la madera del barco, mientras el capitán se encargaba de mantener el navío en el rumbo previsto, quien podría imaginar el infierno que estaba a punto de desatarse, una gran tormenta se situó sobre ellos provocando que tuviese que ayudar al capitán.

- ¡Baja las velas!- Gritó mientras el agua recorría todo su cuerpo y el de ella, viró sin avisa a la rubia y sin aviso cayó al agua, sin que el muchacho se diese cuenta.

Cuando la tormenta empezó a calmarse se percató de la desaparición de la muchacha y miro hacia el agua, lanzándose a donde creía que ella se encontraba, viéndola y sacandola del agua en su barco, viendo que sangraba con mucha virulencia de su cabeza, parecía que recibió un buen golpe, provocando que el chico se preocupase y en un acto de extrema locura la besó y abrazó para cargar con ella mientras pedía ayuda a los que se encontraban en el barco con ellos.

- Por favor... no te mueras... tú no Emma... no puedo perderte, a ti no...-Susurro acariciando su pelo, hasta que llegan los demás y le miran atónitos.

Se que es bastante corto pero hasta adaptarme de nuevo a lo que es el trascurso de la historia no quería precipitarme con nada más enrevesado, deseo que os guste y que la espera haya valido un poco la pena