Aquí estoy de nuevo con la segunda y última parte de la historia… Hmm nunca hubiese pensado que escribiría lemon (y menos en mi primera historia) pero no pude evitarlo… me encanta esta pareja y cuando pronuncian sus nombre humanos son tan asdfasdfasdf *¬* aun así debo admitir que sentí bastante vergüenza al escribirla...
Aviso: contiene lemon o semi-lemon (según la mente de cada una jajajaja)
Disclaimer: estos personajes no me pertenecen, solo hago esta historia por y para diversión.
o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o
Hizo una pequeña pausa para tomar aire. Yo no me creía lo que estaba oyendo, seguramente ahora saltaría con que es una broma y se reiría de mí pero cuando se giró y me miró, vi que no estaba bromeando.
-"Entonces es verdad… él a mí…"- en mis ojos se empezaron a acumular lágrimas.
-Inglaterra… te quiero, sé que tu querer y el mío son distintos pero…- su voz se quebró y no pudo terminar la frase, me miraba fijamente y la tristeza en sus ojos se intensificó.
-¡Qué demonios estás diciendo!- estoy muy cabreado, mis lágrimas, que hasta ahora las estaba aguantando, no paraban de salir- ¡siempre estás igual! ¡Suponiendo cosas que no son verdad! ¿¡Acaso me has preguntado qué es lo que yo siento! ¿¡Lo has hecho! ¡Estoy harto de que des las cosas por sabido!
-S…sí lo siento…- sus ojos se abrieron sorprendidos ante mi respuesta.
-¡Así me gusta! Que te disculpes es lo mejor que puedes ha…
Me callé de repente. En mi cerebro estaba procesando qué demonios le acababa de decir a América, y me di cuenta de ello. Mi cara empezó a arderme y agaché la mirada. Noté como América se acercaba a mí.
-¡N…no te acer…ques!
Me cogió la mano con la que estaba empujándole y de un tirón, me acercó más a él.
-¿Puedo besarte?
-Idiota… cómo se te ocurre preguntarme esas cosas…- miré para otro lado.
América me cogió la cara con la otra mano libre y me obligó a mirarle. Esta vez se acercó más lentamente pero el beso fue más profundo. Cerré los ojos para sentirlo mejor y relajé más mi boca, momento que aprovechó el americano para introducir su lengua y empezar a jugar con la mía.
La mano que sujetaba mi cara empezó a descender y se introdujo por debajo de mi camiseta quitándomela de un tirón y lanzándola a un lugar desconocido de mi cuarto; el contacto de su mano en mi piel provocó que gimiese de placer.
Me recostó lentamente en la cama y continuó besándome la mandíbula, el cuello hasta llegar a uno de mis pezones, el cual empezó a lamer y morder sin cesar, dejándolo duro. Mientras hacía lo mismo con el otro, colocó una de sus piernas entre las mías rozando continuamente mi entrepierna.
-Ah…aah! ah…- no podía parar de gemir.
-¿Se siente bien Inglaterra?
-Ngh…ah… sí….haa! se… siente bi…en.
Volvimos a besarnos, esta vez con más pasión y furia juntando nuestras lenguas y buscando las zonas sensibles de cada uno. Solo separábamos nuestros labios para coger aire y luego los volvíamos a juntar. Cuando terminamos el beso, se formó un hilito de saliva que mantenía nuestras bocas conectadas.
-Pues ahora te voy a hacer sentir mucho mejor.
Acto seguido oí el ruido de una cremallera bajarse y unas manos cálidas sacaron mi miembro duro y empezaron a frotarlo lentamente.
-Ugh…n…no, ha! No…toques aaah! ahí…
-Dices que no, pero te estás retorciendo de placer- me susurró al oído.
Aumentó el ritmo y con la otra mano seguía jugueteando con uno de mis pezones. Con cada gemido que emitía, frotaba un poco más rápido formándose unas gotitas blancas en la punta. A pesar de tener los ojos cerrados, notaba como América descendía por mi pecho mientras besaba y pasaba su lengua por cada rincón. Pecho, estómago, abdomen pelvis… hasta que algo húmedo rozó la punta de mi miembro. Abrí mis ojos de golpe y miré en aquella dirección. América estaba lamiendo una por una las continuas gotitas que salían.
-Haaa! no…o! ese no es…ah! un lu…gar para hacer… e…eso AHH!.
Casi no podía hablar, a pesar de que no estaba de acuerdo que le hiciese eso a mi pene, se sentía demasiado bien y tuve la sensación de que América me leyó el pensamiento, ya que empezó a metérselo poco a poco en la boca mientras me miraba sensualmente. Eso para mí fue demasiado.
-Amé… Améri…ca ah! Ahhhh! no…pue…do… me…ven…vengo…
Mientras le decía eso, intenté que se quitase tirándole del pelo, pero no tenía fuerzas y no paraba de temblar. Aguanté como pude, pero la humedad y calidez de su boca me invitaba a lo contrario y al final, con un gemido ronco, me vine en su boca.
-Lo… lo siento… no pude… aguantarme…
-No pasa nada- se acercó a mí y me dio un beso en la frente- quería conocer tu sabor.
Se puso más cómodo y, en ese momento, su entrepierna rozó con mi rodilla.
-"Está duro"- pensé sonrojándome.
Empujé a América para que se sentase en la cama, y fui directo a su miembro. Al meter la mano dentro de sus calzoncillos, éste se sobresalto y me la saco.
-Mejor no toques ahí.
-¿Qué? ¿Por qué? Tú me has hecho sentir bien, yo… también quiero que sientas lo mismo…
-No te preocupes, lo mío llegará pronto, primero voy a prepararte.
-¿Prepararme? ¿Para qué?
Se quedó mirándome un poco confuso.
-Bu-bueno ya sabes…
Empezó a sonrojarse y miró para otro lado. Me quedé pensando y como si se hubiese encendido una bombilla en mi cabeza, caí en la cuenta.
-"Espera, espera, espera ¿vamos a hacerlo? ¿Dos hombres? Sé que se puede pero… nunca antes lo había hecho…" pensé asustado.
Volví a mirarlo a la cara, realmente estaba excitado y yo no era menos. Siempre había querido hacer estas cosas con América y ahora que había llegado el momento no pensaba echarme atrás.
-Adelante- murmuré mientras me abrazaba a él fuertemente.
-¿Estás seguro Inglaterra?
-Idiota no me hagas repetirlo…
Me quité el pantalón, me tumbé en la cama y abrí mis piernas para que le resultase más fácil prepararme.
-Una cosa Inglaterra…
-¿Qué pasa?
-Por casualidad no tendrás lubricante ¿verdad?
-¿Lu-lubricante? ¿Para qué querría tener algo como eso en mi casa?
-Tienes… razón hahaha- vi que empezaba a ponerse nervioso.
-Trae la mano.
-¿Eh?
-La mano derecha.
Me incorporé, le cogí la mano y empecé a lamerle los dedos uno a uno de forma lenta, empezando por la base y terminando en la punta la cual me la metía en la boca y la rozaba continuamente con mi lengua mientras le miraba. América empezó a sonrojarse levemente y respirar más rápido, y de vez en cuando lanzaba algún gemido por lo bajo.
-Ing…Inglaterra ¿has terminado ya?- se notaba en su voz que estaba impaciente.
-Todavía no.
-Mnngh…
-Ya esta- dije sacándome el tercer dedo de la boca.
Me volví a tumbar como lo había hecho al principio y América se colocó entre mis piernas. Noté algo frío haciendo presión contra mi entrada para luego sentir poco a poco uno de sus dedos entrando en mí.
-Mngh… ah~…- era una sensación extraña.
-Voy a meter el segundo.
-No hace falta…. Ah!ah! que me digas…to-todo…
Dicho esto, sentí una nueva presión y algo frío y húmedo metiéndose de nuevo en mí. Algunas lágrimas empezaron a acumularse en mis ojos.
-Ah…ah, AH! Mnngh!
-¿Duele mucho?- empezó a sacar los dos dedos asustado.
-¡N-no! ¡No los saques…!
-Pero estás a punto de llorar…
-Es… por-porque se… ah… siente bi-en…
-Estúpido embajador erótico.
Metió un tercer dedo, pero mis gemidos fueron silenciados con un profundo beso. A la vez que nuestras lenguas se perseguían en mi boca, los dedos de América se movían dentro de mí, a veces lento y otras veces rápido, dilatando esa zona que más tarde recibiría su miembro.
-Mngh! Mnnghm! Amé…rica…haa
-Aguanta un poco Inglaterra ya casi está.
-Ah… ahhh… mngn…AHHHH~!- mis ojos se abrieron de golpe.
-Lo encontré- el americano sonrió satisfecho mientras volvía a tocar ese punto de nuevo que me volvía loco.
-Ahhh! Ahh… Améri…ca…ahh ya estoy… ponla… rá…pido ahah
Casi no podía hablar de lo excitado que estaba. Los dedos ya no eran suficientes para mí, le necesitaba a él dentro, quería sentirlo invadir mi ser. Tijereteó un poco más mi entrada para luego sacar rápidamente los dedos y quitarse el pantalón junto con la camiseta. Me recosté y, con ayuda de América, abrí un poco más mis muslos para recibirlo.
Lo primero que sentí fue algo duro apoyarse en mi cavidad pero, a diferencia de los dedos, este estaba más caliente. Poco a poco lo fue introduciendo y me agarré como pude a las sábanas reprimiendo algún que otro gemido de dolor.
-Du-duele…- tenía los ojos fuertemente cerrados y las lágrimas caían una tras otra.
-Aguanta un poco, solo duele al principio.
Me mordí el labio inferior. ¡Rayos! Nunca pensé que esto dolería tanto. Pero mis pensamientos fueron interrumpidos por un sonido. Alguien estaba llamándome. Abrí lentamente mis ojos y me encontré a América mirándome intensamente, pronunciando mi nombre una y otra vez.
-Arthur…ahh…Arthur…
-Amé…Amé-rica.
-Se siente…genial…ahhh…dentro de…ti.
-América…ahh…
Empezó con embestidas lentas, esperando a que me acostumbrase a esa intrusión. A pesar de que el dolor se iba sustituyendo lentamente por placer, seguía agarrando fuertemente las sabanas.
-N-no… agárrate a mi…cuello…
Dicho esto América se agachó y me besó mientras yo envolvía mis brazos alrededor suyo.
-Al-Alfred…Alfred…- pronuncié su nombre en susurros.
Las embestidas iban cogiendo velocidad y profundidad. El dolor había desaparecido totalmente dando lugar a un placer indescriptible. Ambos pronunciábamos el nombre del otro entre gemidos y nos dábamos algún que otro beso fugaz. En una de las embestidas, volvió a tocar ese punto sensible, haciendo que lanzase un grito de placer.
El vaivén provocaba que mi miembro chocase con el abdomen del americano y sentía que me iba a venir pronto a pesar de que quería alargar este momento para siempre.
-Alfred…
-Sí, yo también… estoy a punto…
Llegamos al clímax, y durante un gemido ronco ambos nos corrimos al mismo tiempo, él dentro de mí, llenándome de un cálido líquido que hizo que mi cuerpo temblara de placer, y yo en el abdomen de ambos.
A pesar de estar cansado y pegajoso me sentía como en el cielo, nuestros cuerpos estaban todavía juntos, y empezamos a susurrarnos palabras de amor y a darnos besos suaves y cariñosos, pero…
-"¿Y si todo esto es no es real?"- no pude evitar tener ese pensamiento.
Había tenido ya varios sueños en los que aparecía América confesándome su amor, ¿por qué este tendría que ser diferente? Toda mi vida he estado solo ¿por qué cambiaría eso ahora?
A pesar de que sabía que mañana al despertar me encontraría completamente solo, desde el fondo de mi corazón quería que este fuera diferente, quería despertar junto a él, sentirme amado por primera vez en mi vida, sentir que estaba equivocado al creer que este amor era imposible, ¿de verdad era mucho pedir? ¿Estaba siendo egoísta al desear aquello?
-N-no quiero… que desaparezcas- murmuré entre lágrimas.
América paró en seco mientras me miraba preocupado.
-No…me dejes solo…por favor…
-Arthur…
-Qué-date conmigo…Alfred.
-¡Arthur!- me abrazó fuertemente- no pienso volverte a dejar solo, te lo prometo, nunca más estarás solo.
El cansancio era más fuerte de lo que pensaba y el sueño empezaba a envolverme con sus grandes brazos, pero antes de sucumbir a él pude escuchar unas palabras.
"Te amo Arthur"
El sol se colaba entre las cortinas despertándome lentamente. A pesar de que había dormido bastante me encontraba exhausto, por lo que decidí quedarme más tiempo en la cama. Mientras buscaba una posición cómoda para volverme a dormir noté que estaba pegajoso y misteriosamente me dolía la cadera y el cu…
-¡Pero qué demonios!- me levanté de un salto de la cama. Justo al otro lado, América se removía incomodo por el ruido.
-¿Qué pasa Arthur?- se incorporó mientras se frotaba un ojo.
-¿Qué haces aquí? Al despertarme deberías haber desaparecido ¿no? ¿Estaré todavía soñando?- me pellizque la mejilla.
-¿Soñando?- América se rió divertido, luego me miró de arriba a abajo y desvió la mirada sonrojado.
Me di cuenta de mi situación actual y me metí rápidamente en la cama tapándome con las sábanas hasta el cuello.
Se acercó a mí abrazándome y depositando un beso en mi mejilla.
-Entonces esto es real… no estoy soñando…- murmuré, todavía sin creérmelo.
-¿Preferirías que todo hubiese sido un sueño?
-Jamás.
Me giré y esta vez fui yo quien le beso, pero en la boca. Nos quedamos un rato abrazados disfrutando del calor corporal del otro.
-Una cosa Alfr… quiero decir América.
-¿Eh?- empezó a inflar las mejillas.
-¿Qué pasa?
-¡Llámame por mi nombre!
-¡E-es muy vergonzoso!
-Jejeje, Arthur creo que anoche hicimos cosas más vergonzosas- me lanzó una mirada pícara.
-¡I-idiota!- me tapé la cabeza con las sábanas para evitar que viese mi sonrojo.
-Venga, no te enfades. ¿Qué es lo que me querías decir?
-…. *murmullo* *murmullo*
-No te oigo con las sábanas en la cabeza.
-Yo… erm…bueno… hoy… es tu cumpleaños…así que…- América me miraba con una sonrisa en la cara, y me di cuenta que si seguía así, me podía tirar todo el día tartamudeando así que cogí aire y lo solté- Feliz cumpleaños Alfred.
-Thank you Arthur- me dijo mientras me besaba y abrazaba.
-Alfred creo que deberíamos ducharnos, estamos muy pegajosos…
-Mmm sí, tienes toda la razón.
Se levantó, y me cogió en volandas.
-¡Qu-qué crees que haces!
-No creo que puedas andar mucho hoy ¿verdad?
-Erm…
-Hahaha déjamelo a mí, el héroe te llevará a la ducha y ya que estamos… podríamos continuar lo de anoche…
-¿Continuar?
-¡Anoche te dormiste y me dejaste sin segunda ronda!
-¡Espera! ¿Segunda ronda?
-Así es, así que prepárate Arthur Kirkland, porque voy a hacerte sentir muuuuuuy bien hahaha.
-¡Espe… Alfred…esperaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!
A partir de ese día empezamos a ser amantes. No todo el tiempo eran momentos de felicidad, ya que teníamos nuestras discusiones pero no cambiaría ningún momento con él por nada del mundo ya que, desde esa noche, nunca más estuve solo.
o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o
Y aquí termina… me costó un montón escribir las líneas finales ya que nunca he acabado una historia jajajaja
Uno de mis sueños es que Arthur felicite algún día a Alfred por su cumple… sería tan kawaii!
Bueno sobre la próxima historia… no sé para cuando va a ser… los exámenes de universidad me tienen ocupada todo Enero T_T pero en cuanto los acabe me pondré como loca a escribir! Por ahora seguid disfrutando de las historia de A-chan (algún día me gustaría escribir tan bien como ella), así que nos vemos!
