QUE TAL FANFICTION YA VOLVI CON UNA NUEVA ACTUALIZACION,ENCERIO DISCULPEN LA DEMORA PERO ,TENIA QUE COMPONER ESTE NUEVO CAP YA QUE ME DIERON MUY BUENOS CONSEJOS ,SOBRE LOS PUNTOS Y COMAS ASI QUE LE PEDI LA AYUDA A UNA QUERIDISIMA AMIGA MIA QUE AMIGA HERMANAA! QUE ENCERIO ME HIZOO UN GRAN FAVOR ARREGLANDO EL INTENTO DE ESCRITURA! AHAHHA GRACIAS Sabaku no Yui encerio que ME HICISTE UN GRAN FAVOR ...ENCERIO GRACIAS POR SUS COMENTARIOS LOS AMO A TODOS ABAJO NOS LEEEMOS HAHAHA


Situación difícil

Era un día normal, con el cielo despejado, las nubles esponjosas y Mikasa Ackerman encerrada en su habitación en el campamento de la Legión de Reconocimiento, esa tarde solo se puso a pensar, serena y con la mente en blanco.

Por qué demonios se dejó influenciar por la pasión y el deseo; ya habían pasado 2 semanas de su "incidente" con el Sargento Rivaille, cada vez que entrenaban ella nunca hacia nada, gracias al acuerdo que tuvieron ellos 2. Sabía que el Sargento si cumplía lo que prometía, pero eso no era lo que le molestaba, si no por el simple hecho de haberse acostado con su superior, no quería volver a hacerlo.

Debido a eso, lo estuvo evitando por 2 semanas, cada vez que la buscaba, ella se escondía para no ser hallada, en los entrenamientos, mientras cocinaba para sus compañeros que entrenaban, y demás veces.

Mikasa se decía a sí misma. "¡Mierda! ¿Porque me acosté con él?, ¿porque caí en su lividez?, maldita sea, ¿porque lo hice?"

Se arrepentía, eso era claro, pero tan solo de recodar cuando estuvo con él, sus caricias, su perfecto cuerpo, cómo la trataba, se sentía plena con él, se sentía una MUJER, y eso le gustó. Pero tenía miedo, miedo de no controlarse si lo veía; por eso que lo evitaba. Sabía que caería de nuevo en sus brazos.

De pronto, de escucho que tocaban la puerca. –Mikasa, ¿estás ahí? El comandante Erwin nos citó a una reunión de suma importancia. —

Abrió la puerta, era Sasha, traía un pedazo de jamón en la mano mientras lo comía. —Mikasa el comandante Erwin nos citó. Apúrale, al parecer nos vamos a una misión extra murallas, al ser el nuevo equipo del Sargento Rivaille, nos informó a nosotros primeramente—, le dijo la chica de cabellos café.

—En un momento voy. – Sasha salió dirigiéndose a la sala de conferencias de la legión.

Mikasa se puso un poco nerviosa, iría a una misión extra murallas: temía que Eren tuviera que usar su poder de titán, le preocupaba saber que a su hermanastro le fuera a pasar algo, así que tenía que estar consiente estar siempre a su lado para protegerlo, y fue a la sala de conferencias en la cual ya todo el equipo del Sargento Rivaille estaba reunido.

**Dentro de la sala de conferencias**

Todos ya se encontraban allí, Connie, Sasha, Jean, Armin, Historia, su hermanastro Eren, la teniente Hanji, y por supuesto su pesadilla, el Sargento. En eso, entro el rubio de las cejas pobladas e informó. — ¿Ya están todos aquí? Bien. Springer, cierra la puerta por favor.

Connie obedeció la orden y sentó en una de las sillas que están en esa mesa, como es la sala de conferencias de planes estratégicos, la mesa era grande, en ella todos se sentaron en cada una de las sillas; todos los novatos de un lado y los veteranos del otro, luego Erwin se sentó y comenzó.

—Muchachos, estamos en una situación crítica, por así decirlo: alguien nos está siguiendo para averiguar el paradero de Historia Reinz y de Eren Jeager, así que tenemos que buscar otro lugar para establecer un nuevo campamento, ya que nos tienen vigilados.— dijo el rubio con voz firme y de mando, con su cara un poco fastidiada.

En eso, interrumpió la voz de la científica loca. —Señor, debemos estar conscientes de que tenemos que irnos a un lugar en el cual podamos estar bien escondidos, y este debe ser, mínimo un bosque, para tener a alguien vigilando, y que nadie nos siga, además así podre mejorar mis experimentos con el joven Jeager.— explicó la científica con tono serio.

Luego hablo el Sargento. —También, debemos tener en cuenta que si nos vamos a ir a otro lugar, tenemos que hacer una distracción para que no nos sigan. – aclaró el pelinegro con su tono de indiferencia, —Con su permiso señor—, dijo el joven Armin.

—Lo mejor sería, que hiciéramos 3 caravanas, fingiendo que en una de esas estén Historia y Eren juntos, obviamente irá vacía, mínimo que estén 2 personas tirando del caballo por si alguien los sigue y así defenderse y tomarlos por sorpresa, y que mientras tanto, ambos vayan al nuevo campamento como si nada. —dijo Armin. El comandante se vio interesado en el plan de distracción, —Buen plan Arlert—.

—Entonces, así quedamos, vamos hacer esto –. Se dirigió a todos con voz firme, —Hay 3 carrosas en la cuales vamos a llevar Historia y a Eren, pero las carrosas estarán vacías, así que puede que alguien los siga y los intente asaltar, así que Brauns y Springer irán en una carroza, Kirstein y Arlet en otra , Rivaille y Ackerman, el de ustedes va ser la misión más difícil ya que ustedes se irán a un bosque que está en la frontera entre Sina y Rose y puede que haya maleantes, ustedes son los más fuertes, así que van juntos a la misión.— Dijo el rubio. Mikasa no lo podía creer lo que menos quería era estar junto a él y mucho menos en una misión , quería que la tragara la tierra y se maldecia por ser la fuerte, y para colmo, no podría defender a su hermano, —Yo y Hanji iremos con Historia y Jagger, nosotros estaremos pendientes de ellos 2 , una vez que hayamos llegado al nuevo campamento que esta por el muro de Sina, iremos llegando poco a poco por unas catacumbas para que nadie nos siga por el pazo correcto, aquí está el mapa— y se lo dio a cada una de las parejas de la misión de la carroza, —Bueno salimos mañana a las 7 am, estén listos.— Dijo el comandante y se retiró. En eso el Rivaille se levantó y dijo con voz fuerte, —Mocosos, esta es una misión muy importante, así que espero que el entrenamiento que tuvimos les haya servido de algo, así que, ¡éxito en la misión y nos encontraremos en el nuevo campamento! Pueden irse a descansar a sus respectivas habitaciones, mañana será un día muy pesado… ¡¿qué esperan que les aplauda? ¡Largo de aquí! —Dijo Rivaille conmocionado.

Lo que pasaba por la cabeza de Mikasa era, "Mierda, una misión y yo sin poder proteger a Eren", era lo que más la enojaba, pero por supuesto lo peor fue es que la misión la tenía que hacer con más ni menos que con el sargento más enano del mundo.

Salió de la sala de conferencias y fue al baño de la misma sala a echarse un poco de agua en cara, para poder soportar estar con el hombre que le arrebato la inocencia, que no quería ver ni mucho menos convivir con él, y menos que se repita la situación de hace 2 semanas; pero cuando se trataba de una misión, sabía bien que Rivaille era profesional, y por más que lo abrumaran las ganas de cogérsela, el jamás haría algo para que sus deseos carnales interfirieran.

Mikasa se tranquilizó en el baño, cuando de pronto entra el rey de roma, se quería esconder pero era demasiado tarde: con una sonrisa pícara le dijo. —Vaya Ackerman, hasta que te dejas ver, si no estuviera ocupado por el papeleo yo diría que me estas evitando— Mikasa se sonrojo —¡Yo no lo estoy evitando! Solo que hemos estado muy ocupados.

— ¿Ocupados? O ya, la que tiene el tiempo libre eres tú, que no has entrado bien como se debe, o que ¿te gusto tu regalo?—pregunto Rivaille con una sonrisa maliciosa. Mikasa se quería morir, no soportaba más ver como el pelinegro se burlaba de ella.

—¡Yo no lo estoy evitando!- y Mikasa se le acerco poniendo su cara muy cerca de la suya, empujándolo contra la pared, en eso Rivaille contesto, —Vaya, si me extrañaste mocosa– Rivaille le dio un beso fuerte, sus labios chocaron y nuevamente callo ante los encantos del hombre y le correspondió. Se besaron como si no hubiera un mañana, el empezó a lamer su oreja ella solo daba un ligero gemido y decía –Ya basta, sargento nos pueden ver, por favor, compórtese— no le hizo caso, siguió lamiendo su oreja y luego fue bajando al cuello, pero lo que le molesto a Mikasa fue que Rivaille empezó a quitarle su hermosa e invaluable bufanda —Sargento, basta no la quite— y lo empujo para que se alejara de ella.

Rivaille todo extasiado ante la situación se enojó —¿Por qué mierda te enojas cuando toco esa maldita bufanda apestosa? hace falta que te la quites y la laves, es una porquería—

— ¡Esta bufanda es el símbolo de amor que le tengo a Eren!— gritó enojada, y Rivaille le dijo, — ¿Tanto amor que le tienes, y te acuestas conmigo? Quien te entiende niña— dijo Rivaille molesto, pero Mikasa enojada lo retacho contra uno de los muros del baño —¡Es por esa bufanda que juro ante usted que no me volveré acostar contigo JAMAS!

Rivaille se encontraba en la pared sometido por el brazo de Mikasa en el cuello, y él le dijo —Mocosa, dime, ¿enserio crees que podrás resistir un día conmigo solos tu y yo? recuerda que tenemos una misión juntos, pero bueno, yo en una misión jamás metería mis deseos de tener sexo contigo. Yo soy un hombre de guerra, y no desobedecería mis órdenes por una mocosa como tú—, eso puso más enojada a Mikasa, y salió del baño hecha un volcán.

A lo lejos se escuchaba la voz del pelinegro —¡Ackerman, que no se te olvide, mañana a las 7 am partimos juntos!

Mikasa salió toda enojada y se fue directamente a dormir a su habitación para no pensar en ese hombre de pequeña estatura que la traía al borde de la locura de coraje, así que en su cuarto empezó a tranquilizarse y a meditar la situación. Pensaba que sería mejor llevarla en paz con él, ya que pues, era su superior y tenían una misión, cuidar a Eren, así que se dijo que, mejor estar cortante con él. Le seguiría hablando, pero sería cortante, ya que mañana en la mañana partirían a una misión juntos, y solos, por un día entero.

En cambio Rivaille se fue a su habitación de igual forma a descansar, y se quedó pensando. "Maldita niña estúpida, ¿enserio creía que yo iba a abusar de ella en una misión en la cual quizá peligraban nuestras vidas?" Eso de plano lo enojo, ya que era un hombre pulcro y jamás aria algo para que fracasara la misión, así que decidió dormirse temprano.

**Al día siguiente**


El comandante Erwin dio de nuevo las instrucciones de cómo sería el plan ya mencionado, Mikasa y Rivaille partieron en la carroza primero hacia el muro Sina, y quedarse en el bosque para despistar, para que no encontraran a Eren ni a Historia, y así fueron los primeros en partir. Iban juntos, tirando de las cuerdas del caballos mientras que en la carroza no había nadie; ya llevan como 3 kilómetros de distancia lejos del campamento, ninguno de los 2 hablaron en ese lapso del camino, cuando en eso, Rivaille decidió romper el silencio diciendo. —No te preocupes Ackerman, Eren estará bien, recuerda que va con con Erwin y con la loca cuatro ojos.— con su cara de despistado, le respondió —Si, eso ya lo sé, sé que estará bien, pero me siento impotente por no hacer algo por Eren, tengo miedo de perderlo.

–Estará bien. Los que debemos de preocuparnos somos nosotros ya que puede que alguien nos esté siguiendo en este preciso instante, y como somos los más fuertes puede que haya la posibilidad que nos embosquen y nos ataquen varios hombres, y solo somos tu y yo, pero claro, juntos podemos hacer cualquier cosa— eso a Mikasa la sonrojó, escuchar decirle como, afirmaba que era fuerte y juntos podrían hacer cualquier cosa, y nada les pasaría, por supuesto que él era el hombre más fuerte de la humanidad y ella valía por más de 100 soldados rasos.

Mikasa le respondió –Olvidemos nuestro incidente en el baño, es que estaba enojada con usted y yo sé que en una misión no se atrevería a tocarme

—No tienes por qué andar pidiendo disculpas, tú lo dejaste bien claro usted y yo ya no nos vamos a volver a tocar, y con eso me basta, así que el "altercado" que tuvimos hace 2 semanas no fue nada, quedo olvidado para mi.— Mikasa no podía enojarse con él, ya que pues ella misma decía que se arrepentía de haber sostenido relaciones sexuales con él, pero en el fondo le dolió que salieran de sus propias palabras lo que le acaba de decir, así que se sentía decepcionada.

Pasaron otros 10 minutos de silencio, y de pronto Rivaille sintió un sonido de un pájaro y empezó a acelerar el paso del caballo que tiraba de la carroza. Mikasa se quedó pasmada ante la situación del por qué apresuro el paso, y le pregunto.

—Sargento ¿qué pasa? ¿Por qué aceleró el pazo?

—Mikasa, alguien o algo nos está siguiendo, acaban de dar la señal de atacar, ¿o acaso no escuchaste el sonido de un pájaro?—Mikasa se quedó anonadada, ya que no pudo escucharlo desde ahí, pero sabía que por algo Rivaille era el mejor; lo noto, así que se puso atenta para atacar.

Salieron 3 hombres con capuchas negras montando a caballo para atacarlos.

—¡Mikasa, yo me encargo de esto! Cuando llegues a la brecha entre el muro de Sina y el bosque, ve hacia el bosque yo te encontrare, matare a estos malditos.

Se subió arriba del carruaje y al caer encima de uno de los hombres, se detuvieron ahí. Mikasa no pudo ver la situación y acelero el pazo, de trotar a ir a todo galope, en eso un hombre se le acerco montado a caballo la iba a golpear con una barrote, ella lo esquivo y le dio una patada en la cabeza, y el hombre cayó del caballo, así que decidió hacerle caso a su sargento y fue más deprisa.

Casi llegando a la brecha que rivaille le había mencionado se adentró al bosque pero lo que se dio cuenta es que empezó hacer un frio intenso dentro del bosque como si quiera a empezar algunas piscas de granizo, eso era un problema porque no podía irse al campamento sola sin el sargento, y para colmo no tenía nada con que sobrevivir al frio en lo que llegaba Rivaille.

Ya dentro del bosque se escuchó un craqueo, ya que el bosque tenía unos baches para poderse esconder, y en eso Mikasa no pudo controlar al caballo que tiraba de la carrosa; se zafo y salió huyendo, y se quedó ella sola en el carruaje. Se maldecía —Mierda, ¡estúpido caballo!— se quedó atorada en el bosque con la carroza y con un frio de lo más horrible, ya que empezó a granizar, pero se dio cuenta de que nadie la había seguido, y se quedó en el punto que Rivaille le había dicho, en el centro del bosque, así que se metió dentro de la carroza a esperar a que su superior llegara, pero se puso a pensar que si Rivaille se enteraba que perdió el caballo la iba a castigar, ya que eso podría hacer fracasar la misión, y sean un punto vulnerable, no podrían escapar ya que no tenían un caballo entonces. Se dispuso a buscarlo silbándole, cuando de pronto una voz la sorprendió.

—¡No te atrevas a silbar que harás que alguien nos encuentre!— ella volteo. Rivaille había vuelto.

—¡Vaya, hasta que llegaste! Llevo horas dando vueltas por el bosque y está empezando a granizar, ya son las 6 de la tarde–.

Lo dijo con un tono preocupado pero feliz, y claro, sin expresarlo.

—Lo bueno es que nadie te siguió, ya que yo me encargue de eso, el único problema es que vamos a tener que pasar la noche aquí hasta que amanezca. Iré a buscar al caballo, quédate aquí por cualquier cosa.

—Ten cuidado, esta anocheciendo. Es peligroso para que vayas tu solo a buscarlo.

—Mikasa, aunque encuentre al caballo nos quedaremos juntos aquí, es menos peligroso que ir a oscuras por el muro de Sina, en las catacumbas, así que tómalo como una orden. Pasaremos la noche aquí; ese era el plan de Erwin, despistar.

Mikasa se puso un poco nerviosa al saber que pasaría una noche completa con ese pequeño hombrecillo, pero como él había dicho que jamás le faltaría el respeto de nuevo, así que se metió dentro de la carrosa ya que el frio era intenso. Pasaron unos 30 minutos y se escuchó que alguien tocaba la puerta de la carrosa, Mikasa le abrió y vio que era Rivaille con el caballo.

— ¿Puedo pasar? está haciendo un maldito frio de mierda.

—Adelante.

Entró a la carroza y prendió la lámpara de aceite que estaba en el techo para que iluminara, ya que era de noche, no se veía casi nada. Estuvo sentando un poco, con su cabeza recargada hacia atrás descansando, Mikasa rompió el hielo.

—¿Donde estaba el caballo?–

—La ironía de la vida, estaba muy cerca de aquí, pero hiciste bien en quedarte en la carroza, sería peligroso que alguien supiera que estaba vacía.

—Entonces no la cague del todo.

—¡Por supuesto que la cagaste! Pero que hacerle, no puedo regañarte por cosas que pasan a cualquiera, me pudo pasar hasta a mí, pero lo bueno es que estamos bien, y seguros, así que intenta dormir, que yo haré lo mismo. — le dijo cortante.

—¿Atrapaste a los maleantes que nos siguieron?

El alzo la mirada y con una risa dijo —Por supuesto, ¿qué me crees? ¿Un inepto?—con todo sarcasmo.

—Ya vi que contigo no se puede hablar, eres un maldito altanero. —Le respondió enojada.

Rivaille alzo la mirada —Por suerte solo eran unos maleantes que nos querían asaltar, pensaron que nosotros traíamos cosas de valor en la carroza, así que los golpee, y los abandone por ahí, me adentre al bosque y te encontré, así que ya duérmete, que estoy cansado, yo sí hice algo.

Mikasa estaba enojada, pero quizá tenía razón, lo único que ella hizo fue escapar. En cambio el había hecho casi todo el trabajo.

La carroza se veía fina, tenía 2 asientos uno de lado derecho y el otro del izquierdo, y debido a pues lo conflictos que tenían esos dos, cada uno se sentó en uno de los asientos para quedar separados. Eran las 10 de la noche y se sentía un horrible frio. Uno intenso, por el pelaje que tenía el caballo casi no lo sentía, pero los que estaban dentro de la carroza se estaban congelando, ya que solo tenían su chaqueta y su capucha verde. Mikasa empezó a temblar y se acostó en los asientos de piel, temblaba demasiado. Rivaille se dio cuenta de eso y se quitó su cacheta. Se la puso encima de ella para que no tuviera frio y se volvió a sentar en su asiento de lado izquierdo para intentar dormir. Ella se dio cuenta de su acción.

—Sargento, gracias, pero usted también debe de tener frio. No se preocupe por mí, estoy acostumbrada.

—Mikasa, te acabo de ver temblando, no te preocupes por mí, se cuidarme solo.

Pero ella vio que ese hombre también tenía frio, y quizá no podrá sobrevivir esa noche así que se puso a pensar. —Sargento, si quiere puede sentarse cerca de mí y compartir la chaqueta que me dio, usted tiene frio al igual que yo, y Erwin me castigara si se entera que enferme a su mejór hombre.

El dio una ligera risa. —Mocosa, ¿enserio quieres que me acerque a ti y estemos juntos para calentarnos? ¿Estás segura de que eso es lo que quieres?

Mikasa se puso roja. —¡Mo es eso! solo que quizá así estemos más cálidos y podremos dormir mejor.

Rivaille se acercó a la pelinegra y la abrazó. —Así está mejor. ¿Te sientes más cálida? O que solo querías que te tocara.

La chica estaba muy roja. —¡No lo hago por mi si no por usted!

Pero el la vio demasiado roja, en las mejillas y en la nariz, al parecer ella también tenía frio y acerco su cara a la suya, dándole un beso no pudo resistir, en eso ella capto que la había besado, pero fue un simple beso.

—Usted dijo que no me iba a tocar en una misión.

—Quizá ver tu cara totalmente roja por el frio me lleno de curiosidad, besar esos labio… solo eso.

Ella quería que se la tragara la tierra por lo que él acaba de decir. —Sargento, yo sé lo que prometí ayer, y no crea que lo que sucedió hace 2 semanas se va a repetir en estos momentos.

Rivaille se le acerco nuevamente y la volvió a besar un beso cálido. —Lo sé, pero como lo he mencionado estoy en una misión, y mi misión es sobrevivir a este frio maldito, así que usted es mi única salida para sobrevivir, ¿y que más sintiendo tu calor corporal para sobrevivir?

—Maldito enfermo. —le supo poner las cosas en claro. Era cierto, tenía un buen punto, y solo se maldecía pero en cuando el la besaba sentía un calor y se le quito el frio así que ella pensó bien las cosas y se le acerco cada vez más para estar junto a él, ella dio el primer paso y se le acerco a su cuello y lo empezó a besar dando unos pequeños arrumacos.

—Tú dijiste que ya no querías nada conmigo.

—Tú lo dijiste, es una misión, así que tenemos que hacer cualquier cosa para sobrevivir, y tú eres mi salvación para que esta misión sea un éxito.

El entonces fue despacio le dio unos suaves besos en la frente, entonces ella alzo la frente y lo empezó a besar en la boca, con unos besos delicados, suaves y románticos, entonces se vieron en la situación en la cual estaban ellos dos, juntos y abrazados.

—Mikasa, la verdad ya extraña darte estos besos. Me encantas. —lo dijo en tono serio, y Mikasa le contesto arrogante, —No te ilusiones, solo lo hago para tener calor y sobrevivir para mañana, para que la misión sea un éxito.

—Como digas, pero trata de entender la situación, es difícil y yo tengo necesidades, además ya me di cuenta que solamente con pretextos tú sucumbes.

Mikasa se sentó en las piernas de Rivaille, colocó sus brazos alrededor del cuello de su superior y lo empezó a besar; él le correspondió el beso. —Heee, Ackerman, si sigues sentada en esa posición, harás que mis pantalones parezcan un volcán. —dijo entre besos. Pero en eso Rivaille la tiro al suelo para tenerla bajo su merced.

Sobre ella, él se acercó a su oreja. —Dime, ¿ya se te quito el frio? Porque a mí ya me está dando calor, y necesito quitarme la ropa.

Mikasa estaba excitada, cada vez que ese hombre le hablaba al oído, enserio que la volvía loca, pero en cierto punto a ella se le quito el frio al estar a contacto con ese hombre.

—A mí también me está dando calor.

Mikasa se quitó la chaqueta que él le dio, solo para quedar con su camisa blanca. Rivaille, al ver la situación también se quitó su ropa sobrante: su chaqueta café, y su corbatín y su playera blanca, solo para que ella viera esos perfectos músculos. Él sabía que cuando se quitara la camisa, ella haría lo mismo; ella al verlo sin camisa, lo volteo y se puso encima de él, y con sus 2 manos moldeo esos músculos bien trabajados, lo que más le encantaba de ese hombre es que a pesar de todo no le era indiferente, le gustaba, pero claro, no lo iba admitir.

Ella bajo a su pecho y empezó a lamer los pezones, los beso y chupo, eso ponía ardiente a Rivaille. —¡Mierda Mikasa! Si así eres con esto, no me quiero imaginar, cuando bajes aún más.

Ella le sonrió. —Tú lamiste mi intimidad, ¿quieres que lo intente con la tuya ahora?

Rivaille sonrió y se mostró indiferente. —Mmm, está bien, pero no quiero dejar de besas esos labios tuyos—dijo ladinamente.

A Mikasa le encantaba ese hombre, lo que ella quería también era ponerlo a su merced, pero por desgracia ella sabía que no iba a volver a tener sexo con este hombre, que solo es una misión para sobrevivir.

—Has perdido la oportunidad de que me "encargue" de tu miembro, ya que no va haber otro encuentro entre tu yo.

—¡¿Enserio crees que no vamos a tener más de estos encuentros tu y yo?! ¡Por favor, mírate! Estas sucumbida ante mí, no niegues que te gusta estar en mis brazos, ¡sé que te sientes segura y plena, así que ya déjate de niñerías de promesas y coge conmigo como habíamos quedado! ¿O acaso ya olvidaste el pacto que tu yo tuvimos?

Mikasa se percató de la situación: ella encima de él, no se había puesto a pensar que era cierto, había prometido no volver a tocarlo, además, habían hecho un pacto con aquél hombre, de tener esos encuentros de vez en cuando, pero sin enamorarse, solo pasar el rato.

—Está bien Rivaille, creo que si soy una mocosa que no sabe lo que quiere, quizá tengas razón, pero, contigo me siento mujer, y me gusta, así que romperé mi promesa y cogeré contigo todo lo que quieras.

Rivaille no lo pensó dos veces y se le abalanzo sobre ella, acerco su cabeza a la suya como cerrando el trato con un beso, que fue ciertamente delicado. —Buena niña, me gusta cuando haces caso, entonces es un trato: usted y yo seguiremos con esto, sin enamorarnos, claro que yo no podría enamorarme de una chiquilla como tú. — dijo burlonamente.

—Ni yo me enamoraría de alguien que mide 1.60— dijo entre risas.

—Seré pequeño, pero esos centímetros que me faltan están en otro lado, y tú lo has visto. —dijo serio.

—Maldito pervertido.

El hombre se puso encima de ella y le empezó a besar el cuello, por supuesto dejo que ella misma se quitara su preciada bufanda, y así fueron quitándose la ropa, poco a poco. Rivaille le quito su blusa de un tirón que casi la rompe, junto con sus correas. Ella le quito las correas al hombre, aunque le costó trabajo, y una vez que se quitaron las correas seguían los pantalones. Ella cumplió con esta tarea gustosa, y el hizo lo mismo solo para quedar en ropa interior.

—Mierda, ahora estamos en ropa interior, pero hace rato nos estábamos cagando de frio, pero ahora ni lo siento, estoy ardiendo por ti.

Ella rió. —Yo tampoco tengo frio. — le dijo con sus mejillas coloradas.

Rivaille se acerco a la joven y empezó a besar su frente, luego siguió con su boca, ella le correspondía el beso, era un beso voraz, rico, violento, sus lenguas iban a la par y parecía como si Rivaille pretendiera comérsela. Luego se le acerca a la oreja. —Ya extrañaba tu cuerpo Mikasa, mira lo que provocas con tus besos, ya se despertó. —dijo entre risas señalando su ropa interior.

—Mierda Rivaille, en serio odio cuando hablas así, pero no voy a negar que me encanta.

Rivaille la besaba con furia, a pesar que la carrosa tenía un espacio reducido, se acoplaba bien a ellos dos; el beso su pecho y lamio sus pezones. Mikasa empezaba a tratar de controlar sus gemidos.

—¡Mierda, Rivaille! Me pones como loca cuando haces eso. — gemía moviendo su cabeza a ambos lados.

—Solo quiero darte una ligera probada, de estar cuerpo con cuerpo, para que no nos de hipotermia. — Se le acerco y la empezó a besar. —Mikasa, no… no soporto más, necesito que seas mía una vez más.

Ella asintió con la cabeza, él la abrazo y la penetro de un solo golpe, para que ella soltara un gemido desgarrador pero lleno de placer.

—¡Ah mierda Rivaille, haaa! ¡Ahhh, SIII, AAAAHHH!

Se movía dentro y fuera de ella con movimientos suaves, el gruño del placer: seguía igual de estrecha como la primera vez que la penetro; ella puso la palma de su mano en una de las ventanas de la carroza, por lo visto no sentían el frio, pero afuera ya empezaba a nevar, aunque ellos dos ya estaban sudando y se veían las ventanas totalmente empañadas.

Las gotas de sudor pasaban por la cabellera del hombre mientras la penetraba moviéndose sobre ella.

—Rivaille, ¡quiero intentar otra posición, me siento incomoda! ¡aaAAHH!

—¿Quieres estar encima? Bien pero te diré algo, no aguanto mucho tiempo con una mujer sentada sobre mi polla. — le advirtió seriamente.

Entonces se colocó debajo de ella y ella se sentó despacio, sintiendo la penetración en su estrecha cavidad, y empezó a dar ligeros brincos, arriba y abajo. Eso lo éxito tanto que empezó a gemir el mismo. —¡Carajo, Mikasa! ¡¿Ya quieres que me venga verdad!? aaaaHH! –gritaba el hombre entre pujidos de placer, mientras ella lo acompañaba. —MMmmm haaa! Rivaille ahahahahaha! Mierda!

No lo soporto verla de esa forma. —¡Yaaa Mikasa aaHaHHH! PARA ¡! AAAHH!

Ella se separó del hombre y él se vino en su propia pierna. Mikasa toda extasiada lo provocó. —¿Eso fue todo? Enserio… hahaha! Ya me doy cuenta de que no me aguantas, tienes que poner en práctica esa posición, porque me encanto estar arriba de ti.

—Por el momento sí, eso es todo, pero si empiezas a lamer mis pezones sabes lo que pasará, de nuevo.

Así que no lo pensó dos veces y se le abalanzó sobre él para besarlos, lamerlos y morderlos con ímpetu. Dicho y hecho, su miembro se irguió nuevamente. Pero en eso, no desperdició su guardia baja y se puso encima de ella.

—Ahora me toca a mí encima de ti, ¿quieres que te enseñe una posición muy complaciente, tanto para ti como para mí?

Así los des acostados en el suelo, cada uno mirando al otro de lado, Rivaille levanto una pierna de ella muy suavemente dejándola de lado, introdujo su erección y con el impulso de la unión comenzó el frenesí.

—¡Joder! ¡Rivaille! ¿Donde aprendes esas cosas? Recuerda que soy nueva en esto.— dijo entre envestidas de placer, ya que le encantaba esa nueva posición en la cual la tenía. Literalmente estaban cogiendo con ella de lado, con una pierna levantada y el de rodillas embistiendo mientras sostenía su extremidad en el aire; olía el cabello femenino, y ella babeaba. Los pujidos siguieron con ella gimiendo de placer el sucumbiendo, era un maldito experto en el sexo. Y a pesar de ser nueva en esto, se dejó poseer con completa soltura, Rivaille alzo más la pierna de mikasa casi estirándola hacia arriba, mientras cada vez eran más duros los golpes provocando que ella gritara de placer. —aaah! Ah ah AH AH AAAH AAAAHHH! RIVAILLE, mierda estoy muy húmeda! Rivaille aaaah ah ah ah!

—Maldita seas Mikasa tan solo con oler tu pelo me éxito más. —le gritaba mientras la penetraba de lado y la sentía cada vez más suya, cuando el final no soporto —aaaAAAAAHHHHHHH! —los dos gritaron juntos. Entre leves pujidos se separó de ella. Terminó y se taparon con sus ropas.

Estaban acostados en el suelo, él la tenia abrazada con su brazo izquierdo y con su otra mano la tenía en la cabeza haciéndose su pelo hacia atrás, Mikasa estaba en el pecho del hombre con la mano izquierda abrazándolo, estaban completamente desnudos nuevamente, la situación se repitió de nuevo, pero ahora ya estaba segura de que quería seguiría cogiendo con ese pequeño hombre.

Se quedaron completamente dormidos, en esa misma posición.

Ya eran las 7am cuando Rivaille despertó y la contemplo, completamente dormida, parecía una muñeca de porcelana, con una belleza que sus ojos jamás habían visto antes: su pelo negro, su cara fina y suave, sus mejillas, todo le parecía precioso, y no se contuvo de decir en un pequeño susurro. —Mierda. Mikasa Ackerman, enserio que eres toda una belleza de mujer.— Pero no se había percatado que lo, escucho ya que estaba despierta, solo que somnolienta.

—¿Enserio lo crees? Gracias, aunque la verdad tu si estás bien feo. Pero tu cuerpo me éxito.

—Maldita mocosa. Te estoy haciendo un cumplido.

—Hahhaha! Jamás voy a decirte que eres hermoso ni nada parecido. Hahahhaa! Nunca.

—Ya amaneció, así que es hora de partir. Tenemos que ir al nuevo campamento para ver si ya llegaron todos sanos y salvos.

—¡Mierda! ¡Cierto! Pero, sé que Eren llego sano y salvo. Dame mi ropa, empezare a vestirme.

Se puso de pié totalmente desnuda, algo que le provocó a Rivaille, un gruñido.

—Ackerman, enserio quieres que te coja otra vez verdad.

—¿Pues que querías? ¿Qué me tapara? Para qué, como si no me hubieras visto desnuda ya, por dios, me has cogido dos veces, el pudor ya no existe entre nosotros ¿verdad? Así que ya párate, que tenemos que irnos. Pero si no quieres que te vea desnudo pues si quieres me tapo los ojos.

—Hahahaha! Niña, niña, ya vístete, yo también me vestiré y no tengo pena de mostrarte mi escultural cuerpo. —le contestó irónico, ambos se rieron.

Ambos se pusieron su uniforme y se dispusieron a ir al muro de Sina, donde estaban las catacumbas, para llegar al campamento. El camino de ida estaba tranquilo, casi no hablaron en todo el trayecto, pero una vez llegando al nuevo campamento, vieron que todos ya estaban instalados.


Erwin dio la orden de que cuando ellos dos llegaran, fueran a su oficina para hablar de su misión; eso hicieron, en eso Erwin le dijo a Rivaille. —Qué bueno que llegaron, por lo visto tuvieron un par de inconvenientes, ¿verdad?

—Así es comandante, pero el sargento y yo pudimos resolver la situación.

—Tuvimos que escondernos en el bosque entre el muro de sina y las catacumbas, nos siguieron unos maleantes, creyeron que nosotros teníamos cosas de valor en la carroza, así que los golpe y los deje inconscientes, y empezó a caer granizo, y no quería arriesgarme ni a mí ni a Ackerman. así que pasamos la noche en el bosque, y aquí nos vez, Erwin.

—Interesante, ustedes dos, solos en la carroza— y les hizo una sonrisa maliciosa.

—No pienses tonterías Erwin, Ackerman es mi soldado, yo jamás le faltaría el respeto, y ya me voy, tengo ganas de darme un buen baño, así que adiós, Erwin.

Mikasa tenía que controlarse, estaba sumamente roja por lo que acaba de decir el comandante Erwin, ya que pasaron la noche juntos.

—Ackerman, ya se puede retirar a descansar.

Mikasa hizo el saludo y se retiró totalmente roja, una vez que salió de la oficina de su comandante, alguien la estaba esperando fuera. Rivaille se le acerca. —Trata de disimular, usted y yo seguiremos tratándonos como siempre, no hay que levantar sospechas, ya que Erwin es inteligente y cree que tenemos algo, así que es mejor que nuestra relación este en el anonimato.

—Por supuesto que no quiero que nadie se entere que me encamo a mi superior, así que no me busque, yo lo busco.

El da una risa. —Espero y cumpla eso que me acaba de decir.

Volteo a ambos lados, para que nadie los viera y le dio un beso rápido: solo sus labios se tocaron, y se fue. Mikasa se le quedo viendo cómo se iba y en su mente pensó. "Maldito enano". y rió.

Luego, se fue a descansar a su habitación también.


BUENO ESO FUE TODO DE MI PARTE ESPERO LES HAYA GUSTADO ,,,,,,,POR EL MOMENTO NO SE CUANDO HAYA ACTUALIZACION POR QUE ANDO EN EXAMEN Y LA UNIVERSIDAD ME ABSORBE ASI QUE DISCULPEN Y NOS VEMOS EN LA PROXIMA REPITOO MUCHAS GRACIAS A Sabaku no Yui QUE LA CONVERTIRE EN MI SOCIA HAHAHAHA ADIOS