CAPITULO II
Después de 14 horas.
Después de catorce horas de dejar que la policía de la ciudad investigara algo de ella decidí que era momento de hacer algo. No estaba segura de que pasaría pero si tenía una certeza: "la voy a encontrar así tenga que revisar hasta la última roca de esta ciudad" pensé llena de coraje mientras salía del apartamento sin rumbo fijo. Había amanecido hacía un par de horas. Era un día soleado, mucha gente por todos lados y a nadie parecía importarle lo que había sucedido. Era como si no hubiese pasado nada. Los titulares de los diarios citaban: "Sigue la búsqueda por la conocida heredera del magnate fallecido Hiroshi Sato". Solo le habían dedicado un artículo a la recién nombrada CEO de la compañía Future Industries que relataba empíricamente cómo habían sucedido los hechos en su apartamento y cómo iba avanzando la investigación a grandes rasgos pues una investigación en curso no se podía discutir abiertamente en los medios de comunicación. Después de caminar sin rumbo fijo por unos minutos recordé que mi padre había enviado a mi fiel Naga en barco a la ciudad. Más certeramente al Templo del Aire donde el hijo del anterior avatar vivía. Pasé parte de mi adolescencia estudiando con él las técnicas adecuadas del aire control. Tenzin, era como un padre para mí. No había mas tiempo que perder, de la desesperación corrí al muelle y me lancé al agua. Ni siquiera me había tomado la molestia de quitarme las ropas del día anterior pues seguía con mi pijama quirúrgica de sanadora color azul marino. El día anterior el sanador residente me había pedido asistirlo en algunos procedimientos quirúrgicos sencillos: Apendicetomías, laparoscopías de rutina y una que otra sutura de heridas graves en el quirófano solo después de haber terminado los procedimientos de limpieza de las heridas pues aún era una practicante y dejarme realizar todo eso yo sola sería una irresponsabilidad de su parte. Había pasado con mi uniforme quirúrgico las últimas cuatro horas de trabajo del día anterior así que regresé al apartamento así. Estaba muerta de cansancio hasta que descubrí lo que había pasado.
Nadé hasta la orilla del templo y salí con ayuda de mi control. Me sequé con aire y llamé a mi amiga.
-¡Naga!- Grité y luego le silbé con todo lo que mis pulmones me permitieron.
Un enorme animal blanco con la lengua de fuera corrió en mi dirección y la abracé.
-Me da gusto verte vieja amiga.- le dije mientras le rascaba el cuello y ella me lamía la cara después de haberme tirado al suelo.- Es hora de irnos, tenemos una misión que cumplir.
Me levanté, subí a su lomo y nos pusimos en marcha. Salto al agua y antes de entrar le hice una burbuja de aire y dejé sus patas fuera de la burbuja para que nadara. Llegamos al muelle y nos saqué con ayuda del agua y nos dirigimos al apartamento. El caos que provoqué en las calles era lo que menos me importaba, muchos satomoviles casi colisionaron al ver tan grande animal corriendo por las calles. Era difícil pensar que alguien trajera un animal para moverse en las calles cuando andar en un satomovil era más sencillo y lo que la gente normal haría. Por suerte yo no soy una persona normal. Llegamos al apartamento y tomé una blusa de Asami y se la di a olfatear a Naga quien estaba abajo pues no podría entrar al edificio sin destruirlo. Y rápidamente sintió un aroma y empezó a seguirlo. El rastro nos guió a un edificio abandonado con una marca de tres líneas: Dos perpendiculares y una paralela del lado izquierdo y un ave volando de esta línea.
-Creo que no hay que ser muy listo para entender lo que significa ¿verdad, chica?- Le dije a mi fiel amiga.- Creo que es hora de pedir refuerzos. Saque mi nuevo Smartphone que Asami me había regalado y no usaba hasta ese momento y le marque a Mako.
-Viejo, necesito tu ayuda. Escucha con atención lo que te voy a decir.
Le explique donde estaba y como había llegado ahí. Él le diría a la jefa de policías que había seguido una pista de 'una denuncia anónima' y así había encontrado el escondite de la Alianza por la justicia. Entre al edificio y estaba oscuro, húmedo, sucio así que con la linterna de mi teléfono iluminé el camino. Llegue a unas escaleras donde escuchaba risas y las seguí. Sabía lo que pasaría después.
-El riquillo pagó buen dinero para tener a esta niña rica estúpida guardada aquí… quizás podríamos divertirnos un rato con ella, ya sabes.- dijo un hombre con un tatuaje en el rostro con forma de piel desgarrada.
-El anciano dijo que tenía que estar a salvo. ¿Ya la alimentaste?- respondió el otro que tenía un bigote muy feo y disparejo.
-No, lo haré luego de ver el juego de pro-bending de esta noche. ¿Cuánto tiempo más estará aquí?
-El tiempo que el viejo nos pague.
Asami estaba ahí y estaba bien según estos tipejos. "Pero ¿quién es el viejo?" pensé hasta que escuche ruidos de pasos detrás de mi "¡Demonios!" reaccioné.
-¡Hey! ¡¿Qué haces ahí?!- gritó el hombre detrás de mi lanzándome una llamarada.
Respondí la pelea pateándole el trasero (no de manera literal) con fuego control pues a pesar de ser maestra agua, el fuego era un elemento con que mis destrezas físicas se llevaban bien. Sentí que una roca me golpeo la espalda y lancé un golpe de aire que hizo que el otro hombre se estrellara contra un muro donde lo atrapé con rocas. Y me acerqué a él con una flama de fuego en mi puño.
-Eres el avatar- rió de mí. Era el mismo asqueroso hombre del tatuaje en la cara
-¿Dónde está la chica? No preguntaré de nuevo- le acerque la flama a su rostro para que sintiera el calor más cerca de su cara.- no querrás que ese horrible tatuaje sea de verdad…
-¡Tranquila Avatar… esta allá atrás!- respondió nervioso mientras creía que mojaría sus pantalones. Corrí dejándolo ahí pegado en la pared sin que pudiera moverse ni hacer tierra control. crucé la puerta y ahí estaba el otro hombre con bigote feo. Fui directamente a atacarlo y el respondí su ataque con un control que nunca había visto antes: el podía sacar espinas de su piel, no entendía que estaba pasando. Levante una roca que atrapó todas las espinas excepto dos que me dieron en el músculo trícep lateral del brazo izquierdo y en el músculo femoral en su parte superior del lado izquierdo. Dolía horrores pero seguí atacando hasta que logré desmayarlo con el golpe de una roca en la cabeza y me quité las espinas que parecian de algún tipo de plástico duro. Lo atrape con rocas pues él era un maestro del que nunca había visto o escuchado antes. Necesitaba saber qué tipo de control estaba usando y porqué nunca lo había visto antes. Crucé una puerta de metal muy vieja y ahí estaba ella con los ojos vendados y bien amarrada porque como buena peleadora debió de golpear muy fuerte a alguno de ellos. Lo importante era que estaba a salvo y que nadie la heriría de nuevo. Solo tenía un golpe en la cabeza pero nada grave.
-¡Asami!- me acerqué y le desamarré
-¿Korra, qué haces aquí?
-Vine por ti, me alegro que estés bien. Estaba muy preocupada.
Por la puerta entraron Mako, Wing, Wei y la Lin Beifong junto a un escuadrón de varios policías.
-¿Estas bien niña? Preguntó la gruñona maestra metal.
-Si, Señora. Estoy bien.- Respondió Asami mientras la ayudaba a ponerse de pie.
-No me llames señora. Vamos, hay que sacarte de aquí.
-Cuidado con el hombre que está atrapado en el suelo, tiene un control que nunca había visto antes.
-Nos encargaremos de él. ¿Qué tipo de control?- respondió la jefa Beifong.
-Uno que no había visto antes, lanza espinas de su cuerpo.- tome una espina de la roca que usé para cubrirme hacía unos minutos.
-Vaya… esto es nuevo. Hablaré con Tenzin para ver si sabe algo de esto. Lleva a la chica al hospital. Los llevaremos a interrogatorio para saber quién está detrás de esto.
-¿Soy sanadora recuerdas? Yo me encargo de ella.
-Estoy bien, solo es un pequeño golpe y un choque eléctrico. Ellos quedaron peor que yo, no me fui sin golpear a algunos de ellos- fanfarroneó la joven CEO.
-No lo dudo niña, he escuchado que eres dura.- reconoció la jefa de policía con una sonrisa burlona en su cara y sus brazos cruzados.- Anda a casa. Te mantendremos informada de cómo sigue la investigación.
Llegamos afuera del edificio y ahí estaba Naga esperándome.
-¿Trajiste a tu perro oso polar?- preguntó la CEO con una expresión que denotaba su evidente sorpresa a ver tan grande animal.
-Sin ella nunca te habría encontrado. Además no sé conducir.- reí mientras le rascaba el cuello a la hermosa cachorra.
-En ese caso, gracias Naga- sonrió- Gracias Korra.- me dio un besito inocente en la mejilla toda llena de polvo y sudor y dejo la impresión del poco labial rojo que le quedaba en los labios.
La ayude a subir al lomo de Naga y nos fuimos al apartamento. Estaba todo desordenado pero aun así la acosté en el sillón y fui por agua a la cocina.
-Necesitaré que te desvistas, necesito revisarte.- debo admitir que fue un plan con maña pero el examen de exploración física es importante para una excelente anamnesis así que era una buena excusa y lo haría con toda la ética profesional de una buena sanadora aunque disfrutar de la vista no era un pecado. Se llenó el recipiente con agua y volví donde estaba ella. Luchaba para quitarse las ropas de trabajo que traía del día anterior así que le ofrecí mi ayuda.- ¿Necesitas ayuda con eso?
-No, estoy bien. Solo estoy entumecida de haber estado tantas horas en la misma posición y amarrada.
Logró deshacerse de sus ropas y se quedó con su ropa interior. El resto de su cuerpo era igual de pálido a como lo recordaba de aquella mañana después de la noche de mala copa solo que ahora tenía algunos golpes. Asami se había hecho un tatuaje del logo de su compañía en el costado izquierdo, era sexy.
-Eso es nuevo. Se te ve bien.- le dije señalando su tatuaje.
-Sí, me lo hice hace un par de semanas.- me sonrió mientras me respondía y sonreí de vuelta. Era bonito y luché conmigo misma para no sonrojarme al ver su cuerpo.
-Empecemos de una vez, está empezando a oscurecer y no queremos que te resfríes.- empecé revisando con el agua cada parte de su cuerpo desde su cabeza hasta sus pies. Parecía que todo estaba en orden.- Todo está bien, los moretones se irán disminuyendo poco a poco con el agua.
Seguí manejando el elemento hasta que ya casi no se vieran los moretones. Ella se quedó inmóvil y tenía una expresión extraña.
-¿Estas bien?- pregunté sin detenerme.
-Sí, solo que me haces cosquillas.- rió
-¿Ah sí? ¡Pues al ataque!- mientras le hacía más cosquillas con el agua y seguía riendo hasta que hizo un ruido extraño con su nariz y me detuve para reírme de su risa.
-¡No puedo creer que seas de esas personas que hacen ruidos extraños al reírse demasiado!- me burlé doblándome de risa y ella parecía un tomate de tan roja que estaba.
-Korra, no le digas a nadie.- suplicó.
-Esto vale oro, claro que lo deben saber todos- seguía riéndome de su risa. Casi me faltaba el aire y me salían lágrimas de los ojos. Saqué mi Smartphone y marque a Bolin.
-Maldigo la hora en que te regalé ese aparato- dijo con un tono tímido la CEO aun en ropa interior.
-¿Bo? Es Korra… no vas a creer lo que pasó- le dije entre risas al maestro lava.
A la mañana siguiente la acompañé a la jefatura de policías en su satomovil después de regresar a Naga al Templo del Aire. Ella se quedó a declarar y yo tuve que regresar a mi trabajo. Todo el día estuve recibiendo pacientes, uno tras otro. Al fin llegó la hora del almuerzo y Asami me había traído comida junto con Kuvira, me estaban esperando en la cafetería según el mensaje que llegó al celular. Bajé lo más rápido que pude y ahí estaban así que me acerqué a ellas.
-Hola chicas, ¿Qué les trae por aquí?
- Pues quise traerte la carne que tanto te gusta y Kuvira insistió en acompañarme.
-No quiero que a la jefa de mis proyectos le rapten de nuevo y se atrase más la producción de las tecnologías para mis chicos.- respondió la militar con una sonrisa.
-En fin, Kuvira insiste que contrate un guardaespaldas pero le digo que puedo cuidarme sola.
-Yo podría asignarte a uno de mis chicos si estás de acuerdo.- la militar tomó su mano y la miró a los ojos mientras le decía eso lo que hizo que mi hamburguesa cayera de mi boca. Me aclaré la garganta para llamar su atención y así recoger la hamburguesa de mi plato.
-En mi muy humilde opinión creo que Asami puede cuidarse sola. No hay nada de qué preocuparse Capitana Beifong.- hablé con un tono serio muy inusual en mi así que Asami notó que algo pasaba.
-Doctora Water-Tribe, con todo respeto…
-Tienes razón Korra, puedo cuidarme sola.- interrumpió la CEO y yo sonreí.
Termine mi hamburguesa en silencio porque Asami para romper la tensión me estaba contando como había ido el interrogatorio. Pasaron los minutos y me despedí de ellas para seguir con mi jornada de trabajo.
-Gracias por la comida, Sam. Nos veremos en la tarde. Un gusto verte Kuvira.
-Hasta luego Korra. Te pasaré a buscar cuando salgas del trabajo.
-Sí. Mándame un texto.- le dije mientras me dirigía a mi lugar de trabajo, ni siquiera podía llamarle consultorio u oficina.
-¡Doctora Water-Tribe, tenemos un herido en la sala de trauma, código Azul!- gritó una enfermera así que corrí detrás de ella por los pasillos hasta que llegué a la sala de dónde estaba un hombre de aproximadamente 40 años.
-Soy la Doctora Water-Tribe, ¿Qué le pasó?- tenía una herida bastante grave en el abdomen y lo llevábamos directamente al quirófano. Cuando llegamos ahí lo revise con agua que pronto se convirtió en agua con sangre - Llamen al cirujano, tenemos un herido de posible arma blanca con órganos vitales comprometidos.
-¿Korra? Soy tu tío Unalaq…- dijo el hombre quejándose de dolor y casi desmayado.
-¿Unalaq? ¿Qué hace aquí en Ciudad República?- dije evitando que se desangrara con agua.- ¿Ya viene el cirujano?- pregunté a la enfermera que estaba a mi lado.
-Sí, Doctora Water-Tribe, estará aquí en cualquier momento.
-Estarás bien, tío… ya viene el otro médico.- el hombre ya no respondió.
