I Need a Hero

Cuando a Eliza le leyó las cartas una anciana en un parque de New Orleans no le dio importancia ¿Qué iba a importar, lo que una vieja, de seguro chiflada, le hubiera dicho? Después de todo ella estaba de viaje con sus amigas. Su propósito era pasarla bien y divertirse, pero quizá, solo quizá, si hubiera escuchado a esa anciana, no las hubieran secuestrado, no hubieran experimentado con ella y no la hubieran dejado para que muera rodeada de cadáveres de los que fueron experimentos fallidos en un departamento de New York.

Celeste era un antigua bruja del barrio francés de New Orleans. Un dia se le acercó una muchacha de cabellos amarillos y ojos verdes a pedirle que le leyera las cartas, no pensó que el futuro de esa niña estuviera marcado con tanta oscuridad y, a la vez, con tanta luz. Nunca las cartas le habían revelado algo así. Es como si el demonio fuera a poseerla y después fuera salvada por alguien tan puro y tan blanco como las alas de los mismos ángeles. Celeste lo sintió. Esa misma noche que le leyó las cartas algo le iba a pasar. Por eso, tuvo que decirle y pedirle que no saliera y que se encerrara en su casa. Ese día no sería una buena noche para que ella esté afuera. No esa noche que la oscuridad acechaba.

Where have all the good men gone
And where are all the gods?
Where's the streetwise Hercules

To fight the rising odds?

Eliza y sus amigas venían ahorrando bastante tiempo para ese viaje. Por eso, tenían que aprovechar hasta el último día. Después que una extraña anciana le dijera que no saliera de casa, ella y sus amigas se fueron al motel en el cual se estaban hospedando, pero no para seguir los consejos de la anciana, sino para arreglarse y salir a disfrutar de la noche. Por que la noche era joven, ellas eran jóvenes y pensaban que tenían todo el tiempo del mundo. Que equivocadas estaban.

Isn't there a white knight upon a fiery steed?
Late at night I toss and I turn
And I dream of what I need

Eliza aun recuerda cómo es que ese hombre de cabellos negros y mirada igual de oscura la miraba desde que entraron al bar. Llevaban con las justas tres minutos dentro y ya estaba conversando con ese mismo extraño.

I need a hero

I'm holding out for a hero till the end of the night
He's gotta be strong and he's gotta be fast
And he's gotta be fresh from the fight

Esa fue la primera pésima decisión que Eliza hizo y la segunda y la más grande de todas fue irse con él. Lo siguiente que recuerda es que se estaban besando en el callejón que estaba al costado de la discoteca, después un golpe y el camino a la oscuridad.

I need a hero

Lo siguiente es que ella, sus amigas y muchas otras chicas más estaban atrapadas en un departamento en Francia ¿Cómo habrían llegado hasta allá en el tiempo que estaban inconscientes? Ninguna lo sabía. Y no encontraban respuesta lógica para aquello. Y lo último que su mente le permitió ver eran retazos de todo el tiempo que estuvo atrapada en ese lugar.

I'm holding out for a hero till the morning light
He's gotta be sure and it's gotta be soon
And he's gotta be larger than life

Larger than life

Bebidas que le hacían ingerirse, agujas por doquier, hombres vestidos de negros, un ángel amordazado, un demonio enjaulado, dolor, dolor y más dolor con unos ojos negros que la estudiaban y disfrutaban de todo el proceso y un nombre que nunca será capaz de olvidar... Jonathan Morgenstern.

Somewhere after midnight
In my wildest fantasy
Somewhere just beyond my reach
There's someone reaching back for me
Racing on the thunder and rising with the heat
It's gonna take a Superman
To sweep me off my feet

Tamir, una cazadora de sombras mayor que no tenía a nadie más que un gato en la ciudad, ya que su hija y esposo murieron, fue enviada a una misión de reconocimiento en un departamento de su ciudad alegando que habían habido presencias demoniacas. Jamás en su vida esperó encontrar unos 200 cadáveres de jóvenes, mujeres que eran prácticamente unas niñas aún. Las cuales en su mayoría estaban deformadas de cuerpo y rostro. Otras fueron carbonizadas hasta la muerte.

I need a hero

Solo una muchacha aun respiraba entre cadáveres de mujeres que seguro habrían sido sus amigas, o se volvieron. Solo esa niña se salvó. Esa niña no tenía nada, lo único era una extraña runa marcada en su piel. Unos tribales que en todos los años como cazadora de sombras nunca había visto. Tamir llevó a la niña con la clave, aun que su instinto de madre le decía que no, igual su deber como cazadora pudo más y lo hizo. El conflicto interno que tuvo era por que esa niña le recordaba tanto a su difunta hija, ya que tenían la misma forma del rostro y el mismo color de cabello, lo único diferentes eran los ojos de la niña, estos eran dorados como el sol. La clave le hizo más pruebas y en todo el tiempo la niña no habló nada, como si hubiera perdido la voz. Tamir no se alejó de la niña en todo el tiempo que la clave la retuvo. Ni cuando los hermanos silenciosos le hacían pruebas mentales. No podía, esa niña con su mirada perdida la obligaban a que se quede ahí. Lo sentía una obligación. Una obligación de madre.

I'm holding out for a hero till the end of the night
He's gotta be strong and he's gotta be fast
And he's gotta be fresh from the fight

Al final los hermanos mientras rebuscaban en su mente pudieron descubrir que todo fue causado por Valentine y su hijo Jonathan. Les habían inyectado sangre de demonio y sangre de ángeles a las niñas. La única sobreviviente fue ella. Al parecer, habían dividido el grupo en dos, la mitad fueron experimentos con la sangre demoniaca; mientras que, la otra mitad lo fueron con la angelical. Las niñas de las pruebas demoniacas todas murieron, sus cuerpos humanos y mortales no soportaron los cambios que sus cuerpos drásticamente hacían como crecerles garras, sus brazos cambian de forma, entre otras cosas que Eliza no quería recordar. De la mitad que quedada, solo cinco se salvaron y pasaron las pruebas. Al parecer, tener sangre tan pura igual las perjudicaba como la sangre demoniaca. Era cierto que no les crecían garras o se les deformaba nada pero su cuerpo se fueron disecando, su piel se volvió ceniza poco a poco, era algo que no pudieron evitar. Al último, quedó solo ella, solo ella entre tantas mujeres. Sus ojos cambiaron a un color dorado cual miel, todo pronosticaba que el experimento iba bien. Pero algo falló. Algo salió mal por que su corazón dejó de latir, ella murió, estaba muerta, ella lo sintió. Pero aún así muerta como estaba pudo sentir como alguien le clavaba algo caliente en la piel que le dejaba una sensación de hormigueo en el brazo. Pero ni así despertó, después sintió un vacío, ella estaba cayendo y cayendo y no tenía fin.

I need a hero

Hasta que alguien la acunó, fue como sentir las plumas de un ganso cubrirla y escuchó claramente que alguien la llamaba por su nombre, quizá era un angel que le estaba haciendo recordar el nombre que le otorgaron de bebé, ya que lo había olvidado en aquel lugar olvidado de la mano de Dios. Su nombre, su nombre y el de otra persona, el segundo nombre que escucho junto al suyo fue Alexander y un rostro tan sereno que le dieron las fuerzas para abrazarse a esas alas y no caer. Por que si caía, de seguro no se levantaría.

I'm holding out for a hero till the morning light.
He's gotta be sure and it's gotta be soon
And he's gotta be larger than life

Tamir adoptó a Eliza como su hija, dentro de las sangre de Eliza fluía sangre de cazadores de sombras, mitad humana, mitad ángel. Era el destino, a veces, Tamir agradecía a Dios, a pesar, de las horribles cosas que Eliza pasó, ya que de alguna manera ella pudo recuperar a su hija. La clave había dicho que debía ser entrenada y que alguien con un don tan poderoso como los mismos angeles debía ver la runa tatuada en el brazo de Eliza y esa era la hija de Jocelyn, nadie mejor que ella para ese trabajo.

Eliza no habló desde aquel día que fue encontrada, con su nueva madre se comunicaban con miradas y con un par de señas, pero no hablaba. No podía. Su mente no la dejaba.

I need a hero
I'm holding out for a hero till the end of the night

Eliza adoptó muy bien su nueva vida. Le fue fácil despedirse de la anterior, ya que aparte de los problemas no había nada más para ella en su pasado. Se despidió de su horrible familia, se despidió de sus amigas y de las nuevas que hizo en el tiempo de reclusión. Se despidió de todo lo viejo. Para ella, todo lo anterior estaba muerto, literal y no literal. Ella ahora era Eliza Hauntblood, hija adoptiva de Tamir Hauntblood, y una cazadora de sombras.

I need a hero

Pasaron dos años desde la fecha en que Tamir la había adoptado y durante esos años Eliza estudió todos los libros que se le fue asignada por la clave. Entendió tantas cosas y vio otras nuevas como las sirenas del lago que había por su casa o las hadas que volaban por los parques.

I'm holding out for a hero till the end of the night
He's gotta be strong and he's gotta be fast
And he's gotta be fresh from the fight

A sus 18 años, Eliza había aprendido casi todo lo que ser un cazador de sombras significaba, aprendió a diferenciar a los submundos y a crear runas. Aprendió latín y otros idiomas. La clave estaba maravillada con ella, siempre le decían que ella era la primera de su clase. La primera en pasar de ser una humana corriente a una cazadora de sangre. Solo había algo que le molestaba a la clave acerca de Eliza. Uno que no hablara aún y dos que no supiera combatir. Por eso, ordenaron a Tamir a que lleve a su hija al instituto de Maryse Lightwood para que ahí aprenda los artes del combate. A pesar de que Tamir no estaba muy contenta de separarse de su nueva hija, tenía que hacerlo, ya que ese es su deber. Si la clave lo decía, ella debía cumplir y su hija igual.

I need a hero
I'm holding out for a hero till the morning light
He's gotta be sure and it's gotta be soon
And he's gotta be larger than life

Por ese motivo, ahora estaban yendo en un taxi a conocer a la familia Lightwood. Cuando llegaron Eliza vio como todo el glamour del lugar desapareció. Dando paso a una iglesia inmensa. Casi tan grande como algunos lugares de Idris. La recibieron unos señores de cabello oscuro, al parecer eran una pareja. Cuando Eliza y Tamir se presentaron y entraron al instituto apareció un joven de cabello oscuros y ojos celestes alto.

Eliza casi dejó de respirar en ese momento… ese rostro… ese rostro.

El joven que estaba caminando hacia ellos tenía el rostro del hombre que se le mostraron en el momento de su muerte. Era Alexander. Alexander.

Up where the mountains meet the heavens above

Out where the lightning splits the sea
I could swear there is someone somewhere watching me
Through the wind and the chill and the rain
And the storm and the flood
I can feel his approach like a fire in my blood

Cuando Alec llegó donde su familia, vio que había una joven de cabellos dorados y los ojos del mismo color que lo miraban intensamente. Se sintió raro, más cuando esa extraña levantó una mano como si quisiera alcanzarlo, pronunció su nombre y se desmayó.

I need a hero
I'm holding out for a hero till the end of the night

Dentro de la biblioteca se encontraba una joven en uno de los muebles plácidamente dormida. Mientras que, a unos cuantos metros reunidos estaban los señores Lightwood, su hijo mayor y la madre de la joven.

La última en hablar fue Tamir.

-Eliza no hablaba desde que fue encontrada, no había mencionado ni una sola palabra Maryse -miró a la mujer con una mirada de preocupación que solo una mujer como Maryse que era madre podría entender- Ni una sola y de pronto cuando te ve –posó su mirada sobre Alec- Menciona tu nombre y habla, algo que no a hecho por unos dos años o más –Tamir cogió fuertemente de las manos a Alec, las apretó y con su mirada le imploraba que accediera a lo que fuera a pedir- Por favor Alexander Lightwood, haz que mi hija vuelva a hablar.

Todos se quedaron en silencio.

Alec pensó que esa no sería una tarea fácil pero, quizá, cambiar la rutina no sería malo, necesitaba más actividades para poder superar bien la ruptura.

Alec volteó a ver a la extraña mujer durmiendo en el mueble, no podía negar que era bonita. Su cabello dorado y su rostro en forma de corazón la hacía lucir bonita. Bonita… Alec nunca había pensado en que otra mujer era bonita, aparte de su hermana y su madre... pero Eliza, por raro que era para él esa clase de ideas, lo era.

Alec estuvo en shock por unos segundos; mientras que, su mirada no dejaba de recorrer el rostro de la chica, sin poder evitarlo, su rostro se pintó de un gracioso carmín.

Alec se había sonrojado… por… Eliza….

En ese momento entre todos sus confusos pensamientos, pensó que, quizá, todos necesitamos ser salvados.

I need a hero
I'm holding out for a hero till the end of the night