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DISCLAIMER
Los personajes pertenecen a JK. Rowling y la historia a Little. Miss. Xanda quien me ha dado su permiso para traducirla.
-Este capítulo fue traducido por xFang, la anterior traductora-
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Capítulo 2
'Callejón Diagon'
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El día en que los profesores Dumbledore y Snape le dijeron al joven Harry lo que era, fue un día revolucionario para él. Tan pronto como los profesores se fueron, una gran sonrisa apareció en el rostro de Harry; ¡él era un mago! Apenas podía contener su alegría. Siempre supo que era diferente, evidentemente, pero ahora tenía la confirmación de que era diferente de todos esos locos con los que vivió. Y mejor aún, había toda una sociedad llena de gente como él, y en muy poco tiempo iba a ser una parte de ella.
Tendría mucho que hacer al día siguiente; primero tenía que ver lo que sus padres le habían dejado y después de eso, dependiendo de lo que le hubiesen dejado, tenía que ir a comprar ropa, libros y material escolar.
Tenía mucho que aprender acerca de esta nueva sociedad, especialmente sobre la guerra que el profesor mencionó. Una guerra no termina porque el líder desaparece, pero ya que el profesor no había respondido a sus preguntas tendría que buscarlas él mismo. Odiaba leer sobre historia, ya que ésta estaba escrita por los vencedores y los perdedores siempre eran los malos, pero quizás podría obtener algunos datos que no hubiesen sido influenciados por las ideas del autor; siempre había que tener esperanza.
Y así Harry se fue a dormir con una sonrisa en su rostro, soñando con el momento en que dejaría atrás ese lugar.
A la mañana siguiente, Harry despertó antes de lo habitual. Se puso su mejor ropa, aunque eso no significaba mucho; todas eran de segunda mano y no de la mejor calidad, pero al menos eran mejores que el resto que tenía. Dejó una nota a la señora Brown y tomó el primer autobús a Londres. Como era bastante temprano no tuvo problemas para encontrar a alguien que le ayudase a encontrar la calle donde, según le había dicho el profesor Dumbledore, estaba el Caldero Chorreante, y en poco tiempo entró en el pequeño y viejo pub.
Harry apenas podía creerlo, finalmente estaba donde pertenecía. Sin perder un segundo, se acercó a la barra.
—Disculpe —su voz se escuchó por encima del ruido que había y Tom, al menos así le dijo el profesor Dumbledore que se llamaba, miró hacia él.
—Buenos días, ¿cómo puedo ayudar?
Harry compuso una expresión tan inocente como le fue posible y sonrió.
—Buenos días señor Tom. Ayer el profesor Snape me dijo que yo era un mago y me dio una carta con todas las cosas que tengo que comprar en el Callejón Diagon. ¿Puede abrir la puerta para mí?
Esta máscara que Harry había perfeccionado con los años era ideal para esta situación.
Admitió para sí mismo que estaba emocionado, pero nunca solía comportarse tan infantil o inocentemente. Simplemente no era él, pero sabía lo útil que era transmitir la idea de un niño inocente, y como no sabía nada de este nuevo mundo en el que entraba era la mejor máscara para usar.
—Por supuesto muchacho —le dijo Tom con una sonrisa llevándolo a la parte trasera del pub, donde se detuvieron delante de una pared de ladrillo—, presta atención a la secuencia.
Harry asintió con la cabeza y vio a Tom sacar su varita y tocar varios ladrillos, y delante de sus ojos apareció una puerta que conducía a otra calle.
—Bienvenido al Callejón Diagon.
Harry trató de controlar su reacción, realmente lo hizo, pero era difícil; todo el lugar desbordaba magia y Harry ni siquiera se dio cuenta de que había dejado a Tom en la parte trasera del pub; estaba paralizado.
Sin embargo, Harry recordó todo lo que tenía que hacer y rápidamente se recompuso. Por suerte, era bastante temprano y había poca gente en el callejón, y los que estaban allí no le prestaban la más mínima atención. Siguiendo las instrucciones de Dumbledore no fue difícil encontrar Gringotts, pero pasó casi un minuto entero cerca del edificio observando las extrañas criaturas que estaban la puerta. No tenía ni idea de lo que eran, pero sospechaba que trabajaban para el banco. Tan pronto como entró su máscara infantil se desvaneció y aquélla que estaba más cerca de su verdadero yo salió a la superficie. Harry no lo sabía, pero su paso era perfectamente aristocrático, y ni siquiera la ropa que llevaba puesta le quitaba la belleza natural que poseía. Sin prestar atención a los pocos magos que se encontraban en el banco,
Harry se dirigió a un mostrador.
—Buenos días. Me gustaría hablar con alguien responsable de mi cuenta —Harry siempre creyó que los modales no le hacen mal a nadie, y viendo que estaba en frente de una criatura que nunca había visto y de la que no sabía nada, creyó que era mejor prevenir que curar.
El ser frente a él le miró como si fuera algo insignificante y Harry tuvo que contenerse para no gruñir: ¿quién se creía que era esta criatura como para mirarle así?
—Piérdete mocoso. Tengo mejores cosas que hacer que perder el tiempo con basura —gruñó la criatura, mirando su ropa con desdén.
Harry sintió hervir su sangre, normalmente tenía un excelente control sobre sus emociones, pero había ciertas cosas que no toleraba, y aquella cosa delante de él había cruzado la línea.
Hasta ese momento Harry había tenido unos modales perfectos, quizá incluso había estado demasiado serio, pero a la vez amigable. Ahora, sin embargo, el aire a su alrededor cambió, su expresión perdió toda emoción y su ojos brillaron con un fuego que apenas mostraba el poder que Harry poseía. Cuando habló su voz sonó plana, mostrando lo enojado que estaba.
—Dije —susurró quedamente, a pesar de que nadie tuvo dificultad alguna en oírle porque su voz fue aumentada con su magia, dando la sensación de que llenaba todo el espacio donde estaba Harry—, que me gustaría habar con el responsable de mi cuenta.
Y sólo para asegurarse de que la criatura frente a él entendió, Harry hizo que su magia envolviese al ser completamente, asfixiándolo.
La criatura comenzó a tener problemas para respirar y sus ojo se abrieron como platos.
Después de unos momentos, Harry dejó libre a la criatura, que tartamudeó cuando habló.
—¿N-nombre?
—Harry Potter —respondió Harry, volviendo a la máscara anterior. Todavía estaba enojado, pero recordó que no sabía nada de esta sociedad y tuvo que controlarse un poco, al menos hasta que supiese más acerca de este nuevo mundo.
No se perdió la manera en que se abrieron los ojos de la criatura cuando escuchó su nombre, ni su mirada de asombro en el rostro del mago a su lado. Aparentemente su nombre era muy conocido, cierto que Dumbledore le dijo que sus padres y él eran considerados héroes, pero no esperaba que su nombre fuera tan fácil de reconocer. Tenía que encontrar información los más rápidamente posible. También notó cómo sus ojos viajaron hacia su frente, o más bien a la cicatriz que estaba oculta por el pelo.
—Griphook —exclamó la criatura cuando se recuperó del shock—, lleva al señor Potter a la oficina de Goldaxe.
La criatura que apareció hizo una breve reverencia y con un fuerte 'sígame, señor Potter', lo condujo por un pasillo con varias puertas. Pararon frente a una que decía 'Administrador de cuentas Goldaxe', llamó y abrió la puerta. Habló brevemente con aquél que estaba dentro en un idioma que Harry no entendió, y le hizo señas para que entrara.
—Puede entrar señor Potter.
Harry hizo lo que le dijo y entró en la oficina. Estaba ricamente decorada, tenía varios murales, y aquellos que mostraban batallas estaban veteados en oro. Había un escritorio justo enfrente, con una criatura sentada detrás de él. Era más grande que las que Harry había visto, y también parecía más viejo, pero no le daba un aspecto más débil, sino más sabio—. Puede sentarse señor Potter —el tono de su voz era más profundo, y Harry pensó que sonaba similar a cuando se frotan dos piedras—, ¿cómo puedo ayudar?
—Buenos días. El profesor Dumbledore me informó ayer que mis padres me dejaron todo lo que tenían. Quiero saber todo lo que hay y lo lo mucho que tengo en mi cuenta. Dependiendo de la cantidad me gustaría, cuando termine, coger un poco de dinero —respondió Harry con cortesía y un poco de respeto en su voz.
—Muy bien. Sin embargo, señor Potter, tendremos que confirmar su identidad antes de revelar dicha información, se trata de una cuestión de seguridad, y tomamos precauciones similares con todos los clientes que tienen cuentas grandes.
—¿Y cómo van a confirmar mi identidad? —preguntó Harry, curioso de saber cómo funcionaban las cosas.
—Es un procedimiento sencillo, sólo tiene que poner tres gotas de sangre en este pergamino. El hechizo que tiene confirmará su identidad y mostrará todo lo que le pertenece legítimamente.
—Hmm, de acuerdo —dijo Harry cogiendo la daga que Goldaxe le había tendido. Se hizo un corte superficial en el pulgar y dejó caer tres gotas sobre el pergamino. Se concentró en el corte del dedo y vio cómo se cerraba lentamente. Satisfecho, volvió a mirar el pergamino. La sangre que había caído en él estaba formando palabras; fue capaz de leer su nombre antes de que Goldaxe cogiera el pergamino y analizara la información.
—Veamos señor Potter... tiene dos cuentas. Una es la bóveda familiar de los Potter y la otra es la bóveda personal que se creó para usted cuando nació. Sin embargo, no puede acceder todavía a la bóveda familiar. Cuando cumpla catorce podrá sacar libros, joyas, armas y otras cosas de su interior, y cuando llegue a los diecisiete obtendrá el control total de la bóveda y todo lo que contiene. Su bóveda personal sólo tiene dinero; todos los años, en su cumpleaños, se transfieren cincuenta mil galeones de la bóveda familiar. Viendo que usted nunca ha utilizado su bóveda, tiene 500 mil galeones en ella.
Harry tuvo que hacer un gran esfuerzo para no dejar que se viese la sorpresa en su rostro.
¿500.000? ¿Y en su cumpleaños recibiría otros 50 mil? Había vivido en aquel orfanato con esos malditos, sin siquiera tener dinero para comprar ropa y pasando hambre, y durante todo ese tiempo había tenido una fortuna esperándole. Controlando sus emociones, Harry le preguntó a su administrador de cuentas.
—¿Y si quiero comprar cosas fuera del Mundo Mágico o quiero sacar dinero?
—En los últimos años hemos creado algo similar a las tarjetas de crédito muggle. Las tarjetas están encantadas, por lo que sólo pueden ser utilizadas por el cliente, y para comprar cosas en las tiendas sólo hay que dársela y el dinero se transferirá. En el mundo muggle funcionan como una tarjeta de crédito normal, pero ya que tiene una cuota anual de 100 galeones, sólo las familias más ricas la usan. Aquellos que no utilizan la tarjeta tienen que venir al banco para sacar dinero de su bóveda y cambiar los galeones por libras si quieren comprar algo en el mundo muggle.
—Ya veo —murmuró Harry—. Quiero una de esas tarjetas, pero también quiero sacar cincuenta galeones y 100 libras.
—Muy bien señor Potter, sólo tomará un momento.
Goldaxe escribió algo en un pergamino y poco más de un minuto después entró Griphook con dos bolsas, unos trozos de pergamino, y algo muy similar a una tarjeta de crédito hecha de oro.
—Aquí tiene señor Potter. En la bolsa de color verde oscuro tiene sus galeones, en la negro las libras, y aquí está su tarjeta. Ahora todo lo que tiene que hacer es dejar caer una gota de sangre en las bolsas y la tarjeta y firmar este pergamino.Y si alguna vez pierde las bolsas o la tarjeta sólo tiene que venir aquí y nos haremos cargo de ello.
Harry cogió la daga otra vez y siguió las instrucciones de Goldaxe. Después de firmar el pergamino, desapareció.
—¿Hay algo más en lo que le pueda ayudar? —preguntó Goldaxe tan pronto como vio que Harry había terminado.
—No, eso fue todo. Gracias por su tiempo —respondió Harry educadamente.
—Muy bien. Griphook le acompañará a la salida.
Harry siguió a la criatura poniendo ambas bolsas y la tarjeta en su bolsillo. Ahora que había resuelto sus asuntos financieros tenía que hacer las compras, montones y montones de compras.
Sacó la carta que tenía sus útiles escolares e inspeccionó lo que necesitaba. Al ver que la mayoría de las cosas eran bastante voluminosas, decidió comprar primero un baúl, de manera que pudiese poner todo dentro para no tener que andar cargando bolsas pesadas.
Como no sabía dónde estaba nada, pasó un poco de tiempo paseando por el Callejón Diagon mirando escaparates. Nunca había estado en un lugar tan interesante. Su lugar favorito hasta ahora era la librería; tenía tantos libros que Harry que estaba seguro de que allí gastaría una pequeña fortuna. Acabó encontrando una tienda llamada 'Bolsas y Baúles para todas las ocasiones', así que entró. Tenía un mostrador en frente de la puerta y las paredes estaban llenas de estantes que mostraban una serie de bolsas y baúles. Al no conocer la diferencia entre ellos se acercó al mostrador para ver si podía llamar a alguien que pudiese ayudarlo.
Antes de que pudiese hacerlo, un hombre de unos cincuenta años apareció.
—Lo siento, estaba en el taller. ¿En qué puedo ayudarte? —preguntó el hombre en un tono amistoso.
—No pasa nada —respondió Harry manteniendo un aire amable y educado pero con una sonrisa inocente en su cara. No podía parecer demasiado infantil, pero tampoco podía comportarse como lo hizo en el banco —siento molestarle pero, ¿podría decirme qué tipo de baúles tiene? Me contaron todo ayer y todavía no he tenido la oportunidad de aprender mucho. Por lo que sé, uno de estos baúles me podría comer —concluyó Harry con una risita.
Odiaba parecer tan ignorante, pero sabía que a veces había que admitir tus debilidades si querías superarlas.
El hombre rió y dijo;
—No es ningún problema. Es por es que estoy aquí. Bueno, supongo que quieres una mochila de uso diario y un baúl para la escuela, para poner todas tus cosas, ¿correcto? —Harry asintió y el hombre continuó—. las mochilas tienen todas los mismos encantamientos, la única diferencia es cómo se ven. Son más grandes por dentro que por fuera y tienen un hechizo para que sean ligeros como una pluma; no importa cuántos libros pongas, siempre será ligera. Los baúles tienen más variedad. Tenemos el baúl básico, que el que normalmente compran los estudiantes, y que tiene un compartimento que es dos veces más grande por dentro. También tenemos uno que tiene tres compartimentos, que es el que compran los estudiantes que tienen más dinero para tener su ropa, los ingredientes de pociones y las cosas escolares en diferentes compartimentos.
Estos dos son generalmente los que los estudiantes compran, pero también tenemos otros dos modelos; uno con cinco compartimentos y otro con siete. Éstos son mucho más caros que los otros. El de cinco tiene tres compartimentos básicos, como el baúl de tres. Después tiene un cuarto que puede ser biblioteca o laboratorio de pociones, y luego tiene un quinto compartimento, que es un apartamento que cuenta con una sala de estar, comedor, cocina, dormitorio, despacho y cuarto de baño.
El de siete compartimentos es idéntico al de cinco, pero tiene la biblioteca y el laboratorio de pociones, así como un segundo apartamento.
Harry estaba muy interesado en el baúl de cinco compartimentos. No tenía ni idea de cómo era el apartamento o cómo se podía poner en un baúl, pero no podía ser peor que la pequeña habitación en la que dormía.
—¿Puedo ver el baúl de los cinco compartimentos?
—Por supuesto muchacho. Ven aquí —el hombre lo llevó a un baúl que había en el suelo.
Por lo que Harry podía ver, era un baúl como todos los demás. Era de madera oscura, con un metal oscuro en las esquinas, al igual que las asas y la cerradura, que además tenía cinco piedras. Harry no estaba seguro, paro a él le parecían esmeraldas.
—Se trata de un baúl de cinco compartimentos. Podemos alterar el exterior según los gustos del cliente; este es el aspecto básico, por así decirlo. ¿Puede ver estas esmeraldas en la cerradura? —Harry asintió, y éste continuó—. Bueno, si pulsa una de ellas, se abrirá el compartimento respectivo. Mira... —y el hombre presionó la primera piedra. El cierre se abrió y él abrió la tapa, mostrando el interior. Harry vio que era un compartimento normal, pero más grande que el exterior. El hombre cerró la tapa y presionó la cuarta piedra. Abrió de nuevo la tapa y esta vez Harry pudo ver estanterías dentro del compartimento, así como un pergamino y una pluma.
—Ah, este tiene biblioteca. Voy a explicarte como funciona. Los estantes que estás viendo aquí no son los únicos disponibles Cuando estos se llenan, el primero desaparece y aparece una nuevo en la parte inferior. Esta biblioteca tiene capacidad para cinco mil libros. El pergamino que ha aparecido está ligado a la biblioteca. Imagina que quieres un libro específico, pero ya tienes miles, y buscar entre todos ellos sería un proceso bastante lento y aburrido. Para facilitarlo hemos creado esto; escribes el nombre del libro en él y éste aparecerá en el primer estante. Si escribes el nombre del autor, todos los libros que tengas en la biblioteca escritos por él aparecerán. Si, por ejemplo, escribes la palabra 'agua', todos los libros que tengan la palabra 'agua' aparecerán, pero si escribes 'hechizos de gua' todos los libros que contengan este tipo de hechizos aparecerán. ¿Entendido? ¿Qué te parece?
Harry estaba bastante impresionado, y aunque normalmente no mostrase sus emociones, era difícil contener su entusiasmo.
—Creo que es brillante —acabó diciendo— ¿Cree que podría ver el apartamento? Estoy muy interesado en este baúl, y si el apartamento es tan bueno como la biblioteca, estoy seguro que lo comprare.
El hombre sonrió y cerró la tapa.
—No tengo ningún problema en mostrarte el apartamento, pero cuando dije que estos eran mucho más caros no estaba bromeando. ¿Estás seguro de que puedes permitirte uno de estos?
—Creo que sí —respondió Harry con confianza—. Por lo que he visto tengo más que suficiente, pero aunque fuese algo más caro aún valdría la pena.
—Muy bien, si estás seguro. Vamos a ver el quinto compartimento.
Y abrió la tapa de nuevo. La primera cosa que Harry notó fue la escalera que apareció en el baúl. Al ver que el hombre se metía en el baúl le siguió, y en cuanto su cabeza pasó por la abertura, la tapa se cerró y pequeñas luces aparecieron en las paredes laterales, iluminando el camino. Bajó unas escaleras más hasta llegar al final y vio una habitación con paredes y muebles blancos. La única razón por la que no quedó ciego fue porque todo estaba pintado con diferentes tonos de blanco.
—Bueno, vamos a ver —dijo el tendero alegremente—. Sé que no es muy bonito con todo blanco, pero es por una buena razón. El apartamento tiene un encantamiento que permite al cliente elegir los colores que quiere. Para cambiarlo sólo tienes que poner la punta de tu varita en los muebles o paredes y pensar en el color que deseas. Sin embargo, el encantamiento sólo funciona una vez, por lo que sería mejor si ya tuvieses una idea de lo que quieres. Además, no se puede cambiar la forma de los muebles, pero puedes comprar otro y ponerlo aquí, aunque estos no podrán cambiar de color con el encantamiento. Sólo los podrías cambiar con la transfiguración y los hechizos que se enseñan en los últimos años de Hogwarts. Pero, aparte de esto, es un apartamento normal que puedes decorar como quieras. ¿Quieres ver el resto del lugar?
Harry asintió con la cabeza y miró a su alrededor. Ahora que sabía la razón de tanto blanco estaba prestando más atención. La habitación en la que estaba tenía la misma forma que el baúl; la pared más pequeña era un rectángulo, la que que estaba donde las escaleras tenía 16 pies de largo, y la pared más grande era de 26 pies aproximadamente. En la pared de su izquierda había dos puertas, y en la de su derecha había una puerta y un arco abierto. En la pared frente a él había una chimenea de mármol negro.
—Las cosas que no están en blanco no se pueden cambiar, ya que el hechizo no funciona en ellas —le informó el hombre cuando vio que Harry estaba mirando. Harry asintió y siguió inspeccionando la habitación. La mitad era un comedor y la otra mitad un salón. Cerca de él había un sofá lo suficientemente grande como para tres personas. Delante de él había una mesa tan grande como el sofá y dos sillones frente a éste. Al lado de la chimenea había una mesa de comedor con cuatro sillas para sentarse. También había dos alfombras en el suelo; una en el salón y otra en la zona del comedor.
Queriendo ver el resto, Harry abrió la primera puerta a su izquierda y vio que era el estudio. Las paredes de cada lado estaban llenas de estantes, en la pared opuesta había un escritorio y en el centro de la habitación había una alfombra, sobre la que había dos sillones y un diván.
—Detrás del escritorio, en la pared, hay un pergamino y una pluma, que funcionan de la misma manera que los de la biblioteca. Estos estantes también están conectados a la librería.
—Verdaderamente ingenioso —elogió Harry.
Tras cerrar la puerta, Harry abrió la siguiente. Era el dormitorio, que tenía una cama doble, un armario, una estantería y un diván.
—Esta estantería no está ligada a la biblioteca —le informó el hombre. No le prestó mucha atención a la habitación; incluso si sólo tuviese una cama sería mucho mejor que su habitación en el orfanato. Tenía que admitir que era mucho mejor de lo que esperaba.
La cocina y el baño estaban completamente equipados, y la única cosa que era blanca eran las paredes y las sillas altas de la la cocina. Los armarios de la cocina eran de madera oscura con mármol gris, y el baño tenía azulejos negros, grises y azules.
Cuando salieron del baúl Harry estaba bastante impresionado. No tenía ni idea de que la magia tuviese tantas posibilidades, y apenas podía esperar para ver todo lo que era posible hacer con ella. Creía que con la magia ni siquiera el cielo era el límite.
—Quiero comprar un baúl con cinco compartimentos, con una biblioteca. Sólo tengo una pregunta o dos, y si pudiera contestarlas estaría muy agradecido.
—Haré lo que pueda, así que adelante.
—¿Hay alguna manera de impedir a los demás abrir mi baúl? ¿Y cómo evito que alguien mueva el baúl mientras estoy dentro?
—Eso se resuelve fácilmente. Si compras nuestro pack de seguridad, se echarán encantamientos en el baúl que previenen esas cosas, y también tiene la opción de poner una contraseña diferente en cada compartimento. Para establecer la contraseña sólo tienes que poner la punta de la varita en la piedra de un compartimento y decir la contraseña, pero solamente después de que los encantamientos de seguridad estén puestos en el baúl. El pack también tiene la opción de reducir y ampliar el tamaño del baúl con sólo un toque de tu varita.
—¿Y cuánto costaría eso?
—El baúl serían 5800 galeones y el pack otros 100.
Harry no tuvo que pensárselo mucho. Viendo lo mucho que tenía en la bóveda, seis mil galeones no eran nada.
—Muy bien, ¿y el exterior del baúl?
Los ojos del hombre se abrieron como platos; obviamente, no había pensado que Harry pudiera comprarlo. Después de todo seis mil galeones eran mucho dinero, pero se recompuso rápidamente y respondió—. Sólo tienes que decirme el aspecto que deseas.
—Lo quiero en cuero negro, con las terminaciones metálicas, y las asas y la cerradura en plata. Las piedras pueden quedarse esmeralda. En la tapa quiero grabar las siglas H.J.P. en esmeralda y plata. ¿Cuánto tiempo tardará en estar terminado?
—Como el baúl ya está hecho, sólo tendríamos que cambiar el exterior y poner el pack de seguridad, así que debería tardar unos 10 o 15 minutos como máximo.
—Perfecto. Y si no fuese mucha molestia también me gustaría una mochila con un aspecto similar.
—No es ningún problema —respondió el tendero, y cogiendo una mochila de un estante frente a él, volvió al taller, diciendo que enseguida estaría de vuelta.
Harry se tomó un tiempo organizando sus pensamientos. Mientra veían el interior del baúl tuvo que controlarse inmensamente para no mostrar lo sorprendido que estaba. No importaba la forma en que se mirase, no debería ser posible, pero llegó a la conclusión de que con magia las cosas que uno consideraría imposibles disminuyen enormemente. Apenas podía esperar para ver qué otras cosas eran posibles. Harry estaba verdaderamente feliz de que el comienzo de la escuela era todavía dentro de un mes, ya que así podría estudiar lo básico.
Poco más de quince minutos más tarde, el tendero volvió con su baúl y la mochila.
—Bueno, aquí están —dijo con una sonrisa—, ¿Cómo te gustaría hacer el pago?
—Con una tarjeta de Gringotts.
—Por supuesto, por supuesto. Sólo tienes que firmar aquí —dijo señalando un pergamino en el mostrador con el sello de Gringotts— ¿Ves el rectángulo que hay en la esquina derecha? Sólo tienes que poner la tarjeta allí, con la cara frontal hacia abajo.
Harry hizo lo que le dijo y una luz verde envolvió la tarjeta durante un segundo o dos, mostrando que los artículos estaban pagados. El hombre observó su firma y se le quedó mirando. Viendo su oportunidad, Harry cogió el baúl y la mochila y se dirigió a la salida con un rápido adiós. Cuando casi estaba fuera, oyó exclamar al tendero.
—¡Vuelva en otra ocasión, señor Potter!
Harry le sonrió y se fue. Todavía tenía muchas cosas que comprar y aún no sabía dónde estaban la mayoría de las tiendas. Tan pronto como salió, puso la mochila en el baúl y exploró un poco más el callejón.
La segunda tienda en la que entró fue en una de ropa llamada 'Madame malkins', donde simplemente dijo que quería la túnica de Hogwarts en el mejor material que tuviese. También pidió un guardarropa nuevo, en tonos oscuros, preferentemente en negro, gris, verde, azul y rojo.
Después de que la señora Malkins tomase sus medidas, le tomó poco más de media hora el obtener un guardarropa completo que consistía en siete pares de pantalones negros, un par de color gris oscuro y otro par de color azul oscuro. También compró tres camisas verdes en diferentes tonalidades, dos rojos, dos azules y una negra, así como dos jerséis negros, dos grises y uno verde. Además, decidió comprar dos camisetas rojas, tres azules y una verde.
También compró cinco túnicas; una negra, una gris, una azul, una verde y una roja. Al final tenía más ropa de la que jamás había tenido, pero estaba bastante satisfecho.
Puso todo dentro del baúl y optó por ir al boticario. Después de todo, sabía que pasaría bastante tiempo en la librería, por lo que sería mejor ir primero a los lugares que requiriesen menos tiempo.
El boticario fue su parada más rápida; sólo se acercó al mostrador y le dijo al vendedor que querría tres kits de primer año, y en menos de cinco minutos ya lo tenía todo. Simple y efectivo, en su opinión. Luego fue a comprar pergamino, plumas y tinta. Compró grandes cantidades de los tres, ya que nunca había escrito en pergamino y mucho menos con plumas, así que tendría que practicar. Finalmente sólo quedaban do cosas que tenía que comprar; una varita, que
Harry decidió obtener al final, y los libros.
Harry regresó a donde vio la librería y entró. Por suerte no había mucha gente y podía mirar los libros en paz. Harry quería poner todos los libros pudiese en la cesta pero resistió la tentación y primero compró sus libros escolares. Tras guardarlos, recorrió la librería sección por sección.
Empezó con la de Historia, donde compró sólo dos dos libros; uno llamado 'Hogwarts: Una historia' y otro llamado 'Importantes acontecimientos de los últimos siglos'.
Luego se dirigió a la sección denominada Defensa, donde compró cinco libros más. Dos de ellos hablaban acerca de los fundamentos de la defensa, y los otros tres simplemente le parecían interesantes. Uno era sobre duelos, y los otros dos sobre las maldiciones, sus contra-hechizos y escudos.
En la sección de Encantamientos y Transfiguración eligió dos libros; uno de cada uno. No es que los demás no llamasen su atención, pero dudaba de que fuese capaz de entenderlos.
Creía firmemente que primero tenías que aprender a caminar, y sólo entonces podrías correr.
Así que estaba utilizando la misma filosofía.
En la sección de Herbología no compró nada. Por lo que había visto, no era una materia que pudiese suscitar su interés y pensó que con la lectura del libro del colegio sería suficiente.
En Pociones compró cinco libros más; dos de ellos con lo básico, como cortar y las diferencias entre las diversas formas de cortar los ingredientes. Los otros tres eran acerca de los ingredientes y qué reacciones podrían tener juntos.
En la sección de Astronomía no eligió nada, y cuando pasaba por una que decía Adivinación, ni siquiera miró. Harry creía firmemente que las personas hacían su propio futuro.
Encontró la sección de Criaturas Mágicas fascinante, y compró varios libros que le llamaron la atención, sobretodo porque se hablaba de animales que hasta ese momento pensaba que eran mitos. ¿Quién habría pensado que los dragones eran reales?
Añadió a su colección dos libros sobre Aritmancia y Runas Antiguas, que enseñaban lo básico y explicaban qué era posible hacer con esta rama de la magia.
Terminó con varios libros de cultura general y algunos sobre las normas/leyes y de los conocimientos del día a día del Mundo Mágico. Tenía suficientes libros para estudiar y siempre podía volver y comprar más si lo necesitaba. Pagó por todas sus cosas, las puso dentro del baúl, y salió de la librería en busca de la tienda de varitas.
Sentía curiosidad por estas llamadas varitas, ¿por qué los magos las utilizaban? ¿Eran todas iguales? ¿Todos los magos necesitan varitas? Tenía un montón de preguntas, y tal vez cuando encontrase la tienda sería capaz de obtener algunas respuestas.
Encontró la tienda con bastante rapidez. Tan pronto como entró sintió un escalofrío por la espalda. El aire estaba saturado de algo que Harry sólo podía definir como magia.
—Buenos días —dijo alguien detrás de él, y si Harry no estuviese acostumbrado a controlarse, hubiera saltado del susto.
Al volverse vio a un hombre viejo, con el pelo blanco, que desafiaba las leyes de la gravedad y pálidos ojos grises que parecían un poco desenfocados.
—Buenos días —respondió Harry, tratando de mantener una mirada inocente y amable en su rostro, a pesar de que lo que realmente quería era fruncir el ceño al anciano, ya que odiaba ser sorprendido.
—Ah... el señor Potter, me preguntaba cuándo iba a verlo —el anciano le habló de la varita de su madre, de la de su padre e incluso le dijo que había vendido la varita que le dio esa cicatriz.
Mientras hacía eso, respondió algunas de las preguntas que tenía Harry sin siquiera tener que pedírselo.
Aún así todavía había cosas que quería saber, pero Ollivander, el nombre del anciano, le empezó a dar varitas. Harry no tenía ni idea de lo que Ollivander estaba esperando, y él ni siquiera sabía qué hacer con las varitas que le dio, pero cada vez que tocaba una algo explotaba, se incendiaba o no pasaba absolutamente nada.
Ollivander, en cambio, más se emocionaba conforme más varitas probaba Harry. Cuando lo intentó con la vigésima varita, Harry comenzó a pensar que ninguna de las varitas se adaptaría, pero Ollivander se quedó con una mirada pensativa y se fue a la parte trasera de la tienda, regresando con una caja cubierta de polvo. Le entregó la varita a Harry, y tan pronto como sus dedos la tocaron, pudo notar la diferencia de inmediato; mientras las otras se sentían como simples palos de madera, esta emitía una onda cálida que viajó por su brazo y se propagó a través de su cuerpo. Pero aún así, Harry sintió que algo faltaba.
—Hmm... extraño —murmuró Ollivander mirando a Harry con curiosidad.
—¿Qué es extraño? —preguntó Harry apartando los ojos de la varita y centrándose en el fabricante.
—Estaba seguro de que esta era su varita; acebo y pluma de fénix, 11 pulgadas. Pero al parecer me equivoqué, y lo extraño es que el núcleo está unido a ti mágicamente, pero no la madera.
—¿Y eso tiene solución? —preguntó Harry, que no tenía conocimientos sobre la fabricación de la varitas.
—Sí, claro que tiene solución, pero es simplemente extraño —comentó Ollivander—. Ven, vamos a mi taller para encargarnos de eso. Trae la varita —y sin esperar para asegurarse de que Harry le seguía, Ollivander se dirigió hacia la parte trasera de la tienda. Al no ver otra opción, Harry le siguió.
La trastienda era donde Ollivander hacía sus varitas, y Harry encontró el lugar bastante interesante.
—Pon la varita en la mesa —le dijo Ollivander, señalando el espacio frente a el—. Bien, lo que vamos a hacer ahora es ver cuál es la madera adecuada para ti. Es un proceso simple, ya que el núcleo ya está unido a ti, sólo tienes que mantenerlo en tu mano derecha y con la izquierda tienes que tocar la madera que hay en las cajas sobre el mostrador. Cuando sientas lo mismo que sentiste con el núcleo, querrá decir que hemos encontrado la madera adecuada. Dame unos mitos para extraer el núcleo.
Ollivander se centró en su varita y Harry prestó mucha atención mientras trabajaba. Con gran cuidado Ollivander puso la punta de su varita en la punta de la que estaba en la mesa, y trazó todo el camino hasta la base, en ambos sentidos. Después de eso, utilizó algo parecido a un bisturí, pero que tenía un tipo diferente de hoja, más delgada y larga. Harry pudo ver varias cosas grabadas en la hoja, y con ella, Ollivander trazó las mismas líneas que su varita tenía anteriormente. Al momento siguiente la varita se dividió en dos, dejando una pluma roja y dorada entre las dos mitades.
Puede coger la pluma señor Potter, pero con la mano derecha, no se olvide. Ahora sólo tiene que ir a ver qué madera responde a usted.
Harry hizo exactamente eso y en poco más de cinco minutos sintió lo mismo que había sentido la primera vez que tocó la varita de acebo. Cuando le dio la madera a Ollivander, vio que sus ojos se ampliaban y una emoción similar al azoramiento cruzó su rostro.
—Muy bien —murmuró—. Puedes darme el núcleo y en aproximadamente dos horas tendrás tu varita lista. ¿Por qué no vas a explorar el callejón Diagon o consigues algo para comer en el Caldero Chorreante?
—Está bien, nos vemos en dos horas.
Ahora que Harry lo pensaba, era casi la hora de comer y no había tomado nada en toda la mañana, así que no le extrañaba tener un poco de hambre, de modo que fue al Caldero Chorreante y eligió una mesa un poco escondida, ya que no quería ser molestado. Unos momentos después, el camarero que le había abierto la puerta esa mañana vino a tomar su pedido y Harry pasó las siguientes dos horas leyendo unos de sus libros sobre el conocimiento general del Mundo Mágico y comiendo.
Harry encontró el libro bastante interesante, no era una obra de arte, pero tenía la información fundamental sobre el Mundo Mágico, como por ejemplo los medios de comunicación y transporte, cosas básicas pero que para alguien que acababa de entrar en este mundo eran interesantes y bastante útiles.
Estaba tan absorto en su lectura que casi ni se dio cuenta de las dos horas ya habían pasado. Pagó su comida y Harry le preguntó a Tom si podía volver a abrirle, y volvió a la tienda de varitas.
Entró y unos momentos después Ollivander salió de la trastienda, y tan pronto como le vio, dijo;
—Ah, señor Potter, acabo de terminar.
Puso una caja en el mostrador, la abrió y sacó la varita; era completamente blanca con el mango en forma de serpiente, que tenía la boca ligeramente abierta de forma que era posible ver sus colmillos y su lengua. Harry se sintió cautivado; era una obra de arte.
—Tejo y pluma de fénix, 11 pulgadas —susurró Ollivander tan bajo que Harry casi ni le oyó.
Harry cogió la varita e inmediatamente supo que era la varita adecuada para él. Chispas de todos los colores salieron disparadas de la punta de la varita, pero lo más importante fue la sensación que rodeaba todo su ser; era cálida y la energía fluía a través de él, y en ese instante sintió que tenía el mundo a su pie. Era una sensación casi adictiva.
—Curioso... muy curioso...
Oyendo el susurro de Ollivander, Harry le miró y preguntó.
—¿Qué es curioso?
Ollivander le miró durante unos instantes y Harry tuvo la sensación de estaba debatiendo internamente si debía compartir la información o no. Harry no estaba seguro, pero por unos momentos creyó ver una expresión resignada, que enseguida desapareció.
—Es curioso que esa sea la varita destinada para usted, cuando es la gemela de la que le hizo esa cicatriz —terminó diciendo—. Sí, tejo y pluma de fénix, 13.5 pulgadas.
—¿Y es raro que las varitas sean... gemelas? —preguntó Harry encontrando el término algo peculiar, teniendo en cuenta que estaban hablando de varitas.
—Es un poco raro. Las varitas que son hermanas no son raras, significa que el animal que le dio el núcleo a una varita dio otro otro núcleo para otra. Normalmente esto ocurre con las varitas que tiene núcleos de pelo de unicornio o fibra de corazón de dragón. El pelo de la cola de unicornio porque suelen dar más de uno, y la fibra de corazón de dragón porque un corazón puede ser usado en más de una varita. Pasa unas pocas veces cada siglo, por lo general en miembros de una misma familia, que terminan comprando varitas hermanas porque tienes características similares. Si el acebo y la pluma de ´fénix se hubiesen unido a ti completamente, hubieses tenido la varita hermana del Señor Oscuro. Pero no lo hicieron, y ahora son gemelas.
Contrariamente a las varitas hermanas, las gemelas son extremadamente raras. En los últimos 500 años sólo hubo un caso registrado de varitas gemelas. Para que sean varitas gemelas, tienen que tener el mismo núcleo de la misma criatura,y tienen que estar hechas de la misma madera, extraída del mismo árbol y en el mismo momento. Esto es por lo que son tan raras, incluso si la madera es la misma, es extremadamente raro que sea del mismo árbol y obtenida al mismo tiempo. Normalmente los fabricantes de varitas sólo obtienen suficiente madera para una varita, y vuelven más tarde a por más si necesitan utilizar madera del mismo árbol. La mayoría de los fabricantes de varitas prefieren tener el mismo tipo de madera de árboles diferentes.
—Hmm... Ya veo —dijo Harry cuando Ollivander terminó de hablar. Estaba bastante interesado en saber lo que significaba, pero no había ninguna razón para mostrarle a Ollivander lo interesante que encontraba esta información.
Pagó por la varita y salió de la tienda, sin prestar atención a los pálidos ojos grises que le siguieron con un rastro de miedo en ellos.
Tan pronto como estuvo cerca del Caldero Chorreante, sacó su varita y tocó el baúl con ella.
No pudo contener la sonrisa que apareció en su rosto cuando vio que el baúl se encogía hasta tener el tamaño de una caja de cerillas. Todavía tenía que hacer unas compras en el mundo muggle, ese fue el nombre que los magos dieron a las personas no mágicas, según el libro que había estado leyendo, y no deseaba tener que arrastrar el baúl de un lugar a otro. Con su varita y el baúl en el bolsillo abandonó el caldero Chorreante y entró al mundo muggle.
Fue al centro comercial más cercano, ya que ahora que tenía dinero no tenía intención de utilizar ropa de segunda mano. Compró cinco pares de vaqueros; dos negros, uno gris y otros dos en diferentes tonos de azul. También compró dos jerséis. Las camisetas y camisas que había comprado en la tienda del Callejón Diagon parecían muggles, por lo que no tenía necesidad de comprar más.
También compró víveres, ya que ahora tenía un apartamento que podría usar. Sólo porque regresase al orfanato no significaba que tuviera que pasar más del tiempo del estrictamente necesario en compañía de muggles.
Muggle, le gustó la palabra, mostraba lo desagradables que eran, lo diferentes que eran. Mostraba a esos pequeños insectos su lugar.
Además compró diferentes productos de higiene; en el orfanato siempre tenían que compartir y no tenía intención de volver a hacerlo.
Después de haber terminado sus compras, Harry cogió el autobús que lo llevaría de vuelta al orfanato. No estaba contento de tener que volver allí, pero al menos tenía muchos libros para leer y muchas cosas nuevas que aprender antes de ir de nuevo a donde realmente pertenecía.
Lo primero que hizo Harry fue poner una contraseña en el baúl, y después de confirmar que sólo se podía abrir con la contraseña, comenzó a organizarlo. En el primer compartimento puso todos los libros de la escuela, el pergamino, las plumas y la tinta. En el segundo puso todas sus cosas de pociones, excluyendo los libros. En el tercer compartimento colocó sus túnicas escolares y unos pantalones, jerséis, camisas y camisetas. El resto de la ropa planeaba dejarla en el armario de su nueva habitación. Después organizó su biblioteca, y como no tenía muchos libros no le costó mucho tiempo. También tenía algunos libros muggles, pero como no creía que fuese a utilizarlos mucho, decidió ponerlos en el estante de su nuevo dormitorio.
Cuando terminó con la biblioteca, comenzó la parte más complicada; la decoración de su apartamento. No es que fuera difícil de hacer, pero era algo en lo que no tenía experiencia y sólo tenía una oportunidad, por lo que si no le gustaba tendría que aguantare. Con esto en mente optó por utilizar los mismos colores que su ropa, que al menos le gustaban, y había docenas de tonos diferentes de gris, verde, azul y rojo.
Las paredes de su salón/comedor quedaron de un verde pálido, y las dos alfombras negras. El sofá pasó a se verde esmeralda y los sillones bosque verde. Las mesas tenían una base de cristal, así que eligió un color plateado para las patas. Para las sillas eligió el mismo color que el sofá, y para el cojín y las patas el mismo color plata que la mesa.
Para las paredes de su estudio eligió un color azul grisáceo. La alfombra la hizo de un color azul profundo y los dos sillones de color negro. Para el diván, optó por un color gris oscuro, con dos almohadas azul cielo.
Su habitación era un poco más difícil, ya que no quería colores demasiado brillantes, pero si estaba demasiado oscuro sabía que no le iba a gustar. Con esto en mente trató de hacer un arreglo aceptable. Hizo las paredes de un color verde claro, los muebles negros con reflejos plateados y las sábanas verde oscuro, con las almohadas de un color gris con puntadas verdes y la colcha negra con puntadas verdes. Para el diván eligió un color verde oscuro con una almohada negra. Lo consideró un trabajo bien hecho, ya que la habitación tenía color pero no demasiado.
El cuarto de baño estaba completamente hecho, por lo que se dirigió a la cocina, que era en su opinión lo más fácil. Las paredes se volvieron de un color rojo muy claro, casi blanco, y haciendo que los cojines de las sillas se volviesen de un color rojo oscuro, terminó .
Tras esto, ordenó sus provisiones, puso su ropa en el armario y los productos de higiene en el baño, y ya estaba listo para empezar a disfrutar de su nuevo piso.
Harry pasó el resto del mes estudiante sus nuevos libros, y la mayor parte del tiempo dentro de su baúl. Sólo salía por la mañana para desayunar y a veces para cenar. Solamente lo hacía para que la señora Brown le dejase en paz; tenían que tomar el desayuno juntos, así no sería extraño que no se presentase para comer o cenar. Mientras él estuviese en su cuarto a las nueve de la noche, que era cuando la señora Brown hacía sus rondas para ver si todo el mundo estaba en su cuarto, entonces podría pasar casi todo su tiempo disfrutando de su baúl y aprendiendo todo lo posible acerca de la magia.
Y antes de que se diera cuenta, llegó 1 de septiembre y cogió el autobús para ir a King's Cross.
Siguiendo las instrucciones que Dumbledore le había dado, Harry no tuvo ninguna dificultad en encontrar la plataforma adecuada. Cuando cruzó la barrera y vio el tren rojo que decía 'Expreso de Hogwarts' no pudo detener la enorme sonrisa que se dibujó en su rostro. Por fin, finalmente estaba donde pertenecía.
N.A: sé que tiene un montón de dinero en su cuenta, pero hay una razón para ello. Se explicará cuando cumpla 14 años y vaya a la bóveda familiar
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6/10/14
Espero les guste la historia. De en serio ES PUTAMENTE GENIAL! ^^
MUUUUCHAS GRACIAS POR SUS LINDOS COMENTARIOS y espero sigan haciéndolo ;)
* papillon69 (has visto!? x3 Joder, amo este fic sjajsaks ya quiero que suba el 22 ajajaja) * Gabriela Cruz (Gracias por estar siempre por allí! ;) ) * cmndr28 (Gracias por pasar y me alegro te guste!) * Sakura-Selene (jaaja Odio a Dumbles también -_- Es grrrrr) * moamoa2 (Gracias! Y sí T_T es enooorme xD pero lo amo) * lunadressa (Muito obrigado! espero que você continue desfrutando Bj! xD) * ValeryVampire (Gracias! xD Nos vemos prontoooo!) * Himeno Sakura Hamasaki (Wiii jajajaja ;D)* natyob (me alegro y espero disfrutes de esta igual ;) ) * Guest (Hola! jejeje Sí, una pena que no la haya podido seguir pero puedo decir que, aunque me tarde llegaré hasta que esté como 'complete' xD) * UziKillian (Gracias a a ti por pasar, leer y comentar! =D)
Besos cibernéticos y cuídense mucho, ok?
Nos leemos...
*Guada*
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