Los personajes pertenecen a Masashi Kishimoto
2. Wake up
Claro que iría a tomar un té. Tal vez pudiesen dar un paseo después. Le apetecía estar sola con él, sin miles de kunai en medio ni gritos sobre la llama de la juventud.
Sonrió sinceramente mirándole a los ojos. La mano de Neji todavía acariciaba su dedo meñique.
Cuando iba a responderle con un "vamos", todo se volvió oscuro y borroso y su amigo desapareció de su campo de visión mientras ella sentía que subía a alguna parte de un tirón.
Despertó, o eso le pareció el nivel de consciencia en el que se hallaba. No sabía cuanto tiempo había dormido ni tampoco dónde estaba. Escuchó gemidos y algún que otro sollozo alrededor y luego sonidos distantes inidentificables.
Y de repente recordó qué hacía allí, colgada de un árbol como un gusano y envuelta en una sustancia parecida a la seda que irradiaba calor.
Con el recuerdo le invadieron las arcadas y la ansiedad. Allí suspendida en aire sin querer abrir los ojos y sintiéndose al borde del desmayo, vomitó lo poco que tenía en el estómago mientras imágenes implacables y dolorosas de todo lo que había pasado acudían a su memoria: Neji luchando fiero protegiendo lo que amaba y siendo atravesado por una estaca de gran tamaño dañando mortalmente su corazón. Lee gritando y llorando histérico. Ella casi totalmente bloqueada emocionalmente, incapaz de creer la certeza de lo que veía.
Abrió los ojos hinchados por el esfuerzo intentando contener a su estómago y sólo vio desolación y miles de personas dormidas, colgadas como ella, de una inmensa telaraña. Algunas crisálidas estaban rotas y no había nadie dentro de ellas. Los pocos ninjas liberados intentaban despertar, sin éxito, a compañeros y compañeras, pero estos estaban en un estado comatoso y ningún estímulo exterior podría despertarlos hasta que la técnica del tsukuyomi dejase de producirles efecto. Parece que no afectaba a todos por igual.
Apartó recuerdos y empezó a revolverse dando bandazos de un lado a otro intentando liberar los brazos de alguna manera. Tenía que salir de allí. Podía llorar o hacer lo que quisiese pero tenía que salir de allí.
Aun estando bastante inmovilizada por la presión de la tela, consiguió enganchar un kunai que tenía guardado cerca de la pierna con la mano izquierda y lo clavó en el tejido del capullo moviéndolo arriba y abajo y logrando hacer un agujero. Cuando este ya estaba hecho, se le resbaló de las manos cayendo encima del cadáver de un ninja de otra formación y clavándose en la carne muerta.
Maldijo todo lo maldecidle para pasar de repente de nuevo a sollozar como una chiquilla.
Un gemido femenino detrás de ella le hizo desviar su atención de su propio llanto. Alguien hacía el amor en sueños.
"No"- se dijo – "ya sabes lo que tienes que hacer, así que sal de aquí"
Y controló su tristeza para dar paso a la determinación. Con la mano libre realizó los movimientos de unos sellos específicos y 4 suriken de 3 palmos de diámetro salieron disparados de las cartucheras que llevaba atadas en las piernas haciendo grandes agujeros en la crisálida. Uno de ellos pasó rozando la cara de Lee que estaba a unos metros de ella completamente dormido.
Empezó a moverse con rabia y a sacudirse entre gemidos de esfuerzo y sudor. Finalmente el tejido cedió a su empeño.
Cayó a plomo encima del cadáver del ninja desconocido, hundiéndo más el kunai que se le había caído antes. Rodó rápidamente a un lado y tumbada boca arriba alargó la mano y arrancó el arma de la pierna del muerto. No quiso saber quien era.
Se levantó, no sin esfuerzo, y empezó a andar como un zombi buscándole y su mente empezó a divagar.
"Lo vio de casualidad.
Se acercó a él con cansancio y cautela. Estaba en una roca a unos 30 metros del campamento, sentado con los brazos sobre las rodillas abiertas y las manos entrelazadas, con la mirada y los pensamientos perdidos a saber dónde.
- Hola – saludó esperando no molestarlo – ¿puedo sentarme?
Él no la miró, tan sólo le contestó con un "sí"
Se sentó a su lado cruzando las piernas y apoyando los brazos detrás de la espalda. Miró al cielo estrellado parcialmente: unas nubes oscuras y premonitorias se acercaban amenazadoras por el oeste.
Pensó en algo que decir, pero no se le ocurrió nada y eso que había estado buscándolo disimuladamente por largo rato entre los cientos de ninjas del campamento. La situación era tan tensa en el país que ni siquiera ella, siempre optimista, tenía ganas de entablar una conversación.
- ¿Estás bien?
Se sorprendió ante la mirada de Neji y su voz susurrante. Estaba ligeramente inclinado hacia ella. Se le puso la piel de gallina.
- Sí, supongo – contestó disfrutando de la sensación
- Sobreviviremos
- Sí
La noche era fresca y húmeda. Tenten pensó que los ojos de Neji brillaban como el roció encima de las hojas de las plantas.
Se tumbo con los brazos detrás de la cabeza y él la imitó.
Se quedaron así y en silencio un buen rato, disfrutando de la soledad, de los ruidos lejanos del campamento y la mutua compañía. Ambos se habían sentido siempre muy cómodos en presencia del otro.
- Tenten – dijo él sacándola de sus pensamientos. Ella lo miró - gracias por ayudarme siempre a entrenar, por enseñarme a conocer mi punto ciego.
La chica sonrió ligeramente. Pensó que el peligro a veces vuelve a las personas más receptivas.
- De nada
Tenten giro y se quedó tumbada de costado, con el codo apoyado en la roca y la mano sujetándose la cabeza.
- He visto a Lee un momento antes de verte a ti aquí sentado. Llevaba 2 chupitos de sake.
- Madre mía– dijo él con una media sonrisa incorporándose un poco - Creo que me quedaré a dormir aquí.
- No sería mala idea – rió Tenten abiertamente. Ambos sabían que a no ser que Gai-sensei anduviese cerca, el campamento sería un caos en breves.
Se miraron divertidos y cómplices.
Y la mirada de diversión pasó a ser de algo más.
El corazón de Tenten empezó a latir ante la mirada de Neji. Era fija, cálida y segura. Ella la sostuvo percatándose de la situación. Él inclinó el torso hacia ella sin dejar de mirarla. Tenten entreabrió muy ligeramente los labios. Neji dudó medio segundo en su camino antes de entrecerrar los ojos y al instante sintió los labios de su compañera sobre los suyos.
Sus respiraciones se agitaron y ambos abrieron la boca para fundirse en un beso lleno de miedo y deseo a partes iguales.
...
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