Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, aunque la historia si.

Lo que está escrito "entre comillas" con los pensamientos de la gente.

Lo que está escrito en cursiva son conversaciones telefónicas o en la lejanía.

La história está escrita en tercera persona.

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CAPÍTULO 2. NUEVA YORK. AQUÍ ESTOY.

Emmett abrió la puerta al oír el timbre y Alice se lanzó a sus brazos, abrazándolo como si hiciera siglos que no se veían, cuando hacía apenas un mes. Alice le había llamado hacía dos días para decirle que ella y un amigo se mudarían al apartamento, y él estaba encantado de tener a su hermana con él. La echaba mucho de menos, aunque nunca lo reconocería en voz alta. Le encantaba picar a la pequeñaja diciéndole que era una pesada y que le molestaba su presencia. Aunque ella nunca se lo tomaba a mal, sabía que su hermano solo le tomaba el pelo.

A pesar de ser gemelos, no se parecían en nada, salvo por sus ojos. Ambos los tenían expresivos y de un azul turquesa que solía llamar mucho la atención.

Jacob miraba la escena desde el descansillo del décimo piso del edificio en el que viviría en breve. Le encantaba ver a Alice tan feliz. Él siempre había querido tener hermanos, pero no había podido ser posible.

- Emmett, este es mi mejor amigo Jacob. - dijo Alice, cogiéndole de la mano. - Jacob, este es el gigante de mi hermano Emmett. Aunque no te asustes por sus músculos, no le haría daño ni a una mosca.

Jacob rió y estrechó la mano que el sonriente Emmett le tendía.

- Encantado de conocerte al fin. - dijo Emmett, dejándoles pasar al piso. - Esta pesada no ha dejado de darme el coñazo con Jacob esto, Jacob lo otro... Al fin nos conocemos.

- Encantado de conocerte también. - dijo Jacob. - Y gracias por dejar que me quede aquí.

- Los amigos de Alice son mis amigos. Vamos. Os ayudo a meter vuestras cosas.

Emmett les ayudó a meter las maletas y las cajas que había en el descansillo y comenzaron a instalarse, lo cual tardaron siete horas en hacer. Cuando terminaron, Alice sacó una botella de champán de su bolso y llenó tres copas.

- Brindo por el inicio de una nueva vida. - dijo Alice, alzando su copa. - Atrás dejamos a los mierdas con los que nos topamos en la universidad. Ya no somos críos, ni adolescentes. Ahora somos hombres. - Emmett rió y Alice le dio un codazo. - Trabajaremos, ganaremos dinero, nos tiraremos a cientos de tías y beberemos hasta no poder meter la llave en la cerradura.

- Por el inicio de una nueva vida. - dijeron Jacob y Emmett y los tres bebieron todo el champán de sus copas.

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Habían pasado tres meses desde la llegada de Jacob a Nueva York y nada de lo que había planeado se había cumplido. No tenía trabajo, no se había emborrachado (plan de Alice)...

- Jacob, vamos. Seguro que allí necesitan a algún economista.

- Hoy no me apetece que me rechacen más. - dijo Jacob, soltándose de la mano con que le sujetaba Alice. - Hemos ido a doce empresas y en todas me han rechazado sin apenas coger mi curriculum.

- Pero... A lo mejor si... Tal vez...

- Doy asco, eso es lo que pasa. - exclamó, sintiendo como se le formaba un nudo en la garganta. - No me quieren trabajando con ellos porque soy un gordo y feo que les dejaría mal ante los clientes.

Jacob se quedó de piedra cuando Alice le abofeteó en medio de la abarrotada calle.

- Que sea la última vez que dices eso de ti. ¿Ha quedado claro?

- Pero...

- Que te calles o te vuelvo a dar una hostia! - gritó, enfadada. - Ni estás gordo ni eres feo. Eres Jacob, el chico más increíble que he conocido nunca. Eres una gran persona y muy inteligente. El chico más listo que nunca conoceré. Si no te quieren en esas empresas es porque son unos incompetentes de mierda, vale?

- Pero...

- Vale?

- Vale. - se rindió al fin. - Me has pegado.

- Para ver si dejabas de decir tonterías. - dijo, acariciando la marca que había dejado en la mejilla de Jacob. - Te quiero como a un hermano. Lo sabes, verdad?

- Si...

- Aunque reconozco que cuando te conocí, te hubiera follado.

- Alice! - exclamó, sonrojándose por momentos. - ¿Vas borracha?

- ¿Por qué? ¿Es que no puedo decir que estás bueno?

- ¿Pero tú no eres lesbiana?

- A mi me gustan las personas, es solo que las mujeres me hacen disfrutar más. De momento. Nunca se sabe.

Jacob sonrió.

- ¿Quieres que follemos para que veas lo apetecible que eres?

- Por el amor de Dios, Alice. Deja de decir esas cosas. - dijo, separándose un poco de ella.

- ¿Por qué te cuesta tanto hablar de estas cosas? - dijo, sujetándole del brazo para impedir que se marchara. - Tienes muy mal concepto de ti mismo, Jacob. Y no me gusta. Anda, vamos a tomar algo.

- ¿No tenía que seguir llevando currículums?

- Mejor lo dejamos por hoy. - Alice cogió a Jacob de la mano y entraron en la cafetería que tenían delante.

Mientras que Alice se tomaba un café y se comía dos enormes trozos de tarda, Jacob se tomó un té de menta. Era su favorito.

- Quiero que encuentres a alguien y lo quiero para ayer. - dijo una voz de mujer tras ellos. Alice miró a la chica, que estaba sentada en la mesa de al lado hablando por teléfono. - Deja de traerme a esas barbies siliconadas con la cabeza vacía y traeme a una secretaria de verdad. - hizo un pequeño silencio para coger aire. Su socio a veces le ponía de los nervios. - Quédatelas todas para ti, yo quiero a alguien que sepa de números, no solo que sepa pintarse las uñas y hablar de marujeos.

- Perdone. - dijo Alice, estirando su brazo y tocando el hombro de la chica. - Discúlpeme.

- Un momento, ahora te llamo. - dejó el teléfono encima de la misa y miró a Alice. - ¿Qué ocurre?

- No he podido evitar escuchar que busca a alguien que sepa de números para trabajar en su... oficina?

- Así es. Y ahora me dirá que es usted secretaria. - dijo con cierto aire de superiridad, mirando a la exuberante Alice.

- No, yo soy psicóloga. Pero aquí mi amigo, es licenciado en económicas y derecho por la mejor universidad de California.

- ¿Estudió usted en Standford? - dijo la ejecutiva, mirando a Jacob, que asintió levemente con la cabeza. - ¿Y usted pretende que le contrate como secretario? - dijo, mirando de nuevo a Alice.

- Se licenció en seis años en las dos carreras. Es muy inteigente y muy muy trabajador.

- ¿A qué viene todo esto?

- Alice, vale ya.

- Tú te callas. - dijo, mirando a Jacob. Y se volvió de nuevo hacia la chica. - Usted parece una ejecutiva de éxito, inteligente e íntegra. He pensado, que ya que busca lo mejor para su empresa, debería contratar a mi amigo Jacob, que es el mejor empleado que podrá encontrar nunca.

La chica, de grandes ojos color chocolate, examinó atentamente a la persona que tenía delante. La verdad es que ese chico no era la clase de persona que hubiera elegido para su empresa, pero no perdía nada por ojear su curriculum.

- Déjeme su curriculum.

Alice sonrió e hizo un gesto para que Jacob se moviera. Abrió su maletín y sacó un curriculum. Aunque estaba seguro de que lo guardaría y lo tiraría.

- No voy a tirarlo, si eso es lo que piensa, señor. - dijo la chica, al ver la expresión de Jacob. - Si creo que es apropiado para mi empresa le llamaré. Si no le importa ser secretario.

- Lo único que quiero es trabajar. - dijo Jacob, haciendo que la chica sonriera levemente.

- Muy bien. Tal vez nos veamos pronto. - la chica se puso en pie, se despidió de ellos con un gesto de la cabeza y se marchó, volviendo a hablar por teléfono.

Jacob seguía desesperanzado hasta que, tres horas más tarde, su teléfono sonó.

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Segundo capítulo terminado.

Que tal os está pareciendo? Espero que os guste.

Me encantaría conocer vuestras opiniones, propuestas, críticas... Lo que sea, con tal de mejorar y hacer que os guste el fic.

Kisses a tod s.