A capa y espada.

Extra.

La campanilla de la puerta dejó de sonar ya no sabía desde hacia cuanto tiempo. Gruñó suavemente antes de acurrucarse más entre las sabanas, sintiendo también el movimiento de Sherlock a su lado, aferrándose a su cuerpo.

Pero el sonido era algo realmente insistente, realmente molesto. Abrió uno de sus ojos para corroborar que eran las 9:32 hs de la mañana del domingo. ¡Un maldito Domingo!.

No recordaba a qué hora Sherlock y él acabaron durmiéndose, pero por el cansancio que tenía, no creía que hubiera sido mucho tiempo atrás. ¿Quién podía ser tan inoportuno de llegar a su casa a esa hora, cuando ellos todavía estaban durmiendo?.

Inoportuno, sí… porque ahora que lo recordaba, la señora Hudson no estaba en casa, así que no había nadie más que ellos en el departamento para abrir la puerta.

Bufó, gruñó y maldijo mientras intentaba apartar a Sherlock sin despertarlo; cubrirse al menos con una de las batas que estaban olvidadas en el suelo y bajar a recibir a su inoportuna visita.

—¡Por Dios Santo, Mycroft… es domingo!. —Exclamó el doctor, viendo la sonrisa alegre del que desde el día de anterior, era su flamante cuñado. —He logrado que Sherlock durmiera más de la mitad de la noche, ¿qué quieres tú aquí? —Completó exasperado, dejándole pasar, antes de cerrar la puerta detrás de ellos. John simplemente había pensado que Mycroft venia por un asunto delicado que bien podía encargarle a su hermano.

Después de todo, era la única razón por la que Sherlock permitía que su hermano pisara su departamento.

—¿Y lo ha logrado sólo con persuasión, o con un marcado esfuerzo físico…?

John parpadeó confuso, su cerebro no terminaba de despertarse, pero rápidamente fue adelantado por la voz grave de Sherlock desde la sala.

—¿Quieres que te dé los detalles más sabrosos…? —Sonrió al ver la mueca de asco fruncir los labios de su hermano.

—Pensé que estabas dormido. —John reclamó, viendo a Sherlock mucho más despierto de lo que estaba él.

—Y cómo podría hacer esa proeza cuando mí querido hermano está tocando el timbre de mi casa por más de diez minutos…

—Me oíste, tocar y aún así no fuiste a abrirme… —Ciertamente no era algo que le extrañara a Mycroft.

—Sabía que John lo haría, para qué iba a molestarme.

John bufó, antes de dirigirse a abrir el refrigerador, recordando que no tenían nada para el desayuno. Así que en resumidas palabras, le tocaba a él -¿y a quién más?-, el trabajo de vestirse y salir a hacer las compras.

—No se retire, Doctor Watson… lo que vengo a decir también le concierne.

—No sé por qué… pero siempre que me veo envuelto en algo con ustedes dos, salgo altamente perjudicado. —Sherlock sonrió, arqueando sus hombros hacia su hermano mayor, que lo miraba como si pudiera sentar al ex militar a la fuerza. —¿Y si no quiero quedarme?

—Me temo, mi buen doctor, que ya no tiene posibilidades de escape… —Mycroft subrayó su última palabra con firmeza. —Por lo que yo sé, usted ya es parte de la familia. Esto también le importará.

John volvió a bufar, sentándose en su sillón favorito frente a Sherlock; y cuidando que su bata no se abriera, puesto que no tenía nada debajo de ésta; incluso… ni siquiera era su bata, era la de Sherlock.

—¿Entonces a qué se debe lo imprevisto de tu visita, Mycroft?.

—Entiendo que ustedes tuvieron la misma e imprevista visita de nuestra Madre, ¿no es así?.

—Sí, lo es… y tú lo sabes, porque antes pasó por el club Diógenes, ella mismo lo dijo, Mycroft… Me aburres, ve al grano.

El mayor de los Holmes no evitó mostrar su molestia antes las palabras de su hermano. Hizo chasquear su lengua mientras sacaba de su portafolio el ejemplar del día anterior del diario.

—Creo que no eres el único en no poder evitar las cámaras, querido hermanito.

Sherlock frunció su entrecejo, estirándose hasta llegar a tomar lo que su hermano le ofrecía; él no tenía ningún tipo de pudor… por lo que no le importó cuando la, ya de por sí corta bata de John, dejó ver más de lo que su hermano quería ver de él.

Volvió a sonreír cuando notó como Mycroft fijaba sus ojos en algún punto de la cocina. John también se estiró, para ver lo que Sherlock tenía ya en sus manos.

Era una prensa totalmente amarillista, eso era más que obvio, Sherlock conocía a la perfección la gran mayoría de estas.

—"Escándalo en el más respetable Club de Damas de Londres."

John leyó en voz alta sin entender, pero por las sonrisas en los rostros de Mycroft y Sherlock, no tardó mucho en atar los cabos…

—No puedo creerlo…

—No dudo en que la próxima vez salga envuelta en una bandera multicolor, Sherlock…

—Es muy probable que lo haga… ¿Me lo puedo quedar? —Preguntó pasando el periódico a John, que no dejaba de leer sin prestarle atención a ninguno de los dos.

—Claro, yo tengo el mío… Además, vine para avisarles que la próxima semana cenaré con ella, ¿estarían dispuestos a acompañarme? Creo que eso la alegraría bastante. —Mycroft corroboró la hora en su reloj de bolsillo, y se despidió con una sonrisa.

—Allí estaremos, Mycroft, claro que sí. Ahora, ¿dónde vas tú, un domingo por la mañana?.

—A extender la invitación a una cuarta persona… creo.

—Y cómo se enteró de eso… ¿Deducción?.

—Creo que más bien, simple intuición de madre. Si me disculpan, tengo que ver a Greg a las 11:00 hs. Buenos días.

John no entendió las últimas palabras de los hermanos, pero obviamente supo reconocer el nombre del Detective Inspector con total claridad.

—¿Qué dijo de Greg?.

—Nada relevante en realidad… ¿Seguimos durmiendo?.

Sherlock tomó la mano de John que estaba apoyada en el sillón, dejando apenas un rozar de sus labios, antes de pararse y caminar hacia el cuarto, dejando otra vez que la bata de John se deslizara de su cuerpo hasta terminar en el suelo.

John olvidó rápidamente acerca de lo que estaba leyendo, ante la visión de ese cuerpo hermoso, de esa espalda blanca que mostraba sin tapujos lo impulsivo que él podía llegar a ser mientras hacían el amor.

Fin del Extra.

Notas Finales: Me había quedado con las ganas de un poquito más. Así que escribí algo un poquito más cortito… Donde me di el lujo de incluir un atisbo de Mystrade.

Espero que les haya gustado.