Capitulo 2: Un nuevo Edward.

-Edward, tranquilo, todo ya pasado. Ya puedes abrir los ojos, pero tranquilo y despacio.-Me dijo la misma voz agradable.

Obedecí.

Los abrí lentamente, exageradamente despacio. Mientras abría mis ojos pude distinguir muchos olores: Miel, lilas, luz de sol, canela, Jacinto, pera, agua salada, pan recién hecho, pino, vainilla, cuero, manzana , musgo, lavanda, chocolate, por un lado, por otro lado había olor a desinfectante , jabón, en algún momento alguien había quemado algo se notaba por el olor a humo. También había un olor más fuerte que los demás más atractivo y llamativo.

En ese momento me di cuenta que mi garganta ardía como los mil demonios .Al sentir eso pegue un salto de la cama para levantarme y cuando estuve de pie, en posición defensiva, me percaté de que no estaba solo. Un hombre alto, con extraños ojos color miel, pelo rubio y tez pálida estaba parado en frente de mí y me miraba fijamente con expresión preocupada.

-Edward, quédate tranquilo, no pienso atacarte ni mucho menos hacerte daño, yo te ayudare a partir de ahora.

Cerré los ojos para serenarme y me di cuenta de que escuchaba como un grillo cantaba una linda serenata para atraer a una compañera, el viento pasar entre el pasto y un par de voces alrededor

-Perdóneme el atrevimiento ¿Quién es usted?

-Oh, perdóname tu Edward por mis modales, debes estar muy confundido. Mi nombre es Carlise Cullen. Soy tu doctor.

-¿Por qué estoy aquí?-Le pregunte.

-En el lecho de muerte de tu madre, ella me rogo que cuidara de ti, Edward. Te puedes quedar tranquilo, aquí estas a salvo.

El ardor me seguía quemando la garganta.

-Carlise no se si soy muy molesto pero me podrías dar un vaso de agua, me arde mucho la garganta.-Le dije mientras me tocaba la garganta.

En ese momento Carlise intento no reí me enfade. ¿Por que se rei? ¿Acaso le divertía mi dolor?

-Claro, ven por aquí Edward.

Yo lo seguí. El me sirvió un vaso de agua.

-Aquí tienes Edward-Me dijo Carlise.

-¡Gracias!-Le dije agradecido.

Tome el agua rápidamente pero no genero alivio alguno.

-Estoy mejor-Le mentí a Carlise, no quería ser molesto.

Carlise se rio bajito.

-Ven Edward, vallamos al bosque a dar una vuelta-Me dijo Carlise.

Yo estaba muy confundido. Demasiado.

-¿Por qué? Es de noche y ara frio-Le dije a Carlise. Mire el reloj que marcaban las 00:00 HS-Aparte es muy tarde! Deberíamos ir a dormir.

Carlise solo se reía.

-¿Tienes frio o sueño, Edward?-Me pregunto divertido.

Para mi sorpresa no sentía nada.

-Ok, vallamos. Pero antes ¿Podría bañarme? Esto está muy sudado y sucio.-Le dije mientras señalaba mi sudado camisón.

-Si Edward. Ven por aquí.-Me dijo.

Entramos al baño y me lave la cara. Luego me mire al espejo para ver mi estado. Di un paso atrás, aturdido.

Yo estaba flaco, esbelto, mi piel estaba blanca como la nieve, mi pelo rebelde color bronce estaba muy brilloso e imponentes músculos rodeaban mis brazos . Pero di un paso atrás por mis ojos. ¡Mis ojos eran de un terrorífico color rojo intenso ¡ ¿Dónde estaban mis dos joyas esmeraldas? ¡Habían desaparecido!. Estaba aterrado pero tenía curiosidad.

Carlise apoyo su mano en mi hombro, me tranquilice un poco.

-Tranquilo, Edward. Se aclararan dentro de un par de meses y se parecerán a los míos. En algunas ocasiones serán dorados o color miel o entras ocasiones serán negros o marrón oscuro. Pero no volverán a su color original.

Me derrumbe mentalmente ¿Mis ojos esmeralda jamás volverían?¿Eso significaba que acabe de perder el único rasgo que compartía con mi amada madre? Nuestros ojos eran iguales. Siempre decíamos que nos distinguía del resto de nuestra familia por que casi todos tenían ojos cafés y nosotros éramos lo únicos con ojos esmeraldas.

-Edward esta es la canilla de agua caliente-Me dijo señalando una de las pequeñas canillas-Y esta…-Lo interrumpí rápidamente para abrir la canilla de agua caliente, ya que era lo que mas me gustaba: el calor. Me encantaba el calor abrazador del verano, mi estación favorita.

Pero la canilla casi se rompe cuando la toque.

-Edward como veras eres algo más fuerte que antes y algo más rápido de lo normal. Así que trata de no romper el baño.

Asentí.

Carlise salió para darme algo de intimidad.

Me dispuse sacarme el camisón sudado, pero se rompió en mis manos y recordé lo que Carlise me había dicho.

Cuando me termine de bañar. Carlise me llevo a un cuarto donde se encontraba mi ropa y el me dijo que fue a comprar ropa mientras estaba inconsciente y que también mi madre había preparado una maleta con mi ropa cuando nos fuimos al hospital. Le di las gracias.

Cuando me termine de cambiar me encontré con Carlise preparado para ir al bosque.

-¿Vamos?-Me pregunto

-Vamos.

Ya era de noche. Me sorprendí al ver las estrellas estaban súper blancas y las veía con mayor claridad.

Carlise me hizo señas para que lo siga, pero antes que reaccione el ya estaba en frente mío. Vacile. De repente desapareció y reapareció. Yo lo mire perplejo con los ojos abiertos como platos.

-Ven, sígueme-Me dijo y echo a correr.

Una vez que empecé a correr, pude seguirle el paso fácilmente. Fue sorprendentemente emocionante hasta que me agazape y me quede quieto como estatua. Escuchaba pasos y latidos que me llenaban de ansiedad. Sentí que mi boca se iba llenando de un liquido algo viscoso. Le lance a Carlise una mirada interrogativa.

-Sigue tus instintos-Me dijo.

Yo por mi parte estaba totalmente confundido, pero una parte de mi entendió esas palabras, era mi parte inconsciente.

Mi cuerpo salto a una rama de un árbol. Fue sorprendente, salté casi 6 metros hacia arriba.

Me agazape en la rama del árbol, por un momento creí que la rama se quebraría o que me caería. Si caía en una mala poción podría romperme los huesos o hasta morir.

Escuche unas grades patas aproximase, eran las patas de un felino. Uno grande…

Vi aparecer una larga cola de puma, la cola se retorcía. Ese puma estaba cazando.

Mi garganta se sintió muy dolorosa y reseca.

No pude ver lo que paso pero ya no estaba arriba de la rama, sino que estaba peleando con un puma. Cuerpo a cuerpo.

Mientras luchaba algo me decía que debía buscar el cuello del animal. Le hice caso a ese instinto.

Clave mis dientes en su gran y peludo cuello. Mi garganta se sintió mejor al sentir que un líquido caliente pasaba por ella.

¡AHHHH! Me aterrorice cuando vi lo que había hecho. ¡Había matado un animal! ¡Un ser vivo!.

Solté al puma que cayó a mis pies. Ya muerto.

Arrastre al puma a los pies de un árbol.

Quería llorar pero algo no me lo permitía.

Me acerque al cuello del animal y vi que tenía una gran mordida, grande y profunda. Pero no salía sangre de ninguna lastimadura. El puma estaba seco. Me aterrorice al pensar que era el liquido que paso por mi garganta, ayudando a que el ardor se calme. Sangre.

Sentí una mano sobre mi hombro, era Carlise. Yo casi no podía hablar.

-Ca-Carlise-Tartamudee-¿Qué fue el liquido que paso por mi garganta?¿Que hice?¿Que soy?

-Edward, el liquido que paso por tu garganta era sangre y la has bebido.

-¿QUE?¿COMO?¿Por qué , que soy?-Estaba horrorizado.

-Edward, somos vampiros.

A mi cabeza llegaron millones de imágenes de esas criaturas: colmillos, sangre, murciélagos…

Me quede pensando en mis recuerdos humanos.

Un recuerdo llego con gran claridad a mi cabeza.

FLASHBACK.

Había salido de campamento con mis mejores amigos, tenia 16 años .Llegamos a un hermoso claro a las afueras de Chicago.

-¡Vamos a prender una fogata!-Dijo Jacob, mi mejor amigo.

-¡SI!¡Contaremos historias de terror!-Dijo Sam, otro de mis amigos.

Jacob y Sam vivían en La Push, una reserva india quileute en Forks. Nos conocíamos porque yo nací en Forks y viví allí hasta los 10 años. Éramos amigos gracias a nuestros padres. Mi padre se llamaba Edward, igual que yo. El padre de Jacob y Sam era Billy Black, uno de los jefes quileute.

Nos sentamos alrededor de la gran fogata.

-Edward, empieza tú con las historias-Dijo Jacob.

-No Jacob, empieza tu yo no sé ninguna, seguro que los quileutes saben muchas historias-Le dije.

-Ok contare la historia de los fríos.

-¡JAKE!Ya me la sé de memoria-Bufo Sam

-¡Entonces no la escuches!-Le grito Jake.

Yo me moría de la risa.

-Todo empezó hace muchísimos años, los guerreros olfatearon algo apestoso en su forma de lobo, y siguieron el rastro por que escucharon muchos gritos. Entonces cuando entraron al claro de donde prevenían los gritos vieron a un hombre alto, esbelto y con los ojos rojos. Los guerreros pensaban que aquel extraño besaba el cuello de sus víctimas, pero en realidad los mordía y chupaba su sangre. Tú los debes conocer como "vampiros". Los fríos son extremadamente rápidos y fuertes. Además tienen ojos rojos y largos colmillos.

FIN DEL FLASHBACK.

Rápidamente me lleve la mano a mis dientes, los toque pero no tenia colmillos. Mí dentadura parecía estar igual que siempre.

-Carlise ¿Por qué no tengo colmillos?-Le pregunte, pero él como respuesta inicio un gran estallido de risas.

-Ay, Edward lo de los colmillos es un mito, igual del mito que nos derretimos al sol. Nuestra dentadura sigue siendo igual que antes solo que ahora tus sientes son algo mas filosos, fuerte y además son irrompibles.

-Si no nos derretimos ¿Qué pasa cuando nos exponemos al sol?.

-Nuestra piel hace una especie de reflejo prismático haciendo que lance un reflejo de luces.

Asenti, pero la garganta me volvio a arder

-¿Puedo seguir cazando?

-Claro que si, hijo mío.

En ese momento me convertí en Edward Anthony Masen Cullen.


Espero que les guste este cap. Chicas!

Besos.!

-Franchy-