ENFRENTANDO A LA MUERTE

Bruce Wayne miraba las noticias despreocupado, hasta que fue interrumpido por una noticia de último minuto – "Estamos recibiendo información que ha habido dos atentados de bombas en dos de los colegios más exclusivos de Ciudad Gótica. Hasta ahora nadie se ha proclamado la autoría pero todo indica que el Joker está involucrado; se reportan heridos pero al parecer no hay muertos"

En ese preciso momento, Alfred entró sin golpear la puerta de su despacho y eso hizo que Bruce saltara de la silla. Algo andaba muy mal.

Al mismo tiempo el teléfono sonó y Bruce se quedó helado, tanto que fue Alfred quien contestó.

- Sí, muy bien, estamos en camino – fue todo lo que Bruce pudo escuchar.

El rostro de Alfred era una máscara de dolor – Señor, el Señorito Jason está herido. Debemos ir al hospital.

Bruce no recuerda muy bien nada más de lo que pasó, ni siquiera cómo llegó al hospital, en su mente sólo se repetía como mantra: "Jason va a estar bien"

Alfred fue quien llamó a Dick para que se hiciera cargo de los niños. Tim y Damien estaban en otro colegio, enviaría a un chofer para que los recogiera a los 3; debían quedarse en casa esperando noticias.

La llegada al hospital fue caótica la prensa se había enterado de lo sucedido y buscaba cualquier medio para sacar alguna información, y obviamente el accidente de Jason -uno de los hijos de Bruce Wayne- era la noticia del día. Además, Jason era el héroe de la jornada ya que fue él quien salvó al resto de sus compañeros. Cuando se supo de la bomba él fue quien intentó desactivarla. Al no poder, la tomó y la llevó lo más lejos posible salvando muchas vidas pero poniendo su vida en serio riesgo.

Alfred logró evitar a todos los periodistas. Una vez dentro del hospital, fueron llevados a una sala privada en donde sólo estaban los familiares de las víctimas del atentado. Todos se acercaron a Bruce, querían agradecer a Jason por haber salvado la vida de sus hijos, gracias a él todos los niños habían salido sólo con algunas heridas leves.

Un médico entra en la sala con dirección a Bruce y Alfred, ambos se quedan parados mirando como el hombre se acercaba.

- Sr. Wayne, soy el Dr. Nolan – al ver que los hombres estaban en shock, el médico acostumbrado a las distintas reacciones de los familiares comenzó a detallar la situación. A veces ser claro y conciso era mejor para la familia.

- Jason sufrió múltiples lesiones, tiene fracturada una pierna varias costillas rotas que perforaron un pulmón pero lo que más nos preocupa ahora es la lesión que sufrió en su cabeza lo que produjo que su cerebro se inflame debemos operar de emergencia y necesitamos que firme la autorización – dijo el médico mientras extendía a Bruce un papel para que lo firmara.

Bruce ni siquiera leyó lo que estaba firmando, todo le parecía tan irreal – Puedo ver a mi hijo? – fue todo lo que pudo decir.

- Sr. Wayne, en estos momentos está siendo preparado para entrar a pabellón. Podrá verlo una vez que la cirugía haya terminado. Lamento decirle que sólo puede esperar, lo mantendré informado.

Bruce se quedó parado en medio de la sala sin saber qué hacer. Nunca se había sentido tan inútil como en ese momento. Alfred lo sacó de sus pensamientos para llevarlo cerca de un sillón. Si había que esperar, era mejor sentarse.

Horas pasaron desde la última vez que el médico había venido a buscar la autorización para operar a Jason. Bruce caminaba por la sala de espera como tigre enjaulado, luego de un rato se sentaba en uno de los sillones sólo por unos momentos para volver a levantarse.

Alfred salió a la cafetería para llevar algo de comer a Bruce y para llamar a Dick y saber cómo estaban los niños. Por lo menos tenía a Dick que era un niño responsable a pesar de sólo tener 15 años, confiaba en que sabría explicarles a sus hermanos lo que pasaba sin alterarlos.

Por fin después de casi 3 horas de espera alguien entró a la sala de espera. Bruce casi saltó del sillón al ver al Dr. Nolan entrar, hubiera corrido a su lado pero algo lo refrenó…el miedo era más fuerte! y si Jason estaba…..

- Sr. Wayne, la operación ha salido bien. Hemos tenidos algunas complicaciones pero su hijo es un chico fuerte y ha salido adelante, ahora sólo nos queda esperar que despierte. En estos momentos lo están trasladando a la unidad de tratamiento intensivo.

- Jason va estar bien? - Dijo Bruce en un hilo de voz.

El médico frunció el ceño, esa era la parte de su trabajo que no le gustaba pero siempre era mejor decir la verdad de los hechos- Sr. Wayne, su hijo ha sufrido heridas internas graves y su estado es crítico. Hemos hecho todo lo que está en nuestras manos, ahora esperemos a que Jason despierte.

Bruce escuchó todo sin dejar reflejar ninguna emoción en su rostro y eso era porque se sentía vacío, como si de un momento a otro su mundo dejó de moverse.

- Puede verlo dentro de 10 minutos pero que sea sólo por corto tiempo, no están permitidas visitas en cuidados intensivos.

El camino hacia cuidados intensivos parecía eterno. Bruce caminaba rápido pero el pasillo se le hizo eterno. Finalmente se paró pare ver detrás de un vidrio una figura familiar delante de él, su hijo. Era difícil de reconocer a simple vista, un tubo salía por su boca, su cabeza estaba envuelta en vendas sus brazos conectados a líneas de iv, apenas tenía una bata de hospital que lo tapaba, su pecho tenía electrodos; ver en ese estado a un hijo debe ser la peor pesadilla de cualquier padre.

Bruce se quedó mirándolo detenidamente hasta que sintió una mano en su hombro, la calidez que le produjo fue reconfortante. Alfred estaba detrás de él y eso lo ayudó a seguir adelante.

Sin siquiera preguntar a nadie entró a la pequeña habitación que ocupaba Jason, llena de maquinas que sonaban en un sonido tan desagradable pero siguiendo un ritmo constante, y en medio de una cama Jason inmóvil como pocas veces Bruce pudo apreciarlo; se veía más pequeño, tan desamparado. Bruce se acercó a él, mientras Alfred le acercaba una silla. Tomó la mano de su segundo hijo, estaba fría, parecía de porcelana, la agarró con cariño y comenzó a acariciarla como queriendo calentarla.

Bruce Wayne se dejó caer en la silla sin soltar la mano de Jason y comenzó a llorar, como hace muchos años no lo hacía; su cuerpo enteró convulsionaba.

Alfred esperó a Bruce afuera de la habitación, dejando a padre e hijo en su dolor.

- Por favor, Jason. No me dejes, hijo. Eres el más valiente de todos mis pequeños, tienes que ser fuerte ahora – Bruce hablaba muy bajito, sin dejar de acariciar la mano de Jason.

- Sé que no he sido un gran padre, pero te prometo que de ahora en adelante lo seré. No voy a dejar que ninguno de ustedes vuelva a ponerse en peligro, lo prometo pequeño. Desde ahora en adelante ustedes serán mi prioridad, tenerlos a salvo mi misión en esta vida y me aseguraré de que tengan vidas felices y muy largas.

A pesar de todo lo que las enfermeras y después lo médicos recomendaron, Bruce Wayne no se movió del lado de su hijo. Cuánto tiempo había estado ahí francamente no le importaba, sólo quería que cuando Jason despertara él fuera la primera persona que viera.

Pero el tiempo pasaba. 2 días de vigilia y Jason seguía sin dar señales de despertar. La rutina de las enfermeras se hacían odiosas para Bruce que veía como su hijo era tratado más como un cuerpo que como un ser humano, acaso tenía que ser tan impersonal todo?

Mientras Bruce estaba en el Hospital, Alfred se veía dividido entre la mansión y el hospital. Gracias a Dios tenía a Dick que se hacía cargo de Tim y Damien, pero los niños -por muy pequeños que fueran- pedían ver a su padre y Dick ya no tenía más excusas para ellos.

- Señorito Richard, no creo que sea conveniente llevar a los niños al hospital.

- Lo sé Alfred, pero ya no sé qué decirles a Tim y Damien. Sabes que Damien se queda dormido, cansado de tanto llorar pidiendo por papá y Tim cree que papá y Jason están muertos.

- Sólo quieren verlo, Alfred. Puedes decirle a papá que vaya a la cafetería o al estacionamiento – dijo Dick apenado, él también echaba de menos a su padre y quería verlo.

- Está bien, Señorito Richard. Hablaré con el Señor pero por favor no hable de esto con los niños.

Alfred estaba preocupado no sólo por la salud de Jason, sino por Bruce también. En esos dos días no había comido casi nada y con suerte tiene que haber dormido un par de horas. Quizás verlo así tampoco era bueno para los niños.

Bruce Wayne ya se había acostumbrado a los sonidos que las maquinas hacían alrededor de él. No le gustaba pero estaban allí para mantener a Jason con vida y eso era lo único que lo mantenía todavía cuerdo.

Los médicos habían hablado de desconectar a Jason del respirador artificial, necesitaban ver si podía respirar por sus propios medios, así que esa tarde Jason fue desconectado. Por unos minutos se escuchó el silencio en la habitación para luego volver a escuchar el ruido incesante, Jason respiraba solo. Bruce volvió a respirar y por fin después de dos agonizantes días pudo acariciar la cara de su hijo.

Alfred pasó por el hospital por la tarde para ver a Bruce y contarle lo que sucedía en sus empresas y en casa.

Alfred no alcanzó a llegar a la habitación de Jason cuando escuchó el sonido más aterrador que alguna vez escuchó: el grito de Bruce y la alarma de una de las maquinas. El corazón de Jason había dejado de latir.

Corrió para entrar a la habitación, llegó justo para sacar a Bruce antes de que un pelotón de médicos y enfermeras llegaran. Alfred era el único ser humano que podía hacer que Bruce se despegara de la cama de Jason.

Muchas manos tocaban el cuerpo de Jason, despojándolo de la poca ropa que lo cubría, un desfibrilador llego para hacer su trabajo, una descarga eléctrica y el cuerpo de Jason convulsionó, luego otra descarga y finalmente una tercera.

Bruce estaba del otro lado del vidrio mirando todo, cayó de rodillas, su cuerpo ya no respondía, su hijo estaba muriendo delante de sus ojos y por su culpa.

La máquina entonces volvió a sonar en su beep constante, Jason estaba vivo y junto con él su padre volvió de la pesadilla que lo tenía al borde de la locura.

Otro día había pasado y Jason seguía igual, al igual que Bruce a su lado, en una agonía compartida.

Alfred había hablado con él para que volviera a la mansión, se diera un baño, comiera algo y para que vea a sus hijos, pero Bruce dejó bien en claro que no saldría de esa habitación hasta que Jason despertara.

- Señor, sus otros hijos también lo necesitan. Ellos están muy preocupados, Tim y Damien son muy pequeños para entender qué sucede.

Bruce se sintió más culpable aún. En su dolor, egoístamente había olvidado el dolor que le provocaba a sus pequeños – Tienes razón, Alfred. Debo hablar con ellos pero no pueden venir acá, no quiero que vean a Jason en este estado, ni siquiera Dickie.

- Los niños están en casa – dijo mientras buscaba algo en sus bolsillos.

- Sí, señor – dijo Alfred mientras él sacaba su celular para dárselo a Bruce.

- Gracias, Alfred. Creo que el mío se quedó sin carga hace como 2 días.

Marcó a su casa. Sólo tuvo que esperar a que el teléfono sonora un par de veces para que Dick contestara – Alfred que pasó? cómo está Jason? – dijo Dick con un nudo en la garganta. Desde el atentado cada vez que sonaba el teléfono Dick esperaba la peor noticia.

- No es Alfred, Dickie – la voz grave de su padre fue un bálsamo en el alma de Dick.

- Papá – sonó aliviado el adolescente – Jason está bien? – su voz cambio inmediatamente mencionar el nombre de su hermano.

- Él está estable, Hijo. Y tú cómo estás?! Los pequeños te han dado mucho trabajo?!

- Algo, pero no tienes que preocuparte. Yo cuido de ellos y tú de Jason. Sólo que ellos te echan mucho de menos, papá, quieren verte – Dick sonaba apenado, no quería molestar a su padre con cosas domesticas.

- Dickie, podrías llamar a tus hermanos? quiero hablar con ellos.

- Claro, papá – Dickie llamó a sus hermanos que estaban en la sala. Los niños se acercaron. Desde lo sucedido, cada vez se mostraban más apáticos – Tim, Damien, a que no saben quién está al teléfono – Dick colocó el aparato en alta voz.

Bruce pudo escuchar a sus niños, ahora se daba cuenta que los echaba tanto de menos – Hola, pequeños pajaritos, cómo han estado? – escuchó inmediatamente el gritito que pegaron ambos niños.

- Papá. Dónde estás?! te echamos de menos – dijo Tim – Papá, ven conmigo – dijo Damien que apretaba fuertemente un osito de peluche.

- Mis niños, tengo que quedarme a cuidar de Jason un poco más, pero pronto estaré de vuelta. Háganle caso en todo a Alfred y a Dick – dijo Bruce mientras miraba a Jason pensando en cuánto tiempo más podría soportar esta situación. Y si su hijo no despertaba?! pero inmediatamente sacó ese pensamiento de su cabeza.

- Papá, quiero que me leas un cuento para dormir – dijo Damien.

- Dick te lo puede leer, pequeño – dijo Bruce sonriendo

- Pero él no hace las voces como tú – Damien dijo enojado.

- Pronto voy a estar con ustedes, lo prometo. Me deben muchos abrazos. Ahora pórtense bien, mis niños, van a ser valientes – dijo Bruce y escuchó que Tim y Damien gritaban un "Si" del otro lado de la línea – Adiós mis pequeños – Bruce escuchó como Tim y Damien le lanzaban un beso, luego Dick volvió a coger el teléfono.

- Gracias, Dickie – dijo Bruce.

- Papá, no tienes que agradecerme nada, son mis hermanos. Los médicos te han dicho algo sobre el estado de Jason?

- Sin novedades, hijo, pero él va a salir de ésta. Tu hermano es muy terco cuando se lo propone.

- Con respecto al atentado, papá estuve investigando y….

- No, Dick. Deja eso, no quiero que vuelvas a la baticueva mientras no estoy, es suficiente con que cuides a tus hermanos – Bruce dijo con voz de alarma.

- Pero papá, entre más rápido sepamos las razones por qué…..

- He dicho que no, Dick. Deja eso, no quiero que investigues, prométemelo –dijo Bruce en un tono autoritario.

- Está bien, papá. No haré nada hasta que tú vuelvas – dijo Dick.

- Gracias hijo, tengo que colgar. Adiós.

Cuánto más podría un hombre aguantar estar día y noche en la unidad de cuidados intensivos, vigilando el sueño de su hijo? Bruce llevaba ya casi 5 días y los médicos se estaban planteando seriamente la posibilidad de internar también al padre del niño para alimentarlo y sedarlo para que ese hombre duerma por lo menos 8 horas seguidas.

En casa tampoco las cosas iban tan bien, Tim y Damien ya no soportaban más no ver a su papá así que Tim -que era un niño muy inteligente- logró evadir a su hermano mayor y salirse de la mansión, junto con Damien, su compañero de travesuras.

Cómo 2 niños d años lograron llegar al Hospital para ver a su padre, es algo difícil de explicar, sólo entendible porque su apellido era Wayne.

Dick casi muere de un infarto al ver las camas vacías en donde se suponía que sus hermanos menores dormían la siesta, pero ellos ya estaban en los estacionamientos del Hospital, encontrando la forma de entrar sin ser detectados.

Dick casi voló hacia el Hospital. Sabía que Tim era lo suficientemente inteligente para llegar allá. Llevaba el corazón en la mano. Cómo un niño de 5 años fuera tan intrépido y decidido y llevar con él a un bebé, por Dios! cuántas cosas podrían pasarles! No se podía imaginar qué haría su padre si algo malo le pasara a otro de sus hijos, sin duda no lo soportaría.

Por fin en el Hospital, Dick sonrió. Tim podría ser muy brillante pero él era más… o más bien su padre, quien había comprado rastreadores y se los había regalado a los niños en forma de reloj. Con eso a su favor, Dick pudo localizar a sus hermanos errantes antes de que entren al Hospital.

-Pues yo opino que te equivocaste de lugar!

-Ya te dije que no, mira hay un montón de personas con batas blancas!

-¿Y qué?...el hombre que vende helados también usa batas blancas y no es doctor!

-Grrrrrrrrr…Eres bien terco, a veces no te soporto!

-Y tú bien feo pero me lo aguanto!

-Cállate!...vamos a buscar a alguien que nos diga donde esta Jasón…

-Dudo que lo sepan, aquí todos tienen cara de no saber ni su nombre!...El chiquillo comentó viendo el ir y venir de los paramédicos y las enfermeras. Habían ingresado a la sala de urgencias, todo era un caos y de repente una dama de gabacha salió y gritó en voz alta "¿Dónde está el esposo de Helen Meyers?"…

Al instante el niño miró a su hermano con suficiencia: Ves, son tan tontos que hasta se les perdió uno!

-No seas bruto, vamos a preguntarle por Jason…-El pequeño jovencito tomó la mano de hermanito menor y caminó hacia una enfermera, luego le preguntó con su vocecita dulce: "¿Señora enfermera? ¿Verdad que este es el hospital donde está mi papá y mi hermano?"

La dama lo miró confundida por unos momentos antes de decir:

¿Uh?...pues…no lo sé…¿Quién es tu papá?

-Ves, te lo dije!...Aquí no saben nada de nada!

-Pues parece que tienes razón!...-el chiquillo lucía muy decepcionado. Su padre le había dicho alguna vez que los médicos de ese hospital eran muy competentes pero al parecer se había equivocado.

-Bah, no te preocupes hermano…-su hermanito intentó consolarlo-… hasta los feos se equivocan a veces, mejor nos dividimos y el primero que encuentre a Jasón grita: AAAAAAAAAAAAHHHH!

El niño soltó semejante aullido que paralizó a la mitad de la sala y por poco hizo desmayar a la enfermera del susto.

-¡Niño!...La dama regañó cubriéndose los oídos…No puedes gritar aquí!...

-¿Y por qué solo me regaña a mí?...ese hombre también estaba gritando yo lo escuché bien clarito!...El pequeñito respondió enojado señalando hacia la camilla.

-Pues porque tiene apendicitis, así que en cualquier momento los doctores vendrán a llevárselo para sacarle el apéndice y

-¿Y ya no se lo van a devolver?

-Ehhh…pues no pero es que…

-papá siempre dice que llevarse las cosas ajenas es malo..

-Y SALIR DE CASA SIN AVISAR TAMBIÉN!...Una voz conocida gritó desde la entrada.

Dick agarró a Tim de un brazo y a Damien de otro, los dio vuelta al mismo tiempo y los puso frente a él pero antes de que pudiera regañarlos…

-Shhhhhhhhhhhhhhhhh!...Tim lo mandó a callar…La señorita enfermera dice que está prohibido gritar…¿Verdad?...

La mujer rodó los ojos y miró a Dick con cara de: "Mejor te los llevas o van a terminar internados en urgencias" y se alejó del lugar.

- A dónde creen que van, enanos? – dijo Dick enojado

- Suéltanos Dickie, vamos a ver a papá y a Jason – dijo Tim mientras se trataba de soltar al igual que su hermanito.

- Claro que no y ahora se vienen conmigo.

- No, no nos vamos hasta ver a papá – dijo Tim tan serio que casi Dick lo suelta. Su cara reflejaba odio, frustración y enojo – No Dickie, yo voy a ver a papá así tenga que pelear contigo – Tim comenzó a darle patadas tantas como pudo. Al verlo, Damien también se sumó a Tim.

Dick, que era mucho más grande que ellos, no pudo detenerlos. Ambos niños eran muy obstinados – Paren ya y hablemos, ok? – Dickie vio lágrimas en los ojos de Tim y Damien casi le rompió el corazón.

- Está bien, niños. Vamos a ver a papá, pero sólo será un minuto – Dick dijo pensando en cómo iba a reaccionar su padre al ver a los niños en ese lugar, pero sabía que si no los llevaba a verlo, Tim y Damien iban a sufrir aún más.

Caminando por los pasillos Dick, llevaba de la mano a sus dos hermanos, había intentado explicar lo que iban a ver, sobre el estado de Jason, esperaba que los niños no quedaran traumados por su culpa.

Finalmente llegaron en donde estaba la habitación de Jason, junto a él su padre.

Dick se detuvo antes de entrar, pero los niños se soltaron para ir al encuentro del hombre más importante en sus cortas vidas.

Bruce pensó que estaba alucinando cuando vio a sus dos pequeños llegar corriendo hacia él y tirarse en su regazo como lo hacían siempre en casa.

- Mis pequeños, pero qué hacen aquí…-Bruce miró a su alrededor para ver la espigada figura de su hijo mayor – Ven aquí, Dickie – dijo Bruce y Dick pudo volver a respirar.

La familia se juntó en un abrazo – Lo lamento, papá, no quise traerlos pero ellos ya…

- No te preocupes hijo, conozco a mis hijos y sé que Tim y Damien son imposibles cuando quieren – Tim miró a su papá y le acaricio el rostro en donde ahora crecía una barba.

Bruce sonrió – Qué te parece? me queda bien la barba? – Tim movió la cabeza de un lado a otro para decir que no – Oh, está bien. A mi tampoco me gusta. Luego me afeito.

Damien aprovechó de acurrucarse en el hombro de su papá, su lugar favorito en todo el mundo – Papá, hueles feo – dijo el pequeño y todos rieron.

Entonces Tim se fijó en Jason acostado y silencioso como nunca lo había visto, Damien también lo miró curioso – Papá? Jason está dormido? – dijo el menor de los Wayne y la cara de Bruce de nuevo volvió a reflejar el dolor.

- Sí, pequeño, Jason está durmiendo.

- Y cuándo va a despertar para que nos vayamos a casa? – dijo Tim.

- Pronto, hijo. Ya verás. Ahora ustedes dos – dijo Bruce apuntando a sus hijos y poniendo cara seria – van a volver a casa con Dick y hablaremos de todo esto en casa. No crean que me voy a olvidar de ésta aventura. Me deben una buena explicación.

Los niños lo miraron con cara de culpables y se bajaron del regazo de su padre. Antes de ir con su hermano, Tim se acercó a Jason muy lentito pero determinado – Te echo de menos, Jason, despierta si? – dijo muy bajito y salio para darle la mano a Dick.

Damien, por su parte, también miro a Jason, se acercó a él y acarició la mano de su hermano con ternura, le dio un beso y salió detrás de su hermano mayor.

El ver a sus hijo hizo más llevadero ese día para Bruce que se prepara para pasar otra noche de vigilia.

Agotado en cuerpo y alma, Bruce dormitaba en la incomoda silla hasta que sintió algo diferente en la rutina. Más por instinto se despabiló, Jason seguía tranquilo, no había evidencia de ningún cambio.

Lo miró con detención y vio que su mano se movía, podría ser? O realmente ya estaba teniendo alucinaciones de tanto rogar por que Jason se despertara? el movimiento era apenas perceptible pero definitivamente se movía.

- Jason, hijo estoy aquí. Vamos, despierta, por favor – Bruce miraba esperanzado.

Después de 10 minutos de esperar nada – Bruce volvió a acomodarse en su silla, pero ésta vez hizo todo lo posible porque el sueño no lo venciera.

Jason estaba en un estado de paz, miraba lo que pasaba a su alrededor como si fuera una película, su cuerpo se sentía pesado, intentaba hablar pero su cuerpo no le respondía hasta que sintió que su mano le hacía cosquillas y pudo hacer un movimiento lento pero era algo. Sentía sus párpados pesados pero igual se obligó a moverlos, lentamente se fueron abriendo.

Al principio sintió miedo, estaba ciego, pero luego sus ojos se acostumbraron a estar nuevamente abiertos y enfocaron no muy bien pero lo suficiente para ver que estaba en un hospital.

Delante de él una cara conocida, como siempre su padre lo miraba admirado – Hijo estás despierto! Por fin, Jason! -Y sintió como el hombre lo abrazaba.

Jason abrió la boca pero no emitió ningún sonido, pero el niño era lo suficientemente terco como para volver a intentarlo por fin pudo emitir algo que parecía un gruñido – No trates de hablar hijo, ve con calma, quieres? – Bruce hablaba mientras lágrimas caían por sus mejillas.

- Papá – dijo Jason para Bruce esa palabra fue lo mejor que había escuchado en esa semana.