[Segundo Arco: Elección]

Su respiración agitada le asfixió al punto de ahogarlo teniendo como consecuencia una despertada agresiva e instantánea, Dipper visualizó su entorno un tanto peculiar, pareciera como si hubiera despertado de un vívida pesadilla, una cruel pesadilla. Ahí estaba Mabel, soñando en qué sabe qué cosa. Parecía tener un sueño dulce y agradable de infante. No podía dejar de verla, tenía esa imagen de joven adulta extremadamente hermosa en sus ojos. Pero ahí estaban él y ella, siendo unos niños bobos.

Ahí fue, en ese fragmento de minuto dónde se dijo: "Fue solo un sueño", pero y qué tal si eso en verdad sucedía, ¿Mabel saldría con Bill Cipher?, ¿Bill vendría?, ¿Qué debía hacer?. El miedo lo estaba ahogando, no podía dejar que eso pasase. Era amargo y les estremecía y sentía el final en acda segundo y volvió a replantear su decisión.

Él no se iría con su tío Ford.

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Habían pasado 8 años otra vez, él los había sentido como si los hubiera vuelto a repetir. Pero esta vez fue exquisita, vio crecer y encarnecer a su bellísima hermana, igual de boba, más boba que su absurda pesadilla de hace años, fue tan vívida que jamás podría olvidarla.

Ahí estaba ella riendo en la cocina, sonriendo y haciendo galletas en forma de unicornio. En estos últimos años Mabel había dedico su gran dote artístico a la repostería; Y vaya que le iba muy bien, incluso había planeado hacer su propio local con la fama que había estado ganando.

El betún rosado se le embarraba por la linea perfecta de sus labios ¡Era un descaro solo poder mirar!

—¡Mabel!—Dipper le llamó en su característico tono. —dime que harás galletas de monstruos.—comentó volviendo a su realidad tranquila a lado de la persona que más quería.— Los monstruos me hacen mejor por que no son ególatras, a parte habías dicho que ya no te gustaban.

—¡Claro que me gustan, Dipper tontuelo!—se quejó esta misma.— Solo que los de este lugar no, tal vez existan más amables en otro lugar. tal vez un día me los encuentre.—confesó la gemela.

Dipper sonrío. Le encantaban esos días junto a ella corriendo y avanzando ante las atrocidades que le planteaba el mundo sobrenatural.

Al caer la noche, se escurrió en la cama de su hermano como solía hacerlo. Le hacía sentir segura y a Dipper le encantaba. Eran aún jóvenes y tenían momentos románticos siempre que podían. Lo único malo —no exactamente— era que ellos a veces se les pasaba la mano.

A Dipper agradecía poder acariciar su contraria espalda desnuda y dejarle marcas de constelaciones; Para su estrella favorita.

—¿Te parece si mañana vamos a explorar el bosque? —le dijo él castaño a su hermana. el bosque era un lugar apto para cualquier situación.

—Me parece fantabulosisímo. —dijo ella con una alegría y una bella sonrisa.

A la manada siguiente, Mabel tomó su suéter de exploración, verde para que combinara con la naturaleza, y una falda short para andar sin problema. Dipper no se esforzó mucho, solo lo cómodo. Acto seguido este mismo se dirigió a besar nuevamente a su hermana, la cual amaba sin condiciones.

¿Bill? Ya ni se acordaba usualmente la gran parte del tiempo.

Mabel decía que a veces veía polvo mágico entre los árboles y le emocionaba el hecho de que en verdad pudiera ser real, apostaba que la hadas eran de azúcar y podían darle ingredientes mágicos para su repostería.

Hablaron y hablaron, realmente era imposible medir el tiempo entre besos y risas, era el tiempo efímero hasta que el cielo se volvía más obscuro y el eco se marcaba más, uno muy curioso era uno lejano. Primero una gota, después un tas suave, luego más fuerte. Dipper sintió ansiedad.

¿Por qué el tiempo se detenía?

Giró lentamente su cabeza y vio a Bobby, un chico ciego, eso aparentaba siempre llevando lentes obscuros saliendo de vez en cuando. A dipper no le importaba ya que le parecía sospechoso, siempre bien cubierto y con su bastón.

—Vaya, vaya, ¿Por qué corres tanto?— Dijo una voz chillona que no se parecía a la de Bobby. Sus ojos empezaron a resplandecer, esos ojos poseídos.

Dipper no sabía qué hacer, sentía su pesadilla volver a vivir.

Tenía miedo, ¿Se equivocó al elegir?

¿y si tan solo ellos dos desaparecieran? ¿Escaparan?

Ya era muy tarde….si el pudiera volver a escoger, elegiría escapar y cuidar a Mabel, ese era su destino.


Aquí está el segundo arco, espero les haya gustado. Los capítulos son cortitos pero bueno, este es el intructorio del arco 2.

Bill cipher es humano por una razón, buena espero a su consideración y creo que a poco eso se irá descubriendo.

Muchas gracias por su apoyo y por leer.