(Otro capítulo más de esta bella historia, que espero y les este gustando)

Capitulo Dos

Kai se tocó los labios maravillado, la huella del beso de Rei aún seguía caliente sobre ellos. El aire de la habitación crepitaba por el deseo. La tarde había tomado un sentido surrealista por todo esto. Quizás esto era realmente uno más de sus sueños eróticos. En un momento él se despertaría en su cama, con su mano sobre su pene, solo como siempre. Sin embargo, él sabía que no era un sueño. El hombre junto a él era real, su familiar olor era una atractiva combinación de cedro, miel y el almizcle del deseo. Quería tanto a Rei como él siempre lo había querido. El beso había abierto las puertas de sus sentimientos cuidadosamente encerrados y sabía que estaba en problemas.

— ¿Dónde está la luz?

— ¿Hmm? —El sol se está ocultando. Se está poniendo oscuro aquí.

—Oh. El interruptor está en la pared junto a la puerta. Por lo general no tengo visitantes en la noche.

—Tú debes ahorrar una tonelada de electricidad —dijo Rei con una sonrisa. Kai sintió el sofá alivianarse cuando Rei se levantó y fue hacia el interruptor. Recordaba lo bien que Rei se veía con sus jeans, su firme y musculoso culo de años de natación, sus piernas largas y fuertes. En un instante Rei estuvo de vuelta, su cálido aroma atacaban las fosas nasales de Kai.

—Quiero hacer algo más que besarte, Kai. Llévame a tu habitación.

Kai se puso rígido. Por mucho que él quisiera a Rei, no podía soportar la idea de que los ojos de Rei se posaran sobre su cuerpo destrozado por múltiples cicatrices.

— ¿Tienes hambre? Me muero de hambre.

Rei se echó a reír, con tono afectuoso. —Claro, yo siempre tengo hambre, ya lo sabes. —Es cierto. A Rei le encantaba comer, pero nunca ganaba ni una onza de peso. Su cuerpo alto y delgado, era puro músculo. Kai tragó saliva al recordar el cuerpo perfecto de Rei algunas veces cubriendo el suyo cuando ellos hacían el amor durante horas, parando solamente cuando ellos caían desfallecidos por el agotamiento.

—Voy a pedir una pizza —dijo Rei, sacándolo de su fantasía. — ¿Qué lugar es bueno cerca de aquí?

Una vez que la pizza llegó, se sentaron en la península, en la cocina de Kai que servía como mesa para comer. El lento ardor encendido por el beso aún calentaba la atmósfera, pero Kai estaba aliviado de que Rei no lo había presionado para ir más allá.

Rei le contaba sus historias como de costumbre, donde detallaba las aventuras y desventuras de sus viajes alrededor del mundo, haciendo reír a Kai más de lo que lo había hecho en un año. —Sin embargo, es bueno estar de vuelta —dijo Rei, repentinamente serio. —Estarás impresionado cuando sepas que tomé un empleo. En el Club Shinjuku. Voy a ser salvavidas y entrenador de natación. Se trata de una actuación temporal, pero quién sabe... voy a tener pleno acceso a todos los servicios cuando no esté trabajando.

Kai sonrió. —Rei, tú eres la única persona que conozco capaz de conseguir un empleo tras pasar tan solo un día de haber regresado.

—Bueno, mi reputación me precede —dijo Rei con una risa modesta. Él aún era conocido localmente por su habilidad como nadador universitario. Él había llegado a clasificar para los Juegos Olímpicos, pero su naturaleza soñadora y sus ansias por conocer el mundo no eran la materia prima para ser un campeón y nunca lo había probado.

Rei tocó el brazo de Kai, las yemas de sus dedos difundían su calor como un bálsamo curativo.

— ¿Qué es la mejor cosa de ser ciego?

— ¿Qué? —Kai no estaba seguro de haber oído bien.

Rei no había quitado la mano del brazo de Kai. Lentamente empezó a masajear el músculo, distrayendo a Kai mientras añadía —Nada es totalmente bueno o totalmente malo. Se pierde la vista, se gana otra cosa.

Kai asintió con la cabeza lentamente. —Yo no lo había pensado de esa manera, supongo. —Pensativamente tomó un bocado de su pizza, el fuerte queso derretido sobre el picante peperoni daba como resultado una explosión de sabor en su lengua. —La comida sabe mejor. Y peor. —Rió. —Quiero decir, las cosas buenas realmente saben muy bien y la basura—de muy baja calidad, como la comida excesivamente salada que solía tragar sin saborear, olvídalo. —Sintió el suave apretón animándolo en el brazo y pensó un poco más en eso. —La música es mejor. Puedo oír los matices de los instrumentos y la voz mezclándose, retorciéndose y entrelazándose de un modo que no había podido apreciar antes. Puedo sentir mejor las cosas también. Es como si en mis dedos hubieran brotado terminaciones nerviosas especiales. Cuando me pasó por primera vez, nunca pensé que sería capaz de aprender Braille, pero ahora apenas pienso en ello. Mis dedos "leen" los patrones de puntos casi tan fácilmente como antes podía leer con mis ojos.

—Apuesto a que otras sensaciones se han acentuado también. —dijo Rei, su voz de repente se tornó menos intensa, la seducción añadía picante a su tono de voz. Sus dedos trazaron una línea de fuego hacia abajo por el brazo de Kai. Él dejó caer la mano sobre el muslo de Kai. Una sacudida de excitación lo atravesó cuando los labios de Rei se encontraron con los suyos. Se agarró a la barra para no perder el equilibrio sobre el taburete.

Rei se puso de píe y con cuidado hizo que Kai se levantara. Envolviendo sus brazos alrededor de él, lo acercó a él. —Te quiero a ti, Kai. —Él le dio un beso, entrelazando sus lenguas. Rei se apartó, e instintivamente Kai se inclinó hacia delante, con los labios aún separados y buscando con su lengua a Rei. En lugar de eso sintió el empujón de los dientes de Rei, mordiendo ligeramente su cuello sobre el pulso caliente de su vena yugular.

El pene de Kai se puso rígido en sus jeans, su corazón golpeaba en su pecho. Su cuerpo dolía por Rei, la lujuria hervía por su sangre, derritiendo sus huesos. Empujando a Rei hacia atrás, cogió la camisa de Rei, sintió la fila de botones y ágilmente los abrió, desesperado por sentir el firme y liso pecho de Rei. Rei estaba en silencio, sólo el latido de su corazón revelaba lo que sentía cuando Kai se inclinó hacia abajo, lamiendo la carne ligeramente salada hasta que él entró en contacto con un pezón. Mientras él lo mordía suavemente y luego lamía un poco el pequeño botón, Rei gemía suavemente, sus dedos se enredaban entre el cabello de Kai, mientras este buscaba su segundo pezón.

—Jesús —susurró Rei. —Me estás volviendo loco.

Kai se arrodilló en el piso de la cocina ante el hombre que había amado durante tanto tiempo. Una parte de él aún estaba esperando que él se despertara de este increíble sueño. Sus codiciosos dedos abrieron los botones de metal de la bragueta de Rei, sonriendo cuando entró en contacto con la carne. Rei nunca usaba ropa interior, recordó, mientras se inclinaba para inhalar el embriagante olor almizclado. Alzando los brazos, él pasó sus dedos sobre el pecho de Rei y sus brazos, memorizando cada curva de sus músculos y huesos.

Podía sentir el temblor de Rei por la anticipación cuando su boca se acercó al oscilante pene de Rei. Empujando los jeans de Rei más abajo de sus muslos, acunó sus pesadas y calientes bolas, en una mano, mientras buscaba la gorda cabeza con sus labios. Incapaz de controlar su lujuria, él chupó el pene con fuerza llevándolo profundamente hasta su garganta, casi ahogándose. Sólo cuando tuvo que tomar aire él liberó el eje. Lamió el pene de Rei como si fuera un chupachup2, hasta que de nuevo no pudo resistir más y se lanzó hacia abajo para tomarlo hasta la empuñadura.

—Oh Dios —gimió Rei. —Kai, Kai, sí... —Demasiado pronto sintió la familiar tensión y el estremecimiento del cuerpo de Rei, dándose cuenta que estaba a punto de venirse. Abrigó con una mano el eje de Rei, su boca bombeó al mismo ritmo que la mano, su otra mano aún acunaba bolas de Rei.

Rei jadeó, su cuerpo se puso rígido cuando disparó su caliente y espeso semen en la garganta de Kai, quien no lo dejó ir hasta que ordeñó la última gota de su amante.

Rei se apartó, cayendo sobre sus rodillas frente a Kai. Tomándolo en sus brazos, le susurró —Nunca ha habido alguien que pueda compararse contigo, Kai. Eso fue increíble.

Rei se levantó lentamente, jalando a Kai con él. Kai se inclinó, buscando los jeans de Rei que aún seguían alrededor de sus muslos manteniéndolo atrapado. Empezó a tirar de ellos hasta que Rei comenzó a reírse y en lugar de eso Rei los empujó hacia abajo, saliendo de ellos dando patadas junto con sus sandalias. —Yo no necesito eso. No en este momento. Llévame a tu habitación.

—Rei, no creo…

—Shhh —Rei tocó los labios de Kai y lo calmó. —Esto va ir a tu ritmo. Vamos a acostarnos, ¿de acuerdo?

Kai tocó el mostrador para poder orientarse y entonces llevó a Rei a su habitación, contando los pasos a su paso. Se sentó en el borde de la cama, muy consciente de la desnudez de Rei y su cuerpo aún con la ropa puesta.

Nadie había visto su cuerpo a excepción de sus médicos y terapeutas físicos desde el accidente. La herida en su cara había sido cuidadosamente tratada por un cirujano plástico, más de un centenar de pequeños puntos expertamente cosidos para permitir que sanara dejando la menor huella posible. El mismo cuidado que no habían tenido con su cuerpo, el cual había sido acuchillado muy gravemente por fragmentos de metal retorcido y trozos de vidrio como para haber podido trabajar en él con tal delicadeza. Cicatrices gruesas, surcaban y cubrían su torso, retorcidos recordatorios de que otra persona tomó la decisión de ponerse al volante con un quinto de vodka rugiendo a través de su sangre... Se abrazó, la ansiedad casi borraba el placer aún persistente por haber chupado el perfecto pene de Rei.

Sintió el hundimiento de su cama cuando Rei se acomodó al lado de él. —Acuéstate junto a mí —dijo Rei, acariciando la cama. Sintió la mano de Rei que suavemente jalaba de él hacia abajo. —Hey —dijo Rei, suavizando su voz. —Soy yo. No soy un tipo que acabas de conocer en un bar. Soy tu mejor amigo. No me rechaces. Por favor. Ayúdame a entender por lo que estás pasando. Déjame estar aquí para ti.

Kai no respondió, pero se relajó un poco cuando la mano de Rei le acarició el brazo. Le encantaba el sonido de la voz de Rei, su registro profundo, su cadencia lenta y segura. —Escúchame, independientemente de los estragos que haya ocasionado el accidente a tu cuerpo, tú sigues siendo tú. Sigues siendo Kai Hiwatari, mi gran fuego. —Sonrió Kai a pesar de sí mismo. Aún tenía la postal que Rei le había enviado durante los años que pasó en Irlanda con el nombre de Kai escrito en gaélico y su significado en su idioma escrito debajo.

—No me des la espalda —dijo Rei —Confía en mí. —Acarició la cadera de Kai, sus dedos se deslizaron justo debajo de la camisa a la altura de la curva de su cintura.

—Confío en ti —le susurró Kai, dándose cuenta de que era verdad. Sintió como los dedos de Rei agarraban el dobladillo de su camisa. Él apretó los labios para no gritar. Rei tendría que ver su cuerpo en algún momento. Él superaría—la inevitable cara de asco de Rei y trataría de aguantar su compasión...

Él medio se sentó, para permitir que Rei le quitara la camisa por completo.

—Oh bebé —dijo Rei en voz baja, su voz, como Kai había esperado, estaba llena de compasión. Kai se puso rígido, buscando a tientas su camiseta. Podía sentir el calor de la vergüenza en su rostro. Cuando no pudo encontrar su camisa, agarró las sábanas, desesperado por esconder su cuerpo desfigurado por las cicatrices.

Fuertes dedos quitaron la tela de él y se apretaron contra su pecho. —Basta, Kai. Recuéstate. Todo está bien. Te juro, que todo está bien. —Él se relajó de nuevo, derrotado, las lágrimas no deseadas llegaron a sus ojos. Sintió los dedos de Rei moviéndose sobre su piel, siguiendo los retorcidos y levantados surcos de tejido cicatrizado que cruzaban su cuerpo como un mapa. Él sintió como el dedo de Rei seguía el rastro a todo lo largo de la más grande de sus cicatrices, que zigzagueaba desde la tetilla izquierda de Kai hasta su cadera. Trató de no alejarse.

— ¿Te duelen? —La voz de Rei era baja, casi reverente.

—No. Ya no.

—Lo siento —dijo Rei en voz baja. —Lamento no haber estado aquí. Lamento no haber sabido...

Kai sintió los labios de Rei pasar rozando por el mismo camino que sus dedos acababan de tomar. —Kai, eres hermoso, ¿sabes eso? Sé que tú piensas que estás desfigurado, y que ahora eres feo, pero nunca podrías ser feo. No para mí. —Sus dedos continuaron recorriendo el torso desnudo de Kai, alejándose de las cicatrices y deslizándose sensualmente por su pecho y vientre.

Los dedos de Rei se movieron más abajo, parando en la bragueta de Kai, arrastrando la cremallera hacia abajo. El pene de Kai se levantó con fuerza contra la presión de la mano de Rei. Levantó sus caderas cuando Rei tiró de su jeans, jalándolos hacia abajo por sus piernas. Sintió la mano de Rei acariciar su pene y sus testículos por encima de sus calzoncillos de algodón. Cuando Rei tiró del elástico de la cintura de su ropa interior, levantó sus caderas para que Rei los deslizara, su corazón golpeaba contra sus costillas, capturando su aliento en su garganta.

Manos calientes se apoderaron de su eje mientras la caliente boca de Rei bajaba sobre él. Su cuerpo, que casi había olvidado la pasión que otra persona podría despertar al tocarlo, estaba ardiendo, cada fibra de su ser, esforzándose por alcanzar lo que Rei le ofrecía.

Kai escuchó un largo y bajo, gemido y se dio cuenta de que era suyo. Calor derretido empapaba sus sentidos cuando Rei utilizando toda su capacidad para soportar, tomó a Kai profundamente en su garganta. A medida que mamaba su pene, sus dedos acariciaban y acunaban sus testículos, deslizándolos por debajo de estos para provocar su pequeña y fruncida entrada entre las nalgas de su culo. Había pasado tanto tiempo... tanto tiempo.

—Más despacio —Kai finalmente logró decir algo. —Demasiado rápido. Me voy a venir muy rápido...

—Eso está bien —masculló Rei, su voz sonaba amortiguada por el pene. —Quiero que lo hagas. Tú necesitas esto. Y luego, nos tomaremos nuestro tiempo. —La sensación de la boca de Rei y las manos en su pene era más intensa que cualquier otra cosa que Kai hubiera experimentado alguna vez en su vida. Rei sin descanso lo besaba, lo mordía un poco, lo acariciaba, provocando que él llegara rápidamente a un clímax ferozmente intenso. Kai agarró la cabeza de Rei, sosteniéndola con fuerza mientras su cuerpo se estremecía en éxtasis.

Rei se salió de su abrazo suavemente, deslizándose hasta acostarse al lado de Kai. Durante un tiempo, Kai yació inerte por el placer, cada nervio y músculo de su cuerpo se relajó hasta el punto de quedar paralizado. Rei respiraba de manera uniforme al lado de él, su mano ligeramente apoyada sobre el muslo de Kai.

Kai se volvió hacia él, llegando a tocar la cara que nunca volvería a ver con sus ojos de nuevo. Pasó los dedos por encima del puente de la nariz de Rei, buscando el bulto, recordó que era el resultado de una fractura de nariz que a Rei había sufrido años antes, cuando una pelota de béisbol le había caído en la cara. Sus dedos trazaron la fina línea de los altos pómulos de Rei resbalando por los párpados de sus ojos, acariciando las suaves y largas pestañas mientras con los ojos de su mente miraban el inusual color dorado ámbar de sus grandes y ardientes ojos. Llegó más alto apartando el pelo que colgaba sobre su frente. Él tomó un mechón de su suave y largo cabello entre los dedos pulgar e índice, recordando su rico brillo oscuro.

Una emoción que él apenas reconocía revoloteó y giró como un pájaro ebrio en su corazón. La calidez de la presencia de Rei a su lado, con la mano descansando con propiedad sobre el muslo de Kai, se extendió como un bálsamo curativo en sus huesos. Él estaba—se dio cuenta un poco sobresaltado—feliz.

CONTINUARA ... y en el próximo habrá lemon, no desesperen.

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