"Ya. A ver, Hermione, cálmate; contrólate un poco." Se decía a sí misma Hermione mientras caminaba de un lado para el otro de la Sala Común, pensando cómo diantres hacer para seducir al hombre de piedra, más conocido como Severus Snape. "Bien, eres Hermione Granger, la chica más inteligente; la que siempre encuentra la solución; la que… la que nunca ha pensado siquiera en levantarse a su profesor de Pociones. ¡¿Qué voy a hacer?!" ya estaba entrando en pánico. No se le ocurría nada, no había quien le ayudara ni aconsejara y la chica estaba que se tiraba de la torre de Astronomía.

"Alguien debe haber que sepa seducir y que sepa salvarme la vida. Alguien con experiencia. Alguien con coraje. Alguien como…" -¡¡GINNY!!- gritó emocionada cuando vio a la pelirroja entrando por el retrato a la Sala Común. La aludida levantó la mirada y vio a Hermione que se acercaba a ella a toda velocidad diciendo cosas inentendibles.

-¡¡Yo… problemas… Snape… UN MES!!- decía haciendo aspavientos con los brazos.

- Tranquila, Herms; respira y agrega preposiciones.- recomendó Ginny, tratando de tranquilizar a su amiga. La castaña inspiró y respiró varias veces antes de formar una oración coherente.

- Bien. Yo… Ginny, necesito que me enseñes a seducir a un hombre frío, indiferente, que me detesta y…

-¡AJÁ! ¡Yo sabía que te gustaba Malfoy!- dijo con tono triunfal a pelirroja.

-Eeeehh… no es exactamente Malfoy, Gin. Es Slytherin, pero no es él.

-Oh, ¿y no me lo dirás? Porque depende del hombre lo que tendrás que hacer.

Hermione miró para todos lados para ver si no había alguien escuchando y se llevó a Ginny hasta un rincón de la sala, donde comenzó a hablarle entre susurros.

-¿Prometes no decírselo a nadie?

-Hermione, me ofendes. ¿Cómo crees que podría decirle a alguien?- le dijo con tono molesto a la chica de quinto.- Claro que no le diré a nadie.

Hermione se sintió más segura sabiendo que el secreto estaría a salvo con la menor de los Weasley. Entonces, se acercó a su oído y le susurró algo que hizo que Ginny abriera los ojos al máximo de su capacidad… y quizá hasta más.

-¡¿QUE TIENES QUE SEDUCIR A SN…?!- pero no pudo terminar la frase cuando la castaña le tapó rápidamente la boca con una mano. Ella se liberó de la obstrucción y la miró incrédula.- ¿Pero cómo?

-Cortesía de tus hermanos.- comentó con ton de frustración.- Tengo un maldito mes para hacerlo y no sé cómo.

-Te anotaste en eso de las apuestas, ¿verdad?- preguntó divertida la pelirroja de ojos azules.

-¿Cómo sabes?

-Es que ya hay un montón de tontos… y tú- agregó cuando vio la mirada asesina de su amiga- que se están poniendo en ridículo con esas cosas. Escuché que un chico de Hufflepuff tiene que hacer que a Dumbledore e gusten los caramelos de naranja en lugar de los de limón.

-Me consuela que haya más con misiones imposibles.- dijo por lo bajo Hermione con voz de condenada.- Bueno, ¿vas a ayudarme o no?

-¡Claro que sí! Ven, empezaremos por cómo caminar.- Ginny tiró del brazo de Hermione hasta el medio de la Sala Común. La sentó en el sillón principal y se puso frente a ella.- Esto se hace así, mira.- dicho esto, comenzó a dar pasos más o menos largos, contoneando las caderas casi exageradamente.

-Eeeehh, Ginny, yo creo que esto no es para mí.

-¿Por qué no? ¡Es muy fácil!- le dijo Ginny sentándose a su lado.- Lo que tienes que hacer es…

-No, es que creo que esto no es para mí, no puedo hacerlo. Me parece que iré a buscar los diez galeons para pagar la apuesta.- dijo mientas se levantaba camino a las habitaciones.

-¡HERMIONE JANE GRANGER, VUELVE AQUÍ!- gritó la pelirroja, haciendo que Hermione se quedara de piedra y mirando a su mejor amiga como a un fantasma.- Tú no perderás esta apuesta por que me llamo Ginevra Weasley Prewett.- "creo que habría sido más fácil y satisfactorio seducir a Lockhart." Pensó irónicamente Hermione.- Ahora, dime qué técnica usaste para atraer a Krum.

-¿Técnica?- preguntó confusa. Ni había querido que se enamorara de ella, ¿de qué técnica hablaría?

-Sí, técnica. No me digas que se fijó por arte de magia… bueno, no sería nada raro en nosotras, pero dime qué fue lo que hizo que se fijara en ti.

-Sentarme en la biblioteca a estudiar.- dijo simplemente. Ginny se quedó con la boca seca.

-Pues… no creo que con eso Snape se vaya a poner duro.- comentó por lo bajo sin que su amiga oyera.- Bueno, sí; será duro para ella que lo haga.- se rió de su propio pensamiento y la castaña la miró sin entender.- Pero al menos debes tener una idea de cómo provocar a un hombre. Quiero decir… tu primera vez la tuviste con Krum, algo debiste haber aprendido; ¿o no?

Hermione se sonrojó. ¡Maldición! ¿Cómo podía preguntar eso?

-Bueno… algo.- Ginny la miró con cara de "no te creo ni jota".- Algunas cosas...- otra vez esa cara.- ¡Está bien, aprendí mucho!- la chica Weasley sonrió con superioridad y satisfacción por haberle sacado la verdad a su tímida amiga.- ¿Pero qué haré con eso? Sólo sé cosas para la cama y yo tengo que seducir, no otra cosa.- "Espero…"

-OK… creo que hay mucho que hacer por aquí.


Al día siguiente, después de muchos recortes, consejos, oposiciones de parte de Hermione y algunos "detallitos" (por no decir que Ginny había cambiado todo de la A hasta la Z), la joven de Gryffindor bajó al comedor con una falda extremadamente corta, revelando sus piernas firmes y lindas; la camisa de colegio había sido ajustada por la talentosa mano cosedora de Ginny, lo que hacía que sus curvas se marcaran más. Y, a pesar de que no tenía mucho busto, esa camisa le hacía lucir más dotada de lo que parecía. Imagínense, todo muy lindo, que arreglo por aquí y allá, pero era terriblemente incómodo; a duras penas Hermione podía caminar "normalmente" (si "normalmente" se le podía llamar a contonear las caderas como odalisca). Lo peor fue que, cuando entró, se ganó todas las miradas de los chicos que allí se encontraban y casi se inunda el Gran Comedor; tenía todas las miradas menos la de Snape, que estaba hablando con Dumbledore tranquilamente. A propósito, Dumbledore también miró pasar a Hermione y paró de charlar con Snape, por lo cual el pobre tipo se quedó solo con sus tostadas.

Ginny iba al lado de la castaña para aconsejarle lo que debía hacer. Hermione se acercó a ella y le dijo algo al oído.

-Oye, Ginny, no me está mirando.- comentó con preocupación.

-¿Y eso qué? ¡Tienes a todos los chicos del colegio mirándote y te preocupas por el murciélago grasiento!

-¡No le digas así! Recuerda todo lo que hizo por nosotros, que se sacrificó por…

-Ay, Herms, no me vengas con eso ahora. Vamos a desayunar.- le cortó, ignorando la mirada fulminante de Hermione, quien, casi sin quererlo, echó una mirada a la mesa de profesores. Logró divisar a quien debía provocar jugueteando aburrido con un trozo de tocino en su pato. Ella se mordió el labio mientras se sentaba junto con sus amigos, los cuales la miraban con cara de "¿quién eres y qué hiciste con Hermione Granger?" (Jaja, perdón, pero tenía que poner eso).

-Hermione, ¿qué te pasó?- preguntó un asombrado (y no menos lascivo) Ron, mirándola de pies a cabeza.

-Pues… digamos que quise hacer un… "cambio".- contestó con una media sonrisa.

-¡Y qué cambio!- dijo Harry tratando de ocultar su creciente excitación al fijar su vista en los pechos de su mejor amiga. Hermione y Ginny rieron con complicidad. Eso sí, Ginny no pudo evitar sentir una pizca de celos al saber que la excitación de Harry era responsabilidad de su compañera y no suya.

-Oye, ¿qué tenemos ahora?- preguntó Ron tratando de concentrarse en otra cosa que no fuera la minifalda de Hermione.

-Pociones.

-Mierda.

-Exacto.- dijeron todos al unísono, rompiendo a reír.

Salieron todos juntos, camino a las mazmorras, siendo Hermione seguida por las miradas de todos los hombres allí en el comedor, exceptuando la de cierto hombre vestido de negro, que se mantenía totalmente indiferente.


-¡Silencio!- gritó Snape cuando entró al aula, callando a todo el mundo del bullicio. Alzó su varita hacia el pizarrón y una letra estilizada y apretada se leyó en él. Las letras iban apareciendo mostrando las instrucciones para hacer la poción agudizadora de ingenio.

-¿Para qué sirve la poción agudizadora del ingenio?- "Merlín, lo pregunto como si fuera la ley de la relatividad; ¡si es tan obvio!" se dijo a sí mismo. Era verdad, como si el nombre no dijera su función, él iba y lo preguntaba.- Mejor dicho, ¿cuáles son sus principales ingredientes?

Hermione levantó la mano a medias, esa camisa estorbaba más de lo que creía.

-No puede ser. ¿No hay nadie más?- (cri-cri)- Bien. Srta. Granger, ilumínenos.

-Los principales ingredientes son los escarabajos machacados, la bilis de armadillo y la raíz de jengibre cortada.- terminó ella.

-También sabemos que se utiliza ópalo en esta poción para aumentar sus efectos, pero creo que la Srta. Granger olvidó este detalle esencial.

-¿Qué? ¿Pero eso dónde lo dice el libro?- preguntó mientras sacaba el tomo de Pociones para quinto nivel.

-No todo se encuentra en tan resumido libro, Granger; usted que se la pasa en la biblioteca debería saberlo.

-Usted dijo que sacáramos las respuestas de ESTE libro.- dijo haciendo énfasis en la palabra ESTE.

-¿Está desafiándome?- preguntó, acercándose amenazante a ella.

-No, profesor. Yo sólo decía…

-Diez puntos menos. Por desafiar al docente, Granger.

-¡Pero ya le dije que no lo desafié!

-Diez puntos más. Esta vez por gritar al maestro.

-Yo no le grité.- le dijo ahora con a voz extremadamente baja, haciendo que Snape tuviera que acercarse para entender. Mal, porque tampoco entendió acercándose.

-¿Qué?

-¿Cómo tengo que hacer para que entienda que yo NO le desafié?

-¡Se terminó, Granger! Mi paciencia tiene un límite y usted ha logrado pasarlo. Está castigada, hoy a las 7:30 hs.- se dio vuelta, dispuesto a seguir pasando banco por banco y pudo escuchar a Hermione puteando por lo bajo. Se detuvo y se volvió hacia su banco, dirigiéndose de nuevo hacia allí. Se puso en frente de ella y comenzó a quitarse la capa ante la mirada atónita de su alumna. Luego de quitarse la prenda, la pasó por encima de la chica y se la colocó en la espalda a modo de abrigo.

-Y abríguese; no conviene que ande por los pasillos de la escuela con esa pinta. Podría resfriarse…- ahora Hermione no podía creerse lo que oía; ¡¿Snape preocupándose por ella?!- y contagiarme a mí en el castigo.- "Era muy bueno para ser verdad."


-¡¡MALDICIÓN, MALDICIÓN, MALDICIÓN!!- gritaba una furibunda chica de pelo castaño, rompiendo las cosas a su alrededor por la falta de control de su magia.

-¡Hermione, cálmate!- le decía Ginny.

-¡NO! Ginny, ¿no lo entiendes? ¡Estoy castigada! Jamás he estado castigada, y menos por una estupidez como esta. ¡Merlín, si yo no lo desafié! ¿Por qué me tienen que pasar estas cosas?

-Herms, ¿no lo ves? ¡Esto es muy bueno!- le dijo la pelirroja plantándose en frente suyo.- En el castigo podrás provocarlo, ¿no te das cuenta?

-Gin, lo que menos me importa ahora es la apuesta.- dijo con desgano, quitándose toda la ajustada ropa y poniéndose su verdadero uniforme.

-Pero es una oportunidad que no puedes desaprovechar. Ven, vamos a arreglarte y…

-No, Ginny. No quiero arreglarme, no quiero ropa ajustada, no quiero caminares complicados. Sólo quiero estar con mi ropa común, con la cara limpia y siendo yo misma. ¿Podrías dejarme sola un momento? Necesito pensar…- le pidió con tristeza en su voz. Ginny frunció los labios, pero terminó yéndose del cuarto.

Cuando se hubo ido, Hermione miró el reloj: 7:00 hs. Faltaba media hora para el castigo, quizá podría darse un baño.

Hermione iba caminando por los pasillos, buscando el despacho de su profesor. Iba tranquila, no tenía apuros; todavía faltaban unos cinco minutos para llegar a la hora. Esos cinco minutos se le fueron volando por que se perdió por un camino que no tenía que tomar y terminó corriendo hasta la puerta del despacho de Snape. Tocó tres veces y la voz de hombre le dio permiso para entrar.

-Buenas noches, profesor.

-Buenas noches, Srta. Granger. Prepárese, esta será una noche larga.

Bueno, los que leyeron "Amor entre las sábanas" encontrarán esto familiar XD Y bueno, es que a mí me parece que no hay mejor momento para seducir a tu profe que un castigo en donde estén los dos a solas, sin nadie que los moleste (a menos, claro, que haya alguien como Dumbledore que aparece en el momento menos propicio). Si alguien tiene una mejor idea de privacidad (que no levante sospechas) para un profesor y una alumna, bienvenida sea, jajajaja.

Gracias a todos os que me dejaron reviews y espero que les haya gustado este capítulo. Chau!!

Balck Angel