Sinceramente, creí que era un sueño… ¿Cómo podía ser? ¿El cantante de la banda número uno en Europa, piensa que soy hermosa? ¿Bill Kaulitz, el verdadero y único Bill Kaulitz creía que yo era increíble? ¿Estaba viviendo el sueño de millones de fans, cuando ni siquiera me llamaba la atención la banda? Dudé de estar soñando, realmente no sabía qué hacer.
De algo estaba segura: Eve nunca lo sabría, definitivamente ella era demasiado celosa, no podía darme el lujo de contárselo sin lastimarla.
El día pasó bastante rápido, cumplía diecisiete años, lo festejé con mis amigas: estuve todo el día y toda la noche fuera de mi casa, por lo tanto tuve una escusa perfecta para no responderle el mail a Bill. La semana siguiente, evité usar la computadora, no sabía qué decirle a Bill: no podía amar a nadie que no conociera personalmente. Sí, era demasiado hermoso y me parecía una magnífica persona, pero ¿Qué podía saber con sólo unas horas de haber hablado con él?
Eve se dio cuenta de que algo pasaba, nunca fui muy buena escondiendo cosas: en esa última semana había desarrollado una repentina fascinación en aprenderme las canciones de Tokio Hotel, y no cesaba de hablar sobre el concierto (al cual de muy mala gana había decidido concurrir gracias a los esfuerzos de Eve) que ocurriría.
—Algo te pasa, ¿Desde cuándo tanta emoción?— Me preguntó un día, mientras yo trataba de aprender "Break Away".
—Te lo dije mil veces, Eve, no me pasa nada.
—Y yo mil veces te dije que no te creo— Me respondió mi amiga, poniendo los ojos en blanco.
—Si no confiás en tu mejor amiga es un problema, Evelin— Le dije, tratando de cambiar de tema.
— El problema debe ser tuyo si no confiás en mí lo que te pasa— Me tomó de las manos y me miró con sus ojos celestes empañados en lágrimas, sabía que le dolía el hecho de que yo le oculte cosas, pero también sabía que le dolería aún más si le contaba la verdad.
—No te oculto nada, Eve, de veras— Le dije, dedicándole una sonrisa. Ella me miró y corrió la mirada, sabía que no me había creído, pero no le podía decir la verdad, sabía que si lo hacía se enojaría horrores, así que me dispuse a cambiar de tema y a tratar de disimular un poco más mi repentina obsesión.
Y así pasó una semana más, Eve sospechaba cada vez más del motivo de mi repentino fanatismo con Tokio Hotel, yo evitaba conectarme para no hablar con Bill y cada día me aprendía más canciones. Confieso que sentía pena al haberme dejado llevar por un hermoso chico y convertirme en una fan obsesionada, aunque aún no tenía la menor idea de lo que era una obsesión de verdad.
Cuando sólo faltaban dos semanas para el concierto, me vi obligada a conectarme y dar la cara. Como era de esperar, Bill me habló casi al instante.
Bill Kaulitz dice: ¿Qué pasó, Grace? ¿Te caíste en el hoyo? (N/A: Did you fall on the edge?)
Gracie dice: No sabía que responderte, Bill
Bill Kaulitz dice: No esperaba una respuesta
Gracie dice: Si no esperabas una respuesta, no hubieses mandado un mail
Bill Kaulitz dice: Que ingeniosa… Sólo quería desearte un felíz cumpleaños
Gracie: Sí, claro
Bill Kaulitz dice: Lo que pasa es que me cautivaste, Grace. Nadie me había hablado como a una persona normal en años, todas las chicas me quieren por ser famoso, en cambio tú quisiste hablar conmigo como hubieses hablado con cualquier otra persona, sólo por simpatía.
Gracie dice: Arruinaste mi forma de ser, Bill. Terminé obsesionada contigo.
Bill Kaulitz dice: Lo que significa que también te gusto.
Gracie dice: No importa lo que significa, yo no soy así.
Bill Kaulitz dice: ¿Qué tiene de malo enamorarse?
Gracie dice: Yo nunca dije estar enamorada.
Bill Kaulitz dice: Tampoco dijiste no estarlo, linda.
Gracie dice: No hagas juegos de palabras, ¡yo hago juegos de palabras!
Bill Kaulitz dice: jajaja… Sos única, Gracie.
Gracie dice: ¿Cómo lo sabes? ¡Apenas me conoces!
Bill Kaulitz dice: Te conozco lo suficiente, me tratás como si no fuera el vocalista de Tokio Hotel, no tratás de ser especial conmigo, sos sólo vos misma, y eso es algo, que por más insignificante que parezca, me es negado desde que comencé mi carrera.
Gracie dice: Si querés un trato preferencial conmigo, vas a tener que ganártelo.
Bill Kaulitz dice: Creeme, me lo voy a ganar.
Gracie dice: No soy un premio, Bill.
Bill Kaulitz dice: No, sos un regalo del cielo.
No supe qué responder, sí, es cierto era muy cursi todo eso, pero no dejaba de ser hermoso, y ese chico, que se hallaba a miles de kilómetros había logrado que con esas palabras mi corazón se acelerara, y mi mente (que solía idear contestaciones ingeniosas para momentos así) quedara por primera vez en blanco.
Bill Kaulitz dice: ¿Irás al concierto, verdad?
Gracie dice: Sí, a ver si me reconocés
Bill Kaulitz dice: Cuando vea a una chica de cabello color miel y unos ojos marrones exóticos, sabré que si es la chica más hermosa del lugar, debe ser Grace.
Gracie dice: Igualmente estaré en primera fila, sólo por las dudas.
En realidad, no estaba tan segura de que todo vaya a ser tan hermoso como parecía, lo cierto es que yo soy sólo una morocha más que iba a estar acompañada por Eve, una rubía de ojos claros, que opacaba a cualquiera que esté cerca suyo. Probablemente, cuando Bill la vea, yo no existiré para sus ojos, ni yo ni mi supuesta belleza podrán llamar su atención
