Capitulo 2
Kurama´s POV
Cuando llegamos al despacho de Koenma, Yuusuke y Kuwabara ya se encontraban ahí. No creí que nos hubiéramos tardado tanto. Caminamos hacia ellos y nos paramos a su lado.
-Ya era hora de que llegaran-
Kuwabara parecía bastante molesto por haber estado esperando, lo mismo que Yuusuke, a quien, aunque no decía nada, su cara lo delataba.
Antes de que ellos siguieran reprochándonos por la tardanza, Koenma entró a la sala caminando rápidamente. Algo grave debía de haber pasado.
-Ya que están todos, les explicaré lo más breve posible en qué consiste esta misión. Durante este último par de semanas, han desaparecido varias chicas en diferentes partes de la ciudad. Me ha llegado el reporte de que fueron capturadas por una criatura que ha sido vista cerca de la frontera con el Ningenkai. La mayor parte de esas chicas ya ha sido encontrada, o al menos, lo que queda de ellas. Hay tres de las que no hemos tenido noticia alguna, así que existe la posibilidad de que aún se encuentren con vida en algún sitio. Su deber es ir y rescatarlas lo más pronto posible, antes de que corran la misma suerte que las demás. Aquí hay unas fotografías de ellas, para que puedan reconocerlas.-
Koenma colocó tres fotografías sobre su escritorio. A juzgar por su aspecto, ninguna de esas chicas debía ser mayor de 17 años. Me pareció terrible la situación, que unas chicas tan jóvenes tuvieran que pasar por ese tipo de experiencia, y que ni siquiera fuera seguro si llegarían a ver otro amanecer.
Hasta ese momento, yo fui el único que se había acercado al escritorio, pero los otros, movidos por la curiosidad, hicieron lo mismo.
-Será mejor que se vayan de una vez.-
Esta había sido una de las pocas ocasiones en que había visto a Koenma tan preocupado por algo. Tomé las fotografías y las guardé con cuidado. Algo me decía que esta misión iba a ser más complicada que cualquiera de las que habíamos tenido hasta ahora, pero no teníamos más opción que cumplir con ella.
Botan nos guió hasta el portal más cercano y antes de darnos cuenta, nos encontrábamos ya en el Makai.
Decidimos separarnos a ver si era posible que encontráramos algún rastro de esa criatura o de las chicas desaparecidas. No tardó mucho para que Yuusuke diera la voz de alarma.
Nos reunimos a su alrededor y miramos en la dirección que señalaba. Frente a nosotros se alzaba una caverna, con aspecto de tener una gran profundidad y altura una vez que se estaba en su interior. Un desagradable olor a muerte y putrefacción escapaba de su entrada, contaminando todo el aire de las cercanías. En esa parte del bosque la vida parecía haber escapado, el silencio que reinaba era inquietante, dando la impresión de que el peligro se encontraba por doquier.
Al acercarnos más, el hedor se volvió más intenso. Sentí arcadas, y mi vista se nubló tanto que tuve que recargarme en un árbol para mantenerme en pie. Parece que a mí fue al único al que le afecto tanto el lugar. Mi olfato es más sensible que el de los otros, y obviamente esa no era la primera vez que me encontraba con algo parecido, pero simplemente es algo a lo que creo que nunca podré acostumbrarme.
Yuusuke se acerco a mí y se inclino para verme a la cara. Como no quería preocuparlos, me incorpore lo más rápido que me fue posible.
-Estoy bien. No es nada.-
Si me creyeron o no, no lo dijeron. Me dirigieron una mirada de sospecha y esperaron por mí antes de seguir caminando.
Al entrar a la caverna, la oscuridad era total, y nuestros ojos tardaron unos segundos en acostumbrase a ella. El aspecto era mucho peor de lo que cualquiera de nosotros pudo haber imaginado.
El suelo estaba cubierto por cadáveres de otros demonios en diferentes estados de putrefacción. A uno de los lados se podía distinguir una pila de restos de cuerpos femeninos aún frescos, con sangre coagulada en las numerosas llagas que cubrían casi toda la piel de sus cuerpos desnudos.
Al ir avanzando, nuestros pasos resonaban en los charcos de fluidos que manaban de los restos putrefactos. Caminábamos con precaución, listos para atacar en caso de que fuera necesario, pero no se escuchaba ningún sonido a parte de nuestros pasos.
La primera sección de la caverna no era muy profunda. Aún no había rastro de nadie. Llegamos a una bifurcación que se encontraba aproximadamente a un tercio de la longitud total del lugar.
Una mirada bastó para decidir el siguiente paso. Yuusuke y Kuwabara tomaron el camino de la derecha, mientras que Hiei y yo tomamos el de la izquierda.
