Disclaimer: Esta historia le pertenece en su totalidad a mi imaginación, la mayoría de los personajes de ésta historia pertenecen a Stephanie Meyer.

¡Hola a todas! quería agradecerles a todas las que comentaron en la foto que publiqué en el facebook de FF Adicction, me animaron a escribir esta historia que espero sea de su agrado, escribí y reescribí éste capítulo millones de veces, porque siempre se me ocurría una idea nueva que agregar, pero finalmente acá lo tienen el primer capitulo de la historia, espero que le guste.

Disfruten!


Capítulo 1

La lluvia caía a baldazos desde el cielo, la noche oscura solo era iluminada por la luz de los relámpagos y el silencio del lugar era roto por la furia de la tormenta que azotaba en éste momento al bosque. Cada rugido proveniente del cielo hacía que me exaltara, odiaba las tormentas, pero en este momento no podía tirarme al suelo en posición fetal y taparme los oídos, como hubiese querido, en éste momento debía seguir corriendo, y dejar de lado un momento mi pánico.

Todo parecía sacado de una puta película de terror, las sombras de los árboles daban la sensación de que en cualquier momento se me vendrían encima, y esa sensación aumentaba cuando las ramas más bajas se incrustaban en mi piel, raspándome por todos lados, el viento soplaba fuerte pegándome en la cara, haciendo que la lluvia nublase mi visión, gracias a Dios ya no era la torpe que solía ser en el pasado.

-¡Auch! …Mierda!- exclamé mientras me levantaba rápidamente del suelo, creo que me anticipé a los hechos, pensé, la raíz del árbol con la que tropecé me hacía burla desde la oscuridad del suelo, nunca digas nunca…

Mis pulmones clamaban por oxígeno, estaba tan agitada que el aire no entraba como debería a ellos. Me apoyé en un árbol, cerré los ojos, e inspiré profundamente para tranquilizarme, exhalé, abrí los ojos mirando hacia atrás, suspiré y seguí corriendo, no podía parar nuevamente tenía poco tiempo y debía apurarme.

Seguí corriendo como desesperada, ésta vez no pararía hasta llegar hasta la ruta, por más cansada que esté tenía que resistir, no podía ser débil en éste momento. No sé por cuánto tiempo seguí corriendo pero luego de un rato pude ver a lo lejos la ruta, sonreí como un niño en la mañana de navidad y aceleré la carrera.

Estaba exhausta, mojada, desorientada y sola. A pesar de todo recordaba con precisión sus palabras "corre al sur, hasta la ruta. Pero pase lo que pase… no te detengas B", muy bien, corrí hacia el sur, encontré una ruta… ¿En dónde mierda se habían metido ahora? ¿Y si algo malo les había ocurrido?¿Por qué había aceptado separarnos? Sabía que era una mala idea.

Mientras me seguía recriminando mentalmente, no me di cuenta de que había seguido avanzando y que en éste momento estaba parada en el medio de la ruta, hasta que de la nada a mi izquierda dos luces que se acercaban peligrosamente rápido me encandilaron. Suspiré aliviada, las luces provenían de un auto, el cual dobló de forma precipitada evitando que chocara conmigo, haciendo que derrapase en forma de U debido a que el cemento estaba completamente mojado por la lluvia.

Mi cara pasó de tener una mueca de preocupación por culpa de mis recriminaciones mentales, a tener una enorme sonrisa que hizo que mis pómulos dolieran. La puerta del lado del copiloto del auto se abrió, en una clara invitación a que entrara. De haber sido una persona normal, con todos los tornillos bien colocados en mi cabeza, nunca hubiese entrado a un auto de un desconocido que estaba en medio de una ruta a altas horas de la madrugada, a miles de kilómetros de la civilización más cercana, y que para completar el combo parecía que manejaba como un desquiciado.

Pero yo no era una persona normal que estaba en todos sus cabales, para nada, estaba muy lejos de ese tipo de persona en este momento. Yo estaba desesperada, exhausta, mojada, desorientada y un poco… pero sólo un poco loca, porque no decirlo. Pero estaba segura de una sola cosa, ya no estaba sola, porque estaba cien porciento segura de que sabía quiénes eran los que estaban dentro de ese auto. Y ese último pensamiento hizo que sonriera aún más si eso era posible, no hizo falta nada más para que fuera directo hacia el auto, y una vez dentro de él me sentí segura, y pude por fin respirar tranquilamente.

No me había dado cuenta del frío que hacía en el exterior hasta que estuve dentro de él con la calefacción dándome de lleno en la cara. Andar debajo de la lluvia con una remera y un fino pantalón de lino mojados por la lluvia y con algunos tajos debido a las ramas, no eran ropa abrigada, sonreí disfrutando del calor, mis músculos estaban agarrotados y estaba segura que no sentía al menos la mitad de mi cuerpo, pero no importaba, al fin terminamos el trabajo.

-Tardaron- recriminé con los ojos cerrados disfrutando del tibio aire que salía de la calefacción.

-Lo siento cariño, es que tuvimos algunas complicaciones- se disculpó.

-¿Todo en orden?- pregunté insegura, esta vez mirándolo a los ojos preocupada por su respuesta, él me miró durante unos segundos sin expresar emociones en su mirada, aunque por más que lo intentara no podía ocultarme nada a mí, y pude ver ese destello satisfacción que tenía cada vez que terminábamos un trabajo, arrancó el auto haciendo rechinar las ruedas en el cemento.

- Todo en orden- dijo sonrió arrogante, mientras estaba concentrado en la ruta.

- Toma Bella- dijo Nessie desde el asiento trasero pasándome una enorme toalla calentita, ella estaba enfundada en una igual a la que me estaba pasando, le sonreí en agradecimiento.

-Gracias Ness- agarré la toalla y me envolví inmediatamente en ella.

-Deben cambiarse de ropa- dijo Jake, mientras sacaba ropa limpia de un bolso, inmediatamente comencé a desvestirme para ponerme la ropa seca.

-¿Cuál es el plan?- la voz de Nessie se escuchó ahogada ya que se estaba colocando un sweater.

-Tenemos un vuelo a Phoenix en cuatro horas, tardaremos alrededor de 11 horas y media en llagar, allá reservamos dos habitaciones por dos semanas en un hotel, debemos ir a registrarnos nos bañaremos y cambiaremos, luego debemos volver al aeropuerto para tomar nuestro vuelo a Washington- nos explicó el plan Jake.

-Entonces las reservaron por dos semanas para…

-Despistar a cualquiera que nos pueda estar siguiendo, luego de esas dos semanas teóricamente nos vamos a nuestra nueva casa en Brasil- me interrumpió Jake, le sonreí.

-A unos kilómetros hay un bar de mala muerte- habló Alex- entraremos ahí y ustedes se cambiarán.

-¿Trajeron todo lo necesario?- interrogó Nessie.

-Todo está en esta mochila- Jake levantó la mochila para que la viéramos y se la entregó a Nessie.

-¿En dónde estamos? Pregunté.

-Estamos cerca del Parque Nacional del hurón en Manistee- me dijo Alex.

-¡Michigan!- exclamé asombrada- Motherfucker.

-Si las arrastraron muchos kilómetros- rió sombrío Jake.

-¿Se encargaron de nuestros "cuerpos"?- Nessie preguntó lo mismo que estaba por preguntar yo.

-Sí, antes de la explosión pusimos los cuerpos falsos - explicó Alex

-Pero con análisis a los cuerpos ellos sabrían que no somos nosotras.

-No tienen tanto poder como para hacer eso- aclaró- los cuerpos cumplen con la altura, peso y talla de ropa y calzado que cada una de ustedes, además para eso les sacamos sangre, pelos y raspamos su piel, para tener su ADN y poder ponérselos a los cuerpos- terminó.

-Después de todo sirvió para algo terminar pinchada- dije sarcástica, todos se rieron de mi.

-Llorona- se burló mi amigo atrás.

-¡Callate!- exclamé riendo.

-La explosión se escuchó bastante fuerte- comenté- cuánto daño hubo.

-Nadie murió a excepción de ustedes claro- se burló Alex- les dimos el tiempo suficiente como para evacuar, no queríamos que murieran en una explosión.

-¡Claro que no!- Jake sonó indignado- morirán en la cárcel rodeados de mugre como las ratas que son.

Luego de una hora de viaje llegamos al bar del que había hablado Alex, nos bajamos del auto y nos dirigimos hacia la entrada.

-Tienen 1 hora- la advertencia del rubio nos detuvo en la entrada.

-Con eso nos alcanza Alex- le sonrió Nessie mientras agarraba mi mano y nos dirigíamos al baño de mujeres- quitate la peluca- ordenó.

-Esos tipos eran unos idiotas no se dieron cuenta que usábamos peluca- me reí mientras me sacaba la peluca de pelo corto con rizos rubios que había estado usando desde hace cinco meses, Nessie estaba dejando su larga peluca de color negro con las puntas de todos colores como se usaba ahora dentro de la mochila, una cascada de cabellos dorados calló en su espalda cuando se deshizo de las horquillas que lo sujetaban.

-Ah… principiantes, estoy segura de que cuando sus superiores se den cuenta de que tenemos mucha evidencia serán hombres muertos- se burló masajeándose la cabeza.

-Alcanzaste a sacar toda la información- pregunte peinándome el pelo.

-Sí, y cuando me subí al auto utilice la notebook de Jake y la guardé en un lugar muy seguro- me sonrió levantando su mano derecha, el brillo de su pulsera llamó mi atención, sonreí.

-Uh… ingenioso- reí.

-Lo aprendí de la mejor- me guiñó un ojo- ven tengo que lavarte el pelo antes de aplicarte la tintura.

-¿Estás bien no?- pregunté mientras ella me mojaba el pelo.

-Si estoy bien, gracias a vos, ¿No te lastimaron verdad?- su voz sonaba angustiada, ella estaba observando los raspones que tenía en la mejilla.

-Tranquila no llegaron a tocarme ni un pelo- sonreí.

Tardamos alrededor de 45 minutos en estar listas. Mi pelo color castaño con reflejos rojizos ahora era negro oscuro y me llagaba hasta la cola, lo que resaltaba la palidez de mi piel, me saqué los lentes de contacto de color marrones y parpadee. Nessie transformó su lisa cabellera dorada por una alocada melena de rizos color rojo, sus ojos celestes resaltaban en su rostro. Nos pusimos otra ropa y antes de salir colocamos la mochila negra que nos dio Jake dentro de otra de color rosa que había dentro, no parecíamos las chicas que habían entrado hace 45 minutos, y ese era el plan, tuvimos suerte de que no entrara nadie al baño.

Salimos del baño y nos dirigimos hacia la puerta, de reojo pude ver a los chicos sentados en la barra con una jarra de cerveza en la mano mientras nos seguían con la mirada, disimuladamente les asentí con la cabeza para que supieran que estábamos listas, nos subimos al auto y aguardamos a que los chicos salieran del bar, unos minutos después nos dirigíamos hacia el aeropuerto.

-JÁ, 15 minutos de sobra, te lo dije- dijo una superada Nessie en el asiento de atrás, Alex solo negó con la cabeza riendo mientras se alejaba del bar.

-Entonces nos dirigimos a la casa de tus tios- dije cuando nos explicó porque nos dirigíamos hacia Washington.

-Sí, ellos son agentes como nosotros al igual que mis primos y sus parejas, están detrás de una banda que se dedica a la trata de blancas, venta de drogas, y además creen que hay una posibilidad de que ellos fabriquen las drogas que comercializan- me contestó Alex.

-¿Saben cómo se llama la banda?- Ness sonó interesada.

-No aun no saben quiénes son, pero Eleazar cree que tiene que ver con los que las secuestraron.

-Por eso es que nos dirigimos ahí- acotó Jake.

-Además siempre es bueno estar en familia, hace muchos años que no veo a mis tíos y siempre me gustó la relación que teníamos con mis primos- añadió con una sonrisa.

-¿Tenes algo con lo que informarnos?- le pregunté.

-Eleazar enviará la información que ustedes necesiten a Phoenix, no te preocupes.

-¿Cómo dijiste que era su apellido?- volví al ataque, él me sonrió y negó con la cabeza.

-Su apellido es Cullen- un escalofrío me recorrió el cuerpo.

No volví a hablar en todo el camino al aeropuerto, me sentía rara, estaba ansiosa o nerviosa no podía descifrarlo todavía, sabía lo que estaba pasando, una punzada recorrió mi cabeza, cerré mis ojos frustrada.

-Deja de preocuparte y descansa- me regañó Alex, éramos los únicos despiertos, Jake y Nessie se habían dormido hacía media hora- tienes que recuperar energía.

-Estoy bien.

-No es verdad, estuvieron con ellos más tiempo de lo planeado- fue brusco- perdón no quería tardar tanto no fue mi intención- me rogó.

-No te culpo Alex sé muy bien que si no llegaron antes fue porque no pudieron no porque no querían- intenté que se calamara pero él se estaba auto culpando.

-No está bien, pudo haberles pasado algo, tendríamos que haber ido Jake y yo en vez de ustedes…

-Sabes muy bien que no podía ser así, ustedes no hubieran podido engatusar a esos hombres, nosotras sabíamos muy bien lo que nos iba a pasar y no teníamos miedo- le corté- además lo que importa es que estamos bien, y que tenemos las pruebas- sonreí.

-Si algo te pasa me muero Bells- susurró dolido.

-Yo también me muero si algo te pasa a vos sol- le susurré volteándome de costado para ver su perfil- mira hace cuanto años hace que nos conocemos- le pregunté.

-Tres años- su respuesta fue inmediata.

-Vos fuiste el que estuvo conmigo en las buenas y en las malas, me comprendiste y nunca me dejaste sola, vos y los chicos son mi única familia-le sonreí- esto es parte de nuestro trabajo y lo sabes, yo lo acepté hace casi tres años cuando pasó lo que pasó, vos me entrenaste tienes que confiar en mí.

-No es que no confíe en vos, sé que sos una excelente agente, pero debes entenderme, la última vez que estuviste secuestrada…- no terminó de hablar porque tembló al recordarlo, esa fue la primera y la última vez, sin contar ésta, que me secuestraron y él lo vivió conmigo porque también lo estaba, los recuerdos comenzaron a llegar a mi cabeza, los borré de inmediato.

-No te preocupes, yo estoy bien- y con eso terminamos la conversación.

Llegamos al aeropuerto y tomamos nuestro vuelo, teníamos casi 12 horas de viaje por delante, y yo estaba exhausta, tanto emocional como físicamente. Observé a mis amigos que estaban delante de mí en la fila para abordar el avión.

Nos dirigíamos a Washington a hacer nuestro trabajo, recién veníamos de una misión, pero si el presentimiento de Eleazar de que la banda a la que investigábamos estaba vinculada con una mucho más grande, entonces teníamos que seguir investigando, aunque teníamos una valiosa información en las manos. Nuestro trabajo, el de mis amigos y el mío, era trabajar para el FBI, los cuatro formábamos un equipo e íbamos a todas las misiones juntos.

Agente Jacob Black. Edad 19 años. Sexo masculino. Morocho de piel rojiza ojos color chocolate, altura 1,80, peso 80 kg. Cinta negra en karate, profesional en kick boxing, experto en deportes. Lleva 4 años en esta carrera. Es un gran agente, pero el mejor amigo que una chica puede tener.

Agente Vanessa Dwyer. Edad 18 años. Sexo femenino. Altura 1,65, peso 50 kg, pelo color rubio ceniza piel color blanca y ojos color celeste. Cinta negra en karate, experta en aerobox y gimnasia artística. Lleva 4 años siendo agente. Gran profesional, y la mejor hermana que se puede tener.

Agente Alexander Pettyfer. Edad 19 años. Sexo masculino. Él es medio albino, pelo rubio, piel blanca, ojos verdes. Altura 1,90. Cinta negra en karate, experto en kick boxing, boxeo, taekwondo, entrenado desde que nació para ser un súper agente, en mi opinión le robaron su infancia, sin embargo es muy bueno haciendo el trabajo. Es la mejor persona que puede habitar en el mundo, es mi ángel guardián y sin él estaría totalmente perdida.

Por último estoy yo. Agente Swan, Bella Swan. Edad 17 años. Sexo femenino. Pelo castaño con destellos rojizos largo, piel blanca y ojos color verde. Altura 1,70. Peso 55 kg. Cinta negra en karate, experta en defensa personal, judo, taekwondo. Casi 3 años de experiencia laboral.

Cuando subí al avión apenas podía mantenerme de pie, lo único que quería era dormir como bebé por horas. Me senté en mi asiento al lado de la ventana, me acomodé y esperé a que Alex, que estaba en el asiento de al lado, hiciera lo mismo, cuando vi que ya estaba acomodado me apoyé en su hombro y me abandoné en los brazos de Morfeo.

Estaba sentada en una incómoda silla, con mis pies atados a las patas de ésta, y mis manos atadas detrás de mi espalda, estaba completamente amarrada a la silla no podía moverme, y la soga que tenía alrededor de mis muñecas comenzaba a lastimarme. La mitad de la cara me dolía y podía sentir como algo caliente escurría de mi nariz. El galpón en donde me encontraba era muy tétrico, seguro que antes estaba abandonado, el olor que se respiraba en el ambiente me retorcía las tripas. Jadeaba en busca de aire, sentía una opresión en el pecho que no me permitía respirar con normalidad. Estaba asustada, lo último que recordaba era la cara asustada de Alex mientras era sostenido por dos hombres, ¿Qué había pasado?.

-¿No es hermosa?- habló un hombre rubio ,haciéndome sobresaltar ya que no lo había oído entrar, vi como se pasaba la lengua por los labios mientras me miraba fijamente, me asusté y quise escapar, pero recordé las sogas, y mi pánico aumento.

-Es preciosa- dijo otro, morocho, mientras daba vueltas a mi alrededor- principessa- me susurró al oído haciendo que todo mi cuerpo temblara, acarició lentamente mi mejilla- bienvenida al infierno…- se rió, retrocedió un paso y me contempló por un segundo luego levanto su pesada mano y…

¡NO!

-NO- grite levemente mientras me despertaba, Alex que estaba durmiendo a lado mió se sobresaltó en el asiento, estaba en el avión a salvo solo fue una pesadilla, trataba de convencerme, me giré para mirar a mi amigo y no sé qué es lo que habrá visto en mi cara, pero estoy segura que nada lindo porque me sentía como mierda, lo único que hizo fue abrir los brazos para que yo me hunda en ellos en un mar de lágrimas.

-Tranquila abejita, ya pasó- me susurró mientras acariciaba mi espalda y besaba mi cabeza, yo sólo me limité a llorar en su pecho.

No otra vez no, estaba pasando de nuevo.

-No dejaré que nadie te lastime esta vez Bells- escuché la promesa de Alex.


Espero que les haya gustado este capítulo, tanto como yo disfruté escribiéndolo...

Acepto todo tipo de críticas

¿Qué pasará en el próximo?...

Mmm... no lo se veremos :D

Muchas gracias por los reviews del prólogo :)

Nos vemos en el próximo capítulo

Besos

Nicki Cullen :)