Bueno, capítulo dos. Me siento emocionado.

Rogue: ¿Por qué? En sí no es un capítulo tan interesante.

No es tanto por eso sino porque conseguí actualizar de nuevo esta historia tan rápido. Con la otra historia que tengo estoy muy George R.R. Martin para las actualizaciones.

Rogue: Y también es un plagio flagrante, ¿no?

Rogue me empiezo a arrepentir de tenerte en el disclaimer si te ponés así. En serio, sos mi personaje favorito e insistís en antagonizarme. Como sea, ¿podrías hacer el disclaimer e ir a tu posición para empezar?

Rogue: Ok, FShield96 no es dueño de Fairy Tail, la historia y personajes son de Hiro Mashima.

Genial. Gracias Rogue. ¡A rodar!


Capítulo 2: Mono, dragón, ¿cisne?

Uno de los puntos geográficos más famosos del continente de Ishgar era la ciudad de Era, lugar de reunión del Consejo Mágico, hombres y mujeres encargados de supervisar los gremios mágicos.

El tópico de ese día era lo que podría considerarse un 'caso recurrente'.

"¡Los idiotas de Fairy Tail volvieron a causar destrozos!"

"¡La mitad de un puerto en pedazos!"

"¿Qué sigue? ¿Una ciudad?"

"¡No tentés al destino!"

"Honestamente…" Comentó un joven de pelo negro. "No sé cuál es el problema. En lo personal, los encuentro… refrescantes."

"Serán descuidados con su magia, pero no son peligrosos para el público." Coincidió un viejo con sombrero extraño.

"Dejémoslos ser, por ahora." Propuso el joven. "Después de todo, son personas así las que hacen al mundo interesante."


Mientras el Consejo deliberaba, en la ciudad de Magnolia tres magos se encontraban a las puertas de un gran edificio con un símbolo en forma de hada.

"Bienvenida a Fairy Tail." Dijo Rogue sonriendo a Yukino. El joven había cambiado la capa que usaba el día anterior por una prácticamente igual con el símbolo de Fairy Tail en blanco sobre su hombro izquierdo.

"Este es… el mejor gremio de Fiore, Fairy Tail." Comentó la maga asombrada. "¿Realmente tendré lo que hace falta para ser parte?"

"No te preocupes." Repuso el Dragon Slayer. "En el gremio somos como una familia. Lo único que es necesario para que te vaya bien es saber esquivar."

"Muy bien…" Debido al nerviosismo, tomó un par de segundos que la chica registrara la frase. "¿Eh? ¿Esquivar…?"

La respuesta de su pregunta llegó en la forma de una mesa atravesando las puertas del gremio y forzando al grupo a moverse.

"Tristemente, sí." Dijo Rogue con expresión cansina.

Con eso, los tres entraron al edificio, observando lo que parecía ser una pelea de bar a una nueva escala. Por el aire volaban vasos, botellas, sillas, mesas y hasta personas; el suelo estaba cubierto de los restos de esos mismos objetos, más un número de personas inconscientes, ya fuera por la pelea o el alcohol.

Al ver a los que acababan de entrar, un joven rubio de diecinueve años se adelantó hacia la entrada. Tenía un chaleco azul con las mangas doradas y pelo gris en el interior sobre una musculosa color crema que dejaba a la vista sus abdominales, tenía pantalones blancos holgados con suspensores que desaparecían bajo el chaleco, pero estaban casi cubiertos por unas botas azul oscuro tipo galocha con suela y borde superior en dorado que llegaban hasta sus muslos e incluso se conectaban a su cinturón por el frente; llevaba un aro con una gema blanca en su oreja izquierda. La marca del gremio en blanco en su hombro izquierdo.

"Hey, Rogue." Saludó. "¿Te fue bien en Harge-Agh!" La pregunta fue interrumpida por el mismo Rogue, al tumbar al joven de un golpe.

"¡¿Por qué fue eso maldito?!" Gritó mientras se incorporaba.

Este hombre es Sting Eucliffe. El, algo cabeza dura, mejor amigo de Rogue.

"Eso fue por darme información falsa sobre Skiadrum." Dijo Rogue sin perder la calma.

"¿Y cómo mierda iba a saber que la información era falsa?" Repuso Sting enfadado.

"¿Cómo es que podría haber un dragón en una ciudad sin causar pánico?"

El rubio lo pensó un poco hasta que… "Ah, ¿sabes que es cierto?"

El Dragon Slayer lo mandó al techo con un puño gigante hecho de sombras.

"Perdón por eso." Le comentó a Yukino. "No tiendo a ser de los que peleen dentro del gremio."

"Así es." Se escuchó una nueva voz junto a los tres. "Rogue tiende a ser bastante tranquilo para los estándares del gremio." La que había hablado era una mujer de unos veintiún años con pelo corto color violeta oscuro, ojos verde claro, usando una blusa color lima con bordes verdes, una pollera larga blanca y botas verdes. Una marca del gremio color violeta oscuro en su omóplato izquierdo.

Esta es Kinana Cubliss. Actualmente es la barista del gremio y su 'súper modelo' para la Sorcerer Semanal.

"Buenos días, Kinana." Saludó Rogue.

Yukino, por otra parte, estaba teniendo un ataque de fanatismo. "¡No puede ser! ¡Kinana Cubliss-sama! Soy su mayor admiradora. Tengo todos los reportajes y fotos que le han hecho." Entonces, la chica se dio cuenta de cómo podía sonar. "¡Ah, p-pero no como si fuera una acosadora o algo así! ¡Tengo todos los reportajes y fotos que hay del gremio! ¡No, esperen, eso suena peor!"

Kinana solo se rio un poco de la situación. "Tranquila, estoy acostumbrada. ¿Y vos sos?"

"Ah, cierto, mi nombre es Yukino y… bueno… esto…"

"Yukino viene a unirse al gremio." Explicó Rogue.

"Entiendo," Contestó Kinana dirigiéndole una sonrisa a la joven. "bienvenida entonces."

"¡ROGUE!" La momentánea calma del grupo fue interrumpida por Sting, quien logró zafarse de las vigas del techo y sorprendió al Dragon Slayer con un tackle que los envió a los dos al medio de la turba que eran los otros miembros del gremio.

Desde la barra, se escuchó un suspiro que atrajo la atención de las dos chicas y el gato.

"Así que Rogue también se unió a esta pelea." Comentó divertida una chica de dieciocho años con cabello rosado ondulado, atado en una cola de caballo que llegaba a su cintura, ojos verdes, usando un corto vestido rojo escotado, botas marrones y medias negras hasta el muslo. La marca del gremio en su pecho derecho color rosado. "Va a ser divertido verlo mostrar emociones para variar."

Esta es Meredy Blacke, una joven bastante ingeniosa y juguetona.

"¡Muy bien, gente!" Se escuchó desde una de las mesas. Un hombre de unos veinte años, con pantalones largos blancos a rayas, una tela con aspecto de tigre sostenida por un cinturón marrón, zapatos negros y el torso desnudo mostrando una gran cantidad de músculos, tatuajes tribales parecidos a alas en sus bíceps, muñequeras de cuero marrones con borlas blancas, un collar metálico dorado alrededor de su cuello con uno más suelto con cuentas rojas tipo colmillos, pelo largo y puntiagudo color verde claro sostenido con una bandana negra y pintura de guerra en la cara. "¡Hora de calmarse con algo de buena música!"

Este es Orga Nanagear. Un apasionado de la música con un pequeño problema.

"Sería mejor que te taparas los oídos." Le sugirió Kinana a Yukino. La chica vio que prácticamente todos en el gremio lo habían hecho y se apresuró a obedecer. Justo después de que lo hiciera, Orga empezó a cantar con una voz estridente y desafinada.

A muchos les gustaba decir que el día en que el hombre había encontrado su 'sonido' este había resultado ser el de un gato atropellado por una cortadora de césped.

"¡SILENCIO!" Gritaron todos en el gremio bombardeando a Orga con lo que tuvieran a mano, la turba acordó tácitamente un alto al fuego, hasta que consiguieran callar al 'cantante'.

"Bueno," Comentó Sting una vez confirmaron que la 'superestrella' estaba en el suelo. "¡ahora te la voy a cobrar por esos golpes, Rogue!" Gritó mientras cargaba sus puños con luz blanca.

"Yo solo quiero algo de silencio." Repuso el Dragon Slayer empezando a reunir sombras a su alrededor.

"Ara, ara." Comentó Meredy divertida. "Parece que depende de mí calmar las emociones de todos." Dijo sonriendo mientras invocaba varias espadas de energía a su alrededor.

"Si no van a apreciar mi música," Gruñó Orga mientras se levantaba, arcos de electricidad saliendo de sus brazos. "entonces los voy a callar yo."

"¿Van a pelear con magia?" Pensó Yukino preocupada. Ya antes la pelea se veía demasiado destructiva.

Fue entonces que cayó una sombra encima de la turba, todos los implicados deteniéndose ante la criatura gigantesca que acababa de aparecer. Todos salvo Orga que estaba de espaldas al monstruo.

"¿Se rinden?" Preguntó el hombre aun sin notar a la bestia. "Supongo que eso significa que voy a poder cantar cuanto-" Entonces un pie gigantesco aplastó al cantante.

Kinana se adelantó sonriendo. "Buenos días, Maestro."

"¿E-ese es el maestro?" Preguntó Yukino espantada.

La criatura volteó hacia las dos, los ojos posándose sobre la chica de pelo plateado.

"Kinana, ¿quién es ella?"

La barista la presentó sin dejar de sonreír. "Esta es Yukino, acaba de unirse al gremio."

"Ya veo." Comentó el Maestro antes de reducir su tamaño hasta revelarse como un viejito no más alto que un infante, vestido con una remera blanca con el símbolo del gremio que le quedaba algo grande, zapatos marrones con punta, shorts naranjas a juego con una campera que cubría la remera y un sombrero de bufón a rayas horizontales naranjas y celestes. "Un placer. Yo soy el maestro del gremio, Makarov."

"U-un placer." Tartamudeó la joven. ¿Este era el monstruo que acababa de parar la pelea solo con su presencia?

El maestro dio un salto alto hacia atrás y aterrizo en el barandal del segundo piso.

"¡Mocosos, otra vez se volvieron a pasar!" Comentó mientras empuñaba los papeles en su mano, todos ellos quejas del Consejo. "¡Orga, tengo múltiples quejas de tus cantos durante las misiones, varias veces se te ha pedido que lo hagas solo en espacios apartados o cuando solo haya enemigos cerca! ¡Meredy, tenés que dejar de incomodar a los clientes! ¡Rogue, aprende a controlar tu magia, más de la mitad de las quejas son por que se te pasa la mano! Sin embargo…" Continuó el maestro mientras hacía que las hojas en su mano se incendiaran. "¡Qué importa el Consejo! La magia no es ningún milagro, es el resultado de la unión entre nuestro espíritu y la naturaleza. La única manera de lograr esto es concentrándose en sus sueños, no teniéndole miedo a los idiotas del Consejo. Pelear sin concentrarnos en quien nos vigila es la única manera de alcanzar la grandeza. ¡Así que hagan lo que quieran, ese el estilo de los magos de Fairy Tail!" Completó mientras hacía una señal hacia el cielo, el resto del gremio imitándolo.

Un rato después, Yukino finalmente recibió la marca del gremio (color azul en la cadera izquierda) y fue a mostrársela a Rogue.

"Mire, Rogue-sama, finalmente tengo la marca del gremio."

"Felicitaciones, Yukino." Dijo el joven sonriendo. "Ahora lo único que falta es que hagas una misión." Agregó mientras la guiaba a un tablón con varios anuncios, el cual estaba siendo inspeccionado por un hombre de piel morena. "Los anuncios son distintas misiones que cualquiera puede elegir. En general, el precio de las mismas depende de su grado de dificultad." Explicó mientras Frosch agarraba uno de los anuncios y se los mostraba.

"¡Esta misión tiene una gran recompensa!"

Rogue revisó el papel. "160.000 Jewels, nada mal, pero es por derrotar a una banda de ladrones." Comentó mientras le acercaba el anuncio al gato volador. "Creo que sería mejor empezar con una misión más sencilla como recuperar un objeto o algo así."

"¿Todavía no volvió mi mami?" Se escuchó una voz, llamando la atención de los que estaban cerca de la barra. Una niñita llorosa con cabello rosado estaba hablando con el maestro.

"Chelia, tu madre es una maga." Comentó el maestro mientras bebía un poco más de cerveza. "Confía en que va a volver y andate a casa, como niña buena."

"Pero dijo que se iba a tardar tres días." Dijo la niña mientras las lágrimas caían por su rostro. "¡Y eso fue hace una semana!"

"¡Enno es una maga de Fairy Tail! Deja de preocuparte tanto y anda a tomar leche o algo."

Las palabras del maestro solo causaron que Chelia llorara aún más y se fuera corriendo.

"Pobrecita…" Murmuró Yukino. En ese momento, la chica oyó una conmoción detrás suyo y al voltear se encontró con un Rogue enojado, las sombras solidificadas de nuevo y flotando a su alrededor como humo negro.

El Shadow Molder despedazó el anuncio de su mano con sus sombras y comenzó a avanzar hacia la salida, Frosch volando a su lado y las sombras haciendo ondear su capa.

"Va a buscar a Enno, ¿no?" Preguntó el hombre al lado del tablón de anuncios.

"Rogue es un mago responsable, Nab." Repuso el maestro. "Sus elecciones son suyas."

"Rogue-sama está preocupado por Enno-sama, ¿verdad?" Preguntó Yukino mientras se sentaba a la barra.

"La verdad es que todos estamos preocupados." Contesto Kinana. "Sin importar lo que diga, el Maestro considera que todos en el gremio somos como sus hijos. Lo que pasa con Rogue es un poco más complejo, él no quiere que a Chelia la pase lo que a él."

"¿Lo que a él?" Preguntó Yukino.


Un rato después, Rogue se hallaba recostado en uno de los asientos de una carreta, mareado casi hasta la inconciencia. El Dragon Slayer volteó la cabeza sobre el asiento, posando sus ojos sobre Yukino, quien sostenía a Frosch entre sus brazos.

"E-entonces…" Consiguió articular a través de las náuseas. "¿Por qué… es que… nos e-estas… acompañando?"

La chica alzó la vista sorprendida. "Ah, b-bueno… es que… pensé que los podría ayudar… y-ya sabe p-por su debilidad con los transportes y… eso…" Su voz se iba volviendo cada vez más tenue.

Rogue no estaba seguro de que fuera verdad, pero no le pareció que Yukino tuviera malas intenciones, así que simplemente cerró los ojos y le agradeció mientras trataba de concentrarse en algo que no fueran sus náuseas.

La maga, por su lado, se quedó viendo al joven recostado frente a ella. Las palabras de Kinana resonando en su mente.


"¿Sabes cómo es que Rogue consiguió su magia?"

"Sí, Rogue-sama me dijo que le enseñó el dragón Skiadrum-sama."

"Así es, pero Skiadrum no solo fue su maestro, él fue su padre adoptivo. Le enseñó a leer y escribir, le enseñó sobre cultura, combates, modales incluso.

Y luego, hará cosa de siete años Skiadrum desapareció sin dejar rastro." Continuó la barista, Yukino tenía una expresión de tristeza en su rostro.

"Rogue-sama debió sentirse muy triste después de eso."

"Sí, esa tristeza lo sigue incluso hoy en día." Contestó Kinana. "Yukino, ¿podrías ir con él?" Preguntó sorprendiendo a la chica. "Rogue no tiende a dejar que las personas se le acerquen y si no consigue rescatar a Enno entonces…"


Después de esa conversación, Yukino había salido corriendo del gremio, alcanzando a Rogue y Frosch cuando estos se subían a la carreta.

Las cavilaciones de la joven fueron interrumpidas cuando la carreta se detuvo, el conductor anunciando que no podía avanzar más.

Al descender, los tres magos se hallaron en medio de una montaña nevada, vientos huracanados cargados de nieve a su alrededor.

Yukino inmediatamente se envolvió con sus brazos, lamentando no haber pensado en llevar algún abrigo. Frosch también temblaba mientras se esforzaba por seguir a flote en la ventisca.

"Bienvenida a Monte Hakobe." Dijo Rogue observando a la temblorosa maga. "¿Frío?"

Yukino consiguió asentir a través de los temblores antes de sentir algo posarse sobre sus hombros. El frío se redujo un poco pero el color en su cara se mantuvo al registrar que el Dragon Slayer acababa de envolverla en su larga capa negra.

"R-R-Rogue-sama, ¿q-qué…?"

"El frío nunca me molestó, ni siquiera el frío extremo." Explicó el joven.

"P-pero… yo…" La chica no sabía que decir, pero tuvo que desistir de cualquier argumento cuando Frosch voló hacia ella y se acurrucó contra su pecho para mantener el calor.

Con esto, el grupo empezó a avanzar por la montaña buscando a su compañera de gremio.

"¡Enno!" Llamaba Rogue. "¡¿Dónde estás?!"

"Por cierto, Rogue-sama," Comentó Yukino, la capa y el gato contribuyendo a que la maga ya no tuviera que temblar. "¿cuál era la misión que Enno-sama aceptó?"

"Ah, cierto." Dijo el joven dándose cuenta de que la chica no había estado cuando Enno salió de misión. "Enno aceptó una misión para derrotar a un Vulcan, es una raza de monstruo que existe en esta montaña."

Entonces, el Dragon Slayer volteó la cabeza hacia arriba y saltó sobre Yukino y Frosch, moviéndolos del camino de una bola de nieve antes de que los aplastara. Unos metros por encima de ellos se encontraba el lanzador, una bestia tipo gorila con el pelo blanco.

"¿El Vulcan?" Preguntó Yukino aferrando a Frosch con más fuerza.

"El Vulcan." Confirmó Rogue mientras se ponía en guardia. "¡Hey!" Llamó dirigiéndose a la bestia. "¡Sé que podés entender los que digo! ¡¿Dónde está Enno?!"

"¿Enno?" Preguntó el monstruo confundido.

"Así es, Enno es una mujer que vino a esta montaña hace algunos días."

"¿Mujer?" Esa palabra llamó la atención del Vulcan, quien dirigió su mirada hacia Yukino. "Yo gustar mujer." Dijo con malicia mientras se agazapaba.

Comprendiendo lo que iba a pasar, Rogue volteó hacia su acompañante y trató de alcanzarla. El Vulcan consiguió moverse más rápido a través de la ventisca.

"¡Yo no gustar hombre!" Gritó el monstruo mientras golpeaba a Rogue y lo enviaba cayendo por el precipicio.

"¡Rogue-sama/Rogue!" Gritaron Yukino y Frosch, el gato soltándose y siguiendo al mago con sus alas.

El Vulcan ignoró al animal disfrazado y se concentró en su presa, agarrando a la joven con una mano y llevándosela a su cueva.

Yukino se debatió como pudo contra la mano del monstruo y finalmente consiguió romper su agarre, deslizándose por el suelo helado de la caverna para poner distancia entre ellos.

"Yo gustar mujer." Repitió el Vulcan. "Yo hacer mujer mi esposa."

"Claro que no." Gruñó Yukino mientras sacaba otra llave plateada del anillo en su cintura. Esta llave tenía el pomo con la forma de la cola de un ave con un símbolo que recordaba a un cisne y la punta en forma de cisne con las alas extendidas y gemas azules. "¡Qué se abra la puerta del cisne: Deneb!" Dijo la chica mientras parecía un resplandor dorado y sonaba el ding-dong, apareciendo esta vez un joven pálido y ojeroso, con cabello que cubría uno de sus ojos, pantalones violeta oscuro y una campera violeta con el logo de un cisne blanco en la espalda y alas negras saliendo de las mangas.

"Ya sé lo que estás pensando…" Comentó Deneb mientras se cubría la cara con los brazos. "Estás pensando por qué mis alas no son blancas."

La joven suspiró. "Deneb, ya lo hemos conversado, no me importa el color de tus alas."

"Sólo porque lo digas no significa que te vaya a creer." Contestó el depresivo hombre-pájaro.

"Cómo sea, ¿podrías, por favor, ayudarme con el Vulcan?" Pidió la maga.

"Porque me lo pidas no significa que vaya a hacerlo."

El Vulcan eligió ese momento para decidir que ya había pasado mucho tiempo sin su futura esposa en su mano así que saltó hacia el dúo frente a él, puños en alto.

"Bien entonces," Dijo Yukino al ver al Vulcan acercándose. "Deneb, no quiero que ataques al Vulcan."

"¡No significa que no vaya a hacerlo!" Respondió el emo mientras se lanzaba al encuentro del monstruo. Las dos criaturas comenzaron a chocar, Deneb se aprovechaba de su velocidad para evadir los golpes del Vulcan y darle aletazos cargados de electricidad por todo el cuerpo. Por desgracia, la electricidad solo parecía servir para enfurecer al Vulcan.

"Esto es malo." Pensaba Yukino. "Deneb es un peleador mágico, no físico, pero como mi propia magia no es suficientemente fuerte, entonces sus relámpagos no consiguen dañar al Vulcan. ¿Realmente esto es todo lo que puedo hacer después de volverme parte de Fairy Tail?"

En ese momento, el Vulcan consiguió asestar un golpe que lanzó a Deneb contra la pared. La bestia comenzó a avanzar hacia Yukino, solo para ver como Deneb se levantaba y colocaba frente a la joven.

El monstruo rugió y comenzó a correr, esperando arrollar al hombre-pájaro y acabar el combate.

"¡Deneb!" Gritó Yukino. "¡Volvé al mundo estelar! ¡No trates de parar algo así!" Solo después de decirlo, la chica notó su error.

Deneb sonrió desde atrás de sus brazos. "Solo porque lo digas… no significa que te vaya a hacer caso."

"¡Deneb!"

El Vulcan llegó a la altura de los dos, alzó las manos para aplastar a su oponente… y fue lanzado contra la pared por un golpe envuelto en sombras.

"¡Deja en paz a Yukino, bestia!" Gritó Rogue mientras Frosch lo soltaba en el suelo.

"¡Rogue-sama!" Gritó la chica aliviada.

"Yukino." Saludó Rogue antes de notar a Deneb. "Eh… ¿Amigo tuyo?"

"Ah, sí, este es Deneb." Lo presentó la chica.

"Te molestan mis alas, ¿cierto?" Preguntó el hombre.

"Eh…"

"E-en fin, Rogue-sama, ¿cómo es que consiguió llegar hasta acá?" Preguntó Yukino tratando de cortar el tema.

"Ah, sí, Frosch consiguió atraparme y me trajo hasta acá." Explicó el joven.

"¿Eh? Pero, ¿cómo hizo para no marearse como en los transportes?" Preguntó la chica inocentemente.

"¡No, no, no!" Trató de decir Rogue, pero ya era tarde.

Habiendo escuchado la pregunta, Frosch empezó a lagrimear. "¿Fro es…? ¿Fro es un transporte?"

La chica comprendió que, indirectamente, acababa de insultar al gatito, así que se apresuró a agacharse junto al animalito. "¡Frosch-sama, discúlpeme por favor! ¡No quería decir eso!" Dijo mientras agarraba al pequeño y la acunaba contra su pecho.

"Cierto, Frosch." Comentó Rogue mientras se acercaba a la chica y empezaba a acariciar a su gato. "Vos sos un valioso nakama de nuestro gremio, una parte de la familia como todos los demás."

Mientras el joven consolaba al gato, ninguno notó que el Vulcan había vuelto a levantarse.

"Igual que el Maestro, Kinana…"

El Vulcan ubicó a sus presas y gruñó.

"Meredy, incluso causa-problemas como Sting y Orga…"

El monstruo empezó a avanzar cada vez más rápido hacia los tres.

"Y ahora Yukino también." Completó Rogue. "Y es por eso que…" Y entonces el joven afirmó la mano con que acariciaba a Frosch y usó la otra para agarrar a Yukino por el hombro, antes de tele-transportarlos junto consigo a través de las sombras.

El Vulcan se estrelló contra la pared de la cueva mientras los tres magos emergían de la sombra de Deneb y Rogue completaba su frase. "¡No voy a irme de este lugar hasta recuperar a Enno!" Gritó el Dragon Slayer mientras saltaba hacia el animal y lanzaba su ataque. "¡Eiryû no Renjakusen! (Alas Enceradas del Dragón de Sombras)" El Shadow Molder se hundió en las sombras y desapareció, para reaparecer por la sombra del Vulcan creando alas de oscuridad pura con las que lanzó al monstruo contra la pared, noqueándolo.

El grupo se aproximó a la bestia, mientras pensaban cómo iban a hacer para encontrar a Enno ahora, cuando esta comenzó a brillar, cambiando de forma hasta volverse una mujer con cabello corto violeta, usando un bikini rojo con una falda naranja que le daban la apariencia de una bailarina de hula, hecho acentuado por la corona de flores que llevaba en la cabeza.

"¿Quién es ella?" Preguntó Yukino.

"¡Es Enno!" Dijo Rogue mientras se acercaba a la mujer y la sentaba contra la pared de la cueva. "¡Enno! ¡Vamos despertate, por favor! ¡Enno!"

La mujer abrió los ojos ante los llamados del Dragon Slayer y sonrió de lado al reconocerlo. "Rogue-kun, perdón que los preocupara. Conseguí derrotar a diecinueve de esos monstruos antes de que el último me atrapara y empezara a balbucear sobre volverme su esposa. Traté de usar Take-Over sobre él para recuperar poder, pero, en cambio, fue a mí a la que absorbieron."

"Así que eso fue." Suspiró Rogue. Take-Over, magia de posesión, los Vulcans eran de las criaturas que podían aprenderla. "Bueno, creo que ser posesionada pudo ser preferible a ser su esposa." Comentó el joven con una sonrisa.

Enno rio un poco. "Es cierto, ese es un padre que Chelia no habría podido amar." La maga suspiró luego de pensar en su hija. "¿Cómo voy a ver a Chelia a la cara ahora? Soy una excusa bastante patética de maga."

"No digas tonterías." Repuso Rogue. "El mago promedio apenas podría con tres a cinco Vulcans, ni hablar de diecinueve. Ahora, vamos a llevarte a la carreta para que vuelvas con tu hija." Dijo mientras se levantaba y le ofrecía su mano.

La mujer aceptó la ayuda y luego todos empezaron el regreso, Enno apoyándose en los hombros de Rogue y Yukino.

"Por cierto…" Comentó la mujer mientras miraba a Yukino. "A vos no te conozco."

"Ah, cierto, perdón." Dijo la chica. "Soy Yukino, soy nueva en el gremio."

"¿Y ya estás haciendo locuras de estas?" Preguntó Enno sonriente. "Ya me caíste bien, mi nombre es Enno Blendy."

"Es un placer."


De vuelta en Magnolia, Chelia estaba llorando cerca del gremio. Las demás chicas se la pasaban molestándola sobre el '¡AMOR~!' que profesaba a su madre, diciéndole que los magos eran unos fracasados y que, si su madre era una maga, entonces era una inútil. Era por esos comentarios que la chica había pedido a su madre que aceptara un trabajo importante y ahora podría ser que nunca volviera.

La niña alzó la vista al escuchar pasos que se acercaban y vio a su madre acercándosele. En un segundo, la niña se había levantado y estaba corriendo, lanzándose a su madre en un gran abrazo.

"¡Mami!" Gritó Chelia mientras se aferraba a la mujer. "¡Lo lamento!"

"La que debería disculparse soy yo por hacer que te preocupes." Contestó Enno, aferrándose a su vez a su hija.

"No me importa." Sollozó Chelia. "¡Yo soy la hija de una maga!"

Enno relajó el abrazo para ver a su niña a los ojos. "Chelia, la próxima vez que te molesten otras niñas, preguntales si alguno de sus padres puede vencer solo a diecinueve mostruos."

Luego de eso, las Blendy se levantaron y enfilaron hacia su casa, Rogue, Yukino y Frosch yendo en la dirección contraria.

Sin embrago, luego de dar un par de pasos, Chelia se soltó de su madre y volteó hacia los tres magos. "¡Rogue-nii, Frosch, gracias!" El mago solo alzó la mano en respuesta. "¡Y gracias a vos también, Yuki-nee!" La chica si se volteó ante el grito para sonreír y saludar a la niñita.

"Fairy Tail ciertamente no es como me lo había imaginado." Pensó la maga mientras reflexionaba acerca de su día. "Pero… ¡definitivamente es mucho mejor!"


Bueno, eso es todo por ahora. Bienvenidos los nuevos personajes.

Sting: Era obvio que Rogue no podía pasar tiempo sin mi genialidad.

Meredy: Gracias, es una sorpresa estar acá.

Kinana: ¿Así que sigo siendo la barista?

Orga: ¿Por qué hiciste que el maestro me pisara?

Chelia: ¿Ahora yo soy Romeo? ¿Qué eso no lo hizo ya Tenryu no hoko?

Enno: Esta vez yo soy la madre soltera en lugar de Macao, ¿eh? ¿Y uso Take-Over?

Repuestas en orden: Sting creo que más bien eras vos el que no podía vivir sin Rogue. De nada Meredy, espero poder hacerte justicia. Si Kinana, por ahora. Orga a alguien había que aplastar. Sí Chelia, tenés razón, pero estoy seguro que las historias que tenemos planeadas para vos son muy diferentes. Enno, quería probar la dinámica madre-hija, a ver como me va y en realidad el Take-Over lo usas apenas, sos una maga de fuego, de ahí que pudieras estar en una montaña nevada disfrazada de bailarina exótica.

Enno: Ah, por eso era. Yo creí que era fanservice.

¿Fanservice mental? Supongo que también serviría, pero no, no era mi punto, no es mi estilo (al menos espero que no).

Yukino: H-hablando de fanservice, el próximo capítulo.

Ah sí.

Enno: Bueno, bueno, Rogue-kun, ya decía yo que no eras tan caballeroso si vas a convencer a Yuki de hacer eso.

Sting: ¡Rogue, cabrón suertudo!

Rogue: ¡¿Q-qué?! ¡C-claro que no, ¿cierto?!

En las inmortales palabras de Mordecai del futuro 'no quisiera arruinar la sorpresa'.

Rogue: ¡¿QUÉ?!

Bueno gente, ciérrenlo.

Sting: Dejen favorito si les gustó.

Orga: O follow.

Meredy: Todo review es bienvenido.

Kinana: Sobre todo los constructivos.

Enno y Chelia: ¡Hasta la próxima!