¡¡Lo he terminado!! Después de medio año sin existir por estas zonas vuelvo con la segunda parte.

Ya se que tan tarde nadie se va a acordar ni de que iba la primera así que pido un poco de piedad y paciencia y os recomiendo que os la volváis a leer…

Los personajes no me pertenecen y yo no cobro nada por hacer esto (si me dieran pasta a lo mejor no tardaría medio año en actualizar… Soy un desastre, ya lo se)

Y sin mas reparos… ¡A leer!

¡She's so cold! Segunda parte (y última)

-Evans, dime porqué.

-No quiero.

Esta situación se repite desde hace una semana. Cada vez que se cruzan, James pregunta porqué, pide algo que explique el hecho que ella estuviera escondida en los vestuarios masculinos y ella se niega a responder.

Lily está en su habitación y no sabe como va a escapar de Potter. No sabe qué puede decirle para que quede satisfecho. Ninguna excusa cruza su cabeza sin ser descartada al instante. Él no dejará de insistir hasta obtener una respuesta, eso lo saben los dos. Y ella se niega a decirle la verdad. Una situación complicada.

Lily Evans toma una decisión: Hablar con Remus para pedirle consejo. Aunque eso suponga tener que confesarle a él la realidad.

Así que sale de su habitación- dónde últimamente se pasa el día encerrada- y baja a la sala común. Remus no está. Su instinto o la experiencia le dice que estará en la biblioteca y se dirige hacia allí.

La noticia de su estancia en los vestuarios de quiditch se ha extendido cómo la pólvora y todo Hogwarts parece que la mire mal. Se siente observada y señalada. Seguro que ha sido Potter, el muy hijo de perra.

Llega a la biblioteca y ve a Remus estudiando en una mesa vacía. No ha hablado con él desde el incidente, no ha tenido suficiente valor.

Coge aire y se acerca con un andar un tanto inseguro. Se para delante de él con las manos detrás de la espalda y la cabeza gacha.

Remus no puede evitar sonreír con ternura al ver esa postura de niña pequeña que ha hecho algo mal y espera su veredicto.

-Anda, siéntate.- Dice él con un tono entre cansado y divertido.

Ella accede.

-¿Hay algo que quieras contarme?- Pregunta él.

-Nada que no sepas ya.- Contesta Lily con una sonrisa delatadora.

-Lo se, pero quiero que tú me lo digas.- insiste Remus.

Será cabrón. Lily coge aire. No se atreve así que suspira abatida y vuelve a cogerlo. Ahora sí.

-Creo que me gusta Potter.- Rápido, claro y directo.

-¿Creo?- Pero no suficiente para él.

-Remus, te pido que no hagas las cosas más difíciles.

Aunque más que una petición parece una orden. Suerte que los lobos no se dejan domar.

-La única que hace las cosas difíciles eres tú, Lily. – Suelta él. Y ella resopla incómoda. No le gusta el rumbo que está tomando la conversación.- James hace eones que te dice lo que siente y ahora resulta que a ti también te gusta. ¿Dónde está el problema? Porque solo lo sabes ver tú.

-El problema es difícil de ver pero existe.- Explica ella con tono de marisabidilla. Lástima que interiormente no esté tan segura.- Lo que pasa es que Potter no es hombre de una sola mujer.

- Y tienes miedo a que te aborrezca y te deje, ¿verdad?- Dice Remus soltando un suspiro cansado.

-Algo así. – admite Lily abatida.

-¿Cómo puedes temer que te deje si aún no le has dado la oportunidad de demostrarte nada?- Replica él. Pero ella sigue sin darle la razón.- Lily, siempre estás con la misma canción y creo que ya va siendo hora que encares tus miedos y le digas la verdad. Siempre y cuando te consideres una Griffindor, claro.

Para Lily, que siempre explica a su familia que está en la casa de los valientes, eso ha sido un golpe bajo. Maldito Remus, siempre sabe por dónde escarbar.

- Esta bien… Me lo pensare. Y no, Remus, no me pidas más que eso. Adiós.

Y antes de que el lobo pueda replicar que no había nada que pensar y que todo estaba más claro que el agua, se va. ¡Se va! Dejándolo con la palabra en la boca.

-Cobarde…- Murmura.

……………………………..

-Mira James, te voy a decir la verdad. Me gustas. Mucho. Pero no te ilusiones porque sigo sin querer salir contigo. No, no, no. No te quejes y no hables porque no te quiero escuchar. Me da igual lo que digas, no voy a aceptar ni una sola cita contigo.

Lily hace una pausa, toma aire y sigue:

- Lo siento, pero no debes confundirte. Una cosa es que yo te guste a ti i que tú me gustes a mi. Mucho. Y otra muy distinta es que vayamos a salir juntos. No tiene nada que ver lo primero con lo segundo. Mira si tiene poco que ver que yo no le veo relación alguna. Y no insistas porque…

La puerta de la habitación de Lily se abre dejando a esta con la palabra en la boca. Se gira para ver quien ha interrumpido su apasionante monólogo y se encuentra a su compañera de habitación que la mira extrañada.

- Oye Lily, ¿Estás hablando con tu lechuza?- Pregunta esta con cara de confusión.

Lily abre la boca para decir cualquier escusa pero su compañera de habitación se adelanta.

- Lily… ¿Por qué le has puesto unas gafas redondas a tu lechuza?

Mierda, esto ya es más difícil de responder.

-Mmmm… pues porqué las lechuzas también tienen miopía. A veces. Y como esta se choca cada dos por tres con la ventana… pues… estaba probando. Ya sabes.

- Claro, y hablabas con ella para preguntarle si así ve mejor, ¿no?- Le pregunta su compañera de cuarto irónicamente.

- ¡Exacto! Pero como no me responde mejor le quito las gafas y ya.- Y con un movimiento rápido, le quita los anteojos a una lechuza desconcertada y los guarda en el cajón.- Oye, tengo prisa. Me voy a la biblioteca. Ya nos veremos.

Y así, Lily Evans escapa de sus miedos por segunda vez en un mismo día.

…………………………………….

Ya hace tres semanas que Lily se esconde de James y este, cansado de esperar, ha ideado un plan infalible. Y todo gracias a Petter.

Resulta que hace justamente cuatro días, estaba en su habitación quejándose del mundo en general y de que Lily lo evitaba y no le hacía caso en particular cuando el más bajito de los cuatro merodeadores tuvo una gran idea. "Oye, James, yo una vez vi una película en que seis hombres raptaban a seis mujeres porqué ellas no querían casarse con ellos. ¡Y al final las chicas se enamoraban todas de sus raptores!"

A Remus no le pareció para nada aceptable el comportamiento de los seis hombres. "Y la moraleja de la película es: Si no puedes conseguir algo por tus propios méritos, hazlo por la fuerza. Realmente educativo."

A Sirius le pareció genial "¡Tío! ¿Pero por qué no lo has pensado antes? La solución es raptar a Evans. Sí está clarísimo."

Y a él simplemente le había parecido que situaciones desesperadas, requieren medidas desesperadas.

Por mucho que Remus le intentó convencer de que no era una buena idea y que Lily se lo tomaría mal, él no había vacilado ni un momento. Si ella tiene derecho a espiarle y a verle desnudo, él tiene derecho a raptarla. Ojo por ojo, diente por diente, Lily Evans.

Así que una vez está todo planeado solo falta pasar a la acción.

-Juro solemnemente que mis intenciones no son buenas.

Mira el mapa y busca el punto que lleva el nombre de Lily Evans. Ve que está en el tercer piso saliendo de runas antiguas, su última asignatura del día. Evans, estás justo donde tienes que estar. Prepárate.

Se mira al espejo y ve a un chico vestido completamente de negro. Coge los guantes y se los pone y ya solo queda el toque final; el pasamontañas. Parece un delincuente en toda regla pero si va a raptar a Lily Evans debe hacerlo bien. Da un último vistazo al espejo. Perfecto.

Coge la capa de invisibilidad (preguntándose de que sirve todo su atuendo si nadie lo va a ver) y sale disparado hacia el tercer piso.


A Lily se le para el corazón y se le quiebra la voy cuando de la nada aparece un hombre vestido de negro que la coge por la cintura y entra, con ella a hombros, por una puerta que ni siquiera había visto. Después de cinco segundos de estupor, su corazón vuelve a latir- mucho más rápido de lo normal- y su voz renace de lo más hondo de su garganta para soltar un terrible chillido.

James la deja en el suelo, se tapa los oídos como acto reflejo y recula un paso a causa del susto. Finalmente, viendo que Lily no tiene intención de dejar de gritar, rebela su rostro, el rostro del raptor, quitándose el pasamontañas.

-No chilles tan fuerte, mujer, que me vas a dejar sordo.

Lily deja de gritar y su cara pasa de la sorpresa a la rabia en apenas tres segundos.

-¡Pero tú estás loco! Más que loco, estás demente perdido. ¿Eres conciente del susto que me has dado? – Lo riñe ella.

-Venga, Lily, no seas exagerada, no es para tanto. Era la única manera de que no me dieras esquinazo cada vez que nos cruzábamos.

Lily está alucinando -Y se queda tan pancho. Será gilipollas. Recupera el aliento antes de mirar a su alrededor.

- ¿Dónde estamos? Nunca había visto esta sala.- Pregunta ella con curiosidad.

-En la sala de los Menesteres, por supuesto. ¿Nunca habías venido aquí? Dios, pelirroja, te falta cultura gamberra.

Lily pone los ojos en blanco y sigue paseando por la habitación con los ojos muy abiertos, sin decir nada.

-Esta es la sala de escape. Cuando quieras algo, lo que sea, vienes al tercer piso y pasas delante de la pared tres veces pidiendo lo que más desees. ¡Y tachán! Aparece la puerta que contiene el paraíso.

James observa su alrededor para contemplar lo que ha deseado inconcientemente antes de entrar pues con el apuro ni se ha dado cuenta.

Dios, no tendría que haberle explicado como se utiliza esta sala, ahora me va a castrar…

-Potter, ¿Te importaría explicarme porqué en esta sala hay solamente una cama quilométrica en el centro?- Le pregunta ella contrariada y con las manos en la cintura.

James no puede evitar sonreír ante la perplejidad de la pelirroja.

-Vamos Lily, no creo que esta pregunta necesite respuesta. Seguro que es evidente hasta para ti.

Pero ella aún se enfada más y sigue esperando una respuesta y ahora a James no le conviene tenerla enojada.

-Vale, lo siento. Te juro que no ha sido deliberado. Se me habrá pasado alguna imagen indecente por la cabeza en el último momento.- Admite él sin dejar de sonreír. La verdad es que la situación lo divierte. Nunca se ha avergonzado de tener deseos sexuales, y menos por ella.

-Eres un guarro.- Lo recrimina Lily.

-Puede que tengas razón pero te puedo asegurar que no te he traído aquí con esta intención.

A Lily se le hiela la sangre. Puede adivinar fácilmente porqué está aquí y no se siente preparada para esto. ¡Venga Lily! Estuviste ensayando con la lechuza, ahora solo tienes que sacar el valor. Merlín ayúdame… no quiero decírselo.

James ve la cara de terror de la pelirroja y decide poner las cartas sobre la mesa antes de que se vuelva a escapar.

-Lily, no te vas a ir de aquí hasta que me des una explicación, te juro que no te voy a dejar marchar. Así que ya puedes empezar a contarme porqué me seguías y, sobre todo, que hacías en el vestuario masculino si tienes intención de dormir esta noche en tu habitación.

Y con la seguridad de alguien que sabe perfectamente lo que viene y es conciente que solo puede haber una razón –Le gusto- se va andando con la cabeza bien alta hacia la cama y se sienta en ella como si de un rey se tratara, dispuesto a esperar toda la noche si es necesario.

Lily está temblando así que prefiere quedarse pegada a la pared para no caerse. Nunca en su vida ha estado más nerviosa. Sabía que este día llegaría pero no esperaba que fuera tan pronto y así, de repente, sin avisar. Pues nada, Lily, a hacer honor a tu casa de valientes se ha dicho.

-Bueno… la verdad es que… es muy complicada porque puede parecer que sí pero luego es que no. ¿Me entiendes?- La cara de James reflejaba claramente confusión.- Lo que te quiero decir es que no quiero y no lo voy a hacer y no va a pasar pero a la vez también quiero. Y mucho. Muchísimo… pero en verdad da igual porqué va a ser que no. Y… te espío porque eso, ya sabes…

Y Lily sigue divagando mientras a James le parece oír cosas como: "adolescentes, hormonas, tontería, sin importancia…"

Hasta que cansado de darle tantas vueltas al asunto y de no enterarse de casi nada le corta el confuso discurso:

-¿Quieres que te ayude?- Pregunta con una sonrisa traviesa.- ¿Quizás intentas decirme que te gusto?

La vanidad de James vuelve a estropearlo todo.

Lily lleva cinco minutos intentando decirle exactamente eso pero la sonrisa de James, esa que pone cuando está seguro de no equivocarse, hace que su rabia salga a flote con una rapidez insospechada. Nunca te voy a dar el gusto de humillarme de ese modo, James Potter.

- ¡Claro que no! Nunca podría gustarme alguien como tú. Si en realidad te odio. Solo eres un estúpido que se cree el rey del mundo. Que no me gustas ¿vale? No me gustas. Para nada.

Pero la sonrisa de James sigue ahí y Lily no lo entiende. Quizás la última parte no la he dicho con suficiente convicción.

- Lily Evans, deja de engañarme y, sobre todo, deja de engañarte a ti misma.

¿Por qué soy tan transparente?

Pero ella no se rinde ni se conforma a rebajarse a la verdad.

-Quizás eres tú el que se engaña a si mismo, ¿no crees? En serio, Potter, ¿tantas ganas tienes de que te vaya detrás que ves cosas donde no las hay?- Suelta ella mientras sonríe con superioridad.

Y se felicita a ella misma por ser tan convincente. Eso es otra cosa.

- Entonces solo cuéntame que hacías en el vestuario y con mis calzoncillos en el bolsillo. Dame una escusa factible para eso y te juro que te dejo en paz. Para siempre.

Lo tiene al alcance de su mano. Solo tiene que encontrar una escusa. Una sola escusa y James jamás volverá a molestarla, la dejará en paz y ella podrá seguir con su vida. Podrá olvidarse por fin de su insistencia y asegurarse un futuro sin el sufrimiento de enamorarse de él y que la deje al cabo de unas semanas.

Pero no quiere engañarse a ella misma. Lleva mucho tiempo buscando esa famosa escusa y no la encuentra. Porqué no existe otra explicación a su comportamiento que la verdad.

Aunque quizás puedo…

- Vale, lo admito, me atraes. Pero solo sexualmente. Tu carácter no me gusta, Potter. Nunca podrías gustarme de otro modo- Asegura ella.

James, que se lo esperaba todo menos eso, no cabe en su asombro. Y esta vez duda de los sentimientos de la pelirroja hacia él. La sorpresa se transforma en rabia y se siente colérico solo de pensar que es el único de los dos que se ha enamorado. No puede soportar que ella solo lo desee físicamente pero que en realidad lo desprecie como persona. Su cara se convierte en una mueca de rabia, se siente más estúpido que nunca.

Pero se recompone rápidamente.

Muy bien pelirroja, te daré lo que quieres.

- Así que la prefecta de Griffindor no puede evitar sentirse atraída por mi.- Sisea él sonriendo de nuevo con malicia.

James se levanta de la cama y empieza a acercarse a Lily mientras habla, controlando el espacio y la presa. Controlando la situación.

Su voz es maliciosa y ataca donde más duele, en el orgullo de Lily que entra en estado de pánico ante la seguridad de James y se queda muda, apoyada contra la pared.

- Y por eso me espías en los vestuarios ¿no? Para verme desnudo.

Cada vez los separa menos distancia y él no parece tener intención de detenerse. En realidad parece que está disfrutando con la situación.

- Eso me da derecho a acostarme contigo cuando me de la gana ¿cierto?

Está delante de ella, a menos de cinco centímetros. Se agacha y empieza a besarle el cuello. Ella no entiende por qué James se está comportando como un autentico cabrón. Se siente insegura ante él, se siente una más. ¿Solo querías eso James Potter? ¿Solo sexo?

-Dime, Lily, ¿te lo has imaginado muchas veces? ¿Me has imaginado haciéndote el amor?- Le susurra James al oído mientras su mano desciende y le agarra el trasero.

Ella, que no puede creer lo que está haciendo James, tiene ganas de llorar. ¿Por qué me humilla de este modo? ¿Por qué me trata así?

Sus ojos se humedecen cuando como intento de defensa dice:

-Vete a la mierda, Potter.

Pero él no capta la amargura de sus palabras porqué está cegado por la rabia y sigue besándole el cuello. Se aprieta contra ella, para que note su excitación. Y ella se asusta ante el descaro de James. Estás llevando las cosas demasiado lejos.

-Venga, Evans, ¿no es esto lo que quieres?- Le pregunta retóricamente. Él esta convencido de saber la respuesta.

No, que me trates así es justamente lo último que quiero. Lily no aguanta más y rompe a llorar con lágrimas silenciosas.

- Apártate, James. No me toques. – Logra decir intentando retener su llanto.

Este oye los disimulados sollozos de ella y se aparta un poco. Lo suficiente como para mirarla a la cara. Ve que sus ojos están húmedos y que le está haciendo daño con sus palabras. Que lo que para él es un juego a ella no le divierte lo más mínimo.

Y se siente basura. Porque la está dañando y porque la ama. Y ¿dónde puede llegar alguien que daña a la persona que ama?

Se aleja un metro de ella y ella se deja caer –sus piernas no la aguantan-, sentándose en el suelo hecha un ovillo. Él la mira a los ojos y ella lo mira con odio para luego bajar la vista y quedarse inmóvil.

Y James decide que es momento de cambiar de actitud. Que es ahora o nunca y reza para que no sea demasiado tarde para, al menos, ser amigos. Se agacha. Para estar a su altura y resopla mientras se pasa una mano por el pelo.

- Dios. Lo siento.

Se siente mal consigo mismo y quiere darle una explicación, aunque realmente no haya ninguna.

-Oye, Lily, sabes que soy un gilipollas y que, como tal, digo y hago muchas gilipolleces pero también sabes que la mitad de lo que digo no lo siento. Nunca podría tener suficiente de ti con tu cuerpo. Si solo me ofrecieras eso, no lo tomaría. Te lo juro. Se me ha ido la cabeza.

Pero ella sigue sin hablarle, con la mirada clavada en el suelo y reteniendo lágrimas silenciosas.

-Joder, no puedes decirme que solo me quieres para follar y quedarte tan ancha. Puede que sea un estúpido pero pensaba que en el fondo me querías más que para eso, tenía esperanzas. Tienes que entenderme.

Ella sigue callada y James solo quiere que le diga algo, lo que sea.

-Mierda, Lily, te quiero y me pongo enfermo solo de pensar que tú no sientes nada por mí. No me juzgues por eso, por favor. Perdóname.

A Lily le da un salto el corazón y deja de lado la rabia que siente hacia él para mirarlo a los ojos y preguntarle: "¿Me quieres?"

-¿Acaso lo dudas?- Se sorprende James.

-No lo se. Nunca me lo habías dicho claramente hasta ahora.- Asegura ella.

-¿Pero tú estás tonta?- Pregunta él alucinando.- ¿No te ha quedado bastante claro con todo lo que he hecho al largo de 3 años?

A Lily solo le falta eso, que le diga tonta por no estar segura de lo que él siente por ella cuando siempre se está acostando con otras. Tú tampoco te salvas, estás tan ciego como yo, Potter.

- Pues, sinceramente, tú eres un imbécil. Si tuviera que perseguir y espiar a todos los chicos que tienen un buen cuerpo acabaría mareada. ¿Realmente crees que me arriesgaría a mirarte desde dentro de un armario y a robarte los calzoncillos si solo me gustaras físicamente? Parezco el triple de obsesionada por ti que todas tus fans juntas –probablemente lo estoy- y con una sola frase te convenzo de que solo quiero sexo. Merlín, eres menos perspicaz de lo que pensaba.

James ya está abriendo la boca para defenderse de tal acusación cuando se da cuenta de lo que las palabras de ella conllevan.

-Espera un momento.- Hace una pausa para asimilar mejor todo lo que ha dicho Lily.- Tú…

-¿Crees que mis meteduras de pata dejan lugar a dudas?- Lo corta ella.

Y a él se le ilumina el mundo. ¡Lily Evans me quiere!

James la mira y sonríe. Parece que se le va a salir la boca de la cara de tanto sonreír. Está feliz, está exultante de alegría, quiere gritar. Pero es cauto y no va a estropearlo. Esta vez no.

-Me parce que es hora de irse.- Dice James mientras se levanta radiante y le tiende la mano para ayudarla.

Ella se deja guiar un poco confusa por la situación y el cambio de actitud de él. Finalmente, cuando están a punto de salir por la puerta, Lily se detiene y él la mira interrogándola con los ojos.

-¿No… no vas a besarme?- Pregunta ella confundida y avergonzada a la vez.- ¿No quieres?

-Que pregunta más tonta. ¿Cómo no voy a querer? Pero por encima de eso quiero hacer las cosas bien. Con tiempo y con respeto. No voy a mandarlo todo a la mierda por ir demasiado deprisa, entiéndelo.

-Claro…

Ella no sabe si entiende lo que James quiere decirle con eso pero no está con los pies sobre la tierra así que se deja llevar. James vuelve a tirar de Lily con ternura y los dos emprenden el camino hacia la sala común de Griffindor en silencio. Cada uno pensando en lo suyo.

Llegan a la sala común gracias a James que la guía y corrige cuando ella se equivoca de camino –Céntrate un poco Lily, se dice a ella misma- y se paran justo delante de las escaleras que dividen los dormitorios de las chicas con los de los chicos.

-Buenas noches, pelirroja.- Se despide James con una sonrisa.

-Buenas noches…- Dice ella sin estar del todo satisfecha.

Y él ya empieza a subir por las escaleras dispuesto a irse a la cama cuando…

-¡Espera!- Grita Lily. Y coge una bocanada de aire antes de seguir. – Oye, James, yo entiendo que quieras hacer las cosas bien y todo eso pero yo llevo un maldito año soñando que me besas –y puede que otras cosas- y me niego a esperar más solo porqué a ti ahora te ha dado por respetarme más que a la reina de Inglaterra. Así que, por favor, si quieres besarme, hazlo de una maldita vez.

James se queda de piedra, era lo último que se esperaba pero ante tal declaración no puede hacer otra cosa que ceder. Merlín, eres testigo de que yo lo he intentado.

-Muy bien, pelirroja, tú lo has querido.

¡FIN!

No, no hay beso. Bueno sí lo hay pero no escrito, lo dejo para vuestra imaginación ;)

No se yo si lo he hecho demasiado dramático… Espero vuestras opiniones a ver que tal ha ido porque yo me lo he leído tantas veces que ya no se juzgarlo.

La verdad es que he sido muy exigente con la segunda parte porqué me gustaba mucho la primera así que si creéis que esto la estropea (aunque sea un poco) decídmelo y lo suprimo o lo cambio o no se.

Gracias por leerlo y millones y millones de gracias si dejas un review!:)

Lasonrisamedelata.