Hola!

He vuelto, agradezco enormemente a quienes han leido mis fics, en especial a aquellas personas que han posteado, soy muy feliz por eso!

En este capítulo regresa nuestro Lobito preferido, pero también aparecen personajes indeseables, ya verán de que hablo.

Espero que lo disfruten, ya saben : opiniones, quejas, reclamos y/o impresiones respecto de lo que aquí se ha escrito son siempre bienvenidas, estaré respondiendo sus Rws a la brevedad.

Cariños.

Jaqui

2º Capítulo: El Perfecto Vestido de la Novia.

Han pasado dos días desde que James se enteró de la eminente boda de Lily, y parecía gato enjaulado caminando de un lado a otro por su departamento, todas sus ideas se agolpaban y nada coherente salía de sus labios.

Después de la reunión a la que asistieron, tenían una semana libre antes de comenzar con sus nuevas misiones, después de estar 7 años alejado de Inglaterra, no pensó nunca estar en esta situación.

- Que idiota, creías que ella estaría esperándote con los brazos abiertos - una voz en la cabeza de James estaba torturándole sin piedad.

- Pensé que la había olvidado — repuso el moreno para si mismo con un dejo de angustia en su voz.

- Evidentemente no lo has hecho, sino no hubieses comprado cada revista y diario mágico desde la semana pasada hasta ahora - la voz no tenía intenciones de callarse.

- Sólo quería saber de que se trataba todo el asunto de la boda y esas cosas.

- No te mientas, querías ver fotos de ella, no te basta con las que tienes escondidas en el closet.

- ¡Yo no escondo nada!

- Ya lo sé, Prongs para que lo gritas — Sirius acababa de entrar en el living del departamento de su amigo y lo observó hablar.

- Sirius — se sobresaltó James - ¿Cuándo entraste¿Qué haces aquí?

- Si quieres me voy — haciendo ademán de irse

- No seas idiota Padfoot, es que me sorprende verte

- James — dice con cautela — Tú me pediste que viniera, hace menos de 10 min.

- ¿Ahh si? Y ¿Cómo llegaste tan rápido?

- Pues por la chimenea, sinceramente Prongs, todo este asunto de la innombrable te esta afectando demasiado, estas hablando solo, no recuerdas lo que haces o dices y ¿Qué pregunta es esa de Cómo llegue tan rápido? — Sirius reía. — Lo siento amigo, pero yo creo que o se te ha fundido la neurona con el diluvio del otro día o francamente estas teniendo un problema psiquiátrico severo.

- No digas idioteces, Sirius, no me sucede nada, es esta ciudad la que me tiene algo confundido.

- ¿Algo confundido? Verás Prongsy no creo que sea la ciudad la que te tiene así, sino más bien las mujeres de esta ciudad, especialmente una que no quiero nombrar.

- Pues que harías tú si a Allison se le hubiese ocurrido casarse, semejante locura casarse a los 24 años, tienen toda la vida por delante — James sin darse cuenta había tocado la única fibra sensible al dolor asociada a una mujer en el corazón del moreno de ojos grises, la imagen de Allison se instaló en los pensamientos del merodeador y un estremecimiento recorrió su cuerpo.

- Ella no haría semejante estupidez, sólo tu prefecta loca tiene esas ideas — Sirius tenía un leve tono de disgusto.

- ¿Cómo lo sabes?, quizás a estas alturas tiene marido, 5 hijos y un gato. — James simplemente no era conciente de cuanto podían afectar sus palabras a su amigo, la voz en su cabeza no le dejaba pensar con claridad.

- Ya basta — dijo enojado — si me hiciste venir para que revolvieses el pasado conmigo, pues elegiste un mal día o a la persona equivocada, así que si no quieres nada más, me largo.

- Lo siento Padfoot — recién cayendo en la cuenta de lo que había hecho. — tienes razón.

- Ya no hablemos de esto James, no sirve de nada seguir preguntándonos que fue lo que pasó ese último año, o porque pasó lo que pasó, no tiene sentido, ha pasado mucha agua bajo el puente, y hay personas que siguieron su camino, es hora de olvidarlas.

- Es que no quiero olvidar — James se encogió de hombros y mantuvo el silencio, hasta que volvió a la realidad — te pareces a Moony hablando así.

- Jajajajaja, tienes razón — una sonrisa sincera ilumino al fin el rostro de Sirius.

- Nunca habías dicho algo tan maduro jajajaja

- Hey! Yo soy un hombre maduro, Prongs

- Mmmm si tú lo dices — James estaba recuperando su humor de siempre.

- ¿Cuándo vuelve Moony?

- Lo último que oí, es que su misión en Francia había tardado un poco más, pero que no tardaría en volver.

- La última lechuza que me envió, decía que estaba bien y esperaba que nos reuniéramos aquí pronto, tenía mucho que contarnos.

- ¿No creerás que ha decidido casarse o si? — James hacía un falso gesto de sorpresa acompañado de unas cuantas carcajadas.

- A lo mejor el lobito encontró una damisela que quiere presentarnos.

- Quizás, le esperaremos con unos whiskys de fuego, ojala llegue pronto, creo que ambos necesitamos consejos.

- Yo no necesito consejos, Prongs — señalándose ofendido el moreno de pelo largo.

- Yo creo que sí, sino a que se debió tu paseo ayer por tribunales ¿tuviste un repentino interés en las leyes mágicas?

- No es así, sólo debía buscar unos papeles — algo incomodo, el merodeador esperaba que nadie supiese su aventura en tribunales.

- Si claro, Paddy, como tú digas.

- Tienes razón — admitiendo al fin — necesitamos a Moony.

Los dos morenos se sentaron en los sillones, a conversar de Quidditch mientras bebían una cerveza.

&&&&&&

- ¡Esto es una perdida de tiempo! — exclamó ofuscada Lily, odiaba tener que pasarse el día pendiente de los asuntos de la boda, ella tenía mejores cosas que hacer, pero Valentina se había comprometido a ayudarla con la organización y no la había dejado en paz hasta que cumpliese con sus obligaciones de novia.

- Verás, Lily — con una paciencia infinita, era la décima vez que le explicaba sus razones esa mañana, y hasta la dulce y paciente Val estaba perdiendo los nervios. — Puedes pagarle a todo el mundo para que te escojan el banquete, elijan el menú, la música o el lugar donde se llevará a cabo TU matrimonio, pero nadie puede escogerte el vestido, eso sólo puedes hacerlo tú, porque te recuerdo que, aunque intentaste que alguien más lo escogiera por ti, eres la persona más inconformista en cuanto a ropa que conozco, ni siquiera Allison es tan maniática como tú, así que haz el favor de dejar de quejarte y probarte ese vestido. — finalizó su discurso con un tono autoritario que hubiese hecho que una persona normal obedeciera al instante, como lo sabían todos en la revista en que trabajaba como editora en jefe. Pero Lily no era una persona normal, y se escapaba de la media.

- Pues este es el vestido numero 100 que me pruebo, no pienso probarme nada más — dijo la pelirroja con aquel gesto típico de terquedad que la caracterizaba, parecía una niña pequeña a la que nada ni nadie le podían dar en gusto.

- Ese es sólo el tercer vestido que te pruebas, y si fuera por ti hubieses escogido el primero que viste en la vitrina, perdóname Lily, pero como novia dejas mucho que desear.

- Eso lo sabíamos antes de que se le ocurriera la loca idea de casarse — Allison acababa de entrar a la exclusiva tienda comercial especializada en trajes de novia, todo lo que se vendía allí era de diseñadores famosos, no se podía pedir menos a la futura esposa de Will Atwood, Lily se hubiese conformado con un vestido común y corriente pero la madre de su novio había hecho especial hincapié en que no podía usar un vestido cualquiera, es más se había ofrecido a acompañarla a elegirlo, pero la pelirroja se escabulló con la excusa de que había quedado de hacerlo con sus damas de honor, lo cual estaba muy alejado de la realidad, porque Lily no tenía intenciones de ver vestidos hasta el día antes de la boda.

- Ha llegado la abogada, la única mujer puntual existente, que casualmente esta llegando tarde — la ironía de Val ni siquiera inmuto a la castaña.

- Pues, os he dicho con antelación que tenía un juicio y no podía llegar a la hora que acordaron, ya que el idiota del juez se demoró el doble en dar una resolución, porque la acusada era mitad veela, comenzó a bailar y a saltar indignamente en la mitad de mi acusación — Allison estaba visiblemente enfadada, y añadió — además ustedes han llegado tarde la última vez que nos reunimos, así que no tienen cara para regañarme.

- Pero es que Lily me esta volviendo loca — con lo poco de paciencia que le quedaba y bastante desesperación.

- Hey!! Yo os he dicho que no quería hacer esto — se quejó Lily desde los vestidores.

- Fuiste tú la que decidió casarse, es más creo recordar que eras tú la que se apareció en nuestras chimeneas, desesperada, pidiendo que te acompañásemos a elegir el traje. — Allison se sentó en uno de los sillones que habían en la pequeña sala de estar acondicionada especialmente para aquellos que acompañaban a las jóvenes novias a elegir el vestido adecuado.

- Sí, es cierto — dijo la pelirroja saliendo con el vestido blanco para que sus amigas le viesen — Será entretenido cuando después de aquí debamos ir en busca de sus vestidos de damas de honor — finalizó con una tierna sonrisa.

- ¡Qué! No, no, no — Exclamó la castaña enfadada — a mi nadie me ha dicho que tenías que buscarnos vestidos para nosotras.

- Es que pretendes ir desnuda a la boda — rió Val — no te lo dijimos porque sabíamos que reaccionarías así, ahora no tienes otra opción — el tono dulce de Val sólo logró fastidiar más a la castaña.

- No es justo¡me han engañado!, todo esto es una perdida de tiempo.

- ¡Bienvenida a mi mundo! — dijo Lily con una gran sonrisa y muy feliz de no ser la única que odiaba estar ahí.

- Sí, nena, pero eres tú quien va a disfrutar la noche de bodas, en cambio nosotras tendremos que conformarnos con aguantar a los aburridos, tediosos y unineuronales amigos de tú futuro esposo. — la sonrisa pícara en la cara de Allison lo decía todo.

- Es cierto — se incorporó Val — debemos ayudarte a escoger ropa interior atrevida e innovadora para la noche de bodas.

- ¿Y qué tiene de malo la ropa interior que tengo?

- Cariño, seguro Will ya debe saberse de memoria toda tu ropa interior, debes sorprenderlo con algo nuevo y audaz — eso era lo único en que sí quería colaborar la castaña, ella era fanática de la ropa interior de marca, y era especialista a la hora de saber escogerla. Pero la reacción de Lily las sorprendió, estaba tan roja como su cabello, eso sólo podía significar una cosa.

- ¡¡¡¡NO TE HAS ACOSTADO CON WILL AUN!!!! — gritaron al unísono ambas damas de honor.

- Shhhhhhh!!!! — La piel de Lily no podía estar más roja, sino explotaría - creo que los del otro lado del centro de Londres no les han oído.

- Pero, Lily ¡eso es imposible¿Qué haces con ese hombre cuando están solos? — Allison estaba estupefacta.

- Pues, conversamos… nos abrazamos… nos besamos… pero…

- ¿Qué Lily? Pero qué — la voz de Val denotaba desconcierto, ni siquiera ella la dulce y tímida Val, había esperado tanto para tener relaciones con algún novio, no es que tuviera tantos, pero de los pocos que había tenido si lo habían hecho. Lily llevaba 2 años de noviazgo oficiales, era simplemente inaudito que no haya pasado nada más entre ellos, conociendo la forma de ser de su amiga, porque Lily siempre había sido muy apasionada con todo, al menos en el colegio lo era.

- Es que nos vemos poco, el viaja mucho, además siempre estamos acompañados…

- Me vas a decir que no habido en estos 2 años, ni un momento de intimidad ¿Qué hacen ustedes que viven rodeados de tanta gente? — Allison estaba flipada en stereo.

- No es eso, si hemos tenido momentos de intimidad. — afirmó la pelirroja.

- Quiere decir que si lo han hecho — exclamaron aliviadas las amigas.

- Bueno… No, técnicamente no lo hemos hecho.

- Vamos Lily, explícate que nos matarás de un infarto.

- No es para tanto, es sólo que hemos decido esperar hasta el matrimonio, al menos yo lo he decidido.

- ¿Esperar hasta el matrimonio?, con razón Will esta tan apurado con todo este asunto del compromiso, pobre hombre.

- No digas eso, Allison, él ha respetado mi decisión, no quiere presionarme.

- Pero, Lily cariño — dijo con extrema suavidad Val — tú no eres virgen ¿Qué te hizo pensar en querer esperar tanto tiempo?

- A lo mejor quedó con algún trauma sexual — exclamó asustada y divertida Allie.

- No seas idiota, claro que no tengo ningún trauma — Lily estaba enfadada.

- No le digas eso a Lily — defendió la rubia.

- Esta bien Val, tienes razón, sabemos que a nuestra pelirroja le gustan los hombres, eso no es problema, será que el novio tiene la misma mala costumbre que nosotras y también le gusten los hombres — dejo caer inocentemente la castaña.

- Ya, Allison para, sabemos que te cae mal el novio de Lily, tampoco es mi favorito, pero deja de atormentarla.

- Estoy segura de que le gustan las mujeres — dijo la pelirroja mosqueada.

- ¿Ahh si? — una sonrisa incrédula y burlona bailaba en su rostro - ¿Y cómo lo sabes? Acaso lo sentiste en uno de los inocentes besos que se han dado.

- Pues, no fue precisamente en un beso que lo sentí — la pelirroja volvía a tener esa sonrisa burlona con una mirada entre pícara e inocente que tenía en el colegio, cuando alguno de sus pretendientes se emocionaba más de lo normal en una cita.

Todas rieron como en antaño, volvían a sus viejas rutinas, a las infinitas conversaciones que tenían durante las noches, mientras luchaban por no llegar tarde a clases a la mañana siguiente.

No volvieron a tocar el tema en todo el resto del día y se dedicaron a hallar el vestido perfecto, luego de muchos reclamos por parte Lily y Allison, y una infinita paciencia por parte de Valentina, encontraron el traje perfecto para su amiga pelirroja, la cual se sentía feliz y agradecida de haber hallado al fin lo que necesitaba y no perder más su precioso tiempo.

Sin embargo, Lily no había olvidado el tema, no sabía exactamente porque había llegado a esa conclusión tan importante respecto a su sexualidad, y no era que su novio no hubiese intentado tener algo más "físico", pero ella sentía que no estaba preparada para algo así.

Después de su primera y única experiencia, no había vuelto a intentarlo, las ocasiones no habían faltado.

Aquella primera ocasión no la había traumado ni nada, es más había sido perfecta, experimentó sensaciones maravillosas que se impregnaron en cada célula de su cuerpo y se guardaron en un lugar especial en su corazón.

En cambio, cada vez que ella y Will se acercaban más y las caricias tomaban rumbos conocidos, una sensación extraña la agobiaba y le impedía seguir adelante, lo había intentado muchas veces, pero cuando los besos iban a más, la clásica sensación no le dejaba continuar, y optó por la mejor vía, quizás cuando estuviese casada podría afrontar de mejor manera aquello que hasta ahora no le había dado importancia.

Ella quería a Will, con eso era suficiente, pero ¿Lo era?.

&&&&&&

Cuando Lily logró volver a su trabajo, ya era tarde estaba anocheciendo pero aún tenía unas fichas con las cuales terminar, había estado cambiándose de ropa miles de veces, para continuar caminando lo que quedaba de la mañana por todas las grandes tiendas de Londres en busca del vestido apropiado para sus bellas damas de honor (así se habían llamado ellas), Lily les agregaba el bella y locas, pero no le tomaron muy en cuenta, después de eso fueron a un restaurante, ninguna de las tres había comido así que se la pasaron riendo y recordando viejos tiempos.

- ¡Lillian¿Qué haces aquí tan tarde? — una mujer adulta y regordeta de unos 40 años, de ojos café y pelo negro mal teñido de rubio, le hablaba casi gritando desde la recepción cuando la pelirroja puso un pie en la entrada del hospital, Marlen Bangs era su compañera de trabajo, pero no se llevaban nada bien y no tenía idea porque pero Lily no se daba el tiempo de averiguarlo, le daba exactamente igual, mientras ella pudiera hacer su trabajo medianamente tranquila, porque Marlen no le dejaba en paz preguntándole a cada instante cosas que su compañera debía saber, ambas estudiaron medimagia pero a Marlen le costaba recordar datos importantes.

- He dejado unas fichas sin terminar, y necesito acabar con ellas — su desanimo iba en aumento.

- No deberías estar preocupándote de tu matrimonio con ese rico novio tuyo — la sonrisa irónica logró que la pelirroja alcanzará niveles insospechados de furia, incluso para ella — además yo ya he terminado tus fichas, Brian me ha pedido que lo haga por ti. — Brian Watson era el médico jefe del piso en el que trabajaban Marlen y Lily, él y la pelirroja siempre se llevaron muy bien, es por eso que se desconcertó al saber que él había dejado esa orden.

- ¿Pero porqué te ha pedido eso? — la cólera fría y la mirada que la pelirroja le dedico a su compañera la hubiesen asesinado si eso pudiese ser posible.

- Le he dicho que no sabía si regresarías hoy, porque estabas ocupada con todo el trámite de tu boda.

- ¿Qué has hecho QUE?!!!! — ladró Lily — te dije específicamente que aunque fuese tarde vendría a terminar mis fichas, son mis pacientes no conoces su historia ni sus evoluciones como podrías haber terminado con ellas.

- Fue simple, un poco de poción para el dolor mezclada con un somnífero y no se quejaron más.

- Eres … eres… - sus ojos esmeralda lanzaban chispas, como en sus mejores tiempos cuando discutía con Potter durante los años del colegio.

- Lily! Es bueno verte, pensé que ya no vendrías hoy — la pelirroja se volteo para ver la sonrisa perfecta de su jefe, Brian era alto y delgado, aunque atractivo, siempre se podía tener conversaciones interesantes con él, es lo que más agradaba a Lily, los ojos color miel del joven la veían a través del cristal de sus lentes. Ella decidió dejar de lado sus instintos homicidas para después, ya se vengaría de la inútil de su compañera, ahora debía solucionar su situación.

- Claro que tenía que venir, no he terminado con la ronda de mis pacientes, y no creo que la poción somnífera que Marlen les dio les ayude en algo a solucionar sus problemas — un brillo de venganza cruzó los ojos de Lily, pero eso no era suficiente para aplacar su rabia.

- Como se te ocurrió darle un somnífero a los pacientes de Lily — Brian estaba visiblemente enojado.

- Eso no es cierto, no era sólo un somnífero, la poción también servía para el dolor, ahora duermen plácidamente. — remató con un toque de orgullo en su voz, sin entender porque la idiota de Lily se reía y Brian le miraba tan molesto.

- Marlen, vamos a hablar seriamente de esto, mañana temprano te quiero en mi oficina — la severidad de su voz llegó tan rápido como se esfumo para dirigirse a la pelirroja — Lily, ya que estas aquí puedes hacer lo que has venido hacer, termina tu ronda, incluso podría ayudarte a acabar más rápido.

- No, gracias, no ha sido mucho lo que me ha quedado pendiente — matizó la pelirroja.

- Bueno, ahora que lo recuerdo yo también tengo algo de papeleo pendiente, cuando termines, si quieres, podemos ir a servirnos un café a la cafetería del hospital — finalizó con una sonrisa el mago. Lily sonrió encantadoramente, era ya la 5ª vez en una semana que su jefe le invitaba a servirse algo, pero ella no tenía tiempo para eso, y aunque lo tuviese no sería propio alentar falsas esperanzas en él, ella estaba ahí para trabajar, no para ligarse con los doctores.

- Lo siento, Brian, no puedo — el rostro de Lily lucía apenado ante la visible desilusión del joven — debo reunirme con Will apenas termine aquí, tenemos que afinar los detalles de la boda - eso era una vil mentira, pero sería suficiente. La pelirroja no tenía ni la más mínima intención de reunirse con su novio a esas horas, estaba cansada y quería dormir, pero no era capaz de decirle eso.

- No te preocupes Lils, ya habrá otra oportunidad, además tienes razón se ha hecho tarde, que estés bien, adiós. — Lily se despidió de él y le dedicó una última mirada cargada de odio a su compañera, antes de salir de la recepción.

- Brian, a mi aún me quedan muchos pacientes que ver, quizás podrías ayudarme a terminar antes y nos tomamos un café — Marlen sabía aprovechar una oportunidad cuando se le presentaba, o mejor dicho sabía crearse oportunidades en momentos inadecuados.

- No, me iré a casa, es tarde — la voz dura de su jefe no le impidió proseguir.

- Has dicho que tenías papeleo pendiente, mientras te desocupas yo también habría terminado — la mujer le sonreía coquetamente.

- Eso puede esperar hasta mañana, nos vemos, te espero a primera hora en mi oficina. — sin decir más Brian se dirigió a la salida, al salir por la puerta principal chocó con un joven alto que venía entrando. — Lo siento, no te vi — el extraño le miró y hizo un gesto como diciendo "no tiene importancia, no te preocupes" y siguió su camino.

El extraño que acababa de ingresar al hospital, no se veía enfermo, sino más sano y fuerte que un roble, - y que roble - pensó Marlen al verlo entrar, - esa si que era madera de la buena.

El hombre se dirigió a Marlen con una media sonrisa encantadora que ocultaba su nerviosismo.

- Hola, me han dicho que en este piso podía encontrar a Lillian Evans — dijo el extraño con una voz profunda y sexy, la mujer lo miraba como perdida es sus encantos, y es que el cuerpo de aquel hombre realzaba su magnetismo aún cuando la capa negra le cubría casi por completo, Marlen pensó — Es que esa chiquilla siempre tiene que quedarse con los mejores hombres, no le basta con su novio multimillonario y Brian, sino que también aquel bombonazo que acababa de entrar, no era justo, y ella estaba ahí para hacer justicia de alguna forma, además esa pelirroja le debía unas cuantas.-

- No, ella no está, pero yo soy su compañera, quizás yo pueda ayudarte¿Qué necesitas? — el joven se ofuscó, es que no podía tener tan mala suerte.

- ¿No sabes si ella llegará pronto?

- No, ella ha pedido estas dos semanas libres para preparar todo lo referente a su boda, es más hoy me ha dicho que estuvo todo el día eligiendo el menú del banquete.

- Ahhh ¿tú la verás en algún momento?

- Claro, yo la ayudo con la organización de gran parte del evento, cuando termino mi turno claro esta. — la sonrisa cínica de esa mujer era impresionante.

- ¿Puedes hacer algo por mí?

- Lo que quieras, guapo¿eres amigo del novio?

- No, no lo soy. Podrías decirle que he venido a verla y que necesito hablar con ella — el moreno escribió algo con rapidez en un trozo de pergamino que llevaba y se lo tendió a Marlen — esa es mi dirección, Gracias — esbozó una sonrisa.

- ¿Algo más que quieras que le diga?

- Dile… Dile que James Potter vino a verla.

- Ok, yo le diré James, encantada de conocerte. — James sonrió antes dar la vuelta he irse, Marlen guardó el pergamino que él le dio en el interior de su sostén, y sonrió, -esa chiquilla jamás se enterará que James ha venido a verla — pensó antes de seguir con el interesante artículo de la revista corazón de bruja que llevaba leyendo toda la tarde: "Cómo conquistar un hombre: 10 sencillos pasos para que caigan en tus redes".

Al cabo de unas horas Lily terminó con lo pendiente y adelantó lo que debía hacer al día siguiente, ahora su mente sólo pensaba en llegar a su departamento y descansar. Se apareció en la calle frente a su piso, al llegar allí dejó sus cosas en el mesón de la cocina se sirvió una copa con un licor de cereza, que guardaba para compartir con sus amigas, se sentó en el sofá del living, se quitó los zapatos y se relajó mientras disfrutaba del suave y dulce sabor del licor pasar por su boca y atravesar su garganta.

En esos momentos, cuando su mente estaba demasiado agotada para pensar, demasiado revuelta como para buscar algo de lucidez, su subconsciente le jugaba una mala pasada y volvía a recordar.

Su mente viajaba en el tiempo hasta él, hasta su sonrisa, su mirada indescifrable para ella; había tanto en esos ojos: ternura, deseo, alegría y varios otros sentimientos que se denotaban con claridad, pero había algo que ella no pudo identificar, incluso después de tanto recordar la última vez que vio esos ojos directamente (antes de empezar a huir de esa mirada) no había podido descifrarlo, una lagrima cruzó el rostro de porcelana de Lily y susurro:

- James

Cuando volvió a la realidad, limpio con furia la solitaria lagrima de su cara, bebió de un sorbo los que quedaba en la copa, la dejó sobre la mesa de centro con fuerza aguantando sus ganas de lanzarla contra la pared, la pelirroja se dio media vuelta y se encaminó a su dormitorio.

Nada ni nadie le impediría ser feliz, mucho menos un recuerdo, ella se merecía ser feliz, el pasado no volvería y ella dejaría de vivir del pasado para comenzar a vivir el futuro con Will.

&&&&&&

James no podía creer su mala suerte, creyó que podía encontrarla ahí, cuando descubrió que ella trabajaba en el hospital, no pudo resistirse a ir, aunque ni siquiera había pensado en que le diría, sólo quería verla.

El merodeador entró en su departamento, allí dos personas le esperaban

- Hasta que llegas, Prongs — la voz inconfundible de Sirius lo trajo a la realidad — Mira quien ha llegado a visitarnos.

- ¡Remus! Has vuelto! — el segundo joven era casi tan alto como sus amigos, había ganado cuerpo, pasando de ser un jovencito de apariencia débil y enfermiza, a un hombre fuerte y atractivo, más de lo que ya era, sus ojos dorados brillaron al ver a su amigo llegar, el cabello rubio y su apariencia intelectual seguían intactas.

- Veo que Padfoot ha venido a vivir contigo, no pueden separarse ni un poco — rió con entusiasmo, mientras sus amigos le acompañaban.

- No he venido a vivir aquí, aún — Sirius tomaba una botella de Whisky de Fuego, que guardaban para cuando el tercer merodeador llegase, y 3 copas — aunque paso tanto tiempo aquí que quizás debería vender mi piso y mudarme aquí, sólo voy allá cuando salgo con una chica.

- Entonces sigue teniendo utilidad

- Así me gusta Prongs, bien dicho.

- ¿Por qué tienes esa cara¿Te sucedió algo? — James miró con atención a sus amigos, que bien le conocían.

- He ido a San Mungo a ver a…

- No la nombres, Prongs

- Vamos chicos, todos sabemos que el negarse a llamar a las personas por su nombre sólo incrementa el temor hacia ellas.

- Lo sé, Moony, pero ya es suficiente con todo lo que este — señalando a James — piensa en la innombrable, como para empezar a usar su nombre, es como si todo ganase más fuerza si la nombras.

- No digas idioteces Padfoot — Remus dirigió sus ojos dorados hacia el merodeador de pelo revuelto — ¿y la viste?

- No, una compañera ha dicho que se tomó libre estas dos semanas para los preparativos de su… evento.

- Vamos, Prongsy, es mejor que no la veas ¿Qué pensabas decirle? Hola, tanto tiempo, te acuerdas de mi…

- No, yo sólo…

- Ves lo que te decía Moony, se le han fundido las neuronas, esta realmente grave — Sirius estaba indignado, James llevaba perdido en el planeta Evans desde que llegaron a Londres, y por más que él trataba de distraerlo no había sido suficiente.

- Tienes razón, Paddy, te ha sentado mal Londres, eh Prongs!

- Ni que lo digas — se encogió de hombros, levantó sus ojos castaños y sonrió — pero no hablemos más de eso, cuéntanos que ha sido de ti Moony

- La ultima misión que me encomendó Crounch fue más larga de lo presupuestado, malditos franceses siempre queriendo hacer las cosas a su manera, aún cuando estén equivocados, pero al fin todo salió bien.

- En tu ultima lechuza dijiste algo sobre que tenías algo que contarnos, dinos Moony ¿encontraste una ardiente francesa¿te enrollaste con ella?

- ¿La has traído contigo¿Piensan casarse? — los merodeadores rieron con más ganas aún, que bueno era estar reunidos nuevamente como en los viejos tiempos.

- Nada de eso, aunque…

- Te enrollaste con una francesa.

- No, Padfoot, eso no es exactamente cierto — con una mirada lobuna y una sonrisa picara — era una alemana.

- ¡Lo sabía! El lobito no podía quedarse tan tranquilo con tanta fémina rondando — exclamó triunfante el merodeador de ojos grises.

- Ustedes no se quedan atrás, es más se comenta entre los aurores que batiste tu propio record, Padfoot, y Prongs te seguía en el recuento de ligues.

- Fue fácil las mujeres francesas y de Europa en general tienen más claro lo que quieren y van por ello, y lo que querían era a mi — finalizó Sirius sacudiéndose el resto de humildad que sobraba en su hombro.

- Bueno, pero sigues sin decirnos cual es la noticia que nos tenías, habla Moony — James ya se sentía más animado, en compañía de sus amigos era más fácil no pensar en ella, y el whisky de fuego estaba siendo de gran ayuda.

- Conocí a un tipo en Francia que…

- Te enamoraste de él y decidiste salir del closet, Vaya Moony que guardadito te lo tenías — el efecto del alcohol estaba ya notándose en el merodeador de pelo largo, que se burlaba y reía alegremente.

- No digas estupideces Padfoot — Remus le observó con ferocidad lanzando chispas desde sus ojos dorados pero luego se echo a reír con sus amigos.

- Si no te has enamorado de él, entonces dinos de que se trata.

- Si, Prongs, a eso iba, Charles es un científico y doctor especializado en semihumanos, y no sé exactamente como se dio cuenta de mi condición de licántropo, pero cuando conversamos me dijo que él y un grupo de especialistas, estaban desarrollando una poción capaz de revertir la licantropía, hasta ahora habían logrado, con 100 de certeza, evitar una transformación en luna llena.

- Eso es excelente, Remus — sus amigos miraban al licántropo maravillados y asombrados.

- Sí, lo es — el rostro del merodeador se iluminó con una enorme sonrisa — esta poción no ha logrado mantenerse en el tiempo permanentemente por más de dos o tres lunas llena seguidas, dependiendo de la persona, pero siguen trabajando en la forma de aumentar sus efectos. Lo malo es que no es posible beberla dos veces consecutivas, hay que dejar un tiempo aproximado de 3 a 4 meses entre el suministro de una nueva dosis.

- Es lo que has esperado toda la vida, es una muy buena oportunidad.

- Con sólo tomar una dosis ya me sentiría afortunado, pero tiene sus aspectos negativos, logra debilitarte mucho y no es posible hacer magia al menos la noche de luna llena, además sus efectos adversos en los órganos no han sido dilucidados con total claridad, porque hace no más de un año que comenzaron a probarla en hombres lobo, hasta ahora sólo causa algo de nauseas y dolor abdominal, pero nada de gravedad. Lo otro negativo, es su altísimo costo. Charles me ofreció participar eventualmente en el programa de investigación, donde tendría acceso gratuito, pero eso conlleva riesgos.

- ¿Cuántos riesgos?

- No los tengo totalmente claros, aún no lo he decidido, tengo que informarme mejor y hablarlo con Crounch, como auror no puedo darme lujos de no tener magia, aunque sea por un sólo día. Por ahora Charles me ha dado 3 dosis de la poción que esta probada ya, la idea no es correr riesgos aún, para usarlas cuando yo lo considere conveniente.

- Es la mejor noticia que he recibido en mucho tiempo, Moony, incluso por sobre cuando nos graduamos de aurores — James sonrió y Sirius asintió, ambos visiblemente felices por su mejor amigo, era una oportunidad que se daba pocas veces en la vida, y no la dejarían escapar.

El resto de la noche, se pasó entre los mejores recuerdos del colegio y su vida después de Hogwarts y muchas botellas de whisky, los merodeadores habían vuelto a reunirse, estaba vez para quedarse.

&&&&&&

Hasta aquí el capítulo de hoy, espero les haya gustado.

A que han odiado a la regordeta de Marlen, mira que poner sus ojos en MI James... Bueno bueno, el James de Lily, para el caso es casi lo mismo XD

¿Y la idea de un Remus Lupin No licántropo¿Qué les ha parecido? sería genial no.

Y Lily, la loca rematada y muy apasionada de Lily esta esperando hasta después del matrimonio... Vamos que de esas quedan pocas, aun cuando ya haya tenído una probadita del paraíso, pero quizás no sea lo mejor eso de aferrarse a la idea de que el "agobio" se le va a ir cuando se case, a muchas de las casadas no se le pasa nunca XD, bueno, ya veremos que será de la pelirroja y sus decisiones.

Respuesta a los Rws.

Pali Evans: Hola!!! Que bueno que te haya gustado!, aquí esta ya el nuevo capitulo y espero que sea de tu agrado como el capítulo anterior. Muchas Gracias por tu Rw. Suerte, Aioss.

-41TZ1-: Gracias por tu Rw, espero que te encante este capítulo tanto como a mi. Aioss.

Dama de Hielo: Yo también soy fan de la pareja de James y Lily, de hecho todos mis fics tienen relación a ellos, me gusta mucho la personalidad de ambos personajes, es una clara demostración de que polos opuestos se atraen. Espero te guste este nuevo capítulo, y gracias por tu Rw. Aiosss

Mainy: Aquí esta la continuación de la historia, espero actualizar cada poco tiempo ya que tengo varios capítulos ya escritos. Espero te guste, Saludos. Aiosss

Eso Eso Eso es to to todo amigos xD

Besos y Cariños

Aiosss

Jaqui