Titulo: Please Save Me
Autor: Winterblume
Nota de Winterblume
Una vez más, mis queridos lectores, esta historia es UA. Muchos de los personajes de HP que aparecen en esta historia los he arrancado de su propio período de tiempo. Algunos otros detalles sencillamente están mal también. No trates de encontrar todos esos errores canon, sólo te va a marear porque encontrarás tantos ;)
Este es un mundo paralelo. En este punto en el tiempo canon, Hermione estaría con Harry y Ron yendo tras los Horrocruxes de Voldemort. En este mundo ella está trabajando como 'Penny' en la mansión Malfoy y todo se ha vuelto loco.
Tuve este capítulo escrito hace algún tiempo, pero no había encontrado el tiempo para repasarlo de nuevo. Ahora, por fin lo he conseguido. Espero que os guste.
(Debido a que lo menciono brevemente en este capítulo: El año actual es 1997. En aquel entonces la región de los Balcanes fue sacudido con la guerra y la República Federativa de Yugoslavia (Montenegro y Serbia, incluido Kosovo) todavía existían como país.
2
Naturaleza, como Nosotros
Al día siguiente, Hermione se levantó tarde. Eran casi las seis. Tropezó en la cocina y parpadeó cansadamente mientras se reunió con todo el bullicio. Bostezando ampliamente, tenía que admitir que podría haberse levantado un par de minutos más tarde de lo habitual. Pero ese libro había sido tan fascinante. Ella no había podido salir de la biblioteca antes de las dos. No es de extrañar que estuviera muerta de cansancio. Maldiciendo en silencio, Hermione se acercó a Maggie.
"Buenos días, Penny," Sam la saludó mientras caminaba por ahí, equilibrando una enorme olla en sus manos.
"Buenos días." Hermione le sonrió.
Luego se acercó a Maggie. Como de costumbre la mujer se paró frente a la chimenea, para preparar el desayuno de los Malfoy.
"Ahí estás." Maggie sonrió cuando vio a Hermione. "Finalmente te levantaste, ¿verdad?"
"Lo siento," dijo Hermione en tono de disculpa. "Estaba tan cansada."
Maggie se rió de eso. "No te preocupes, querida. No es que te hayas perdido nada importante." le guiñó un ojo a Hermione antes de que añadiera: "Ahora mismo te ayudara comer algo."
Con eso Maggie la empujó en una silla y colocó un plato con una rebanada de pan y un poco de queso en frente de ella.
"Gracias," dijo Hermione y comenzó a comer.
Maggie le dio otra sonrisa y le revolvió el pelo rizado cariñosamente antes de darse la vuelta y seguir preparando el desayuno para los Malfoy. Hermione devoró su comida, todavía sintiéndose terriblemente cansada. Se preguntó cómo iba a sobrevivir el día. Con un suspiro, se levantó de la mesa. Por desgracia, una gran cantidad de tareas se extendía ante ella.
Ah, la alegría de trabajar para los Malfoy.
†
"Sabes, no es tan malo" Minky señaló.
"¿Perdón?" resopló Hermione con irritación. "¿Cómo podría ser peor?"
Ella estaba sentada en sus rodillas, la espalda ya le dolía por la posición en cuclillas, y sostuvo un cepillo en una mano y un paño en la otra. Minky estaba sentada en la misma posición, a pocos metros de Hermione. Ambas estaban exactamente en medio de pulir la oscura madera de los pisos de la mansión Malfoy. De alguna manera Nacissa había decidido que no estaba suficientemente 'brillante'. Y ayer, cuando los Black's los habían visitado, había estado "mortificada" por el interior vergonzoso de su casa. Así que ella había llamado a Hermione y a Minky y les había ordenado hacer algo contra 'la decadencia', que al parecer se había manifestado en la Mansión Malfoy.
Ahora Hermione y Minky estaban atrapadas, probablemente por el resto del día ... o meses, limpiando la Mansión. Encerar el suelo ciertamente no era algo de lo que Hermione disfrutaría de hacer a las ocho de la mañana. Era un trabajo tedioso por decir lo menos. Primero era necesario que la madera del suelo estuviera limpia con un pequeño cepillo, antes de pulirlo meticulosamente con un suave paño. No es que el piso no estuviera ya lo suficientemente brillante. Todo el asunto era una pérdida de tiempo si alguien le preguntaba a Hermione. Pero como no quería terminar en el extremo receptor de la varita de Nacissa, Hermione no había expresado su opinión y simplemente hacía lo que le decían.
"Bueno, por ejemplo, si Narcissa recordara que podríamos aclarar el desván, eso sería peor", comentó Minky mientras furiosamente frotaba una mancha bastante persistente en el suelo.
Hermione solamente le echó un corto vistazo y gimió.
"No dejes que te escuche decir eso."
†
Fue un par de horas más tarde, que ambas chicas se dejaron caer en un banco de la cocina con cansancio. Habían estado corriendo alrededor de la Masión por años, por orden de Narcissa. Frotaron sus rodillas dolorosas, y Minky se volvió hacia Hermione y declaró:
"Dios, tiene que haber sido la cuarta cosa más horrible que he tenido que hacer."
Hermione parpadeó por otro lado. Después de un momento, ella comentó: "Realmente no quiero saber sobre esas tres otras cosas que eran obviamente peores."
"No", dijo Minky, con la cabeza colgando hacia atrás. "Supongo que no."
Hermione cogió una miga de pan que estaba sobre la mesa delante de ella y la dejó caer en su boca. Ya era después del mediodía, probablemente alrededor de dos de la tarde, y Hermione tenía los dedos cruzados para que Narcissa no continuara torturándolas con su rabia para que limpiaran más. Suspirando profundamente, se recostó en su asiento y miró a Minky a su lado. Aún mascando su pan, Hermione reflexionó.
"Bueno, que una vez tuve que pegar la escoba de Draco porque él la rompió en mil pedazos, seguramente eso fue peor. Y todavía me maldijo, porque su escoba pegada no volaba más."
Minky palmeó el hombro de Hermione, sin abrir los ojos, y la consoló a medias, "No fue tu culpa, Penny."
Hermione abrió la boca para responder algo cuando sintió la punzada familiar en su antebrazo izquierdo.
"Mierda", maldijo y se agarró el brazo.
Minky con cansancio volvió la cabeza hacia su amiga. "Mala suerte".
Hermione la miró y dijo: "Te odio."
Minky respondió con una amplia sonrisa antes de que sus párpados se cerraran de nuevo. Hermione de mala gana se levantó de su asiento, giró en el lugar y se apareció ante su amo.
Con un pop suave reapareció en la habitación de Draco. Sus ojos se posaron rápidamente en la habitación, teniendo en cuenta la situación. Vio a ese tipo, Riddle. Él elegantemente descansaba en un sofá. En su regazo tenía un libro y sus helados ojos azules vagaban sobre el texto. Su rostro pálido controlaba su expresión en una máscara en blanco. Al menos Bellatrix no está por ningún lado, pensó Hermione con ironía. Draco se puso de pie justo en frente de ella, vestido con su gruesa capa de invierno. Una vez más, él estaba mirando hacia ella. Hermione no quería terminar en el medio de una de sus rabietas, por lo que se inclinó ante él y le susurró servilmente.
"¿Me llamaste, Maestro?"
Draco entrecerró sus ojos grises antes de que espetara bruscamente: "Deja de hacerme perder el tiempo con tu balbuceo."
"Lo siento, Maestro," dijo Hermione rápidamente, bajando la cabeza.
¡Qué sol es mi amo! una voz sarcástica resonó en su mente. Si pudiera volver a la cocina con Minky. Ella no quería que las cosas terminaran como ayer. Su mano derecha todavía estaba cubierta de doloridos cortes. Draco todavía no le había dado ninguna orden. En su lugar, se volvió hacia Riddle y le preguntó, de repente perturbadoramente educado.
"¿Estás listo para irnos, Tom?"
Los ojos increíblemente azules de Riddle dejaron su libro y se postraron sobre Draco. Draco se tensó ligeramente cuando el otro chico lo examinaba con calma. Hermione alzó las cejas con sorpresa. Nunca había visto a su arrogante amo actuar con este nerviosismo. Rápidamente escondió su sorpresa, no sea que la maldijeran por ello. Los ojos insondables de Riddle todavía descansaban en Draco, entonces hizo un gesto casi imperceptible. Cerró su libro y con gracia se levantó del sofá. Draco se dio la vuelta hacia Hermione y, con un tono una vez más duro, le ordenó.
"Ven aquí. Vas a aparecerte por nosotros."
"Sí, Maestro," murmuró Hermione y rápidamente se acercó a él.
Riddle levantó una ceja indignado con Draco y dijo con delicadeza, "Puedo aparecerme yo mismo."
El otro agitó la mano con un gesto y dijo: "Ahórrate la molestia. Penny puede hacerlo. Ella desencadena todas las salas de la Mansión. No serías capaz de aparecerte de aquí."
Hermione interiormente puso los ojos. Ella no sabía nada de Riddle, pero sabía que Draco era muy malo con las Apariciones. No fue tan malo como si fuera splinched* pero a menudo se aparecía a una milla de su destino original. No es que Hermione jamás se lo indicara. Ella no le gustaría conseguir un crucio sobre su cabeza, muchas gracias.
Draco se acercó a Hermione y la agarró del antebrazo izquierdo. Hizo una mueca cuando sus dedos se aferraron alrededor de su muñeca dolorosamente apretada. Riddle todavía no se veía muy a gusto con el curso de los acontecimientos, pero no discutió más. En su lugar, se acercó a Hermione. Sus penetrantes ojos azules se clavaron en ella y ella rápidamente desvió la mirada. Por primera vez, se dio cuenta de lo alto que era Riddle. Unas pulgadas más alto que Draco y al menos una cabeza más alto que ella. Hermione quería alejarse de él ya que emitía una extraña aura de oscuridad. No se atrevía a moverse sin embargo. Riddle levantó la mano, pero a diferencia de Draco no le agarró el brazo. Hermione casi saltó cuando su mano se cerró alrededor de la suya en un firme, pero no doloroso control. Ella aún estaba conmocionada por el shock de haber sido afectada de esa manera cuando Draco le espetó con impaciencia.
"Al Callejón Diagon."
Hermione cerró los ojos y se concentró. La aparición realmente no era ningún problema para ella, pero tener que arrastrar a dos pasajeros con ella en largas distancias no era precisamente fácil. Pensando muy duro en su destino, Hermione giró en el lugar y saltó hacia una oscura presión.
A los pocos segundos dejaron la oscura presión para aparecer en el área de las Apariciones del Callejón Diagon. Tan pronto como Hermione llegó, un frío viento empezó a desgarrarla. No me extraña, pensó miserablemente y miró hacia el cielo gris. Nevaba ligeramente, lo cual no era tan raro en diciembre. Hermione se estremeció y apretó sus ropas finas en torno a sí misma. Con celos, miró las gruesas capas de invierno que llevaban Draco y Riddle. No le prestaban a Hermione ninguna atención en lo absoluto, ellos se acercaron a la actual entrada del Callejón Diagon. Aún temblando, ella los siguió. Mientras caminaba, Hermione a regañadientes enrolló la manga izquierda de su vestido negro. Fugazmente miró la fea Marca Tenebrosa que estaba tatuada en la piel de su antebrazo izquierdo. No era algo que le gustara mirar. Por desgracia, no podía caminar por cualquier lugar público sin exponer su marca. Su condición de sangre sucia tenía que ser evidente en todo momento. Aunque Hermione estaba fuera de la opinión que decía que mostrar tu marca no era realmente necesario para identificarla como una sangre sucia. Después de todo, ninguna bruja en su sano juicio caminaría con estos harapos, pensó mientras miraba hacia su fino vestido. Estaba hecho de tela de rugoso algodón, era bastante holgado y no la protegía de ninguna forma contra el frío. Su capa negra no ayudaba tampoco. Malhumorada, Hermione siguió a Riddle y a Draco hacia la pared de ladrillo que señalaba la entrada al Callejón Diagon.
Riddle levantó su varita y golpeó unos determinados ladrillos. Al instante las piedras de ladrillo se acomodaron de nuevo y revelaron la entrada al callejón. Hermione continuó siguiendo a los dos magos y se metió en el Callejón Diagon. Una pequeña sonrisa se atrevió a revolotear sobre su rostro mientras miraba en el ajetreo y el bullicio que siempre parecía flotar alrededor del callejón. Mucha gente llenaba el lugar, probablemente, haciendo compras de última hora para la próxima Navidad. Hermione miró divertida a todos los padres de aspecto estresado que arrastraban a sus hijos de tienda en tienda. Un pequeño mago cargaba tantas bolsas y paquetes que sólo era visible su sombrero puntiagudo mientras lentamente iba a tientas hacia su camino hacia la zona de las Apariciones. Mientras los suaves copos de nieve caían en la escena.
"Asi que" La voz de Draco interrumpió las reflexiones de Hermione. "¿Dónde tienes que ir?"
El mago rubio escaneó a Riddle. Los helados ojos de Riddle habían estado fijos en el Callejón Diagon, pero ahora se centraron en el chico.
"Knockturn", respondió con su profunda voz suave.
Draco asintió como si él no esperara nada menos de él y dijo: "Tengo que ir a Twilfitt y a Tatting. Para conseguir nuevas túnicas de gala."
Riddle lo miró imperiosamente. "¿Por qué necesitas eso?"
"Recuerdas que Beltaine es dentro de pocos meses, ¿no?" respondió Draco.
Riddle lo miró con sus inexpresivos ojos fríos. "¿Y qué?"
"Oh, vamos, Tom." Draco lo miró. "Tú como Jefe de Casa estarás a cargo de organizar el baile. Sabes que es una gran cosa."
El rostro de Riddle todavía tenía una insondable máscara en blanco cuando contestó, aburrido, "Es sólo un baile sin sentido, Draco. ¿Por qué te importa?"
"Porque," dijo Draco arrastrando las palabras, una sonrisa taimada apareció en su rostro. "Ya le he pedido a Parkinson que me acompañe. Un poco de baile romántico y bebidaes mi manera de conseguir entrar finalmente en sus pantalones. Por eso."
Riddle suspiró con irritación. "Eso es patético."
Draco todavía sonriendo, se encogió de hombros. "Puedo vivir totalmente con eso."
Riddle no respondió a eso y probablemente ni siquiera lo estaba escuchando más. En su lugar, se dio la vuelta y se acercó a lo que era la entrada al Callejón Knockturn. Los ojos grises de Draco rompieron en Hermione y él dijo imperativamente.
"Penny, vas con Riddle."
Hermione estuvo confundida por ese orden, pero trató de no demostrarlo.
"Sí, Maestro", respondió con recelo.
"Dile que nos encontraremos en media hora frente al Caldero Chorreante," fue todo lo que Draco dijo antes de volverse y alejarse.
Hermione reprimió un gemido cuando lo oyó. Estaba bastante segura de que a Riddle no le gustaría mucho cuando ella le informara. Recordando que se suponía que debía permanecer con Riddle, Hermione lo miró. Ella lo vio entrar al Callejón Knockturn y se apresuró rápidamente detrás de él.
El Callejón Knockturn estaba oscuro y hacía que Hermione se sintiera muy incómoda. Debido al hecho de que los Malfoy a menudo tenían negocios en el Callejón Knockturn, ella seguía sabiendo bastante bien el camino alrededor. No le llevó mucho tiempo cuando vio la cabeza pelinegra de Riddle entre las demás personas. Hermione no se fijó en ninguna otra persona mientras se apresuraba detrás de Riddle. La multitud en el Callejón Knockturn tendía a ser un poco más oscura que las del Callejón Diagon y ella no quería enfadar a nadie.
Así que, Hermione tuvo cuidado de no toparse con nadie mientras se apresuraba detrás de Riddle. Cuando finalmente lo alcanzó, Hermione silenciosamente lo siguió, a solo unos pasos detrás de él. No le llevó mucho tiempo a Riddle notar su presencia. Se volvió hacia ella y sus helados ojos azules se apoderaron de ella.
"¿Qué quieres?" Riddle preguntó bruscamente.
Hermione se asustó y se alejó un poco de él y le susurró tímidamente, "El M.. Maestro quería que le dijera que le gustaría encontrarse con usted en media hora en el Caldero Chorreante."
Riddle entrecerró los ojos hacia ella, obviamente, no contento con el hecho de que Draco intentara indirectamente darle órdenes. Hermione se preparó para que le gritara o incluso que la maldijera. Riddle, sin embargo, no lo hizo. Aunque había una sombra de ira ardiendo en sus penetrantes ojos, su expresión estaba completamente desprovista de cualquier emoción.
"Bien", respondió secamente.
Sin más palabras, continuó su camino. Hermione lo siguió. Sólo le tomó a Riddle unos segundos para darse cuenta de que ella no se había ido. Él la miró, frunciendo el ceño en su lugar, y le preguntó:
"Entonces, ¿estás pensando en seguirme, o qué?"
Hermione se retorció bajo su dura mirada pero finalmente asintió. "Maestro me lo dijo."
Riddle suspiró con fastidio, pero no hizo ningún comentario. Hermione estaba muy contenta de que él no hubiera decidido maldecirla. Draco seguramente no habría sido tan indulgente en la misma situación. Su capa negra ondeaba detrás de él cuando Riddle elegantemente caminó con largos pasos dentro del callejón mientras Hermione con cautela se apresuraba detrás de él. No pasó mucho tiempo hasta que Riddle se acercara a una de las sombrías tiendas. Hermione no conocía esta y no había ninguna señal que indicara lo que se vendía en la tienda, sólo que era propiedad un tal F. A. Runcorn. El escaparate era bastante oscuro y turbio, aunque pudo ver un par de cabezas reducidas y algún tipo de huesos. Riddle ignoró la atmósfera amenazadora alrededor de la tienda, y con confianza abrió la puerta. Hermione se acercó un poco al escaparate de la tienda con la intención de esperar allí. Riddle dudó brevemente y le lanzó una mirada.
"¿Qué?" preguntó, con una ligera burla escondida en su tono. "¿Cansada ya de ser mí sombra?"
"Eh ... no, Maestro Riddle," Hermione tartamudeó, incómoda. Ella no levantó la vista hacia el mago cuando explicó: "Yo no estoy ... ya sabes ... autorizada a entrar en cualquier tienda."
Podía ver los helados ojos azules de Riddle vagando en la marca oscura, que todavía estaba expuesta en su antebrazo. Su intensa mirada parecía cortarla y Hermione sintió la necesidad de ocultar de alguna manera su piel mancillada.
"Ya veo", dijo Riddle, su tono completamente inexpresivo.
Sus penetrantes ojos se posaron en ella por un segundo más, y luego entró en la tienda y la dejó atrás sin decir una palabra. Cambiando de un pie al otro para mantenerse caliente, Hermione esperó delante de la tienda. Ahora nevaba en mayor medida y se estremeció. Esperaba que Riddle regresara pronto.
Fue sólo unos minutos después de que Riddle se hubiera ido, que Hermione se dio cuenta de que había un hombre extraño mirándola. Vestido con una capa marrón en mal estado, el hombre fornido estaba al otro lado de la calle. Su rostro estaba oculto por una sucia barba y por la capucha de la capa que había bajado profundamente en su rostro. Aún así, Hermione podía ver sus ojos barriendo lentamente sobre su cuerpo. Eso la puso nerviosa. El Callejón Knockturn siempre estaba lleno de bichos raros.
Un destello depredador bailaba en los ojos del hombre mientras lentamente caminaba hacia ella. Se detuvo justo enfrente de ella. Hermione se encogió alejándose hasta que su espalda golpeó el cristal del escaparate de la tienda. Una sonrisa apareció en el rostro del hombre cuando vio su silueta temblorosa. Levantó una áspera mano y la agarró del hombro. Hermione vio un par de cicatrices corriendo por su rostro, dándole un aspecto inquietante.
"Qué cosita más linda eres ¿eh?" preguntó el hombre, su voz áspera y ronca.
La sonrisa lobuna todavía bailaba alrededor de su boca mientras lentamente se inclinaba hacia ella. Olió su cabello mientras seguía mirándola con avidez. El corazón de Hermione corrió a toda velocidad en su pecho y temerosamente cerró los ojos.
"Deja de hacer eso," siseó una voz fuerte.
Los ojos de Hermione se abrieron de golpe. Volvió la cabeza y encontró a Riddle de pie en la entrada de la tienda. Su pálido rostro era inexpresivo como siempre, pero Hermione pudo ver un destello asesino ardiendo en sus ojos azules mientras miraba al hombre. El hombre fornido aún sostenía el hombro de Hermione. Miró amenazadoramente a Riddle y dejó escapar un profundo gruñido.
"No deberías haberla dejado," gruñó el hombre. "Ahora es mía."
Hermione gimió cuando el agarre en su hombro se hizo dolorosamente fuerte. Riddle no perdió la máscara en blanco en su rostro, pero su magia comenzó a girar en torno a él. De hecho, crujía peligrosamente en el aire y rompió hacia el corpulento hombre con saña. Los fríos ojos vagaron por última vez sobre el hombre. Entonces Riddle ordenó, con voz de mando, y con un oculto borde afilado debajo.
"Piérdete."
Hermione vio algo extraño brillando en los ojos de Riddle. Fuera lo que fuera, le envió helados escalofríos por la espalda. Obviamente, el hombre también había escuchado la asesina amenaza subyacente en las palabras de Riddle o fue la increíblemente magia oscura que cargaba el aire que le hizo soltar el hombro de Hermione, gruñendo con furia. Fijando a Riddle con una mirada, el hombre de mala gana se alejó desapareció en las sombras del Callejón Knockturn. La respiración de Hermione todavía estaba acelerada y se quedó petrificada de miedo.
"Date prisa."
Ella se estremeció al oír que la maldad seguía envuelta alrededor de la voz de Riddle. Con un nudo en el estómago por el miedo, Hermione corrió rápidamente detrás de Riddle que ya estaba caminando hacia el Callejón Diagon. Podía sentir aún los restos de su agresiva magia hormigueando en todo su piel. Nunca había sentido magia tan oscura y eso la asustó. Su cuerpo todavía temblaba ligeramente mientras seguía a Ridlle por el Callejón Diagon, esperando poder dejar atrás el Callejón Knockturn.
Hermione todavía se sentía terriblemente inestable mientras pasaban Gringotts. Hermione vio el enorme reloj que colgaba sobre la entrada de Gringotts. Había pasado casi media hora. Draco los esperaría pronto. Riddle, sin embargo, no hizo ademán de ir al Caldero Chorreante. En su lugar, se dirigió a una tienda en el extremo opuesto del callejón. Obviamente, él no perdía el tiempo pensando en Draco. Hermione lo siguió, con el sentimiento de su furiosa magia todavía danzando sobre su cuerpo. Pronto Riddle entró en otra tienda. El equipo Mágico del sabihondo, Hermione leyó el letrero. El timbre de la puerta de la tienda tintineó y una vez más Hermione se quedó esperando fuera.
Riddle se había ido hace un rato y Hermione se entretuvo observando secretamente a las brujas y magos que caminan por ahí entrando en las diferentes tiendas. Una sonrisa revoloteó sobre su rostro. Ella siempre le había gustado el Callejón Diagon. Este ajetreo era maravilloso. Si tan sólo pudiera entrar en las tiendas. Le lanzó una mirada anhelante a una tienda no muy lejos de donde se encontraba: Flourish y Blott. Hermione siempre había soñado con entrar ahí. Se preguntaba cómo sería simplemente caminar hacia allí e inspeccionar sus libros, tal vez incluso comprar uno.
... Bueno, admitió para sí misma. Podría comprar más de uno. Pero seguramente no más de tres.
Después de todo, el tres era un número agradable, Hermione miró soñadoramente hacia la tienda. Por otra parte, ¿no era el siete el número mágico? Ella se rió en voz baja mientras se imaginaba a sí misma, cargada con innumerables bolsas de compra llenas de libros, moviéndose de manera ostentosa por el Callejón Diagon.
Su feliz sueño se truncó cuando, por el rabillo de sus ojos, Hermione vio a cierto rubio platinado caminando hacia ella. Con una expresión agria en su rostro, Draco se apresuró hacia ella. Hermione se tensó cuando llegó hasta ella y la miró con enojo. Llevaba un enorme paquete bajo el brazo que sin contemplaciones lo empujó hacia Hermione. Ella lo aceptó y lo sostuvo torpemente mientras Draco preguntaba secamente.
"¿Dónde está Riddle?"
Hermione trató de inclinarse pero casi perdió el agarre del enorme paquete que le había dado. Tratando de recuperar el equilibrio, Hermione respondió en voz baja, señalando a la tienda de Equipo Mágico del Sabiondo.
"Está en el interior de esta tienda, Maestro."
Los acerados ojos grises de Draco se clavaron en ella, con molestia arremolinándose en ellos. Luego le espetó: "Pensé que te pedí que le dijeras que se encontrara conmigo. He esperado por una eternidad."
Hermione dudaba sinceramente de eso pero ella aún así se disculpó apresuradamente, "Lo siento, Maestro."
Por supuesto que podría haberle informado a Draco que ella, de hecho, le había dicho a Riddle que se encontrara con él, pero que el hombre simplemente no le había importado. Seguramente su indulgente amo habría entendido la situación y no la habría culpado. Hermione se estaba muriendo por poner los ojos en blanco cuando el sarcasmo resonó en su cabeza. Desafortunadamente la dura mirada de Draco aún descansaba sobre ella, por lo que se abstuvo a hacerlo. Finalmente se apartó de ella y se acercó a la entrada de la tienda, mientras murmurando en voz baja.
"Estúpida sangre sucia."
Hermione ni siquiera se inmutó cuando lo oyó. Estaba demasiado acostumbrada a que Draco le espetara cosas como esa. Al menos no la había maldecido. Draco la dejó sola delante de la tienda. Comenzaba a nevar de nuevo y Hermione se estremeció. Trató de ignorar el frío y se dejó caer de nuevo en su feliz ensueño.
Hermione no sabía cuánto tiempo había estado soñado con su montón de libros cuando volvió a escuchar la voz de Draco. Esta vez era perturbadoramente educada y hasta tenía un toque de súplica en ella.
"Tom, ¿por qué no me lo dijiste? Puedes confiar en mí, te juro que no le diré a nadie."
Hermione se volvió y vio a Riddle salir de la tienda. Su cara en blanco carecía de emoción y Hermione lentamente comenzó a dudar de que pudiera sentir algo en absoluto. Parecía estar más estrechamente relacionado con un bloque de hielo que un ser humano. Sus fríos ojos azules ciertamente parecían trozos de hielo.
"Mi negocio es mío," Riddle respondió, su voz era peligrosamente suave.
La misteriosa malicia escondida en su voz hizo que Hermione temblara involuntariamente. Riddle le lanzó una mirada oscura a Draco y se reajustó la correa de la bolsa de viaje que ahora llevaba. El rubio no estaba impresionado, sino siguió mirando suplicante a Riddle.
"Vamos, Tom," Draco trató enredarlo por más información. "¿Qué es lo que tienes que hacer en Albania?"
Riddle le disparó una mirada malvada antes de alejarse de la tienda, todavía con la bolsa de viaje. Draco inmediatamente lo siguió.
"Quiero decir, ¿por qué compraste eso en la tienda?" preguntó Draco, señalando la bolsa de Riddle. "¿Cuánto tiempo vas a permanecer en Albania?"
Hermione se limitó a seguir a los dos magos, tratando de pasar lo más inadvertida posible. Cuando Riddle no reaccionó en absoluto a Draco, el rubio cambió su estrategia a mendigar.
"En serio, Tom," dijo Draco. "¿Por qué quieres ir solo? Yo te puedo ayudar con lo que sea que quieras hacer."
Hermione frunció el ceño al oír eso. No sonaba muy prometedor, ¿verdad? Draco, sin inmutarse por la mirada fulminante de Riddle, cogió la bolsa oliva que el otro llevaba.
"¡Penny!" el rubio le espetó Hermione. "¡Tú llevas esto!"
Rápidamente corrió hacia Draco. Él había tomado la bolsa de Riddle y ahora lo metía por los brazos de Hermione. Ella casi gimió ante el peso. La bolsa era pesada y luchó con ello por un tiempo, casi dejando caer el paquete que Draco le había dado antes. Mientras tanto, los dos magos habían continuado caminando por el callejón y Hermione tenía que seguirlos de alguna manera.
"Desde luego, no necesito tu ayuda." oyó la voz suave de Riddle silbándole a Draco.
Hermione podía ver como la espalda de Draco se ponía rígida, pero luego pareció sobreponerse y respondió con cautela: "Por supuesto, no necesitarías mi ayuda. Yo nunca lo asumiría. Pero te facilitaría las cosas. Lo prometo."
La irritación ardía en los ojos de Riddle mientras examinaba a Draco. El otro chico inocentemente enarcó las cejas.
"Mira." dijo Draco, tratando de convencerlo.
Alcanzó a Hermione quien finalmente los había alcanzado, con dureza la agarró del brazo y tiró de ella hacia ellos.
"Voy a llevar a Penny. Ella puede hacer todo el trabajo por nosotros."
Hermione se tambaleó peligrosamente y casi dejó caer todo cuando Draco la soltó de nuevo. Maldiciendo en silencio, ella dio un paso atrás. Un escalofrío le recorrió la columna vertebral cuando se dio cuenta de cómo los fríos ojos de Riddle la escaneaban. Pronto su mirada impasible volvió a caer en Draco.
"Si me llevas contigo," el rubio negoció. "Pagaré todo y podemos usar la chimenea de mi padre para la red floo hasta Albania."
Fue entonces cuando un rasgo contemplativo entró en los ojos de Riddle y Hermione casi gimió. Ella realmente no quería ser arrastrada con ellos. Después de un momento de silencio, Riddle dijo en voz sedosa,
"Muy bien. Si insistes, puedes acompañarme."
Una sonrisa complacida apareció en el rostro de Draco. Hermione, por el contrario, sólo quería maldecir en voz alta. Realmente le habría gustado golpear esa sonrisa de la cara de Draco.
"Perfecto," Draco dijo arrastrando las palabras. "No te arrepentirás."
Riddle simplemente lo miró imperiosamente. Luego dijo en su tono habitual sin emociones.
"Asegúrate de que no lo haga."
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Hermione se sentó en su pequeña catre en los cuartos de la servidumbre de la Mansión Malfoy, se sentía abatida. Desde el desastre del Callejón Diagon se sentía horrible. La perspectiva de tener que viajar con Draco era horrible. Aquí, en la casa algunas veces podía al menos lograr escaparse de él. Ese tal Riddle que venía con ellos tampoco ayudaba al asunto en absoluto. Él era impredecible en todo parámetro de la ecuación y Hermione estaba atascada justo en el medio. Esperaba que no fueran a quedarse por un largo tiempo. Después de todo, la escuela comenzaba en unas dos semanas. Draco tenía que estar de vuelta para entonces.
Suspirando fuertemente, Hermione se levantó de la cama y agarró el colchón para levantarlo un poco. El marco de la cama de madera estaba carcomido y bastante inestable. Ignorando ese triste estado, Hermione lo levantó y cogió un objeto que se escondía bajo el colchón. Agarró el objeto antes de poner el colchón en su lugar y se sentó en la parte superior. Una suave sonrisa se deslizó en el rostro de Hermione mientras miraba el objeto en su mano. Era su posesión más valiosa.
Un pequeño libro estaba en sus manos. La tapa del libro de cuero estaba cubierta de manchas y era tan viejo que casi se venía abajo. Hermione sabía que faltaban algunas páginas, pero eso no importaba en absoluto. Sus dedos rozaron amorosamente la cubierta. Era una pequeña enciclopedia de hechizos y maldiciones comunes. Hace muchos años, Hermione había encontrado el andrajoso libro abandonado en los barrios bajos del Callejón Diagon. Con el corazón palpitante de miedo, Hermione había agarrado el libro y lo había ocultado en su bolsillo.
Sonriendo distraídamente, Hermione abrió al azar el libro. Immobulus; el encanto glacial. Debajo del título habían algunas descripciones del encanto y una imagen en movimiento que mostraba los movimientos de varita. Con este libro había empezado todo. Hermione no había sido capaz de contenerse. Sólo unas semanas después de que hubiera encontrado el libro, ya lo sabía de memoria. Incluso había entrenado los movimientos de varita con su limitada varita. Lamentablemente no podía realizar los hechizos sin una varita real. Después de haber dominado el libro, Hermione había decidido a escondidas ir a la biblioteca de los Malfoy por la noche.
Sus dedos se apretaron alrededor del libro. Ese pequeño librito poco visible era su salvavidas. Sin el, Hermione podría haberse rendido hace años. Sin ese libro y sin el conocimiento escondido en la biblioteca, no habría sido capaz de aguantar todo.
Con un ruido sordo cerró el libro. Hermione había tomado una decisión. Arriesgada como podría ser, se llevaría el libro a Albania. Esa era probablemente la peor parte de este viaje: No habría una biblioteca para escabullirse, ni libros en los cuales podría perderse a sí misma. Necesitaba al menos una pequeña parte de esperanza a la que pudiera agarrarse.
La puerta del cuarto de servicio fue abierta abruptamente y Hermione se puso rígida. Rápidamente metió el libro en el bolsillo de su bata y volvió la cabeza. Un suspiro aliviado la abandonó cuando vio a Minky, caminando hacia ella. Bostezando en voz alta, la otra chica se dejó caer de nuevo en la cama al lado de Hermione.
"Merlín, qué día," Minky exclamó. "Después de que me dejaras a Dios sabe dónde, sólo tuve a Narcissa como compañía. Ella me hizo limpiar las ventanas, pulir la cubertería de plata y volver a organizar todo tipo de muebles en el salón, incluyendo la mesa de roble pesada ... dos veces. Porque .. Y cito a Narcissa 'la atmósfera de la habitación era demasiado deprimente'.
Minky gimió con cansancio y se frotó los ojos. Cuando Hermione no reaccionó a su diatriba Minky la miró. Al ver la hosca mirada en el rostro de la otra, preguntó.
"¿En qué estás pensando?"
La mirada de Hermione vagó a la chica en la cama y respondió sin entusiasmo: "Me voy mañana."
Minky de repente se despertó y se sentó en su cama.
"¿Qué?"
Hermione suspiró con cansancio antes de explicarse, "Draco y el chico Riddle quieren ir de vacaciones o algo así. Por supuesto ellos quieren que vaya sólo para poder atenderlos."
"Oh," dijo Minky y se rascó la cabeza. Luego sonrió y respondió "Bueno, eso no es tan malo. ¿Dónde van?"
"Albania".
Minky frunció el ceño, pensando. Como ella nunca había tenido la oportunidad de abrir siquiera un atlas del mundo, estaba imaginando un espacio en blanco. Hermione se dejó caer de nuevo en su cama, se puso de lado, escaneando a Minky.
"Bueno, es un país del sudeste de Europa, en la región de los Balcanes. En el sur limita con Grecia y en el oeste se encuentra el Mar Adriático. Sus otros países vecinos son Yugoslavia y Macedonia," Hermione le informó, volviendo a caer en su voz de profesora.
Minky ya conocía ese tipo de voz de Hermione y no estaba en lo más mínimo ofendida por esa manera sabelotodo.
"Suena bien", respondió ella a la ligera.
Hermione resopló con incredulidad: "Sí, podría ser bueno si no tuviera que viajar con dos magos. Ellos seguramente me ordenaran alrededor sin parar."
Minky se encogió de hombros. "Nada nuevo." sus ojos se posaron en Hermione y dijo alegremente: "Tal vez puedes tomarte un baño en el mar Adriático."
Hermione la miró por un momento antes de decir descoloridamente, "Es invierno."
Minky rió divertida. "Draco no te permitirá tener diversión de todos modos."
Un gemido frustrado escapó de Hermione y rodó sobre su espalda, mirando hacia el techo.
"Me gustaría poder quedarme aquí", suspiró.
Minky miró la apariencia lúgubre de Hermione por un momento. Entonces una sonrisa apareció en su rostro y sugirió.
"Sabes, Penny, mientras estés allí puedes intentar pasar a la clandestinidad."
Hermione la miró y frunció el ceño. "¿Qué se supone que significa eso?"
Minky se inclinó un poco más cerca y le susurró con complicidad, "Escabúllete. Draco nunca te encontraría en Albania. Es brillante."
Hermione solo pudo poner los ojos en blanco. Ella levantó su brazo izquierdo y tiró de la manga, exponiendo su Marca Tenebrosa.
"Usando esto, estoy bastante segura de que Draco podría encontrarme."
Minky puso mala cara por un momento. Luego dijo: "Oh bueno, era sólo una idea."
Una media sonrisa apareció en el rostro de Hermione mientras respondía: "Y una agradable. Te concederé eso."
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