Disclaimer: Los personajes no son míos, pertenecen a Takao Aoki; y Sin City tampoco es mío, la idea pertenece a Frank Miller. Ahora bien, cualquier diferencia con su idea original no es de ellos, es toda mía.
Advertencias: Lea bajo su propio riesgo, pasa los guiones blindados (– – –) donde cosas increíbles pueden suceder….
Aclaraciones: Las palabras o frases en kursiva son pensamientos concretos del personaje y también indica un flashback.
Extras: - - -
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Capítulo I: Los monstruos también tienen corazón
La cárcel de Sin City no es muy diferente de lo que había imaginado, es más parecida a las demás cárceles de lo que yo hubiera pensado. Paredes grises y desgastadas, casi desteñidas por la humedad de las viejas y quizás oxidadas cañerías que surcan las paredes; las manchas asquerosas de humedad y el moho son cosas que se ven en todas las cárceles. Es sabido que los gobiernos, ya sea del distrito de Long Night o de cualquier otro, no se esmeran demasiado en mantener limpias y ordenadas las penitenciarías. Los reos deben de hacer trabajos forzados para poder mantener su estadía en ellas, más allá de las pésimas condiciones de salubridad. Sin embargo hay algo diferente en la de Sin City, que tiene más que ver con el personal y los delincuentes que en cómo se mantienen.
Mi celda, o también se le puede decir habitación para que no sea tan drástico el cambio de vivir en una casa a estar en esta pocilga, es un pequeño cubículo donde apenas sí entran una cucheta y una cama individual. Aproximadamente en cada celda hay de dos a tres presos, pues el espacio debe ser ahorrado debido a la cantidad de delincuentes. Según mis cálculos hay aproximadamente unas cincuenta celdas en este inmenso edificio, lo que da un total de unos 150 presos. No es mucho considerando el gran tamaño del distrito, pero es bastante si tomamos en cuenta que Sin City es una ciudad donde rara vez se puede encontrar una familia completa y habitantes permanentes. Otra característica que posee esta cárcel, que no había notado hasta que ingresé, es que las mujeres y los hombres están mezclados y no hay distinción ni siquiera de celdas.
Además de las tres camas hay una puerta, que parece más una tabla puesta con mucha rabia, que da a un simple hueco en la pared en la que se encuentra el inodoro y un lavabo. Supongo que ese será el único baño que tienen en este lugar. Más el baño que se encuentra en la planta baja y en el primer piso.Sí, el edificio consta de un piso superior y la planta baja, y cuenta con una ventana por cada celda. Las celdas están colocadas pegadas a los muros exteriores, solo hay dos escaleras, ubicadas al norte y al sur, y los pasillos tienen barrotes que dan la sensación de estar caminando por una jaula, no es apto para claustrofóbicos.
En el centro de todo el lugar hay un enorme patio, donde los presos tiene su momento de "recreación" y sirve de comedor también, por eso cuenta con mesas enormes y banquetas de más de dos metros. Me hace acordar mucho a mi escuela primaria y secundaria, cuando nos quedábamos a almorzar en ella; con la diferencia de que aquí es desayuno, almuerzo y cena. Al este y el oeste hay dos puertas que dan a los grandes baños comunitarios. Las regaderas están colocadas todas juntas, sin ninguna división, lo único que posee división son los cinco inodoros que hay por baño, y no hay orinales, una pequeña consideración para las mujeres y hombres del lugar. Hay grandes lamparones con focos lo suficientemente fuertes como para iluminarlo todo y las habitaciones apenas sí poseen una tenue luz.
En la esquina del este se encuentra una puerta de salida que da a un pequeño patio al aire libre que está cercado por una muralla y recubierto por un alambre que seguramente tiene electricidad. Hay dos torres de vigilancia muy separadas una de la otra. Con dos o tres guardias en ellas, no es mucha vigilancia considerando que la cantidad de encarcelados es bastante grande. Lo último que observé del edificio es que carece de más ventanas, sólo las de las habitaciones y los baños tienen una pequeña ventila muy alto y con rejas, todas ellas están enrejadas de hecho.
Como todos los presos comunes tengo dos compañeros de habitación, lamentablemente, pero a la vez establecer contacto con ellos no sería malo. Debo encontrar a Brooklyn entre estos 150 sujetos. Uno de ellos es bajito, rubio y hablador, no para de sonreír y su tez morena, debo admitir, lo hace un joven bastante deseable. No tiene la belleza que siempre he buscado en las personas, demasiado hablador y muy chillón, tanto que parece un niño, lo hace parecer de un carácter blando y fácil de doblegar, si tuviera la actitud que mi otro compañero sí sería un joven con quien desearía tener una noche de pasión. Su nombre es Mystel e increíblemente está allí por ejercer la prostitución fuera de los límites de Sin City pero dentro del distrito de Long Night. Según él fue todo un malentendido, pero si lo fuera no estaría tan feliz y alegre dentro de una jaula de cemento, o mi compañero de habitación le da una buena noche.
El otro chico parece más grande que él, es más serio, alto y musculoso. Su piel es mucho más bronceada que la del joven y en su rostro hay algunas marcas que parecen tatuajes de pandilleros. Es callado y bastante antisocial, razón por la cual me cae sumamente bien. A diferencia del otro chico, éste sí parece una persona fuerte y segura de sí misma, un joven que ha tenido una vida dura y que ha tenido que pelear mucho para sobrevivir. Se le nota en sus facciones, tan frías y a la vez tan decididas; este muchacho no debe vacilar a la hora de matar a alguien. Mystel, en medio de sus interminables monólogos, me contó que estaba en la cárcel justamente porque era un pandillero que asesinó a otro a golpes, el motivo no lo conoce ni siquiera el rubio, por lo tanto no lo sé y lo ignoro, pues no es algo que sea de mi incumbencia. Su nombre es Crusher.
Pasé toda una semana en este lugar buscando y analizando, analizando cómo podría conseguir escapar y buscando a Brooklyn, sin lograr dar con él. Mientras más buscaba por todos lados, menos me parecía posible que él estuviese allí. Hice custodia en ambos baños o en un baño por día, esperando el momento en que éste entrara o se aparezca ante mí, pero nada. No tuve éxito en ningún momento, ¿será que Hiromi me mintió? No, ella jamás me mentiría, es una mujer demasiado hecha y derecha como para mentirme después de lo que hemos pasado juntos. Quizá simplemente se equivocó de datos, pero sé que las mujeres saben los movimientos de toda la ciudad, más allá de que los guardias sean tanto hombres como mujeres. Es muy extraño que las prostitutas no conozcan cada detalle de lo que ocurre en su ciudad, por esa misma razón creo que confiaré en ella.
Estábamos almorzando los tres, pues los demás delincuentes no se acercaron a mí al ver las marcas en mi rostro. Ellos saben que si se meten conmigo serán personas muertas, no es que yo sea poderoso sino que estas marcas en mi rostro tienen un significado especial, o más bien amenazante. Fueron hechas por alguien muy especial e importante para mí, no sólo importante en lo que se refiere a lo emocional, sino importante con respecto a la jerarquía que ocupa dentro de la organización del Tercio de Sin City. Estas marcas simbolizan que estoy protegido, que quien quiera que me haga cualquier tipo de daño será perseguido, atrapado y probablemente muerto. Son un muestra de amor para conmigo, pero no es tiempo de ponerse sentimentales.
Los almuerzos suelen ser aburridos y un tanto asquerosos, en este caso consistía de una sopa con algunas verduras como papa y más papa, mas de vez en cuando se puede encontrar una rodaja de zanahoria, con un suculento y delicioso vaso de… agua. Tan rica la comida como mi sarcasmo que muchas veces es lo que hace que todos quieran destrozarme en mil pedazos. Mientras comíamos y el más pequeño de nosotros daba nuevamente uno de sus monólogos de no sé qué cosa, que es poco interesante para mí, me decidí por interrumpirlo y abrir la boca.
— ¿Saben si Brooklyn Masafield se encuentra en esta cárcel?
Al escuchar el nombre del joven se sobresaltaron y se sorprendieron, se les notaba en el rostro que lo que acababa de preguntar les caía como un balde de agua fría. Pero no me interesa en demasía su reacción, sólo quiero que me contesten la mandita pregunta.
— ¿Cómo sabes de Broo? —dijo Mystel aún más sorprendido, pero me sorprendí yo al ver que lo trataba con tanta familiaridad. Se ve que lo conoce muy bien o son buenos amigos o son cercanos, pues conozco muy bien al joven de cabellos naranjas. Entonces lo más probable es que Crusher también lo conozca, dado que se nota que él y Mystel se conocen desde antes de entrar a la cárcel.
—Me lo dijo una amiga —contesté con simpleza, pero vi como Crusher me miró mucho más extrañado.
— ¿Pero lo conoces? ¿Son amigos o algo así? —siguió interrogando el rubio. Y después comenzó a hacer una sarta de preguntas que hasta yo mismo me perdí a la hora de contestarlas.
— ¡Silencio! —gritó finalmente el otro hombre que ya estaba harto de tanto ruido y palabrería inútil. —Hablemos los tres en privado, creo que será lo mejor.
Nos levantamos y disimuladamente caminamos por los enrejados pasillos, sorteando los guardias y actuando natural, hasta que llegamos a nuestra celda. Una vez dentro me senté en la cama debajo de la cucheta mientras que Mystel se ubicaba a mi lado y Crusher en la cama del frente. Parecía que sería el mayor quien hablaría esta vez y pude sentir que la actitud del más joven había cambiado. Su aire siempre alegre e irritante había desaparecido, dando lugar a una persona más seria y estaba muy alerta.
—Dinos la verdad… ¿qué haces en este lugar? No pareces un sujeto que cometa errores, Kai Hiwatari —dijo muy inquisidoramente.
—No, no soy un sujeto que cometa errores, pero esta vez fue una decisión de fuerza mayor. Estoy aquí para cumplir una misión, una misión personal, y para ello debo escapar —respondí tratando de dar la menos información posible, no me gusta que las noticias se difundan con anticipación porque se corre el riesgo de que lleguen mal a destino.
— ¿Para qué quieres a Brooklyn entonces?
—Me dijeron que estaba aquí… él podría ser una pieza clave tanto para mi misión como para escapar, esa es la razón por la que lo busco en esta pocilga. —Mi respuesta sorprendió un poco a los otros dos, pero ahora comprendo de dónde conocen al joven de ojos esmeralda. Me tomé bastante tiempo para analizar a estos sujetos y ya comprendo sus conexiones, ellos son más que simples compañeros de celda que se conocieron en la cárcel.
— ¿Tan importante es tu "misión personal"? —preguntó con una sorpresa casi inocente el rubio y logrando que Crusher lo mirara con cierta molesta, parece que las preguntas del chico le resultan sumamente pesadas.
—Es una misión que concierne a todos los miembros del Tercio, pero que para mí es en cierta forma personal —expliqué.
— ¿No puedes dar más información? —ese fue Crusher.
—Lamentablemente no, es importante y debe ser dicho a una única persona.
Vi como ellos se miraban y lo pensaban un momento, como si no estuvieran seguros de ayudarme o no. Mas aunque ellos no deseen ayudarme les sacaré la información que tengan a golpes si es necesario, soy un hombre de pocas palabras, pero que contempla la necesidad del habla cuando se es realmente necesario. Como en este caso que tengo que hablar con este par de inútiles, pero sé que será necesario hablar con mucha gente y matar a mucha gente si deseo llegar hasta Yuriy.
Mystel parecía desconfiado, mucho más que Crusher, se nota que el joven es quien más ha sufrido de traiciones a lo largo de su vida. La desconfianza puede ser una consecuencia directa de las traiciones que las personas han hecho a su víctima, la gente puede ser realmente cruel si se lo propone. No obstante eso, el joven aún logra sonreír, ignorando sus problemas y no afrontando la realidad, él es desconfiado, pero no lo admitirá nunca en su vida. Razón por la cual solo se ve que es un niño orgulloso, nuevamente no me parece un hombre digno de mi deseo, si fuera un hombre y con ese físico sería un mejor prostituto.
Crusher está meditando la situación, no parece que él haya sido el cerebro de su pandilla, pero la vida le ha obligado a usar la cabeza para sobrevivir. No es un cualquiera, es un muchacho inteligente y que desea sobresalir en su bajo mundo de delincuencia. Aún no sé sus motivos, pero en sus ojos se ve la nobleza de un alma digna de envidiarse. Jamás he metido las manos al fuego por nadie, ni siquiera en mis días de joven enamorado, pero en esta ocasión me atrevo a decir que él mató con tanta brutalidad para proteger a alguien o por la venganza innata de los seres humanos. Esperaré a sus decisiones, pero estoy seguro de que sea positiva o negativa encontraré a Brooklyn sin importar qué.
Después de ese par de minutos de silencio, fue el mayor quien me miró a los ojos y se quedó mirándome fijamente. Sé lo que haces. Está buscando un titubeo mío, está buscando descubrir mi mentira, cosa que no va a lograr. Le sostuve la mirada como siempre he hecho, jamás le bajo la mirada a nadie. Sólo a través de los ojos se puede ver el alma de una persona, sólo a través de sus únicas ventanas se puede contemplar o la luz o la oscuridad de un ser humano o animal y en realidad de cualquier ser vivo porque los monstruos también tienen ojos y también tienen corazón.
—Eres un monstruo —dijo finalmente el mayor, aun así le sostuve la mirada y asentí con la cabeza. Ya sé lo que soy. —Pero decido confiar en ti. ¿Mystel?
—Tú voluntad será la mía, eso ya lo decidí hace mucho tiempo —contestó con una voz fría y en su rostro no se reflejaba el mismo joven que siempre es, sino el que verdaderamente es.
Después de escuchar eso miré al de tez más morena y lo encaré, esperando que me diera la información que buscaba. Él miró alrededor, pero sabía que no había ni cámaras de seguridad, pues no gastarían dinero en algo como eso, ni guardias pues la puerta estaba cerrada con candado, si no es que estaba sellada por una clave, porque todas las puertas se abren a la vez. Debió ser una simple reacción o movimiento involuntario.
—No sabemos con certeza si está o no Brooklyn en esta prisión, pero sabemos que lo han visto hace ya mucho tiempo. —No me interesa esa información, ya sé que está aquí porque la información de una prostituta es mucho más certera que la de dos reos, pero no le dije nada y le permití continuar. —De estar aquí, y por el hecho de que no lo hemos visto, suponemos que debe de estar en la sección norte del primer piso—, nosotros estamos en la sección sur del primer piso.
— ¿Por qué en ese lugar? —interrogué aún sin conocer absolutamente todos los hábitos de la prisión.
—Porque el pabellón norte se encuentra completamente cerrado a todos los prisioneros, además solo se ha visto a reos entrar y jamás salir de ese lugar —me explicó Crusher y eso explica porqué es que no he visto movimientos en ese sector de la prisión.
—Dicen que en ese lugar es donde van los condenados a ser las mascotas del director de la cárcel —habló Mystel con un cierto temblor en la voz, como si él mismo hubiera estado a sólo centímetros de ser una de las mascotas del supuesto director cuyo nombre caí en cuenta de que no conocía.
— ¿Quién es el director? —pregunté, pues ignoraba este dato.
—Su nombre es Boris Valkov.
Con solo escuchar su nombre proveniente de los labios de Crusher, vi como el rubio se estremeció y yo mismo sentí un leve escalofrío recorrerme la espalda. Boris… a ese hombre lo conozco muy bien, o mejor dicho, mi amado pelirrojo lo conoce a la perfección. Es un sujeto despreciable, una basura proveniente del distrito de Noisy Street, que se caracteriza por poseer una de las rutas más largas de todo el país, pero a su vez la más peligrosa. Sus hábitos y gustos son los más extraños, asquerosos y violentos del mundo. Era un cliente frecuente de mi muchacho hasta que vi como lo dejaba, como el cuerpo hermoso de mi Yuriy era profanado de una manera bestial por esa sabandija y no pude evitar entrometerme. Desde esa noche, Boris nunca más contrató al pelirrojo, quien por cierto me odió porque era de los clientes que más pagaban. Pero su sufrimiento no valía ni todo el oro del mundo.
—Tú no nos engañas —comentó el mayor cuando yo aún seguía sumido en mi asombro, pues aún no lograba digerir la noticia de que ese sujeto estaba nuevamente cerca de mí.
— ¿A qué te refieres? —pregunté aún sin salir de mis cavilaciones.
—Sabemos que no eres un sujeto cualquiera Kai, las marcas del colmillo lo indican —comentó el mismo hombre y supe de inmediato que se refería a las marcas en mi rostro. —Tú conoces a Tala, y él debe de conocerte muy bien —. Tala, así es como le dicen a mi pelirrojo en las calles, pues él es un lobo solitario y el jefe de todos los prostitutos del Tercio de Sin City. Pero no revelaré que su verdadero nombre es Yuriy Ivanov.
—Cierto, lo que dices es verdad… Pero yo también conozco que ustedes fueron parte de BEGA y eso no me lo pueden negar —confirme y ellos asintieron sin titubear.
—Somos aún parte de BEGA, siempre lo seremos —habló Crusher con seguridad, mientras giraba levemente su cabeza para mostrarme el tatuaje que tenía en su cuello. Era una pequeña esfera atravesada por algunas líneas y rodeada por una línea más gruesa alrededor, era como un globo terráqueo.
—Mientras nuestro líder esté vivo, seremos BEGA —confirmó Mystel. Al tiempo que hablaba iba mostrándome el tatuaje, igual que el de su compañero, pero ubicado en el abdomen.
Los tatuajes de ambos no poseen colores, al contrario de las marcas en mi rostro que son azules, y es que ellos son miembros de un grupo comando del Tercio de Sin City, pero lamentablemente se desintegraron hace un par de años. Las razones de su desintegración aún son desconocidas, no obstante no me interesa demasiado ese motivo, lo importante es que como miembros de un grupo comando deben tener muchas buenas habilidades para poder escapar de este lugar. Con sus habilidades y las mías creo que saldremos victoriosos de este escape. Así como las prostitutas tienen a las que ellas denominan sus guardaespaldas femeninas, los prostitutos tienen dos grupos comandos que son los encargados de proteger a los prostitutos en caso de cualquier inconveniente.
Hasta donde yo sabía, existían dos grupos comandos que eran BEGA League y White Tigers, pero al disolverse los primeros fueron reemplazados por Majestics. De los primeros dos conozco algunos de sus miembros, principalmente porque si hay una particularidad igual entre las guardaespaldas y los grupos es que sus miembros también ejercen el oficio común en Sin City. Mas ahora sé que son los White Tigers quienes tienen comunicación directa con el grupo principal. Éste último no es más que los verdaderos líderes de los prostitutos, quienes comandan al resto y en especial los reúnen cada vez que hay problemas o asuntos que los conciernen. El nombre que recibe ese grupo especial es diferente dependiendo de su líder, el líder anterior había decidido llamarlo Demolition Boys, pero cuando éste "murió" y Yuriy lo sucedió cambió el nombre a Blitzkrieg Boys.
La señal de que una persona es miembro del grupo principal son los colmillos azules, el color es lo que lo distingue de cualquier réplica, y está terminalmente prohibido hacer algún daño a un miembro de ellos; y como todos los habitantes de Sin City, se asume que también ejercen la prostitución. De más está agregar que el valor de los miembros de los grupos comandos es más caro que el de los prostitutos promedio, y el del grupo principal es mucho más caro que el de los comandos. Las tarifas van en aumento conforme las categorías ascienden. Es un dato muy interesante, pero simplemente menor.
Ahora bien, lo importante es el silencio pensativo en que se sumieron nuevamente mis compañeros de habitación. Si bien me resulta sumamente desesperante esta espera, sé que es una decisión que ellos deben afrontar y que no es fácil. Yo soy un completo extraño para ellos, no me conocen y aunque mis intenciones sean las mejores, desconfían de mí aunque digan lo contrario. Además, si nos descubren intentando escapar, nuestro destino seguramente será la muerte, cosa que ninguno desea. Por esa sola razón la idea de escapar de este lugar es tentadora pero a la vez una misión suicida. Pero finalmente, Crusher me observó y Mystel se quedó expectante, esperando a lo que dijera su compañero.
—Si te ayudamos a escapar… ¿Saldremos contigo cierto?
—Sí, yo, ustedes dos y Brooklyn, si es que está en este edificio, escaparemos —les confirmé con suma seguridad.
Los dos intercambiaron miradas y esbozaron una leve y casi imperceptible sonrisa. Yo me mantuve en silencio y les observé, al fin habría un desenlace y seguramente es favorable.
—Hiwatari… has encontrado dos aliados —comentó el mayor.
—Cuantas conmigo, Kai —dijo el menor y me miró con cierta energía, las chispas de sus ojos denotaban que estaba emocionado. Parece tan inocente que me cuesta creer que sea realmente miembro de BEGA y haya asesinado gente o siquiera que fuera peligroso, mas no debo bajar la guardia ni con este joven, es una espada de doble filo, pero que me será de mucha ayuda.
—No los defraudaré, tienen mi palabra —dije y los tres estrechamos manos, esa era la manera correcta de sellar un trato.
—Primeramente —comencé a hablar aprovechando la circunstancia, —debemos averiguar si efectivamente está Brookyn Masafield en la sección norte, para ello debemos llegar allí esta noche.
— ¡¿Esta noche?! —exclamó el rubio sobresaltado. — ¿No es muy pronto? Aún no sabemos como llegar.
—Idearemos el plan ahora, ya tengo reunidos varios datos que serán de ayuda —comenté, para poder comenzar a exponer la información que había recaudado a lo largo de los días que he estado aquí.
—Dinos entonces —exigió Crusher, pero sinceramente me sorprende que ellos lleven más tiempo que yo en este lugar y no sepan los mismo datos que yo. Si los hubieran tenido, entre sus habilidades y esa información habrían salido hace ya mucho tiempo.
—Por lo que pude ver, el primer piso de la sección norte consta de siete celdas, es decir que dos habitaciones son más pequeñas que el resto y se deben encontrar en el centro del pasillo, porque hay dos puertas que están muy juntas, más juntas que las demás.
— ¿De qué nos serviría conocer ese dato?
—Dado que la cantidad de presos por habitación es mayor a uno, sería lógico que o bien haya un solo delincuente en esas habitaciones o ninguno o simplemente sirvan de despensa. Confiaremos en estas dos puertas como puntos para ocultarnos, pues en todos los casos no deben estar muy vigiladas, o al menos no tanto como las demás. Ahora bien, en un pasillo "normal", hay un guardia en cada puerta, cosa que no pasa en el ala norte; aprovecharemos eso a nuestro favor a la hora de poder entrar e inspeccionar una a una hasta encontrar al líder de BEGA.
—Sí genio, pero ¿cómo llegaremos hasta ese otro lado? —fue la voz irritante de Mystel. A veces me dan muchas ganas de golpearlo hasta destrozarlo, o romperle el cuello lentamente y que se escuche el tronar de sus huesos, pero no puedo hacer eso, son mis aliados ahora.
—Alrededor de la prisión no hay torres de vigilancia, salvo en el jardín trasero, pero hay aproximadamente una cantidad de diez guardias que custodian las partes laterales y delanteras de la prisión, sería imposible escapar sin ser vistos por las linternas. Sin embargo, a las doce de la noche hay un cambio de guardia, es decir, que por diez minutos hay una completa oscuridad en un muro a la vez. Si mal no saqué mis conclusiones, el muro que primero hace la guardia es trasero, después el nuestro y finalmente el norte. En diez minutos debemos salir de nuestra celda y escalar hasta el tejado, donde sé que no hay guardia los lunes, no sé por qué razón. En los siguientes diez minutos bajaremos por el muro del norte y entraremos a esa sección.
—Me parece un buen plan —comentó el mayor, —pero me falta un detalle… ¿cómo lograremos salir de esta celda y cómo lograremos entrar en la otra?
—Eso también lo he analizado y creo que sé cómo lograrlo —comenté y miré la ventana con barrotes que tenemos en la única pared visible. —Mystel… pásame el cuchillo que guardas debajo de la almohada —dije y Crusher parecía sorprendido, mas el rubio estaba igual o peor. No esperaba que yo encontrara ese cuchillo escondido, siendo que seguramente ni el mismo Crusher supiera de él.
Aunque estaba entre enojado, embroncado y apenado, Mystel caminó hacia su almohada y la tomó entre sus manos, la levantó y metió la mano debajo de la funda, comenzando a moverla en todas direcciones hasta que logró encontrar un pequeño bastón de madera, que al presionar en el extremo sobresalía el filo de un cuchillo. Simplemente era un arma blanca y de poca importancia, pero quizá para el joven poseerla lo hacía sentir más seguro. El mayor no dijo nada, mas seguramente estaba ofendido con su compañero por ocultarle una cosa así. De todas maneras los problemas entre ellos no me interesan, sólo deseo que me ayuden a cumplir mi tarea.
—Usaré el cuchillo y cortaré los barrotes —dije y le pedí al mayor que me sostuviera en sus hombros, dado que mi altura no me permite llegar a la dichosa ventana, ante la mirada de incredulidad del menor. Coloqué el cuchillo en el extremo superior del barrote, después de asegurarme de que los guardias no merodeaban por los alrededores, acto seguido ejercí toda mi fuerza sobre el cuchillo y logré cortar el barrote con una rapidez que impidió que hiciera algún sonido.
Vi como los otros dos contemplaban con asombro y cierto temor como rompía el segundo barrote de la misma manera. Luego hice lo mismo con la parte de debajo de los barrotes, quedando de esta manera un hueco lo bastante grande como para que dos personas de tamaño chico y mediano lo atravesaran. Siempre he sido muy fuerte, mi fuerza me ha condenado durante toda mi vida y siempre he sido el objeto de cada una de las pesadillas de las personas que estaban a mí alrededor. Por eso estoy seguro de que soy un monstruo.
—Haremos lo mismo para destruir los barrotes que estén en la sección norte —dije con seguridad una vez me hube bajado de los hombros de Crusher. —Lamentablemente sólo entramos Mystel y yo, Crusher serás el cargado de cubrirnos en caso de que algún guardia note nuestra ausencia, pero lo conveniente sería que evitaras que noten nuestra ausencia —hablé con mi tono entre irónico y serio, cosa que logró confundir a los otros dos.
— ¿Podríamos poner en marcha el plan esta noche? —dijo el rubio que parece que no ha prestado nada de atención a mis datos.
—Obviamente, Mystel… hoy es lunes, hoy se cumple una semana de que estoy en esta pocilga y mientras más rápido encontremos a Brooklyn, más rápido saldremos.
Los tres quedamos de acuerdo en eso, pero aún faltaban algunas horas para poner en marcha el plan que había elaborado yo mismo. Aunque era un plan muy rudimentario, dependería mucho de nuestra agilidad y destreza, por esa razón es que Mystel, con todo el disimulo que pueda tener ese joven, comenzó a practicar para no estar tan oxidado a la hora de la verdad y no entorpecer el proyecto de encontrar a Masafield. Y pensar que ese chico rubio y hablador vale más de lo que realmente cobra en la cama y no puede escapar de una prisión de este tipo, algo me dice que lo que le falta es una motivación adecuada. Mas no me cuesta pensar que el motivo se reduce a Boris, ese sujeto es capaz de acabar con cualquier ser humano, tanto física como mentalmente, como hizo con Yuriy. De solo pensarlo se me revuelve el estómago y se me erizan los vellos de mis brazos, mas nuevamente vuelve el cosquilleo en la palma de mis manos.
Siempre era lo mismo, siempre era la misma rutina en esas noches de tormentas personales, donde ni el cielo más hermoso o la lluvia más estrepitosa podrían haber mejorado mi estado de ánimo en esos momentos. Son terribles y casi agónicas las horas en las que estoy aquí, aguantando lo que sea hasta verlo salir. Para mí parecen horas agónicas, y aunque generalmente no fumo, en estos instantes me acabo fácilmente el atado de veinte cigarrillos. Eso ha sido así desde que ese sujeto se volvió su cliente.
Yuriy Ivanov aún era un prostituto perteneciente al grupo principal, si quería comer todos los días debía trabajar sí o sí. Mas lamentablemente, su mejor cliente y el que más le pagaba era nada más y nada menos que Boris Valkov, un sadomasoquista que está fascinado con maltratar a mi pelirrojo todas las noches que esté con él y destrozarlo tanto física como moralmente. Nadie quisiera soportar ese infierno al que está sometido, pero no tiene de otra. Si no trabaja, no come y no acepta ni aceptará jamás mi dinero. Tan joven, tan altanero, tan egocéntrico, él se cree superior a los demás aunque sea inferior, y va a tratar de pasar por encima de cualquiera, pero solo yo conozco sus profundos temores, ocultos a todo el mundo. Solo yo puedo destruir a ese chico, no ese maldito bastardo.
El pelirrojo siempre va al mismo hotel, porque según él es el que tiene los colchones y las sábanas mas mullidas, cómodas y atractivas para el cliente, a mí parece es un simple hotel como los cientos que hay en Sin City. Pero él insistía todo el tiempo, y quizá tenga razón. Hijo de una madre prostituta y un padre proxeneta no es de sorprenderse que conozca cada rincón de este basurero a la perfección, ha sido prácticamente criado para ser prostituto o proxeneta, claro que ganándose el desprecio de su padre por haber elegido lo primero. Sin embargo, él es tan altanero que no le importó. Él es así.
Aunque es él quien conoce más que otro las reglas y los peligros de la prostitución, sólo he visto un hombre con el que sea débil y parezca un principiante: con Boris Valkov. El sujeto salió primero por la puerta del hotel, lo vi subirse a su auto, que es bastante lujoso lo que me hace suponer que tiene un muy buen sueldo, y se aleja por la calle. Arrojo mi cigarrillo aún encendido entre mis dedos, por la cólera y la impotencia de no poder asesinarlo ahora mismo. Como no puedo cometer este homicidio, arrojo el cigarrillo todo destrozado y entro al hotel.
Lo primero que veo es al recepcionista, está sentado en el mostrador y lee una revista, parece muy aburrido, debe ser un día más de trabajo y de ver sujeto tras sujeto entrar con un prostituto. Una vez que me vio elevó la vista y me contempló fijamente, dejando de lado la revista y sonriendo con un poco de tristeza patente en sus ojos. Creo que no soy el único que odia a Boris y que siente cariño por el pelirrojo.
—Recién salió Boris, eres tan puntual como siempre Kai —me dijo con cierta resignación. Yo le miré y negué con la cabeza, para comenzar a dirigirme hacia las escaleras, pues sé cuál es la habitación casi reservada a Yuriy y sus clientes. —Debes querer mucho a ese chico para hacer lo que haces… tienes un gran corazón —escuché comentar al recepcionista mientras volvía a prestar atención a su revista.
Subí las escaleras y caminé esos pasillos mientras mi mente divagaba por distintas dimensiones de las frases que dijo ese sujeto. ¿Realmente quiero tanto a este idiota pelirrojo como para cuidarlo de esta manera? ¿Lo he hecho tantas veces que hasta el personal me reconoce? Tal parece que la respuesta a ambas preguntas es un sí, un sí bastante rotundo para mi gusto pero es la verdad.
Sí, soy un monstruo casi descarnado y muchas personas me condenarían al mismo diablo si pudieran, pero no pueden quitar la poca humanidad que le queda a mí ser. Ese muchacho fue el que despertó en mí el más sincero instinto de protección y cuidado, aun siendo él como es yo sigo estando a su lado, como fiel que he sido toda mi vida a la gente que quiero. Mas con este muchacho me ha pasado algo muy distinto, desde que lo vi por primera vez cuando buscaba por primera vez un prostituto en las calles del Tercio de Sin City, hubo algo en su mirada que me atrajo mucho más que las maniobras que hacía en la cama. Sí, yo mismo comprobé que Yura es un experto en hacer su trabajo.
Abrí la puerta y me encontré con un panorama bastante feo, pero natural teniendo en cuenta las circunstancias. El pelirrojo estaba atado a la cabecera de la cama con un par de cuerdas, vaya a saber si las trajo él mismo o Boris, desnudo y con muchas marcas de cortadas en todo el cuerpo. Su piel blanca como la nieve estaba cubierta de manchas rojas y algunos moretones en sus brazos y piernas, quizá hubo algún forcejeo lo cual no me sorprendería. Estaba con los ojos entreabiertos y cuando me acerqué me di cuenta de que estaba semi-inconsciente, seguramente algún golpe en la cabeza o algún golpe que fue dado en el lugar incorrecto lo dejaron en ese estado.
Cuando me vio acercarme a la cama, intentó balbucear algo pero lo hice callar mientras procedía a desatarlo. Boris es un verdadero salvaje, yo soy un monstruo pero ese bastardo se ha metido con el único ser en todo el mundo capaz de apagar mi fiera interna. Es un sujeto despreciable que debería temer por su vida por el simple hecho de tocar la piel de Yura, para quien su cuerpo es su medio de trabajo, mas no debería de dejarse dañar de esta manera. Una vez hube desatado sus muñecas noté que sus brazos cayeron inertes en la cama, cosa que me pareció sumamente extraña.
Examiné el cuarto del hotel y un brillo me llamó la atención. Un brillo extraño estaba en la mesa de noche colocada al otro lado de la cama. Por ello caminé hasta allí, mientras escuchaba los balbuceos torpes del pelirrojo y comprobé que no sólo era una aguja, sino que era una jeringa.
—Despreciable hijo de perra —dije en voz alta mientras tomaba la jeringa que aún poseía un par de gotas de la droga que ese bastardo hijo de su puta madre inyectó en Ivanov. Eso explica su estado, el muchacho debió haberse resistido además.
Terminé de vestir un poco al pelirrojo y lo tomé en brazos mientras este apenas trataba de mantenerse despierto y consciente. Bestia salvaje de Valkov, esta fue la gota que derramó el vaso, desde hoy se puede considerar hombre muerto y muerto por Kai Hiwatari, que muchos han calificado como peor que el infierno. Bajé por las escaleras y llegué a la recepción, donde el joven nuevamente dejó de lado su revista para mirarme con cierta frialdad.
—Boris dejó el dinero aquí, ahora que bajas deberías llevártelo —dijo y volvió a prestar atención a su revista.
Salí y coloqué al joven de ojos celestes en los asientos traseros de mi auto, le dije que volvería en unos minutos y él asintió entre adormilado e ido de la realidad, pero lo vi como se quedaba dormido. Yuriy solo duerme si se siente tranquilo y seguro, una parte de mi ser dio un salto al saber que provocaba esa sensación en quien quiero.
Una vez regresé al interior del hotel, tomé el dinero que es en realidad de Invanov, solo se lo guardaría hasta que estuviera bien. Me despedí con un simple "gracias" del sujeto de la recepción, mas este no le quitó la vista a su revista y contestó con palabras que no me gustaron para nada.
—Es una lástima que te desvivas por un simple prostituto de baja monta…
Y esas palabras cavaron su tumba. Con un disparo en el medio de la sien lo encontraron los prostitutos que bajaron de las otras habitaciones. No me arrepiento de haber hecho lo que hice, una muerte más en mi haber no es algo que me preocupe, menos si se trata de Sin City. Aquí las muertes son más habituales y los que trabajan en este lugar son personas que no tienen una razón para poder vivir.
Conduje a paso moderado por las calles hasta que llegamos a un viejo edificio que funciona como casa matriz y hogar de los miembros del grupo principal. Allí viven los miembros de este grupo mas no su actual líder, Voltaire vive en una casa con mayores comodidades y el muy viejo no trabaja como los jóvenes que comanda. A mis ojos no es más que un viejo magnate adicto al dinero y al poder que usa y manipula a los prostitutos para que piensen que trabajan dignamente cuando en realidad están pagando el aire acondicionado de ese anciano decrépito.
Una vez que entré con Yuriy en brazos todos se levantaron de sus asientos o se acercaron a mí, preguntando qué fue lo que había ocurrido. Mas mi prioridad era llevar al pelirrojo a su habitación y dejarlo descansar, sé que no le fue inyectada una dosis que lo dejara en coma, mas considero que fue una dosis demasiado grande para él que no está acostumbrado a introducir en su cuerpo más de una línea de cocaína o varios cigarrillos de marihuana. Lo dejé recostado y lo arropé un poco, no obstante me quedé observándolo unos momentos. Tan altanero que es, tan pedante y déspota… ahora está en este estado por culpa de un hombre contra el que no pudo defenderse, culpa de una bestia salvaje que no posee una mejor vida que las alimañas. Su vida no vale nada en comparación con la de Yuriy Ivanov, la vida de éste último es sagrada y el que atente contra ella será castigado por mí y por mis propias manos.
—Juro que pagará —dije en voz alta y acaricié su cabello rojizo, tan despeinado y poco prolijo, pero es muy raro verlo así dado que lo más sagrado para este homosexual es su cabello pelirrojo el cual cuida como si fuera de oro.
Salí de la sala con cierto cansancio, no tanto físico sino mental. Mi mente está dando vueltas a mil por hora y comenzaré a rastrear a ese bastardo esta misma noche. Es temprano y quizá todavía ronda por las calles de Sin City buscando más prostitutos. Sólo necesito una carnada, un señuelo que lo atraiga y que lo haga pagar en su momento de distracción más notorio. Sé que yo sería una excelente carnada, conozco las reglas de los prostitutos de pies a cabeza gracias a Ivanov y sé que puedo seducirlo con mi sola presencia, no dudará, no me reconoce y no sabe mi nombre. Maldito bastardo.
En medio de mis cavilaciones me quedé sentado en una de las mesas del lugar, ignorando a los demás muchachos pues ninguno me interesa y no son muchos. Voltaire selecciona cuidadosamente a sus subordinados directos. Sergei e Ivan alejaron a los demás, siendo ellos de mis conocidos y saben que no deseo estar con nadie y por mi mirada quizá notaron mis intenciones. Ellos están en lo correcto en alejar a los demás.
Pasé unos minutos más en silencio, con la cerveza como única acompañante. Tomé un par de cervezas yo solo, mas el mareo no llegaba y no deseaba que llegara. Mi plan estaba formulado muy rudimentariamente, pero daría resultado porque simplemente no puedo dejar libre a una mierda como ese sujeto, sería cuestión de tiempo antes de que matara a alguien, o peor, antes de que matara a Yuriy. Aunque creo que si lo mato las cosas se pondrán peores para los Demolition Boys, pues así les había colocado Voltaire de nombre, bastante ridículo a mi consideración. Pero no pude seguir pensando, pues una voz muy cercana se hizo escuchar.
—Kai, ¿dónde está Yuriy? ¿Qué fue lo que ocurrió?
—Bryan no grites —le dije después de tomar de un sorbo medio vaso de cerveza. —El pelirrojo está bien, está en su cuarto. Boris Valkov fue lo que pasó…
— ¿De nuevo ese bastardo? —comentó con resignación Bryan Kuznetsov, quien era otro miembro más de los Demolition Boys. Muy alto y de ojos verdes, junto con un cabello lavanda, es un muchacho fuerte y salvaje. Su nivel de violencia es apenas más bajo que el mío, es un monstruo bastante moderado pero un monstruo en fin. —Hacía tanto que no aparecía… pensé que había desaparecido.
—Pero no, y tiene algo nuevo —dije mientras le pasé la jeringa, y el chico la tomó entre sus manos con cierto asombro. La examinó un momento y después me lo devolvió, casi como si la evitara. Había olvidado que su adicción fue a la heroína por intravenosa, había olvidado que Ivanov me contaba de sus comas por exceso de droga y sus vueltas a la vida casi milagrosa.
— ¿Eso le dio a Yuriy? —. Asentí ante su pregunta. —Maldito bastardo, merece podrirse en el infierno. —Su comentario fue hecho mientras tomaba mi botella de cerveza y la bebía desde el pico con mucha rabia, lo entiendo. Él es de los pocos que realmente aprecian al pelirrojo y quizá esa sea otra razón para llevarme bien con él. Kuznetsov es de los pocos hombres que valen la pena para tener como amigo y aliado en todo momento.
—O un infierno Hiwatari… —dije y me puse de pie, caminando hacia la puerta del lugar.
—Espera ahí Kai Hiwatari —me ordenó el sujeto y le hice caso simplemente por el gran aprecio y estima que le que tengo. —No puedes matar a un cliente, o Voltaire nos matará a todos nosotros —dijo y lamentablemente es el problema que no había previsto. Pero solo suspiré y seguí caminando hacia la puerta. — ¡Promete que no lo matarás! ¡Kai! ¡Si amas a Yuriy no lo mates!
Me paré en seco y esa frase resonó en mi cabeza. Era la primera vez que alguien decía de manera tan abierta mis sentimientos hacia el pelirrojo. Pero la respuesta ante esa frase fue muy simple y mi mente no titubeó. Puede que hayan castigos peores que la muerte y quizá en algún momento de mi vida lo mate como sólo una alimaña como él se merece. Sin embargo me aseguraré de no poner en peligro a Yuriy nunca más, nunca volverá a ponerle un dedo encima mientras yo esté con vida y pueda evitarlo. El pelirrojo estará a salvo siempre, pues lo amo realmente.
—Te doy mi palabra de no matarlo —le afirmé y lo miré.
—Es sorprendente y admirable el amor que tienes por Yuriy Ivanov.
—Sí, lo amo más que a mi propia vida —. Lo admití, después de tanto tiempo lo admití y no me arrepiento de ello. Por más que mi amor por él sea más destructivo que constructivo, es un riesgo que debo tomar, pues mi corazón ha comenzado a latir y eso no lo deseo cambiar.
Salí del gran salón, la noche es joven y las estrellas aún se ven… La cacería ha comenzado y yo traeré la mejor presa.
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Nota final: Espero que les haya gustado y que la idea del plan no les haya sonado muy trillada jajaja Muchas gracias por leer y en el siguiente capítulo veremos si logran su cometido los tres reclusos o no! Mil y un gracias si comentan, cualquier crítica será bien recibida siempre y cuando sea constructiva. Kitty fuera, paz!
