Disclaimer: Nada de Cars ni Cars 2 me pertenece; tampoco la maravillosa portada... ni la canción del grupo Panic! At The Disco, a la que hace referencia el título. Todo esto es sin fines de lucro~.

Hey! Aquí cumpliendo con el nuevo capítulo del día~ ovo7.

»Aclaración&Advertencia: Bobos Drabbles/Viñetas/OneShots sin mucha conexión alguna, ya que varían por el día; humanizado.

Sin nada más con que retrasarlos... ¡A leer!


#02:
Acurrucándose en algún lado.


En ocasiones, solía odiar a Harv casi tanto como a Francesco —claro, siempre relativamente hablando— pero, en determinadas veces… aunque no se los dijera por simple orgullo, ocurría todo lo contrario.

Sin embargo, siendo incluso aún siendo más difícil de conseguir, en las fiestas eventuales a las que acudía por hacer acto de presencia o para promocionar a algo (o a alguien), casi siempre aquel amor/odio pasaba de la indiferencia a amor mimoso y, al día siguiente, a torpe «odio», por decirle de algún modo.

Teniéndolo algo presente después de tomar asiento enfrente de una de las elegantes mesas redondas, le dio otro sorbo al cóctel de blueberry lemon fizz cuando, distraído, buscaba a Mater en la sala. De alguna forma u otra, Sally lo había convencido de llevarlo con él a una de «las reuniones» en las que la gente de Dinoco lo quería presente.

Esperó a terminar su bebida para dejar la copa sobre la mesa y así poder ir a buscar a su amigo antes de que éste cometiese alguna divertida bobería pero, cuando volvió la vista, no vislumbró al moreno por ningún lado.

— ¿Dónde se habrá metido esta vez?

Con curiosidad, se levantó, aunque no fue hasta que chocó contra alguien cuando notó lo distraído —y hasta torpe— que había sido.

Afortunadamente (para él), mucho antes de poder disculparse había reconocido a la perfección al castaño que, con disimulo, limpiaba algunas gotas de negroni que habían caído sobre su camisa con blancas y delicadas rayas verticales.

—Ah, eres tú —comentó de forma genuinamente casual; por más inesperado que le pareció, en su voz no hubo sorpresa alguna—. ¿Qué haces aquí?

Tuo azzurri amici me dijeron que podía venir así que…

—Espera. ¿Ellos te dijeron que podías venir? —interrumpió Lightning, haciendo mucho énfasis en el «ellos» y en el «tú» al señalar respectivamente—. ¿Cuándo?

È un segreto —bromeó, dejando lo que quedaba de su trago sobre la mesa. Sin embargo, cuando el #95 fue a replicar algo, decidió seguir hablando—. No, en verdad no lo es. Francesco sólo quería pasar tiempo contigo y… visitar el pueblito donde vives también.

— ¿Y no me dijiste nada porque…?

—Se suponía que era una sorpresa, McQueen —cortó con una sonrisa, alzando hombros—; aunque parece que la sorpresa ya está arruinada —agregó riendo un poco al dejar las manos parcialmente fuera de los bolsillos delanteros del pantalón café.

En vez de apretarse el puente de la nariz o el entrecejo (manías que había adaptado de Doc), el rubio imitó parte de la sonrisa de Francesco cuando apoyó ambas manos sobre la mesa que tenía detrás.

—De todas formas, debería haberme dado cuenta —burló cómodamente—. No supe nada de ti hace unos cuantos días y… bueno, no es como si fueses alguien al que no le gusta llamar la atención con cualquier cosa.

Por más de que el cambio de actitud en el #95 se le hizo curioso, el de ojos caobas no dijo nada. Sólo cruzó los brazos mientras le observaba, esperando que reaccionase tan rápido como solía hacerlo.

Notando ligeramente la mirada del italiano sobre él, Lightning mantuvo su mueca aunque pareció seguir buscando a Mater entre la demás gente presente en el salón. Cuando volvió la vista hacia él de nuevo, no quiso seguir disimulando más; no le vio sentido.

— ¿Tengo algo en la cara? —cuestionó finalmente, sin llegar a oírse del todo enfadado. No obstante, antes de que Francesco pudiera siquiera molestarlo, él mismo volvió a hablar—. Oh, espera... Es algo en los dientes, ¿no? —corrigió después, tapándose con una mano mientras trataba de limpiarse con la lengua.

—No, de hecho…

— ¡Maldición! Varias personas me fotografiaron desde que llegué, ¿sabes? —gruñó al darse la vuelta para alcanzar el recipiente metálico de las servilletas. Eventualmente, mientras Francesco esperaba, el #95 no encontró nada atascado en su dentadura por más muecas que le hizo a su reflejo—. Hey, mentiste. No tenía nada en los dientes.

—Francesco nunca dijo eso, McQueen —burló, alzando ligeramente la ceja izquierda. Sin embargo, después de que su vista pasó un momento por la copa vacía al lado del trago que había dejado sobre la mesa, una pequeña y traviesa idea surgió—. Non riesco a crederi. Hai bevuto questo?

Aunque no entendiese la pregunta, el rubio se encogió de hombros cuando Francesco señaló donde había estado cóctel, dando a entender que sí.

—No es que importe mucho —comentó para restar importancia—. Tengo una reputación que mantener y… era dulce.

Dolce? —repitió, tan sorprendido como divertido—. Creo que podría empezar a llamarte dolcezza…

—Ni se te ocurra. —Por más buen humor que tuviese, le lanzó una mirada asesina al cruzarse rápidamente de brazos.

Dándose pronto por vencido, el #1 levantó ambas manos para ganar un poco de aire derrotado, cosa que sí llegó a relajar a Lightning, en parte, de la broma anterior.

—Francesco sólo decía —avisó con una de sus típicas y bobas sonrisas. Tras escuchar una especie de murmuro mezclado en un gruñido que pareció decir «de acuerdo», adelantó un paso para tomar de la mano al rubio—. Andiamo, ti aiutare a buscar a tu amico de la grúa, y luego podremos bere algo.

Y, en definitiva, eso es lo último que recordaba con un poco de claridad. Quizá fuese por su juicio nublado en aquel momento, pero desde ese tramo su memoria saltaba hacia donde se encontraban actualmente: con él… ¿depositando pequeños besos por el cuello de su novio? Aunque eso no era todo: también estaba casi sentado sobre su regazo mientras rodeaba sus hombros con los brazos, totalmente para gusto del otro, que no hacía más que sonreír con orgullo cuando no reía ronca y burlonamente en su oído.

Definitivamente, estaba humillado; humillado y jodido en el mejor de los casos.

Con pesadez, escondió el caluroso rostro cuando volvió en sí, procurando aferrarse también a su camisa para ocultarlo más. Manteniéndose cómodo con la situación, el italiano sólo estrechó los brazos alrededor de su cuerpo antes de palmear su espalda con ligereza, como si buscara reconfortar a un niño pequeño. Por supuesto, aquel gesto sólo tuvo el efecto contrario en el rubio.

McQueen? —llamó, bajando un poco la mirada.

—No fastidies ahora —trató de quejarse por lo bajo, aunque su tono fue más suplicante que hastiado.

—Francesco sólo iba a decir que podríamos irnos —comentó burlonamente—. Ya no hay molte persone, como antes.

Aún acurrucado, Lightning sólo atinó a asentir.

Ya podía ir imaginándose cuanto se arrepentiría de haber actuado como actuó —todo por culpa de Harv y de aquel castaño, porque el beber de más no había tenido nada que ver— al revisar las noticias sobre la fiesta… Sin contar que, después de todo, aún no tenía idea dónde se había metido Mater.


Hey de vuelta! Por más de que tenía una vaga idea para añadirle fluff... simplemente Lightning se resistió (demasiaaado u.ú) así que supongo que esa intención quedará para otro día ¬w¬, literalmente hablando xD.

Mañana apareceré de nuevo a molestar con el siguiente tema~.

Y sin nada más para decir... ¡Ciao-Ciao nvn7! & Grazie por leer~.