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Proyecto Bebé
por JD Wordenwood

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Parte I

Sentí la fría mano de Harry tocar la mía, realmente ya conozco este sentimiento, un leve roce, acompañado con la rápida pronunciación de mi nombre – "Hermione" – un sentimiento que me producía cierta opresión en el estómago, que elevaba mis reacciones al cien por ciento, pero que se desvanecía tan rápido como venía, dejándome un mal sabor en la boca. Al llevar mis ojos de las antiguas páginas del libro de Runas Antiguas hacia su mano, o en cierto modo la mía, llegué a la realidad una vez más. Harry ya no era la misma persona de antes.

Ya era solo un recuerdo del pasado esa mano cálida y en cierto modo grande y fornida de una persona que siempre me regalaba una enorme sonrisa de complicidad. Como había previsto desde quinto año, inmediatamente después de la guerra, Harry cambió, él tenía que cambiar de algún modo, pero nunca me imaginé que lo haría de esa manera.

Volví mi atención hacia su mano, fría y delgada hasta el punto en el cual se le veían los nudillos extremadamente salidos, a veces me recordaban a las manos del mismísimo Voldemort. Su piel blanca y traslúcida delataba que hacía meses que no salía a la luz del sol, observé rápidamente como sus canales de sangre, levemente azulados, pasaban por su flacuchenta y pálida mano.

- No entiendo el Décimo Tercer Decreto de la Quema de Brujas – miré sus ojos verdes con precisión y rapidez, él estaba mintiendo - ¿Me lo explicas?

Eran ese el tipo de cosas que me dolían desde los últimos tres meses, esos tres meses donde Harry se había negado salir a la luz solar, había adelgazado y empalidecido terriblemente. Su posición social también había cambiado, ya no era el chico guapo y el hottie de Hogwarts el cual todas las chicas querían, ahora era El Salvador, un chico retraído, aparentemente sabio en práctica que se basaba en las experiencias, y por lo visto, se llevaba bien con todos. Demasiado bien con todos para que sean relaciones serias.

Después de la guerra, solo hablaba con mi mejor amigo acerca de tareas, temas y exámenes. Exactamente igual que todo el resto de Hogwarts. Y lo peor de todo era que, yo, notaba su gran esfuerzo por hablar de algo, así que, como no se le ocurría hablar como lo hacíamos antes, se hacía el que no entendía. Me conmueve de sobremanera que el trate de entablar conversación, pero a veces le es imposible y solo caminamos juntos por los pasillos sin decir palabra alguna.

Pero ¿qué había pasado? Nunca antes habíamos fingido "algo" para hablar el uno con el otro, nunca antes había caminado durante días los mismos trayectos con él sin decir palabras. Nunca antes me había parecido posible que, si yo corriera a abrazarlo él pudiera caerse en el instante. ¿Dónde estaba el chico alegre y amistoso que yo conocía¿Dónde estaba el deportista y estudiante esforzado del que yo alababa siempre¡¿Dónde estaba el chico que me quitaba el sueño todas las noches de mi vida?!

Ese chico estaba ahí, yo estaba segura, Harry, mi mejor amigo, el estudiante esforzado y el gran deportista seguían ahí, dentro de ese Harry retraído, poco sociable y realmente aburrido. Tenía que estar ahí, mi corazón me lo decía, y yo no me iba a quedar tranquila hasta encontrarlo, y si a encontrarlo, volvía a ser el mismo Harry que antes, incluyendo aspectos sentimentales hacia mí, lo aceptaría, con tal de verlo bien, o por lo menos, como antes.

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Después de preguntarle a Hermione – lo que evidentemente sabía – esperé que me respondiera rápidamente como todas las veces que le hacía ese tipo de preguntas, como excusa para escuchar su dulce voz. No me esperé que ella no me respondiera de manera rápida y sin preguntar nada. Simplemente vi como sus ojos observaban fijamente los míos, y después pasaban a mi rostro y a mi cuerpo. ¿Por qué me miraba tanto¿Qué tenía de interesante?, y lo principal¿Por qué no podía darme la ración de lo que más esperaba cada día, el escuchar su voz?

Sentí como mis músculos se tensaban y me comenzaba a acalorar, el nerviosísimo de su lento y silencioso escrutinio me estaba matando. Yo siempre me percaté que Hermione no se quedaría con los brazos cruzados al ver mi nueva "conducta", pero sorprendentemente, lo hizo. No me era necesario hablar con Ron, aunque a veces lo hacía, pero de ella, solo un comentario superficial basado en un texto llenaba mi alma para soportar un día más. Entre cada una de sus palabras yo escuchaba un "Vamos Harry" ó "Tu puedes". Algo que no escuchaba usualmente desde mi última cirugía en San Mungo.

- Ay Harry, sabes perfectamente la respuesta ¿para qué me preguntas? – dijo finalmente, mordiéndose el labio inferior al terminar la frase en su inglés perfecto, la vi levantándose y metiendo sus libros en la mochila, tal como lo hacía en los viejos tiempos, sorpresivamente me agarró la mano y me jaloneó hacia la puerta.

Caminé extrañado de su mano hasta los huecos góticos sin vidrio que daban paso al jardín central del castillo, eran las cuatro de la tarde, normalmente muchos hacían tareas a esa hora, y otros estaban en sus últimas clases. Cuando Hermione se sentó en uno de los arcos, pude ver su linda nariz y cientos de diminutas pecas castañas, siempre me acordaría que las descubrí cuando me puso el giratiempo. Esa expresión responsablemente seria que había puesto en ese momento, mordiéndose el labio inferior.

Note el sol del atardecer iluminar el patio y partes de mi cuerpo, sentía como de alguna manera me hacía daño, no me gustaba la sensación de estar con mucha luz, no me gustaba que todos me vieran, porque ya no era normal. Era un asesino.

- Estoy esperando tu respuesta – me dijo mirándome fijamente y acomodándose en el asiento - ¿Por qué no te sientas junto a mí?

- Lo sé, pero no sé cómo redactarlo para ponerlo en el informe, y además, creo que debería ir a terminar la tarea de pociones, faltan dos semanas para las vacaciones de navidad y tengo que tener buena nota antes del trabajo de aplicación – miré a Hermione con recelo, me gustaba escuchar su voz, me gustaba recordarla en mi mente, pero no me sentía capaz de hablarle, o pasar mucho tiempo con ella. Me siento mal conmigo mismo por no poder protegerla. Cada vez que me veo en el espejo me doy cuenta que soy como un mosquito, un ser tan resumido que se pueden deshacer de mi tan rápidamente, Hermione necesitaba a alguien que la pudiera proteger y no a alguien que la incomodara.

- Harry – le dije con indignación en la voz, el no era un chico así, no era retraído ni mucho menos – Por favor ¡vuelve a la realidad! – sin querer, mis manos estaban sujetando fuertemente sus hombros, lo vi moverse lentamente en mi samaqueo.

- ¡¿Qué te pasa?! – Profirió en un susurro que me recodó al encarcelado Draco Malfoy, observé como salió de mi alcance y me miró con desprecio, me quedé sorprendida – Estoy en la realidad Hermione, esta es mi realidad, y tú no eres nadie para volver a cambiar mi vida.

Observé su rostro, su cabello que antes había sido abundante, ahora estaba dramáticamente corto y por ende más ordenado, el usar sus lentes redondos aumentaban sus marcadas ojeras, y como el resto de su cuerpo, su cara había sido afectada por el adelgazo masivo, el uniforme que había abrigado a una persona corpulenta y de presciencia ahora le quedaba extremadamente grande a este nuevo Harry. Pude ver en sus ojos resentimiento, confusión y amargura, yo no era nadie, eso aunque siempre lo había tenido presente, me dolió de sobre manera. Si Harry tomaba las riendas de su vida, se iría y no lo volvería a ver. Eso era cierto. Pero yo si era alguien para cambiar su vida, o eso es lo que creí por seis años y medio.

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Cuando estaba caminando de manera apurada para mi rincón en la sala de tareas, llegaron a mi mente las expresiones de Hermione al decirle lo que le dije. Ahora que lo pensaba, era lo mejor separarme de ella, cuando me dijo preocupadamente que volviera a la realidad, me pareció que me rogaba que volviera a vivir, pero yo no haría eso, no podría vivir y ser normal nunca más, ella que era mi mejor amiga¿no lo había entendido? Desde hacía meses que yo no era normal, siempre creí y creo que hubiera sido mejor morirme en una de las tantas cirugías de alto riesgo que soportar este calvario.

Para mi consuelo, solo faltaban pocas semanas para las vacaciones de navidad, después de esas tres semanas, vendría el trabajo de aplicación para los alumnos de séptimo. El trabajo que valía el sesenta por ciento de las calificaciones del sexto y séptimo año, y el trabajo que sería mi carta de presentación a las universidades del mundo, aunque según muchos, yo no necesitaba ningún documento. Hacía unos años había creído tontamente que faltaba un considerable tiempo para dejar las confortables paredes de Hogwarts, había creído que para cuando las deje, iba a estar igual de unidos con mis amigos y jugaría Quidditch todos los fines de semana y los días que no tendría mucho que hacer, hacía meses que no me subía a una escoba, hacía meses que no comía lo suficiente y no salía a la luz del sol.

Me acomodé en la silla y llevé mis manos al pequeño candelabro de bronce que había al centro de la mesa. Tal vez si mi aspecto físico mejorara aunque sea un poco, Hermione dejaría de preocuparse por mí, y si eso pasara ya no tendría que tener contacto con ella, y ella ya no tendría que – ni si quiera- hablarme sobre lo mal que estaba físicamente. Pero¿cómo podría soportar una vida sin escuchar su voz¿Cómo podría simular estar bien para que no se me acerque?

Y lo principal¿por qué ese deseo imparable de alejarme de ella?, era muy simple, mi maldita mente lo sabía con tanta perfección desde hacía años, pero nunca podía expresarlo, salvo que ella no interpretara al pie de la letra las miradas que siempre le mandé, donde secretamente le mandaba desesperados "te amo". La amo, y como la amo se que se merece a alguien mejor, a alguien que no tenga estos problemas, a alguien que la pueda proteger en todo momento, sin traumas y principalmente que no la ponga a ella y a su linaje entero en peligro de muerte, por lo menos durante cien años más.

Tenía que concentrarme en hacer que ella creyera que me iba cada vez mejor, que me iba mejor, y principalmente, que ella no me importa en absoluto. Hasta podría volver con Ginny en determinado punto, maldita sea¡no! Ese círculo vicioso no lo debo ni si quiera pensar en querer volver iniciarlo.

Si quiero lo mejor para ella, lo mejor para ella es alejarse de mí, se que nos dolerá, principalmente más a mí, para ella solo soy su mejor amigo, pero para mí, es el amor de mi vida. Espero que lo supere, porque yo no creo poder hacerlo.

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Inmediatamente después del incidente que me dejó con un mal sabor en la boca, me encaminé donde la Directora Minerva, cuando entré a la oficina de la directora, me percaté que la decoración seguía igual, y que un gran retrato mágico del profesor Dumbledore estaba durmiendo la siesta al igual que otros cientos de honorables directores.

- Querida Hermione – me dijo sonriéndome y sirviéndome una taza de té con galletas – Cuéntame que se te ofrece.

- Profesora – le dijo la chica castaña con desesperación en su voz – Creo que debemos de hacer algo, no es posible que esto siga así, yo no estoy más de acuerdo en el tratado de la orden y lo otro.

- Es sobre Harry ¿Verdad? – le preguntó la directora dándole después un prolongado sorbo a su te.

Sentí como mi cuerpo se tensaba y se relajaba al mismo tiempo, sentí como una fuerza interior me hizo decir - ¿Sobre quien más podría ser? – note una sonrisa traviesa en la cara de mi profesora.

- Señorita Granger, la orden y yo, todos, sabemos cuánto quiere a Harry, tal vez lo quiere mucho más de lo que nosotros vemos o imaginamos – hizo una pausa para limpiarse los labios con la fina servilleta de tela – Pero no podemos forzarlo a más, en primer lugar, ya cumplió la mayoría de edad, en segundo, la guerra ya terminó, le hemos ofrecido tratamientos psicológicos, hemos hablado con él. Tu misma sabes lo que él ha respondido ¿no? – sentí sus ojos sobre los míos, sabía que ella estaba preocupada por él, como yo.

- Me parece que al igual que lo forzaron antes de la guerra definitiva a luchar y a prepararse lo deben de forzar ahora a recuperarse de todo – tomé saliva y proseguí con énfasis - ¡El no puede estar así para el resto de su vida! No come, no habla, no juega, no hace nada. ¡Es una estatua viviente!

- Pues para eso estás tú – escuché una voz familiar y honorable detrás de mío, noté el rostro de la profesora tornar su atención hacia el cuadro del profesor Dumbledore, lo miré, pude verlo despierto y pintado tan minuciosamente bien que me dio una seguridad y calidez mágica que se sentían solo con él a tu lado – Hermione, tú has sido su fuerza en todo este tiempo ¿por qué dejar de serlo ahora?

Esa frase me quedó revoloteando por la cabeza días de días, lo siguiente que recuerdo de esa conversación fue como se me llenaron los ojos de lágrimas y le pregunté a mis dos entrañables mentores como lo podía ayudar si él mismo no se dejaba.

¿Qué había cambiado en mí? En parte, el profesor Dumbledore y la profesora McGonagall tenían razón, en las malas épocas jamás había dejado a Harry, aunque él me tratara de cual o tal manera¿por qué ahora si me afectaban sus tratos? No me debía engañar más, lo amaba, tal vez en la guerra no me preocupe por ese factor y por ende, no me afectaba. Pero ahora lo sabía, tenía que tratar, más me necesitaba ahora como su amiga que como su admiradora secreta.

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Hola a todos! Antes que nada, gracias a todos ustedes por llegar tan fielmente a este, mi nuevo fic. Como pueden observar recién estamos llegando – lentamente – al punto de la historia. Gracias por soportar mis vacacioncitas, realmente, las semanas se pasan rapidísimo, ya falta poquitísimo para Hp5, Hp7 y tantos otros eventos! Bueno, Harry y Hermione tienen un problema que, quizá, nos llega a todos en algunas amistades (o transformaciones de amistades en algo más), y es la etapa de la incomodidad y el silencio. ¡Qué curioso que mientras uno quiera estar cerca del otro, el otro lo evite! Y peor ¡ambos hacen lo opuesto por "proteger" al otro XD!

Bueno, ya me tengo que ir porque mis deberes estudiantiles me llaman, por cierto, estoy trabajando en el segundo Epílogo de Veo, que espero mucho que les guste. Tendrá una dosis de lemon que creo que estaban esperando hacía varios días, pero no lo esperen en un futuro inmediato XD, tratare que no pase de la próxima semana.

MUCHISIMAS GRACIAS A:

Lilyem, Acuareid27 Granger, Arissita, Jim, Deli, Juan Pablo, Hermione de Potter Granger, HHrldg.Black, Potters light, Marleny Naveda, Sylvia Mary, Mania.HHr, Atenea, Rochelle, Ady2004!

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¡GRACIAS!