Los personajes de Naruto no son de mi invención, por eso esto es un fic y no una publicación semanal que subsidie mi inspiración.
¡Lucha de currículums!
—Buenas.
Kin levantó la mirada con desgana, se encontró entonces frente a un muchacho alto, delgado, despeinado pero extrañamente atractivo.
—Busco a Orochimaru.
La muchacha torció la boca por la forma irrespetuosa de llamar al hombre más inteligente que hubiera pisado Otogakue nunca.
— ¿Para qué motivo?
—La plaza de asistente.
—La plaza está ocupada.
— ¿En serio? Él habló conmigo.
Kin estaba acostumbrada a las personas que llegaban mendigando trabajo alegando parentescos de la realeza y si no aseguraban se los dueños de la empresa era porque entonces no tendría sentido pedir trabajo.
—La plaza está ocupada desde hace una semana, cuando cerró el periodo de recepción de currículos.
— ¿De verdad?
El muchacho metió las manos en las bolsas de su pantalón.
—Deberías consultarlo directamente con él, digo, si no quieres meterte en problemas después.
Ella dio un suspiro y se puso de pie recibiéndole el folder, le dio una rápida ojeada y le indicó que se sentara de manera poco amable, después entró a un cubiculo detrás de ella donde hacía algunos escritos y llamadas privadas que no quería que se escucharan en la recepción. Ahí marcó el número del sótano de Orochimaru.
— ¿Karin-san? ¿Se encuentra Orochimaru-sama? Hay un tipo aquí que quiere verlo, no lo molestaría pero tiene una carta de él donde le indica que se presente hoy a esta hora ¿Le dices?
Colgó y esperó un rato, unos cinco minutos después el teléfono sonaba.
—Entiendo.
Kin salió del pequeño despacho sin pronunciar palabra, se sentó en su silla con el humor más agrio que antes y siguió copiando los memos en la computadora para pasarlos en limpio, imprimirlos y empezar a juntar las respectivas firmas para proceder a entregarlos.
Luego de un largo rato, la campanilla del elevador sonó, y Orochimaru apareció al otro lado de las puertas.
—Pero si es Sasuke-kun…— silbó caminando hacia él, aunque evidentemente el otro no se encontraba igualmente entusiasmado.
—Pasa ven conmigo.— ofreció mostrándole el camino a seguir, Kin rodó los ojos gruñendo para sus adentros pero mostrando su mejor sonrisa para su jefe.
Sasuke caminaba con desenfado, no había saludado y no parecía tener intenciones de llevar conversación de algún tipo.
—Vine porque me prometiste algo.— dijo secamente una vez que estuvieron en su oficina, que se encontraba solo a la mitad de cajas y reportes.
—Y lo voy a cumplir, toma asiento ahí, Karin-chan trabaja muy bien, pero hacía casi cinco años que no tenía un asistente.
—Creí que Kabuto era buena secretaria.
—No seas grosero, Sasuke-kun, Kabuto-kun no era mi asistente siempre ha sido mi más cercano colaborador.
—Hmp. Ve directo al punto.
—Quiero que te quedes, Sasuke-kun, te necesito para completar mis investigaciones.
Por respuesta el muchacho le arrojó el mismo folder que le diera a la secretaria en la recepción.
—Por aquello del papeleo.
El folder en cuestión era un ligeramente grueso volumen donde se incluían copias de todos los certificados de estudios, postgrados, cursos, talleres y referencias anteriores.
—Nada mal. Vamos abajo entonces.
Siguiendo el mismo trayecto por el que llevara a Karin tan solo una semana antes, condujo a su nuevo empleado por el mismo pasadizo, le hizo exactamente los mismo comentario, y para cuando llegaron al laboratorio, la pelirroja que se las apañaba con una inmensa pila de hojas que ordenaba respecto al folio, no pudo menos que sorprenderse.
—Karin-chan, él es Sasuke-kun, trabajará aquí por un tiempo como mi asistente.
Karin abrió la boca, arrugó las cejas y esa frase se tradujo en su mente como una amenaza, parpadeaba en rojo junto con una estridente sirena, una señal de que algo malo acababa de entrar al laboratorio vistiendo un Armani y colonia cara, el más sexy de los diablos estaba ahí por una única razón y no era llevársela a la cama, si ese ángel caído de ojos negros estaba ahí era por una única cosa: su trabajo.
Chilló y se puso de pié aferrándose a su hojas, enseguida se encerró en el archivo de la cerradura gelatinosa, que había mantenido abierto a razón de su organización, palabra inexistente en ese lugar por lo que notó, al menos respecto al papeleo.
Enfurruñada, lanzando improperios con la seguridad de que afuera no se le oía empezó a jalar gavetas para meter los que ya tenía acomodados.
— ¡Seguro fue culpa de ese Kabuto! ¡Como ya le hizo aburrida la rutina se buscó un nuevo entretenimiento! ¡Y claro! ¡Hay que meterlo en el trabajo! ¡Hay que darle una plaza inexistente! ¡Y si corren a la chica que importa! ¡Mejor que se vaya ella que a nadie interesa y traigan al play boy para que sirva el café y acomode los papeles!
La puerta se abrió, Orochimaru había usado su clave para hacerlo y ella cerró la boca penas y a tiempo.
—Esto también tiene que quedar por aquí, y cuando acabes, recuerda que hay más cosas en la oficina.
— ¡Sí! ¡Orochimaru-sama!— dijo con acento marcial recibiendo los papeles que le daba.
—Pero el currículo de Sasuke-kun será mejor que lo subas, para Kin-chan haga la alta correspondiente.
— ¡Como ordene!— volvió a decir exageradamente. Y decidió hacer primero lo de Kin, así podría oxigenarse un poco.
Ya estaba en el elevador cuando le entró la curiosidad ¿Aquella cosa enorme como manual de televisión importada era un currículo?
brió en la primera hoja donde iban los datos personales, era de Konoha (estaba bastante lejos de casa), soltero, veintisiete años, vivía solo, su último empleo fue como… abrió los ojos con sorpresa evitando que los lentes se le cayeran sujetándolos por una de las patillas.
— ¡¿Qué?
Siguió pasando las hojas con rapidez, había egresado de la universidad con honores, y oferta de trabajo en dos sitios, una clínica de medicina del deporte y una farmacéutica especializada en tratamientos para alto rendimiento ¡Trabajó en las dos al mismo tiempo por casi dos años! ¡Jefe de departamento! ¡Director adjunto! ¡Vice director! ¡Consultor especialista! ¡Sú último salario cobrado era cinco veces más que la renta del piso de ella!
Salió corriendo apretando los papeles contra su pecho, Kin arrugó más las cejas pero no dijo nada. La pelirroja corrió hasta los vestidores. Era una de las pocas secciones sin sistema anti incendios, porque en ese lugar estaba permitido fumar, había un extractor en el techo.
— ¡No es posible! ¿Qué hace aquí? ¿Por qué en este lugar perdido de la civilización?— se preguntaba más y más desesperada.
Eso ya lo había vivido, infiltraban al nuevo como un compañero, trabajaban juntos un par de días y de pronto !Recorte de personal! Se revisaban los currículos, el desempeño y el que tuviera más cortos resultado ¡Fuera! ¡Era una trampa!
"Lo siento Karin-chan, estamos cortos de presupuesto, eres muy linda pero Sasuke-kun tiene más estudios y tu… si tuvieras un posgrado, entonces…"
Sacó algunas hojas, redujo el grosor a la mitad y buscó el encendedor que debía estar juto con los cigarrillos, estaba dejando el vicio, pero en esos momentos se alegró como nuca en que aún la costumbre le ganara al guardarlos. Tomó las hojas, encendió la mecha y esperó a que se hicieran cenizas sobre el basurero de aluminio.
—No Sasuke-kun, ningún semental me va a dejar en la calle…— murmuró sintiéndose como una mujer loca y desesperada… lo que tal vez era, pero ya había pasado el tiempo en que sin dinero en la bolsa, debía conformarse con agua corriente para estar por días, que la casera la hostigara con lo de la renta, que cortaran el servicio de luz…
¡Nunca!
¡Ella no volvería a tan patética vida!
Tomó las hojas restantes y fue a dárselas a Kin.
—Es del nuevo, para su alta.— le dijo y después caminó al elevador para regresar al sótano. Mientras la caja bajaba miró su reflejo en la superficie pulida de las paredes metálicas, se acomodó el cabello, la bata, abrió un botón de su blusa, e incluso se frotó los dientes con el dedo índice como si fuera un cepillo de dientes, llegó al sótano la puerta se abrió, pero se arrepintió, y presionó el botón de la quinta planta, donde estaba la cafetería, ahí había una expendedora y sacaría unas mentas.
De nuevo al elevador, con el aliento refrescado, miró de nuevo su escote.
Ya comprobaría qué tan gay era Orochimaru.
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¡Gracias por sus comentarios! Y ahora que Sasuke ha aparecido en escena poniendo de cabeza el mundo perfecto de Karin… ¿Quién va a caer
