Capitulo 2
Un recuerdo mas una perdida.
Aquella muchacha de ojos azules por fin se encontraba lista para salir de su claustro en el cual había permanecido por varios días, se sentía triste, destrozada, pero ya no quería estar así, decidió salir adelante por sí sola, ya no le importaba nada, por su mente pasaban miles de imágenes, de su pasado, su presente, y su futuro cuando fue interrumpida por aquella voz que de pequeña la arrullaba y le cantaba canciones de cuna
-¡hija! –Dijo aquella mujer de cabellos azules, largos y ondulados –que bueno que por fin saliste de tu habitación ¿Estás bien? ¿Quieres platicar con migo? –dijo al mismo tiempo que se acercaba a la rubia para darle un abrazo mientras una cuantas lágrimas salían de sus ojos color café.
Aquella niña lo único que pudo hacer es dedicarle una tierna sonrisa a su madre, para después negar con la cabeza, no estaba lista para afrontar esas preguntas, aún le dolía, se sentía la mujer más infeliz del mundo, no solo había perdido al amor de su vida sino también a su sustento para ser feliz, pero ahora más que nunca debía de salir adelante, no soportaba ver a su madre en ese estado, tenía que ser fuerte por las dos.
-Está bien, pequeña –le dijo aquella linda mujer –pero prométeme que vas a estar bien, no soportaría si algo te llegara a pasar, a ti no, prométemelo.
Ella asintió con la cabeza, aun no quería hablar.
Después cogió una manzana que se encontraba en el frutero y salió de la casa, sabía que su madre se encontraba llorando pero necesitaba salir, aclarar sus ideas, buscar soluciones. Aquella mujer que le había dado la vida estaba sufriendo y no le quiso contar sus problemas por no hacerla sufrir más, pero era una carga muy pesada, tan pasada como toda la tierra encima de ella y aun más.
Sin saber hacia dónde dirigirse se encamino hacia aquel lugar donde se sentía mejor, donde recibió su primer beso, donde el amor de su vida le había propuesto matrimonio, donde había pasado innumerables días completamente feliz.
Al llegar a su destino se dirigió a una banca que se encontraba debajo de un frondoso árbol, pero antes de llegar alcanzo a ver a un señor vendiendo helados, y después de muchos días sonrío, al recordar la primera vez que había comprado un helado ahí, y sin pensarlo dos veces se dirigió a ese destino.
Flashback
-¡por favor, por favor, por favor, si!! –dijo una rubia que se encontraba abrazada a un caballero de cabellos azabache haciendo uno de sus habituales pucheros.
-ahh está bien, solo porque no me puedo resistir a esa cara de angelito jeje –respondió aquel hombre
-¡gracias!! Mmm... Creo que esto amerita un regalo –dijo en tono pícaro aquella dama
-mmm creo que entonces te comprare un helado más seguido –respondió en el mismo tono el muchacho
-jajaja bueno, pero primero mi helado –dijo la rubia al instante en el que le daba un beso fugaz a su acompañante y lo jalaba al carrito de los helados.
-Buenas tardes señorita que desea –dijo un hombre de edad avanzada a la joven
-buenas tardes, me da un helado doble de chocolate y fresa, con jarabe de chocolate por favor –dijo la dama sonando como una niña de 5 años
-claro será un placer –respondió el vendedor de helados –aquí tiene –le dijo mientras le entregaba el vaso con el helado a la rubia
-¿cuánto va a ser? –pregunto el joven acompañante
-15 pesos (moneda mexicana)
-aquí tiene –le dijo el muchacho
-muchas gracias –dijo el vendedor
Y se alejaron de ahí para dirigirse hacia una banca debajo de un gran árbol, mientras que aquel vendedor los veía, diciendo para sí que nunca había visto en lo que tenia de vida a una pareja, la cual se veía en su mirara el amor que se profesaban mutuamente, y de igual manera pensó para que ese amor seria eterno.
Fin del flashback
-buenos días –dijo la joven –me da un…
Aquel hombre no la dejo terminar y con una sonrisa fraternal en la cara le dijo:
-helado doble de chocolate y fresa con jarabe de chocolate y una galleta de vainilla a un lado, ¿no es cierto?
La rubia sonrió y asintió con la cabeza
-aquí tienes preciosa –le dijo el hombre entregándole el helado
-muchas gracias ¿cuánto va a ser?
-sabes... siempre que venias a comprarme un helado irradiabas luz con tu sonrisa, ahora yo se que estas triste y que mejor manera de levantarte el ánimo que con un helado, que va por cuenta de la casa.
-no, yo no podría –dijo al instante la rubia
-no te preocupes, mejor sonríe
-está bien, muchas gracias.
-no hay de que
Y aquel señor una vez más la vio alejarse para dirigirse a la misma banca que siempre se sentaba, preguntándose que es lo que le podía ocurrir a aquella niña que siempre estaba contenta y que con su llegada lo hacía sentir una paz inmensa.
Flashback
Aquel hombre de cabellos azabache se inclinó sobre la tumba de sus padres, y depositó una bella rosa roja, aun no comprendía del todo que hacia aquella hermosa rubia en la tumba de sus padres y mucho menos porque estaba vestida de negro, pero en ese momento era lo que menos le importaba, estuvo ahí cerca de dos horas platicando con su madre y su padre los avances en la búsqueda de su hermano menor, sintiéndose mal al no poder encontrarlo, después de mucho pensar se levanto se aquel lugar y se encamino a la salida, pero al pasar por el siguiente pasillo algo lo dejo completamente confundido, ya que ahí se encontraba la madre del amor de su vida, igual vestida de negro, con los ojos rojos de tanto llorar, se veía que ya se iba porque había dejado una flores en la tumba y se estaba alejando de ésta, no quería ser descubierto por lo que se escondió detrás de una estatua para luego observar a su amada niña llegar con su madre, abrazándola y encaminándola a la salida.
Fin del flash back
Unas cuantas lagrimas se deslizaron por el costado de sus ojos, una a una recorrían cada espacio en sus mejillas, lagrimas que no había derramado en años...lagrimas de soledad...lagrimas de dolor...porque al perderla recordó lo que hace mucho tiempo no recordaba ¿Qué era estar solo? volvió a llorar después de tanto tiempo, pues de nuevo se encontraba solo.
Flashback
Aquel hombre de ojos zafiro vio a las dos mujeres dirigirse a la salida del cementerio y una vez que estuvo seguro de que no regresarían se dirigió al lugar que hasta hace unos minutos estaba ocupado por ellas.
Una vez que se encontró ahí, cuál fue su sorpresa al descubrir algo que lo dejo totalmente anonadado, delante de sus ojos se encontraba la tumba de dos personas muy importantes para su ángel, su niña, ahora que quizás era demasiado tarde lo comprendía todo, el porqué del luto, por qué ella estaba en el cementerio, por qué ella reflejaba en su mirada tristeza y dolor, por qué la madre de su amada estaba destrozada y por qué aquella niña de cabellos rubios se alejó de ahí, de una manera digna, sin darle paso a humillaciones, con la frente en alto, pero con un corazón más que destrozado.
Volvió a dirigir su mirada hacia aquellas dos tumbas
-En memoria de Kenji Tsukino buen hijo, padre y esposo.
Estarás en nuestros corazones sin importar el lugar y lo lejano que te encuentres-
-En memoria de Shingo Tsukino por ser un buen hijo y hermano.
Por tus risas, pelas, y travesuras siempre estarás dentro de nosotros-
Aquel hombre se encontraba sumido en sus pensamientos, pensando en todo y en nada al mismo tiempo, cuando un señor de edad avanzada con los ojos grises y una sonrisa llena de paz le dijo:
-disculpe joven, es usted de casualidad familiar de ellos dos –lo dice mientras señalaba con sus manos las tumbas
Asintió
-o que bien, me preguntaba si de casualidad había visto a la joven rubia que estaba por aquí, lo que pasa es que me ha encargado un terreno más amplio y le dije que si lo teníamos, es uno que está en la siguiente calle, a la derecha, según tengo entendido ya lo fue a ver pero cuando la fui a buscar ya no se encontraba, bueno para no hacérsela más larga me preguntaba si ya sabía cual era la decisión, porque hay una familia que también desea ese terreno
-no –respondió el joven de una manera ida y secamente –no lo sé.
-está bien no se preocupe, solo le pido si por favor nos pueden informar lo más pronto posible.
-disculpe, ¿me puede mostrar esos terrenos?, por favor –dijo de una manera más atenta
-claro –dijo aquel hombre con una sonrisa –sígame
Y aquellos dos hombre se dirigiera a ver tan apreciadas tierras pero cuál sería la sorpresa del más joven al encontrar frente a sus propios ojos unas tierras que se encontraba justamente a lado de las tumbas que llevaba consigo su corazón, aquellas tumbas que nadie aparte de él conocía, aquellas tumbas que visitaba cada 3 de agosto como tradición y deber, aquellas tumbas marchitas sobre las cuales estaban grabados dos nombres cuyo apellido era el Chiba
-en memoria de Sophia Chiba, excelente madre, hija y esposa
Que descanse en paz-
En memoria de Alessandro Chiba, maravilloso hijo, padre y esposo
Que descanse en paz
-no –fue lo único que pudo pronunciar el joven de cabellos azabache –no
-disculpe señor estas son las tierras, cualquier cosa no dude en llamarme con su permiso, tengo que atender otros asuntos.
Y así aquel hombre se alejo, sin notar el vacío en los ojos del joven
-esto no… -decía para sus adentros, no lo podía creer, su pecho se oprimía al contacto con el aire, el simple hecho de esta ahí le causaba vértigo, por unos instante su cuerpo no pudo reaccionar y lo único que salía de su boca eran palabras sin sentido lógico, al menos para aquellos que no conocían los pormenores de su situación.
-esta, razón, tu, mi, pequeña, per…don –dijo aquel hombre antes de caer de rodillas al piso, no podía ser cierto, no… entonces la había juzgado mal, había lastimado a quien juró proteger, y todo por una tonta coincidencia, se maldijo una y mil veces, había cometido el error más estúpido de su entera vida, la sola idea lo hacía sentirse el ser más despreciable que existe, su pecho se oprimía, y una cuantas gotas de agua con sal salieron de sus ojos.
Fin del flashback
Después de estar encerrado en su consultorio por más de 3 horas una joven de cabellos rojos que portaba una bata de doctora toco la puerta de nuestro protagonista y dijo:
-disculpe, el Doctor Miyazawa lo espera en su oficina, dice que es urgente –emitió la señorita en todo preocupado
-está bien, en un momento voy.
