió poniéndose de igual manera de pie. Gary suspiró un poco, pasando desapercibido por todos los presentes —, no se preocupen, no tardaremos. Pueden disponer de la reserva como gusten —. Y después de aquellas palabras continuó por el camino por dónde su abuelo se había llevado a Ash.

— ¿Qué sucede? — Fue lo que el pelinegro preguntó cuándo al entrar a una habitación apartada, a un costado del laboratorio en dónde el profesor entregaba los pokémon iniciales; acompañado de Gary, no sólo vio a Samuel si no que incluso la oficial Jenny estaba ahí, y eso llamó totalmente la atención del actual maestro. ¿En qué momento había llegado la mujer de azul?

El Maestro Pokémon se sentó en uno de los sofás que se encontraban al frente suyo, y adquiriendo toda la seriedad que tenía posó su mirada en el hombre mayor, pero lo vio acercarse a su escritorio de madera y rodeándolo saco, aun sin decir una palabra; un par de carpetas de la parte alta del gran librero que se encontraba ahí. El silencio prosiguió, y Ash por alguna razón, sin ganas de irrumpir en aquel ambiente, en el cual solo se escuchaba el sonido del aire acondicionado que salía y refrescaba el lugar, y que comenzaba a hacerse pesado de apoco, escudriño con su mirada el lugar. Esa habitación, sabía que era donde Samuel Oak solía hacer tratos con los inversionistas que llegaban con la intención de apoyarlo económicamente con las investigaciones que realizaba, así que resultaba obvio que el lugar fuera mucho más elegante y ordenado que cualquier otra habitación del edificio.

Cuando era niño de verdad le gustaba entrar a esa habitación, al ser diferente de todas las demás le llamaba demasiado la atención; así que cuando el profesor no los veía solía escabullirse con Gary y jugar en ese lugar. A Ash le gustaba mucho el olor a madera, y es que ese elemento era el que cubría todo el lugar, incluidas las paredes. Bastante buen gusto el de Oak, debía reconocer.

Desvió su mirada esta vez a Gary, quien después de cerrar la puerta solo se había recargado en uno de los muros, con los brazos cruzados y el ceño fruncido. A lado del castaño pudo observar por la ventana que la tarde no tardaría en caer y con ella la noche llegaría. Ese día había pasado un poco rápido, pensó.

— Ash — Comenzó de pronto el hombre mayor con sus manos dentro de las bolsas delanteras de la bata blanca, rompiendo por fin el silencio que había durado minutos. — ¿Qué te dijo Lance?

— En realidad nada, sólo que le llevara los reportes que usted me diera, profesor. Pero no entiendo qué hace la oficial Jenny aquí —. Dudoso el pelinegro observo a la mujer de traje azul que se encontraba sentada a lado del escritorio y que no había dicho ni una palabra hasta el momento.

— Han estado sucediendo... — tomó ahora la palabra Gary, después de que los presentes se miraran entre sí; quién por un momento dudo en como continuar con lo que iba a decir… — ciertas situaciones dentro de la región, Ash.

— ¿Situaciones? — Aún más confundido volvió su mirada al castaño, quién sin rastro de duda se la regresó con severidad. Y de alguna forma casi se sintió como un niño que había hecho una travesura y al cual ya habían descubierto, solo que él ya no era un niño, y hasta dónde recordaba no había hecho nada que debiera preocuparle. ¿Entonces por qué tenía ese sentimiento de que algo iba mal, muy mal?

— Desde hace aproximadamente tres meses comenzaron a desaparecer niños en todo Kanto —. Explicó Samuel, interrumpiendo los pensamientos fugaces del campeón.

— Actualmente el registro es de 9 niños —, por fin pudo escuchar la voz de la oficial Jenny así que rápidamente regreso la mirada hacía ella — 2 en ciudad Carmín, 1 en pueblo Lavanda, 3 en ciudad Azafrán, 2 en ciudad plateada, y hace unos días se registró la novena desaparición en Celeste —. Concluyó, sin que la mirada del hombre la inmutara.

— Lissie... — susurró Ash al recordar lo que Misty le había dicho la noche anterior. Jenny asintió. — Entiendo —, dijo el maestro después de un momento, para después observar a los hombres presentes. — Pero... ¿Qué tiene que ver este asunto con la Liga? — Preguntó con un tono frío y diplomático. Entendía hasta cierto punto la seriedad de ese caso. No le desearía a nadie que su hijo desapareciera así; él mataría a cualquiera que pusiera sus manos encima de sus retoños; pero sabía perfectamente que ese tipo de situaciones solo le concernían a la policía.

— ¿Alguna vez escuchaste del caso de Lostbelle? — Ash dirigió de nuevo su mirada hacia la oficial Jenny, totalmente confundido, negó. La peli azul comprendió y tomando uno de los folder de color rojo, que estaban en el escritorio a lado de ella; se puso de pie y deposito dicho folder en la mesa de centro, a total vista y disposición de Ash. — Hace algunos años, un entrenador que realizaba su viaje por Las Islas Sevii atestiguó acerca de la desaparición de una niña. Lostbelle —. Jenny volvió a sentarse en su silla Para después proseguir con la narración. — El padre de la niña había reportado su desaparición tres días antes. Dijo: "fue al bosque baya en Isla Tera, pero no regresó, eh ido a buscarla pero no la encuentro" —. El pelinegro comenzó a ojear los documentos dentro del folder, encontrando la foto de una pequeña niña de la cual calculaba tendría al meno años de edad, de cabello rosado y ojos del mismo color. — Con esa información, la policía local comenzó a buscarla. Sin resultados. El entrenador, en su testificación, comentó que se había topado con el padre de la niña en Isla Secunda y que había decidido ayudarlo por el simple hecho de que su camino estaba en Isla Tera. Así que tomando un día de su entrenamiento se sumergió en el bosque. Fue él quién encontró a la niña.

El pelinegro aún no comprendía el porqué de que le contarán todo aquello, pensaba que el asunto seguía perteneciendo a un caso judicial, y nada que involucrara directamente a la Liga.

— Este entrenador contó... — Gary comenzó a narrar mientras tomaba una de las carpetas que su abuelo había sacado del librero y de ella tomó una hoja con una foto impresa en ella, — que dentro del bosque se encontró con una cantidad considerable de...

— ¡Aaron!, ¡Ashley! — Pero en ese momento se escucharon los gritos de Misty provenientes del patio, los cuales interrumpieron la seriedad de la habitación. Ash se asustó, y vio como Samuel y Jenny cruzaron una mirada seria combinada con temor. Gary desconcertado por el escándalo y los constantes gritos de la pelirroja que cada vez se escuchaban más desesperados, dejó lo que tenía en manos sobre el escritorio olvidándose de lo que se supone que había estado diciendo y decidió salir a ver qué era lo que sucedía. Pero al abrir la puerta fue Pikachu quién entro corriendo directamente hacia Ash. El ratón parecía intentar decirle algo a su entrenador, debido al sin número de agitados " pika pi" que el roedor parecía gritarle al hombre desesperado, al verse incomprendido por las personas comenzó a jalar con sus pequeñas patas el pantalón del maestro. Ante esa angustia que le demostraba su pokémon, Ash salió corriendo hacia el exterior, seguido de todos los allí presentes.

— ¿Qué pasa?

— ¡Ash! — Fue Delia quién se acercó al verlo llegar por la puerta de cristal. — Los niños no están.

— ¿Cómo que no están? — Preguntó preocupado, buscando con la mirada por toda la extensión de la reserva hasta donde su vista le permitía. Una refrescante brisa le pego en la cara, adecuada para una tranquila tarde de verano en Paleta.

— No sabemos, de un momento a otro, ellos desaparecieron —. Delia se encontraba totalmente afligida, pero intentaba con todas sus fuerzas mantener la calma.

— Ok, está bien, tranquila Delia, los encontraremos —. Fue el profesor Oak quién se acercó e intento tranquilizar a la castaña.

— Es imposible que salgan de la reserva por otro lado que no sea la puerta principal —. Brock se acercó diciendo aquello de la manera más tranquila podía. Ash en ese momento se alejó, notando a Misty unos metros adelante.

— Marril, acompaña a Bulbasaur y busquen a los niños, tal vez fueron donde Hawlucha. Politoed, Corsola y Starmie, búsquenlos alrededor de los lagos. No pueden haber desaparecido —. Todos los pokémon mencionados asintieron ante la desesperada voz femenina y salieron corriendo en diferentes direcciones.

— Misty, tranquila. ¿Qué pasa? — Se acercó el pelinegro poniendo ambas manos sobre los hombros de la chica girándola hacia él. — Deben haber ido a jugar con Snorlax o Charizard — intento tranquilizarla.

— No, yo sé que algo está mal Ash —. Alzo la mirada para verlo — un momento estaban aquí, correteando a Bulbasaur y Corsola y al siguiente ya no estaban... — el tono de voz de su esposa comenzó a preocuparlo seriamente —... Pikachu se acercó conmigo y Delia, tomó una manzana del frutero y se sentó... Cuando le pregunté dónde estaban los niños... Se alarmó... Es como si... Si Pikachu no recordara que estaba con ellos. Lo mismo pasó con Bulbasaur, Corsola, Politoed y Starmie —. Finalizó aun mirando a su esposo, con una gran frustración invadiendo sus celestes ojos.

Ash inmediatamente comprendió, y la abrazo con firmeza intentando reconfortarla mientras le acariciaba, con una de sus manos, su corta cabellera. — Todo está bien, los encontraremos, y verás que solo están jugando —, le afirmó con dulzura al oído, y creyendo en sus propias palabras, se alejó un poco de ella, para después con un silbido hacer llamar a sus pokémon tipo volador; mientras unas ligeras gotas comenzaban a caer sobre el poblado.

Gotas que Ash Ketchum sintió frías…

La oscuridad no tardaría en ser profunda. Los últimos rayos del sol se despedían en el horizonte y con ellos Staraptor buscaba a los hijos de su entrenador al igual que sus compañeros, quienes sobrevolaban todo el lugar.

— ¿Crees que...? — Susurraba Jenny al castaño hombre que al igual que ella observaba como la escena tenia todos los colores de una mala situación.

— Ni lo menciones Jenny. Por favor, no —. Después de eso, Gary llamó a su Umbreon acompañado de Arcanine.

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¿Hola?

Espero hayan disfrutado el segundo cap de esta mini historia (porque sí, no sera demasiado larga) y a estas alturas, yo estoy segura que muchos ya saben de qué hablo y seguramente estaran pensando en que ya saben como terminará porque es predecible(?) Y déjenme decirles que ¡si! pero ¡no! (?) xDDDD Los sorprenderé, espero.

Por otro lado, de nuevo envio mi amor eterno a Lauriel que es mi Beta y me ayuda a ordenar mis ideas (además de revisar el cap). Y también, por supuesto; a las personas que me dejaron un bonito review. Gracias, me hicieron feliz, feliz.

Y me parece que eso es todo. Espero leerlos aquí el siguiente capitulo, el cual seguramente verán el próximo fin de semana.

Cualquier comentario, u opinión ya saben por dónde pueden hacérmelo llegar.

Gracias por leer.