El primer amor de mi hija adolescente
Capítulo II
Esto no está pasando.
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Disclaimer: Todos los personajes de Sailor Moon pertenecen a Naoko Takeuchi.
La publicación de ésta historia, no tiene fines de lucro su propósito es exclusivamente el entretenimiento. El desarrollo de esta historia pertenece a la autora de este fic. Taimy,Yarei, Seinako y Lidew, las "Little Girls" Son idea original de Sol Levine. Así también el fanart principal de la portada de este fic. Muzuko, es idea Original de Ilaria Sometimes, igualmente el fanart secundario de la portada.
Gracias a ambas por permitirme el uso de sus respectivas obras.
Bienvenidos al capítulo dos.
¡Buena lectura!
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¡Taimy enamorada! La sorpresa invadió nuestros rostros de inmediato, no podíamos creer lo que acabábamos de escuchar.
Tal pareciera que ante la noticia, todo nuestro entorno se paralizó, hasta las aves que trinaban en el exterior guardaron un repentino silencio.
—¡Ups! Creo que no les gustó la idea, creo no debí decir nada—Muzuko leyó en nuestra expresión las palabras que no podíamos decir debido a la incredulidad.
—¿Estás segura mi vida? —Pregunté tartamudeando, tontamente esperando escuchar que todo era una broma.
—Sí mami, la escuché decírselo a Seinako el otro día
—Seguramente escuchaste mal Mizy, no debes inventar esas cosas, quizá estaba hablando de otra persona, alguna de sus amigas —Taiki era por mucho el más sorprendido, su cara se descompuso al instante de escuchar la afirmación de Mizy —. Seguro que todo es un error.
—Papi, no estoy inventando nada, no seas malo conmigo, yo nunca digo mentiras… bueno… casi nunca.
En ese instante, Taiki perdió la razón, se convirtió en un manojo de nervios, no recuerdo haberle visto así, fue un tanto gracioso y al mismo tiempo enternecedor.
—¡Ay no! mi niña enamorada, ¡Dios santo!¡ Pero si es una bebé!
—Taiki, Taimy está por cumplir 15 años. Tranquilízate por favor, sólo está enamorada, no se va a casar mañana— la noticia me tomó por sorpresa también, pero alguien tenía que conservar la calma, en éste caso decidí hacerlo yo tras ver la reacción del hombre cuya hija empezaba a despertar como una mujer.
—No digas esas cosas, estás hablando de mi bebé, mi nena, apenas ayer le enseñaba a atarse las agujetas…
—Escúchate cariño, estás actuando igual que Yaten, ¿recuerdas todo lo que te has burlado de él?—Seguro mi querido cuñado pagaría millones por ver a su hermano en este estado.
Sólo lo había visto tan perturbado y nervioso dos veces en veinte años de conocerlo, y esas ocasiones fueron el nacimiento de nuestras hijas.
—¿Qué vamos a hacer? ¿Qué se hace en éstos casos?—Mi marido había perdido el juicio, en verdad que yo no sabía si reír o llorar, ahora era otro quien estaba exagerando, tarde o temprano mi nena tendría que descubrir el amor y si la comparo con sus primas, ella ya se había tardado.
Tenía que admitir que no esperaba esa noticia, jamás me senté a reflexionar que Taimy no sería una niña por la eternidad, yo también estaba sorprendida y contrariada, pero tenía que portarme como la mujer madura que soy y enfrentar la situación lo mejor posible.
—Taiki, tarde o temprano tenía que pasar, Taimy se ha convertido en una linda señorita y yo creo que debe tener sus pretendientes.
—Amy, no me digas que mi pequeña es una señorita, ¡es mi princesita por Dios!
—Lo que debemos hacer es ayudarla—respondí sin más—. ¿Qué podemos hacer como sus padres si no que apoyarla?
—¿Y cómo es que podemos hacer tal cosa? Nunca hemos sido los mejores "cupidos". Amy, me estás pidiendo demasiado… yo no podría… eso del amor es muy complicado. Si tú y yo estamos juntos fue por… por…
—¡Por un milagro amor!, lo nuestro es puro milagro. La ciencia aún estudia nuestro caso.
—Apenas y me atrevía a hablarte, eras tan tímida y estabas tan renuente a enamorarte… —Su gesto cambió, sus ojos se llenaron de nostalgia, intuía que estaba recordando nuestros años de estudiantes al igual que yo lo hacía.
—¿Te acuerdas de nuestro primer beso?
—Como olvidarlo si fue uno de los momentos más dichosos de mi vida… Pero no me cambies el tema, no estamos hablando de nosotros, ¡estamos hablando de nuestra hija!
—¡Taiki estás imposible!
—Imposible es que mi nena esté tan grande.
—Papá, deberías portarte como un hombre valiente, porque Taimy y yo vamos a seguir creciendo.
Nuevamente Muzuko irrumpió en la sala.
—¡Ay no! Y Ahora Mizy me da clases de cómo ser un hombre, ¡ahora sí me siento mejor!
—No papi, no te doy clases, yo nada más quiero ayudar, pero mejor me voy, hay galletas que hizo tía Lita en la cocina—era tan tierna la expresión de Mizy que no podía ni siquiera regañarla.
—Mizy, no puedes ingerir golosinas ahora, eso arruinaría tu apetito. Estamos esperando a Taimy para comer.
—Sí no me dejas, puedo seguir aquí, conversando con papi. —En la mente de Muzuko, lo que quería decir era que sí la dejaba, nos dejaría en paz, al menos por el momento.
—Está bien amor, pero sólo toma una ¿de acuerdo? —esa pequeña diablilla sabía negociar, además que aprovechaba la situación.
—Amy, no sé qué hacer, qué pensar, cómo es que debo reaccionar, no quiero ser un ridículo, pero es mi nena.
—Cálmate ¿sí? Deja el asunto en mis manos, vamos a ver cómo evolucionan las cosas, ya encontraré manera de hablar con ella. —Mientras hablábamos, me fui acercando a mi marido poco a poco, lo tomé del mentón y esta vez yo lo besé, esperando que se tranquilizara y pudiéramos pensar qué hacer. El beso fue aumentando de intensidad, y tal parecía que lograría tranquilizar a Taiki, era un momento muy placentero hasta que fuimos interrumpidos por la mayor de nuestras hijas.
—¡Ya llegué! —Taimy anunció su arribo desde el jardín y entró como siempre, directo a buscar a su padre.
—¡Hola papá! ¡Te tengo noticias! Participaré en el evento de caridad que organiza el colegio, obviamente tocando el piano, sólo me falta elegir el tema. Me gustaría mucho que me regalaras una pieza para ese día, ¿qué piensas?
—Pienso que debes saludar a tu madre.
—¡Oh mamá perdóname! Lamento mi falta de cortesía — Taimy se sonrojó y con la mirada hacia abajo ofreció disculpas.
—No te preocupes hija, de sobra sé que estando aquí tu padre, pierdes la noción de todo lo demás.
—Perdóname mamá en verdad que no fue mi intención.
—No te preocupes nena, anda lávate las manos y vamos a comer.
En realidad no estaba molesta, no me era desconocido el hecho de que Taimy adoraba a su padre y la emoción que le causaba compartir alguna actividad con él, aunque la música era su actividad predilecta.
—Mami, ¿y Mizy? Le tarje algo.
—Debe estar en su habitación jugando con Ramsés. ¡Mizy, baja corazón, llegó tu hermana!
—Ya estoy aquí, estaba guardando las galletas.
—¡Enana tragona, te comiste todas las galletas que nos dejó la tía Lita!
—No hermana, no soy una enana tragona, soy una niña bonita que está creciendo —Mizy se defendía con su "carita de yo no fui" logrando con ello desvanecer todo rastro de enojo en cualquiera de nosotros.
—Pequeña odiosa, vamos a comer que tengo hambre, anda. Después de comer te tengo un obsequio.
Taimy quería mucho a su hermana y pese a la diferencia de edad, se llevaban bien. De vez en cuando tenían sus diferencias y las riñas que son comunes entre hermanas, pero nada grave ni duradero.
Comimos tranquilamente, hablamos de todo un poco, todos actuábamos lo más normal posible y Taimy no notó nada raro. Por la tarde, Taiki volvió a trabajar un poco más tranquilo a mi parecer, quizá porque confiaba en que yo haría algo por ayudar a nuestra hija.
Taimy estaba inmersa en sus deberes escolares, por las tardes era su costumbre encerrarse en el estudio de su padre y hacer sus tareas o estudiar un poco. Mizy dedicaba su tiempo a buscar insectos en el jardín o seguir el camino de las hormigas que desfilaban por él. Yo leía un poco mientras vigilaba a la menor de mis hijas sentada en el desayunador, me gusta mucho sentir el aire fresco mientras invertía tiempo en algún pasatiempo.
"Los años de peregrinación del chico sin color" de Murakami era mi compañero para esa tarde, una lectura entretenida, no demasiado profunda. De pronto, la preocupación se hizo presente una vez más por lo que perdí el hilo de mi lectura. ¿Cómo podría ayudar a mi hija? ¿Sería a caso una intromisión a su privacidad indagar al respecto?
Una migraña anunciaba su llegada, era el resultado de la revolución de pensamientos que llevaba a cuestas "¿En verdad podré solucionar todo esto? ¿Cómo terminé en este lío? ¿Qué experiencia tengo yo en el tema?" Por más que le daba vueltas al asunto, no llegaba a ninguna parte.
Pensé en llamar a Mina, pero me arrepentí al pensar en el ataque de euforia que sufriría, o bien, el secreto de mi hija lo sabría todo Tokio en un santiamén.
Llamar a Serena no era opción ya que la discreción tampoco estaba entre sus virtudes, Rei está muy ocupada.
¡Eso es! Llamaría a Lita, más tarde le llamaría a su casa, ella siempre había sido más sensata y seguro ella podría aconsejarme y guardar el secreto.
Sumida en mis pensamientos, no noté que Taimy se acercaba hacia mí cautelosa, algo insegura y nerviosa.
—¿Qué tal tu libro? —Cuestionó para iniciar conversación.
—Francamente esperaba más pero al menos me mantiene interesada.
—¡Oh vaya! Es una lástima.
—¿Te puedo ayudar Taimy? Me parece que no has venido a que hablemos sobre mi libro. Dime hija, ¿hay algo que pueda hacer por ti? — Esa expresión de duda era muy característica en ella cuando estaba en medio de algún conflicto.
—Madre, bueno… lo que pasa… es…
—Habla nena, sea lo que sea cuenta con ello.
—Sé que lo que te voy a pedir es difícil, ya que estoy consciente de que es algo muy preciado para ti pero ¿me prestarías los poemas que te ha regalado papá? Sé que los tienes todos y los guardas con gran cariño, prometo que los cuidaré bien.
Esperaba que me pidiera cualquier cosa menos eso, los poemas, eran una de mis posesiones más preciadas, conservaba todos y cada uno de los versos que Taiki me escribió desde que empezó a cortejarme hasta el que cada aniversario escribía en la tarjeta que acompañaba a las rosas que llegaban para iniciar nuestro festejo de aniversario. Mi hija siempre me había dicho que la poesía es cursi y melosa, en particular la poesía que su padre escribe para mí. Quizás eso confirmaba lo que Mizy nos dijera horas atrás. ¿Qué debía hacer? ¿Sería a caso esa la oportunidad de preguntarle sobre quién era el chico de quien se había enamorado?
—Bien Taimy, si en verdad los necesitas, te los prestaré —No pude negarme, era mi deber ayudar en lo posible ¿no? —pero, ¿para qué los necesitas?
—Para… para un trabajo, de mi clase de literatura, te los devolveré pronto ¿sí? —Al titubear en su respuesta, me dio a entender que me estaba mintiendo, sin embargo, preferí pasarlo por alto y darle lo que me pedía.
No sabía cómo acercarme a ella sin que pensara que me estaba entrometiendo, no quería incomodarla y al mismo tiempo quería evitar que pasara por los malos momentos que yo pasé debido a mi introversión.
—Bien nena, recuérdame dártelos antes de ir a dormir esta noche. Tú sabes que son mi tesoro, confío en que los cuidarás bien.
—'Ma', ¿te sucede algo? Te noto como distinta, extraña, como si quisieras preguntarme o hablarme de algo pero no te atrevieras —me había atrapado, era tan transparente que mi hija podía notar que algo sucedía.
—No, nada hija, puede ser que estoy nostálgica porque se aproxima nuestro aniversario de bodas y ya me conoces, me pongo cursi —Sí, había mentido, pero no lograba reunir el valor para ser directa y confesar lo que me ocurría en realidad.
—Cierto, Mizy y yo tenemos algo para ustedes, pero es una sorpresa— el rostro de mi hija se iluminó y me regaló una bella sonrisa, de esas que muecas infantiles de las que aún era dueña.
—¿En serio? En ese caso, estaré ansiosa por verlo. ¿Qué es? ¿Me das una pista?
—Señora Kou, no sea curiosa, ya se enterará.
—¿Sabes? Me alegra que estés acá platicando conmigo, son pocas las veces que compartimos así, dime, ¿hay algo que quieras contarme? ¿Algo o alguien nuevo en tu vida? ¿Alguna inquietud que desees compartir? —Al fin había conseguido preguntarlo.
—No, nada, a decir verdad mi vida está bastante normal. 'Ma' no quisiera arruinar el momento, pero aún no termino la tarea, volveré al estudio. Nos vemos en la cena. —Tras darme un beso en la mejilla aquella huidiza adolescente se esfumó. Dejándome con la incertidumbre.
Decidí distraerme, cambiar de escenario y de sintonía y salía a dar una paseo con Mizy, en el parque jugando en los columpios mi pequeña me convenció de cenar fuera, lo que fue bueno para despejarnos y pasar un agradable tiempo familiar.
Ya estaba finalizando el día, después de acostar a Mizy y asegurarme que sus mascotas no fueran a escapar, pasé por la habitación de Taimy, estaba conversando con su padre. Quizá él tendría más éxito que yo y lograría que la niña por fin abriera su corazón.
—Papá ¿te puedo hacer una pregunta y me contestarás sinceramente?
—Claro princesa, sabes que responderé lo que sea que me preguntes. Siempre lo he hecho y no veo por qué cambiar ahora.
—En ese caso… Papá, ¿qué se siente estar enamorado? ¿Cómo supiste que amabas a mamá? —Taiki se quedó perplejo, tendría que hablar de amor con su pequeña Taimy, la misma que con escasos 6 años prometió que jamás de casaría para cuidarnos a su padre y a mí.
—¿A qué viene esa pregunta?
—¿Desde cuándo Taiky Kou responde una pregunta con otra? ¿Te pasa algo?
—No, nada, es sólo que… bueno… —El ataque de nervios de Taiki, era más que obvio, así que me decidí a entrar al rescate.
—Mis amores, no quisiera interrumpir, pero Taiki, te llama Yaten, está en tu celular, lo dejaste en tu mesita de noche.
—Princesa, buenas noches, mañana platicamos ¿sí?—besó a su hija en la frente y salió huyendo de su habitación. No sin antes brindarme una mirada de agradecimiento.
—¿Qué les pasa a ustedes? Andan muy raritos. —Taimy no era tonta y nos conocía.
—Nada hija, tonterías de adultos. No nos hagas caso. Buenas noches, que descanses. —También la besé y también huí.
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Muchas gracias por el recibimiento que le han dado a esta nueva aventura, por sus reviews, sus PM, sus comentarios e inbox en facebook.
Espero que hayan disfrutado de ésta entrega. Sus comentarios y sugerencias son bienvenidos.
Agradecimientos especiales a:
Lexie Linda, gracias por tus ánimos en estos días complicados para mí. Y sí, Mizy es adorable.
Sol Levine Tienes razón, tus técnicas spartanas surten efecto.
Alexa Monnie Nena, sé que me tardo en publicar y por ello agradezco que pases por mi espacio.
DANIMAR45 Gracias por tus comentarios, espero que hayas disfrutado este capítulo.
Yael Jed Amiga, gracias por tu apoyo constante TQM
Gracias a quienes pasan a leer y dejarme sus comentarios y a los que se asoman por aquí aun de manera anónima.
Kisses & blessings
=Anny=
