DISCLAIMER: No soy un francés del siglo 19 llamado Víctor. O Gene Kelly. Lo siento.


Las delgadas y baratas cortinas que apenas cubrían la ventana en la habitación de Éponine y Azelma nunca eran suficientes para bloquear el sol de la mañana, así que Éponine se levantó temprano la mañana siguiente, como de costumbre. Frotándose los ojos, echó un vistazo a su viejo teléfono Nokia para ver la hora, las cinco y veinte. Moviéndose para sentarse en la orilla de su cama, miró hacia su hermana mientras bostezaba y estiraba los brazos sobre su cabeza; Azelma aún dormía profundamente, con un aspecto de tranquilidad en su rostro. Decidiendo que no tenía mucho sentido despertarla, pasó sobre ella y se dirigió hacia la ventana para verificar el clima, luego tomó una vieja playera, ropa interior y los jeans de ayer, antes de silenciosamente dirigirse al baño para cambiarse.

Se vistió en silencio y forzó su enredado cabello en un chongo desordenado, luego se detuvo a mirarse en el mugriento espejo de cuerpo completo que estaba recargado en la pared. Su vieja playera de AC/DC era una talla muy pequeña y se adhería a su delgada figura, su rostro lleno de pecas estaba un poco sucio y podría usar un poco de maquillaje para esconder los círculos oscuros debajo de sus ojos, pero decidió que era lo mejor que podía hacer sin despertar a nadie. Tal vez Marius finalmente notara su diminuta cintura en esa playera. Se coló a la planta baja, agarrando sus desaliñados tenis mientras pasaba por la puerta del frente hacia la calle desierta.

Era una cálida y soleada mañana parisina, así que 'Ponine disfrutó del sol mientras se dirigía a la gigante estatua de elefante que su hermano llamaba hogar. Alguna vez había sido una gran y majestuosa estatua, aparentemente, pero actualmente había sido abandonada a su suerte en un abandonado terreno industrial junto al río, así que Gavroche y algunos otros niños se habían mudado allí.

Sólo eran quince minutos caminando desde la taberna, así que no tardó en llegar. Mientras caminaba hacia la estatua, uno de los niños sacó su pequeña cabeza por la parte superior. Reconociéndola, gritó: "HEY GAV, ÉPONINE ESTÁ AQUÍ!" Ella sonrió mientras Gavroche bajaba ágilmente por un costado de la estatua y corría para abrazar a su hermana, una gran sonrisa iluminando su rostro.

"Ok Ép. Que puedo hacer por ti esta mañana?"

"Sólo me preguntaba si querrías un pan de dulce antes de ir a la escuela? Tuvimos una buena noche en la taberna." Los ojos del niño se iluminaron al escuchar las palabras 'pan de dulce' y sonrió ampliamente. "Tomaré eso como un sí, vamos entonces!" Rió Éponine. Gav volteó y se despidió del otro niño mientras se iban, solo con un "Te veo en la escuela, Jaques!" como explicación.

Platicaron alegremente entre ellos hasta la panadería y se sentaron en la banqueta mientras comían. Las calles habían comenzado a llenarse de gente conforme avanzaba la mañana y de repente, Gavroche se levantó de un salto, gritando: "COURF! COURFEYRAC!" y corriendo hacia un hombre alto y bien formado, con oscuro cabello rizado quien salía de una casa en esa misma calle. Éponine lo siguió, alcanzándolos justo a tiempo para escuchar a Gavroche decir: "Mi hermana mayor me compró un pan, mira! Tiene natilla en el centro y-" El hombre levantó la mirada para mirarla mientras se acercaba. "Ah, tú debes ser la hermana de Gav! Pero, no te conozco? Acaso no eres la somb... amiga de Marius del Musain?"

Ella decidió ignorar la apresurada corrección. Ella sabía que la llamaban la sombra de Marius, ninguno de ellos era especialmente discreto cuando hablaban entre ellos. "Si, lo soy. Éponine. Hola." sonrió. "Courfeyrac" él le extendió la mano con una sonrisa. Ella la tomó y se saludaron mientras él decía: "No sabía que ustedes eran familia." Éponine se encogió de hombros. "Tratamos de mantenerlo en secreto, nuestros padres no son buenas personas" explicó.

"Sí pero Courf es mi amigo, podemos decirle" añadió Gavroche. "Dónde está Grantaire y Joly y todos los demás, Courf? Y por qué estabas en esa casa? Tú no vives ahí! Es ahí donde vive Feuilly? Nunca he ido a la casa de Feuilly. Podemos ir a visitarlo?!" e hizo un movimiento para llamar a la puerta.

"NO!" Éponine sonrió ante el pánico en la voz y los ojos de Courfeyrac. Reconocía el camino de la vergüenza cuando lo veía. Él se aclaró la garganta y continuó: "Esa no es la casa de Feuilly, es la casa de una... amiga mía. Voy a ver a los chicos en el café más tarde, por qué no vienes después de la escuela?"

Gavroche sonrió ante la invitación y afirmó que lo haría, luego señaló a un hombre que pasaba por ahí. "Mira, Courf, ahí está Enjolras, vamos a saludarlo. HEY ENJOLRAS!"

Éponine volteó a ver al hombre que ahora los miraba. Era tan alto como Courfeyrac, con una maraña de rizos rubios enmarcando su atractivo rostro. Traía cargando varios libros, y las mangas enrolladas de su camisa roja a cuadros mostraban que era delgado pero musculoso. Éponine no pudo evitar mirarlo por un segundo, luego pensó en Marius y miró al piso. No, no pensaba que él era extremadamente atractivo. No se estaba imaginando que delicias escondía esa camisa. No. Marius era extremadamente atractivo. No este chico. No seas tonta 'Ponine.

Él caminó hacia ellos y los saludó con un frío 'hola'. Los miró por un segundo, sus ojos deteniéndose en Éponine con una mirada interrogante. Ella lo miró, sonriendo y esperó a que él dijera algo. Cuando no lo hizo después de medio minuto Éponine comenzó a sentirse incómoda y miró a Courfeyrac quien estaba sonriendo ligeramente. "Er... Hola. Soy Éponine" dijo ella, extendiendo la mano para saludarlo. Su voz pareció sacarlo de su trance y miró a su mano extendida antes de responder con un simple "Enjolras. Courfeyrac, estarás en el café más tarde?" La forma fría y repentina en que cambió el tema sorprendió a Éponine, quien dejó caer su mano, ligeramente ofendida, pero Gavroche, que no se había dado cuenta de lo sucedido, declaró ruidosamente que todos estarían ahí porque él iba a ir después de la escuela, lo que repentinamente le recordó a Éponine la hora que era.

"Vamos Gav, es mejor que nos vayamos ahora, no querrás llegar tarde a la escuela! Fue un placer conocerte Courfeyrac... y a usted también Monsieur Enjolras. Despidete Gav." Gavroche obedeció a su hermana y se despidió. Éponine les dirigió una pequeña sonrisa y se dio la vuelta para alejarse con su hermano pequeño. Fue algo muy grosero que ese tal Enjolras no le diera la mano. Que hombre tan extraño.


"Bye! Los veré en el cafe más tarde" gritó Courfeyrac a sus espaldas mientras se alejaban. Gavroche se dio la vuelta y se despidió con entusiasmo, chocando de espaldas con un turista perdido mientras lo hacía. La bella chica caminando a su lado se rió y se disculpó con el confundido hombre, luego les sonrió a los dos hombres y desapareció entre la multitud.

Sonriendo, Courfeyrac giró hacia Enjolras. "Así que ella es Éponine. Ya superaste el shock de hablar con una mujer?" bromeó Courfeyrac. Enjolras frunció el ceño y respondió bruscamente "Hablo con muchas mujeres. Musichetta es una mujer."

"Ordenar café no cuenta, Enjolras." Se rió Courfeyrac, pero se olvidó del tema mientras se alejaban caminando. No podía esperar para decirle a Grantaire acerca de Enjolras mirando fijamente a Éponine. R iba a tener un muy buen día.


A/N:

Bueno chicos aquí les dejo el capitulo 2, espero que les guste. Próximo capítulo la próxima semana. Esta historia y 'She Runs...' las subiré el mismo día, las fechas las pondré en mi perfil por si les interesa verlas.

Gracias de nuevo por leer y nos leemos la próxima semana. Los quiero a montones.

Bren