MAD TAKERU
MAS ALLA DEL COLISEO DEL CAOS
Este fanfic ha sido presentado
por Dimitrix Enterprises
y Dimitrix Inc.
CAPITULO 2: BIENVENIDO A RETRO CIUDAD
Al día siguiente siguió recorriendo el rastro que había dejado su carro al ser robado por aquel supuesto digimon del que no le pudo ver la cara, pero sabía bien que era uno vestido de vaquero, si lo encontraba entonces recuperaría las demás cosas que perdió. Las huellas se perdían pero solamente había un lugar adonde podría haber ido, encontró a lo lejos de la colina un especie de campamento enorme como una fabrica minera por donde varios grupos de gentes y de digimons pasaban con sus carros y cargamentos, era algo así como una especie de refugio de comercialización.
Takeru frunció el ceño sabiendo bien que aquello podría salirle bien o mal, pero ahora la única oportunidad que tenía de poder encontrar su ansiado carro de vuelta.
-¿Que vamos a hacer? ¿Vamos a ir ahí no? -cuestiono Patamon asumiendo que su amo estaba dispuesto a meterse en esa fortaleza rodeada de gente peligrosa.
-Y si, que otra cosa podemos hacer sino -indico obviamente y entonces marcho dispuesto a seguir el rastro de gente que iba entrando en el campamento.
··
La entrada estaba vigilada por todo tipo de guardias humanos vestidos de una forma salvaje como si fueran indios bolcheviques pero solamente había uno que era un Puppetmon que estaba analizando a cada uno de los extraños que iban entrando con sus carros, Takeru estaba entre ellos y paso como si nada atravesando la entrada que era como si estuviera atravesando un pueblo westerniano, había una placa de madera que decía: Retro Ciudad, ese era el nombre del campamento.
Dentro del recinto era como un camping de comercio donde todo el mundo tenía su propia tienda instalada mientras iban gritando cada uno de sus productos.
-Agua, agua potable, tenemos agua potable.
-Trigo, ¿quien quiere algo de trigo?
-Arroz frito, ¿quien quiere arroz frito? Lo tenemos de todos los gustos.
Mientras iban andando siguiendo a la gente observaba que a lo lejos se encontraba algo parecido a una torre al otro lado del recinto que ocupaba casi la altura de la colina que hacía de tejado del interior del refugio, tenía puesto como una carpa con muchas cortinas, estaba claro que se trataba de una fortaleza para quien estuviera al mando del lugar.
-Vino, tengo vino, ¿quien quiere un poco de vino? -pregunto un hombre de aspecto bastante viejo que paseaba con una vespa que iba cargada de todo tipo de botellas de vidrio metidas en unas cestas al final de la moto.
Se paro justo delante de él.
-Oye amigo, ¿quieres un poco de vino? -pregunto dirigiéndose hacía el Takeru asumiendo que estaba dispuesto a comprar un poco de sus productos.
Entonces él saco un detector geiger y empezo a ir pitando a medida que se iba acercando a las botellas con el supuesto vino.
-No pasara nada por un poco de radiactividad no -cuestiono incrédulamente y entonces se marcho sabiendo que le había cogido.
Ambos se le quedaron mirando con incredulidad.
-No me gusta mucho este lugar -contesto Patamon con tono sincero.
-Lo se, pero tenemos que buscar algo de informacíon acerca de ese vaquero que se llevo el carro, luego entonces seguiremos nuestro camino, antes tengo que hacer un trato para poder conseguir lo que buscamos -acordo Takeru dejándole claro a su digimon que a pesar de lo malo que resultaba el lugar necesitaban saber acerca de que había pasado anteriormente con su carro.
-Vale -afirmo poniendose de acuerdo con él.
Siguió su rumbo hacía un hueco por el que todo el mundo pasaba y del que apenas se veía algo, todo era oscuridad. Sin darse cuenta el Deputymon que andaba buscando se encontraba justo delante de una tienda de armas observando una bala de oro macizo.
-Y dime, ¿esto es oro puro o no? -cuestiono dirigiendose al gerente.
-Bueno, no estoy muy seguro, todo es muy viejo -opino el gerente.
Carraspeo pensativo el Deputymon intentando de saber si eso le servía o no.
··
Dentro del refugio era como un especie de patio interior por donde la gente pasaba con sus carros siendo vigilados por los guardias restantes, el lugar estaba fortificado y era tan cerrado que apenas salía algo de luz por los huecos de la carpa que cubría el tejado de la colina en la que estaban metidos.
En ese momento apareció el Puppetmon de antes siendo acompañado por sus hombres, se dirigió hacía otro guardia que estaba metido ahí dentro, le toco por detrás y este le indico hacía el frente.
-Ahí -señalo con tono sarcástico.
Dio un paso poniendo una mueca de lascivia y observando a la persona que estaba delante negociando con el consejero de Retro Ciudad.
Takeru estaba tratando con el consejero que se trataba de un Mummymon vestido con un traje de preescolar azul, estaba sentado mostrandose delante de una capilla que hacía que fuera tan alta como él, tenía los brazos cruzados y mirando de forma intolerante al chico con él que estaba hablando.
-Y dime, ¿ha pasado alguien por aquí donde haya dicho de donde saco el carro? -pregunto soltándole otra pregunta para obtener algo de informacíon.
-Lo siento chico, pero ya te lo he dicho, todos los que vienen aquí han hecho algo o se lo han traído desde donde sea, una vez que hayas entrado en Retro Ciudad te pertenece de forma legal o no -explicó sinceramente el Mummymon.
-¿Y no hay nadie que se parezca a un vaquero? ¿Algún digimon de esos? -pregunto Patamon teniendo otra posible sugerencia.
-Mira pequeño, todos los que vienen aquí son de diferentes clases, lo único que interesa es hacer negocios, si alguien paso por aquí entonces estará al otro lado del recinto -acordo seriamente para que tuviera en cuenta ese hecho.
-Gracias -agradeció y entonces decidió marchar hacía el túnel que cruzaba el otro lado del recinto pero entonces el Mummymon le detuvo.
-Alto ahí humano quisquilloso, aquí solamente pueden entrar aquellos que hayan hecho un trueque -advirtió seriamente el digimon momia.
-¿Un trueque? -cuestiono sorprendido por eso.
-Así es, si no tienes nada para poder intercambiar entonces no puedes pasar mas allá de estas paredes -aclaro rígidamente dando a entender que como no hiciese un trueque no iba a pasar a menos que lo hiciera por las buenas.
Entonces ambos se miraron al ver que tenían un cierto problema.
-La verdad es que no tenemos nada a mano que pueda servir -confeso.
-Nada, de joyas o algo de metal valioso.
-No nada, lo poco que teníamos estaba en el carro, pero ese vaquero se lo llevo todo, por eso tenemos que entrar -aclaro Patamon.
-Lo siento mucho, podría ser verdad eso o solamente podríais estar estafándome, como no tengáis nada con que hacer un trueque no podéis pasar por aquí -acordo rígidamente esta vez dejándoselo mas claro que nunca.
Ambos carraspearon seriamente sabiendo que solamente había una forma de hacerle entrar en razón. Lo agarraron del cuello del traje sorprendiéndole de una forma que lo asusto por completo.
-Escuchame bien maldita momia, no tengo todo el dia para discutir, o me das algúna respuesta o te juro que mi Patamon te dispara una ráfaga por donde se te salgan los ojos de esa cara tan deforme que tienes -reprocho Takeru hacíendole entrar que como no les diese algúna solución fácil se iba a acabar arrepintiendo.
-Y lo digo muy en serio -replico Patamon y entonces abrió tanto la boca como para que se formara una bola de energía en su interior.
Entonces el Puppetmon vio lo suficiente para saber que tenían a alguien que no respetaba las normas, se puso los dedos en la boca y silbo para hacerles llamar la atención. Ambos se giraron sorprendidos al oír eso, el Puppetmon alzo su martillo metralleta como haciendo el gesto de que se ponía a la defensiva.
-¿Algún problema? -pregunto expresamente Takeru.
Entonces se aparto y dejo pasar a un Phantomon que iba lanzando unos especies de nunchukus de una forma que parecía estar completamente desatado.
Aquello no les intimido para nada y entonces Takeru alzo su escopeta y disparo contra el digimon fantasma, fue tan potente el disparo que le voló los nunchukus, cayeron justo encima de la cabeza de un digitamamon que pasaba justo por ahí, fue tan fuerte que lo hicieron tambalearse de una forma torpe.
El Phantomon se quedo tan sorprendido que no supo que hacer al respecto, Puppetmon se puso a la defensiva otra vez al ver donde iba todo esto.
-¿Alguien mas? -pregunto alzando su escopeta hacía el resto.
Todos estaban con unas miradas frías como de querer buscando problemas.
-¡Alto ahí! Dejádmelo ahí, que hoy no hagamos un baño de sangre -apaciguo Mummymon decidió a darle la información que quería.
Entonces el Puppetmon bajo su martillo dejándolo apoyado con la punta hacía abajo mientras ponía mueca de lascivia.
-¿Nos vas a dejar pasar ahora? -asumió que se había decidido.
-Bueno, puedo hacer una cosa -indico.
-¿Cual? -pregunto Patamon.
-¿Tienes habilidades? -se dirigió de vuelta a Takeru.
Ambos se miraron extrañados antes esa pregunta.
-Si, ¿porque? -cuestiono queriendo entender a que venía eso.
-Porque puedo daros 24 horas de vuestra vida para que busquéis a ese supuesto vaquero o pueda llevaros ante ella y ver que puede daros a cambió -explicó poniendo los ciertos inconvenientes en el asunto.
-¿Ella? -asumió que era la que dirigía todo el recinto.
-La señora de todo lo bueno y lo malo en este lugar.
Ambos carraspearon pensativos ante aquella propuesta.
-¿Y si aceptamos entonces ella me devolverá el carro? -cuestiono ese hecho.
-Solamente si ella lo aprueba, os devolverá vuestro carro y mucho mas -acordo.
-Hum -cuestiono murmurando, resultaba muy difícil saber de que se trataba todo eso, pero sabiendo que era la única forma de recuperar lo que le pertenecía entonces tendría que aceptarlo o largarse de ahí cuanto antes.
-Trato hecho -acordo.
-Bien, ven conmigo -pidió expresamente, luego se dirigió hacía otro digimon que había al otro lado indicándole con la mano de que se pusiera en su puesto.
Los guardias dirigidos por Puppetmon se movieron empujando a su propio líder y riendo de forma descarada como si estuviera puesto en evidencia. Este murmuro entre dientes al sentirse ofendido, ya le daba mala espina todo esto.
-¿Seguro que esta bien todo esto? -pregunto Patamon a su amo.
-No lo se, pero es nuestra mejor oportunidad que tenemos -opino sinceramente.
El Mummymon les fue acompañando hasta ponerse delante de una taquilla donde tenía puesto un cartel de madera desgastado que tenía pintado de color rojo que decía: ARMERIA, había un viejo Jijimon custodiando la sala.
-¿Que es esto? -pregunto al ver que lo habían puesto ahí justo delante.
-Es la sala de armas, no se puede pasar mas allá de Retro Ciudad armado, así que es mejor que las dejes aquí donde están seguras -confeso Mummymon.
Takeru no estaba muy convencido de eso porque sabía bien que si las dejaba y pasaba algúna cosa no tendría nada con que defenderse, pero estando ahí rodeado y con muchos digimons mirándole no tenía mucha opción.
Agarro su escopeta y la mayoría de las armas que tenía escondidas, un revolver del calibre 26, unas cuantas balas, varios cuchillos de caza, algúnas navajas, y unas pequeñas pistolas de un calibre pequeño.
-¿Es todo?
-¿El digimon es también para depositarlo? -cuestiono irónicamente.
-¿Como? -cuestiono sorprendido Patamon.
-Tranquilo, es broma -aclaro murmuradamente.
-De acuerdo, sigamos -replico el Mummymon con tono amargado.
No le perdió la vista al viejo, siguió adelante mientras el Jijimon agarro las cosas observándoles cuidadosamente.
Siguió todo el trayecto hasta salir por otro hueco mucho mas grande donde se notaba el sol a plena vista, salió y era como estar metiéndose en otro campamento distinto. Solo que esta vez era como meterse en un circo en el que todo el mundo estaba vestido de una forma singular y bastante inverosímil, veía a la mayoría de los guardias metidas en tiendas comiendo todo tipo de carnes hechas a las barbacoas, algúnos hasta estaban haciendo como puestos de peluquería, veía a un Parrotmon al que le estaban afeitando las plumas de la cabeza, al pasar por ahí todos le miraban como si fuera un extraño metiendose donde no debía.
Siguió andando por aquel camino repleto de extraños con cara asesina cuando entonces se fijo a lo lejos que se encontraba un extraño individuo vestido de mago, un Wizardmon junto con su bastón al que tenía atado un orbe en la punta y estaba haciendo una subasta delante de un montón de gente, pero lo mas raro de todo era que parecía estaba subastando a un grupo de camellos, los mismos camellos que él tenía cargando su carro, sería posible que se los hubiera dado el mismo vaquero.
-¿Quien ofrece cincuenta por esto? ¿Cincuenta aquí? -pregunto redactando el mago digimon a medida que seguía subiendo de precio.
-¿Eso no es... -cuestiono Patamon también asumiendo lo mismo que él.
-Oh si, un momento -los dejo ahí y marcho a ver si se trataba de lo que él pensaba.
-Ey -reprocho el Mummymon al ver que se estaba separando.
Marcho empujando entre la gente y se puso delante del Wizardmon que estaba encima de algo parecido a un escenario, vio los camellos que estaban desorientados mirando hacía otra parte. Los toco y casi pudo reconocer que se trataban de los suyos que habían sido robados ayer.
-¿Venga quien ofrece cincuenta por esto? Son buenos, buenos camellos, no los encontrareis por ningúna parte -siguió vociferando el Wizardmon.
-¿De donde los has sacado? -pregunto intentando de saber si aquel mago sabía exactamente quien se los había dado.
-¿Acaso quieres esto por cincuenta muchacho? -pregunto asumiendo que le estaba pidiendo de comprarlos.
-No, quiero decir: ¿que de donde los has sacado? -retracto intentando de hacérselo entender por las malas pero no lo estaba captando.
En ese momento apareció el Mummymon con los suyos, lo agarro de los hombros y se lo llevaron arrastrando hasta alejarlo de ahí.
-Vamos, ven aquí -reprocho harto de ver como le daba problemas.
-No -replico Takeru al ver que lo sonsacaban pero estaba claro que no tenía opción, el vaquero ya se había aprovechado anteriormente de lo suyo.
-Disculpa -perdono Mummymon asumiendo que estaba molestado al Wizardmon.
Reprocho murmurando el Wizardmon y entonces siguió con lo suyo.
-Venga amigos, consigan uno de estos camellos, son muy fuertes y pueden llevar lo que sean, observen lo majestuosos que son -se tiro del escenario y se dirigió hacía los camellos acariciándoles en la cara-, no los encontraran en ningúna parte.
Siguió oyendo como aquel mago subastador seguía con lo suyo, estaba claro que él vaquero había pasado por aquí, pero donde estaba el carro, no estaba con los camellos, los debió de haber vendido por separado.
-¿Pero y que pasa con ellos? -pregunto Patamon cuestionando al respecto.
-Déjalos, mientras solucionemos esto, mejor será para nosotros -acordo Takeru sabiendo bien que su única prioridad ahora era negociar con la señora del recinto.
Continuaron marchando hasta ponerse delante de una especie de jaula para pájaros, el Puppetmon se puso primero y luego el Mummymon le empujo hacía dentro.
-Entra aquí -insistió por las malas.
Ambos tres se metieron y entonces otro de los guardias cerro la puerta, Mummymon accionó una palanca y entonces la jaula empezo a subir lentamente, la jaula estaba conectada a un globo que se encendía por el motor que tenía encima y al conectar la palanca le daba potencia haciendo que se elevara y con eso llegaba hasta la torre.
Siguieron subiendo hasta llegar a lo alto de la torre que había visto antes al entrar en Retro Ciudad, dentro era como una habitación de palacio arabe solo que todo estaba decorado como una carpa para que no entrara el sol. Pasaron por una cortina blanca y espesa y de ahí se metieron en otra habitación mucho mas grande donde se podía ver a un renacuajo digimon vestido de una forma rara, llevaba puesto un especie de top negro de látex que llegaba hasta el cuello, estaba tocando un un saxofón del cual se oía una música suave como de relajación pero con un tono como de cosa medieval. Mas adelante se encontraba una mujer humana vestida con un traje rojo, un sombrero de copa del mismo color y se le notaba toda una melena de pelos blancos por detrás que parecían estar tan duros que parecían agujas. Avanzo extrañado y entonces se dirigió hacía la señora, detrás de él se encontraba un Drimogemon andando a cuatro patas y armado con un especie de fusil.
-¿Que me has traído Mummymon? -pregunto sabiendo quienes estaban ahí.
-Mi señora, este chico admite que poseen habilidades especiales, ha venido para negociar con usted en busca de un carro robado que supuestamente le pertenece -explicó mostrandose firme el Mummymon.
Entonces la mujer se giro y se mostró que tenía la piel blanca, unas gafas de un tono fucsia muy transparente y los labios casi de otro color mucho mas morado y demasiado anchos en comparación con lo que era su cara.
-Je, si solamente eres un crío -dijo riéndose al ver que solamente se trataba de otro muchacho demasiado joven como de su agrado.
-Un crío que ha sobrevivido en las peores condiciones -exclamo seriamente.
-Tienes agallas, me gusta -espeto con tono cortes-. Yo soy Arukenimon, la señora de todo lo bueno y lo malo en Retro Ciudad.
-¿Porque "mon" si tu eres humana? -cuestiono Patamon reaccionando ante ese hecho.
-De verdad piensas que solamente soy humana -exclamo con tono autocompasivo y entonces alzo la mano del cuál se convirtió en algo parecido a una pata de araña.
Aquello lo asusto tanto que se hizo a un lado, luego la pata de Arukenimon se transformo de vuelta en una mano humana.
-¿Que eres, un híbrido? -cuestiono entumecido.
-Algo así, yo antes era un simple insecto, que rondaba por ahí, pero entonces cuando el mundo se desmorono, los pocos que sobrevivieron fueron lo mas parecido a lo que soy ahora, así que entonces cree esto, Retro Ciudad, donde antes habían robos, ahora hay negocios, una de las pocas cosas de calma que hay en lo que queda de este olvidado mundo -explicó mostrandose delante de uno de los huecos que daban abajo del recinto con toda la gente yendo de un lugar para otro.
Ambos carraspearon intentando de comprender a que se refería.
-Como para poner a un montón de guardias vigilando a cada uno de los extraños asegurándote de que nada de lo que te gusta acabe saliendo a la luz en todo este lugar verdad -cuestiono obviamente, se acerco a ver lo que veía.
-Puede que pienses que esto parezca una dictadura, pero créeme, tener este lugar es uno de los pocos privilegios que cualquiera que podría tener, si no puedes salvar a todo el mundo, al menos salvalos a ellos -explicó poéticamente hablando.
Carraspeo poniendo de acuerdo en eso, estaba claro que de este lugar era uno de los pocos lugares donde la gente podría estar a salvo, y tenía mucha razón, menos mal que hallo este lugar para saber bien adonde se había ido el cabron que le quito su carro y lo dejo ahí tirado para que se muriera.
-¿Que es lo que deseas? ¿Porque has venido aquí? -pregunto queriendo comprender ahora porque había venido aquí a negociar.
-Un vaquero digimon me quito un carro donde tenía mis pertenencias, lo he hallado aquí y según lo que he podido ver paso por aquí y vendió los camellos que manejaban el carro, están ahí siendo subastados por ese mago -aclaro Takeru con prudencia.
-Interesante, así que dices que te han robado -opino expresamente.
-Así es -afirmo Patamon.
Carraspeo pensativa Arukenimon mientras daba vueltas.
-Dime, ¿quien eres en realidad? -pregunto queriendo conocerle del todo.
-Soy Takeru, y él es Patamon, antes tenía una familia y todo, pero desde que las bombas cayeron, perdí de vista a mi hermano mayor y he ido recorriendo todos los lugares con tal de encontrar el camino de vuelta a casa, pero desde que ese vaquero me quito lo mío, ahora no podré hacerlo -detallo toda su historia.
-Aja, así que tienes un hermano eh, lastima, yo antes nunca tuve a un hermano por él que lucharía por encontrarle -opino interesada y entonces dirigió la mirada hacía el renacuajo con el saxofón.
La rana cambia de acústica y empezo a cantar algo que sonaba como una cosa triste, como si estuviera contando una tragedia con eso.
-¿Y que es lo que quieres? ¿Porque has venido a negociar conmigo? -pregunto al respecto para conocer el asunto por él que había venido.
-He hablado con él y me ha dicho que si aprobabas que buscara al responsable de quien me robo el carro entonces me dejarías vivir y me darías los suministros que me merezco -aclaro contando lo que le había prometido el otro.
-Interesante propuesta, ¿es verdad eso Mummymon? -pregunto dirigiendose a la momia para saber si era verdad que había acordado eso.
-Así es, mi señora, al parecer dice que posee grandes habilidades, y yo por lo que he podido ver, tiene una gran percepción cuando se lo propone -comento sinceramente.
-¿En serio? -cuestiono interesada.
Carraspeo afirmando con la cabeza. Ella se quedo pensando al respecto sobre esa idea y entonces se dirigió hacía el Puppetmon que miraba con amargura.
-Dime Puppetmon, ¿crees que puede sobrevivir 24 horas aquí? -pregunto queriendo saber su sensata opinión al respecto.
Entonces este lanzo un pequeño gemido mientras movía la cabeza de lado como señalando que tenía dudas al respecto.
-No habla mucho me parece -opino irónicamente.
-No le hagas caso, perdió la lengua hace mucho tiempo por hablar demasiado, podríamos haberle arrancado la nariz, pero entonces luego no habríamos sabido cuando miente demasiado -confeso incrédulamente.
Aquello no se lo tomo muy bien y alzo su martillo en tono de autodefensa.
-Pero no importa, porque cuando llego a redimirse, le dimos de todo, agua, comida, lo suficiente como para que no volviera a rebelarse de nuevo -indico señalando a un plato de frutas que había una mesilla de madera en un costado-. Coge uno si te apetece, seguramente estarás hambriento.
No sabía muy bien si aquello era una petición o no pero sabiendo que hace tiempo que no veía una fruta en sus grandes proporciones necesitaba probarlo por si mismo, carraspearon pensativos y entonces decidieron probarlo los dos, se doblaron para coger una mientras Arukenimon cogía y le indico una mirada incesante al Puppetmon como de saber muy bien lo que tenía que hacer, saco un puño americano como dispuesto a atacarlo por detrás, la híbrida mordío la fruta con un ruido ensordecedor.
-¡Ah! -grito el Puppetmon mientras alzaba su puño americano.
-Takeru -aviso Patamon.
Inmediatamente cogío el plato y se lo lanzo hacía el Puppetmon golpeándole en la cara y tambaleándole hacía el otro lado. El Drimogemon alzo su ballesta y disparo saliendo disparada una flecha, rápidamente se cubrió y la flecha impacto contra el saxofón del renacuajo haciendo que se cortara la música.
-Llama bebe -grito Patamon lanzando una bola de plasma.
La bola de plasma salió disparada y le dio al Drimogemon noqueandole y cayendo de la misma forma que él otro solo que esta vez se cubrió la herida.
Luego el Mummymon cogío una pala y la envaino contra él pero la esquivo y la dejo caer justo encima del hueco entre sus piernas. Patamon se tiro encima y le mordío la pierna haciendo que soltara un terrible gemido de mosqueo, luego Takeru se puso delante y le subió la pala por el palo haciendo que se golpeara en la peor parte.
-¡Ah! Maldito cabron -reprocho del dolor que tenía por haberle hecho eso, luego cayo todo dolorido mientras se sujetaba el lugar donde le dio de lleno.
El Puppetmon se levanto de nuevo y marcho envainando su martillo, Takeru se dio cuenta de eso y rápidamente cogío la pala impidiendo que el otro le golpeara, se la puso como escudo pero hizo fuerza y le empezo a dar varios golpes en la cara utilizando su propio martillo, lo dejo medio noqueado de tantos golpes en el mismo lugar. Soltó la pala y agarro el martillo y el otro al tenerlo demasiado agarrado le empezó a dar vueltas sobre su propio eje hasta que al final consiguió llevarle al borde donde lo tiro cayendo hacía el fondo junto con el martillo.
Cayo encima de unas cestas y aquella provoco que todo el mundo se quedara sorprendido, intento de levantarse entre la maraña de cestas y paja que tenía encima, escupió los trozos que se le metieron en la boca. Se levanto y se dirigió hacía lo alto de la torre donde se encontraba el humano todavía mirándole.
-¡Ahhh! -grito enfurecido y levantando el puño por haberle tirado de esa forma.
Entonces los otros se pusieron a reír al ver lo tonto en que se encontraba en esa situación, Puppetmon se dio cuenta y se giro poniendo una mueca de enfado que parecía la que pondría algún psicopata, inmediatamente todos se callaron y siguieron con lo suyo, este se quedo gimiendo entre dientes.
Takeru resoplo asintiendo del tremendo acto que sucedió, de pronto oyó un extraño sonido y se giro rápidamente observando que Arukenimon le estaba apuntando con otra de esas ballestas y riendo persuasivamente.
-Bien hecho muchacho -exclamo.
-¿Como? -cuestiono sin entender de que hablaba.
-Has pasado la prueba de audición, tu sirves para algo -confeso.
Ambos se quedaron extrañados dandose cuenta de que todo esto era una prueba.
-Dijiste que tienes 24 horas de vida, pues te las pienso recompensar, toma un poco de agua, esta vez si que va en serio -le entrego una jarra de agua potable.
Takeru todavía se sentía desconfiado pero sabiendo que todo esto era como un juego ya no podía esperarle nada peor de lo que era. Agarro la jarra y empezo a dar un cierto sorbo enorme, luego se la paso a Patamon.
Mummymon se despertó sintiendo todavía el terrible dolor por debajo suyo.
-¿Como piensas hacer eso? -pregunto por interés.
-Con eso -indico señalando hacía una especie de jaula en forma de domo que había abajo muy cerca de la torre-, el coliseo del caos.
Ambos carraspearon pensativos al ver esa cosa.
-¿Que es eso? -cuestiono sorprendido Patamon.
-El coliseo del caos es algo así como la rueda del juicio para todos los guerreros que vienen aquí buscando emociones o simplemente se han pasado la raya al no corroborar con las normas de la ciudad. Hoy toca que un hombre muera, y por lo que veo tu estas hecho para meterte ahí dentro esta noche -explicó dando a entender que era como una jaula de gladiadores para que luchen y mueran en vano.
-¿Y que gano yo si gano? -pregunto al respecto.
-Recuperaras lo que te pertenece, a cambio de mas, comida, agua, recursos, o incluso combustible si quieres merodear por el desierto y buscar a los tuyos, pero ten en cuenta que esto tiene también sus propias reglas -indico seriamente.
-¿Que reglas? -pregunto Patamon.
-La primera de todas: es que solamente pueden entrar dos hombres, la segunda: tiene que ser una lucha justa, y la tercera: es que tiene que ser a muerte -detallo el Mummymon dando a entender los principios del coliseo.
-¿A muerte? -cuestiono sorprendido.
-Dos hombres se meten, uno sobrevive, así funciona el coliseo del caos -indico.
-Uhum -carraspeo pensativo al respecto, estaba claro que si se metía ahí, solamente tendría una oportunidad de zanjar las cosas y recuperar lo suyo, era eso o nada-. De acuerdo, ¿pero quien es la liebre?
Mummymon hizo un gesto como de que vinieran y entonces ambos tres hicieron caso, el Drimogemon estaba levantando y observando con ojos amargados al pequeño digimon que le había golpeado antes.
-Lo siento -se disculpo entre susurros.
-Lo que sea -exclamo farfullando con un tono malhumorado.
Ambos se acercaron a algo que parecía un periscopio que llegaba hasta debajo de la tierra, Arukenimon lo levanto y miro por el retrovisor.
Mas abajo la lente del periscopio se levanto y empezo a ir girando. Arukenimon fue mirando hasta que entonces carraspeo sorprendida.
-Mira aquí -señalo.
Dejo espacio y entonces ambos se metieron para ver lo que pasaba.
Observaron una especie de grana agrícola pero subterránea y llena de cerdos que no paraban de gemir y de ir yendo de un lado para otro mientras se veían como guardias iban guiando a los cerdos y demás personas que parecían trabajar ahí.
-¿Que estoy viendo? -pregunto sin comprender de que se trataba ese lugar.
-Lo llamamos la Subciudad, la parte subterránea de Retro Ciudad -confeso.
-¿Y para que están esos cerdos? -cuestiono Patamon.
-Para utilizarlos como beneficio en energía natural -opino.
-No, utilizamos algo que viene de ellos que no sirve, su mierda -declaro la mujer.
-¿Como? -cuestiono sorprendido.
-Mierda de cerdo -intervino Mummymon-, con la mierda de cerdo se crea un gas llamado metano, y el metano sirve para encender toda la maquinaria y la electricidad de este lugar, por es mejor sirve usar un recurso viable como la mierda de cerdo.
-Uhum, ¿y quien gobierna este lugar? -pregunto al respecto sobre eso.
Arukenimon se puso delante de nuevo observando por una de las mirillas del retrovisor y observo algo que lo dejo interesada.
-Mira mas arriba -se lo dejo puesto como para que mirara.
Takeru y Patamon se pusieron delante y observaron a través que todo era como una especie de fabrica con todo el mundo construyendo o ensamblando las vigas que sostenían el lugar, en el centro se encontraba a un grupo de hombres trabajando en un tren estacionado y con varias placas a los costados, se encontraba una vía que parecía llegar mas adelante del lugar, subió aún mas y observo que se encontraba un caballero digimon montando a otro digimon con un cerebro gigante y portando unas gafas negras y un caso negro como el de un caballero samurai
-Veo a un Knightmon montado a caballo a un Vademon -resumió.
-Ellos son los que dirigen la Subciudad, ambos forman la Mente Fuerte, son como una unidad, su propio nombre hace honor a lo que son, pero esta el problema de que ambos controlan toda la electricidad, y si les decimos algo malo entonces lo cortaran lo todo y adiós a la energía -declaro Arukenimon.
-¿Y que problema ahí? -cuestiono al respecto.
-Queremos que el caballero se muera y quedarnos con el Vademon, pero todos temen a Knightmon y es imposible quitárselo de encima, la única manera de hacerlo es que muera en el coliseo del caos, queremos que tu le mates -indico Mummymon.
Carraspeo pensativo Takeru ahora sabiendo a quien se tenía que enfrentar, pero estaba claro que si esa cosa se enfrentaba con él, iba a salir apenas vivo de ahí. Siguió mirando y observo como el Vademon le indico algo al caballero, entonces este agarro un trozo de mierda y lo tiro, cayo sobre la lente tapando la vista.
Le dio una sensación de asco al ver eso, sabían que los estaban observando.
-¿Como puede meterme ahí y negociar con ellos? -pregunto sabiendo bien que si iba a luchar con ellos tendría que razonar para que fuera aceptable.
-Es una fabrica, pide un trabajo -sugirió el Mummymon.
-Pero ningúno de los dos sabemos algo acerca del metano -recrimino.
-No, pero seguramente sabrás recoger mierda de cerdo verdad -opino sinceramente Arukenimon, soltó una pequeña risilla de ironía.
Ambos volvieron a mirar al digimon momia asumiendo que era eso mismo.
-¿Es una broma verdad? -cuestionaron ambos honestamente.
Entonces el Mummymon soltó también una risilla de ironía que se notaba mas, estaba claro que esto iba a ser así le gustase o no.
CONTINUARA...
