Bueno, después de mucha espera conseguí tener un ratito de tiempo y colgar un nuevo capítulo de mi fic Brooklyn&Lenore. Ya sé que de momento los dos personajes van poco a poco y no tienen mucho contacto, pero hay que tener en cuenta que no debe ser fácil sentir amor por un ser de una raza tan diferente sin sentirse desconcertada. El 3º capítulo ya está en marcha, por lo que espero no tardar demasiado en publicarlo. Y si mi musa y mi tiempo me lo permiten haré que cada capítulo sea aunque sea un poquito más interesante que el anterior.
¡Besos y gracias!
----------------------------------------------------------------------------------------------------------
Dentro de casa el ambiente era mucho más agradable que en el interior sin lugar a dudas. La calefacción poco a poco había templado los músculos de Brooklyn, que reposaba en el sofá junto a su anfitriona escuchando con interés. Lenore, que así se llamaba, había arropado a su inquilino con una manta para secarlo y sostenía en su mano dos tazas humeantes que acababa de traer de la cocina.
Brooklyn miraba de vez en cuando a su alrededor fascinado mientras conversaba con aquella chica; la música que hacía un rato había estado tocando no era lo único que le recordaba a su antigua época.
Las paredes estaban hechas por piedras oscuras como los castillos de la Edad Media, aunque el resto del edificio era relativamente moderno. Las estanterías, los armarios, vitrinas, todo estaba hecho de madera oscura, y rebosaban libros y objetos antiguos en cada uno de sus rincones, desde sencillos recipientes de barro hasta escudos, tapices, incluso alguna reluciente espada. En un escritorio asomaba algo parecido a un ordenador oculto bajo un caos de libros, folios y carpetas. Parecía ser una chica muy trabajadora, y a su misma vez con demasiado tiempo libre.
- Vaya, no es muy común que una humana confíe tan rápidamente en uno de nosotros y menos en estas circunstancias.
- Puedo imaginarlo – contestó Lenore con una sonrisa -. Como ya te he dicho, que aparezca una gárgola de carne y hueso bajo tu ventana no es algo que suceda todas las noches.
- ¿Por qué no te asustaste¿Ya habías visto acaso a alguno de los nuestros?
- Rumores en las noticias, videos de aficionados... pero meras habladurías de amas de casa, frikis y vagabundos borrachos. Al menos eso pensaba yo hasta ahora. ¡No puedo negar que me resulta tan... emocionante...¡De pequeña siempre soñaba con ver a las criaturas fantásticas que aparecían en mis libros! Dios mío, perdona si te estoy agobiando con mis preguntas inoportunas… pero es que aún no me hago a la idea de que estés aquí.
- Si, bueno, te comprendo, debe resultarte extraño… - Brooklyn comenzaba a ponerse algo nervioso de ser el centro de la conversación y comenzaba a no saber qué contestar -. Tal vez te acostumbrarías más rápido si conocieras a los demás. Se alegrarán de saber que aún hay humanos en los que poder confiar.
- ¿Tan pocos amigos tenéis aquí?
- Por el momento sólo una agente de policía, Elisa Maza; es una buena chica, pero a veces no podemos evitar sentirnos frustrados al no poder confiar en nadie más. Hemos intentado dar un voto de confianza a unos pocos, pero siempre nos acababan dando una puñalada a la espalda.
- Lo entiendo… oye… ¿y cómo es que habéis conseguido pasar desapercibidos durante tanto tiempo?
- Bueno… - Brooklyn dejó escapar una risotada; era consciente de lo absurda que podría resultar aquella historia para una mente humana de aquella época -. Sería largo de contar, y puede que no me creyeras.
- ¡Oye amigo, tengo ante mis ojos una gárgola de carne y hueso¡En estos momentos puedo creerme lo que sea!
OoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoMientras tanto en la Torre del Reloj no todo el mundo estaba tan tranquilo como lo estaba Brooklyn en ese momento.
Goliat se había percatado de su ausencia, y contemplaba el encapotado cielo de aquella noche en busca de movimiento, con Hudson a su lado y Bronx descansando a sus pies. Broadway y Lex estaban inquietos, enormemente preocupados por lo que le pudo haber pasado, pero tampoco querían delatar a su compañero.
- No me gustaría pensar que ha desobedecido mis órdenes y saliera a patrullar…
- Goliat, Brooklyn es un chico intrépido y algo alocado, pero no olvides que es el más maduro de los tres jóvenes, por algo lo nombraste tu sucesor. Si desobedeció tu mandato debió ser por un motivo importante.
- Aun en el caso que tuvieras razón, viejo amigo, no dejo de estar preocupado por Brooklyn. Bajo esta tormenta quién sabe lo que podría haberle pasado.
- En cualquier caso, lo sabremos dentro de poco. Faltan pocas horas para el amanecer.
OOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOo
Lenore mantuvo un silencio espectral mientras escuchaba con verdadero entusiasmo la historia que Brooklyn le contaba. Vikingos, magos, reyes y princesas, era como volver a escuchar las historias que su abuela le contaba de niña. Cuando el ser de la noche concluyó su relato, ésta aún no había movido un solo músculo de la expectación, con sus grandes ojos abiertos como platos.
- ¿Nada menos que un milenio de letargo? – Consiguió decir cuando se dio cuenta de que la historia había acabado -. Caramba, eso es lo que yo llamo una buena siesta.
- A mí no me parece un motivo para tomárselo a broma.
- Lo… lamento Brooklyn… - aquel comentario no le había sentado nada bien, no solo se le notó en el timbre de voz, sino en que su mirada se oscureció de repente. Lenore no pudo reprimir que sus mejillas se encendieran; no había sido su intención burlarse -. Es que resulta difícil ponerse en tu lugar. Perderlo todo de manera tan radical, hechizados por castigo de algo que no hicisteis…
- Bueno, es algo que ya no debemos darle más importancia de la que tiene. Ahora tenemos un nuevo hogar, da igual en qué época se encuentre. Es preferible a ser reducido a polvo de un martillazo.
- De repente te has puesto muy serio… lo siento, no quise abrir viejas heridas.
- No la has abierto. Siempre ha estado ahí. Solo que de vez en cuando es bueno recordarla.
De repente sin que se dieran cuenta el silencio se hizo en la habitación. Las miradas se desviaron a un lado. Ninguno supo qué decir.
Un reloj antiguo de cuco sonó en un rincón remoto de la casa, y Brooklyn bajó de su nube. Sobresaltado miró hacia la ventana; la tormenta casi había amainado, el cielo aún estaba muy cubierto, pero la lluvia no era tan fuerte y los rayos sonaban en la lejanía. Faltaba poco para amanecer, pero aún estaba a tiempo de llegar a la Torre del Reloj.
- ¡Demonios, debo volver a casa o mis hermanos se preocuparán demasiado!
Mientras hablaba ya se había desprendido de la manta y se dirigió al balcón, con Lenore sin despegarse de su lado.
- ¿Te veré la próxima noche¿Haya o no tormenta? – Lenore dejó escapar una sonrisa burlona que hizo sonreír a la majestuosa gárgola; en algunos gestos era como conversar con una niña pequeña -.
- Descuida, mañana nos veremos.
- ¿Les hablarás a tus amigos de mí?
- No, aún no… tal vez más adelante.
- ¿Recordarás dónde está mi casa?
- Seguiré a la música; como hice hoy.
Su fría mano se posó en la mejilla de Lenore. Cuando se dio cuenta que llevaba unos segundos en aquella postura sin dejar de sonreír retiró el brazo de golpe y saltó al vacío, cogió la primera corriente ascendente que detectó y planeó raudo a la torre con los demás; dejando a la chica paralizada en el balcón como si le hubieran lanzado un hechizo.
Brooklyn aún no se explicaba cómo pudo haberle acariciado la mejilla sin ser consciente.
OoOoOoOo – al día siguiente - OoOoOoOoOoOo
Aquella noche no tenía nada que ver con la anterior. El viento era magnífico para planear, no demasiado fuerte y no tan frío y húmedo como el pasado día; el cielo estaba despejado pero una densa niebla cubría las calles de Manhattan hasta la altura de varios pisos, ideal para planear con tranquilidad sin ser vistos. Apenas había tráfico, y un silencio tranquilizador daba a entender que aquella noche tendrían poco trabajo.
Algo que a Goliat le intranquilizaba enormemente. Pero no por ello iba a privar a su clan de una noche de ocio. Él mientras tanto intentaría terminar uno de los libros de la biblioteca que le tenía ensimismado, no sin antes hacer una visita a su joven amiga; Elisa.
Antes de marchar en su busca, dirigió la vista hacia el interior de la torre: Bronx reposaba plácidamente a los pies de Hudson mientras éste veía las noticias de la madrugada, tumbado en su viejo sillón; Broadway trasteaba con maña las sartenes preparando la cena, picando de vez en cuando de aquí y de allá, siempre sonriente como era normal en él; el pequeño y avispado Lex continuaba jugando con el simulador de vuelo mientras esperaba a que la cena estuviera preparada. Brooklyn sin embargo había desaparecido como la noche anterior, sin previo aviso. Era extraño que se ausentara de aquella manera sin comentar nada al resto del clan; pero ya se encargaría de él más tarde.
En esos momentos Brooklyn seguía a ciegas una bella melodía de miles de años de antigüedad, más hermosa que la noche anterior.
---------------------------------------------------------------------------------------------------------
P.D.: Lamento que sea tan corto. Pero prometo que habrá más. Reviews please!
