WILD FIFE

Autor: Jiraiya-Sama

NOTA 1: Todos los derechos de la serie Robotech pertenecen a Harmony Gold. Esta historia fue escrita sin fines de lucro, solo como medio de esparcimiento. No me demanden.

NOTA 2: Este capítulo contiene escenas de tipo LEMON (descripciones explicitas de contenido sexual) por lo que no es apto para menores de 18 años.

Capítulo II: "REFLEXIONES"

El combate había llegado a su fin y el enemigo se retiraba una vez más. La tripulación del SDF-1 podía finalmente respirar con tranquilidad otra vez. Habían ganado una nueva batalla.

Las chicas del puente del SDF-1 se veían contentas por esta nueva victoria, pero el Capitán Gloval, un viejo zorro con muchas batallas en el cuerpo, sabía que el enemigo sólo estaba jugando con ellos. Tenían poder de sobra para destruir el SDF-1, y uno de estos días terminarían por hacerlo.

Con ese pensamiento en mente, Gloval dio las ultimas instrucciones antes de encaminarse a la puerta de salida del puente, para ir de inmediato a su oficina y fumar a sus anchas, cosa que sus oficiales le habían prohibido hacer en el puente, y eso que él era el Capitán, pero antes de salir, el hombre se detuvo ante la puerta y le dedicó una seria mirada a una avergonzada, mosqueada y "fétida" Kim.

-- Kim, realmente no sé cuál sea tu problema, pero... toma un baño cuanto antes. Es una orden –- dijo el Capitán, para luego de salir del puente, no sin antes darse el tradicional cabezazo contra el marco de la puerta.

Por su parte, Kim se hundió en su asiento mas avergonzada aún, si fuera posible. En ese momento, Sammie se levantó de su asiento y dio un par de pasos hasta estar frente a Kim, la observó un momento e hizo la pregunta que le rondaba en la cabeza desde hace rato... y no sólo a ella.

-- En todo caso, Kim... ¿Dónde rayos te metiste para terminar oliendo así? –- preguntó Sammie.

-- No es algo que quisiera recordar, Sammie –- respondió Kim, recobrando su enojo en contra del líder de los Skull, que dicho sea de paso, habían salvado el día una vez mas, junto con ganar tragos gratis esa noche, a juzgar por los gritos de alegría que proferían los susodichos por la red táctica.

-- Lisa, realmente no creo que sea para tanto –- dijo Claudia, atrayendo la atención del Trío Terrible.

-- Claudia, tú también escuchaste todas las estupideces que dijo Rick por la red táctica. Esa no es la actitud que se espera de un líder de escuadrón, menos del líder un escuadrón de elite como el Skull –- dijo Lisa, bastante molesta -– No sé qué se le ha metido en la cabeza, pero últimamente ya no lo reconozco.

-- Si, me he dado cuenta, y de eso es de lo que te quería hablar...

-- Ahora no Claudia. Voy al Prometheus para tener una seria charla con el Teniente Hunter, por su falta de disciplina militar –- dijo una enojada Lisa.

-- Que yo recuerde, el Teniente Hunter siempre ha sido indisciplinado -– comentó Sammie, pero se calló en el acto, al recibir la penetrante mirada de la Primer Oficial del SDF-1.

-- La Comandante Hayes tiene razón. El Teniente Hunter es un indisciplinado, irresponsable y un completo idiota –- dijo una molesta Kim, cruzándose brazos recordando el desagradable y vomitivo encuentro que había tenido esa mañana con el susodicho.

Se produjo un repentino silencio que hizo que Kim levantara la cabeza, para encontrarse con la interrogante mirada de 4 mujeres, que la observaban fijamente.

-- ¿Y tú desde cuando conoces tan bien al Teniente Hunter? -– preguntó Claudia, levantando una ceja en forma inquisidora, como si hubiera leído algo entre líneas.

-- No... no es que lo conozca tan a fondo. Digo, todas sabemos que él no se caracteriza precisamente por obedecer ordenes, además, todas escuchamos lo que dijo por la red táctica –- se defendió Kim, mientras Claudia la seguía observando con cara de ¿Qué rayos está pasando aquí?

-- Si, tienes razón, Kim –- dijo Lisa, con un suspiro de resignación, encaminándose a la puerta –- Por cierto, Kim... toma un baño. Es una orden –- dijo Lisa, saliendo del puente, tapando su nariz con una mano.

-- Si, Comandante –- dijo una ya resignada Kim, hundiéndose en su asiento hasta casi desaparece.

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El Teniente Rick Hunter, intrépido e indisciplinado líder del famoso y letal escuadrón Skull, bajó de su Veritech con una sonrisa en los labios. No sólo había ganado una apuesta contra el líder del escuadrón Apollo, que le reportaría tragos gratis esa noche a él y sus chicos, también estaba contento porque era el segundo combate seguido en que no presentaban bajas. Es cierto que dos de sus chicos resultaron heridos, uno de ellos de mucho cuidado, pero ambos se repondrían, y eso era lo importante.

-- Todo tuyo Jefe. Cuídalo bien –- dijo Rick, al hombre que estaba a cargo de revisar y dar mantenimiento a su Veritech.

-- Lo cuidaré como si fuera mi hijo, Teniente –- respondió el hombre.

Rick, sonrió. Sabía el hombre hablaba en serio.

-- ¡¡Hey, Rick!! –- llamó Max, acercándose a él -- ¿Qué te pasó ayer? Desapareciste del Dragón Blanco sin decir nada a nadie y... ¿Qué rayos te pasó, amigo? Hueles horrible.

-- Bien... podría decirse que tuve una mala mañana –- dijo un resignado y maloliente Teniente.

-- Y bastante mala a juzgar por como hueles –- dijo Max, con una sonrisa.

-- No le encuentro la gracia, Max.

-- Yo si –- dijo Max, tratando de aguantar la risa, pero fracasando miserablemente, para total fastidio de Rick.

-- Ríete Max, ríete, pero te aseguro que no te reirías si cayeras de un tercer piso al interior de un contenedor de basura –- se quejó Rick, mirando a su amigo con ojos estrechos.

-- ¿Y cómo fue que te llegó a pasar algo así, Rick? –- preguntó un sorprendido Max, dejando de reír.

-- Ya... bueno... la verdad... mira, olvídate de eso. Dime ¿Has visto a Moira¿Puedes creer que me pasó un café hirviendo poco antes de despegar? Por su culpa me quemé la lengua y...

-- Creo que mejor dejas tus asuntos con Moira para otro momento Rick. Hay alguien que parece estar esperándote, y con no muy buenas intenciones a juzgar por su rostro –- dijo Max, señalando a un lado donde una conocida Primer Oficial del SDF-1, estaba parada de brazos cruzados y con rostro huraño.

-- Ay no... justo lo que me faltaba para completar mi día. Lisa Hayes en modalidad "Matar a Rick"

-- ¿Qué le hiciste ahora, Rick? –- preguntó Max.

-- ¡¡NADA!!. Ni siquiera me he acercado a ella. Hace días la veo únicamente por la red táctica.

-- A lo mejor es eso, Rick. Tal vez necesita un contacto más cercano.

-- ¡¡YA!!. Max, córtala con eso.

-- Como sea, suerte amigo. La necesitaras, y por cierto... toma un baño -– dijo Max, dándole unas palmaditas en la espalda a un ya resignado Rick, para luego pasar junto a Lisa, dándole el saludo de rigor, perdiéndose luego rumbo a la salida del hangar.

Por su parte, Rick suspiró resignadamente y se encaminó hacia Lisa tratando de imaginar qué había hecho ahora para molestarla.

-- Comandante Hayes¿Por qué será que de pronto siento una corriente helada viniendo de este lugar? –- dijo Rick, en forma juguetona, llegando frente a Lisa.

-- Deje sus sarcasmos de lado, Teniente. Esto es serio –- dijo una ahora mas fastidiada Lisa Hayes.

Las alarmas comenzaban a sonar en la cabeza de Rick. Lisa lo había tratado por él rango, lo cual no era una buena señal... ¿Acaso Kim le había contado a Lisa sobre el vomitivo encuentro que habían tenido unas horas atrás? De ser así, era hombre muerto.

El Teniente Rick Hunter, intrépido e indisciplinado líder del famoso y letal escuadrón Skull, tragó sonoramente. Bien, si este iba a ser su fin, al menos se despediría con estilo. Le dedicó una sonrisa a Lisa, y contestó con el tono más despreocupado que pudo encontrar.

-- Bien¿a qué debo el honor de su visita, Comandante Hayes?.

-- Escúcheme Teniente, realmente no sé que se le ha metido últimamente en la cabeza, pero esta no es la actitud que se espera de un líder de escuadrón –- comenzó Lisa, mirando a Rick decididamente, mientras daba un par de pasos hacia él –- Su actitud en el último tiempo no se corresponde con la de un Oficial de las Fuerzas Robotech. Incluso se dio el lujo de organizar una apuesta por la red táctica a segundos de un ataque enemigo.

-- Bueno, yo...

-- Ya viene siendo hora de que se dé cuenta de que no es un simple piloto, Teniente Hunter. Ahora es el líder de un escuadrón. Hay un grupo de hombres que dependen de usted, y sus decisiones pueden significar la vida o la muerte para ellos. Tiene que tomar las cosas con más seriedad.

-- Eso lo sé, y...

-- ¡¡Aún no termino, Teniente!!. Esas actitudes irresponsables...

-- Ya está bien, Comandante. Lo que me acaba de decir lo tengo perfectamente claro, así que no necesita venir a recordármelo –- dijo Rick, cortando a una sorprendida Lisa, ya más tranquilo y agradeciendo que todo esto no tenía nada que ver con cierta morena, y porque no decirlo, atractiva oficial de puente del SDF-1.

-- Pero... –- intentó decir Lisa, pero fue cortada otra vez por Rick.

-- Estoy consciente de mi responsabilidad como líder de escuadrón. Siento el peso de esa responsabilidad cada vez que mando a esos chicos a enfrentar la muerte, cada vez que veo que uno de ellos resultó herido, o cuando uno de ellos no regresa.

-- ¿Entonces por qué...?.

-- Estar sentado solo dentro de la cabina de un avión, sabiendo que en pocos segundos vas a entrar en combate y que vas a coquetear con la muerte a cada instante, es algo para ponerle los nervios de punta a cualquiera –- dijo Rick, mirando a Lisa, fijo a los ojos -– Lo de la apuesta fue solo una forma de botar la tensión previa al combate. Tienes que entender que no somos máquinas, Lisa. Somos personas, necesitamos relajarnos de vez en cuando. Podrías probarlo, te hace falta -– dijo Rick, guiñándole juguetonamente un ojo a la mujer.

Lisa no pudo evitar sonrojarse ante ese gesto de su hasta ahora amor platónico, pero no por eso iba a dejar que él se escapara así como así. Se recuperó en cosa de segundos y miró a Rick con ojos estrechos, dando un paso adelante, quedando a centímetros de la cara de Rick.

-- Escuche Teniente Hunter, lo que yo necesite no es... de su... snif, snif. ¿Qué es ese olor?.

-- ¿Olor?. ¿Qué olor? –- djo Rick, dando un paso hacia atrás.

-- Ese olor que... snif, snif. ¡¡Es usted, Teniente!!.

-- ¿Yo? -- preguntó Rick, en forma inocente, oliendo su traje de vuelo –- Ah, ese olor.

-- Si, ese olor –- dijo Lisa, mirándolo seriamente.

-- Bueno.. es mi... nueva... loción. Sí, mi nueva loción, jaja. Se llama... "Pasión... eehh...Otoñal".

-- ¿Pasión Otoñal? -- preguntó Lisa, sin creerle media palabra.

-- Sí, bueno, es una nueva marca. La verdad no creo que la siga usando, no es mi estilo -– dijo Rick mientras seguía retrocediendo -– Bien, si me disculpa, debo ir a hacer el reporte de la misión, y después pasar por el hospital a ver a dos de mis chicos que resultaron heridos.

-- Oiga, un momento, Teniente –- dijo Lisa siguiendo a Rick para que no se le escapara.

-- Ah, y sobre eso que dijo de la responsabilidad... trabajaré en ello -– dijo Rick, despidiéndose con un muy poco formal saludo militar, y encaminándose rápidamente a los vestidores.

-- Un momento Teniente, aún no he terminado de hablar con usted... ¡¡Teniente!! -- regañaba Lisa, mientras seguía a Rick dando fuertes pisotones -- ¡¡TENIENTE HUNTER!!.

-- Comandante Hayes. ¿Todavía por aquí? –- dijo Rick, volteando ante el grito de Lisa, fingiendo sorpresa -- ¿Me está siguiendo, Comandante?. Nos es que me moleste, pero...

-- Déjese de estupideces, Teniente. Estoy tratando de tener una conversación seria con usted, así que compórtese de acuerdo a la situación. ¡¡ES UNA ORDEN!! –- rugió Lisa.

-- Entiendo Comandante Hayes, pero no creo que este sea el mejor lugar para conversar.

-- ¿Y por qué no? –- preguntó Lisa, entre dientes, con una vena punzando en la frente.

--Bien, porque... estamos en el vestidor de hombres.

-- ¿Qué? -- preguntó Lisa, siendo sacada totalmente de onda.

La brillante Primer Oficial del SDF-1, miró a su alrededor, y efectivamente, ESTABA dentro del vestidor de hombres, con un montón de pilotos Veritech mirándola con sorpresa, algunos vestidos, otros a medio desvestir, y otros totalmente des... des... desnu... ¡¡desnudos!!.

-- ¡¡¡¡¡KYAAAAAAAAAAAAAAAAA!!!!!.

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La Teniente Comandante Lisa Hayes, brillante Primer Oficial del SDF-1, caminaba a grandes zancadas por una de las cubiertas inferiores del súper portaviones Prometheus, con el rostro totalmente rojo de vergüenza. La mujer era seguida de cerca por un conocido Teniente, famoso tanto por su indisciplina, como por sus hazañas de vuelo.

Todos los que estaban presentes en la cubierta inferior de Prometheus, observaban con curiosidad y porque no decirlo, con diversión, está poco común escena, ya que no todos los días se podía ver a la siempre serie y competente Comandante Lisa Hayes, también conocida como "Súper chica", regañando y gritando como una colegiala, luego gritando como si le estuvieran pegando, y ahora casi arrancando con el rostro totalmente rojo, y seguida de cerca por Rick Hunter, que al parecer se deshacía en explicaciones.

-- Vamos Lisa, no te pongas así. No es para tanto –- dijo Rick, siguiendo a la mujer.

Lisa se detuvo y se volteó para mirar a Rick directo a los ojos, con el rostro aún rojo de vergüenza por lo que había visto momentos atrás.

-- ¿Qué no es para tanto?. ¿Cómo te atreves de decir eso después de hacerme entrar en el vestidor de hombres? –- preguntó Lisa, entre dientes.

-- Oye, yo no te obligué a entrar ahí. Te recuerdo que tú entraste sola, mientras me seguías.

Ante ese argumento Lisa no supo qué responder. Rick tenía razón, ella habían entrado al vestidor de hombres sin darse cuenta mientras lo seguía. Eso la hizo enojar un poco más.

-- Eres realmente insoportable cuando te lo propones, Rick –- dijo Lisa, estrechando los ojos, antes de dar media vuelta y continuar su camino.

Rick estuvo tentando a decir "Tú también eres insoportable cuando te lo propones", pero consideró que no era lo mas apropiado en ese momento.

-- Una cosa mas, Teniente Hunter –- dijo Lisa, a unos metros de distancia -– Tome un baño. Apesta peor que un zorrillo -– luego de eso, dio media vuelta y se perdió rumbo a la salida.

Rick dio un gemido de resignación ya que sabía que Lisa tenía razón, el mismo podía sentir lo mal que olía. El fétido Teniente dio media vuelta, dispuesto a ir a tomar ese necesario baño, y se percató

de que todo el personal de la cubierta inferior del Prometheus lo miraba con rostro divertido.

-- ¿Qué?. ¿No tienen nada mejor que hacer, que estar parados ahí? –- preguntó Rick, poniendo las manos en las caderas.

-- La verdad sí, pero verlo a usted peleando con la Comandante Hayes es más divertido –- respondió uno de los "Camisas Marrones", que se encargaban de dar mantenimiento a los Veritech, haciendo que todos estallaran en carcajadas.

-- Jaja, muy gracioso –- dijo Rick, encaminándose a los vestidores, entre las risas de todos.

-- ¿Cuándo dejarás de jugar con esa mujer, y le propondrá matrimonio de una vez por todas?.

Rick llegó a trastabillar ante esa pregunta, y fue a caer de cabeza entre un montón de refacciones de Veritech, cosa que solo aumentó la risa de los presentes.

-- ¿Quién fue gracioso que dijo eso? –- gruñó Rick, levantándose con un chichón en la frente.

Ante su pregunta, una sonriente Moira Flynn, lo saludó con una mano, mientras sostenía el casco de su traje espacial en la otra.

-- Moira, porque no me sorpren... oye, un momento, por tu culpa me quemé la lengua con ese café que me pasaste... oye, espera¿Dónde vas?. ¡¡No huyas, cobarde!!. Deja que te ponga las manos encima... ¡¡¡MOIRAAAAA!!!.

Rick salió corriendo detrás de una esquiva Moira Flynn, que se perdió entre la agitación de la cubierta inferior del Prometheus. Los demás regresaron a sus ocupaciones. Ver a Rick y Moira regañándose mutuamente, era algo bastante común, así que no le dieron mayor importancia.

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Kim Young estaba en las duchas, tomando finalmente el baño que todos demandaban. Era realmente agradable la sensación de sentirse limpia otra vez, lo que le hizo recordar el CÓMO llegó a esta situación, eso fue mas que suficiente para hacerla enojar otra vez. Ser vomitada por un hombre semidesnudo cubierto de basura, no era algo que ella quisiera recordar. La única razón por la que no había revelado la razón del mal olor que tenía, era porque sabía que Sammie y Vanessa no pararían jamás de recordárselo y de burlarse de ella hasta decir basta. Además, conociendo como reaccionaba la Comandante Hayes, con todo lo que se relacionara con Rick Hunter, sabía que al Teniente le hubieran esperado las penas del infierno... no es que no se lo mereciera, pero es que había sido algo tan vergonzoso que no quería compartirlo con nadie.

Kim dejó de frotarse el cuerpo con jabón, y se quedó mirando un punto indeterminado frente a ella, mientras el agua caliente caía sobre su cabeza, mientras pensaba con mas detenimiento en el líder de los Skull.

Era bien sabido por todos que la fama de indisciplinado del Teniente Rick Hunter, era tan grande como la fama de sus hazañas el campo de batalla. Tal vez por eso los altos mandos habían hecho vista gorda con esas irresponsabilidades del Teniente, ya que a la hora de una batalla, sabían que podían contar con él para lo que sea, y no en vano, cuando había una misión que se sabía suicida y que nadie estaría tan loco en aceptar, Rick Hunter y sus Skull, la llevaban a cabo en forma impecable, como en la ultima batalla, donde los Skull fueron la punta de lanza que penetró las defensas enemigas por el sector más complicado, abriendo camino para los demás escuadrones Veritech, y lo que es más impresionante... sin bajas que lamentar.

No había duda en que el Teniente Rick Hunter se había transformado en un digno sucesor del difunto Comandante Fokker, y desde que asumió el mando del escuadrón Skull, lo comandaba con una impecable y letal eficiencia, que le había valido numerosos reconocimientos y condecoraciones a él y sus hombres, junto con elevar la fama del escuadrón Skull a niveles casi míticos, tanto, que la mayoría de los nuevos reclutas que habían ingresado a las fuerzas Robotech, lo hacían con la esperanza de tener una oportunidad de pertenecer al afamado y letal escuadrón Skull.

Kim apoyó las manos en la pared, y dejo que el agua caliente de la ducha cayera sobre su cabeza y espalda, dándole un agradable masaje a su bien formado cuerpo, mientras seguía pensando en el hombre que la había vomitado.

Rick Hunter era todo un personaje, no había duda de ello, indisciplinado como ningún otro, a tal punto, que era el único que podía lograr que la siempre serie y competente Comandante Lisa Hayes, regañara como una niña pequeña por la red táctica, y tan buen piloto que era comparado con el difunto Comandante Fokker. Solo era opacado por la genialidad de Maximillian Sterling, que era un verdadero fuera de serie.

Esa combinación de rebeldía y reputación de piloto experto, sumada al atractivo físico del Teniente Hunter, lo hacían un hombre MUY atrayente. A decir verdad, era uno de los solteros mas cotizados del SDF-1, y había un innumerable séquito de mujeres, la mayoría uniformadas, que literalmente babeaban por él, y que estarían dispuestas a todo por poner sus garras en ese atractivo, y porque no decirlo, excitante espécimen masculino. En este punto, debía reconocer que ella también había estado interesada en él.

Gracias a su "Amistad-Odio" con la Comandante Hayes, había tenido la suerte de conocerlo más a fondo, y pudo confirmar de primera mano, que era apuesto, rebelde, carismático, simpático y que sabía como agradar a una mujer. No era de extrañar que hubiera tantas mujeres babeando por él. Obviamente, Vanessa, Sammie y ella misma, se interesaron de inmediato por él, y ya estaban compitiendo por ver quién lo atraparía primero, hasta que la realidad las golpeó duramente.

Rick Hunter, parecía tener ojos sólo para la "Señorita Macross" y, por lo que decían las malas lenguas, para cierta Primer Oficial del Puente del SDF-1, que al parecer también tenía algún tipo de interés en él, mas allá de regañarlo por todo lo que hacia. A la luz de estos antecedentes las tres decidieron dar un paso al costado, ya que no querían tener problemas con Lisa, además, no podían competir contra la hermosura y la magnética personalidad de la Señorita Macross.

Kim cerró la llave de la ducha y se quedó de pié un momento mientras el agua escurría por su cuerpo, con ese último pensamiento en su mente.

Era verdad. Ella había estado interesada en Rick Hunter, pero el Rick Hunter que la había vomitado, le pareció muy distinto al hombre por quién estuvo interesada alguna vez. Estrechó los ojos. El recuerdo de ese vomitivo encuentro la hizo enojar otra vez. Salió de la ducha y tomó su toalla con la que se secó el cuerpo acuciosamente. Se olió los brazos y se contentó al comprobar que olía a limpio. Bueno, después de haber estado casi una hora bajo la ducha, gastar un frasco de champú, dos barras de jabón y salir casi tan arrugada como una pasa, era lógico esperar que ese desagradable olor a vómito y basura desapareciera por completo.

Kim respiró con resignación, abrió su casillero y buscó algo qué ponerse. Por suerte manejaba más de una muda de ropa para casos de emergencia. Una vez que estuvo lista, miró las 2 bolsas que estaban a un lado. Una contenía el uniforme que había usado hasta hace una hora atrás, y que había quedado impregnado con ese desagradable olor a vomito y basura. La otra bolsa contenía la chaqueta del Teniente Hunter. Estrechó los ojos otra vez.

Bien, su informe ser iría directo a la tintorería, pero el del Teniente Hunter ser iría directo a la basura. Luego de eso, iría a "La Casa de Bambu", donde sabía encontraría al susodicho y le cobraría por haberla vomitado. Le habría pagar esa afrente, y tendría que pagar con todo. Con eso en mente, Kim tomó ambas bolsas, una en cada mano y se aprontó a salir del vestidor de chicas, pero una de las bolsas se enganchó de una saliente de una de las bancas que estaban frente a los casilleros, rompiéndose y dejando caer su contenido.

-- Maldición, sólo esto me faltaba –- se quejó Kim, regañando al ver en su mano lo que antes había sido una bolsa y en el suelo la sucia chaqueta del Teniente Hunter.

Kim estaba pensando seriamente en tirar esa sucia chaqueta en uno de los tachos de basura que estaban en una esquina del cuarto, cuando se percató de que algo más se había caído de la bolsa y que estaba en el suelo un poco más allá de la chaqueta, y que probablemente había saltado de uno de los bolsillos de esta, producto de la caída. Era una cartera... la cartera del Teniente Hunter.

Curiosa, Kim se agachó y recogió la cartera. Miró hacia ambos lados y no vio a nadie, estaba totalmente sola. Dudo unos segundos, pero su curiosidad pudo más y la abrió. Los ojos de Kim se agrandaron ante lo que vio.

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La Discotheque "Casa de Bambú" era la más grande y popular de la ciudad de Macross, y era concurrida diariamente de martes a domingo, ya que cerraba los días lunes. Como ahora era viernes por la tarde, y para muchos comenzaba el fin de semana, la Casa de Bambú, estaba particularmente concurrida. Entre los presentes había muchos militares. Personal del Daedalaus y el Prometheus, pilotos de Destroids, Spartans, Defenders, personal del cuerpo de rescate, que arriesgaban la vida saliendo a rescatar a los pilotos heridos aún en medio de una batalla, y a los que pese a sus protestas, jamás se les permitía pagar un solo trago, y por ultimo, varios los pilotos Veritech, entre los que se encontraba cierto indisciplinado Teniente, que comandaba el más afamado escuadrón Veritech del SDF-1.

Rick estaba sentado solo ante una mesa en una esquina, algo apartado del grupo, viendo como sus chicos se divertían y bebían un par de tragos por cortesía del escuadrón Apollo. Sabía que debería estar contento, rayos, hasta Max se veía particularmente contento, pero por alguna razón no podía dejar de estar serio. No sabía a qué se debía, tal vez a la visita que hizo al hospital.

Había ido al hospital unas horas antes, a ver a dos de sus chicos que resultaron heridos en la ultima batalla. Thompson, que recibió una herida leve, por lo que en una semana estaría otra vez sobre un Veritech, y Morales, ese simpático puertorriqueño que siempre los hacia reír a todos con sus locuras, y que tendría que pasar al menos un mes en el hospital. Su condición era de mayor cuidado, pero según los médicos, se repondría por completo.

Habían corrido con suerte. El Capitán Gloval les dejó la parte más dura de la batalla, y la realizaron impecablemente sin tener ninguna baja. Eso era algo para estar orgulloso, pero él sabía que era sólo cosa de tiempo para que la muerte los alcanzara nuevamente.

Rick levantó su copa y la bebió de un trago, echó la cabeza hacia atrás cerrando los ojos, dejando que el licor quemara su garganta, descendiendo hasta su estómago. Dejó la copa vacía sobre la mesa y miró otra vez a sus chicos que se divertían y reían junto con los del escuadrón Apollo, que estaban muy lejos de estar enojados por perder la apuesta. Sabían que tarde o temprano, el Skull tendría que invitarlos a ellos.

Rick se echó hacía atrás en la butaca en que estaba sentado y contempló a los pilotos mientras botaban entre risa y risa la tensión acumulada durante el combate. Estaban felices, felices por haber ganado, felices por estar vivos para ver un día más, al menos hasta que llegara el próximo combate, en donde les podía llegar su hora de partir. Viéndolos reír y compartir como un grupo de colegiales, no podrías imaginar que esos hombres y mujeres se jugaban el pellejo en cada vuelo, pero con el tiempo uno se acostumbra a convivir con la muerte. Le ves la cara día a día, ves como se lleva a tus compañeros y amigos sin poder hacer nada por evitarlo. En un principio es algo chocante, algo que duele y te carcome por dentro, pero debes pararte y seguir adelante, es lo único que se puede hacer. La muerte ronda constantemente a los pilotos Veritech, y no tienes más opción que aceptarlo, y tal como los demás, no hablar de ello. La muerte es un tema que no se toca... al menos no ante los demás.

El joven Teniente apuntó otro trago sin poder evitar pensar en su amigo, su hermano mayor, Roy Fokker. Cómo lo extrañaba. Cuando Lisa le contó sobre la muerte de Roy, no lo podía creer, nunca imaginó que le pasaría a alguien como Roy, pero por muy buen piloto que fuera, la muerte finalmente lo había alcanzado, de la misma forma en que alcanzó al bueno Ben Dixon tiempo después. Cada llamada a combatir puede serla ultima, esa la realidad de los pilotos de combate, la realidad de todos los que estaban ahí, esa era su realidad. ¿Acaso había un futuro para él?. Ni siquiera sabía si estaría vivo al día siguiente. Si alguien como Roy pudo ser alcanzado por la muerte¿qué le esperaba a él, que siempre lo derribaban?. Ante tal pensamiento, ante tal certeza, lo único que pudo hacer fue tratar de aferrarse a vida con todas sus fuerzas, buscando un motivo para seguir, un motivo para vivir.

"Minmei", eso fue lo primero que vino a su mente, la chica que amaba con locura, la chica que desde que se había convertido en Señorita Macross, ya no tenía tiempo para él, pero... ¿Realmente Minmei tuvo tiempo para él alguna vez?. Esa pregunta lo golpeó como una tonelada de ladrillos, y pese a sus esfuerzos, Minmei se alejaba cada vez más de él.

No pudo evitar sentirse perdido. En ese momento necesitaba sentirse vivo más que nunca antes en su vida, pero la que podía ser única ancla se alejaba de él cada día más. Fue así como sin darse cuenta comenzó a vivir la vida a fondo, disfrutando de cada minuto, ya que podía ser el último. Sonrió.

Sin darse cuenta, ese deseo de sentirse vivo, de disfrutar lo que le quedaba de vida antes de que la muerte lo alcanzara, lo había ido transformado en lo que había sido Roy años atrás... un vividor y un mujeriego empedernido. Sonrío.

-- Ahora entiendo porque actuabas así, Roy –- dijo Rick para sí mismo con una sonrisa en los labios, llenando su copa nuevamente, sabiendo que ya estaba bebiendo mas de la cuenta otra vez, pero su sonrisa desapareció, para ser reemplazada por una mirada triste y vacía -- ¿Acaso te sentías tan vació como yo, hermano mayor?.

Con ese último y doloroso pensamiento, el joven líder de los Skull vació su copa de un solo trago, dejándola luego sobre la mesa, momento en que se percató de que ya no estaba solo como creía, ahora junto a él estaba una hermosa pelirroja de larga cabellera rizada, que lo observaba con una sonrisa traviesa en el rostro.

-- Hola Tigre –- dijo la chica con voz seductora.

-- ¿Tú? –- preguntó Rick, totalmente sorprendido al ver a la chica sentada junto a él.

-- ¿Eso es todo lo que vas a decir, después de lo que pasó entre nosotros? -– preguntó la chica, con un gesto de enojo que resultó bastante cómico.

-- Bueno... no esperaba volverte a ver tan pronto después de lo que... ¿Sabes que casi me maté al caer de la cornisa donde me hiciste subir? –- regañó Rick, echándose para adelante, quedando su rostro frente al de la chica, y a muy poca distancia, sea dicho de paso.

-- No lo parece. La verdad te ves muy bien –- dijo la chica acariciándole una mejilla a Rick.

-- No es broma. Casi me maté -– dijo Rick molesto, echándose para atrás.

-- Mi marido te hubiera matado si te encontraba en la habitación. No había otra opción –- dijo la mujer acercándose mas al enojado Teniente, mientras metía discretamente una mano bajo la mesa para tocarle el...

Rick dio un salto cuando sintió la mano de la chica posándose en "ESE" lugar, y cuando la chica comenzó a masajearlo con los dedos, su camarada de armas de se levantó en el acto, en una poderosísima erección que amenazaba con reventar el cierre del pantalón.

Rick miró a la chica, la cual sonreía traviesamente por lo que hacia. El joven Teniente no pudo dejar de reconocer lo hermosa que era la pelirroja, pero así como era hermosa, también era peligrosa. Estaba casada con un mastodonte, que lo mataría si se llegaba a enterar que se había acostado con su mujer.

-- ¿Y que hay de tu marido? –- preguntó Rick, cruzándose de brazos y mirando para otro lado, pero sin quitar la mano de la chica de su entrepierna, después de todo, el masajito que le hacia la pelirroja estaba muy rico.

-- Supongo que debe estar la puerta de entrada. Te dije que trabaja de guardia –- dijo la chica, con una sonrisa.

-- ¿¿QUÉ??. O sea que... ¿Trabaja de guardia en ESTA discotheque? -– preguntó Rick incrédulo, apartándose de la chica como si esta lo hubiera quemado, para total tristeza del pene del susodicho, que en verdad estaba disfrutando del masaje.

-- Si –- respondió la chica con una sonrisa traviesa, acercándose otra vez -- ¿No es emocionante?.

Rick miró a la chica, incrédulo. Ahí estaba ella, casi encima de él, masajeándole otra vez el pene bajo la mesa... no es que no le gustara, pero el marido de la pelirroja podía aparecer en cualquier momento. Ante esto, el líder de los Skull llegó a una conclusión: "Esa mujer está totalmente loca".

Según "El Manual de Fokker para ser un buen Casanova" en este tipo de situaciones solo hay una cosa por hacer... "Emprender la graciosa huida... ¡¡¡LO ANTES POSIBLE!!!".

-- Eeehh, oye, me disculpas un momento, tengo algo que hacer -– dijo Rick, soltándose de la chica, para tratar de salir de ahí.

-- ¿Qué? No. Espera¿Dónde vas? –- preguntó la chica, que parecía no querer dejarlo ir.

-- Yo... eehh, voy al baño. Estoy que me hago pipí. Voy y vuelvo –- dijo Rick y se soltó del agarre de la chica antes de que esta pudiera decir nada y se fue rumbo al baño a paso acelerado, seguido por la mirada de la chica.

Apenas Rick supo que la chica ya no lo podía ver, dio media vuelta y se fue casi a gatas por los rincones rumbo a la salida, escondiéndose detrás de la gente y las mesas que estaban por el lugar.

-- ¿Qué pasa Teniente?. ¿Se le perdió algo?.

Rick se sorprendió por esa pregunta y al levantar la vista, se dio cuenta de que estaba oculto tras la mesa donde estaban el líder de los Apollo, y algunos pilotos que lo miraban extrañados, a excepción de un sonriente Max Sterling, que lo miraba divertido.

-- ¿En que lío te metiste ahora, Rick? -– preguntó Max.

-- Déjame adivinar. ¿Hiciste enfadar otra vez a la Comandante Hayes, y ahora te estás escondiendo de ella? –- preguntó el líder de los Apollo, medio en broma, medio en serio.

-- ¡¡¡CLARO QUE NO!!! -– rugió Rick, poniéndose de pie golpeando la mesa con las manos, pero al darse cuenta de que podía ser visto por la pelirroja, que estaba unas mesas mas allá, se volvió a agachar, escondiéndose detrás de sus colegas pilotos.

Los hombres se miraron extrañados y luego voltearon a ver lo que hizo que el intrépido Rick Hunter, se escondiera como un ratón asustado. Demás esta decir que se sorprendieron al ver el motivo de las tribulaciones del líder de los Skull.

-- ¿Te estás escondiendo de esa pelirroja? –- preguntó Eric, líder del escuadrón Apollo.

-- No la miren tanto o va a mirar para acá –- regañó Rick, aun escondido

-- ¿Líos de faldas otra vez, Rick? –- preguntó Max, con algo de decepción –- Amigo, no sé que te pasa de un tiempo a esta parte. Tú no eras así.

-- No me sermonees, Max –- se quejó Rick.

-- ¿Y por qué te arrancas de esa belleza, Rick? Yo lo ultimo que querría sería separarme de ella –- preguntó Eric, mirando discretamente a la chica, que parecía algo impaciente.

-- ¡¡¡Te dije que no la miraras tanto o va mirar para acá!!! –- regañó Rick, desde su escondite.

-- No creo que mire para... espera. Se levantó, y va hacia... bueno, parece que va al baño –- dijo Eric, mirando a la chica desaparecer entre la gente

-- Si, es lo más probable. Los baños están en esa dirección –- dijo uno de los pilotos del Apollo.

-- ¿Será posible? -– preguntó Rick, dejando su escondite, intuyendo que la chica había ido a buscarlo a los baños. Conociéndola, era lo más probable.

-- ¿A que te refieres? -– preguntó Max.

-- Nada... olvídalo –- dijo Rick, restándole importancia -- Bueno señores, me retiro.

Con esas palabras el joven líder de los Skull, se cercioró que la pelirroja no anduviera por ahí y emprendió la retirada escondiéndose entre la gente, pero se detuvo a medio camino y regresó hasta donde estaban sus colegas pilotos y tomó la botella de whisky a medio consumir que estaba sobre la mesa.

-- Oye. ¿Qué crees que haces? –- preguntó Eric.

-- Combustible para el camino –- respondió Rick en forma juguetona, y volvió a retirarse escondiéndose entre la gente del lugar, ante la mirada atónita de todos.

-- Bueno... los tragos esta noche los invita el Apollo, después de todo -– comentó Max.

-- Si, pero no abusen –- se quejó Eric, encargando otra botella a una mesera que pasaba por ahí.

-- En todo caso... Rick ha cambiado mucho últimamente –- comentó Max, mirando la dirección en que su amigo se había retirado –- De un tiempo a esta parte vive con problemas de faldas. El no era así. Pensé que era hombre de una sola mujer.

-- No puedes ser líder del escuadrón Skull, sin tener líos de faldas. Es como una tradición que va con el cargo -– comentó Eric, con una sonrisa, recordando al ya difunto Roy Fokker.

-- ¡¡Ese es mi jefe!!. Quiero ser como él –- dijo uno de los pilotos del Skull, que recibió una serie de palmetazos por ese comentario.

Mientras en la puerta de acceso, el susodicho líder del Skull, luchaba por salir de la discotheque, con una marea de gente que pugnaba por entrar, mientras acunaba en su pecho la botella de whisky, a la que pensaba dar de baja en la tranquilidad de su cuarto. Fue si como entre empujones y codazos pudo abrirse camino entre ese mar de gente y encontrar un pequeño hueco por el cual hacia todo lo posible por salir, hasta que finalmente lo logró, momento en que recibió un inoportuno empujón de uno de los que estaba ahí, y que lo mando directo contra...

¡¡¡PLAFF!!!.

Rick no estaba muy seguro de lo que pasó. Solo sabía que había caído al suelo, pero que la caída no había dolido como se esperaba. En realidad había caído sobre algo... blando. Al abrir los ojos el joven líder de los Skull comprendió por qué no le dolió la caída. Había caído sobre una mujer, y no era una mujer cualquiera, era...

-- ¿¿KIM?? – preguntó Rick, totalmente sorprendido.

Efectivamente, Rick había caído sobre una sorprendida Kim, que estaba de espaldas en el suelo, con Rick sobre ella, que la miraba con la cabeza apoyada justo entre sus pechos, mientras sostenía en alto la botella de Whisky para que no se rompiera con la caída, solo que la estaba sosteniendo al revez y su contenido caía libremente sobre... la cabeza de Kim.

Cuando el cerebro de Rick, registró lo que estaba pasando, se levantó de un salto apartándose de una desarmada, aplastada y mojada Kim, que lo miraba con ojos que prometían una muerte lenta y dolorosa. Aún así, se armó de valor para acercarse a la chica y ofrecerle la mano para ayudarla a ponerse de pie.

-- Kim... yo... déjame ayudarte –- dijo Rick, pero Kim le apartó la mano de un manotazo.

Rick, tragó sonoramente ante esta actitud, por lo demás razonable, y acunó temeroso contra su pecho la ahora vacía botella de Whisky, mientras veía como Kim se ponía de pie sin apartar la vista de él.

-- Eeehhh... oye Kim... yo... este... fue un accidente... yo... no quería...

-- Rick Hunter -– dijo Kim entre dientes, con la cabeza gacha y apuñando las manos, mientras temblaba ligeramente.

-- ¿Si? –- preguntó Rick, vacilante.

-- ...eres un... ¡¡¡¡¡IDIOTA!!!!!.

Lo siguiente que supo Rick, es que estaba incrustado de cabeza en el frío suelo metálico de ciudad Macross, producto de un formidable derechazo de Kim, que por poco y le disloca la mandíbula.

-- Definitivamente, este no ha sido mi día –- pensó Rick, mientras Kim se alejaba furiosa a grandes zancadas, con un paquete bajo el brazo.

Continuará...

Notas del Autor: Finalmente estoy acá con un nuevo capítulo de este fic. La verdad me demoré mas de lo que esperaba, por un cambio en el final del capítulo, y por mi trabajo, que me está quitando mas tiempo del que quisiera. Espero que este nuevo final del capítulo sea de su agradado, ya que me costó un poco realizarlo, además que me da pie para lo que sigue en el próximo capítulo.

Algo que se olvido comentar, es que Moira Flynn, no es un personaje de mi creación. Esta oficial de catapulta del Prometheus aparece en los Libros MacKinney, y se señala que Roy Fokker la tenía en estima y la consideraba una oficial muy competente. En base a esto, me pareció probable que Rick la conociera personalmente por medio de Roy. Sobre una amistad entre ellos, no se dice nada en los Libros de MacKinney, mas que lo ya señalado, tampoco se define la personalidad de Moira, ya que solo se la menciona en un par de ocasiones, así que en ese sentido, su personalidad juguetona y su amistad con Rick, son una libertad que me estoy tomando.

Ahora pasaré a responder los reviews:

Akira: Jajaja... interesante comentario. Te prometo que no me demoraré tanto en la próxima actualización. Saludos.

Sary: Hola. Efectivamente tengo varias historias de Evangelion, es de la serie que más he escrito hasta ahora y de la que tengo 3 historias en progreso. También tengo unos fics de Tenchi Muyo, Bubblegum Crisis Tokio 2040 y Naruto. Concuerdo contigo en que Rick y Lisa son una buena pareja, pero mi idea es hacer algo distinto.

Komilia F. Jenius: Gracias por las felicitaciones. Me alegra que te haya gustado este relato tan fuera de lo común sobre Robotech. Espero no haberte hecho esperar tanto por el nuevo capítulo, pero es que mi trabajo últimamente me quita mas tiempo del que quiero. Espero no demorar tanto para el próximo. Saludos desde Chile.

Chomskyana: Gracias por tus buenos comentarios. Esa promesa de no caer en lo mismo pienso cumplirla, y no te preocupes, que esta no será una historia interminablemente larga, la verdad solo tengo presupuestados unos cuantos capítulos mas, así que no será un relato tan largo... bueno, eso espero, es que tengo la manía de ser extremadamente detallista y por eso termino alargando las cosas. Ya tengo un fic de 57 capítulos y que aun no termino, pero no creo que con este fic caiga en lo mismo. Saludos.

azt1274: Hola. Es una verdadera sorpresa leerte por acá. Muchas gracias por tus buenos comentarios, y espero que puedas seguir esta historia como mis otros relatos de EVA, que actualizaré dentro de poco.

Ronin Hunter: Precisamente esa es la idea de esta historia, salir de común y hacer algo totalmente distinto y novedoso. Todo surgió de una loca idea que tuve un día, y espero te siga gustando y no te preocupes, que no pienso dejarlo. Saludos.

David Z: Muchas gracias por tus buenos comentarios. Creo saber cual es que el fic al que te refieres, estaba muy bueno, pero desgraciadamente quedo a medio camino. Esta historia no va precisamente para ese lado, es mas bien una especie de comedia romántica un tanto picante sobre una loca idea que tomó forma en mi mente hace un tiempo, donde Rick terminaba en la cama con Kim. Esta historia no es precisamente como la idea original, ya que era muy simplona, pero me sirvió de base para esta. Espero que lo que viene te siga gustando. Saludos.

Bueno, eso es todo por ahora. Nos Leemos.

Prelector: Seferino Rengel, Webmaster de www.ngefics.tk la mejor página de Fanfics de Evangelion.

Corrector: Shield Liger, autor del fic "La Otra Rei Ayanami".

Este capítulo fue terminado el 15 de Agosto de 2007.