CAPITULO 2
Nos estábamos levantando de la mesa para salir del comedor cuando un ruido como de una explosión hizo que nos pusiéramos en guardia y que el comedor entero girase la cabeza hacia la mesa de Rachel.
Humo se levantaba del centro de la mesa. Los pocos profesores que se encontraban en el salón en ese momento se acercaron corriendo, al igual que yo y la mayoría de los alumnos, mientras se armaba un revuelo más grande que la explosión misma.
Me abrí paso entre capas y armaduras hasta llegar al lado de Rachel, quien, para mi extrañeza, reía histéricamente, junto con la mayor parte de la mesa y los estudiantes que empezaban a darse cuenta de lo que realmente había pasado.
Seguí todas las miradas hasta dar con un mago, sentado en el centro de la mesa, con lo que parecía ser un vaso que se suponía tendría que haber contenido zumo de naranja en la mano y su cara llena de pólvora, tan negra, que lo único que se podía distinguir de ella eran unos enormes ojos que oscilaban entre el color miel y el verde resina, al mismo tiempo que sabías donde acababa su cara y empezaba su pelo por los enormes rizos que inundaban su cabeza. El pensamiento que vino a mi mente fue lo adorable que se veía, justo antes de ser apartado por la mano de la Decana, abriéndose paso.
-Por Alumio… Quién tenía que ser, reconocería esos rizos en cualquier lugar.- Comenzó la Decana, con voz severa, aunque su mirada se veía divertida- Blaine Devon Anderson –El chico explosivo y adorable levantó los ojos hacia ella- Es la cuarta vez esta semana, y solo estamos a miércoles ¿Qué tienes que decir en tu defensa?
-Pensé que sería divertido si conseguía hacer que cuando Jeff intentara beber el zumo se le callera todo encima… Sin causar dolor, ya sabe- La decana miró al chico con mirada severa. Yo sólo podía pensar en lo dulce de su voz. – Quiero decir que, estaba practicando para clase de defensa contra demonios, Sra. Decana- Rectificó el chico, Blaine, inmediatamente.
-Acompáñeme a mi despacho, Sr. Anderson. A pesar de tener cierta simpatía por usted y agradarme la idea de molestar al Sr. Sterling, me temo que esto no puede seguir sin un castigo- Blaine se levantó de la mesa, junto con aplausos de los que parecían sus amigos, con Rachel entre ellos, y se puso al lado de la Decana. No pude dejar de notar que era bastante bajo.- Pasaremos por la enfermería de camino- Dijo la Decana, después de mirarlo y empezar a caminar- Y ustedes, vuelvan a sus quehaceres, ¿Tan poco trabajo tienen? Me temo que tendré que hablar con la Sra. Sylvester.- Antes de que la Decana acabara de decir estas palabras, el comedor se encontraba ya casi vacío. La verdad es que, lo que más deseaba en ese momento era acercarme a Rachel y poder hablar con ella sobre su amigo Blaine, que tanto me había llamado la atención, pero por desgracia, no podía, y tendría que esperar a hacer de sujetavelas en su cita con Finn. Suspiré. Al menos tendría alguna oportunidad.
O.O.O.O.O
Cuando acabé la clase de textos antiguos me dirigí a la Sala de Natura, ya que tenía un periodo libre y me apetecía estar solo. Entre por la puerta del jardín y me dirigí a mi banco preferido. La Sala de Natura se utilizaba antes como aula de Biología y anatomía, pero ahora está en desuso y simplemente es una parte más del jardín, aunque vallada y con bancos y pupitres.
Los estudiantes no suelen merodear por aquí, ya que la suciedad de los antiguos asientos, impide darles uso. Por eso yo mantengo mi preciado banquito limpio y saludable. Cuando llegué a mi lugar, me extrañó que siguiera tan limpio como lo dejé, a pesar de la tormenta de la noche anterior, pero no le di importancia. No al menos, hasta que metí la mano bajo las hojas y no encontré mi libro. En ese momento me asusté de verdad. Yo nunca rompo las reglas, pero ese libro… Ese libro era un libro pagano y del pueblo, y estaba prohibido para los Caballeros como yo. Noté como empezaba a hiperventilar, los ojos me escocían y las lágrimas ya amenazaban con caer cuando una mano en mi espalda hizo que me sobresaltara y me apartara inmediatamente. Miré al chico a la cara. Nunca lo había visto antes, pero por la capa verde oscura, supuse que era un mago. Luego miré a sus ojos, y… Esos ojos.
-Tranquilo- Era él, Blaine. Con su cara despejada pude ver lo realmente hermoso que era, los ojos que ya conocía envueltos por largas pestañas, los labios rojos y carnosos mientras que su cara era enmarcada por una mata de rizos- Yo tengo tu libro.
Me lo quedé mirando sin saber que decir, miles de preguntas con lo que podría él hacer con esa información me asaltaban la mente, pero pareció darse cuenta, me sonrió.
-Otra vez, tranquilo. No le diré a nadie. Me encanta este autor- Se sentó en mi banco, mirando el libro. Yo me levanté, pues hasta ese momento había permanecido agazapado y recuperé mi postura y expresión habituales.
-¿Qué haces aquí?- Le pregunté, en un tono más insolente del que me habría gustado sonar, pero el hecho de que me hubiera visto débil no me gustaba en absoluto.
-Exploté un zumo hoy y la Decana me castigó con limpiar esta Sala. Ni siquiera sabía que existía. Aquí encontré tu libro.- Contestó él sin hacer caso a mi tono despectivo de antes.
No pude evitar soltar una pequeña carcajada por su pésima explicación de lo que había pasado esta mañana en el comedor.
-Se lo que pasó en el almuerzo Blaine- Dije su nombre con seguridad – Lo vi. Todos lo vimos.
-Vaya, así que ahora soy famoso- Dijo con una sonrisa- No es que no lo fuera ya. Entre los magos lo era, pero ahora lo soy también entre los caballeros. Increíble.
-Pero cierto- Contesté devolviendo su sonrisa- Entonces… ¿ No te molesta hablar con un Caballero?- Le dije un poco asustado, a lo que él sólo rió.
-¿No se supone que soy yo quien debería preguntar eso? ¡Tú eres de un estamento superior! Además, me encantaría poder hablar más contigo pero no creo que pueda hasta que sepa tu nombre.
-Soy Kurt Hummel. Y gracias por lo del libro.
-No hay de qué. Espera. ¿Has dicho Kurt Hummel? Así que tu eres el famoso carabina de Rachel y Finn.
-¿Tu sabes de Rachl y Finn? –Pregunté, sinceramente sorprendido, a lo que Blaine asintió.
-Rachel es mi mejor amiga, me lo cuenta todo. Pero no te preocupes- Añadió al ver mi cara intranquila- soy el único que lo sabe, y nunca le diría a nadie. Al igual que con lo de tu libro.
-Si… Gracias por eso.- Le dije mirándolo, realmente agradecido.- Sabes, esta noche Finn y Rachel tendrán una cita "clandestina" como ellos la llaman y como no, tendré que ir de tercero. ¿Te gustaría venir y hacerme compañía para que no muera de absoluto aburrimiento.
-Para mí sería un honor- Respondió Blaine mientras hacía una tonta reverencia. No me di cuenta de cuanto a cita sonaba mi plan para esa noche hasta que sonaron las trompetas para indicar el final de esa hora y tuve que despedirme de Blaine.
Así que esto es el segundo capítulo. No se si alguien lo habrá leído, pero cómo en otra página en la que también lo subo sí que me dijeron que lo siguiera… bueno, pues pensé en subirlo aquí también, así que lo seguiré subiendo, aunque el próximo no creo que pueda hasta el lunes o el domingo por la tarde, me voy de viaje y no tengo internet. Sin más, me despido ;) Besos! 3
