Intimo.-

Volvió más pronto de lo que hubiera querido; pero la delicada situación lo ameritaba, descendió en los jardines y mantuvo el paso firme hasta el pasillo interior, en el camino, ojos curiosos se escondían de su presencia, pero no podían dejar de observar por primera vez; la preocupación del demonio. Aquella preocupación que no se veía reflejada en su semblante pasivo y seguro, sin embargo estaba ahí, y por más que él no lo quisiera, lo carcomía.

A su encuentro salió una mujer mayor, él no debía ir, no debía entrar ahí, no era su lugar y su labor era detenerlo.

—Amo, no puede... — dijo la mujer mayor intentando frenar su paso; como solamente alguien de confianza podría hacerlo, más no lo consiguió, Sesshomaru no necesitaba imponerse por la fuerza ante ella, la evito sutilmente y prosiguió hacia su destino — no es correcto amo... — Insistió la mujer hablando y siguiendo sus pasos, pero el demonio no se detendría.

Frente a la puerta que buscaba, un soldado hacia guardia, vigilando el paso de cualquiera que osara desafiar las órdenes antes dadas.

— ¡detenlo! —La mujer grito al guardia con la esperanza de que él pudiera hacer entrar en razón al lord.

Pero este con una reverencia, se hizo a un lado dejando el camino libre.

— ¿Por qué no lo detuviste?! —Reclamó la mujer al guardia.

—Porque es el amo, y si él desea ir a cualquier lugar de "su palacio" ¿quién soy yo para contradecirlo...? —Y con una picara sonrisa se retiró — él sabe lo que hace —hablo a la distancia —, nunca lo vuelvas a olvidar.

La mujer suspiro profundo y dio media vuelta, si así eran las cosas ella nada podría hacer.

La habitación estaba oscura, los paneles que daban al jardín interior estaban cerrados al igual que las largas cortinas en el centro del cuarto; cubriendo el lecho de la joven mujer, con suavidad y en silencio corrió una de las cortinas para verla, necesitaba verla.

Ahí estaba ella, cubierta con un kimono sobrio y grueso, durmiendo con una expresión de paz, que él no lograba entender, sabía de su dura labor, su arduo esfuerzo y de igual manera, al saber que recién empezaba su labor; no hacía más que sonreír con cansancio pero sinceridad, ella era capaz de cosas que él no, él era fuerte, inteligente, poderoso…, pero su mayor virtud era contar con esa extraña compañía, aquella que lograba completarlo de diversas y satisfactorias formas, se posicionó sentándose a su lado y movió del grácil rostro; las hebras de cabello que dificultaban su admiración, ella aún con esas suaves caricias no despertó, cuando antes, era capaz de percibir su presencia a la distancia, el demonio frunció levemente el ceño ante esa conjetura, todo estaba cambiando y al parecer no estaba tan dispuesto como él creía.

Al otro lado de la puerta, la misma mujer de antes hizo su aparición y en silencio solicito entrar, el demonio lo permitió; no podía negarse, no había vuelta atrás.

El bulto que arrullaban sus maternales brazos era más tranquilo de lo que él creyó, pero la naturaleza era sabia, y aún con su suave respirar llamo la atención de la joven mujer sacándola de su descanso.

—Amo —Saludó la joven con una sonrisa cansada, pero lo que ilumino su rostro y corazón fue el ver a su pequeño cachorro —Es hora de alimentarlo ¿verdad? —Pregunto nerviosa, ella no sabía mucho y quizás su amo la dejaría le daría privacidad para aquella labor.

—Sí niña, es hora de amamantarlo —dijo demostrando su malestar hacia la presencia del macho, las cosas eran por algo, y no era bien vista su "participación" en un momento así. — claro, si el amo lo permite.

La omisión bastó para que la mujer se rindiera, Sesshomaru siempre hacia lo que quería y esa no sería la excepción.

La mujer a regañadientes entrego al pequeño y con una reverencia recriminatoria se retiró, Sesshomaru mantuvo su postura, ignorando deliberadamente la opinión de la mujer, para él, si no fuera de confianza la nodriza; la habría matado por intentar imponer su razón.

Sin embargo decidió omitirlo también, ya que; observando de reojo, su atención la captó las visibles orejas que sobresalían de aquella platinada cabecita.

El niño de pronto comenzó a llorar, y con su llanto la sabia materna emergió del seno femenino con fuerza. Pero Rin no conseguía acomodarse para alimentarlo, el niño lloraba más y el demonio parecía perder pronto la paciencia.

El demonio de pronto se puso de pie, y madre e hijo contuvieron el aliento, más aún cuando volvió a sentarse a la cabecera de la joven y jalándola de los hombros; con cuidado, la ubico en su pecho semi sentada. Con otra sonrisa la joven agradeció el gesto y abriendo sus ropas sin problemas, acerco al pequeño quien efusivo comenzó a succionar...

— ¡papa! ¿Me estas escuchando? —pregunto uno de sus hijos esperando una respuesta para la duda que le comento.

—…— obviamente no respondió se levanto del sofá y salió de la sala dejando a todos confundidos.

Los hijos presentes se miraron unos segundos pero viniendo de su padre poco les llamo la atención, volviendo cada quien a su tema o acción.

—Sakura —Su madre llamo su atención —Termina de alimentar a Aru; cariño, parece que aun tiene hambre —y con una sonrisa salió de la sala por la misma puerta que su compañero.

Su mente se había por segundos trasladado, lo había descolocado la imagen de su hija, y la de Rin amamantando por primera vez; lleno su cabeza de recuerdos, reviviendo una emoción que creía enterrada en su interior.

— ¿recordaste Yue? —Pregunto Rin con un dejo de emoción, no imaginando que Sesshomaru valorara aquellos momentos.

—Estuve ahí la primera vez que lo amamantaste — respondió el demonio sin problemas, si existía un tema que no compartiera con Rin, él no lo conocía.

—Sí, recuerdo que la nana se molestaba mucho cuando te quedabas con nosotros en esos momentos, nunca entendí porque insistía en hacerte a un lado…

Recordó que entre los demonios, las hembras debían cuidar a los cachorros de todos los peligros, incluso de los propios padres— Eran otros tiempos… — ¿para qué preocuparla con algo que ya pasó?

Dejando un beso en su mejilla, Rin decidió retirarse quería tomar a su pequeño nieto y regalonearlo a más no poder.

—Rin…— llamo el demonio y la aun joven mujer; giro para mirarlo de frente — así entendí que había cosas que yo no podía hacer; pero no importaba, tú estabas ahí para cumplirlas con gusto.

Rin parpadeo un par de veces intentando entender sus palabras o al menos a que se refería. Sesshomaru al ver su desconcierto desvió su mirada y serio ordenó —Vete con el cachorro…

Y con una gran sonrisa Rin camino rápido de vuelta a la sala.

—Yo también te amo Sesshomaru…—Dijo y desapareció.

El demonio miro al cielo y se recostó a la sombra del nogal, era un día mas en sus longevas vidas, quien creería que el verdadero significado a su vida lo encontró al lado de una humana y formando una familia…

Se estaba volviendo débil o quizás, solo quizás, viejo…

Hola! Si encuentran algo extraño, estoy subiendo el texto desde el celular, toda una odisea, jejeje ojalá les guste, esto vendría a ser una viñeta Que se me ocurrió, ojalá les guste, con cariño yuki