Primero que nada los nombres de los personajes pertenecen a Stephanie Meyer y a su compañía Editorial. Esta historia, por otro lado, es de mi invención y está inspirada en algunas de mis experiencias en la práctica de Enfermería. El contenido de esta historia es apto para mayores de 18 años y en ella todos los personajes son humanos. Es la primera vez que publico en fanfiction por lo que si este fic es de su agrado, les pido que me dejen un review para continuar la historia, aprovecho de agradecerles a quienes me dejaron un review animando a seguirla y pues es cortito pero espero les guste…
Capitulo 2: el camino al presente…
¡Lo que me faltaba! Otro atochamiento en menos de 5 minutos, realmente debería conseguirme un caballo para transitar por las calles de Seattle… podría quitárselo a aquél policía montado que controla el tránsito y de paso conseguir gratis un nuevo politraumatismo a mi ya abultado registro médico. Edward siempre dice que le sorprende que haya llegado viva y sin grandes daños a los 23, a pesar de mi capacidad de accidentarme.
¿Cómo conocí a mi némesis?, pues déjenme decirles que la he tenido que soportar desde que tengo memoria… sí señores, Tanya Denali es mi prima… fue adoptada por mi tía Carmen y su esposo Eleazar cuando éramos pequeñas (debido a la incapacidad de tía Carmen para engendrar) y desde ese mismo momento yo me convertí en su esclava personal y ella en mi tortura patentada. Ella creció en una cuna de oro, con vestidos incrustados en diamantes y juguetes de cristal; mientras yo crecía en una familia de clase media (todo lo que nos podía otorgar el sueldo de policía de Charlie) aguantando todos sus berrinches y cumpliendo sus más ínfimos deseos. Mis tíos estaban convencidos de que Tanya debía conseguir todo lo que quería y mucho más, y ellos estaban totalmente dispuestos a complacer cada uno de los caprichos de su princesita. Por si fuera poco, la naturaleza la dotó de una belleza despampanante y el destino la premió con todas las oportunidades que cualquier ser humano quisiese tener.
A los 15 años la seleccionaron para convertirla en la mejor supermodelo de Estados Unidos y nos vimos en la necesidad de mudarnos a Los Ángeles (sí, creen bien, ella y yo), ella para iniciar su instrucción consentida por los mayores diseñadores del país y yo… porque necesitaba una sirvienta a tiempo completo capaz de sobrevivir a sus berrinches. Estuve en esa situación sólo por un año en el cuál cargué bolsas, busqué cafés y redacté cartas de rechazo a sus miles de admiradores… después de eso le rogué a mis padres que me trajeran de regreso a Forks para terminar el instituto ahí, pues, ustedes comprenderán que en una ciudad tan grande como LA la posibilidad de accidentarme era exponencialmente mayor.
Aunque debo decir que no todo ha sido tan malo, gracias a ella decidí dedicarme a la enfermería, ¿Cómo? Se preguntará ustedes… pues todo sucedió cuando teníamos 5 años, estábamos jugando al certamen Miss Universo sobre un camarote en la casa de veraneo de mis tíos en Miami, en el momento de "la coronación" ella puso su mejor cara de emoción (sí, esa con las manos sobre el rostro y los ojos abiertos por la sorpresa) y me empujó durante el proceso… ¿Resultado? Ella se quedó con la añorada corona y yo… un brazo roto y un TEC cerrado. De ahí en adelante conocí cada hospital y pernocté en todos los servicios de pediatría a 10 kilómetros a la redonda. No todo fue terrible, esas experiencias me permitieron familiarizarme con el ambiente hospitalario y apreciar la labor de cada miembro del equipo de salud.
Cuando Tanya vino de visita a Forks durante una de sus vacaciones descubrió no sólo que la aburrida de su prima Bella tenía vida propia, sino que además estaba de novia de un dios griego como Edward Cullen, al cual su sobrecogedora belleza no encandiló y ni siquiera le prestó la atención a la que estaba tan acostumbrada. Desde ese mismo momento tomó la decisión de conquistarlo, a cualquier precio…
