2 AVISTAMIENTO

Año 2011 en la actualidad

Visitar un pueblito antiguo no era su idea de diversión, pues para él era solo una pérdida de tiempo, que mas daba, sus padres eran pésimos organizando vacaciones y eso era raro considerando que ellos tenían un negocio de agencias de viajes, se supone que existían más opciones para salir de viaje, pero no, tenía que venir a un pueblo que sabrá Dios que costumbres tengan, como se divertían o quizás y la más importante que clase de jóvenes y jovencitas existían allí.

Esta última palabra le hizo sonreír, quizás podría divertirse un poco, los pueblitos remotos tenían sus leyendas y el podría hacerse de una nueva conquista.

-yuriy te divertirás- decía su padre que por un segundo quito la vista del camino.

-cuidado- grito su esposa al ver a un joven que atravesaba la carretera sin percatarse del vehículo.

-por dios- atino a decir, por suerte pudo detenerse a tiempo. Solo fue un susto, aunque los asustados eran los tripulantes del auto y no el muchacho, quien solo les mostro una mirada indiferente, mirando directamente.

-¡oye imbécil! ¿que te pasa?- grito yuriy bajando de la camioneta-porque no te fijas pudiste morir-

-¿estas bien?- pregunto la mujer al verle sangre en su brazo, no parecía ser del accidente, puesto que el coche no lo toco, pero parecía ser grave. Pero el muchacho comenzó a caminar ignorando los comentarios de ellos, parecía que no les escuchaba.

Su aspecto era demasiado raro, para el pelirrojo, porque nunca había visto a nadie con una extraña tonalidad de dos colores de cabello, claro al frente y oscuro atrás, resaltando su pálida piel, pero lo que más le llamo la atención fueron ese par de ojos color fuego, pero que se veían apagados, parecía estar en shock. Por mucho que le desagradara la falta de educación del chico, no podían dejarlo ahí solo y herido. Yuriy se acerco a él y justo cuando le iba a pedir que los acompañara al pueblo por las buenas o las malas se desplomo. Suerte que tenía sus reflejos rápidos, sino tendrían que llevarlo por una contusión. Lo atrapo en sus brazos, parecía que la herida le había hecho perder mucha sangre.

-bien hecho hijo, llevémoslo al pueblo- el pelirrojo lo introdujo en el auto asegurándose de que no se resbalara del asiento.

Antes de llegar al pueblo el bicolor había recobrado la conciencia, aun aturdido por estar con personas desconocidas. Trato de bajarse del vehículo en movimiento, al señor no le quedo de otra que detenerse y dejarlo ir, si él no quería ayuda tampoco podían obligarlo. Pero al llegar al pueblo lo reportaron con el comisario.

El señor canoso de edad media se encontraba atendiendo a algunos pobladores que habían ido por la extraña desaparición de su ganado, dos reses pero que valían, este al escuchar la descripción del joven no pudo sino decirles.

-jamás lo había visto, y conozco a todos en este pueblo- el comentario dejo perplejos a los adultos, se sentían mal de haberlo dejado solo.

-ronda sin rumbo por la carretera y se interno en el bosque sin decir nada- dijo un anciano sentado en una banca a la salida de la comisaria- un fantasma real o solo una ilusión- comento aunque más que pregunta era una reflexión- su roja mirada perdida, como si no existiera nadie que lo esperase en casa, solo-

-¿a que se refiere?- pregunto el padre del pelirrojo

-ha habido rumores de un joven merodeando por la carretera- dijo como si nada- un chico que concuerda con esa descripción, pero nunca ha venido al pueblo y no creo que venga del pueblo vecino ya que se encuentra muy lejos, también dicen que tiene una herida en su brazo, pero nadie ha podido hablar con él, se interna en el bosque y nadie lo ve dos veces-

-¿cómo es posible, y sus padres?- pregunto la mujer preocupada-

-¿no tiene familia?-

-nadie lo sabe, aparece y desaparece-

-lo dijo el comisario, nadie lo ve dos veces así que nadie sabe qué le pasa-

Eso no podía ser cierto, pero luego de dar el reporte a la policía se dirigieron al hostal donde se hospedarían. Pero aun así al pelirrojo le molestaba la falta de interés del policía por querer encontrarlo. Basta, no dejaría que eso le perturbara sus vacaciones, el vino a divertirse y lo haría.

Al día siguiente

El día era despejado, excelente para salir a pasear y conocer a las lugareñas. Salió temprano del hostal caminando por las calles buscando a la juventud y conocer gente. Diviso a un grupo de jóvenes que se encontraban reunidos en el restaurante, quizás podría hacer platica con ellos.

-¿quién es ese?- dijo uno de los chicos ahí reunidos.

-no lo sé, pero es un perdedor ¿no creen?- comento un peli naranja al verlo aproximarse.

-estuvo en la estación de policía y reporto a un muchacho herido-

-¿cómo dices?-

-según tengo entendido es el mismo que reportan los que vienen a vacacionar aquí, y nadie hace ni dice nada-

-hola, gusto en conocerlos soy Yuriy Ivanov-

-no nos interesa- comento el peligris

-eres como todos los que vienen- comento un peli verde que parecía ser luchador de artes marciales-¿tu qué opinas Brooklyn?-

-realmente no hay mucho que opinar-

-todo un perdedor- dijo un pelirrojo junto a ellos.

-que encanto de pueblerinos- dijo con sarcasmo haciendo que los otros se enojasen con el-oigan ustedes comenzaron-

-tiene razón- dijo el peli naranja-no hay porque ser tan groseros, mi nombre es Brooklyn y ellos son Garland, Johnny y Bryan-

-acabo de llegar al pueblo y me preguntaba que hacen para divertirse-

-bien, estábamos a punto de ir "al aliento del diablo" que se encuentra en el bosque cercano-

-dicen que una tribu de gitanos desapareció allí, y que un grupo de soldados fueron calcinados por una neblina proveniente del bosque-

-también se dice que los animales que habitaban en el lugar desaparecieron misteriosamente-

Los tres chicos comentaron lo más simple la leyenda del pueblo, pero al parecer el pelirrojo no creyó ni una palabra, quizás eran solo para asustarlo y que se alejara pero ya antes le habían dicho cosas como esas y todas eran puras mentiras.

-suena bien, ¿hacia donde queda?-

-no entiendes verdad- dijo el chico llamado Brooklyn- de los que han entrado al bosque nadie los ha vuelto a ver-Dicho esto y al ver que el pelirrojo no se retractaba se dirigieron ahí, la entrada del bosque se veía algo sombría y no parecía que la luz del sol llegara entre la espesa vegetación, apenas si se podía ver hacia dentro.

-debes estar lo suficientemente cerca para ver el aliento del diablo- dijo el peligris.

-si quieres saber si es cierto o no- dijo el peli naranja junto con el peli verde- ¿no es verdad Garland?-

-así es brook-

En las entrañas del bosque

Sintió el movimiento externo, había intrusos cerca, comenzó a moverse entre la espesura del bosque, ellos no debían entrar ahí, debían pagar por su intromisión, no lo lastimarían más de lo que ya lo habían hecho.

Sintió que algo andaba mal, corrían peligro, el bosque estaba enterado de ello y no los dejaría ir sin recibir su castigo. Tenía que advertirles.

Entraron al bosque para ver si era cierto lo que decían las leyendas que contaban los ancianos del pueblo. Caminaron por los alrededores haciéndole burla a los comentarios que habían hechos los ancianos.

-huy si, la niebla maldita- decía el peligris- tonterías de viejos ¿no Ivanov?-

-quizás Kuvnetzov-

-aun así eso atrae a los turistas, aunque, en el pueblo les prohíben la entrada a los curiosos-

-pues veo que no a todos- dijo Garland.

Mas una piedra que callo los saco de sus pensamientos, callo otra y otra, una lluvia de piedra comenzó a caer, intentaron cubrirse pero no salieron ilesos, el primero en salir corriendo fue Bryan, que recibió un golpe en su cabeza, sangrando pero aun lo suficientemente lucido para salir por su propio pie.

-Bryan no te vayas- grito Brooklyn al verlo de huida.

-¿quién rayos está lanzando piedras?- de pronto la lluvia de piedras seso. Pero se escucho un gemido espectral que el cual no se distinguía su procedencia, esto les helo la sangre y se dispusieron a marcharse.

Frente a ellos un joven bicolor apareció, el pelirrojo no lo podía creer era el mismo que había encontrado en el camino, la herida se veía diferente, cuando lo vio por primera vez era un rasguño profundo, pero ahora que la veía parecía una quemadura de tercer grado. Se habría lastimado más de lo que ya estaba. Lo que más le llamo la atención era esa expresión de sorpresa por parte del menor, era como si no esperara volverlo a ver.

-oye tu- grito Garland- ¿tú fuiste quien nos arrojo la piedras?- reclamo al muchacho.

-responde- grito esta vez el peli naranja-

-váyanse, no son bienvenidos- dijo tomando una de las piedras y lanzándoselas- que se larguen- tras de sí la niebla se acercaba, esa que tenía una escancia de muerte. Algo que los asusto y dos de los cuatro jóvenes corrieron temerosos por sus vidas. Yuriy se quedo junto con Johnny que estaba paralizado, no lo dejaría ahí solo, neblina asesina o no el necesitaba de atención medica y así tuviera que arrastrarlo lo llevaría con un doctor. No conto con que volviera a desplomarse en el suelo.

-oye, despierta- le hablo pero el otro apenas reaccionaba- no te dejare aquí-

Intento zafarse pero el otro era más fuerte, aunque no ejerció presión sobre de el ya que estaba herido. Lo que menos quería era lastimarlo más de lo que ya estaba. Lo tomo en brazos y lo alejo lo más pronto que podía de la niebla, no estaba seguro de si era verdad o no si la niebla calcinara pero no correría el riesgo. Empujo al otro para que corriera también, mientras que buscaban el lugar por donde habían entrado, nuevamente comenzó la lluvia de piedras que intentaba detenerlos, pero corrieron, de un momento a otro pudieron localizar a Bryan que había caído, medio inconsciente, lo ayudaron a levantarse y se marcharon.

-rápido- grito Garland a los tres que corrían por sus vidas. Sin embargo hubo algo curioso, la niebla de detuvo a mitad de la carretera que alejaba al pueblo del bosque. Esto les dio la oportunidad de huir.

-¿que haces?- pregunto Johnny- ¿para que lo trajiste con nosotros?-

-no iba a abandonarlo- se defendió-leyenda o no, no es normal que caigan piedras del cielo, ni que de la nada aparezca una niebla asesina-

-¿que hacemos con el?- pregunto Bryan ya más consciente de su entorno.

-no necesitan hacer nada, yo me hare cargo de él- dijo marchándose.

-¿se cree el héroe del mundo o que?- comento sarcásticamente el pelirrojo escoses.

-tal vez o quizás…-

Caminaba lo más rápido que podía, debía darse prisa en llegar al pueblo y más importante llegar con un doctor para que le atendieran de inmediato. Por fortuna un vehículo pasaba, era el comisario que lo vio de lejos y decidió detenerse para auxiliarlo.

-¡joven Ivanov! ¿que sucedió?-

-lo encontré,….. Se desmayo….. y….. lo llevo al doctor-

El pelirrojo le hizo una venda improvisada en su brazo izquierdo, mientras que el comisario se reportaba por el radio para pedir que estuviesen listos para recibir a un paciente. Entonces era cierto, todo lo que había escuchado era cierto. Porque entonces aparece hasta ahora.