Disclaimer: Los personajes no me pertenecen. Son de Ryan Murphy y otra gente que, repito, no soy yo ¬¬

Advertencia: Esta historia contiene slash (relación chico/chico), así que si no te gusta... pues ya sabes.

Summary: Fue un impulso, Puck no lo razonó. Simplemente se dejó llevar por el momento, por la rareza de la situación y las ganas de sacarse a Lauren de la cabeza. Lo que un par de tragos de más pueden provocar… [Serie de viñetas]


"Impulsos"

2

—Tenemos que hablar —le susurró Puck al oído cuando lo alcanzó en el pasillo, antes de ingresar al Glee Club.

Por alguna extraño razón, Finn sintió que se le erizaban los vellos de la nuca. Abrió los ojos grandes como platos, sin poder ocultar su sorpresa. No entendía por qué su cuerpo reaccionaba de aquella manera. Eso sólo le había sucedido con las caricias de Quinn, con los besos de Rachel… ¿Por qué demonios ahora era Puck quien le provocaba eso?

—Tal vez hace frío —susurró para sí. Entonces se dio cuenta que su amigo lo miraba, esperando una respuesta—. De ninguna manera —se apresuró a decir.

Noah Puckerman rodó los ojos.

—Tío, no puedes seguir evitándome de esta manera. Tenemos que hablar sobre… eso.

Finn puso cara de horror, como si el Sr. Schue acabara de decirle que tenía que bailar un número de tap frente a todo el colegio.

Eso nunca sucedió —se apresuró a recalcar.

Y sin decir más se unió al resto de sus compañeros. Aquella sesión resultó bastante… diferente. Finn ahora no sólo se ocupaba de evitar contacto visual con Rachel, con quien había intentado volver (un intento que había acabado de manera desastrosa, por cierto), sino que también debía rehuir de la mirada de Puck. Se mordió el labio mientras su profesor se dedicaba a escribir en la pizarra los objetivos del Glee Club para ese año.

—Oye, Finn —le susurró Puck.

El chico apretó los puños e intentó que su sobresalto pasara desapercibido. ¿En qué momento Noah Puckerman había logrado sentarse junto a él? Sus movimientos tendrían que haber sido realmente sigilosos para que Finn no lo notara aunque, a decir verdad, la situación de esa noche lo tenía de por sí demasiado distraído.

—¿Qué-demonios-quieres? —le preguntó entre dientes.

—Necesitamos hablar —le respondió su amigo. Su respiración caliente atacó nuevamente el cuello de Finn, con o sin intención. Pero lo hizo.

Finn se armó de valor. Necesitaba ponerle un alto a aquella situación.

—¿Acaso quieres cantar I kissed a boy and I liked it?

Y entonces sintió la mano de Puck caer con todo su peso sobre su nuca. Finn no pudo tragarse un "Ouch" y pronto todos en el Glee Club los estaban observando. Abrió la boca para excusarse, pero no sabía exactamente qué era lo que tenía que decir. No podía pensar cuando Puck estaba tan cerca de él. ¿Por qué demonios no podía pensar?

—Tenía un bicho —fue todo lo que el otro chico dijo, y se encogió de hombros. Cuando supuso que ya nadie les estaba prestando atención volvió a hablar en voz baja—. Justamente, eso que acabas de decir, no. He hablado con Santana…

—¿QUÉ? —gritó Finn. Nuevamente el Sr. Schue dejó de hablar y todos sus compañeros se voltearon a ver qué demonios le sucedía—. Otro bicho… —masculló el chico, y bajó su mirada. De repente las agujetas de sus deportivas lucían más que interesantes…

—Decía —continuó Puck, en susurros que erizaban la nuca de Finn—, que he hablado con Santana. Resulta que ella y Brittany solían "practicar"… esetipodecosas —se apresuró a decir.

—Yo no quiero practicar nada —se quejó Finn, aunque tras pronunciar esas palabras algo en la boca de su estómago se removió, inconforme.

—No es eso lo que estoy diciendo —continuó Puck, que comenzaba a sonar alterado—. Por dios, tío, pon atención. Sólo digo que eso que pasó, no tiene importancia. No significa nada. Fue un hecho aislado. Si ellas practicaban y aún así no significaba nada… ¿Por qué en nuestro caso debería de significar algo, no crees?

Finn suspiró. La lógica de su amigo no lo convencía en absoluto. Y no le extrañaba. La lógica de Noah Puckerman nunca convencía. A nadie. ¿Pero qué podía hacer él más que asentir con la cabeza y fingir que estaba de acuerdo? No podía aceptar que para él, aquel beso había significado algo. Finn no podía ni siquiera pensar que aquel beso, aquel impulso, le había movido el mundo de la misma manera que el alcohol le había movido a Puck la habitación dos noches atrás.

Simplemente no podía. Sería como admitir que era gay. Y él no era gay. ¿O sí?


Nota:

1. Algo que no aclaré en la primera viñeta porque me olvidé, y que vale para ésa, ésta y las que vienen: El uso de la palabra "tío" (creo) es exclusivo del español peninsular, pero no se me ocurría otra manera de traducir "dude". y bueno... sinceramente, me gusta como queda así xD

2. Sé que es una pareja poco usual, así que les pido a los pocos que leen que, si pueden, me dejen su opinión. Aunque sean dos palabras, lo valoro mucho ^^

3. Y si ven un OoC grande como una casa, ya saben: tomatazos.