Hola chicos, espero este capitulo les guste. Quiza piensen que va demasiado rapido, pero asi se supone que deberia de ser, de hecho, no quize llevarlo desde el primer capitulo para hacerlo un poco mas lento, pero bueno, no los interrumpo mas, nos leemos abajo
Peeta POV.
-No es malo –dice Prim tomando de su té caliente-. De hecho, yo estuve con el en un equipo… sabes, ninguno hizo nada, y teníamos planeado echarle la culpa a Gale, ya sabes, por no haberse comunicado… pero cuando entramos al aula Gale había hecho todo el trabajo el solo y nos había puesto a nosotros también. Me arrepentí tanto de haber pensado en culparlo…
-Yo solo pienso que es raro, pero en fin, quien sabe que habrá pasado para que un chico se comporte así –agrega Finnick.
-Exacto –concuerda Johanna-. Mejor no hablemos de el, total, ya lo elegiste como pareja, ahora te aguantas.
-No me estoy quejando, es solo que me parece muy incomodo. No habla ni dice nada. –contesto.
-Por lo menos sabes que tendrás un buen trabajo, Finnick no ah hecho nada desde que nos reunimos por primera vez en su casa.
-Te dije que lo haría, Johanna. No tienes por que presionarme. Ya sabes que sucede si me presionas. –Da un trago a su cerveza-. Además, es viernes y el lunes no hay clases, por favor. Vamos a disfrutar de un fin de semana sin escuela. Por favor.
-Salud –dice Johanna.
-Salud –repito yo.
-Tanto alcohol dañara su hígado y riñón, chicos –nos recuerda Prim por tercera vez en la misma hora.
-Primrose –la regaña Johanna.
-Ya –Prim le guiña un ojo y da otro sorbo a su te.
Johanna bebe su cerveza de un solo trago.
-Creo que tengo que irme –dice-. Mi madre sigue llamando.
-Vamos, yo te llevo –le dice Prim.
-Yo me voy con ustedes, chicas. No me siento bien para manejar.
-No, no –Finnick pasa su brazo sobre mi hombre-. No me vas a dejar solo, ¿Verdad Peeta? Quédate…
-No creo que sea buena idea…
-Peeta se queda. Yo lo llevo mañana.
-Okay –Prim besa la mejilla de Finnick y después la mía-. Tengo que ir a alcanzarla.
Johanna va caminando hacia el coche, balanceándose de un lado a otro.
Empezamos a beber desde las nueve de la noche.
Finnick había encendido el asador y había hecho carne y alitas.
Johanna trajo suficiente cerveza para todos, aunque Prim no toma, y para ser sincero, yo tampoco; así que después de cuatro horas ya comienzo a sentirme mareado.
-Toma –Finnick me entrega otra botella y se sienta a un lado mío.
La casa de los padres de Finnick tiene un patio trasero hermoso. Y Finnick tiene su pequeño espacio. Hay dos sofás de piel y una pequeña cama, los tres muebles forman un círculo y en medio hay un centro para hacer fogatas fácilmente. Se siente mágico estar aquí.
-Y dime Peeta, ¿Qué te hizo venir acá?
-No se, el destino, quizá…
-Yeah. Creo que es bueno que estés aquí, conozco a las chicas desde siempre y nunca habíamos tenido otro amigo hombre.
-Pero tú tienes amigos por todos lados.
-No. No. Esos no son amigos. Mis únicos amigos son Prim, Katniss y Johanna. Y ahora tu.
Me quedo en silencio.
-Aun no conozco muy bien a Katniss, pero creo que es buena persona.
-Es la más seria de nosotros. Ya sabes, es como más madura.
-Si, lo note el día que fuimos a verla.
-Es un poco difícil entrar en su círculo, pero veras que pronto estarás ahí con nosotros.
Me acuesto en la cama y dejo la botella en el suelo. Siento que la cama se mueve en círculos y cierro los ojos.
-¿Estas bien? –pregunta Finnick y siento que se recuesta a mi lado.
Odio el movimiento que hace.
-Creo que me siento mal –digo con esfuerzo.
Siento que si hablo voy a vomitar. Y quiero ponerme de pie pero no encuentro como hacerlo.
La helada mano de Finnick toca mi frente y después mi mejilla, lentamente hasta llegar a mi pecho.
Abro los ojos y giro mi rostro para verlo. Esta recostado a mi lado y me mira fijamente, con sus labios ligeramente separados.
-Estas frio. Es solo el alcohol. ¿Nunca habías tomado?
-Si, pero nunca cerveza. Ni tanta. –Sonrío.
-Solo cierra los ojos y el mareo pasara. Te servirá mucho que vomites.
Niego con la cabeza y no cierro los ojos.
Sostengo la mirada verde naturaleza de Finnick.
Coloca su codo izquierdo en la cama para apoyarse; sigue acariciando mi pecho y mi cuello con su mano derecha.
Entonces solo siento sus labios junto a los míos y después el se recuesta en la cama.
Trato de ponerme de pie pero no puedo. Y lo único que hago es cerrar los ojos y quedar profundamente dormido.
Por la mañana, despierto solo por que estoy empapado en sudor.
La cabeza me duele horrible y el sol me da directamente en la cara.
-Oh mierda –me levanto de la cama lentamente.
Finnick sigue dormido.
Me pongo de pie lentamente y bebo de la taza que había dejado Prim.
El té sabe raro por que ah perdido la esencia, pero lo bebo por completo. Me hace sentir mejor.
-Oh Dios –murmuro cuando el sol me da directamente a los ojos.
Camino lentamente hasta la salida de la casa. Lo único que pienso es en llegar a mi fresca habitación, beber un vaso grande de agua helada y dormir.
-¿Peeta? –me pregunta mi madre cuando entro a la casa.
-Si mamá –contesto malhumorado.
-¡¿Qué te pasó?!
-Nada, estoy bien.
-Estas crudo, Peeta Mellark. Has bebido demasiado.
-Mamá, ahora no…
-Ve a tomar una ducha. Te preparare una sopa.
-Gracias.
Subo las escaleras lentamente, cada sonido del zapato al golpear la madera es un martillazo en mi cabeza.
De verdad, de verdad estaba en mi mente ducharme, pero ni siquiera me di cuenta como y ya estaba dormido en la cama.
-¡Peeta! –Alguien vuelve a gritar.
-¡Mamá! –Me quejo cubriéndome con la cobija-. ¡Me mata la cabeza!
-¡Pues hijo! ¡Anda levántate! ¡Tienes que comer algo!
-No
-Si, levántate o abriré las cortinas y encenderé la música.
-¿Nunca te has sentido así?
-Si. Muchas veces. Y se que quedarte ahí acostado sin comer ni beber nada solo te ayudara a que mañana aun tengas resaca. Así que te vas a comer esto y después te darás una ducha. Apestas a tabaco y me vas a apestar la cama.
Con el seño fruncido comienzo a comer de la sopa que mi madre ah preparado.
-Pica –me quejo.
-Si, te ayudara a sentirte mejor.
Me termino la sopa y mi madre no se levanta de la cama hasta que termino el litro de agua también.
-¿No dijiste que ibas a ir con el chico ese de tu escuela?
-¿Gale?
-Si, ese.
-¿Qué horas son? –froto mis ojos.
-Las cinco veinte.
-¡Mierda! –me levanto de la cama de un salto.
-¡Peeta!
-¡Lo siento, mamá! ¡Habíamos quedado que a las cuatro!
-Si, eso me dijiste
-Tengo que irme
-No, no. Te vas a duchar antes.
-Pero mamá…
-¡Ducha!
Doy unos saltos estúpidos y corro por mi ropa y una toalla seca.
Me baño en tiempo record y me pongo lo primero que agarré.
-Nos vemos de rato.
Salgo de la casa y conduzco lo mas deprisa que puedo hasta la casa de Gale.
Entro corriendo.
-Buenas tardes, señor –me saluda la chica mientras me abría la puerta.
-Hola Mariana ¿Gale esta en el estudio?
-Si señor.
-Soy Peeta –le recuerdo y corro hasta el estudio.
Gale esta de pie, ordenando unas hojas blancas en sus manos.
-Hola, lo siento, lo siento de verdad.
-No hay problema, no es nada –ni siquiera gira su rostro para verme. Aunque eh azotado la puerta. No parece enojado o molesto. Simplemente es el mismo de siempre.
-Pero llegue dos horas después…
-No te van a poner una multa por eso.
-Gale yo…
-Ya termine el trabajo, solo faltarían las bitácoras, pero nos la arreglamos…
-Gale, no puedes hacer eso. –Por alguna razón soy yo el que se siente enojado. Y la verdad no entiendo por que.
-Si puedo –contesta caminando hacia mí y entregándome un paquete de hojas-. Solo tienes que inventar la bitácora y ya. No habrá problema. Todos lo hacen.
-Eso no Gale –le arrebato las hojas de la mano y doy dos pasos, dándole la espalda.
Me quedo en silencio y el también.
-Bueno, si te quieres quedar no hay problema…
Y eso termina por hacerme explotar.
Estaba tratando de encontrarle una buena razón a mi enojo. Pero no la encontré. Creo que tiene que ver con este maldito dolor de cabeza que tengo. Y la sensación de resequedad en mi garganta.
-No Gale. Eso no. No puedes hacer como que nada paso. Gale. Tienes que enojarte –me doy media vuelta y me encaro a el-. Tienes derecho a enojarte. A Gritar. A romper cosas.-
Mientras mas hablo más coraje tengo. Doy un paso mas hacia adelante y Gale uno hacia atrás.
-No te voy a golpear solo por que no pudiste llegar a tiempo.
-¡Fueron dos horas! ¡Te deje haciendo todo! ¡Y no es solo eso, Gale! ¡Eres tú! ¡Siempre eres así! ¡Y No… esta… bien! –doy otro paso hacia adelante, elevando mi rostro para verlo-. No importa lo que te haya pasado antes, ¡Tienes derecho a ser feliz! ¡A sonreír! A enojarte. Mierda, Gale. Moléstate. Di algo.
Doy otro paso más y empujo su pecho con fuerza. El no hace nada, nada más que dar otro paso hacia atrás. Y eso me molesta más.
-¡¿Que mierda sucede contigo?! –Vuelvo a golpearlo en el pecho-. No es normal, Gale. ¡No eres normal! –Y vuelvo a golpear su pecho. Y el ya no tiene espacio para moverse, la pared esta a su espalda-. ¡Eres humano Gale! ¡No pretendas no serlo! ¡Nada de lo que te hicieron vale la pena! –Y vuelvo a golpearlo.
Y en ese momento veo la primer reacción en el rostro de Gale. Su seño se frunce.
Y vuelvo a golpearlo.
Entonces, sin esperarlo, sujeta mis muñecas y me da media vuelta haciendo que golpee la pared con mi espalda. Y el aire se me va al tiempo que un par de cuadros caen al suelo.
Respiro agitadamente mientras veo su rostro enojado. Furioso.
Sus manos sujetan mis muñecas por encima de mi cabeza.
-Estas yendo demasiado lejos –murmura con coraje. Y es lo que quería que sucediera. Y sonrío ligeramente por que eh cumplido mi prometido. Hacerlo tener una emoción-. No te burles.
-No yo… -presiona más mis muñecas-. Gale –me quejo-. ¿No lo entiendes? Esta bien que te enojes. Esta bien, Gale. Es lo que hacen las personas.
No dice nada, pero poco a poco su seño fruncido va adquiriendo la seriedad de siempre.
Sus manos van soltando poco a poco mis muñecas.
Pero su rostro no se separa de la corta distancia entre el mío.
Voltea a ver su mano izquierda, sujetando mi derecha por encima de mi cabeza, yo hago lo mismo. Va soltando poco a poco mi muñeca, pero no separa nuestras manos, si no que extiende sus dedos lentamente entre los míos. Y lo mismo hace con la otra mano.
Cuando regreso mí vista al frente, hay otra especie de sentimiento en sus ojos. Un sentimiento más obscuro. Y sin esperarlo sus labios se juntan a los míos, moviéndolos con desesperación.
Junta su cuerpo al mío con fuerza y suelta mis manos para sujetar mi cintura y presionarme con su cuerpo.
No se que hacer, no se si debo tocarlo, si debo apartarme, si debo golpearlo… Lo único que tengo en la mente es que quiero que siga besándome.
Con cautela coloco mis manos en su cuello y al momento en que mis manos tocan su piel, sus labios se vuelven más bruscos entre los míos, hasta sentir su lengua entrando con esfuerzo.
Aparta sus manos de mi espalda y se quita la camisa rápidamente para volver a mis labios.
Acaricio lentamente su espalda baja desnuda y me detengo antes de llegar a la pretina de su pantalón. Un sonido sofocante sale de su garganta, aumentando la presión en mi pecho.
Sus largas y frías manos comienzan a acariciar mi vientre por debajo de la playera y con un rápido movimiento me quita la prenda, arrojándola al sofá.
No se que mierda debo hacer o como se supone que deba actuar, pero su tacto, su piel, sus labios, nada… nada permite que me detenga. Solo quiero más.
Cuando sus labios comienzan a besar mi cuello tengo que sujetarme del marco de la puerta para evitar que mi cuerpo se estremezca de mas.
-Vamos a mi habitación –murmura en mi oído, provocándome un estremecimiento.
Se lo que sigue. Y se lo que se supone que tengo que hacer. Pero no quiero hacerlo. Solo quiero que sus labios sigan en los míos.
Me toma de la mano y me saca del estudio, sin importarle si hay alguien fuera.
Caminamos un momento hasta llegar a una puerta grande de madera.
La abre y me deja entrar a mi primero. El interior es hermoso, pero ni siquiera me da tiempo de verlo todo por que ya tengo sus manos en mi espalda, presionándome contra su pecho y besando desesperadamente mis labios.
Caminamos, sin despegarnos, hasta que siento la cama detrás de mis piernas.
Con brusquedad me hace caer recostado sobre la cama.
La mirada de Gale es otra por completo. Sus ojos grises brillan de una manera peculiar. Su seño se frunce de una manera extraña, dándole a su expresión una nota de cinismo e intensidad que lo hacen parecer otro.
Se quita el pantalón de mezclilla, dejándolo caer a sus pies y recorro su cuerpo con mi mirada, lo más rápido que puedo, queriendo que la imagen se quede en mi mente para siempre.
Sus brazos desnudos son enormes, su pecho es ancho e inflado, como sus piernas. La erección notoria bajo su ropa interior me hace respirar aun más deprisa.
Entonces, sujetando el elástico de su bóxer, queda desnudo frente a mí.
Siento vergüenza, vergüenza de verlo. Así que me concentro solo en su mirada.
Se sube a la cama y se tira arriba de mí, besándome, acariciando mis brazos y mi espalda, levantándome con su fuerte mano.
No quiero tocarlo…. No, si quiero tocarlo, pero no tengo el valor para hacerlo.
Lentamente y analizando sus reacciones, coloco mis manos en su espalda desnuda y comienzo a descender lentamente mientras me besa. Llego a sus glúteos, con mis manos temblando, y el no se queja. Acaricio su pierna derecha, tratando de abarcar todo el musculo que pueda en mi pequeña mano.
Gale suelta un sonido extraño de su garganta y comienza a desabrochar mi pantalón.
Tengo los sentidos al máximo, y mientras una pequeña fracción de mi cerebro me dice que no lo haga, la otra gran fracción solo quiere seguir besándolo, hasta terminar.
Yo mismo soy quien le ayudo a Gale a quedar desnudo debajo de su piel cálida.
Su miembro queda sobre el mío, y mientras me besa comienza a frotarlos.
Me retuerzo entre sus brazos por que nunca había tenido tanto placer, y el sabe como tomarme con rudeza pero con una delicadeza entre sus dedos para unirme mas a su cuerpo.
Estoy en un punto en donde quisiera meterme dentro de el, donde la piel entre nosotros no es suficiente, donde quiero que todas nuestras partículas se unan. Pecho contra pecho, abdomen contra abdomen, nuestras piernas entrelazadas y acariciándose mutuamente en cada movimiento. Y nuestros miembros vueltos uno solo. Solo no quiero que el tiempo pase. Y esta pasando, demasiado rápido. Robándome la mejor parte de mi vida.
Gale comienza a besarme el cuello rápidamente y pierdo el control. Su erección sigue moviéndose entre la mía, y su pubis se presiona cada vez con mas fuerza. Entonces comienzo a sentir el orgasmo viniendo y Gale no se detiene, sigue besando mi cuello, acariciando mi pierna y frotando su erección con la mía.
Termino con una fuerza extraordinaria viniendo desde a dentro, en una unión de todos los sentidos, cuando la respiración de Gale roso mi oído, cuando sus labios besaron detrás de mi lóbulo, cuando su pecho se froto contra el mío y sus pies presionaron mis pantorrillas. Cuando su mano derecha sujeto con fuerza mi pierna y su izquierda acaricio mi pezón sensible por la fricción. Cuando su miembro largo roso mis testículos y presiono toda mi erección, y todo junto como un momento mágico que me llevo a tocar un poco del placer más intenso de la vida.
Ni siquiera me di cuenta de cuando comencé a sujetar la cobija con mi mano derecha, hasta que el dolor en las articulaciones de mis dedos fue demasiado intenso.
También estaba sujetando un pedazo de musculo en la espalda de Gale.
Su miembro siguió moviéndose por mi entre pierna, y cada fricción con el mío me provocaba una onda de placer hasta mis dedos.
Entonces el cuerpo de Gale se tensa, su garganta emitió un sonido maravilloso y cae rendido sobre mi cuerpo, sofocándome.
Nos quedamos en esa posición un largo momento, antes de que el volviera a besarme en los labios y se tirara en la cama con sus manos debajo de su nuca.
Ahora que habíamos terminado, que estábamos libres, me sentía raro. Comenzaba a analizar todo de nuevo.
Pero no me arrepentía. Y lo volvería a hacer todas las veces que tuviera la oportunidad.
-No significó nada para mi –murmura Gale y sin siquiera esperármelo, siento algo raro en mi pecho.
-Lo se –contesto, pero mi voz me falla al final.
-Deberías irte, tengo cosas que hacer.
Su tono inexpresivo me toma por sorpresa, me provoca un dolor extraño, aunque nunca fuimos nada. Pero para mi significó mas, mucho mas que simple sexo.
-Hay un baño en aquella puerta, si quieres usarlo. Yo usare ese.
Se pone de pie y ni siquiera tengo el valor para mirarlo. No me muevo hasta que escucho la puerta cerrarse.
Y corro hacia el baño. Duchándome deprisa. Tratando de quitar todo el resto de Gale de mi cuerpo. Tratando de hacer que el agua se lleve todo. Que me deje como si nada hubiera pasado. Pero no lo logro. No puedo lavarme el interior.
No llores. No es lo suficientemente importante para llorar. Todos lo hacen. Todos los jóvenes hacen esto. No llores.
Me visto lo mas deprisa que puedo y salgo de la casa.
Me siento indispuesto para seguir conduciendo. Estaciono el coche en el primer lugar que puedo y coloco mi rostro entre mis manos y me recargo en el volante.
-¿Qué hice?
Gale POV.
-¡Gale! –me gritan.
Fijo la mirada en los ojos furiosos de mi tío y de nuevo me pierdo en la luz de la noche que entra por la ventana de la oficina.
-Gale, por favor, es importante… -se rasca las sienes.
-Lo siento, hoy estoy indispuesto –y me pongo de pie-. Tengo que ir a ver a alguien. Lo siento de verdad.
-¡Gale! –me grita una vez mas antes de salir por la puerta.
Esto esta mal.
Esto esta muy mal.
Este no soy yo. Me eh convertido en alguien que no quería. Alguien débil. Alguien a quien le importa otra persona. Me comienza a importar esa persona. No, demasiado tarde. Ya me importa lo suficiente. Más de lo suficiente.
Me subo al coche y comienzo a conducir.
Trato de recordar si alguna vez mencionó su dirección o por lo menos alguna pista, pero no lo recuerdo.
Pero recuerdo la casa de alguien.
Conduzco despacio, tratando de que mi mente encuentre una razón para detenerme e irme a casa. Lo malo es que encuentro mil razones pero no puedo hacerlo.
Bajo del coche y toco el timbre.
Espero uno, dos, tres minutos. Y vuelvo a tocar.
Y vuelvo a esperar.
-¿Gale? –me pregunta el chico, esta sin camisa y abriendo la puerta lentamente.
-Finnick –suspiro-. Oye… ¿tendrás la dirección de Peeta? Necesito verlo…
-¿A la una de la madrugada?
-Si… es… importante.
-Okay… si… es en la Mine Street, entre Bales y la 2da. Una casa blanca con negro. –Se recarga en el marco de la puerta y después entrecierra los ojos-. ¿Esta Peeta bien?
-Eh, si, todo bien.
-Okay… ¿Estas tu bien, Gale?
Asiento.
-Discúlpame por la hora.
Hace un ademan con su mano y después me despido de el.
Me subo al coche y comienzo a conducir.
Llego hasta la casa de Peeta sin dificultad y bajo del coche.
Trato de caminar lo más lento que puedo, pensando muy bien en lo que estoy a punto de hacer.
Toco el timbre.
Internamente me prometo no volverlo a tocar. Esperar solo un minuto y si nadie sale, irme.
Espero por más de un minuto y cuanto estoy a punto de irme la puerta se abre.
-Peeta –susurro.
-¿Gale? –pregunta el con los ojos entrecerrados por la luz que le da directamente.
-Escúchame, necesito hablar contigo.
-Son las dos de la mañana, mi madre esta durmiendo….
-Lo se, lo siento, es solo que… No tengo la fuerza para seguir haciéndolo –me acerco un paso a tengo la fuera para mantenerte fuera, Peeta. No tengo la fuerza ahora para olvidarlo todo.
-Gale…
-No, escúchame. Por favor. Perdóname, perdóname por lo que dije antes –sujeto su rostro entre mis manos.
-No hay problema, fue lo que sentiste, la culpa fue mía por…
-No. –Tapo su boca. Sus labios bajo mi palma son cálidos-. No fue verdad. Solo tenía miedo a aceptarlo. Tenía miedo a mis sentimientos. Tengo miedo. Tengo miedo a depender de alguien. A ser herido. Otra vez.
Sus ojos se tornan vidriosos.
-Tengo miedo a que sientas lastima por mi…
-No digas eso Gale.
-Peeta, por favor. Ya no tengo el valor para quedarme afuera. Has entrado en mí. Yo no quería que sucediera, pero sucedió. Por favor…
Se queda en silencio.
-No se lo que pasó…
-Yo tampoco –concuerda el-. Gale, creo que estas muy alterado, y probablemente has bebido algo. Creo que deberíamos seguir esta conversación mañana...
-No. –Vuelvo a tomarlo entre mis brazos-. No hasta mañana, Peeta. No. Duerme hoy conmigo –suelto de pronto. La desesperación ah invadido mi pecho-. Déjame dormir contigo hoy. Solo… déjame sentir algo de nuevo…
Me mira directamente, con esos perfectos ojos azules.
-Si –susurra.
-¿Si? –pregunto sorprendido.
Y el asiente ligeramente.
Una sonrisa se extiende en mis labios. Y ni siquiera la forcé. Ah salido sola, como si estuviera acostumbrada a estar ahí.
Tomo su pequeño rostro y junto nuestros labios.
El golpeteo de mi corazón me recuerda que estoy vivo.
Que puedo volver a vivir.
Y que les ah parecido el capitulo?! :D
Espero su review, por favor, se que estas ahi, leyendo, no te toma mas que un minuto escribir algo, bueno o malo, lo que sea!
Quieren que continue? Espero su opinion3
Besos mis amores:*
