La Cena Con Los Jefes

A la hora de la cena Teresa trataba de inventar la mejor excusa que podía para evitar estar presente, cuando de repente oyó que alguien tocaba la puerta.

-Pase- contesto ella tratando de sonar muy enferma

-La cena esta lista y solo faltas tu-anuncio el doctor desde e umbral de la puerta

-No me siento bien…excusame con los Sres. Andrew, pero no podré estar en la cena.

El doctor se asomo a la paciente ocupando su espacio personal al tocar su frente y tomar su pulso.

-Como es que este hombre se me acerca así nomas?-pensó Teresa mientras el corazón traicionaba su plan de no parecer perturbada. Luego el se coloco el estetoscopio para escuchar los latidos de su corazón. Para Teresa esta era una practica un tanto incomoda porque el frío aparato era presionado sobre su pecho, y aunque confiaba en la profesionalidad del doctor ella lo miraba tratando de descifrar que estaba pensando el cuando hacia eso, pero en la cara del doctor no era posible encontrar un rastro de picardía. Aunque por dentro el libraba una batalla cada vez que estaba tan cerca de ella.

-Pamplinas! Estas mas sana que yo. Levantate de ahí y ven a cenar con nosotros.- replico el doctor mientras guardaba el aparato.

-Pero es que estoy muy débil…

-Eso no es lo que me dice tu corazón…

-Stephen por favor, te lo ruego, no me hagas ir a esa cena, te lo suplico.- Dijo ella con ojos suplicantes y las manos entrelazadas como si estuviera rezando

-Mira: los jefes van a discutir asuntos importantes durante la cena y es vital que estés ahí.

-Pues toma apuntes con tu horrible letra y me dejas saber después!-exclamo enojada mientras cruzaba los brazos

-Ah si!? Pues se lo explicas tu misma a la Sra. Andrew. Ya quiero verle la cara cuando tu le expliques el motivo de tu 'debilidad'… o quieres que se lo explique yo?

-NOOO!- y en un abrir y cerrar de ojos Teresa se puso de pie-Te juro que me la vas a pagar…-murmuro entre dientes mientras se preparaba para ir al comedor. El doctor sonrío mientras le ofrecía su brazo para escoltarla al comedor. En respuesta ella lo empujo en broma.

-Perdonen el retraso-murmuro Teresa al entrar al comedor y cerciorarse de que de verdad estaban esperando por ella.

-No se preocupe Srta. Audrey- contesto el Sr. Andrew con su acostumbrada cortesia.

A Teresa se le quito el apetito inmediatamente, mientras el doctor la miraba furtivamente. Estaba agradecida de quedar sentada de una manera que no tenia que verle la cara al Sr. Andrew porque al ser el doctor tan alto y estar sentados entre los dos, le bloqueaba la vista.

-Albert… quiero decirles…. comenzó la Sra. Andrew mientras miraba a Teresa y a Stephen, el le dijo que no con los ojos.

-Decirles que Candy?- pregunto la Hermana Maria

-Que estamos planeando expandir el Hogar de Pony!-interpuso el Sr. Andrew

-Otra vez!?

-Si, Candy y yo estábamos pensando que deberíamos contratar mas personal para satisfacer las necesidades de los niños que tenemos así como la de los que están por venir.

-Personal?-pregunto el doctor sabiendo exactamente a lo que originalmente estaba aludiendo la Sra. Andrew

-Contrataremos a una enfermera y enviaremos a un aspirante a maestro.

Aunque Teresa no tenia ni la menor intención de participar en la conversación, no pudo evitar intervenir -un…maestro?

-Si, alguien que te ayude con los niños, sobretodo con nuestro pequeño exhibicionista- contesto la Sra. Andrew mientras guiñaba un ojo y sacaba la lengua de lado.

El doctor puso la cara sombría.

-Un maestro? un hombre?... Me voy a quedar sin trabajo?- pregunto Teresa tristemente

-No! Porque piensas así?- exclamo la Sra. Andrew

-Por supuesto que tengo que pensar así! Es obvio que si un maestro va a trabajar aquí, la que sobra soy yo…- contesto tristemente Teresa

-Permitame explicarle Srta. Audrey-continuo la Sra. Andrew- este hombre va a ser su ayudante, no a la inversa

Teresa no podía creer lo que estaba escuchando y una sonrisa se dibujo en su cara mientras fantaseaba sobre como iba a supervisar a un hombre. -Lo tratare con mano dura- Pensó. Al notar su satisfacción el doctor comento -Cuidado que no se te vaya a subir el poder a la cabeza! Pobre hombre…ya siento lastima por el!- pero en realidad lo que sentía era celos y eso cualquiera lo podía notar.

-Teresa, tienes que ser mas respetuosa con los hombres, si sigues así nunca te vas a casar! Ya tienes 21 años y deberías de pensar en formar tu propia familia…-Le aconsejo la Hermana Maria con mucha dulzura sin darse cuenta que su comentario era como una daga que le desgarraba el corazón. Su expresión se nubló lo cual no paso desapercibido ante los demás.

Teresa no había tenido buenas experiencias con los hombres de su vida; su padre la había abandonado cuando era muy pequeña, y el hombre con el que estuvo a punto de casarse la dejo porque amaba a otra persona. Pero esto solo se lo había confiado al doctor.

-Yo los respeto tanto como ellos me respetan a mi -Contesto Teresa recordando la vez que se fue de golpes con un rudo vaquero

El doctor, como si le estuviera leyendo la mente comenzó a comentar entre risas -Ya de por si podemos sacar de la lista de prospectos a los vaqueros del rancho Cartwright

-Que? Hay algún vaquero interesado en la Srta. Audrey?- pregunto la Sra. Andrew con mucho interés y curiosidad

-Stephen…no…por favor

-Permitanme contarles -comenzó a relatar el doctor con mucho placer, como si estuviera a punto de comenzar un cuento de hadas- Un día la señorita Audrey llevo a los niños de excursión al rancho Cartwright, cuando de repente…

-Doctor Russell! por favor no continue….-le suplico Teresa

-…De repente…- continuo el doctor sin hacerle caso- la señorita Audrey se ha dado cuenta de que nuestro querido Sammy se había apartado del grupo, así que fue a buscarlo por los establos. Después de un rato decidí ir a ver lo que estaba pasando y…

-Basta….Stephen, no-sigas.

-…Y cual no fue mi sorpresa al encontrar a la Srta. Audrey a los puños con un vaquero!

La Hermana Maria movía la cabeza de lado a lado en desaprobación, la Sra. Andrew se llevo la mano a la boca sorprendida, el Sr. Andrew estaba inmutable, y el doctor no paraba de reirse.

-Pero que paso!?- Pregunto la Sra. Andrew con ansiedad

-Lo que paso fue…-comenzó Teresa a explicar muerta de la vergüenza - el hombre ese le estaba gritando a mi niño (solo yo puedo regañar a mis niños ), eso me puso furiosa y comencé a agredirlo verbalmente. Mientras mas acalorada se volvía la discusión, mas lascivo se volvía el hombre! No podía creer que ese hombre me estuviera hablando tan inapropiadamente delante de un niño! De repente el se acerco y trato de tocarme, o me toco, no se…-Teresa cerro instintivamente los puños mientras ponía cara de repulsión, como si estuviera reviviendo el suceso - después todo se volvió negro y no supe mas de mi hasta que Stephen me quito al infeliz para que no lo siguiera golpeando…

-Pero como!?- Pregunto la Sra. Andrew muy sorprendida

-Cuando los encontré trate de controlarla- agrego el doctor muy divertido- pero cuando me di cuenta de lo que le había hecho al infeliz, la verdad que me dio miedo….el pobre estaba tirado en el suelo en posición fetal y yo no quería correr la misma suerte si trataba de detenerla… no tienen idea de lo fuerte que es esta mujer!

-Pero como lo derribaste?- Insistia la Sra. Andrew

-Candy….- contesto Albert con una mirada que lo explicaba todo mientras instintivamente cerraba sus piernas y se sentaba mas derecho.

-Oooooohh ya ENTIENDO!… Bien hecho Srta. Audrey!- Exclamo la Sra. Andrew con alegría -y que paso con el hombre después?

-Quedo lleno de moretones, y creo que no podrá tener hijos…-bromeo el doctor

-A mi no me parece nada gracioso- interrumpió la Hermana Maria con el ceño fruncido -ese hombre podría haberte hecho mucho daño Teresa, debiste haber llamado al doctor…

-Es que eso de damisela en peligro no me queda

-Créanme que después de que me entere de lo que había hecho entonces era yo el que lo quería moler a golpes… solo porque la rata termino siendo mi paciente no le pude romper la cara, por eso del 'Juramento de Hipocrates'- agrego el doctor con tono serio

-Ahora entiendo porque la llamas 'Súper Mujer' -agrego la Sra. Andrew

-Ah si!, por eso también...-contesto pícaramente el doctor mientras Teresa le daba una patada por debajo de la mesa

-Pero que paso con el vaquero?-Insistía la Sra. Andrew

-Después del incidente se enamoro perdidamente de la Srta. Audrey - contesto la Hermana Maria -Hasta me ha pedido su mano en matrimonio!

-No saben lo mucho que lo he despreciado, pero mientras mas lo rechazo, mas me acosa…

-Lo que pasa es -explico la Sra. Andrew- que a los hombres mientras mas mal los tratas mas te desean.

-Hey!- exclamaron en protesta al unísono los hombres en la mesa

-Pero es la pura verdad!

-Y como hago para provocar lo contrario?- Pregunto Teresa con mucho interés

-Dile cosas como 'te quiero como a un hermano' y si es mayor 'te veo como a un padre' o si no, el clásico 'seamos amigos'- comento el Sr. Andrew mientras miraba con una sonrisa de lado a su esposa.

Al doctor no le estaba gustando el rumbo que la conversación estaba tomando -Vamos Albert, Que cosas dices? No me le pongas ideas en la cabeza a Teresa.- Y con eso decidió cambiar el tema -Y después de saber todo esto están seguros de que van a mandar a ese pobre hombre a trabajar con la Srta. Audrey?

-Ay pero si casi se me olvida decirles quien es que va a venir!-exclamo emocionada la Sra. Andrew, -Pero antes quiero decirle Srta. Audrey:No se de por vencida. En esta vida hay que besar muchos sapos para encontrar a un príncipe -propuso mientras acariciaba la mano de su esposo e intercambiaban una dulce mirada. La Hermana Maria fingía no estar escandalizada mientras se concentraba en su cena. Teresa sentía la mirada penetrante del doctor, y estaba sudando, en un cuarto con aire acondicionado. - Ademas mi Anthony es todo un caballero y será un excelente ayudante-concluyo la Sra. Andrew con orgullo

-Quien es Anthony?- pregunto Teresa

-Anthony viene para acá!?- preguntaron la Hermana Maria y el doctor al unisono

-Si! No es genial?- exclamo la Sra. Andrew emocionada- Anthony quiere ser maestro y antes de entrar a la universidad quiere adquirir un poco de experiencia en el campo de la educación. Estoy segura de que la Srta. Audrey será una excelente mentora para mi Anthony…

-Quien es Anthony?- volvió a preguntar Teresa

-Que bueno que viene Anthony! -Exclamo alegre la Hermana Maria- hace tanto tiempo que no lo veo! Será un placer tenerlo aquí. Que contenta me puso esa noticia Candy, Hace tiempo que no veo a tus hijos…

-Hijo?!- pensó Teresa- "El hijo de los Andrew va a ser mi ayudante?! Oh Dios… pero si yo pierdo el juicio nada mas de ver al Sr. Andrew, ya me imagino como me voy a poner cuando esté trabajando con el hijo!?

Mientras esta conversación se llevaba a cabo, también el doctor había perdido el apetito y el humor -Candy, Albert, se van a quedar esta noche?

-No podemos, deje a los chicos con sus primos Cornwell y yo se lo fuerte que puede ser lidiar con ellos, así que quiero volver esta noche antes de que vuelvan locos a sus tíos.-contesto ella

-Entonces podríamos conversar antes de que se vayan?

-Por supuesto