Capítulo 01: La Cueva
La Selva está llena de secretos, todo el mundo tiene un secreto que guardar. Las familias entre sí, las tribus, incluso individualmente cada uno de los habitantes de la selva llevaba consigo uno o más secretos, algunos eran horribles otros quizás eran solo vergonzosos. Algunos apasionados, quizás algunos guardaban grandes maldades o una pequeña mentira blanca e inofensiva, grandes misterios o respuestas para preguntas tan absurdas como ¿Quién se comió la piña? Algunos secretos eran personales, otros secretos eran grupales, como los líderes de las tribus quienes siempre tenían secretos o tabús bien guardados. Los más interesantes quizás sean los familiares, ya que entre las parejas se tienen divertidas y atrevidas anécdotas o quizás terribles decisiones del pasado que ya nadie quiere recordar… quizás eran por asuntos triviales o por asuntos familiares, quizás secretos laborales… hay muchos secretos escondidos en todas partes de los cual se podrían tardar años en contar todas, es por eso que solo hablaremos del secreto de Eduardo y Blu.
Eduardo es muy conocido en la selva por su valor, carácter, temple, fuerza, valentía y por ser sabio. Sin embargo no es sorpresa que de sus mayores preocupaciones han sido los humanos como constantes agentes amenazantes de lo que más importa, gracias a ellos perdió a su amada esposa y extravió por muchos años a su amada Perlita. Durante años se ha sentido responsable de todas las pérdidas que han tenido que sufrir los suyos gracias a estos destructores, es por eso que no bromea cuando se trata de humanos. Es entonces cuando se encuentra en una pugna con Blu, quien si bien conoce en carne propia hasta qué punto puede llegar la maldad humana, ha podido conocer también el punto positivo de ellos, vivió casi toda su vida como mascota y de seguro encantado volvería a serlo, sabe que no todos los humanos son malvados y que incluso muchos intentan ayudarlos, él ha incluso considerado a algunos de ellos como su propia familia. Las circunstancias llevaron a Eduardo y a Blu a congeniar en un punto en común, el sacar a los humanos que destruyen la selva a como dé lugar, y es cuando Blu recurre a los humanos para combatir humanos. Idea que en un principio a Eduardo no le pareció para nada, y que después de la famosa batalla de los taladores, el patriarca logro comprender que el ser aliado de algunos humanos era la mejor opción para toda su gente…
A pesar de que Eduardo comenzó a tratar con humanos, nunca confió de ellos del todo. Es por eso que siempre se tomaba sus precauciones 'solo por si acaso' cuando se trataba de humanos. De las cosas que más temía de ellos, eran sus terribles herramientas destructivas y sus instrumentos para encender el fuego que quemaba la selva. Es entonces cuando recurrió a Blu para un asunto muy importante y confidencial.
Después de la batalla de los taladores, una vez que los humanos se hubiesen retirado y abandonado todas sus herramientas y la maquinaria luego de la derrota y del peligro que era para ellos la selva, Blu y Eduardo recorrían aquellos trastos de metal que yacían cubiertos de lodos y tirados a su suerte.
-"Todos esos árboles… perdidos" – se lamentó Eduardo – "si los hubiésemos detenido antes, quizás no hubiésemos perdido tantos hogares y alimento"
-"al menos salvamos lo que más pudimos… y debemos estar contentos de que no regresaran más" – respondió Blu
-"no… siempre vendrán más… y más, no se detendrán jamás"
-"no hay de qué preocuparse… Linda y Tulio ya lograron proteger este lugar legalmente… ya no se aparecerán más humanos por aquí"
-"en todas partes aparecerán los humanos… siempre destruyendo y quemando todo"
Blu y Eduardo comenzaron a descender, particularmente la zona límite entre la selva y el cementerio de máquinas. Había demasiadas sierras eléctricas, hachas, instrumentos varios y una infinidad increíble de instrumentos básicos de la carpintería allí botados a su suerte. Algo increíble…
-"no es primera vez que veo estas cosas" – dijo Eduardo estando muy cerca de una sierra tirada, analizándola cuidadosamente y tocándola con sus garras – "aunque nunca las he visto desde tan cerca"
-"pues, yo veía de estas desde que era un polluelo" – dijo Blu acercándose a otra sierra – "la tenían los leñadores allá en Minnesota, cortaban árboles para luego partirlos y lanzarlos al fuego para calentar las casas"
-"¿Qué dices?"
-"si, este… de donde yo vengo las cosas son muy distintas a como son aquí… vera, allá cae nieve del cielo durante largas temporadas"
-"¿nieve?"
-"si, es como agua congelada…"
-"no puede ser… no existe semejante cosa" – dijo Eduardo incrédulo – "¿crees que soy tonto? ¿Y quieres que crea que existe una tierra donde solo hay agua congelada?
-"no solo hay uno… hay varios lugares así" – dijo Blu – "de pequeño siempre me acostumbre al frio, aunque eso ya no importe tanto a estas alturas… ya que en Brasil nunca hace frio"
-"como digas cangurera… ¿y sabes cómo funcionan estas cosas?" – pregunto Eduardo mirando más de cerca la sierra
-"pues, creo que sí puedo hacerlo andar… aprietas este botón…" – dijo Blu subiéndose encima mientras manipulaba el objeto, pensando en cómo era que lo hacían los humanos – "y luego se tira de esta cuerda"
Y la sierra comenzó bruscamente a funcionar, utilizando la sierra como rueda, el objeto comenzó a avanzar discriminadamente hacia todas partes mientras que Blu se soltaba de suerte. La cierra avanzo por el cementerio causando un estruendo terrible hasta que finalmente se topó con una grúa volteada y abandonada para finalmente detenerse, Eduardo miro a Blu fijamente mientras este se limitaba a sonreír, sabiendo que había metido la pata.
-"ups" – dijo Blu
-"¿no que sabias utilizarlas?"
-"dije que creía como hacerlo andar… no que supiera usarlas" – dijo Blu algo asustadizo – "aun así es peligroso que se queden todas estas cosas así tiradas, alguien podría lastimarse"
-"o lastimar a alguien más" – dijo Eduardo mirando fijamente un interesante objeto, Eduardo camino hacia algunos árboles de la selva, los que estaban al borde del cementerio – "¿reconoces esas cosas?"
Blu se acercó y miro aterrado un montón de pilas de Dinamita, algunas amarradas a los árboles y otras aun guardadas en sus cajas.
-"¿Qué son esas cosas?" – insistió Eduardo
-"es dinamita… es explosiva" – dijo Blu acercándose – "es con lo que hacen estallar los arboles… Eduardo esto sí que es muy peligroso… acá tenemos suficientes explosivos para hacer estallar la mitad de la selva"
-"he visto como estas cosas hacen pedazos el bosque… es con esta cosa lo que destruyen en todo este tiempo" – Eduardo miro con odio aquellos artefactos – "por estas malditas cosas perdí a…"
Hubo un momento de debilidad y de sentimientos, Eduardo se limitó a contenerse y a volver a su compostura habitual, a pesar de los intentos de Blu por interiorizarse más con él.
-"Eduardo ¿estás bien?" – pregunto Blu
-"si, lo estoy"
-"¿estás seguro? Porque te acabo de ver algo apenado con esto" – dijo Blu quizás un tanto entrometido aunque quizás con buenas intenciones – "si quieres hablar de ello podemos…"
-"¡ya basta!" – Se molestó Eduardo – "estoy bien así ¡¿contento?!"
-"este… si señor" – dijo Blu algo más tímido
-"¿cómo es que funciona?" – pregunto Eduardo
-"no es muy complicado… basta con prender la mecha con fuego, o quizás friccionando un poco estas cosas" – dijo Blu tomando la dinamita – "y luego ¡BOOM!"
-"¿podemos destruir estas cosas?"
-"es difícil… el romperlas solo hará más fácil su explosión, vera, esto está lleno de sustancias químicas peligrosas" – dijo Blu algo preocupado – "no podemos dejar todas estas cosas aquí… pueden lastimar a alguien"
-"debemos pensar en cómo deshacernos de esto" – dijo Eduardo – "¿y si las enterramos?"
-"es muy arriesgado… en un futuro alguien podría hacer estallar una por accidente"
-"¿y lanzarlas al Rio?"
-"peor aún, la contaminación seria devastadora" – dijo Blu – "la única manera seria que la policía se llevara estas cosas, pero tardarían semanas en llegar aquí"
-"¿semanas? No estoy dispuesto a esperar tanto" – dijo Eduardo muy molesto – "hay que actuar lo más rápido"
-"sí, estoy de acuerdo, si Tiago ve esto seguramente no tardara en hacer otra de sus travesuras" – dijo Blu – "si tan solo hubiera un lugar para esconderlas"
Eduardo lo pensó por un momento.
-"¿esconderlos dices?" – pregunto
-"si… los pondríamos en un lugar seguro" – dijo Blu – "así nadie saldría lastimado… lástima que no haya un buen escondite"
-"¿Por qué lo dices?"
-"bueno, si escondemos la dinamita en algún árbol tendría que ser enorme para que entrara toda, y estarían muy expuestos" – dijo Blu – "el enterrarlos no es una opción y no me fio en las madrigueras"
-"¿Qué necesitas para guardar estas cosas?" – pregunto Eduardo
-"un lugar cerrado, seco, oscuro y muy escondido… que sea seguro y alejado de la tribu y de la aldea" – pensó Blu – "algo así como un sótano… o un subterráneo… pero aquí no hay nada de eso, lo que buscaría una montaña… una quebrada… o"
-"… o una cueva" – dijo Eduardo con una idea Brillante
Eduardo llevo a Blu hacia el corazón de la selva, por el otro lado donde no se encontraba ni la arboleda ni la tribu de Felipe. Eduardo llevo a Blu a un lugar rocoso y relativamente cerca de una de las arterias del inmenso rio. En ella aterrizaron en una inmensa roca que no tenía nada en particular, salvo que parecía una pequeña montaña. Eduardo llevo a Blu al centro donde había una pila de grandes rocas acumuladas unas sobre otras, Eduardo comenzó a empujar una piedra circular dejando una entrada de al menos un metro cuadrado al interior. Una vez en la entrada Blu no se aventuró a entrar.
-"¿Qué sucede? no me digas que le tienes miedo a las cuevas ¿o sí?" – Pregunto Eduardo – "por qué no me sorprendería"
-"no es que le tenga miedo a las cuevas" – titubeo Blu – "es solo que la última vez que entre en una, estaba llena de murciélagos furiosos, hubo un gran derrumbe y una enorme serpiente milenaria… una curiosa historia"
-"¡entra ya de una vez!" – exclamo Eduardo y no le dejo otra alternativa que entrar.
Eduardo y Blu entraron lentamente, una vez que se puso oscuro Blu saco su linterna para alumbrar el lugar, era una entrada pequeña como para que un ser humano pudiera entrar con facilidad, ya que era muy larga, por lo menos había que recorrer unos diez metros de distancia media el pasillo entre la entrada y el interior de una cueva, a diferencia de otras cuevas, esta no tenía muchas entradas o tragaluces, no tenía señales de que otros animales estuviesen allí, lo que le daba un toque extremadamente aterrador, una vez en lo más profundo de la cueva, había un gran espacio, del porte de una habitación de diez o once metros al cuadrado.
-"bueno, aquí hay mucho espacio" – dijo Blu iluminando hacia todas partes
-"es un lugar perfecto para guardar esas cosas" – dijo Eduardo
-"si… mientras la tengamos cerrada e iluminada, será un perfecto lugar" – dijo Blu viendo todo el espacio y otras ventajas del lugar – "¿Cómo lo encontraste?"
-"hace años… encontré este lugar de casualidad y al verlo pude notar que era un perfecto escondite para la tribu en caso de que vinieran los humanos… sin embargo creo que ahora tendrá una mejor utilidad"
-"una cueva para guardar cosas de humanos" – dijo Blu meditando en lo que eso significaba
-"quiero que guardes aquí todo lo que sea de humanos, o lo que sea peligroso para cualquiera de nosotros… todo lo que consideres dañino debe quedarse aquí, de ninguna manera debe quedar algo que lastime a uno de los nuestros."
-"también podre guardar mis cosas" – murmuro Blu
Una vez que hubieran salido de la cueva, Eduardo giro la piedra que servía como puerta. Si bien se veía grande y pesada, no era tan complicada moverla ya que la superficie lisa le daba esa posibilidad sin tener que hacer mucho esfuerzo… un escondite excelente.
-"Blu… siempre debes dejar la cueva cerrada" – dijo Eduardo – "nadie más sabe de este lugar, y quiero que esto sea un secreto entre tú y yo"
-"¿de veras soy el primero en saber?" – Pregunto asombrado Blu – "¿ni siquiera Roberto o Mimi?"
-"no, ninguno de ellos… y quiero que se quede así" – Eduardo hablo toscamente y muy seriamente – "Blu, no quiero que nadie, absolutamente nadie sepa de la existencia de este lugar… ni lo que hay adentro ni nada, quiero que seas muy discreto en esto"
-"este… si, no hay problema, creo" – respondió algo tímido
-"es en serio… quiero que me des tu promesa" – dijo Eduardo estirando su ala derecha sobre Blu – "y espero no equivocarme al confiarte esto"
Blu le respondió el gesto y le hizo una promesa a Eduardo de que mantendría este secreto a toda costa. Aunque en el fondo estaba ansioso de contarle a Perla que su padre ya le tenía mucha más confianza que antes.
-"bien, será mejor que empieces y vayas a buscar los objetos peligrosos que están en el cementerio" – dijo Eduardo
-"¿ahora?" – pregunto Blu
-"si, cuanto antes mejor" – Eduardo le dio una palmada en la espalda a Blu mientras se preparaba para emprender vuelo – "sé que podrás con esto"
-"y ¿para dónde va?" – Pregunto Blu – "¿no va a ayudarme?"
-"hoy es noche de fiesta" – dijo Eduardo – "y no puedo faltar… te confió esta tarea Blu, no me falles"
Eduardo se fue del lugar dejando a Blu solo en aquella pequeña montaña, quien ahora tenía una tediosa pero gran tarea encomendada nada más ni nada menos que por el patriarca de la tribu y su suegro… que fastidio.
-o-
Paso el tiempo y con mucho esfuerzo Blu trasformo completamente esa aterradora cueva en una acogedora bodega. Logro guardar todas aquellas cosas que abandonaban los humanos, lo que se podía llevar consigo lógicamente y que entrase en la cueva secreta. Fue mucho trabajo ir al cementerio y sacar las cosas una por una hacia la cueva, pero logro ingresar al lugar las pertenencias de los humanos, así como las hachas, cascos, varios arnés, martillos y sierras de mano, y los destornilladores y taladros básicos, juntos de muchas herramientas de mecánica y de carpintería, coolers, sabanas, almohadas, el telón de las carpas ,celulares, reproductores de música, una fuente de energía y una infinidad de linternas y lámparas y muchas otras chucherías útiles. De las máquinas excavadoras pudo sacar los espejos, los asientos, revistas varias y alguno que otro libro. Pudo quitar algunas partes de su interior como las baterías y las luces. Además pudo hallar en un campamento abandonado mucho equipo de expedición además de muchas provisiones, de esas que le encantan a Blu… término guardando una gran torre de equipos electrónicos, y todo lo que pudiera serle útil. Y lo más importante, Blu guardaba en una zona específica y apartada de la cueva los objetos peligrosos… como las sierras eléctricas, los tanques de gasolina casi vacíos y los terribles cartuchos de dinamita. Blu organizo el lugar como Pudo, y con ayuda de la iluminación que le proporcionaban las luces artificiales. Blu logro trasformar el lugar en su propio espacio de humanidad… tenia francamente de todo, y era un lugar solo para él. Podría decirse que esa cueva secreta paso a ser la cueva de Blu, una cueva donde él tenía su espacio de humanidad en medio de la selva, claro que tenía objetos de expediciones y chucherías varias, pero eso le era más que suficiente para estar todo el día en contacto con la naturaleza. Dos o tres veces por semana Blu iba a su cueva a dejar las nuevas cosas de humanos que se encontraba, las guardaba y las organizaba perfectamente para tener todo como a Linda le gustaba. Se quedaba para leer lo que se encontraba y si tenía suerte podía resolver un puzle, sentado en las almohadas y si le daba hambre podía comer uno que otro caramelo que habían abandonado los humanos.
A pesar de recolectar todo lo que habían dejado los taladores, Blu también recogía aquellas pertenencias extraviadas de ornitólogos, turistas y exploradores. Además de tener guardado el obsequio que le dio Linda, unas fotografías enmarcadas de él y su Familia…
Definitivamente le encantaba estar en su cueva secreta. Aunque eso sí, lo hacía con extrema cautela. Si bien es cierto para su familia le era extraño el que Blu siempre tuviera cosas nuevas de humanos o que de repente desapareciera, nadie nunca descubrió su escondite secreto, ya que era de suma importancia que nadie, ni siquiera Perla, podía enterarse de aquel escondite. Todo por la seguridad de la Tribu… Eduardo le aconsejo varios métodos de asegurarse que nadie estuviera cerca cuando el entrara al lugar, es por eso que la entrada de la cueva estaba muy escondida. Alta para los mamíferos de la selva, empinada para las serpientes que quisieran entrar, y oculta entre matorrales y rocas para las aves que volaran cerca nunca descubrieran ese lugar. Es por eso que los trasportes de objetos humanos a la cueva se hacían al anochecer, cuando todo se vuelve oscuro y los guardias están recién reorganizándose….
Este era su secreto, el secreto de Blu y Eduardo.
-"vaya… son muchas cosas" – dijo Eduardo, que después de un tiempo, estaba junto a Blu inspeccionando la cueva que ahora estaba llena de objetos de humanos
-"ahora ya no está oscura" – menciono Blu
-"si bueno… creo que te has esforzado mucho con todo esto de la recolección de objetos de humanos" – dijo Eduardo – "buen trabajo"
-"gracias, señor" – dijo Blu algo ruborizado por saber que estaba haciendo algo bien
-"¿vienes muy seguido?" – pregunto Eduardo
-"pues, lo necesario" – dijo Blu – "antes me pasaba todas las tardes recolectando los objetos peligrosos de los humanos en el cementerio, pero ahora que ya no queda nada, vengo dos veces a la semana"
Blu y Eduardo hicieron un recorrido por el lugar, fueron a una de las esquinas, las partes más oscuras y peligrosas de la cueva, un hueco profundo donde estaba lleno de sierras eléctricas, galones de gasolina y cartuchos de dinamita.
-"son todas las que estaban en el cementerio" – afirmo Blu – "ni se imagina todo lo que me costó meter todas esas cosas aquí dentro"
-"dices que con tan solo un poco de fuego… ¿esto explotara?" – pregunto Eduardo intrigado
-"así es… pero si eso sucede, lo más grave que podría suceder seria que la cueva se derrumbaría… nadie saldría lastimado, bueno, a menos que se encuentre justo aquí" – afirmo Blu – "es por eso que aquí se juntan todas las cosas peligrosas"
-"¿ah sí?... y dime ¿Qué es todo esto?" – pregunto Eduardo al ver una esquina llena de basura, cubiertos de golosinas y unas almohadas acumuladas donde encima había un libro abierto, con una lámpara muy cerca y en un costado había un montón de Libros ordenados, todo indicaba que era una especie de santuario de lectura. – "¿también es esto peligroso?"
-"este, bueno… a veces descanso un poco y se me anima a leer un rato" – dijo Blu
-"¿a leer?" – Dijo Eduardo – "¿cosas de humanos?... Blu, yo te dije que trajeras estas cosas para que nos alejáramos de ellas… no para que tú te acercaras"
Nuevamente, Blu Gunderson tuvo regaños del patriarca
Bueno amigos, ya tenemos el primer cap oficial de esta historia, espero que les haya gustado
quiero subir un capitulo semanal, ya que estoy muy ocupado en la semana
sin embargo no quiero abandonar esta historia.
les saluda Kazoo
FECHA: 06 de Julio del 2016
