Aun podía recordar la mirada de su esposa cuando se lo dijo.
Bulma lloraba, aun con el teléfono en la mano en donde minutos antes había hablado con Milk. Se miraba tan sorprendida, tan impactada. Sus lágrimas fluían por sus mejillas, y su boca entre abierta solo daba silencio al vacio.
Vegeta frunció el ceño, detectando que algo muy malo habría pasado.
¿Tal vez un nuevo enemigo? Seria excelente.
Sí, eso era justo lo que necesitaba. Un nuevo enemigo en el que descargar su ira con golpes, su frustración con ataques ¡sería tan liberador! tantas horas de aburrimiento en la cámara de gravedad lo estaban volviendo loco. Tantas horas de ocio alado de su monótona familia. No era la vida que un saiyajin esperaría, ni mucho menos disfrutaría.
Aun recordaba a su ultimo gran enemigo, el dragón que había absorbido las esferas y se había convertido en su más poderoso contrincante. ¡Qué batalla! Su poder de pelea habría aumentado a su máximo nivel. El súper saiyajin fase 4.
¿Y después de eso? Nada.
Se limito a vivir una tranquila vida de terrícola, a la espera de un nuevo enemigo con más poder que representara más batallas, más dificultades, más acción…
Fue así que con el paso de los años, la tensión, el instinto por luchar se habría mantenido quieto en el, suprimido por falta de un villano que nunca apareció para pelear y liberar esos instintos animales que por más que intentara esconderlos y opacarlos, siempre estarían ahí acosándole, presionándole. El era un animal en algún punto de su cerebro, y como cualquier animal, ansiaba seguir sus instintos.
Pero mayor fue su decepción cuando su pequeña hija Bra, una adolescente de 15 años apenas, entro a la habitación y le pregunto a su madre que era lo que la tenía en ese estado tan sorprendido y triste, Bulma la abrazo rompiendo en llanto mientras confesaba la nueva y "terrible" noticia.
Numero 18 había muerto.
Pudo recordar su reacción inmediatamente después.
Algo sorprendido, algo decepcionado. "¡Maldita sea!" Pensaba, abatido. Se habría emocionado tanto por un nuevo enemigo…
Y mientras todos en Corporación Capsula procedían a prepararse para partir lo más rápido posible al cementerio de la ciudad, Vegeta descansaba pasivamente contra uno de los marcos de la entrada, ya vestido y listo para la ocasión. El ya sabía, pues no era su primer funeral, que su atuendo tendría que ser negro, al igual que su calzado. Le parecía una enorme tontería, de hecho, ¿pues qué caso tenía honrar a alguien que ya estaba en el otro mundo? Para él la chatarra de Krilin estaba muerta, un metal inservible. ¿Por qué molestaban a los demás, obligándolos a acudir al estúpido velorio? Como si algún día hubiera sentido el más mínimo aprecio por esa perra rubia, que, además, nunca considero como su aliada, sino más bien como un estorbo que debió de ser aniquilado el día en que derrotaron a Cell.
En fin. El viaje fue igual de tedioso que la llegada al cementerio, observo desde lejos como todos lloraban y abrazaban a Bulma, a Trunks y a Bra, compartiendo sus penas en palabras dulces a la muerta, quien descansaba sobre unas almohadillas dentro de un féretro en medio de la congregación.
Ahí estaban los insectos que recordaba, más viejos y débiles a medida que pasaban los años. No pudo evitar sonreír burlonamente al observar a Krilin caminar lenta y pausadamente entre sus amigos, recibiendo apoyo de todos y derramando interminables lagrimas. ¡Qué patético! Ese enano estúpido siempre habría sido tan sentimental después de todo…
De pronto se sintió muy aburrido y asqueado de oír llantos y lamentos por doquier. Quiso huir, quiso retirarse de ese espantoso lugar, lleno de muertos y cursilerías que el mismo no soportaba. Comenzó a caminar entre las lapidas, por suerte cerca del cementerio habría un bosque con los suficientes arboles como para perderse entre ellos y alejarse un poco de esos asquerosos terrícolas.
Entro.
Caminaba lento, realmente no tenía un punto fijo a dónde dirigirse. ¿Qué más daba? Fuera a donde fuera todo seguiría siendo igual de aburrido y pasivo en ese planeta tan horrible, tan normal, tan perfecto para los humanos…
Y tan desesperante para un saiyajin.
Si tan solo Kakaroto estuviera ahí para pelear.
Se detuvo. Sorprendido por sus propios pensamientos. ¿Acaso acababa de desear que el idiota de Kakaroto volviese? ¿Acababa de pedir que esa escoria estuviera de nuevo con vida? No… No podía ser cierto. ¿En qué diablos estaba pensando? ¿El? ¿El príncipe saiyajin? Necesitar de alguien…
¡JAMAS!
Dio un fuerte suspiro antes de decidir recargarse en un grueso tronco muy próximo a él. Su mente aun dando muchas vueltas.
"¡Maldita sea! Necesito distraerme en algo, y rápido… los entrenamientos en la cámara de gravedad ya no están funcionando. Necesito algo más, algo que me haga olvidar esta estúpida necesidad de pelea, de sangre, de muerte… El príncipe saiyajin no puede rebajarse a vivir una vida de terrícola, lo he intentado, ¡Demonios que lo he intentado! Pero es inútil… necesito sacar esto… esto que me está matando…"
…
Detuvo sus pensamientos. Frunció más el ceño.
Alguien se acercaba con velocidad, podía sentir su ki. Venía desde la misma dirección en donde todos velaban a la chatarra.
Pero era tan pequeño, tan débil. ¿Quién demonios se atrevía a molestarlo?
Gruño, antes de sentir como la misma energía se detenía muy cerca de él, pudo escuchar incluso un par de pasos, unos sollozos…
Podía oírlo claramente, estaba detrás del mismo árbol en donde él estaba recargado en esos momentos. Por el tono de los sollozos advirtió que era una niña, bufó, asqueado.
Sin absolutamente nada de ánimos para soportar algún tipo de llanto procedente de una molesta mocosa, tercio a salir de su pequeño escondite, dispuesto a asustarla y ahuyentarla.
Simplemente bastaba que él se plantara frente a ella y la mirara con esos ojos asesinos que de nacimiento poseía, y listo, la mocosa estaría huyendo despavorida en un dos por tres.
"Por lo menos será divertido ver como llora" Pensó, rodeando el árbol.
Finalmente encontró a la dueña de tales sollozos, sorprendiéndolo ligeramente, pues no parecía una niña pequeña. De hecho pudo comprobar, aun mas molesto, que era una jovencita más o menos de la edad de su hija, quien no paraba de llorar escondida entre sus rodillas.
Fue entonces cuando no supo muy bien qué hacer en ese momento. A una niña fácilmente podría asustarla, ¿pero a una adolescente? ¡¿Qué demonios procedía?! Maldita sea… este no era su día.
De pronto, vio moverse a la joven. Los sollozos se habían detenido. Ahora su cabeza se había levantado de sus rodillas y lo miraba con cierto miedo, con cierta expectativa en esos enormes ojos azules. Vegeta frunció el ceño. Esa chica parecía recordarle a alguien…
Fue derrepente, y paralizándolo al instante, como la misma intrusa se coloco en pie de un salto y corrió hacia él para abrazarlo con fuerza, con necesidad. Parecía realmente querer ese abrazo, esa intimidad entre ambos...
"¡¿Qué demonios…?!"
Fueron un par de segundos. ¿O minutos tal vez? Que parecieron miles de años para el guerrero, los que pasaron antes de que la misteriosa chica se diera cuenta de que el no correspondería al abrazo, de que era una persona totalmente ajena a su dolor y de que no obtendría de él ninguna clase de consuelo, y finalmente decidió soltarlo, mirándole con cierta sorpresa y confusión.
Vegeta pudo sentir como los delicados y débiles brazos de la joven soltaban su torso lentamente, aun en estado de shock por lo ocurrido. ¿Qué clase de estúpida se atrevía a acercársele? ¡A tocarlo siquiera! Se supone que le tendría miedo, pavor…
Que huiría de él.
Sin embargo, seguía observándolo. Ahora un débil rubor acentuaba las mejillas femeninas, sus ojos bajaron la vista al suelo, tímidamente. Se veía claramente nerviosa. ¿Y ahora qué demonios ocurriría?
Fue después de un par de segundos sin saber que hacer o decir, cuando finalmente pudo escuchar su dulce y delicada vos.
-Le pido unas dis-disculpas, señor. No que-quería molestarle…
Parecía como si le costara hablar, como si algo en su garganta estuviera obstruyendo sus cuerdas vocales. Vegeta se cruzo de brazos, intrigado en el comportamiento de esa chica tan rara y peculiar. ¿Qué rayos le ocurría? Podía sentir desde donde estaba, su corazón latir a mil por hora.
"¿Por qué me resulta tan familiar…?" Se preguntaba.
No fue, si no hasta que la misma chica frente a él se quebró en llanto, cubriéndose el rostro con ambas manos y entregándose a la profunda tristeza que ya no pudo contener y que sentía en ese momento, que Vegeta pudo intuir lo que estaba pasando realmente.
Esa niña tenía que ver con la muerte del montón que chatarra que lloraban no muy lejos de ahí.
"¡Pero qué estúpida! No es más que solo una chiquilla sentimental" Concluyó, un poco decepcionado. Tenía que reconocerlo, ese pequeño espécimen le habría despertado cierta duda existencial, con su comportamiento atrevido y desafiante, atreviéndose a hacer algo que ni siquiera su mujer haría sin su consentimiento, tocarlo. Pero ahora, que la observaba llorar, sucumbir ante vagos sentimentalismos y debilidades, ya no tenía el más mínimo valor, y ahora le importaba muy poco lo que haría ahora o después.
Y sin más, se volvió de espaldas a ella para comenzar a volar. ¿Qué más tenía que hacer allí que oír más llantos y sollozos? Nada. Se preparo para despegar…
-¡Espere!
Paró en seco. Nuevamente esa vos. ¿Qué más quería esa tonta mocosa? Ya bastante había tolerado con ese altanero abrazo, y ahora le llamaba. Esa chica estaba jugando con fuego…
Y con su paciencia.
La sorpresa del príncipe fue mayor, cuando sintió una mano posarse sobre uno de sus fuertes brazos. Desconcertado, se volvió, solo para ver de cerca a la joven que minutos antes se había quebrado en llanto frente a él, ahora sus intensos ojos azules eran suplicantes, desesperados. Le miraban como si él fuera su única esperanza sobre la faz de la tierra.
Y realmente, lo era.
-Por favor, Lléveme a mi casa…
Su vos, suplicante. Reprimida. Vegeta la miro a los ojos, ¿Qué demonios estaba haciendo esa chiquilla? ¿Quién era ella para pedirle algo? ¿Acaso sus papas no le enseñaron a desconfiar de los extraños cuando era más pequeña? ¡Demonios! ¿Qué hacer? Ahí estaba esa rara criatura, de nuevo despertando en él cierta curiosidad, cierta ansiedad.
No sabía por qué, pero su simple tacto era tan ajeno a lo todo lo que había sentido antes. Como si fueran llamas que antes le quemaban y ahora de pronto pudiera resistir. Admirar. Oler. Acariciar…
En su mente cruzo la idea de rechazarla, mandarla a llorar de nuevo con un par de crueles palabras y largarse de ahí lo más rápido posible. Esa sería la decisión más viable y acostumbrada por él, pero entonces, el solo hecho de imaginarse a sí mismo sin esos ojos azules mirarle, sin esa mano tocándole o su vos rogándole… fue un detonante para que de nuevo sintiera esa presión instintiva que desde un principio traía dentro, y que sabía, si la dejaba ir, volvería como un torbellino de torturas y ansiedades, como todos los días sufría.
Resignado, opto por corresponder a su petición. De todos modos, esa pequeña le distraía, le hacía olvidarse de sus problemas por un rato, y eso, era mejor que cualquier cosa.
-¿A dónde quieres ir?
Una pequeña sonrisa asomo entre los labios rosas de la muchacha, antes de responderle con cierto agradecimiento en su tono. –Vivo en Kame House. ¿Sabe dónde queda?
Y entonces, todo tuvo sentido.
Continuara…
Notas del Autor: ¡Hola! Muchísimas gracias por alentarme a seguir este fanfic, es una idea que tiene mucho de donde sacar realmente, no he encontrado otro fanfic de estos dos en español y pues me he aventurado a hacer uno yo. ¿Qué les pareció este capítulo?
Mándenme sus opiniones a los Reviews. ¿Alguna sugerencia para la trama?
Agradecimientos:
Dev Fanfiction: Hola, me alegro que intrigue la trama. Veras como capitulo por capitulo te vas sorprendiendo mas, esta pareja pinta de ser rara y peculiar pero descubrirás como embonan fácilmente. ¡Saludos!
AYNAT DREAMS: ¡Bendita sea la curiosidad! Jajaja. Pues me da gusto que te guste. Ya pronto descubrirás como estos dos poco a poco van cayendo en las reyes del otro. ¡Nos vemos en el siguiente capítulo!
Roxas: ¡Hola! Me alegro que te guste. Y no, aun no con las escenas pervertidas. Aun que no te niego que ya ando escribiendo algunas partes, juju. Y claro que no, no dejare de actualizar estas semanas. Ya estoy con un nuevo capítulo de "Labios de Princesa" esperalo en cualquier momento. ¡Saludos!
sora 79: ¿Con que un amor platónico, eh? Bueno, eso suena interesante. Podría decirse que este fanfic es más que eso, platónico. Aun que si de plano no aceptas la idea de Vegeta con otra chica, no creo que te gusten algunas partes. Juju.
Elena: Lo sé, es curioso. Lo que más llama la atención al ver el fanfic es el morbo que te da el cómo estos dos pueden siquiera fijarse el uno con el otro. Y me alegro que te guste. Espera los nuevos capítulos, te encantaran.
Luis Carlos: ¡Le diste al punto! Esa era mi intención, plantear a Marron como una hija de papi, la pequeña consentida de la familia. Ella y su cuento de hadas, ¿y ahora que hará sin su madre? Ah, por cierto, la razón de por qué murió 18 aparecerá mas adelante. Espero este capítulo te haya gustado, nos vemos en el siguiente.
LauBM: ¡Claro, con todo! Saludos.
Vegetasei: Me alegro que te guste. Créeme, tienes mucha razón en eso de decir que es un reto para el autor. ¡Es totalmente un obstáculo! Y más cuando es una pareja que nadie jamás pensó que pudiera llegar a darse, es algo confuso y más o menos arriesgado, pero espero esto siga adelante y este capítulo te haya gustado. Jajaja, votaría por ti también. Y Ntp. ya actualice supervivencia, un pequeño respiro y solo falta Labios de princesa. Que estará en cualquier momento, espéralo.
A todos y cada uno de los Reviews, muchas gracias. ¡Saludos!
AlexanderMan
